miércoles, 2 de diciembre de 2020

Una mirada a la dominicanidad a través de los ojos verdes de la literatura de la diáspora, Elizabeth Balaguer

Elizabeth Balaguer

Vianco Fernández

Santo Domingo, República Dominicana.- De grande, quería ser escritora, una que se pareciera a la autora de Mujercitas, Louisa May Scott, y a los doce años leyó Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Como el grito de guerra de sus mayores era “del colegio a la casa”, ella tuvo mucho tiempo disponible y se puso a leer desde chiquita. Le echó mano a todo libro que le pasara por el lado, y fue así que leyó temprano las décimas de Juan Antonio Alix, El masacre se pasa a pie de Freddy Prestol Castillo, y las novelas policíacas de Agatha Christie. Leyó tanto que leyó hasta los muñequitos de Archie y Sussie y las novelas rosa de Corín Tellado. Y luego se hizo fanática de Mafalda, la de Quino, y de los comics alternativos de Rius.

Conoció El Quijote a través de su abuela, que se pasaba el día parafraseándolo por toda la casa, y un día esa misma abuela la encontró leyendo el libro Ernesto Cardenal en Cuba, y la rellenó por andar leyendo a ese "cura ateo".

Elizabeth Balaguer tuvo acceso a la biblioteca personal del presidente Joaquín Balaguer, que era su tío, y nunca olvida el día que se la llevaron. “Me llevaban a su casa y uno de los lugares que más disfrutaba era la biblioteca que estaba en el primer piso del anexo. Iba tocando uno a uno los libros, en ocasiones observaba los detalles de sus encuadernaciones, a veces tomaba algún ejemplar entre mis manos y abría sus páginas. Y claro, siempre los volvía a colocar en la misma manera en que los había encontrado. Ese lugar era casi un santuario. Hasta que un día llegué y con tristeza vi cómo iban desmontando los libros de los anaqueles para colocarlos en las cajas numeradas que serían donadas a la UNPHU. En ese instante sentí que la magia se había terminado”.

Lo primero que escribió fueron cartas. Largas y extensas cartas que mandaba a sus primas y a sus tíos, y que las ayudaron a soltar las manos para su futura actividad de escritora. “Yo siempre tenía cosas que contar y no me importaba pasar largo rato escribiendo; por el contrario, eso me encantaba”.

Elizabeth Balaguer tiene unos ojos que compaginan con las mañanas de abril, el mes en que nació, y en ellos nunca se hace de noche. Son verdes, tirando al gris que queda en los ríos después que les cae una llovizna, y de una transparencia aceitunada, y en ellos pueden reflejarse todas las cosas del mundo.

Su madre tenía una máquina de escribir, una vieja Remington, que era un lujo del pasado. Su padre era pendolista y encuadernador en la imprenta de la Secretaría de Educación y le transmitió el amor por las bellas letras. Ella lo veía sonreír mientras trabajaba de tarde en tarde, inclinado en su mesa de dibujo. Él le contagió el amor por las formas y por el alfabeto que inventaban sus manos, y la pasión por todo aquello que iba envuelto en el mundo mágico de la impresión. “Es desde entonces –recuerda– que aprendí a querer y respetar el mundo de los libros desde su composición hasta su impresión”.

Desde el año 1989 vive en Nueva York y dice que a pesar de sus treinta años en esa gran ciudad nunca se ha curado del mal de patria, esa nostalgia invencible que cada emigrante dominicano lleva escrita en el alma. Trabaja en el sistema de educación preescolar, en un centro adscrito al Distrito Escolar 6, del Alto Manhattan. Es publicista, diseñadora, Master en Lengua Española y Literatura del City College of New York y gestora cultural.

Vive en un sexto piso que mira de costado al río Hudson, convertido por las veleidades de la geografía neoyorquina en el Harlem River. Y allí, de tarde en tarde, se sienta a escribir y a mirar desde su ventana ese pedazo de mundo. “Desde la ventana de mi casa puedo apreciar por un lado el amanecer desde el río del Este o Harlem River y por el otro lado el puente George Washington, levantado sobre el Río Hudson, y su atardecer. Manhattan es una isla bordeada por dos ríos y cada uno tiene su belleza. Para mí, el paisaje es gratificante. Cada día esas imágenes me reconfortan, se han convertido en parte de mí, son mi sentir, mis pensamientos y sus conjuros, mis cómplices, son mi amanecer y mi anochecer”.

¿De qué mundo procede usted y qué le ha aportado a su creación literaria?

De pequeña me imaginaba que vivía en un mundo donde la ficción y la realidad estaban tomadas de la mano. Me llamaban la atención los estantes con libros y desde pequeña era poseedora de uno. Me gustaba sentarme delante del estante a contemplar mi pequeña biblioteca. En mi memoria tengo grabado el recuerdo cuando mi Tía María, cariñosamente Vía, quien me enseñó a escribir en letras corridas o cursivas. Recuerdo lo orgullosa que me sentía de poder dejar de escribir en letra de molde o imprenta.

Fue un privilegio venir de una familia donde la profesión de maestra es sagrada; tías, tíos, abuelos y abuelas tuvieron el honor de educar a varias generaciones en diferentes áreas. Yo leía todo y lo recitaba en voz alta. Tener la habilidad de leer era la cosa más maravillosa que podía sucederme; a través de la lectura yo iba día a día descubriendo el mundo fantástico que estaba ante mis ojos.

¿Qué escribía antes de escribir literatura infantil?

Me inicié con el género epistolar, me gustaba escribir a mis primas y a mis tíos. Mis cartas eran extensas y muy detalladas. Yo siempre tenía cosas que contar y no me importaba pasar largo rato escribiendo; por el contrario, eso me encantaba. Antes de escribir cartas yo escribía algunos pequeños artículos, que más que artículos, eran ensayos. Siempre me ha gustado escribir cuentos; inclusive, tengo muchos que son de adultos, que nunca se han publicado. Y escribía de vez en cuando poesía; la poesía es una parte de mí.

Para mí la escritura es un desahogo y una manera de conectar el yo interno con lo que me rodea. Cuando pequeña me acostaba en el piso y hacía unas historias fantásticas con las nubes. Le hacía cuentos a mi hermanita más pequeña, le hacía muñecas, se las dibujaba siempre para entretenerla. O sea, que yo puedo decir que siempre he estado escribiendo. Ahora sé que seguiré escribiendo siempre y cuando pase el tiempo y mis hijos tengan sus hijos, yo seré una abuela que escribe, y que a través de la escritura les diré en libros el nombre de mi patria para que no se olviden de sus raíces ni se olviden de la tierra de sus padres.

¿Cómo giró hacia la literatura infantil y de dónde provienen las historias que cuentan sus libros?

La primera publicación de un libro que hice fue uno que no era de superación personal, pero daba pautas para encontrarse con uno mismo y poder seguir adelante. Al año de publicar ese libro, mi hijo estaba muy pequeño y yo quería, como toda buena madre, enseñarle a cantar canciones de mi infancia.

En primer lugar, trabajé con Trucando, un libro que ha tenido una gran acogida. Luego trabajé con Cuco. Escribí Trucando basada en las memorias y recuerdos de mi niñez. Siento que teníamos un vacío en la literatura infantil y quise ayudar a llenarlo con historias nuestras, que contaran nuestras costumbres, tradiciones y leyendas.

El cuento de Cucotambién ha tenido muy buena acogida. Es de los cuentos que yo más quiero. Un día fui a visitar en una escuela a niños de octavo grado. En ese diálogo les pregunté qué era lo que más recordaban de su República Dominicana, muchos habían llegado pequeños, se habían ido de vacaciones,y lo que más recordaban era el miedo que les metían con el Cuco. Eso me hizo pensar que el Cuco es parte de nuestra identidad y que había que preservarlo. Pero que al preservarlo teníamos que tomar en consideración que la psicología moderna en educación no permite tener asustadores. Por eso el Cuco, en mi cuento, se vuelve amigo de los niños. Es una manera de disipar el miedo, pero al mismo tiempo de mantener algo que es parte de la tradición y la identidad.

Como todos sabemos, el Cuco es un personaje que se utilizaba para disciplinarnos; un asustador. Lo usaba la abuelita, lo usaba la nana que cuidaba a uno y todo el que estaba alrededor. Todo el mundo le tenía miedo al Cuco. El argumento del cuento es una niña que viene al campo y encuentra un Cuco gracioso, que en vez de meterle miedo le cuenta a ella que lo han usado todo el tiempo como un asustador para disciplinar a los niños, pero que el Cuco no se come a los niños, sino que es amigo de los niños. Ahí comienza una nueva relación con el Cuco, y una de las actividades que yo hago con ese cuento es que ellos mismos creen su propio cuco. Y ese propio Cuco es su amigo.

¿Qué dice de los que piensan que la literatura infantil es un género menor?

Están equivocados. Podemos decir que la literatura infantil es de vital importancia para el desarrollo del ser humano. Es a través de ella que se despierta la creatividad intelectual en el proceso cognoscitivo que se inicia en el niño en los primeros cinco años de vida. La literatura infantil, como vínculo de exploración a su entorno, enriquecimiento de su vocabulario y el acercamiento a un mundo de fantasías que les permite dejar volar su imaginación. Para escribir literatura infantil debes volver a tus inicios, regresar a la niñez.

A mí me apasiona la literatura infantil, pero el hecho de que tú escribas básicamente sobre eso no significa que es lo único que tú sabes hacer; no significa que tu inteligencia y tu preparación están limitadas.

En la literatura infantil tú tienes que ser conocedora de la naturaleza humana para tu escribir literatura infantil. Y para tu ser conocedora de la naturaleza humana es mucho lo que tú tienes que leer y saber. El escritor infantil tiene que investigar y buscar y saber lo mismo que un crítico y lo mismo que una persona que escribe ensayo o que escribe novela o que escribe cualquier otro género. O sea, que debe haber un respeto y una equidad en lo que tiene que ver con la literatura infantil.

Cortázar contó una vez que un editor le pidió un cuento para niños y él le dijo que no porque era más fácil escribir para un adulto que para un niño. Yo he hecho lecturas con niños de cinco años que me han dicho eso no es así.

¿Nunca ha escrito un tema que no sea dominicano?

Yo tengo una novela que se llama Creciendo en Washington Heights. La inicié y está muy desarrollada. Para trabajarla tuve que visitar diferentes escuelas y hablar con jóvenes y adolescentes de sus experiencias. Y entre esos no solamente hay dominicanos, hay otras nacionalidades.

¿Qué historias cuenta la novela?

Es una novela sobre jóvenes, sus experiencias y el medio en que se desarrollan, el vocablo que utilizan, las diferentes situaciones que enfrentan. Estoy tomando sus experiencias y adaptándolas a la manera ficcional. Una muchacha me contó su historia y me di cuenta que es la misma de todos. Y no solamente sucede con los dominicanos, sucede con diferentes nacionalidades. Es el signo de la emigración.

¿Cómo es su vida como emigrante y como escritora en Nueva York?

Desde que decidí vivir en Estados Unidos me hice el propósito de mantener mis convicciones y valores. Han pasado los años y sigo siendo la misma persona que llegué aquí. Claro está, con un poco más de madurez.

Resido en Washington Heights, un sector donde vive una gran población dominicana. Aunque se notan los cambios en los últimos años por el alza de los alquileres, lo que ha obligado a muchos dominicanos a desplazarse a otros condados y ciudades. Todavía quedan calles donde el concurrir de dominicanos es notorio, como es el caso de la avenida de Saint Nicholas y la avenida Audubon, entre otras. Pero si tú caminas hacia el oeste, vía la calle 181 después que pasas la avenida Broadway, ves la diferencia; es una población más anglosajona, rusa y judía. Y si te vas al este te encuentras con la Universidad Yeshiva, que es un recinto universitario judío.

Desde la ventana de mi casa puedo apreciar por un lado el amanecer desde el Río del Este o Harlem River y por el otro lado el puente George Washington, levantado sobre el Río Hudson, y su atardecer. Manhattan es una isla bordeada por dos ríos y cada uno tiene su belleza. Para mí el paisaje es gratificante. Cada día, esas imágenes me reconfortan, se han convertido en parte de mí, son mi sentir, mis pensamientos y sus conjuros, mis cómplices, son mi amanecer y mi anochecer.

Escribo donde quiera; en ocasiones camino hasta el parque de Fort Tryon cerca del Jardín Curativo (Healing Gardens); busco un espacio bajo la sombra y me siento a escribir. Es un refugio de paz y armonía con la naturaleza que inspira a escribir. Cuando quiero desconectarme de todo y de todos, camino hasta Los Cloisters, un castillo medieval que se encuentra localizado en el parque, me siento alrededor de su jardín interior y puedo pasar horas escribiendo.

En las tardes, luego de salir del trabajo, camino hasta la parada del tren “A” por el lado de la calle Overlook Terrace y la calle 184 para tomar el tren. Durante el trayecto escribo o reviso algún escrito. Casi siempre llego hasta Columbus Circle (calle 59), salgo de la estación, camino hasta el Lincoln Center, que se encuentra en la calle 66. Miro el reloj, luego me acerco hasta la fuente para observar el ritmo de sus aguas, suben, bajan, desaparecen, y yo me siento, escribo, escribo y luego continúo.

¿A pesar de sus regresos permanentes a Santo Domingo aun le muerde la nostalgia?

Hay una nostalgia perenne en los emigrantes dominicanos. Nunca se me va a olvidar un día que venía llorando a mi casa. Yo lloraba y decía que no conocía a nadie ahí. Tú buscas ese calor humano, ese cariño, ese nexo que te da tu lugar, y a veces no lo encuentras. Esa es la nostalgia del emigrante.

¿Dónde nacieron sus hijos y en qué idioma se educaron?

Nacieron en Estados Unidos y se educaron en el inglés.

¿Sus hijos se saben el Himno Nacional dominicano?

Sí. Yo se los enseñé temprano.

¿Y usted cree que la nostalgia de un emigrante se hereda?

Los hijos de emigrantes, a menos que hayan tenido un roce, una permanencia por aquí, aunque sea corta, no pueden heredar la nostalgia de sus padres.

¿No le parece que en los hijos extranjeros de los dominicanos se difumina la patria que dejaron atrás?

Así es. En mi caso, mi patria se va difuminando en los muchachos. La tengo yo, muy marcada, muy adentro, y ellos respetan eso. Y respetan mis tradiciones.

¿Cuál es la patria de un emigrante dominicano que se sabe el Himno Nacional de su país, pero que no se educó en el idioma de sus padres y que cuando tenga hijos ya no tendrán raíces de este lado del mar?

La patria de los hijos es donde ellos viven. Ellos descienden de la mía, pero su patria es aquella. Mis hijos se educaron allá, en Estados Unidos, pero mi visión de la educación está basada en la formación que yo recibí, aquí, en República Dominicana. No me interesaba tener una transculturación. Somos un país híbrido y yo eduqué a mis hijos para que se reconocieran en su origen, qué eran ellos y de dónde venían. Eso tiene que ver con la identidad.

¿No le parece que los hijos de dominicanos que nacen en el extranjero se van desprendiendo poco a poco de sus raíces?

No te diría que se van desprendiendo así porque siempre ellos van a estar cerca, van a saber quiénes son. Conmigo se da lo siguiente. Yo no emigré, nunca se cortó ese cordón umbilical. Yo vivo en Estados Unidos, camino muchísimo. Sin embargo, yo llegué y nunca he aceptado la idea de que emigré. Yo no cogí dos maletas y me fui. Yo cogí un bulto, un bolso para llegar una semana y regresar. Por ciertas circunstancias me quedé allá por dos años, no más de ahí, y ya han pasado treinta. Ese era mi destino.

Siempre he tenido esa resistencia a verme como una emigrante. Yo vivo en Estados Unidos pero en mi interior no ha habido ese rompimiento. Yo vengo siempre a mi tierra, y esa es mi resistencia para no perder el lazo. Este país es mi centro y venir siempre es una manera de sentirme que estoy en mi casa, que tengo un lugar, como que yo nunca me he ido y que este es y seguirá siendo siempre mi lugar. Esté donde esté. Mis mejores años los he pasado aquí, yo nací aquí, crecí aquí, estudié aquí. Y nunca he perdido mi contacto por esa misma razón.

¿Cuál es la importancia de preservar las tradiciones, leyendas y costumbres?

La mejor manera de preservar las leyendas y los cuentos es a través de la escritura pues por de esa manera van a ir de una generación a otra. Hay un poema que está en Carnaval en que yo termino con esto que acabo de decir: esto es parte de tu historia, de tus raíces y tradiciones.

¿Qué pasa cuando un país olvida esas tradiciones?

Desaparece su identidad. Hay una transculturación porque adquiere culturas y tradiciones que no son innatas, que no le pertenecen. Entonces, la esencia de país desaparece. Cuando tú no tienes identidad tú no tienes nada. Eso es como cuando tú no tienes tu nombre ni tu apellido. La identidad es lo mismo.

¿Qué atenta hoy en día contras las tradiciones y leyendas?

Si no continuamos escribiendo con relación a ese tipo de temas las tradiciones van a desaparecer. Fíjate que hay mucha literatura, hay muchos cuentos que se hacen, pero no se está hablando de tradiciones. Son pocas. Mi libro Trucando es un libro es de manejo fácil, didáctico, tanto para un padre, para un maestro como para un niño. Ese libro es un acercamiento con la familia. 

¿Cómo son los lectores de literatura infantil hoy?

La generación a que estamos enfrentado es la generación T. Eso es la generación táctil. Hay una generación Z, que es la generación anterior. Para mí, la Z viene después del Milenium. Ya se terminó la generación del Milenium. Terminó con mis hijos. La Z viene después de ellos, que son los jovencitos que llegan hasta diez años, doce años, los que están subiendo, que están entrando a la universidad. La generación Z o post Milennials. Ahora todo lo de la Z es digital, no pueden hacer nada sin los teléfonos, mucha comunicación, no pueden vivir sin un celular, prefieren leer en las tabletas. Pero la táctil es la que está subiendo en este momento, que es la que, como escritora juvenil e infantil, yo tengo, que son los que están utilizando mi literatura. O sea, es la edad comprendida para la literatura infantil que yo publico. Esa es la T. Un dato importante, la T comenzó en 2010 y se piensa que va a terminar en 2025.

Esta generación representa un grave reto para los escritores porque de meses le ponen un celular en las manos y una aplicación. Hay que tener mucha creatividad, las ilustraciones tienen que ser muy buenas.

¿Qué debe hacer el escritor de hoy para llegar a esa generación?

Esa es una generación que para los escritores representa un gran desafío y la versatilidad: obras de alta calidad, de una calidad literaria elevada, imaginación y creatividad, elementos importantes que motiven a los niños y las niñas a leer. El autor, tanto infantil como juvenil, tiene que poner ahora más esfuerzo en lo que escribe, más emoción en lo que hace, verosimilitud, ante todo. Tú tienes que ser más sagaz, tener más dinamismo, muchos juegos de palabras, mucha rima, mucha sonoridad en la escritura para poder atraer al lector. 

¿La modernidad y la tecnología le están cerrando el paso a la fantasía de los niños?

Yo diría que no. Al contrario, creo que la tecnología le ha dado al niño una capacidad más amplia para tener un acercamiento a lo mágico, lo fantástico, un cercamiento muy temprano.

¿Cómo se construye un personaje en la literatura infantil?

Sacarlo de la misma realidad. La magia de la literatura infantil es la magia de los niños. El niño de por sí es un ser mágico y todo lo que hace lo transmite con magia porque la inocencia es magia. Los personajes de la literatura infantil son personajes mágicos que nacen del mismo niño. Los cuentos para los niños son basados en su mundo, y su mundo es mágico. Los niños no conocen limitaciones, las limitaciones se las ponemos los adultos; el niño no conoce la maldad, la maldad se la hacemos los adultos. El niño es un ser alegre por naturaleza, somos los adultos que convertimos los niños en seres tristes.

¿La literatura infantil debe tener algún propósito?

Al principio, la literatura infantil quería enseñar y disciplinar al niño. Ese era el propósito. Pero cuando se piensa en propósito se pierde la magia de la literatura.

Hay una falta de apoyo al libro dominicano en el extranjero. ¿Eso también es válido para la literatura infantil?

Eso es válido para todo, pero en la literatura infantil es peor. Son pocos los autores dominicanos que pueden decir que se están vendiendo en el extranjero. Es un problema de representación del libro; no tenemos una representación del libro. Hace poco estuvimos en la Feria del Libro de España (Madrid). Yo tenía una presentación. Yo había mandado unos libros para que los llevaran allá. Cuando salieron las personas de la actividad fueron a comprar mis libros y no habían llegado; no los mandaron a tiempo los encargados de hacerlo. 

¿En resumen, el libro dominicano no tiene dolientes en el extranjero?

No, no tiene dolientes porque no hay una representación, no hay una entidad que se encargue de mandar esos libros a esos lugares. 

¿Quién distribuye el libro dominicano en el extranjero?

El propio autor.

¿Por qué el libro cubano camina y el dominicano no? ¿Por qué el libro mexicano camina y el dominicano no? ¿Por qué el libro colombiano camina y el dominicano no?

Porque sencillamente no hay una institución dominicana dedicada a hacerlo caminar. Realmente, no hay una persona o una entidad que se encargue del libro dominicano en el extranjero, que le dé seguimiento. Eso le hace falta al libro dominicano. Puede decirse entonces que el libro dominicano en el extranjero no tiene facilidades. Para que el libro dominicano se puede posicionar hay que abordar el tema de lo que es el tema del marketing, distribución y mercadeo en el extranjero.

¿Hay diferencias entre un hombre que escribe y una mujer que escribe?

El hombre que escribe tiene mucho más tiempo para escribir. El hombre que escribe tiene mucho menos responsabilidades que una mujer. Aparentemente el hombre lleva más carga, y es mentira, la mujer lleva más carga que el hombre en todo el sentido. El hombre tiene mucho más facilidades para escribir. Yo estoy partiendo de mi experiencia propia y considero que sí, que el hombre tiene mucho más facilidad. El tiempo de la mujer es más corto porque tiene que ser dividido en muchas partes. A veces hacen cualquier tipo de actividad, invitan escritores y si acaso una mujer, y fíjate cuántos hombres invitan. Haga una evaluación, son diez hombres y alguna mujer, y en ocasiones ninguna. Eso es parte de una conciencia colectiva, eso es parte de lo que vivimos todavía.

Ya llegó el tiempo de cambiar esa visión. Hubo un tiempo en que la mujer tenía que escribir con un seudónimo y el seudónimo que tenía que utilizar era de hombre.

¿Entonces, ha tenido que pelear tu condición de escritora, de mujer que escribe?

Yo sí; la he tenido que pelear, con mucha altura, claro está. Hay que saber que adonde yo he llegado, he llegado con pulso, con entereza y con mucha clase. El camino ha sido fuerte, ha sido duro. El camino ha sido un poquito lento, pero creo que al final ya se ha reconocido. El reconocimiento trae respeto. 

Dicen que escribir cambia a la gente. ¿A usted la ha cambiado la literatura?

Escribir es una forma de reflexión. A mí me ha hecho más observadora y más atenta. Y te podría decir que en cada cosa que escucho encuentro una historia para contar.

Un escritor es, por definición, un contador de historias. ¿Humanamente hablando, qué huellas le ha dejado el oficio de contar historias para los niños?

Ser más humana, tener más acercamiento con el ser humano y ser más transparente. Esa es mi lección

Publicado originalmente en:

https://acento.com.do/cultura/una-mirada-a-la-dominicanidad-a-traves-de-los-ojos-verdes-de-la-literatura-de-la-diaspora-elizabeth-balaguer-8731178.html




viernes, 20 de noviembre de 2020

BTS (방탄소년단) 'Life Goes On'

Una canción ha sido desde tiempos inmemoriales, un detonante, ya sea que se tome la Bastilla, nos inmolemos en la guerra, o salvemos la Patria y a la Humanidad. Dame un himno, un canto, un coro, una voz que toque el alma, ¡y moveré el mundo! Leiby Ng 



 «Todo el mundo tiene una "enfermedad" mental de una forma u otra. En la pandemia, sentí que cuando tuvimos la oportunidad de tomar un descanso, fue un descanso teñido de incertidumbre.

Era una enfermedad de nuestra propia profesión. BTS es bueno para superar las dificultades, creo.» JH: Jhope. Conferencia de prensa BTS 20 de noviembre de 2020

 

LA VIDA TIENE QUE SEGUIR

En el inicio del vídeo se ve a Taehyung, conduciendo un auto y se quita la mascarilla. Gesto y símbolo, que nos ubican en el momento tan dramático que vivimos. Las noticias diarias desde finales del 2019 han sido de pavor con estadísticas diarias de fallecidos. Atemorizados, nos atrincheraron en nuestras casas, enfermos y sanos. Enorme tributo se cobra COVID-19 mientras la ciencia y la tecnología luchan por conseguir una salida. 

Un nuevo orden mundial se impuso en tiempo record. Los abrazos cotidianos, los besos y la cercanía se convirtieron en armas letales. Imposible salir sin protección y precaución… La vida social se paralizó de golpe y los desinfectantes se hicieron imprescindibles. Los hábitos que tanto influyen en nosotros, brutalmente se modificaron. La vida cambió sin previo aviso tal como dice la letra de Life Goes On.

 

                                   Sam Kim / Kim Geon Ji. OST Goblin. Canción Who Are You

«¿Donde estoy?

¿Quién soy? (Quien soy, quien soy)

Esta soledad como una prisión (soledad, soledad)» (Por favor, búscala, es hermosa y expresa determinación).

Nam Hye Seung / Park Jin Ho

«… Mi seguridad no alcanza, una lanza abrió un costado
Detrás de esta mascara hay un chico asustado
¡Quebrado! ¡Quebrado!
Miedo de morir, antes de saber vivir…» Pedro Aznar

Gaho. Kang Dae-ho. OST Itaewon Class

«Necesito coraje ahora
incluso si no brilla, apoya mi sueño
Tendré eso último
incluso si corro con un pie como si estuviera roto
voy a seguir mi camino...»

Dong Sung Seo / Sam Han / Sung Il Park


Frente a un mundo colapsado en todos sus niveles, a los artistas con su alta sensibilidad les toca un papel protagónico, profético y orientador.  Mi letargo empezó a desaparecer con Sam Kim, nacido en Whashington y su Who Are You, en la serie Goblin, conmovedora y trascendente. Luego vi Itaewon Class, de inicios de 2020 donde se aprecia la canción de Gaho, Star Over. Escuché y me llené de energía. Luego, con Adela, de menos de 4 años aún, descubrí Boy Whit Luv, de BTS (feat. Halsey) y mi algarabía llegó olvidándome de la pandemia y el confinamiento. Bailamos, bailamos, fuimos felices… Y lo soy cada vez que la escucho. Me pregunté dónde yo estaba antes de descubrir las series asiáticas y por ahí empieza una a descubrir artistas. ¿Rap, yo? ¡Ni muerta! Pero resulta que el rap que yo conocía no tiene nada que ver con este otro rap que crean los asiáticos. Lógico, conozco tres cosas nada más. Estoy sobre la marcha. Pero una cosa sé. No es vulgar ni ordinario.


BTS con las sonrisas, las danzas de perfectas coreografías, las improvisaciones propias de sus edades, la camaradería cultivada; el color y la vitalidad de la vida a los 20 años, la búsqueda de la perfección en el trabajo, sus personalidades, sus conductas empáticas… son una maravillosa herramienta para soportar la dura realidad y no terminar quebrados, sino con las pilas puestas, o sea, salvándonos a nosotros mismos. Cuando los veo siento que son hermoso contraste para millones de jóvenes que se aburren a la primera sin descubrir sus propias posibilidades, pues les falta motivación.

Jin, Jimin, J-Hope, Jungkook, Suga, RM y V, quienes forman la banda BTS (con más de 7 años trabajando con éxito), significan para mí una ejemplar respuesta HUMANA y ARTÍSTICA a la catástrofe. Y a pesar de que existen muchas otras bandas de chicos muy talentosos a los cuales ya les llegará su momento, creo que era el destino de BTS ser luz para la humanidad, consciente como nunca de su fragilidad e indefensión, ante la epidemia en este histórico momento. 

Apoteósico concierto virtual de BTS Map Of The Soul ON:E. Éxito mundial. Se hicieron dos.

Prueba de su coherencia es la continuidad de las producciones que conozco y que son las de mayor suceso por ser las más recientes: Mapa del alma y ahora BE. Ingeniosos, enfocados, dinámicos, llenos de facetas y de profunda significación como los mismos seres humanos que ellos son.

El propio método de quienes decidieron la formación artística de jóvenes promesas del arte, encerrándolos en hogares para cultivar la convivencia y llenar una disciplinada agenda de preparación artística, ya obliga a los artistas a convertirse en familias más que amigos. Esta escuela y el uso de la tecnología, saca sus personalidades y caracteres con una espontaneidad fresca y atractiva para el resto de jóvenes en el mundo que los toma como referencias. 

¿Por qué no ha sucedido con artistas occidentales? Voy a ser yo atrevida. Una mezcla de factores centra en Corea del Sur esta responsabilidad. Como asidua de k-dramas de todo tipo que soy, (no hay uno que no deje fuertes enseñanzas morales) creo se han dado las condiciones para UNIR la visión occidental del arte (y sin mayor investigación, pongo aquí los miles de coreanos que han salido a estudiar a Europa y a América, retornando con una visión del mundo distinta que al mezclarse con el ser asiático han dado como resultado obras literarias, cinematográficas, teatrales, de espectáculos, composiciones y coreografías (danza), de extraordinaria belleza. Sumo la influencia norteamericana (igualito que aquí desde 1916 y 1965), cuya fuerza nadie niega. Yo no sé por qué no hablan más del “milagro coreano” * porque de que lo lograron, lo lograron, y como ven, no me limito a la economía y la tecnología ya que tenemos en casa la marca del automóvil, del celular, de la tele, de... ¡cuántas cosas!. 

La unión de una filosofía profundamente enraizada en la tradición, con métodos innovadores y modos de actuar reconocidos en la industria artística, sea cine, televisión, teatro, música en todos sus niveles, para unos productos culturales dignos, elegantes, auténticos sin amarres… Ningún choque cultura y sí la adopción de lo mejor de cada casa. Lo que veo en cada video clip son mensajes de superación y reflexión, también eufórica alegría. Amistad, camaradería, altruismo y caridad... ¡En fin, soy yo la que está en la superficie de estos siete años de trabajo de la BTS!

Frente a una crisis de fe, unir la tradición con la esperanza es lo mismo que el hijo pródigo que regresa al seno de la familia, arruinado y arrepentido, tocando fondo, pero abrazado por la fuente de su vida que es el padre o la madre. Sin rechazo, hasta un animal se recompone. Eso hace la ficción, la cuestión artística que narrando historias nos despierta el sentimiento empático y hace que nos identifiquemos con las penas y alegrías de lo narrado. Esto hace el reflejo de sus vidas sobre las nuestras. Igual que los niños, si vivimos con amor, nos convertimos en amor. 

«JH: Queríamos mostrar nuestro yo crudo y sin adornos. Queríamos mostrar no a personas en el escenario, sino solo a personas de 20 años que se dedican a su vida diaria, bromean y pasan el rato. El proceso fue muy divertido y muy natural para nosotros».


Y para contradecir la idea de que esos jóvenes son superficiales, mucho me gustaría que los críticos se dediquen a descifrar sus canciones, los conceptos que manejan en cada producción. Son increíblemente asertivos atravesando los misterios de la comunicación eficaz.
 

Ver a nuestros recién nacidos fascinados con las pequeñas pantallas, no desde que nacen, sino desde que las madres se embarazan y andan con el objeto, como andamos todos, como extensión de la mano, hace que comprendamos que la vida es cambio y movimiento. Que el futuro ya está aquí con sus retos y los jóvenes tienen la palabra.


«RM: La primera canción es la canción principal, Life Goes On... Este es el núcleo de nuestro mensaje del álbum. Ese es el motivo. Dynamite y este disco tiene las mismas raíces. BTS siempre está pensando en qué deberíamos decir ahora. Dynamite fue la canción adecuada para el momento adecuado. Life Goes On es más pesado, sincero, pero también suave y auténtico (que Dynamite). Nuestra forma de brindar sanación y consuelo. Es un mensaje simple, pero con una verdad profunda.»


BTS es cambio, es movimiento y es color vital. Son hermosos, son buenos y hacen que uno sepa que la humanidad se sostiene en la esperanza del ser humano que se hace a si mismo. Cada día que muere, es una oportunidad de vencer nuestros defectos. Cada día que nace es una oportunidad de renacer y recuperarnos. 


Finalmente, como autora de literatura infantil y juvenil, tengo muy claro que, aunque vivamos el apocalipsis, el mismo infierno en la realidad, a los jóvenes hay que entregarles un universo cargado de sentido porque ellos están preparados en cuerpo y alma para diseñar sus sueños y lograrlos. Nunca olvidemos que el propósito de la educación es inculcar valores humanos, coraje para enfrentar los retos y responsabilidad por los demás.

 



[Letra de "BTS - Life Goes On (Traducción al Español)"]



 

Un día, el mundo se detuvo

sin previo aviso

La primavera no se espera

Vino de improviso.

Calle descuidada de sus huellas

aquí estoy yo

Deja que te lleve a casa conmigo.

Lo siento, nada

 

Parece que va a llover otra vez

—Está empapada

Ella no para

Corre más rápido que la nube negra

Pensé que funcionaría

Soy un hombre

Duele mucho

El calor que le dio al mundo

Podemos ver la acumulación de polvo

Dejadez

Exhalen cuando llegue el invierno

Respiración más caliente

 

No hay fin

Quizá haya una salida

No puedo mover los pies

Cierra los ojos por un momento

Toma mi mano

Vámonos al futuro

 

Like an echo in the forest

El día volverá

Como si nada hubiese pasado

Yeah, life goes on

Like an arrow in the blue sky

Otro día más

On my pillow, on my table

Yeah, life goes on

Like this again

 

Te voy a decir con esta música que vas a sacar

Dicen que el mundo ha cambiado

Afortunadamente, entre nosotros

Aun no has cambiado

 

Quiero que digas hola. Quiero comenzar con tu nuevo comienzo y final

Volveremos a eso juntos, hoy y mañana

¡Está parado, pero no te escondas en la oscuridad!

Y la luz sale a la luz

 

No hay fin

Quizá haya una salida

No puedo mover los pies

Cierra los ojos por un momento

Toma mi mano

Vámonos al futuro

 

Como el eco del bosque

el día volverá

Como si nada hubiese pasado

Como el eco del bosque

Otro día más

Sobre mi almohada, sobre mi mesa

Sí, la vida sigue

Otra vez

Otra vez

 

Lo recuerdo

Lo recuerdo

Lo recuerdo

Lo recuerdo


*Nota: Corea del Sur fue considerado "el milagro económico del este asiático" por el Banco Mundial.

sábado, 8 de febrero de 2020

EL CARRETERITO SOÑADOR, cuento de Miguel Phipps

Foto de Tino Soriano
El rocío del tempranito del amanecer besaba sus pies descalzos.
—¡Arre, Burruñoso! ¡Arre, Bolefuego!
Clap, clap clap…
—¡Hala, Nube Negra! ¡Sube, Ceniciento! —arreaba Estevín la carreta de bueyes. Con apenas nueve años, ya el sol se levantaba en el sudor de su espalda.
En el batey, todo el mundo trabaja: unos dedicados al cultivo de la tierra, otros a la cría de ganado y, en su mayoría, al corte y tiro de caña.
En la colina, el molino de viento hace brotar el agua de la tierra para que los bateyeros, con su canto alegre, llenen las tinajas.
Clap, clap, clap…
—¡Oh! ¡oh! ¡oooh!
La carreta se detuvo en el cañaveral cercano a la escuela. Cuando Estevín entró al aula, comenzó la murmuración:
—Llegó el carreterito —dijo Gualemá, el hijo del hacendado, en tono despectivo.
—Con el uniforme emparchado y los pies descalzos —continuó Timinito, sobrino del capataz, con el rostro burlesco.
Los presumidos se dieron una palmada y, con actitud vanidosa, dijeron:
—¡Somos los mejores!
—Nunca valoren sus virtudes por la apariencia con que la ven sus ojos —llamó Lenca, la atención, compañera de clase—. Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones sólo delatan sus mayores defectos.
La profesora, para limar asperezas, preguntó:
—¿A qué aspiran ustedes en la…?
—Yo seré amo y señor —interrumpió Gualemá de forma prepotente.
—Y usted, Estevín, ¿a qué aspira en la vida?
—Yo seré presi…
La carcajada de Gualemá y Timinito no se hizo esperar.
—¡Presidente del ganado! ¡Presidente del ganado! —entonaron como canto a la maldad.
La profesora, para calmar los ánimos, les puso a dibujar sus aspiraciones.
Lenca dibujó una escuela; Gualemá, quien siempre quería deslumbrar y distinguirse, dibujó un trono; Timinito, un látigo; y Estevín, el Escudo Nacional.
De regreso a los barracones, a la carreta cargada de caña se le atascó una rueda en el empedrado arroyo.
Gualemá, quien venía detrás, lanzó su mirada altanera sobre Estevín, se comportó de manera fría e insensible, y siguió su camino.
Burruñoso, con los ojos hechos brasas, miró por debajo del yugo de la carreta a Gualemá y masculló:
—Lástima que hoy no es día de Corpus Cristi: «el día que el buey habló».
¡Guao! ¡Guao! ¡Guao! Bocanegra ladraba impaciente.
Pallé, el boyero, quien llevaba los bueyes al abrevadero, al escuchar los bramidos y ladridos desesperantes, acudió al arroyo y sacó la carreta del atolladero.
Luego de pesar la caña y llevarla a los vagones, Estevín pasó, como era su costumbre, el resto de la tarde estudiando.
Al día siguiente, cuando empezaron a cantar los pájaros, ya las ruedas de la carreta resbalaban sobre la grama del establo.
—¡Arre, Ceniciento! ¡Sube,  Burruñoso! ¡Eh, Nube Negra! ¡Empuja, Bolefuego!


—Ya viene el carreterito presidente —expresó Gualemá en su modo habitual de hablar.
—Ese ruido desagradable me rompe el tímpano —agregó Timinito con menosprecio—. Mientras más a distancia deje su carreta, mejor. La profesora, ante las vejaciones les manifestó:
—Todos los sueños se pueden lograr si saben soñar.
—Menos el sueño del carreterito —aseguró Gualemá.
Dos horas después, ¡tin, tan, tin, tan!, sonó la campana para salir al recreo. Momento que aprovecharon Gualemá y Timinito para desamarrar la yunta de bueyes.
—Soltaron los bueyes! —voceó Lenca despavorida.
Se armó la corrida. El pánico se adueñó de los presentes.
Pallé, al oír la algarabía llegó de prisa, montado a caballo, enlazó los bueyes y los llevó al corral.
Cuando todo retornó a la normalidad, los dos niños, quienes se habían escondido debajo de la carreta, aún se reían de su travesura.
La profesora, muy enojada, les reprochó la mala acción.
A lo que ellos, de manera fingida, respondieron:
—Profe, perdón.

Foto de Tino Soriano

De vuelta a los hogares, se percibía el olor de la lluvia en la naturaleza. Las hormigas aladas salieron a volar; los cangrejos abandonaron las cuevas y las golondrinas, alborotadas, no encontraban dónde posar. Repentinamente, comenzó una granizada, seguida por una lluvia densa y fría que empapó por completo a Gualemá y a Timinito. Al llegar al arroyo, la crecida no los dejó cruzar. Los truenos que retumbaban más fuerte y un rayo que carbonizó una palmera, les causó temor. Cuando la desesperación llegó a los extremos, sus cuerpos se tornaron temblorosos. Un ruido penetrante y conocido se alcanzó a oír en el torrencial.
Clap, clap, clap…
Por suerte, un relámpago iluminó la carreta.
—¡Gracias, Dios Mío! —exclamaron para sí
—¡Oh! ¡oh! ¡oooh!
Estevín detuvo la carreta y les montó. Cuando les cruzó al otro lado del arroyo, Gualemá, con los humos bajos, le preguntó:
—¿Por qué nos hiciste el favor, si nos hemos portado tan mal contigo?
—Un presidente debe servir a la gente —fue su respuesta aleccionadora.
Al terminar Estevín la escuela primaria, se fue a estudiar a la Capital en busca de realizar su sueño. Pasaron muchas “zafras”. Gualemá y Timinito se entregaron a la “buena vida”. Al no prepararse, despilfarraron toda la herencia que, con tantos sacrificios, hicieron sus familiares.
Treinta años después, cuando subían la bandera, se estacionó un carro negro, placa número cero uno, enfrente de la escuela del batey. Bocanegra, viejo y sarnoso, comenzó a menear el rabo como gran amigo de confianza. El exalumno, quien saludó de manera entrañable a la directora Lenco, tenía terciado en su pecho el Escudo Nacional. Era Estevín, el carreterito soñador, quien llevaba puesta la banda presidencial. Gualemá y Timinito tuvieron que conformarse con el usual consuelo de los que no aprovechan la oportunidad que les brinda la vida: insultar desde lejos a los triunfadores, como si estos fueran los responsables de su desventura.
Clap, clap, clap…
—¡Arre, buey haragán, arre! —azotó Timinito con el látigo el lomo del cansado animal.
—¡Qué triste es nuestro destino! —dijo Gualemá, cabizbajo, sentado en la parte de atrás de la carreta.
Al fondo del potrero sólo se escuchaba el chirrido estridente de la cigarra.

Pablito



Pablito es un perico muy divertido. Aunque es muy pequeño, puede hacer distintos sonidos con su pico y volar muy rápido con sus alas de varios colores. A Pablito no le gustaba comer frutas como a los demás pericos.

Un día mientras volaba con su mamá en busca de pequeñas frutas vió desde el cielo a un flamenco que buscaba su comida con la cabeza dentro del agua. Se acercó para ver lo que comía y le pidió un poco para probar. El flamenco muy sorprendido le dió de comer y siguió buscando dentro del agua muy concentrado. Mientras tanto, Pablito sentía un sabor extraño en su boca y al darse cuenta que no le gustaba lo que comía, tragó y luego bebió agua para quitarse el sabor de su pico.

Después de arrepentirse de lo que había hecho, se despidió del flamenco y subió al cielo para seguir volando con su madre. Al subir no la encontró y entonces decidió ir en busca de algo nuevo para comer. Desde arriba Pablito pudo ver a un pájaro carpintero que con su pico agujereaba un tronco haciendo mucho ruido. Se acercó al pájaro carpintero y le preguntó cual era su comida. El pájaro carpintero estaba muy ocupado buscando gusanos o insectos con su lengua dentro del tronco y no le respondió. Entonces Pablito al ver lo que comía su compañero le pidió un poco para probar. El pájaro carpintero le dió un gusano a Pablito y siguió trabajando. Pablito comió un poco y no le gustó. Entonces decidió seguir buscando algo que le gustara más que las frutas, los animalitos del agua y los gusanos.

En el camino en busca de comida, Pablito se encontró con una gaviota que venía de un lugar muy lejano. Le dijo a la gaviota que no quería comer frutas con su mamá y le pidió que le diera algo de comer. La gaviota fué al agua a buscar un pez y le dió un pedazo a Pablito. Al probarlo se dió cuenta que no le gustaba y después de dar las gracias siguió volando.

Después de un largo rato, Pablito decidió descansar. Se posó sobre la rama de un árbol y allí se encontró con un loro que comía frutas tropicales. Al ver al loro comer, Pablito sintió hambre y le pidió un poco para probar. El loro le dió un pedazo de fruta y siguió comiendo. Pablito comió sin parar pues le habían gustado mucho las semillas y las frutas. Pablito estaba muy contento de comer frutas con su nuevo amigo. Al escuchar a su mamá que pasaba por allí, fué hacia ella volando para decirle que ya si le gustaban las frutas y que la acompañaría todos los días a recolectarlas para la comida.

Desde ese día, Pablito come frutas pequeñas y semillas como todos los demás pericos.

Margarita Heinsen-Fernández

viernes, 3 de enero de 2020

¡A las arandelas chinita! de Kin Sánchez Fernández


Este hermoso cuento que su autor, Kin Sánchez Fernández nombra "Reportaje de un sueño", está tan cercano a mí que juraba haberlo reseñado no una sino más veces. Mi sorpresa es buscar en mis blogs y no encontrar rastros. Sé que soy uno de los personajes, al menos se me nombra. Y es un honor que mi amigo admirado Kin, a quien adoro por las historias de fantasmas de la Zona Colonial de su libro GUÍA DE ANÉCDOTAS, CUENTOS, CRÓNICAS Y LEYENDAS DE LA CIUDAD COLONIAL DE SANTO DOMINGO y su amor por nuestra capital, me haya tomado en cuenta junto a mi hermana y al Barrio Chino de Santo Domingo.

En "¡A LAS ARANDELAS CHINITA!", Kin lleva la Navidad a la República Popular China, pero no de cualquier forma, sino a través de la observación, el olfato asiático comercial y la puesta en marcha de una nueva empresa.

Sencillamente el autor se ha puesto en los zapatos de un extranjero que no conoce nada de nosotros y poco a poco va entendiendo esta alegría y despreocupación desbordantes. Chang Lao Lee, nacido en 1971, cantonés. Él visita a su primo en la República Dominicana y empieza una aventura que usted debe descubrir cuando lea el libro de la mano de Kin Sánchez.

Creo que este es un magnífico regalo de Reyes o de Vieja Belén para niños emprendedores.

¡Felices Reyes! ¡Feliz Vieja Belén!

viernes, 22 de noviembre de 2019

El Gavilán de la Española en su versión Número Ocho



En el marco del programa de Conservación del Gavilán de la Española que realiza la Fundación Propagas junto a otras organizaciones, se presentó la obra Número Ocho de la escritora Farah Hallal,. En aras de continuar promoviendo un enfoque de preservación a través del arte literario. Fundación propagas auspició dos encuentros interactivos en la comunidad de Los Limones y en Parque Greta de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana con la dirección y presencia de Rosa Margarita Bonetti de Santana, Presidente de Fundación Propagas.


El gavilán de la Española (Buteo ridgwayi), es una de las aves rapaces más amenazadas del mundo y se encuentra en peligro crítico de extinción según la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su población oscila entre 300 a 450 individuos, y para salvarlo, el Fondo Peregrino junto a Fundación Propagas, Fundación Punta Cana y el Zoodom, desarrollan un programa de conservación que incluye monitoreo de la especie, reintroducción y educación en las comunidades cercanas a la población de gavilanes, como es el caso de Los Limones.


Farah Hallal se ha inspirado en sus vivencias en la comunidad de Los Limones (trabajando en Fundación Propagas) para realizar esta obra. Inicia de una manera que nos invita a continuar leyendo: “El gavilán cruzaba el cielo que apenas podían ver mis ojos de niño. Sus alas parecían no envidiar a las flores que el pájaro ignoraba al pasar. Aunque el gavilán no tenía pétalos, ni vuelo colorido, su ternura parda floreció en mi corazón. En mi condición de niño debo decir que Número ocho volaba orgulloso de su destino. Iba y venía sin darse cuenta de que era un número importante de una asombrosa historia que contar…”


Farah Hallal vino invitada por la Fundación Propagas desde Valencia, España, a contar sus vivencias en torno a la historia de su novela. Farah, narradora, poeta, editora, activista cultural y promotora de lectura y escritura creativa, estudió Diseño Gráfico, Enseñanza de Escritura Creativa, Historia del Caribe e Investigación Histórica. Entre sus publicaciones están: Sábado de ranas (Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard, 2013, Ministerio de Cultura. También Un adiós para mamá (Premio Barco de Vapor, 2014.) La caja de la esperanza (2016); El ave perdida (Fundación Propagas, 2017) y Mi mariposa quiere volar (2018). Para Farah, “lo hermoso de narrar es contar algo desde el corazón y que no suene a una historia conocida”.



Los participantes de ambos encuentros, disfrutaron del cálido encuentro con Número Ocho. Además, Carlos. el cazador de gavilanes, comparte sus lecciones aprendidas a través de la Madre Naturaleza, con el ecoteatro El reino oculto de los gavilanes (cuento ganador del 1er. lugar de la Sexta Edición del Concurso Letra Natural. Una vez más, nuestro gavilán de la Española en su versión Número Ocho se elevó por cielo dominicano mostrando su majestuoso vuelo.






domingo, 13 de octubre de 2019

“Mis historias siempre se basan en hechos de la vida real”. Entrevista a Farah Hallal


Farah Hallal considera que “para escribir un buen libro necesitas la suma de los aprendizajes de una vida”.

Entrevista hecha por María E. Pérez el 11/10/19

El gusto por las letras surgió a muy temprana edad en Farah Hallal, y es que desde pequeña creció rodeada de libros de poesía y teoría literaria. Pero también creció con una conciencia temprana sobre las “injusticias para las clases que son sometidas por los empresarios y las dictaduras que precedieron mi nacimiento”. Explica que en su casa aprendió a pensar “más allá de lo obvio”, además a leer y apreciar textos de calidad literaria, por lo que considera que “me parece que mi madre y mi padre han sido determinantes”. La escritora, quien nació en Salcedo, pero desde hace años estableció su residencia en Valencia, España, guarda para sí misma una infancia rodeada de buenos libros, “gocé del estímulo ante lo que escribía. Lo raro sería no florecer en un ambiente así”.

¿Cómo podemos definir hoy en día la literatura infantil y juvenil?
Es frecuente este debate en los congresos de literatura infantil y juvenil. Y cada vez nos orientamos a creer que en esta época se ha comprendido que el público infantil no es bobo y demanda una literatura más profunda. Los adultos del entorno procuramos evitarles dolores, como por ejemplo, la muerte, sin embargo la literatura clásica infantil está llena de huérfanos. Y Caperucita Roja viene a ser un cuento de terror que pasamos de generación a generación de lo más impunes.

¿Para escribir un libro se necesita una investigación previa?
Para escribir un libro no. Pero para escribir un buen libro necesitas la suma de los aprendizajes de una vida. Que te pueden venir por experiencias propias o ajenas y por lecturas. Somos esponjas y todo cuanto forma parte de nuestras vidas puede incorporarse inconscientemente en una obra. Ahora bien, investigar es parte del proceso de la escritura. Cualquier acción que quieras reproducir en la vida de un personaje necesita ceñirse a la verdad.

¿Te has basado en hechos de la vida real para hacer una historia?
Siempre me baso en hechos de la vida real. Siempre. Toda mi obra está de algún modo conectada a mí o a gente que he conocido. Lo que suele suceder es que convergen muchos aspectos de distinta procedencia en un mismo personaje, pero el resultado suele ser un personaje sólido y creíble. Se sostienen porque existen. No los traigo de universos paralelos. Son personas que viven o han vivido entre nosotros. Situaciones que se han presentado, aunque no sea necesariamente a mí. Aunque no creo en la inspiración, sí creo que cierta atmósfera te hace “ver” una historia. No es que haga una lista de temas a trabajar, es que las experiencias de vida, si son interesantes y tú desarrollas el instinto y la capacidad para darle forma a una historia, pueden ser muy potables.

¿El mercado y la demanda de determinados temas ¿son decisivos a la hora de escribir?
No necesariamente, porque la línea editorial de quien convertirá tu historia en un artículo de venta, es vital. Hay editoriales que se arriesgan con temas menos comunes y rompen el mercado. Lo forman y, a su tiempo, comen de él. Pero hay editoriales que se van a lo seguro: lo clásico que siempre ha funcionado y reeditan más de lo mismo. En mi caso, sé que la literatura juvenil con determinados temas funciona, se vende. Pero no tengo la predisposición natural para escribir sobre todo tipo de cosas. Mi línea es más de experiencias de la vida.

¿Cómo influye la literatura en la personalidad de niños, niñas y jóvenes?
Pues yo les digo a los “peques” que leer es como cuando un Pokémon evoluciona. Cada libro que lees va actualizándote en el sentido tecnológico del término. Que viene a ser evolución. Cambio. Mejoría. Si lees un libro malo y lo disfrutas, qué bueno. Pero si lees un libro bueno, aunque quizá menos obvio, te hará revisar los mecanismos que te hacen ser quien eres. Y te aseguro que vas a evolucionar. Si lees noticias sobre odio al extranjero, acabarás convenciéndote de lo mismo. Si lees información crítica sobre el mundo en el que vives, comprenderás la migración y sabrás que desde que la humanidad salió de África, anda rodando por el mundo. La migración es de las noticias más viejas de la historia. Pero si jamás abres un libro, todo te parecerá nuevo y el mundo que ves y vives seguirá siendo plano.

Recientemente obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil Aurora Tavárez Belliard con su obra “Los puentes del corazón… ¿cómo se sintió al recibirlo?
Es muy estimulante recibir el reconocimiento de gente que respetas. Y es un aliento importante para el trabajo. Lo triste es haber vivido el amargo con la desconsideración que el ministro Selman maltrató a los premiados. Así que fue un premio por el que el Ministerio me transmitió desconsideración. Tuve que manifestarme para que un Ministerio de Cultura respetara las bases de uno de los certámenes literarios más importantes del país. Y eso fue vergonzoso. El presidente Medina parece no saber que un ministerio de Cultura no se maneja como una guardia nacional. Hay que saber gestionar con artistas, que es bregar con gente que piensa y siente y gente que suele conocer lo que merece. El ministro de Cultura tiene que ejecutar sus funciones en alianza con los gestores culturales de todas las áreas habidas y por haber. Y ni siquiera para diseñar políticas culturales ha habido nunca allí una buena gestión.

A través de los premios que has recibido, ¿te han abierto puertas que pensabas estaban cerradas?
Soy agradecida por el estímulo que supone un premio. Pero cada libro ha de abrirse sus propias puertas. Que escriba un buen texto hoy no garantiza que escriba otro de la misma calidad mañana. Cada libro debe tener sus condiciones que lo hagan único. “La caja de la esperanza” es un libro que fue seleccionado entre los 80 más emblemáticos que SM ha publicado en sus 80 años en todo el mundo. Vendrán otros libros míos, pero dudo mucho que tenga la aceptación y el acierto de éste.

Afirmación
Cada vez nos orientamos a creer que en esta época se ha comprendido que el público infantil no es bobo y demanda una literatura más profunda”.

Consideración
Investigar es parte del proceso de la escritura. Cualquier acción que quieras reproducir en la vida de un personaje necesita ceñirse a la verdad”.



viernes, 4 de octubre de 2019

LAS MANCHAS DE LA LUNA



En aquel grupo indígena la vida transcurría tranquila. Cada quien hacía su parte para el bienestar colectivo, y nadie tenía motivos para quejarse. En el día mientras las mujeres preparaban el cazabí, unos hombres cazaban, y otros pescaban.

Ceramí y su hermano compartían el bohío. La muchacha era vivaz y todos la admiraban; el hermano era tímido y miedoso, y por su carácter retraído, no tenía otros amigos en el caserío, salvo aquellos con quienes se juntaba para ir de pesca.

En los atardeceres, un colibrí se presentaba siempre, invariablemente a la misma hora y les servía de único entretenimiento, antes de que cayera la noche.

Y hablan muchas cosas y reían mil veces con las mil gracias del colibrí.

En la noche, la gente se recogía temprano en los bohíos.

Una vez, mientras todos dormían y el silencio era general, un hombre enamorado de Ceramí la visitó en su hamaca. Ella gritó, y el intruso salió precipitado.

El hermano corrió tras él, pero ya era tarde: el desconocido había escapado en la oscuridad.

En la mañana, Ceramí observó a los hombres; mas su corazón no le dijo si alguno era el culpable. El cacique se sintió indignado, y ordenó investigar. El sacerdote dijo que podía tratarse de un dios aventurero.

A la noche siguiente, la muchacha se hizo el propósito de no dormir, aunque el bohío estaba bien cerrado y su hermano vigilaba; pero ¿no estaba cerrado el bohío la noche anterior? De la vigilancia del hermano no se fiaba demasiado, pues sabía lo dormilón que era. Así, despierta permaneció unas horas, pero sin darse cuenta, cerró los ojos y se quedó dormida.

Rato después el visitante llegó silencioso. Ceramí despertó y quiso gritar, pero se contuvo. Tenía una idea: buscaría la manera de descubrir al atrevido.

Cuando amaneció, volvió a observar a los hombres de la aldea, pero su corazón tampoco hoy le indicaba quién era el culpable.

Al atardecer, como siempre, llegó zumbando el colibrí.

—¿Cómo halló hoy la mar el diestro pescador?

—Azul, azul— contestó el hermano de Ceramí.

—¿Y qué pasa con la más bella de esta tierra, que hoy luce tan diferente? —preguntó a Ceramí.

—Nada… nada—, contestó Ceramí, y agregó mansa:

—Pienso en las estrellas, tan solitas y distantes.

—Entonces —dijo el colibrí —¡A volar al cielo, para traerle una! —y se fue volando feliz, como todas las tardes.

En verdad, el pensamiento de Ceramí era otro. Había ideado ya cómo descubrir al visitante nocturno.

Ceramí habló poco ese día. cuando el sol se retiró, la muchacha preparó en su cazuela de baro cocido una mezcla de hollín y jugo de jagua, y ocultó la vasija cerca de su hamaca.

Era ya noche cerrada y tiempo de descansar. A Ceramí no le importaba ya si se dormía o se quedaba despierta. El plan marcharía de cualquier modo. En el otro compartimiento del bohío, el hermano estaba en el fondo el sueño, a juzgar por los ronquidos que se escuchaban.

Ceramí sonrió tranquila y se encogió de hombros: no iba a necesitar al dormilón. De pronto, Ceramí sintió pasos que se acercaban. Era el extraño que llegaba. Tomó la cazuela que contenía la mezcla, y cuando el hombre se acercó, le ensució la cara. El extraño, asustado, escapó.

Había amanecido. Ceramí se levantó llena de curiosidad. Lo primero que hizo fue ir al lecho de su hermano a contarle lo sucedido, y así, juntos, buscar al culpable.

Pero el hermano ya se había ido al mar con los pescadores. Entonces decidió ella sola buscar al hombre con la cara manchada.

Buscó entre los cazadores, que habían regresado al poblado. Ninguno tenía la cara manchada de hollín y jagua.

Faltaba revisar a los pescadores. Cuando llegaron, la muchacha corrió hacia ellos. Uno a uno los fue viendo. Ellos la miraban sorprendidos. Los pescadores terminaron de pasar ante sus ojos, y nada. Con desaliento, Ceramí se dispuso a volver a su choza, y entonces notó que aun faltaba un pescador. Venía solo, con su sarta de peces frescos. Y, al tenerlo enfrente, lo reconoció.

—¡Tú!... ¡Mi hermano!

Ceramí sintió que el mundo se oscurecía y le caía encima. Las demás del caserío la recogieron desmayada, mientras el hermano echaba a correr.

Al reanimarla con aroma de flores, Ceramí contó lo que había sucedido. El hermano siguió corriendo y corriendo hasta llegar al borde del peñasco, y sin detenerse siquiera un instante, se lanzó al vacío.

Cuando estaba a punto de estrellarse, quedó suspendido en el aire, y una fuerza extraña lo hizo subir y subir con lentitud. El colibrí, que sin saber lo que pasaba había seguido al muchacho hasta el peñasco, lo vio elevarse y vio también cómo la luz del sol muriente lo tornaba de un color plateado que le hacía resplandecer, mientras seguía elevándose y elevándose

Cuando lo hubo perdido de vista, y sabiendo que por más alto que volara no podría alcanzarle, el colibrí corrió a la aldea de indios a contar lo que vieron sus ojos.

Más tarde, cuando la noche entró de lleno, hombres y mujeres y niños vieron la luna que alumbraba por primera vez. Supieron entonces que era el hermano de Ceramí que paseaba su cara manchada de hollín y jagua.

Y así, la luna, por la falta cometida, quedó condenada a dar vueltas y vueltas alrededor de la tierra, enseñando cada cierto tiempo su cara manchada.


LAS MANCHAS DE LA LUNA

Leyenda caribe recogida en la isla Guadalupe por R. Bretón, citada por José Juan Arrom en su libro Mitología y Artes Prehispánicas de las Antillas. (Siglo XXI editores, 1975).

Los caribes ocupaban Las Antillas Menores, la ribera oriental de Centroamérica y parte del litoral norte de América del Sur, desde el Darién, hasta el delta del Orinoco.

De espíritu guerrero, nómada agresivo, fueron anónimos enemigos de los conquistadores. Hacían frecuentes incursiones a las costas norte y noroeste de la isla de Santo Domingo para capturar aruacos y sobre todo, mujeres.

El mar de la Antillas ha sido bautizado con su nombre: Mar Caribe.


El autor de esta versión, es William Darío Mejía, profesor, escritor y cuentista. Nació en San José de Ocoa. República Dominicana, en 1950. Ha ganado premios literarios y publicado su primer volumen de cuentos El taladro del Tiempo, Editora Taller, 1984

Programa de Coedición Latinoamericana de Libros para Niños, promovido por el Centro Regional para el Fomento del Libro de América Latina y el Caribe, CERLALC.

El hombre que robó los chivos

Un hombre del campo robó una docena de chivos, y para que diera cuenta de ello fue citado a la justicia.
Llamó a su compadre y le preguntó cómo podía defenderse ante el juez, de suerte que no recibiera ningún castigo.
-No se preocupe- le dijo el compadre. -A cada pregunta del juez, comience a berrear como un chivo.
Cuando estuvo ante el tribunal, el juez le preguntó:
-¿Por qué se robó usted los chivos?
Y el hombre contestó:
-¡Beeeee!
-No, señor, así gritaban los chivos cuando usted se los llevaba.
Yo pregunto por qué los robó usted -dijo el juez.
De nuevo el ladrón de chivos contestó:
-¡Beeeee!
El tribunal, creyendo falto de juicio al hombre ladrón de chivos, lo descargó de la acusación.
Estaba de vuelta en su casa cuando su compadre llegó a decirle:
-Compadre, usted está en libertad gracias a mi ingenio; yo quiero que usted me entregue la mitad de los chivos en pago de mi buena idea.
Y el ladrón contestó:
-¡Beeeee!
(República Dominicana) Mitos, cuentos y leyendas de Latinoamérica y el caribe.
EL HOMBRE QUE ROBÓ LOS CHIVOS es un cuento folklórico que fue recogido por la American Folklore Society y publicado inicialmente en inglés en 1930 en el libro Folklore from the Dominican Republic. Esta versión es de José Labourt, periodista y autor de dos obras publicadas por Editora Taller.

Eleanor Grimaldi valora la obra para niños de William Mejía

William Mejía es un escritor experimentado en el género narrativo. En los textos contenidos en el libro "Por el amor de Guabonita y otros cuentos", elige argumentos interesantes basados en leyendas dominicanas, las cuales él maneja y conoce muy bien. Muestra buen dominio del lenguaje directo, que es indispensable para escribir a los niños y adecuado dominio de la expresión escrita. Una capacidad de manejo de la fantasía, a lo que agrega un sentido muy agudo del manejo del asombro en la ingenuidad infantil y juvenil.

Los argumentos en sentido general, poseen originalidad y muestra una gran habilidad creativa y narra en tercera persona, con una intención comunicativa que permite a los lectores ampliar su cultura. Ante el público lector de estos textos exhibe una apreciación estética.

Sabemos que al igual que grandes escritores de nuestra literatura dominicana, en su trabajo literario, reconoce él también la importancia que tiene públicar una obra infantil, partiendo de la realidad de que en nuestro país, no llegan a veinte los escritores que se dedican a desarrollar este importante género.

A nuestro país le hace mucha falta la recreación de estas tradiciones orales dominicanas, manejadas en un lenguaje para niños y adolescentes. Creemos que con estos textos de William Mejía, podemos continuar asegurando el presente y el futuro de la presencia del género infantil y juvenil en República Dominicana.

He hecho un análisis y un comentario sobre cada uno de sus cuentos que pertenecen esta colección.

Por el amor de Guabonita

En este tema, que le da título general al libro, el autor explora el mundo indígena aludiendo a la naturaleza que le acompaña. Maneja creencias sobre el sol y con su mágica imaginación, lo lleva a presentar un personaje que convierte en árboles, pájaros o piedras a las personas. Es una fantasía con fuerza descriptiva. Posee una mezcla de tradición, imaginación y alusiones al mundo salvaje que se desarrollaba en las cuevas y en recónditos lugares de la montaña.

Manifiesta él sobre la presencia de un cacique que tenía en la sociedad indígena todas las prerrogativas y el temor que infundía cuando ordenaba algo a los moradores donde habitó. El temor de la novia Guabonita, la llevaba a afligirse al saber que su novio pudiera desaparecer si el sol saliera y lo descubriera, lo transformaría en árbol, ave o piedra, al igual como lo había hecho con algunos miembros de la tribu.

Era el sol, para los taínos, igual que la lluvia y otros poderes de la naturaleza, ser mítico, temido por todos.

La presencia de las canoas en su relato, hace rememorar esas embarcaciones frágiles en las cuales se trasladaban nuestros ancestros aborígenes.

Manifiesta el autor, el interés de los hombres en poseer más de una mujer y tenerla como un objeto de uso personal, idea que prevaleció en aquellos tiempos y aún permanece en la mente de algunos hombres contemporáneos.

La presencia del cemí, objeto de uso ceremonial, hace rememorar los objetos que han sido utilizados por los pueblos aborígenes, con el fin de recordar a sus dioses y rememorar o reverenciar las diversas mitologías existentes. Están presentes las creencias de la curación de enfermedades con hierbas, el uso de alimentos fundamentales como el cazabe y otras tradiciones aborígenes que tienen relación con la vida en el mar.

Ha resultado agradable esta lectura y además educativa, ya que la recreación ha sido combinada con un tema de carácter histórico, vital para los dominicanos.

El autor acompaña esta narración de un glosario que ayuda a los pequeños a conocer el origen y significado de las palabras usadas en el relato.

Las manchas de la luna

Narra las vivencias de un grupo aborigen de vida tranquila como era usual en la sociedad aborigen de origen taíno. También deja entrever el autor la vida sosegada de la sociedad primitiva, donde las mujeres se dedicaban a la elaboración del cazabe y los hombres a las labores de pesca.

Mezcla él, la fantasía con la realidad y explica la vida en el bohío y la interacción de los seres humanos con el mundo animal. Están presentes algunos elementos vitales en este tipo de sociedad.

Es una narración elaborada con oraciones cortas, en un lenguaje sencillo. La presencia de los sacerdotes que eran una figura singular en esta sociedad y de algunas manifestaciones de carácter humano que reflejan expresiones culturales y creencias de la época.

Las expresiones poéticas y las metáforas como: "estrellas solitas y lejanas", "el sol se marchó", "la luz del sol lo ponía color plateado", "paseaba por el cielo su cara sucia de hollín y jagua" y otras reflejan la capacidad creativa del escritor.

Los cuatro hermanos

En este relato, se describen situaciones que reflejan el asombro de los inocentes aborígenes ante la presencia de un cascabel y aunque nos parezca tonto, sabemos que los indígenas intercambiaron un cascabel por oro y así muchos objetos que eran valiosos para los españoles y que para ellos no tenían valor material alguno, de acuerdo a testimonios de cronistas de indias.

Se denota la ingenuidad de los aldeanos cuando al escuchar un cascabel, lo comparaban con la ira de un cemí.

Se relata la curiosidad de los niños ante cualquier situación de asombro o de peligro, como lo fue el enfrentarse a la visión de una culebra.

La utilización de nombres indígenas ayuda a los niños a conocer e identificar nombres relacionados con esta raza.  Se refleja el amor a la naturaleza cuando el autor pone en boca de un personaje la siguiente frase: "Arrancar un árbol es como matar a un hermano".

Por historia y el legado de ciertos documentos, sabemos que la naturaleza era cuidada y preservada por los habitantes de las aldeas, y existen informantes que confirman las riquezas extraordinarias que ellos dejaron sin tocar en las tierras de América.

Se retratan en este texto las limitaciones humanas como las de un personaje mudo que no habla, pero desarrolla su capacidad auditiva y visual de manera extraordinaria. Esto se expresa cuando el autor dice: "El tercero, Conel, se había detenido en la parte más alta de la montaña. Era mudo, y por esa razón no llamó a sus hermanos esa noche. Pero sus ojos y oídos estaban atentos al menor movimiento a su alrededor".

El autor en este relato muestra la evolución de la vida y de las circunstancias de los personajes tratados como fue la vida de Mairení que creció y era ya un pescador; Onanei que con toda su hermosura, se convirtió en la más diestra cazadora que jamás se viera. Conel, guiado por el cemí de la noche, aprendió a engañar a los animales salvajes para sobrevivir, y Vanaí, tan bonita como su hermana, deambulando por la orilla del Río Higuey, había descubierto en la cara de la luna las artes de la adivinación".

Así, fluyen las ideas del autor, que de manera entretenida, nos hace transitar por ese misterioso mundo de los primeros habitantes de la Isla de Santo Domingo. También se refleja en este texto la utilización de las lanzas y flechas con el propósito de atrapar animales y pescar.


Kolomo y Nayarit

Kolomo y Nayarit es una narración que trata de dos jóvenes que enamorados de la misma mujer, entraron en una competencia a ver quien se quedaría con ella.

Se refleja en esta competencia, el toque de salvajismo que imperaba en esta sociedad que aunque es un manejo imaginativo, tiene mucho de realidad, no la competencia sino las actitudes de la gente aún en tiempos actuales.

Se manifiesta la forma de cortejo que el autor concibe plasmar en el texto como en la expresión referida a uno de los pretendientes: "Le trajo una flor a Nayarit y se la colocó en el pelo, provocando sin tardanza que de la cabeza de la joven brotaran numerosas estrellas, las cuales llenaron la noche y el cielo. Así comenzaron los amores de Kolomo y Nayarit, mientras Dunko se quedó mirándolos con amargura".

Ciertamente en las expresiones del autor se concibe un manejo del lenguaje claro y directo, al igual una profundización en el estudio de la temática de los negros que vinieron de Africa y habitaron la Isla de Santo Domingo. En este texto se maneja la vida de los esclavos, el trabajo en los trapiches que eran movidos por la fuerza esclava y por animales.

La clasificación del esclavo doméstico y el que realiza labores de plantaciones y procesamiento del azúcar, al igual toda una serie de sufrimientos que vivió el esclavo a partir del siglo XVI y que imaginamos fueron fuente primaria junto a las obras que él cita, para alimentar la imaginación y la fantasía del autor.

Recrea él la expresión del abuso sexual de los amos hacia los esclavos cuando dice: "El amo obligaba a las esclavas a darle amor cuando quería, pero con Nayarit era diferente pues pretendía que lo amara de manera voluntaria, cosa que no iba a conseguir, pues ella solo amaba a Kolomo". A pesar de la realidad fantasiosa que nos da a entender, lo hace de una manera delicada sin lesionar la ingenuidad de los niños.

También le explica a los niños en este texto de qué manera el negro se rebeló ante los abusos del amo y como decide irse a las montañas para luchar por su libertad.

Se refleja en estos textos también los milagros, los que se manifiestan en los cuentos de hadas y en la literatura de la Edad Media, cuando dice el autor para referirse a los latigazos que recibió Kolomo, uno de los esclavos:

"...Los latigazos caían sin parar, y cuando ya kolomo estaba a punto de morir, un rayo apareció en el cielo. El cuerpo del joven se iluminó y su luz se esparció por todo el lugar. Esto dejó a todos llenos de extrañeza, pero más azorados quedaron cuando el látigo empezó a rebelársele por su cuenta a Luis de Montemayor, quien ya no podía casi sostenerlo en las manos. Por fín el látigo se soltó y se enderezó solo(...) Kolomo quien ya se reponía de los golpes gracias a los efectos de la luz que lo salvaba siempre, se acercó a Nayarit...La luz del cielo bajó de nuevo, ahora sobre los dos, y de la cabeza de la muchacha empezaron a salir estrellas cuando su novio la fue a besar, y fueron tan abundantes esas estrellas que la noche se llenó de ellas, mientras todos, incluido el maltrecho Dunko, emprendían de nuevo el camino de la libertad".

Un tema crudo, lo maneja el autor con mucha naturalidad, combinando de manera audaz lo que tiene de realidad su fantasía.

El cazador y el Petigre

En este cuento, el autor se maneja como un excelente narrador. Explora el mundo y el ambiente que más le atrae a los niños que es el de estar en contacto con la naturaleza: entre árboles y animales. La sensación de satisfacción y alegría que alberga un niño cuando logra atrapar un ave y tenerla entre sus manos. En este caso, la cigua estaba herida.
Con este propósito, el autor utiliza un relato que hace un abuelo a sus nietos que atraparon una cigua palmera y que intentaron comérsela. En el relato les explica la historia de un cazador que dejó a una comunidad sin trinos porque cazaba y luego se comía a los pájaros indefensos.


Utiliza en este texto, la presencia de la Cigua Palmera, ave Nacional, el petigre y el argumento deja una enseñanza extraordinaria a los pequeños: Cuidar que las aves no desaparezcan. Es una historia que tiene un mensaje ecológico profundo y que invita a los niños a reflexionar sobre el motivo por el cual deben cuidar a las aves y a los animales que están en la naturaleza.


La venganza de la bruja

Las brujas, son personajes muy interesantes en los cuentos de hadas, al igual que los ogros y otros personajes que tienen un sustrato de vida diabólica. Las hechicerías, el enojo, el producir temor y otras características de las brujas, provocan desapariciones, muertes y misterio.

Sentimos una influencia muy directa que recibió el autor de los cuentos de hadas cuando trabaja la imagen de las brujas- y cuando alude al padre de Ana y Manuel quienes denunciaron las malvadas hechicerías de la bruja. Las consecuencias de este hecho cuando se enoja la bruja y hace desaparecer a Manuel y jura vengarse de la esposa y de los hijos.

Casi todas las historias de brujas, tienen un sustrato de maldades, venganzas, odios que ellas albergan y situaciones enojosas en las que se involucran, así como las diversas transformaciones que logra cuando se desdobla y asume la personalidad de otras personas con el propósito de engañar y hacer daño. Es una narración cargada de emociones y sorpresas, aspectos a los cuales recurre el autor en diversas ocasiones.


Los hijos de Pedro Juan

Es una narración amena, entretenida donde el autor trata el tema de la herencia, muy manejado por diversos escritores clásicos. En esta narración se siente una influencia de los clásicos con las características que poseen sus obras: misterio, intriga, muerte, peligros a los que se enfrentan los personajes.

Usa algunas frases que pueden servir de enseñanza a los niños y jóvenes lectores como: "Siempre hay que ir atento al suelo por donde se camina, sea para no perderse en la ruta o para orientarse mejor al regresar", "Quien no mira lejos, nunca puede llegar a ninguna parte". Cumple con la cualidad educativa y recreativa y constituye una excelente herramienta para el desarrollo del pensamiento.

La novia del pececito

Esta narración se desenvuelve en un ambiente campestre. Posee un argumento original, manejado con claridad en el que predomina la aventura y lo familiar.

El autor exhibe una intención comunicativa persuasiva y buen dominio de la lengua. Acompaña la narración con diálogos, lo cual hace más ágil la misma. El argumento es breve y conciso. Mantiene una claridad en la exposición. Trata de un idilio entre una joven y un pececito.Una madrastra malvada le hacía la vida imposible a una joven y esta decidió refugiar su amor en un pececito.

Es una narración cuya trama conserva similitudes con otras utilizadas en los cuentos clásicos. Por ejemplo, el caso de la orfandad y las madrastras. Éstas últimas que en ningún caso en estos cuentos eran de buenos sentimientos, lo cual es un tema que ha sido muy utilizado por los Hermanos Grimm y otros escritores modernos.

Le deseo al escritor el mejor de los éxitos, el cual él ya posee desde hace tiempo y espero que siga trillando por ese camino tan exquisito como lo es la narrativa de buen gusto.

Eleanor Grimaldi Silié.

Educadora.
Escritora de libros para niños

Discurso de Juan Carlos Toral en inauguración de la Sexta Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil SDQ 2026

  Muy buenas tardes Escritores, ilustradores, editores, docentes, bibliotecarios, familias, invitados internacionales y, de manera muy esp...