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viernes, 22 de abril de 2022

Margarita Luciano López gana Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil 2022

 

Lucía Amelia Cabral, primera ganadora del Premio Biblioteca Nacional, Rafael Peralta Romero, Director de la BNPHU y la artista Alicia Baroni, directora de la Biblioteca Infantil República Dominicana, miembros del jurado que otorgó el premio a Margarita Luciano López

La escritora Margarita Luciano López fue escogida como galardonada del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil correspondiente a la versión 2022, por “su trayectoria espléndida de sensibilidad y timbre estético en su obra de más de doce títulos”.

El director de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU), Rafael Peralta Romero, destacó que el veredicto que favoreció a Luciano López fue expresado a unanimidad.

Explicó que, además de la dotación en metálico, la Biblioteca Nacional incluirá la fotografía de los ganadores del premio en una galería que se creó con ese fin.

El director de la BNPHU destacó que el premio busca estimular a elevar la calidad de los textos dirigidos a los menores, para que creadores de literatura infantil sean merecedores del galardón.

Peralta Romero procedió a llamar a Luciano López para anunciarle que había sido escogida por el jurado del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil.

La galardonada agradeció al jurado por su escogencia y destacó que este premio contribuirá a fortalecer la literatura infantil en el país, a elevar los niveles de lectura entre los niños y jóvenes.

El jurado seleccionador del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil está integrado por Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua; Manuel García Arévalo, presidente del Voluntariado de la Biblioteca Nacional; Julio Cuevas, profesor de Literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo; Alicia Baroni, directora de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana; Lucía Amelia Cabral, escritora, Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil 2021, y Rafael Peralta Romero, director de la Biblioteca Nacional.

De acuerdo con el veredicto, el premio estuvo motivado en “una trayectoria espléndida, de sensibilidad y timbre estético, su obra – de más de 12 títulos- demuestra su quehacer dedicado, sincero, empático, optimista”.

Agrega que la obra de Luciano, en narrativa o poesía, se enclava en la realidad dominicana, “recrea nuestras tradiciones, juegos y decires, nuestro paisaje de tierra y alas, con dejo de nostalgia. Su enclave fresco, verde y sonreído de San José de las Matas, domicilio de su alma y voz, se perpetúa en su dilatada actividad creativa”.

El Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil fue instituido recientemente por el presidente Luis Abinader, mediante el decreto número 177-22. El galardón está dotado de un millón de pesos y se entrega cada año a un escritor o escritora dominicano cuya trayectoria como autor de libros para niños, niñas y adolescentes lo haga merecedor de tal distinción.

La galardonada 

Margarita Luciano López nació en San José de las Matas, Santiago y es narradora, poeta, ensayista y profesora.

Tiene una maestría en Educación Superior en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y doctorado en Ciencias Pedagógicas en la Universidad Enrique José Varona, de La Habana.

Actualmente es directora del Centro Educativo Creciendo y del Centro Caribeño de Investigación y Capacitación (CICAP).

Entre los libros que ha publicado figuran “El día en que llevaron la electricidad al paraje La Ciénaga”, “Senderos de paz”, “El carrito trepador” (primer cuento infantil dominicano publicado en Santo Domingo por la editora Alfaguara), “El día en que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas” (publicado por la Feria Internacional del Libro, en la primera edición de la colección domínico-cubana Dienteleche), “De ronda por mi país” y “Arroz con mango”.

Además, “Quién se robó el verde”, “Por qué las ciguapas salen de noche”, “Cuando Guillermo escuchó el lamento de las plantas”. Recientemente publicó la novela juvenil “Por los caminos del monte”.

El premio será entregado a Margarita Luciano, en ceremonia solemne, el 29 de junio, aniversario del nacimiento de Pedro Henríquez Ureña.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Definición de Cuentacuentos por Margarita Luciano

«El Cuenta Cuentos, junto a la familia, la escuela y los escritores que recogen y publican sus narraciones, puede constituirse en el elemento motivador de la lectura en programas de lectura escolares para niños y jóvenes, en los que se realice un trabajo artístico a partir de sus cuentos, que puede incluir otras manifestaciones del arte como dramatizaciones, juegos, danzas, pinturas y canciones, que potencien en el infante el placer estético, que de acuerdo a Camila Henríquez le proporciona formación, desarrolla su pensamiento, su imaginación, su vuelo de ideas y un vocabulario, contribuyendo a lo que Makarenko llamó "la formación y desarrollo de una personalidad humana íntegra". Margarita Luciano
Yuan Fuei Liano: cuentacuentos y escritor

domingo, 26 de noviembre de 2017

La literatura infantil de Pedro Henríquez Ureña

Dra. Margarita Luciano López


Pedro Nicolás Federico Henríquez Ureña, llamado Pibín por sus familiares, tuvo el privilegio de nacer en una familia de intelectuales, que cultivó en sus hijos, desde pequeños, el hábito de leer, de participar en tertulias literarias, que con frecuencia se desarrollaban en su casa, de producir boletines y periódicos literarios que circulaban en la familia y luego entre los amigos, de fundar revistas y grupos literarios, en los que participaba la intelectualidad dominicana de la época y de otros países donde vivieron, de asistir a funciones teatrales en las que se presentaban las obras de Shakespeare, dramaturgo por el cual mostró afición, a muy temprana edad y conciertos de música clásica que cultivaron su gusto por la buena música; en fin, de participar en múltiples actividades de cultivo de su intelecto.
Cuando nació, el 29 de junio de 1884, su madre, Salomé Ureña y su padre Francisco Henríquez y Carvajal, según señala Guillermo Piña Contreras (1), “desempeñaban un importante papel en el mundo cultural y político de la República Dominicana, como ya antes lo habían hecho sus respectivas familias, los Ureña y los Henrìquez”. También expresa el autor que “la Restauración de la República fue un estímulo para las artes y la cultura en Santo Domingo”, razones, entre otras, que motivaron la participación de sus padres.
Junto a Eugenio María de Hostos, su madre Salomè Ureña fundó el Instituto de Señoritas, a través del cual la mujer dominicana pudo acceder, por primera vez, a la educación superior. Esta institución funcionaba en el hogar de los Henríquez Ureña, donde Pedro recibía los conocimientos que le transmitía su madre.
Su padre Francisco Henríquez y Carvajal era médico e intelectual, su abuelo materno, Nicolás Ureña de Mendoza era poeta y abogado, su tío, Federico Henríquez y Carvajal, escritor e intelectual, que se convirtió en su mentor y también dirigió los pasos hacia su formación académica.
Era frecuente en el hogar de los Henríquez Ureña comunicarse en inglés y en francés, idiomas que el joven Pedro dominó a la perfección, según refiere su hermana Camila ( 2 ). En su niñez mostró un dominio y predilección por la matemática. Su madre cuenta que a los cuatro años conocía con gran certeza el sistema de numeración decimal y leía con fluidez. En su juventud dirigió sus intereses hacia las ciencias naturales y luego hacia las letras.
Es considerado por expertos uno de los grandes intelectuales de la lengua española y de la crítica literaria, al que Bruno Rosario Candelier califica como “un humanista excepcional, emprendedor y fecundo, cultor apasionado de la palabra, intérprete eminente de la literatura hispanoamericana, ensayista prolífico y profundo”(3).
Desde muy joven mostró interés por la docencia y desarrolló su trabajo con una visión americanista. Fue en esencia un gran erudito y maestro, del cual debemos sentirnos orgullosos los dominicanos.
El trabajo infantil de Pedro Henríquez se muestra en su obra “Los cuentos de la nana Lupe”, publicados por primera vez, sin firma, de septiembre a noviembre de 1923 en el periódico “El Mundo” de México. Los relatos aparecieron en la edición conmemorativa a los veinte años de la muerte de su autor, realizada por la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1966.
María del Carmen Prosdocimi de Rivera(4) refiere que “En su obra sobre Don Pedro Henríquez Ureña, Jacobo de Lara indica cómo el año de 1923 fue de gran producción para el autor, así como su tarea de crítica teatral para El Mundo, con la firma de Gogol”.
En la República Dominicana los cuentos fueron publicados por la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, con motivo del II Festival del Niño y se distribuyeron gratuitamente. Otras publicaciones fueron realizadas por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña de Santo Domingo, por la Editora Taller y por el Fondo Editorial y la editora Alfa y Omega, como parte de la colección “Biblioteca Juvenil Tobogán”, en 1992. el ballet de Miriam Bello hace más de dos décadas, presentó, en el Teatro Nacional de la República dominicana, los Cuentos de la Nana Lupe, en una versión bailada, dramatizada y cantada espléndidamente por niños y niñas.
En una nota introductoria de la edición de Alfa y Omega (5) se aclara que Jauja, la ciudad ideal donde se desarrollan los cuentos de Pedro Henríquez Ureña es, en la realidad, el nombre de una ciudad peruana, fundada en 1533. “Por su clima paradisíaco y su riqueza; por su propiedad agropecuaria y minera, esta ciudad se convirtió en símbolo de lugar ideal. En la literatura, Jauja adquirió fama por medio de las obras de los hermanos Grimm, quienes la describieron como el país donde reinaba el ocio o tiempo libre, puesto que todo el trabajo estaba hecho”.
Los cuentos de la nana Lupe se desarrollan en varios escenarios y con diversidad de compañeros, con los que Mariquita (La Chachalaca) y Nachito (el Pelón), comparten experiencias y aventuras. Incluyen: En los volcanes, En Jauja, Con las brujas, Con las hormigas y la cigarra, Con el cuervo y el coyote, Con las ranas, Con el león, Con el camello, Con el perro, Con el cordero, Con el gallo y las gallinas, Con el zorro azul, Con la cigüeña, Con el burro y Con el burro y el ratón. La variedad de animales que abarcan y la narración de sus comportamientos nos hace pensar que el escritor regresa a la pasión de su juventud y plasma en sus cuentos sus profundos conocimientos sobre las ciencias naturales.
“Su obra sabia y justa es respetada por todos y aún hoy nos enseña a acercarnos a lo más genuino de la cultura de nuestros países”, expresa Diony Durán (6), en la presentación de Los cuentos de la nana Lupe, publicados por la editorial Gente Nueva de La Habana, Cuba, en 1989.
“Apóstol de la palabra y el ejemplo, del pensamiento y la cultura artística e intelectual, Henríquez Ureña prefería la claridad del pensamiento al oropel de la expresión sonora y rimbombante. Era ante todo, un educador y un humanista”, refiere Bruno Rosario Candelier (7). Expresa incluso que Alfonso Reyes lo comparaba con Sócrates, por lo que muchos le llamaron el Sócrates del Caribe.
Los cuentos de la nana Lupe, a través del mundo de fantasía, de una Jauja hecha de dulces, en la que a todo el mundo se le satisfacen sus necesidades, con habitantes que viven en paz, niños que asisten a una escuela funcional, donde se les prepara para la vida, un duende bueno y complaciente, Don Yo de Córdoba, que orienta y guía a los niños cuando llegan a ese lugar paradisíaco, totalmente diferente a su mundo, se enmarcan en el deseo ideal de los seres humanos de crear una sociedad justa y perfecta, por la que lucharon intelectuales del continente americano como Henríquez Ureña; así como en el trabajo por el desarrollo de la educación y la cultura americana que llevó a cabo su autor en los diversos países de nuestro continente y de otros, en los cuales habitó (Cuba, República Dominicana, México, España, Estados Unidos, Chile y Argentina) y en el estudio y conocimiento de su obra en el mundo.
En su obra infantil Pedro Henríquez Ureña trabaja espléndidamente como el educador que fue desde pequeño, cuando orientaba a su hermano Max, enseñándolo a leer y a escribir y desarrollando el hábito de leer juntos, como aclara el propio Max Henríquez Ureña o cuando orientaba los primeros trabajos de crítica literaria que escribiera su hermana Camila o cuando expresaba a sus alumnos argentinos, entre los cuales se encontraba Ernesto Sábato, quien luego descolló como un gran escritor, que se sentiría honrado como maestro si uno de sus alumnos lograba superarlo. En esta obra infantil escrita para niños “no aniñados”(8), como expresa Prosdocimi de Rivera, Henríquez Ureña desarrolla los aspectos que Bruno Rosario Candelier(9) llama “Las líneas maestras de sus estudios literarios”:
a.Intuición y sensibilidad como dones fundamentales para la creación, atrayendo a los infantes mediante la presentación de una obra llena de imaginación y gozo
b.Calidad para reconocer la valía de una obra literaria que ha recibido críticas positivas en muchos lugares del mundo y en el análisis que realizan conocedores del tema
c. Ponderación de la lengua y su sistema expresivo como el instrumento adecuado para la creación literaria, mediante una narración hermosa, imaginativa y ágil
d. Originalidad como garantía del aporte genuino de los creadores auténticos, presentando unos cuentos y escenarios ideales creados por el autor
e. Conciencia y exaltación del sentido poético expresado en la esencia y el valor de lo artístico, a través de expresiones simples, pero trabajadas para embellecer la lengua
f. Ideal cifrado en el cultivo de las humanidades a favor del crecimiento del espíritu mediante el desarrollo intelectual y estético, al describir una sociedad hermosa, organizada y justa, donde se convive en paz
g. Exaltación de la palabra, la escritura y la misión de los escritores para contribuir al cultivo de los valores y la edificación de la conciencia, a través de la presentación de personajes, situaciones y acciones de beneficio social y colectivo
h. Énfasis en el genio de la lengua y potenciación de la tradición hispánica, a través del trabajo de construcción de textos hermosos en el idioma español
i. Ponderación de los escritores de valía exentos de intereses subalternos o de apetencias mezquinas o deleznables, con la construcción de un mundo justo, en el cual sus habitantes luchan por el bienestar de todos, más que por el suyo propio
j. Valoración del aporte creativo, intelectual y estético, con la construcción de una obra original, educativa y profunda.
No es pues de extrañar que su obra literaria dedicada a los infantes tenga un sello de calidad, calidez, imaginación, fantasía, ética y estética, propios de quien fuera un humanista, un profundo cultivador de la palabra que, al decir de Rosario Candelier “ todo lo que hizo tuvo el propósito de ponderar, potenciar y promover los más altos valores literarios” y que fue maestro de creadores literarios, investigadores y promotores de la literatura en numerosos países(10).

Gracias.
Dra Margarita Luciano López



CITAS:
(1) -Piña Contreras, Guillermo. El universo familiar en la formación intelectual de Pedro Henríquez Ureña. En Presencia de Pedro Henríquez Ureña. Escritos sobre el maestro. Compiladores Jorge Tena Reyes y Tomás Castro Burdiez. Editorial Ciguapa. Santo Doingo, 1ra edición, 2001. Pag. 326 y 327.
(2)- Henríquez Ureña, Camila, entrevista sobre su hermano Pedro. Camila Henríquez Ureña. Estudios y conferencias. Editorial Letras cubanas. Ciudad de La Habana,
Cuba, 1982. Pag. 633.
(3)-Rosario Candelier, Bruno. Pedro Henríquez Ureña. Obras Completas. Tomo II. Estudios literarios. El aliento de una obra edificante. Pag. XV.
(4)- Prosdocimi de Rivera, María del Carmen. Presencias. Colección BANRESERVAS. Serie Literatura 6. Editora Amigo del Hogar. Santo domingo, 1999. Pag. 130 .
(5)- Henríquez Ureña, Pedro. Los cuentos de la nana Lupe. Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, 1992. Pag 8.
(6)- Henríquez Ureña, Pedro. Los cuentos de la nana Lupe. Editorial Gente Nueva, Ciudad de La Habana, Cuba, 1989. Pag 5.
(7)- Rosario Candelier, Bruno. Lenguaje, identidad y tradición en las letras Dominicanas (De Javier Angulo Guridi a Manuel Salvador Gautier). Publicación Academia Dominicana de la Lengua y Universidad APEC. Editorial Letra Gráfica. Santo Domingo, 2004. Pag. 156 a 159.
(8)- Prosdocimi de Rivera, María del Carmen, Ob. Cit. Pag. 130
(9)- Rosario Candelier, Bruno. Ob. Cit. Pag. 155.
(10) )- Rosario Candelier, Bruno, Ibidem.

lunes, 28 de agosto de 2017

LA CONDICION DEL EXTRANJERO EN TRES RELATOS LATINOAMERICANOS PARA NIÑOS


Ana Mercedes Patiño


Bucknell University

“La única patria del hombre es su infancia”
Rainer Maria Rilke

Las migraciones, el exilio y la condición del extranjero que informan el devenir de los latinoamericanos, están muy presentes en la literatura de la región. Así lo muestran, entre muchos ejemplos contemporáneos, las narraciones Donde van a morir los elefantes (1995), del chileno José Donoso, La nave de los locos (1984), de la uruguaya Cristina Peri Rossi y toda la obra del colombiano Fernando Vallejo. La compleja temática del exilio también aparece en la literatura latinoamericana para niños, la cual muestra diversas actitudes hacia los procesos migratorios y hacia la hibridez cultural, experiencias constantemente vividas y/o presenciadas por los niños latinoamericanos.
A continuación se abordarán tres ejemplos de estos relatos para niños. “Y aquí se cuenta la maravillosa historia del Gatopato y la princesa Monilda” (1966), de la argentina María Elena Walsh, plantea la paradójica situación del extranjero, quien es culpable por exceso, no por carencia, de competencia lingüística y cultural. “El día en que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas” (1999), de la dominicana Margarita Luciano, afirma la importancia política de la figura del extranjero como traductor, mediador y pacifista entre varias culturas. Grum Grum el centolla (1990), del también dominicano Óscar Holguín-Veras, ahonda en el proceso que lleva de la emigración voluntaria al exilio forzado.
Vale la pena recordar, con el cubano Joel Franz Rosell (4), que la literatura infantil no se distingue de aquella reservada al consumo adulto por la temática, sino por el tratamiento de los temas, adecuado a experiencias y características del desarrollo físico, cognitivo y emocional de los niños. Debido a las características del público infantil, los relatos para niños acuden a narraciones episódicas ágiles e interesantes, explicaciones breves y sencillas, abundancia de elementos lúdicos y juego con las posibilidades sonoras y semánticas de la lengua. Con estos rasgos presentes, otros ejemplos en lengua hispana de literatura para niños y jóvenes que aborda la temática de la emigración y del exilio son los relatos “Frida” (1995), de la colombiana Yolanda Reyes; Una isla como tú, Historias del barrio (1997), de la puertorriqueña Judith Ortiz Cofer; Amigos del otro lado (1993), de la escritora chicana Gloria Anzaldúa y Cajas de cartón (1977), del también chicano Francisco Jiménez.
Estos relatos cuestionan la idea de la literatura infantil como simple y trivial. “Los problemas de la migración están presentes en la literatura infantil de diversa procedencia geográfica, la cual aborda temas relacionados con la interculturalidad, tales como el racismo, la afirmación de las diferencias, las circunstancias históricas, sociales, económicas y políticas que explican las situaciones de confluencia de culturas” (Flor Rebadal 2).1 Cada historia realza una faceta distinta sobre la condición de ser extranjero, sobre las alternativas que se le ofrecen a esta figura y sobre el posible destino que le espera (Rexach 326). Como en la literatura sin adjetivos que limiten su audiencia, la migración es un tópico que sirve a los escritores para explorar la condición humana (White 6). Por ello, la literatura infantil aborda la complejidad que conlleva el fenómeno de la migración tanto para niños como para adultos.
“Y aquí se cuenta la maravillosa historia del Gatopato y la princesa Monilda” está dirigido a lectores de 5 a 7 años; “El día en que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas”, a lectores de 7 a 9 años y Grum Grum el centolla, a una audiencia de 9 a 12 años. Las tres historias acuden a figuras de animales y de entes no humanos para representar simbólicamente la problemática condición del emigrante. Esta opción retórica no es infrecuente en la literatura hispana que aborda la misma temática, como ilustran El portero, de Reinaldo Arenas, La rambla paralela, de Fernando Vallejo, Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, y decenas de fábulas políticas latinoamericanas del siglo XIX (Camurati).2


El relato de la argentina María Elena Walsh, “Y aquí se cuenta la maravillosa historia del gatopato y la princesa Monilda,” evoca cuentos de hadas y relatos medievales de raigambre oral.3 Es un relato breve, sonoro, rítmico, constituído por frases cortas, en las que se intercalan posibles preguntas de un lector infantil. Este cuento trata de la llegada al reino de Gulubú de un Gatopato, un animal híbrido entre la especie de los gatos y la de los patos. Después de ser rechazado por las dos especies, el Gatopato opta por el mutismo y se aleja de los dos grupos. Finalmente, la aceptación viene de una especie que no es ninguna de las dos que lo constituyen. Viene de una niña humana, la princesa Monilda. En el palacio de esta princesa, el Gatopato conoce a una hembra tan híbrida como él, una Gatapata con quien da continuidad a la “especie gatipatil.” El desenlace de la historia muestra que la aceptación y la asimilación total provienen de seres exactamente de la misma especie o de otras completamente diferentes, pero no de aquellas con las que sólo se comparten rasgos, aunque se provenga de las mismas.



La presencia de elementos de una especie en un individuo que exhibe a su vez elementos de otra, es motivo de desconfianza, indignación y rechazo de parte de las dos especies. Éstas quieren conservarse “puras,” pues se ven una a la otra como enemigas naturales, de ahí que sea inconcebible la mezcla. Dos aspectos del Gatopato, como de cualquier forastero, sintetizan su carácter “anómalo,” la apariencia física y la lengua:

Una vez en el bosque de Gulubú, apareció un Gatopato.
¿Cómo era?
Bueno, con pico de pato y cola de gato.
Con un poco de plumas y otro poco de pelo. Y tenía cuatro patas, pero en las cuatro calzaba zapatones de pato.
¿Y cómo hablaba?
Lunes, miércoles y viernes decía miau.
Martes, jueves y sábados decía cuac.
¿Y los domingos?
Los domingos, el pobre Gatopato se quedaba turulato sin saber qué decir. (43)

La narración hace énfasis en las dificultades lingüísticas del gatopato; aunque éste habla las lenguas de las dos comunidades en las que se encuentra, su uso de las mismas no es exactamente igual al de ninguna de ellas. El gatopato es sospechoso no por el conocimiento de las dos lenguas, sino por la manera peculiar de usarlas, por su ideolecto. “Ninguna otra marca o señal tiene la eficacia de la lengua para establecer, señalar, denunciar o delatar la diferencia, lo foráneo, lo extranjero. La lengua es el corazón delator” (Marini 553). El uso anómalo de la lengua es un rasgo que acompaña al exiliado; para el hablante, tanto como para el escritor en el exilio, la lengua “es un saber y el error de ese saber” (Marini 553). Ese “error” en el manejo lingüístico corresponde justamente a la dimensión creativa en el uso de las posibilidades expresivas de las dos lenguas entre las cuales se desplaza el forastero. Sin embargo, tal creatividad es altamente sospechosa y origina la marginación del individuo dentro de la comunidad a la cual intenta integrarse.
El Gatopato ha encontrado una solución provisional para el conflicto lingüístico en la creación de un esquema que lo libere de la dificultad de decidir qué código usar, pero la irregularidad de la realidad –el número impar de los días de la semana- desborda la simetría lingüística que había mantenido, lo que le impide usar su bilingüismo. El Gatopato es sospechoso por “exceso,” no por carencia, lo cual ilustra la paradójica condición del extranjero. Como señala Julia Kristeva, “el extranjero está reducido al silencio a pesar de ser políglota, arrinconado en su mutismo, a pesar de su conocimiento de más de una lengua. Así, entre dos lenguas, su reino es el silencio” (Kristeva 15). A su vez este mutismo contribuye a que el extranjero se mantenga aislado y a que permanezca en él la convicción de que es imposible integrarse a esa comunidad que lo expulsa.
“El día en que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas,” de la dominicana Margarita Luciano, cuenta la reconciliación entre la ciudad de ABC y la ciudad de 1,2,3, las que por mucho tiempo se habían considerado enemigas. La primera de ellas está habitada sólo por letras, y la segunda sólo por números. Los habitantes de los dos lugares desconocen lo que tienen de común entre ellos, y lo único que les han contado sus respectivos gobiernos es que la otra ciudad tiene deseos expansionistas y, por lo tanto, representa un peligro. Las confrontaciones han llevado a la guerra permanente, a pesar de la vocación pacifista de algunos habitantes y gobernantes de los dos pueblos. El miedo es el sentimiento que media las relaciones entre abecianos y unodostrecianos. Así sucede hasta un día en el que un abeciano viaja a la ciudad de los unodostresianos, se hace pasar por uno de ellos, conoce la ciudad enemiga, empieza a valorarla y convence a algunos de sus conciudadanos de que sigan su ejemplo. Paulatinamente se produce un acercamiento entre los habitantes de los dos lugares.
Una estrategia fundamental de los abecianos para conseguir este acercamiento a los unodostrecianos es participar en la producción de televisión. Los abecianos descubren el poder que allí ejerce la televisión en el establecimiento de imágenes acerca de los otros pueblos.4 Ciertos pasajes en la descripción de la ciudad de ABC podrían leerse como alusiones a Cuba: el aislamiento debido a la geografía, la falta de información que sobre ella tienen los habitantes de otras ciudades, la importancia que en esta tiene la educación y el carácter colectivo de la propiedad. “En la ciudad de las letras los habitantes eran amigos. Juntos compartían todo lo que tenían: las casas, la comida, las ropas, los libros, los juguetes… en fin, todo lo que había” (2). La convivencia solidaria de los abecianos y su elevado nivel intelectual permite que sean ellos quienes primero cuestionen la supuesta enemistad con los unodostrecianos.
La elección del sistema alfabético y del sistema numérico para representar la identidad de los dos pueblos en conflicto mantiene el equilibrio de fuerzas entre los mismos, pues los dos parecen igualmente necesarios e importantes. Esta elección atiende también a un aspecto básico de las relaciones humanas, la necesidad de construir sistemas de comunicación. El relato establece así un llamado a usar todos los códigos comunicativos disponibles para lograr un acercamiento entre los pueblos.
La historia cuestiona la idea de oposición, pues las dos ciudades que se creían contrarias sólo lo son desde una perspectiva fija, pero si ésta se modifica, desaparece la oposición. Prueba de ello es que los habitantes de una ciudad se pueden hacer pasar por los de la otra, de acuerdo con la posición corporal que asuman. Por ejemplo los abecianos E, O, I, P y S entran al revés a la ciudad de 1,2,3 donde son confundidos con los unodostrecianos 3, 0, 1, 9 y 5. Por mucho tiempo las letras de ABC visitan durante el día la ciudad de 1,2,3 y regresan en la noche a su propia ciudad. Antes de entrar a su ciudad se voltean de nuevo. Estos viajes continuos, regulares y breves de los abecinaos a la ciudad foránea semejan las recurrentes migraciones temporales, “migrants may live in a number of worlds, and move between them on a daily, annual or seasonal rhythm” (White 3). Como los migrantes temporales, estos abecianos trabajan en el lugar foráneo y descansan en el lugar del que son nativos. Tampoco hay para ellos ruptura total con el lugar del cual proceden, a pesar de la gran cantidad de tiempo que pasan fuera del mismo.
La facilidad con la que los abecianos se desempeñan dentro de la cultura de los unodostrecianos semeja también la condición de los individuos “transnacionales,” entendidos estos como individuos que tienen una existencia doble, que participan de redes sociales, económicas, políticas y culturales tanto en su lugar de origen como en el nuevo lugar en el que se establecen. Estos sujetos transnacionales usualmente son bilingües y dominan los códigos culturales de los dos lugares entre los que se mueven. Con frecuencia este grupo selecto de individuos tiene privilegios de clase que son los que le procuran el manejo tecnológico, la educación y las destrezas sociales necesarias para el fácil desenvolvimiento en las dos culturas (Westwood y Phizacklea 117). Estos migrantes abecianos pueden corresponder a una élite ilustrada en su comunidad de origen.
Al final del relato la amistad entre los dos pueblos se consolida con la unión matrimonial entre ciudadanos de ambas comunidades: “Hoy día, en ambas ciudades es común ver niños y niñas llamados 1F, 9B, A2 y de otras formas que resultan de matrimonios de abecianos y unodostresianos” (Luciano 12). Como con el gatopato, la unión conyugal y la reproducción validan la existencia de la nueva especie. Por otra parte, los nombres de los individuos formados por la combinación de letras y números implican concebir la migración como proceso transcultural, entendiendo ”tranculturación” en el sentido planteado por el cubano Fernando Ortiz, como un proceso caracterizado por el intercambio mutuo de culturas, por el entrecruzamiento de las mismas, un proceso que va más allá de la pérdida de una cultura y de la adquisición pasiva de una nueva.
Así mismo la transformación de los individuos de las ciudades de ABC y de 1,2,3 y las creaciones que surgen de este continuo desplazamiento aluden a la importante producción cultural de los intelectuales en el exilio, los cuales retornan literal y simbólicamente a sus lugares de origen y producen obras que recrean su nueva condición de trasplantados. Incluso aquellos exiliados que rechazan su nación de origen no pueden escapar de la cultura de la misma (McClennen 34). En el relato de Luciano la producción cultural de los exiliados es presentada como altamente enriquecedora para las dos comunidades en cuestión, pues proporciona una mirada atenta, reflexiva, productiva y optimista tanto sobre la cultura foránea, como sobre la propia cultura.
El giro corporal que hacen los abecianos E, O, I, P y S para hacerse pasar por los unodostrecianos 3, 0, 1, 9 y 5 corresponde también al movimiento traslaticio de sentido que se produce en la traducción, proceso fundamental en este intercambio lingüístico y cultural que narra la historia. Como señala Vladimir Ivir, cualquier acto de traducción y cualquier acto de comunicación –incluso dentro de una misma lengua— son intentos por propiciar un acercamiento entre culturas (117). “El día en que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas,” invita a reflexionar sobre el extranjero como un permanente traductor, no sólo de la lengua, sino también de la cultura. Esta dimensión, señalada por Kristeva, realza el papel del extranjero como intérprete y mediador de las culturas entre las que se desempeña. En el relato de Luciano esta labor es pacifista y sólo es posible a partir de opiniones e iniciativas disidentes en cada grupo, pues han sido los ciudadanos, a título personal, quienes han liderado el acercamiento a los pueblos considerados enemigos.
En Grum Grum el centolla (1990), del también dominicano Óscar Holguín-Veras, puede verse lo que la escritora cubana Julia Calzadilla llama “el rostro marítimo de la antillanidad” para referirse a la poesía de autores isleños tales como Nicolás Guillén y Mirta Aguirre (3). Este extenso relato episódico ofrece abundantes descripciones del paisaje marino, en el que son especialmente importantes arrecifes de coral, corrientes marinas, athalasia, diversos tipos de peces, pulpos, tortugas, cangrejos y erizos.
La narración participa del grupo de textos infantiles llamados “literatura del ambiente,” pues aborda los cuatro grandes temas sobre el ambiente: “los secretos de la naturaleza, los refugios o santuarios naturales, las especies en peligro de extinción y los ciclos de vida” (Cruzado 72). Como no es infrecuente en la literatura para niños y jóvenes, el relato exalta el valor de lo propio. El protagonista de la historia es un cangrejo, de ahí que las variedades del cangrejo –centolla, cangrejo, jaiba-, los elementos físicos que caracterizan a cada una, el ecosistema al que pertenecen, sean todas dimensiones que se abordan en la narración.5
Grum Grum el centolla ilustra el exilio como condición existencial. Este relato narra el peregrinaje de un cangrejo de mar, en búsqueda de una comunidad que lo acepte y en la que pueda ser feliz. Como muchos relatos sobre la migración, éste cuestiona diversos aspectos sobre la identidad y la auto-imagen del protagonista y sobre las dificultades que encuentra para encajar en su comunidad de origen. “Indeed, sociological and anthropological studies have often suggested that migrants may be effectively ‘lost’ to their home communities long before they actually pack their bags and leave” (White 2). Grum Grum el centolla invita a pensar la migración como un posible espejismo que busca acallar la insatisfacción del individuo consigo mismo, pero que con tiempo se revela como una trampa que ahonda aún más la precariedad y la carencia ya existentes.
Inicialmente Grum Grum experimenta un sentimiento de inadecuación entre los animales marinos, pues no puede jugar al escondite con ellos: “Los ojos de Grum Grum eran tan largos que se proyectaban varios metros fuera de su órbita; parecían verdaderos aditivos telescópicos, así que cuando los demás se escondían, para Grum Grum era muy fácil visualizarlos y descubrirlos rápidamente; pero cuando era lo contrario y él tenía que esconderse, al primero que descubrían era a Grum Grum, y todo por el color de su carapacho que era de un rojo amarillo tan intenso que la luz del sol dejada filtrar por las grandes masas de agua le hacían refulgir como luciérnaga en gestación” (16).

Para cambiar su color y el tamaño de sus ojos, Grum Grum acude al pintor marino, Pulpo el Tentaculoso, y al cirujano del mar, el Pez Espada. Este último le corta las antenas y el primero lo pinta de “un gris azulado casi pardo” (24). Después de deshacerse de estos rasgos que lo hacían incómodo para sus amigos marinos, Grum Grum regresa a su comunidad. Sin embargo, los cambios físicos le traen nuevos problemas para jugar al escondite, pues ahora su débil visión le impide encontrar a sus amigos cuando a él le corresponde buscar, y su nuevo color hace que se confunda con la vegetación marina y no sea encontrado, cuando es él quien se esconde. “Sucedió lo que tenía que suceder: las especies marinas dejaron de jugar con el centolla y éste quedó nuevamente aislado, hasta tal punto que decidió buscarse nuevos amigos pero fuera del mar” (26).
Grum Grum emigra a la tierra, pero tampoco allí se siente aceptado. Retorna a su comunidad de origen, se enamora de una centolla, pero es rechazado por los de su especie. Estos últimos muestran una profunda desconfianza hacia él a causa de la extraña apariencia física que tiene y del largo abandono de su lugar natal. Grum Grum huye con su compañera hacia la tierra, donde ahora es ella quien sufre marginación --debida en parte a dificultades físicas para acoplarse a su nuevo habitat-- así que ella regresa al mar con sus crías. En la vejez, en la tierra, rodeado de su descendencia, Grum Grum pide a sus hijos que, una vez muerto, le permitan recobrar su color natural, en un intento por reconciliarse consigo mismo y con las características de su especie.
La ambivalencia que caracteriza los relatos sobre la emigración (White 12, McClennen ) se manifiesta claramente en Grum Grum: en la valoración que el cangrejo hace de sus congéneres, en la búsqueda permanente de un mejor lugar donde vivir, en su actitud hacia las nuevas comunidades que lo albergan, hacia sí mismo y hacia su propio cuerpo. Una de las mayores contradicciones del inmigrante es aquella que afecta la relación de éste con su propio cuerpo “the body as object of representation and presentation of the self, the body as the seat of affect and of the intellect (for the body is inhabited by the entire group that lives inside us), the body as instrument of labour and as site and expression of illness” (Sayad 179). El cuerpo del individuo como estandarte del grupo al cual se pertenece es especialmente importante para los congéneres de Grum Grum, quienes ven las modificaciones físicas de este último como obvia prueba de falta de pertenencia y orgullo hacia la comunidad de origen.
Aunque algunos centollas se sienten cautivados por los rasgos peculiares del cangrejo, como le sucede a Grim Grim (la hembra con quien él se reproduce), o sienten curiosidad por sus experiencias de viajero, la mayoría de sus congéneres lo rechaza abiertamente. Como en la historia del Gatopato, la mayor hostilidad viene de los miembros de la especie de la cual proviene.
Aquí se revela la dimensión trágica del destino del emigrante. Lo que éste hace para evitar la marginación es, justamente, lo que la desencadena. Aunque el centolla inicia su travesía como emigrante, al pasar el tiempo su emigración voluntaria se convierte en exilio forzado. La actitud del emigrante está marcada por la esperanza de que al salir de su tierra va a encontrar un medio más propicio para su felicidad, su mirada está puesta en el futuro, no en el pasado. En cambio el exiliado, forzado a no volver a su tierra, está inmerso en la nostalgia, en la añoranza de un mundo idílico perdido (Rexach 326). Esta nostalgia profunda que se suma al desarraigo dificulta aún más el proceso de adaptación al nuevo medio, con lo cual va aumentando para el emigrante la sensación de precariedad y aislamiento (Enrique 6). En Grum Grum el centolla se aprecian claramente tanto la actitud esperanzada del emigrante como la condición dolorida del exiliado. A medida que pasa el tiempo, Grum Grum abandona sus fantasías iniciales y se resigna a sobrevivir de la mejor forma posible en el lugar foráneo. Al final del relato su fantasía es volver al origen, pero sólo puede hacerlo como cuerpo inerte.
El exilio de sí mismo que vive Grum Grum se manifiesta claramente en su extrañamiento frente a dos atributos definitorios del individuo: el cuerpo y el nombre. Grum Grum siente que estos no le pertenecen, pues son sólo elementos mediadores entre él y los otros y desempeñan, ante todo, la función de permitirle la integración a la misma. Tanto su nombre como su cuerpo son modificables en la medida en que los demás lo requieran y que esto facilite la asimilación, la aceptación y la pertenencia al grupo.
Cuando Grum Grum abandona el mar, decide llamarse “paloma de cueva,” nombre con el que se presenta ante sus nuevos amigos. La paloma se siente ofendida por la usurpación del nombre, señala que él es un “cangrejo,” término que significa “feo,” y decreta que ese será su nombre en adelante. Antes Grum Grum había renunciado a sus atributos físicos característicos, a su comunidad marina y a su lugar de nacimiento, ahora renuncia tanto a su nombre como a su derecho de elegir un nombre.
Durante el tiempo del exilio, Grum Grum no es plenamente conciente de las repercusiones que vendrán tras el abandono de su habitat marino: éstas van presentándose a medida que pasa el tiempo, dificultando cada vez más el regreso. La creciente conciencia de Grum Grum sobre su filiación regional y genérica se manifiesta en la decisión final de deshacerse de las marcas físicas del desarraigo. Desde la alienación y la nostalgia del exilio, Grum Grum añora su lugar natal, que ahora despierta admiración en él, y añora también una armonía inexistente entre él y sus congéneres marinos y entre él y su nuevo hogar terrestre. La continuación de su especie le brinda satisfacción a Grum Grum, pero esto obedece al cumplimiento de sus funciones biológicas y sociales, no a su felicidad como individuo.
Como ha señalado Bruno Bettelheim, con frecuencia los relatos para niños y jóvenes desempeñan una función terapéutica a partir de la oportunidad que brindan a sus lectores de familiarizarse con situaciones y asuntos que les provocan una profunda ansiedad y de experimentar el placer de dominar tal ansiedad (Carrasco 45). Los tres relatos aquí considerados retoman situaciones conflictivas y, con ello, invitan a la reflexión sobre las mismas, sin embargo, no ofrecen desenlaces ni clara ni definitivamente felices, aunque insinúen la posibilidad de finales armónicos.6
En los tres relatos aquí comentados se pueden ver diferentes actitudes hacia los temas del exilio, de la migración y de la condición del extranjero, pero se pueden ver también aspectos comunes en tal representación, tales como la concepción inclusiva de lo “nacional” y la ausencia de la noción de “patria.” En Grum Grum el centolla y en “Y aquí se cuenta la maravillosa historia del gatopato y la princesa Monilda” los protagonistas manifiestan un profundo deseo de pertenencia a una colectividad, deseo que atiende a la necesidad humana básica de “sabernos pertenecientes a una unidad superior a la vez dotada y dadora de sentido” (Savater 31). Sin embargo, en los dos relatos este deseo de pertenencia no se vincula con unidades territoriales definidas ni con identidades nacionales de ninguna índole. Como es frecuente en la literatura para niños, el deseo de encajar en un grupo, de ser aceptado y apreciado por el mismo, no equivale a deseo de pertenecer a una entidad territorial dada.
En muchos casos, la identificación de naciones es más un obstáculo que un medio para facilitar este reconocimiento humano, así lo prueba “El día que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas.” En esta historia los límites geográficos y las fronteras cifradas en los muros construidos por los gobernantes constituyen el obstáculo para que los habitantes de las dos ciudades se reconozcan como congéneres. Como afirma Tatiana Rageot, “Los libros para niños mantienen el sentimiento nacional, pero también el sentimiento de humanidad. Describen la tierra natal con amor; pero también describen tierras lejanas donde viven hermanos desconocidos. Cada país da y cada país recibe; los intercambios son incontables y así nace, en la edad de las primeras impresiones, la república universal de la infancia” (Beuchat 62). Y es ese “sentimiento de humanidad” lo que prevalece en los tres relatos latinoamericanos aquí abordados. A través del manejo de procedimientos narrativos adecuados a las características físicas, emocionales y cognitivas de los niños --y desde diversas perspectivas-- tales relatos ahondan en la complejidad de los procesos de migración y exilio. Las tres narraciones propician la reflexión, la comprensión y la asimilación de los procesos migratorios y contribuyen a una vivencia menos traumática de los mismos y/o más gozosa de los mismos.

Notas

1 “Los problemas de la emigración son otro gran apartado del racismo, que también tienen cabida en la literatura para niños y jóvenes. Podemos encontrarnos un emigrante español en Dinamarca en Zuecos y naranjas, de Montserrat del Amo; la búsqueda de trabajo lejos de casa en El rey Gaspar, de Gabriel Janer Manila; un niño español de doce años en Alemania en Antonio y el país del silencio, de Mercedes Neuschafer-Carlón; un emigrante portugués en 80
Latin American Essays vol 20, 2007
Francia en María de Amoreira, o una familia portuguesa en Mallorca en La isla de las montañas azules, de Manuel L. Alonso, sin olvidar la espléndida obra de Marie Féraud Anne aquí, Sélima allí, que es la búsqueda de identidad de una joven argelina en Francia” (Flor Rebadal 3).
2 El texto de Camurati muestra numerosos ejemplos en la fábula hispanoamericana del uso diacrónico de figuras animales para referirse a la coexistencia de varias culturas.
3 Varios rasgos del título de este cuento invitan a una lectura intertextual del mismo en relación con relatos medievales y con cuentos de tradición oral: el extenso título, el adjetivo “maravillosa” para calificar la historia, la mención de los protagonistas y el comienzo con la conjunción “y” que facilita la yuxtaposición de historias y la continuación del relato oral de las mismas. El título, la imprecisión temporal, la ubicación espacial de la historia en “el bosque de Gulubú” y la existencia de reinos y princesas relacionan este relato con los lugares fantásticos de los cuentos de hadas. Tales marcos espacio temporales, sin un referente real específico, proveen a la historia de mayor universalidad, de modo que los eventos de la misma podrían también suceder en el “ahora” del momento en que el público infantil emprende la lectura.
4 El consumo de la televisión y el enorme poder que ésta tiene sobre los niños son preocupaciones temáticas de muchos relatos contemporáneos para niños, aparecen, por ejemplo, en María de los dinosaurios, de Yolanda Reyes, y en La rebelión de los conejos mágicos, de Ariel Dorfman.
5 Cruzado da algunos ejemplos de literatura infantil ambiental en Puerto Rico: Matum. El Manatí (1991), escrito e ilustrado por María Teresa Arrarás Mir; El coquí explorador (1991), con texto de Elbia Vásquez e ilustraciones de Mayra y Rachid Molinary; y Sueño en El Yunque (1993), de Graciela Rodríguez Martinó e ilustrado por Anaida Hernández (72). Numerosos relatos latinoamericanos para niños tienen como protagonistas a figuras de animales propios de la zona, por ejemplo las historias de Chigüiro, en Colombia; las del manatí, en Venezuela o las del coquí en Puerto Rico.
6 Aunque se considera un rasgo propio de la literatura para niños, la literatura toda, sin distinciones de audiencia, permite que el lector se enfrente con sus miedos. En la literatura infantil estos miedos pueden ser: la oscuridad, una visita al doctor, el comienzo de la escuela o la muerte de una mascota. Un elemento que está presente en todos estos eventos es la ansiedad que provoca una situación que el lector no controla (Carrasco Lluch 52).
Obras citadas
Beuchat, Cecilia. “Literatura para niños, cultura y traducción.” Taller de letras 18. Santiago de Chile, (1990): 55-64.
Calzadilla, Julia. “La literatura caribeña para niños y jóvenes de expresión española: ejemplos de insularidad antillana.” Cuatrogatos: revista de literatura infantil 4 (octubre-diciembre 2000): 1-5.
Camurati, Mireya. La fábula en Latinoamérica. México: UNAM, 1978.
Carrasco Lluch, Pilar. “Posibilidades terapéuticas de la literatura infantil.” Cuadernos de literatura infantil y juvenil. 16 (158), 2003: 44-53.
Cruzado, Waded. “Aire, mar, tierra y palabras: la literatura infantil y la
educación ambiental.” Atenea 14 (1-2), 1994: 69-76.
Enrique, Aurora. “Cesare Pavese: entre el exilio y la infancia.” Espéculo 18 (10), 2001: 1-14.
Flor Rebadal, Javier. “Cuentos para la convivencia.” Imaginaria. Revista quincenal sobre literatura infantil y juvenil 8 (22 de septiembre 1999): 1-7.
Holguín-Veras, Óscar. Ilustraciones de Amaury Villalba. Grum Grum el centolla. Santo Domingo: Alfa y Omega, 1990.
Ivir, Vladimir. “Translation of Culture and Culture of Translation.” Studia Romanica et Anglica Zagrabiensia. 2002: 117-26.
Kristeva, Julia. Strangers to Ourselves. New York: Columbia Press, 1991.
Luciano, Margarita. El día en que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas. República Dominicana: FERILIBRO, Cuba: UNION, 1999.
McClennen, Sophia A. The Dialectics of Exile: Nation, Time, Language, and Space in Hispanic Literatures. Indiana: Purdue University Press, 2004.
Martini, Juan. “Naturaleza del exilio.” Cuadernos hispanoamericanos (517-519), 1993: 552-55.
Montes, Graciela. “Abriendo ventanas a otros mundos. Entrevista con Graciela Montes.” Imaginaria. Revista quincenal sobre literatura infantil y juvenil 2 (30 de junio 1999): 1-3.
Rexach, Rosario. “Emigración, exilio y consecuencias culturales.” Lo que no se ha dicho, 1994. 324-28.
Rosell, Joel Franz. “¿Qué es la literatura infantil? Un poco de leña al fuego.” Cuatrogatos 4 (octubre-diciembre 2000): 1-5.
Savater, Fernando. Contra las patrias. Barcelona: Tusquets, 2000.
Sayad, Abdelmalek. The Suffering of the Immigrant. Great Britain: Polity Press, 2004.
Walsh, María Elena. “Y aquí se cuenta la maravillosa historia del gatopato y la princesa Monilda.” Cuentopos de Gulubú. Argentina: Alfagura, 2000.
Westwood, Sally y Annie Phizacklea. Trans-Nationalism and the Politics of Belonging. New York: Routledge, 2000.
White, Paul. “Geography, Literatura and Migration.” King, Russell, John Connell and Paul White (eds.) Writing Across Worlds. Literature and Migration. London and New York: Routledge, 1995. 1-19

Latin American Essays vol 20, 2007

domingo, 5 de julio de 2015

Un libro verdaderamente importante en nuestra Literatura Infantil



Margarita Luciano ha logrado en esta novela
uno de los propósitos más anhelados de
la literatura dirigida a la infancia:
Educar y divertir. Aunque todos lo buscamos, muy pocos lo logran.

Esta obra tiene argumento y trama coherente, lenguaje adecuado, personajes delineados, diferentes escenarios... Y lo más novedoso: intriga o misterio para desear seguir leyendo cada página.
"De escuela, tesoros y amigos" es una tierna mirada a nuestra geografía interior.
La recomiendo ampliamente.


jueves, 4 de septiembre de 2014

El pacto de Guani, de Virginia Read Escobal, y los valores taínos presentes en nuestra cultura hoy




 Por Margarita Luciano López

Nueva vez Virginia Read Escobal nos regala una novela interesante, que mantiene al lector a la expectativa de lo que ocurrirá y que le lleva, a través de los acontecimientos de la historia domínico-puertorriqueña y, en general, del continente americano, al conocimiento del drama humano que vivieron los indígenas, al llegar los conquistadores españoles.

En esta novela la autora muestra un crecimiento cualitativo, a través de un excelente dominio de la narrativa, un manejo sin igual de  dos planos paralelos, históricos, situacionales y  humanos, que ella entreteje y finalmente desata, dejando en el ánimo del lector el deseo de volver a leer el texto multiplicidad de veces, para saborearlo con el mismo gusto con que se prueba una fruta jugosa; la presentación imaginaria del drama vivido por los niños y jóvenes, junto a sus familiares adultos, cuando su mundo se desmorona y caen en un abismo en el que no hay vuelta atrás; la aparición del amor familiar como un lazo fuerte, que les ayuda a hacer frente a la difícil realidad que de pronto deben afrontar.

En la mayor parte de los textos de historia, rara vez se hace alusión a los niños y jóvenes como protagonistas de los acontecimientos. Virginia Read Escobal los introduce en esta novela y nos narra sus apegos y sufrimientos, cuando su cultura está a punto de desaparecer, siempre refugiados y orientados por las figuras centrales de sus familias y las creencias y el amor que los unen.

La autora profundiza en el tratamiento de la psiquis humana a través de los personajes de Eva (Guani) y Taguarí, pertenecientes a dos mundos y épocas diferentes y que sin embargo se caracterizan por mostrar actitudes de desafío a todo lo establecido. Igualmente, enfatiza en las actitudes protectoras de las abuelas Nanabey y Naguamacoel y en cómo estas dos figuras matriarcales se empeñan en mantener las tradiciones ancestrales, aun en situaciones extremas, puesto que, a la larga, son estas tradiciones las que establecerán fuertes lazos de unión en sus respectivas familias, que les ayudarán a ser imperecederas.

La autora nos sumerge en elementos fundamentales de la cultura taína, muchos de los cuales han trascendido barreras de espacio y tiempo y han llegado hasta nuestros días:


  • Sus creencias espirituales y religiosas, la adoración y temor a sus dioses y a sus figuras totémicas de animales
  • Su gastronomía y medicina
  • Su vida en comunidad que les lleva a compartir bienes y tenencias
  • Su costumbre de comunicarse con los dioses a través del rito de la cohoba
  • Su amor y respeto a la madre naturaleza, a la que cuidan con ahínco, en consonancia con la cual viven y que les lleva a disfrutar del espléndido paisaje que nos describe
  • Sus manifestaciones ceremoniales y artísticas
  • Sus viviendas y formas de vestir, según la ocasión.


Farah Hallal, Virginia Read, Henry Cid, Ruth Herrera y Margarita Luciano


Virginia Read Escobal nos hace comprender a través de “El pacto de Guani” que los caribeños tenemos una misma realidad que nos une, no solo a través del mar que baña nuestras costas, sino también a través de la historia común y el destino de nuestros ancestros, que formaron parte de nuestro pasado, están en nuestro presente y nos guiarán hacia el  porvenir.

Felicidades a la autora, a Alfaguara y a Ruth, su representante en el país, por el buen sentido que tiene para captar obras literarias de excelente calidad, como la que hoy ponemos en circulación. Auguro que muy pronto esta interesante novela llegará al gran público lector para el cual ha sido concebida. Vale la pena llevar en la maleta “El pacto de Guani”.

Gracias.

23 de abril 2012




Fuente: http://www.prisaediciones.com/do/noticia/el-pacto-de-guani-de-virginia-read-escobal-y-los-valores-tainos-presentes-en-nuestra-cultura-hoy/

martes, 28 de junio de 2011

Salutación a Margarita Luciano


Eleanor Grimaldi Silié: Salutación a Margarita Luciano, el día que le dedicaron una calle en la XIV Feria Internacional del Libro – Santo Domingo 2011

“El alma de un niño nos convoca y ella es un caudal de recursos que Margarita como un hada ama y recrea en sus escritos”

Cuando Teofilo Terrero, coordinador de los homenajes de calles, me convidó a conversar sobre Margarita Luciano, elegí centrar mis palabras en su vocación y algunas facetas de su vida profesional que hemos compartido por casi 30 años, lo cual me ha permitido conocerle.

Penetrar el mundo del niño, instruirle, sumergir el alma en la de ellos, transformar su fantasía es aportar a su libertad, a la sencillez de cómo ellos miran la vida. El alma de un niño nos convoca y ella es un caudal de recursos que Margarita como un hada ama y recrea en sus escritos. La sensibilidad por los infantes ha existido en la humanidad desde los tiempos más antiguos, desde el mundo hebraico, en la cristiandad, durante la edad media con tantos humildes propagadores de cultura que han divertido a los pueblos, a través de gestas, cuentos y fábulas.

Hoy, nuestro país cuenta con hadas y duendes que se dedican a este quehacer y se sienten impulsados a ayudar a los pequeños a encontrar el significado de su propia existencia. Entre esas hadas, Margarita está presente. Ella se integra a ese conjunto en los inicios de los años 80.

¿Y cómo inicia su labor como escritora? Por lo que ella me ha contado, el medio donde ella despierta su infancia fue un caldo de cultivo para la inspiración y prueba de ello son algunas de sus obras que retratan la vida del campo y otras vivencias que ella albergó en la infancia. Su última obra, la novela juvenil “Por los caminos del monte”, es una clara alusión a la vida del campo, a la naturaleza, cargada de emotividad, escrita en un lenguaje sencillo y directo, con una parte que la enriquece, como es el vocabulario de expresiones campesinas y populares, lo cual hace más comprensibles los textos.



Espacio para la literatura infantil en Isla Abierta

En una ocasión, el iluminado escritor ya fallecido don Manuel Rueda, invitó a Margarita a participar como columnista de los sábados en el suplemento “Isla Abierta” del periódico Hoy; allí tanto ella como una servidora además de escribir textos, teníamos que hacer la entrega de los mismos acompañados de un dibujo creado por nosotras. Allí se inició una labor para la prensa, alrededor del tema literario.

Fueron múltiples los artículos y eso nos llevó a una reflexión de hacer un trabajo conjunto para dar a conocer algunos temas propios de la teoría de la literatura infantil. Encontramos una aliada que nos ayudó a organizar el trabajo: Olga Luciano y Rafael Enrique su hijo junto a un amiguito de entonces Orlando Guerrero, quienes ilustraron la obra. Reunimos el dinerito que teníamos y editamos el primer volumen, con la dicha de que el segundo volumen resultó de la acogida que recibió de dos editores españoles y así se realizó la segunda edición que circuló en España y en nuestro país. Hoy el texto ha tenido acogida en las aulas universitarias; Margarita se ha encargado de mantener su vigencia y lleva tres reediciones.



Talleres en el interior y un pañuelo a la cabeza


¿Pero qué la inclinó a este quehacer? No puedo exactamente hablar por ella pero sé por su vocación e intenciones que influyó la necesidad de procurar, crear y difundir literatura de autores dominicanos, la necesidad de contar no solo con creadores sino también con personas que fueran capaces de trabajar una base teórica fundamental para producir temas prácticos y de que los maestros y alumnos de pedagogía contaran con algún material para trabajar en las aulas. En esos afanes tuve la vivencia de ir con Margarita a pueblos del interior, donde nos pagaban una suma ínfima para ofrecer talleres a niños y maestros, y viajando en las llamadas guaguas voladoras que iban y venían a los diferentes pueblos, nos amarrábamos un pañuelo en la cabeza  porque a veces las guaguas no tenían ni cristales. Así caminamos por campos, zonas rurales, urbanas, escuelas y otros lugares, llevando la inquietud de las lecturas infantiles. Esto también es parte de las coincidencias.

Otro factor fundamental es el magisterio. Ha sido una constante en la vida de algunas educadoras dominicanas dedicarse a escribir y que en otro contexto en nuestro país, estuvieron inclinadas por el quehacer de la literatura infantil; mencionamos a Patria Mella, Aurora Tavárez Belliard, Zoraida Heredia Vda. Suncar, Livia Veloz, Aída Rodríguez de Fernández y otras con no menos renombre y prestigio que le dan brillo no solo a la educación sino al quehacer literario.

El caso de Edna Garrido de Boggs, a quien Margarita ha estudiado profundamente, acerca mucho a las tradiciones dominicanas, con un material que resulta familiar, aunque presenta variantes entre ciudades y pueblos.



En las causas de los maestros

Nuestra homenajeada, especialista en Matemáticas y en Lengua Española, labora como una abeja productiva, siempre está inventando algo -como digo-, crea, vive y sublima sus quehaceres, con soluciones positivas. Fundó el Colegio Creciendo, antes Educando. Es una persona muy familiar, de espíritu nacionalista, lo cual transfiere a sus textos; se opone radicalmente al abuso en todo sentido, es laboriosa. Solidaria y justa.

Su espíritu de justicia provocó también que nos identificáramos en las causas justas de los maestros quienes en los años 80 fueron víctimas de unos salarios muy escasos y en medio de esas luchas de la ADP, en ocasiones nos negábamos como técnicos del sistema educativo a ponernos de parte de las autoridades para ir a los medios de comunicación a desmeritar la lucha magisterial. Nos negamos siempre absteniéndonos de acompañar a participar en las vistas televisivas para atacar a nuestra propia clase, generalmente no nos comunicábamos entre sí, pero asumíamos la misma actitud.



La batalla por la literatura infantil

En los años 80 y 90 en plenos afanes por difundir la literatura para niños, nos entrevistaron los comunicadores más notables en todos los medios televisivos: Yaqui Núñez del Risco, Socorro Castellanos, Miledy de Cabral, José Rafael Lantigua, quien tenía un programa en el canal 13, y otras personalidades de la comunicación. Ella realizó colaboraciones en el Observatorio Cultural que él dirigía en aquella época en el periódico Listín Diario.

La batalla por la literatura infantil no ha sido fácil; ha habido escollos y éxitos. Hace 20 años en República Dominicana no se podía hablar de ese tema con la propiedad que hoy lo hacemos y eso en parte se lo debemos a los esfuerzos que hacen algunas entidades publicas y privadas: Ministerios de Educación y de Cultura, Despacho de la Primera Dama, así como editoriales, las ferias internacionales del libro y sobre todo a esos duendes: los escritores de libros para niños y a Margarita Luciano, una luchadora y trabajadora incansable.



Donde mucha gente aún subestima a los escritores para niños

Como nos decía doña Zoraida, es loable dedicar su vida a escribir para niños, donde mucha gente aún subestima a los escritores para niños porque los considera autores de una literatura de menor valor e importancia, aunque sabemos que es todo lo contrario, porque el niño empieza un desarrollo cognoscitivo al calor de las lecturas infantiles. Además escribir para niños implica conocer sus intereses, vocabulario y sobre todo volver a ser niños, que es lo más importante.

Para referirse a este tema, en el prólogo del libro “Literatura infantil y desarrollo creativo” dice doña Zoraida: “Ser planta y conversar con ella, hormiga o abeja y laborar en su medio… Los que escriben para niños tienen que volver a ser niños, para penetrar la urdimbre de sus fantasías, volver a pasear por el infinito, viajar a la luna o convertirla en queso, caminar por las profundidades del mar, volar hasta el sol, subir a una estrella, jugar con gnomos, duendes y gigantes, ser mariposa de muchos colores y volar, volar”.

En realidad, eso es lo que Margarita ha hecho: ser mariposa de muchos colores y poner a volar su imaginación creadora para regalarnos una serie de temas enriquecedores para el público infantil.

Gracias Margarita, porque eres un ser humano ejemplar y por las múltiples obras educativas, inventos creativos, libros de textos, literatura para niños y por contribuir con tu legado a crear una generación de niños lectores. Y sobre todo, por celebrar la vida junto a tu amada familia. Sé que tanto tu esposo como Rafael Enrique, Guillermo y tu nieto, igual Patricia tu nueva hija, tus hermanos y toda tu familia, ríen con gozo y experimentan la alegría compartida en este hermoso día que te regala el Ministerio de Cultura en nombre de todo el pueblo dominicano.

Te queremos.

Eleanor Grimaldi Silié
junio 2011

martes, 7 de junio de 2011

Brunilda Contreras es la ganadora del Aurora Tavárez Belliard 2010

Margarita Luciano y Brunilda Contreras: Ambas premio nacional de Literatura Infantil y Juvenil

Brunilda Contreras, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2010 junto a Lucía Amelia Cabral, en la inauguración de la calle de esta última en la pasada Feria Internacional del Libro

La obra ganadora es una novela titulada Esperanza” y ha sido publicada por la autora, como es ya su costumbre, autogestionada, es decir, con sus propios fondos y el apoyo de Intergrafic, la empresa editorial de Lucía Amelia Cabral. Ahora que ha ganado, será asumida por la Editora Nacional que tan eficazmente dirige el poeta y humanista León Félix Batista

domingo, 22 de mayo de 2011

Margarita Luciano de Sang es homenajeada en la Feria del Libro

Ha dado a conocer la literatura infantil en la República Dominicana a lo largo de su vida.


Santo Domingo.- El Ministerio de Cultura y la Dirección General de la Feria del Libro designaron, con el nombre de Margarita Luciano de Sang, una de las calles del recinto de la XIV Feria Internacional del Libro, Santo Domingo 2011.

Las palabras centrales del acto estuvieron a cargo de Eleonor Grimaldi Silié, Directora General del Libro y la Lectura, que felicitó a Luciano de Sang en su día, manifestando que “todos los que la conocen valoran su sencillez innata y los aportes que hace a la educación dominicana, y sus afanes para dar a conocer la literatura infantil en el país. Gracias Margarita, por contribuir con tu legado a crear una generación de niños lectores”.

Luciano de Sang agradeció a todos los que hicieron posible la realización de la Feria del Libro y al Ministerio de Cultura. Además, agradeció a sus familiares, compañeros de trabajo, que siempre la han motivado a escribir, y sus padres, ya ausente, que le enseñaron a no cruzar la línea a veces difusa y a veces clara, que separa a la ética y a la dignidad, del desborde”.

Margarita Luciano de Sang, nació en San José de las Matas, provincia de Santiago. Se graduó de Licenciada en Educación, mención Matemáticas; con una Maestría en Educación Superior en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha escrito diversos artículos referidos a temas educativos, en periódicos de circulación nacional. Es autora del libro “Cómo enseñar las fracciones en el nivel primario” y “El día en que llevaron la electricidad al Paraje La Ciénega”.

En el acto estuvieron presentes el Ministro de Cultura, José Rafael Lantigua; el Director General de la Feria del Libro, Alejandro Arvelo; la viceministra de Cultura, Bernarda Jorge; el viceministro de Educación, Luis de León; el Director del Sistema Nacional de Talleres Literarios, Valentín Amaro; entre otras personalidades allegadas a la homenajeada.

El Director General de la Feria del Libro, Alejandro Arvelo; Margarita Luciano de Sang,
homenajeada; José Rafael Lantigua y la viceministra de Cultura, Bernarda Jorge 

martes, 17 de mayo de 2011

MARGARITA LUCIANO HOY EN LA FIL

Día de Margarita Luciano
El martes 17 de mayo será el día dedicado a la educadora y escritora Margarita Luciano, dentro del programa oficial de la XIV Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2011.
Luciano publicó en Alfaguara Infantil el cuento El carrito trepador, primera obra infantil publicada por este sello en nuestro país.
Es coautora del libro Recuerdos Audiovisuales y otros Medios Instruccionales y autora de los libros Cómo Enseñar las Fracciones en el Nivel Primario y del cuento El Día en que llevaron la electricidad al paraje La Ciénega.
La dedicatoria consiste en el acto de inauguración de la calle con su nombre, a las 10 a.m.; luego un conversatorio con los talleres literarios Esquina Borges y Pedro Mir, en el pabellón de Escritores dominicanos, a las 11 a.m., y un almuerzo con las letras de Luciano en el pabellón Libro- Cocina, a las 12 del día.

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