martes, 25 de febrero de 2014

Ysabel Florentino habla sobre su experiencia y la literatura infantil y juvenil desde la innovación. Para reflexionar.




COLECCIÓN MARCA PROVINCIA
Para la memoria de San Cristóbal

Para que una puerta se abra tienes que empujarla,
si no, se queda cerrada.
Mateo Morrison,
Premio Nacional de Literatura, 2010.
San Cristóbal, he aquí tus hijos. Una nueva cosecha de escritores se levanta para honrar grandes sancristobalenses que han dejado sus huellas en las páginas de la literatura dominicana. Hablamos de nombres como Tulio Manuel Cestero, autor de la novela “La Sangre”; Osvaldo Bazil, autor del emblemático poema “Pequeño Nocturno” y amigo personal de Rubén Darío; Zacarías Espinal representante del movimiento literario El Vedrinismo; Domingo Moreno Jimenes creador de movimiento El Postumismo, quien vivió por más de una década en nuestra provincia, siendo creador y director del Instituto de la Poesía Osvaldo Bazil; Diógenes Valdez, Premio Nacional de Literatura; el destacado cuentista Orlando Alcántara; los reputados críticos de arte Cándido Gerón y Odalís G. Pérez, … y de esta manera pudieran ir aflorando nombres y más nombres que nos engrandecen en materia literaria.

La literatura infantil por décadas se ha basado en lo que escriben los adultos para los niños, no en lo que escriben los propios niños; no se suele cultivar en los infantes la escritura creativa como parte de su desarrollo integral y humano, donde se les haga conciencia del potencial oral, escritural e imaginativo que poseen. Tradicionalmente nos hemos preocupado en que consuman lo que los adultos escriben para ellos. Pero, ¿y qué del asombro, del ingenio que pueden expresar los propios niños, con sus propias palabras, con su propia visión del mundo que les rodea?
Los escritores de la llamada “literatura infantil” parecieran escribir sus historias para niños de una clase social donde es posible que existan príncipes y princesas que heredan mansiones y fortunas, y que se casarán y serán “felices para siempre.” Pero en el barrio, en la realidad social en la que se desarrollan nuestros niños, las princesas andan muchas veces descalzas y los príncipes son limpiabotas o vendedores ambulantes con una enorme responsabilidad en sus hombros. En el barrio la realidad cobra vida y se convierte en poesía, utilizando su cotidianidad y su entorno como recurso poético y narrativo, en el que retratan su realidad vivencial de una manera que difícilmente pueda ser encasillada en los cánones de los especialistas en “literatura infantil”. El niño puede incentivarse fácilmente leyendo a otros niños, esto le permite darse cuenta de que ellos también pueden ser creadores de sus propios mundos, y que pueden desarrollar ese talento con el cual todos nacemos, porque todos tenemos una historia que contar, un sentimiento que expresar mediante la palabra.
La Fundación Literaria Aníbal Montaño por casi una década ha venido trabajando con niños de hasta 2 años de edad, poniendo en práctica un interesante método de alfabetización mediante la literatura, en el que el niño o niña aprende a socializar las palabras a través de los poemas que se les leen, permitiéndole desarrollar una capacidad creativa y expresiva por encima del nivel de los niños alfabetizados con el método tradicional de lecto-escritura, por demás frío y mecánico.
¿Y qué decir de los innumerables aportes cuando la poesía es la base del aprendizaje? Podemos citar algunos como el dominio escénico, capacidad de razonamiento a muy corta edad, habilidad para el fácil aprendizaje en las diversas materias escolares, la capacidad de sociabilizar y compenetrarse con sus compañeros; fortalecimiento de su identidad particular y colectiva; su personalidad y seguridad en sí mismos, pensar en colectivo, ser más humanos, mejores hijos, reconocer el valor de la naturaleza, el respeto a los demás y a la diversidad; a valorar sus derechos y deberes ante la patria y especialmente ante su barrio, su comunidad, como principal elemento de identidad de nuestras raíces y de lo que somos.
La FLAM se ha internado en los barrios más vulnerables de la provincia San Cristóbal, creando una impresionante Red de Talleres Literarios de jóvenes y la Promoción 101 Niños  Poetas, un colectivo verdaderamente sin precedentes, en el que se cultiva la creatividad de la mano de lectura de autores que quizás los versados en la materia dirán que “esa no es literatura para niños”.
Y yo pregunto, ¿qué es literatura para niños? Ya lo dijo el autor del célebre “Platero y yo”, Premio Nobel de Literatura 1956: Juan Ramón Jiménez: “creía y creo que a los niños no hay que darles disparates para interesarles y emocionarles, sino historias y trasuntos de seres y cosas reales, tratados con sentimiento profundo, sencillo y claro.”


Ysabel Florentino, Presidenta de la FLAM, maestra y escritora.

Para nuestros niños y niñas de los barrios el taller literario es un espacio que les permite divertirse, disfrutar y compartir el arte y los conocimientos, poniendo a volar su imaginación. Sábado tras sábado niños y jóvenes se dan cita en la Casita azul o “La casa de la creatividad” en el sector de Madre Vieja Norte, de manera libre, abierta y gratuita, con la emoción de quien tiene juguete nuevo: la lectura del libro que se llevó a casa la semana anterior y un texto que escribió inspirado en lo aprendido o en sí mismo.
La FLAM concentra sus esfuerzos en que esos niños, niñas y adolescentes sean buenos lectores, buenos profesionales, pero sobre todo ciudadanos con la sensibilidad necesaria para comprender y valorar mejor su sociedad.
Agradecemos la confianza y el respaldo de la comunidad del sector de Madre Vieja Norte, y a la Fundación Brugal por el otorgamiento del Premio Brugal Cree en su Gente, 2013, en el reglón Arte y Cultura. Dicho galardón nos permitirá hacer más visible el trabajo desarrollado durante 16 años, con el lanzamiento de la Colección Marca Provincia que viene a engrosar la bibliografía de nuestro natal San Cristóbal y de nuestro país.
¡San Cristóbal, aquí están tus hijos! Felicidades a todos los que somos FLAM por ser parte de esta utopía hecha realidad a fuerza de derribar puertas y vencer enormes obstáculos.
Ysabel Florentino
Presidenta

Fundación Literaria Aníbal Montaño, Inc.

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