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sábado, 7 de marzo de 2009

HUELLAS DE LA CIGUAPA (Nota de archivo)

LETRA MENUDA domingo, 5 de septiembre de 1999 / Última Hora

Huellas de la ciguapa / Lic. José Rafael Lantigua

La literatura infantil dominicana, por ser de hechura reciente, tiene aún un largo trecho por recorrer. Empero, resulta estimulante, y de alguna manera es un indicio bastante revelador de la impronta vigorosa de nuestra actividad literaria, el que se vaya acrecentando la nómina de escritores para niños y niñas, cada vez más productiva y creadora. La loable decisión de crear un premio de literatura infantil dentro del programa de los galardones literarios que entrega anualmente la Secretaría de Educación y Cultura, habrá de contribuir a esta forja, aunque todavía deban nuestros escritores para infantes madurar aspectos fundamentales de su escritura y dar mayor solidez argumental y de técnica expositiva al trabajo que realizan.
Los textos, mientras tanto, dedicados a los niños -estamos a espera de que se desarrolle la literatura juvenil que es un género descuidado entre nosotros-, aparecen cada vez con mayor frecuencia y escritores tenemos que tienen ya su nombre asegurado entre los primeros oficiantes de este género que tiene de frente esperando a un público cautivo, de insospechado crecimiento.
Hace poco, la colección Banreservas publicó un muestrario de esa literatura infantil tan activa, ofreciendo una especie de antología con cuentos relacionados con el tema de la ciguapa. Lo presentaron dos escritores veteranos de sus trabajos narrativos, Marcio Veloz-Maggiolo y Manuel Mora Serrano. Un total de 10 escritoras -y un solo escritor-, se encuentran en este volumen de preciosa confección para desarrollar relatos con este tema cautivador y siempre lleno de misterio, porque como parte del imaginario popular motiva la fantasía y el asombro. El conjunto de los relatos es regocijante, sobre todo para los que estamos siguiendo paso a paso el desarrollo de la cuentística infantil dominicana y la comparamos a fines de examen evolutivo con otras cuentísticas del género de distintas partes del mundo, en especial de latinoamérica.
La selección es la siguiente: Nelly García de Pión (Lo mejores peluqueros), Eleañor Grimaldi Silié (El sueño de Penélope), Aidita Selman (La ciguapita), Margarita Luciano López (Por qué las ciguapas salen de noche), Rafael Peralta Romero, único hombre en el grupo (Alguien desordenó esta cocina), Carol Rosalía Cárdenes Rubiera (Hierbita, hierbita, evita que me den una pelita), Aída Bonnelly de Díaz (Sí-guapa!), Marianne de Tolentino (La ciguapa del pintor), Brunilda Contreras (Lilli, la ciguapita ternura), Lucía Amelia Cabral (La sirena del monte) y, Leibi Ng (La leyenda del sol y la noche).
Es relevante el hecho de que la literatura infantil ha sido asumida por un grupo donde se encuentran escritores y escritoras que yan han surcado otros géneros, y por tanto ya con nombre en el ambiente literario, algunas incluso, como los casos de Aída Bonnelly y Marianne de Tolentino, con una importante presencia en otros aspectos del haber literario desde hace muchos años. Sólo dos o tres han comenzado a descollar justamente por sus trabajos infantiles. Esto quiere decir que la literatura infantil se augura potente y rica y que, por tanto, tiene un futuro que se ganará con constancia, calidad y mejoramiento progresivo.
Quizá deban salvarse algunas tramas excesivamente simples -salvo si se especifica para qué edad se escribe, si para un niño de 5 años o para uno de 10-, o en su otro extremo, las elaboraciones poéticas que rebasan la sencillez del argumento infantil para terminar siendo relatos de niños con manufactura adulta, lo cual no es aconsejable. Delimitar bien que sencillez no es simpleza, y que el lenguaje y la trama deben ir parejos, en unión biunívoca, en un relato infantil. En consecuencia, no deben saltarse con tanta rapidez, que es defecto usual en nuestra literatura infantil, las situaciones narradas y las descripciones ambientales, físicas o psicológicas. Cuando se salven en algunos de los narradores estos aspectos se estarán escalando nuevos peldaños en ese horizonte promisorio que es la literatura infantil dominicana a la que BIBLIOTECA ha dado especial atención desde siempre y para la cual creó esta sección "Letra Menuda".
En una edición de ensueño, con ilustraciones excelentes de Manuel Emilio González, este volumen patrocinado por el Banco de Reservas es singularmente bello y literariamente hermoso. Es de esperar que las familias lo reconozcan y adquieran, porque todo niño o niña dominicano debiera conocerlo y disfrutarlo.
HUELLAS DE LA LEYENDA, Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes; Colección Banreservas, Serie Literatura, Volumen 7; Amigo del Hogar; 1999;183 pp.
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sábado, 23 de agosto de 2008

Juan Bosch en la literatura infantil dominicana

Esa profunda sensibilidad social y humana que toda la vida, y de manera ejemplar, caracterizó la personalidad de ese extraordinario ser llamado Juan Bosch (1909-2001), fue puesta de manifiesto por este gran hombre no tan sólo en su actitud ante los desgarradores problemas sociales y políticos de su pueblo y de todos los pueblos hermanos de América Latina, sino también en su justa valoración de la niñez. Y es que Don Juan sintió un amor especial hacia los niños, amor del que pueden dar testimonio aquellos que lo conocieron de cerca y que tuvieron cierta aproximación a su entorno familiar. Su capacidad para comprender el mundo de los infantes era admirable. En Simón Bolívar, biografía para escolares (Caracas, Editora Escolar, 1960, p. 16) él nos dice: “Cuando un niño nace, nadie sabe lo que hará en la vida. Por eso cada vez que un hogar se enriquece con uno, es como si naciera una esperanza para el mundo”.

BOSCH Y EL PRIMER LIBRO DE CUENTO INFANTIL

El título de nuestra breve reflexión sobre la presencia del insigne escritor Juan Bosch en la literatura infantil dominicana nos trae a la memoria una extensa y hermosa historia infantil, ambientada en esa mágica época del año que es la Navidad, publicada por el maestro del cuento hispanoamericano en 1956. Nos referimos a Cuento de Navidad, obra editada en Santiago de Chile por la editorial Ercilla y con la que Bosch se convierte en el primer escritor dominicano en publicar un libro dentro del género denominado cuento infantil.

Dos años después, en 1958, la Editorial Cordillera de Caracas (Venezuela) es la responsable de la segunda edición de Cuento de Navidad. En una breve nota de los editores que aparece en la cubierta ilustrada de la tapa se dice lo que a continuación citamos:

“Este encantador Cuento de Navidad está llamado a causar una inolvidable impresión en sus lectores, sean niños o adultos. Se cuenta en él, con el más exquisito buen humor, la historia de los Reyes Magos y de San Nicolás, la misma leyenda milenaria que los pueblos católicos han venido oyendo desde tiempo inmemorial; pero en este libro esa leyenda, sin perder nada de su conmovedora ternura, tiene una atmósfera nueva. Gracias a ella nuestros antiguos conocidos –Dios, San Gabriel, San José, Gaspar, Melchor, Baltasar, el anciano San Nicolás- se convierten en amigos, se tornan en personajes de nuestro mundo emocional; cada uno de ellos tiene características que lo hacen familiar y lo humanizan”.

Con Cuento de navidad inicia Juan Bosch la publicación de libros de cuentos infantiles en la literatura dominicana, pues aunque de 1923 son los Cuentos de la nana Lupe, del gran humanista dominicano Pedro Henríquez Ureña, dichos textos vieron la luz pública de manera dispersa, no en volumen, entre septiembre y noviembre del citado año, en el periódico El Mundo, de México, país donde Henríquez Ureña vivió durante varios años -de 1906 a 1914-, realizando allí una fecunda labor educativa y cultural. Bosch y Henríquez Ureña mantuvieron, desde 1932, año en que se conocieron en la ciudad de Santo Domingo, una relación de amistad basada en la admiración y en el respeto mutuo.

BOSCH Y SUS PRIMEROS TEXTOS INFANTILES

Constituyó para nosotros una indescriptible y agradable sorpresa el hallazgo, en 1999, de tres cuentecitos infantiles, más bien fábulas, de la autoría de don Juan : “El General Don Gallo” y “Don Gato y Don Ratón” fueron publicados, con el seudónimo de “Juan Niní”, en el número de la revista Alma Dominicana correspondiente al bimestre septiembre-octubre de 1934; y “El negocio de doña Hormiga” apareció, firmado con el seudónimo de “Juanito Niní”, en el mismo órgano, pero en agosto del citado año. Ninguno de esos textos narrativos ha sido recogido en volumen.

De los tres cuentos, “El General Don Gallo” nos parece el más interesante por su contenido reflexivo y su valor didáctico. El cambio de actitud de Don Gallo al tomar conciencia de lo negativa que es la vanidad, transmite una hermosa enseñanza válida para los infantes, pero también para los adultos. Leamos la parte final del cuento:

“Cuando volvió al pueblo, era ya tan viejo que no podía con el machete y casi no veía, a pesar de haberse comprado unos espejuelos muy buenos en la tienda de Doña Pata. Entonces se quedó asombrado, al comprobar que ya la señorita Polla era una madre de familia, con once pollitos de los más graciosos, que ni siquiera quiso oírle.

“Don Gallo, pues ya no quería ser General, colgó su viejo machete de un clavo, en un palo del patio, y decidió hacerse maestro de escuela. Y lo que enseñaba, sobre todo a sus discípulos, que eran jóvenes gallitos muy emperifollados, era esto:

—Si no dejan de ser vanidosos, pueden fácilmente perder la cola cuando menos: La vanidad, amiguitos, conduce infaliblemente, a la olla o al ridículo”.

BOSCH Y SU ÚLTIMO CUENTO INFANTIL

En 1983, específicamente el 16 de julio, el suplemento cultural Isla Abierta, del diario Hoy, publica el cuento “El culpable”, último texto infantil escrito por Juan Bosch a solicitud del ilustre escritor Manuel Rueda, quien era el editor de dicho suplemento. Ese cuento fue recogido, luego, en la antología Cuentos dominicanos para niños, editada por Jacinto Gimbernard Pichardo en el año 2000 bajo el auspicio de la Fundación Corripio.

En su valiosa obra Juan Bosch: Imagen, Trayectoria y Escritura. Tomo I: Imágenes de una vida (Santo Domingo: Comisión Permanente de la Feria del Libro, 2000), Guillermo Piña Contreras se refiere a ese cuento en los siguientes términos:

«"El Culpable", escrito a petición del poeta Manuel Rueda para incluirlo en una antología para niños, representa una suerte de construcción en abismo de las razones por las que abandonó la literatura: se trata de un viejo que había ganado fama entre sus familiares como creador de historias que fascinaban a los niños, hasta el día en que contó a uno de sus sobrinos la última historia que había inventado, la de un brujo capaz de transformarse en lo que quisiera. Al notar que a su sobrino no le llamaba la atención la habilidad del personaje y que, además, le replicaba con insolencia que lo que hacía el brujo no tenía nada de extraordinario porque Supermán lo hubiera hecho mejor... El viejo narrador se enfada.

¿Qué nos quiere decir Bosch con esta historia 19 años después de haber escrito "La Mancha indeleble"? –se pregunta Piña Contreras y él mismo contesta-: Las interpretaciones son múltiples, aunque nos quiere hacer comprender que la literatura actual había evolucionado tanto que no era posible hoy una literatura como la que él hacia cuando interrumpió su obra de ficción. Ahora había otra mentalidad, otra literatura latinoamericana, la que hacían Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, entre otros. "El Culpable" es en realidad una picada de ojo, a buen entendedor... »

BOSCH Y LA LEYENDA

La realidad es una narración fabulosa, mezcla de ficción y realidad, a veces de superstición y verdad histórica, que se transmite de manera oral y que, luego, los narradores la recrean y transmiten en forma escrita, constituyendo valioso y entretenido material de lectura que despierta el interés de los niños, de los jóvenes y también de los adultos.

Con Indios: apuntes históricos y leyendas (Ciudad Trujillo: Editorial La Nación, 1935), el insigne maestro Juan Bosch se convierte, hasta donde sabemos, en el primer escritor en escribir, y dar a conocer en volumen, leyendas con las que, al decir de Manuel Antonio García Arévalo, “enriqueció el acervo histórico y literario dominicano en una época en que el Indigenismo representó la búsqueda de nuestra identidad cultural, a través del rescate de las tradiciones, costumbres y leyendas de Quisqueya” (“Presentación” de la segunda edición de dicha obra: Santo Domingo, Ediciones Fundación García-Arévalo, 1985, pág. 10).

Son tres las leyendas contenidas en la obra de Bosch: “La ciguapa”, “El destino de la tierra” y “Atariba”. De esta última, quien luego habría de convertirse en uno de los máximos exponentes del cuento hispanoamericano, publicó una versión para niños bajo el título de “Cómo nació la Luna”, aparecida, en 1935, en la revista Alma Dominicana. Leamos un breve fragmento de la versión original de la leyenda

“Atariba” :

“Niguayona lloraba de alegría.

—¡Oh padre río, padre río! —dijo—: déjame pasar, que debo encontrar caimoní para la niña Atariba.

—¡No! —dijo el río con un vozarrón que asustaba—. Con esta luz podemos encontrarle en mis orillas. Súbete en mi lomo; yo te llevaré.

El niño pensó que estaba soñando. Pero subió en el lomo del río y vio cómo los árboles de las orillas se quedaban atrás, atrás, atrás. Iba sobre las aguas, como una hojita seca, y cruzada chorreras, charcos hondos, recodos y revueltas. Siempre estaba a su lado la anona, como si hubiera caído en el río sin dejar de estar en el turey.

A mucho andar habló el río.

—Voy a detenerme aquí para que busques caimoní —dijo—.

Niguayona se impresionaba con aquella voz tan potente, que llenaba de rumores todo el bosque, hacía mover las hojas de los árboles y despertaba a los buenos pajaritos. Pero correteó sobre el río, medio loco de contento. Buscó entre arbustos, entre troncos, entre raíces. Encontró al fin fruta. Su contento era tan grande que desramó el arbolito para arrancarle los racimos del rojo caimoní.

—Padre río: los dioses te bendigan. Yo vuelvo a curar a Atariba.

—¡No! —rugió el Río—. Ven sobre mí, que te dejaré cerca del poblado.

De nuevo subió al lomo de las aguas el indiecito Niguayona. El padre río iba de rodeo en rodeo, camino del lugar”.
(Indios: apuntes históricos y leyendas (2 ed. Santo Domingo: Ediciones Fundación García-Arévalo, 1985, págs. 77-78).

CONCLUSIÓN

Con la publicación, en 1934, de los tres breves cuentos infantiles en la revista Alma Dominicana; la publicación, en 1935, de su leyenda “Cómo nació la Luna” en esa misma revista; y la aparición, en 1956, en volumen, de su Cuento de Navidad, Juan Bosch ocupa un lugar de pionería en la literatura infantil dominicana desde el punto de vista histórico-bibliográfico.

Debemos consignar que no ha sido nuestro propósito agotar en este artículo el tema referido a la presencia del célebre autor de La Mañosa en la literatura infantil dominicana, sino el de contribuir un poco, a solicitud de esa persistente gestora cultural que es Natacha Sánchez, con la celebración del nonagésimo séptimo aniversario del natalicio de uno de los humanistas más prominentes de la América Hispánica: JUAN BOSCH.

MIGUEL COLLADO

Santo Domingo, Rep. Dom.
Junio 29 de 2006

Cómo Desarrollar Hábito Lectura Niños

















































Revista Dominicana De Psicología*Por Julio Cuevas*Profesor de Literatura Infantil



Para nadie es un secreto que República Dominicana es un país con un total aproximado de un 65% (Sesenta y cinco por ciento) de analfabetismo, ese analfabetismo está integrado por analfabetos funcionales y analfabetos no funcionales.

Definimos como analfabetos funcionales a aquellos individuos que han tenido la oportunidad de obtener los más elementales criterios que le posibilitan leer un texto en su estructura superficial; pero que no pueden traspasar el plano profundo de los mensajes vertidos en el texto leído.

Conocemos como analfabetos no funcionales a aquellos individuos que no han logrado, ni siquiera, aprender a firmar su nombre, ni han aprendido a leer nada, ni pueden discriminar de manera lógica y organizada frente a las múltiples situaciones de conflicto de su propia realidad social, todo esto visto en términos de lectura y escritura y, en términos racionales e ideológicos.

Lo que nos interesa buscar, en este caso, son las raíces de este reprochable crimen cultural e intelectual, intencionalmente ejecutado por las clases dominantes que en todo el proceso de nuestro discurrir histórico han sustentado el poder estatal en nuestro país y, han programado toda una filosofía de dominio con el predispuesto sentido de condicionar y manejar un individuo que sea reproductor, defensor y seguidor de los valores culturales, morales y espirituales de quienes sustentan los estamentos de poder, en términos gubernamentales, jurídicos y educativos.

Ese proceso de condicionamiento mental, es decir, ese proceso de condicionamiento conductual, es realizado desde la niñez, que es la etapa más receptiva y factible para la asimilación de juicios, modelos y niveles de comportamiento.

Del niño de hoy depende el hombre de mañana. Es por eso que nuestra sociedad, hoy en día, en la mayoría de los casos, está sostenida por los músculos de unos hombres instruidos bajo el sentido del crimen y la violencia, de la represión y el entreguismo (...) todo esto es resultado de la desintegración del sistema educativo dominicano y la ausencia de una campaña científica en pro del desarrollo del hábito de la lectura, a través de la LITERATURA INFANTIL. Todo esto es producto de la ausencia de un deleitar enseñando y un enseñar deleitando en la transmisión de la lengua y la literatura en la casa y en el aula.

El primer vínculo del niño con su entorno sociocultural se recibe en el hogar, en su casa, siendo la familia la primera en sentir la obligación de orientar y conducir a ese futuro hombre bajo el solidario principio de la sociabilidad, la sociabilización, el compañerismo, el amor patriótico la actitud civilista, etc. Para que en el futuro mediato pueda ser un ente social identificado con su posible felicidad, con su medio, con su cultura, con sus requiebros, con su realidad y con sus lamentos, siempre con una visión transformadora.

Es el hogar donde el niño, desde el inicio de su vivir, se pone en contacto con todos los esquemas culturales que luego se reproducirán en la adultez.

Pero en una sociedad como la nuestra, subdesarrollada, neocolonizada y dependiente y, en todo tipo de sociedad, la familia consciente e inconscientemente, se ve obligada a difundir los esquemas y los criterios que le han impregnado la clase dominante, hablo en ese sentido porque ningún proceso de educación y recreación está al margen de una demarcada política educativa y cultural, previamente delineadas por el Estado y, todos sabemos que en una sociedad, las ideas dominantes, son las de la clase dominante, ya sea en una sociedad capitalista o comunista. Esa es una innegable realidad.

Si hoy carecemos de educandos o ciudadanos con pocos o sin hábitos de lectura, esto no es un acontecimiento al azar, no. Esto responde a intencionales fallas y desintegraciones, tanto en la educación, en la escuela como en el hogar, en nuestro país. Fallas y desintegraciones que han sido hábilmente coordinadas por el Estado Dominicano y sus gobernantes, porque los organismos estatales competentes(¿?) como la Secretaría De Educación, todavía no le han brindado el virtual e intachable reconocimiento a la LITERATURA INFANTIL, como área pluridisciplinaria que influye de manera determinante, no sólo en el desarrollo o el fomento de hábitos de lectura en el niño (futuro hombre); sino que influye, además, en su desarrollo integral, del cual dependerá su dinámica frente a la sociedad, frente a su pueblo y demás pueblos de la humanidad.

No podemos desarrollar, difundir y promover la LITERATURA INFANTIL al margen de la familia, en la recreación y en la educación del niño porque desde la etapa sensorial, desde la etapa del niño oidor, la familia, el padre y la madre, deben poner al niño en contacto con la lectura la narración y la dramatización de obras literarias (poesías, cuentos, teatro y canciones de cuna) que respondan a su edad, a su posibilidad de audición, observación, y a su posibilidad de comprensión y, sobre todo, que respondan a su realidad sociocultural.

Sí, en esta etapa de la vida inicial del niño debe haber literatura para niños no lectores, sí para niños oidores. Es más, esa es la etapa donde más posibilidades de familiarización artística y creativa debe tener el niño y, es la etapa más propicia para desarrollar el hábito de lectura en el niño, función que luego se viabilizará y se reforzará, de manera concomitante en la escuela, siempre y cuando en educador, el maestro esté habilitado para tales fines.

En nuestra condición de analista y estudioso de la Literatura Infantil, en nuestro país, creo pertinente hacer las siguientes preguntas:

a) ¿Cómo desarrollar el hábito de lectura en nuestro país?

b) ¿Para qué fomentar el hábito de lectura en República Dominicana?

c) ¿Qué tipo de lectura y de lector hay que desarrollar, promover, difundir y fomentar en República Dominicana?

En parte ya hemos dado algunas respuestas a la primera interrogante, sin embargo, no estamos satisfechos y, es por eso que para profundizar en las respuestas o la respuesta de la primera interrogante me permito citar parte de las resoluciones determinadas en el Seminario Taller sobre "Estrategias Del Desarrollo Del Libro Y La Lectura". Ese seminario se celebró en la Biblioteca Nacional, los días 3 al 5 de noviembre de 1982, con el auspicio del Secretario Técnico de la Presidencia, la Oficina Nacional de Administración Y Personal (ONAP) la UNESCO y el "Centro Regional Para El Fomento Del Libro En América Latina Y El Caribe"

1.-La concientización de padres, maestros y voluntarios, impartiéndoles cursos de capacitación para implementar el hábito de la lectura.

2.-La formación de "Círculos De Lectores" en las zonas rurales y urbanas.

3.-Que la Secretaría de Estado De Educación trace lineamientos en sus programas de estudios para desarrollar las actividades lectoras de los estudiantes en todos los niveles, entrenando los profesores, en el ámbito nacional, en las técnicas más apropiadas para la enseñanza de la lectura.

4.- La creación de Clubes De Lectores y del Banco Del Libro, utilizando a donantes particulares, instituciones públicas y privadas y organismos internacionales.

5.- Impedir la promoción a cursos superiores a niños sin el completo dominio de la lectura.

6.- Incrementar como asignatura obligatoria la Literatura Infantil en todas las Escuelas Normales

7.-Fomentar la creación de salas infantiles en las Bibliotecas Escolares.

8.-Desarrollar un plan publicitario de promoción de la lectura por parte de la planta televisora del Estado Dominicano y de las demás plantas televisoras privadas.

Me he permitido hacer referencia de estas resoluciones porque en ese seminario formé parte directa de ellas, en mi calidad de representante de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y del Centro Integral De Literatura Infantil Y Juvenil (CILIJ).

El tiempo y la práctica me han enseñado que antes de poner en funcionamiento estas recomendaciones se amerita una revisión de nuestra deficiente política editorial, ya que no puede existir un fomento de hábito de lectura sin materiales de apoyo adecuados a la edad, al gusto o a las preferencias de los educandos, en este caso, adecuados a los niños dominicanos. Por otro lado es bueno que se sepa que ninguna de esas resoluciones se ha puesto en práctica, hasta la fecha. Además, todo proceso vinculado con el hábito o el fomento de la lectura debe contar con el apoyo indispensable de una red de bibliotecas escolares, no sólo en las escuelas; sino en todos los rincones del país y, que estén dirigidas por especialistas en el área, por bibliotecarias(os) escolares.

Por un eficaz fomento de la lectura en el país, también me permito recomendar que en el hogar, el padre o la madre se dedique a leerles cuentos y poesías a sus niños, tomando en cuenta la edad, su desarrollo psicológico y cultural y otras variables pertinentes. Cuentos y poesías, primordialmente, escritos por los mismos padres o por autores nacionales. Sin embargo, esto amerita de una orientación al respecto en el hogar, particularmente en las madres, o en quienes más conviven con el niño, para ofrecerles los conocimientos básicos ante la sana recreación y la transformadora educación del niño dominicano.

Me permito recomendar, además, dormir, jugar, y entretener al niño con canciones de cuna, también escritas por los padres o tutores o por autores nacionales, así no sólo se desarrolla el hábito de la lectura; sino que se familiariza al niño con el arte y con la creación artística y, así se asocia con el ideal humanístico y, desarrollamos su nivel estético. La recomendación más pertinente es que en el hogar, siempre, algún miembro de la familia pueda leer, en voz alta, un artículo de periódico, un poema o un tema específico de un libro cerca del niño.

También que los padres le soliciten al niño recoger el periódico o buscarle algún libro en el librero o estante y, que en la escuela el maestro no rija al niño a una lectura obligatoria, sino placentera en un deleitar enseñando y un enseñar deleitando.

Siguiendo la línea de contestar la primera pregunta ¿Cómo fomentar el hábito de la lectura en nuestro país? Es bueno aclarar que ningún intento de desarrollo de hábito de lectura será eficaz sin la ayuda económica y tecnológica del Estado Dominicano, desde la Secretaría De Educación y su Dirección de Medios Educativos, ayuda que debe ser circunscrita en torno a la publicación de textos que se correspondan con la realidad sociocultural de nuestros educandos. Textos que permitan una educación pertinente entre la realidad económica de la mayoría de las familias dominicanas y la habilitación del maestro encargado de esa búsqueda de fomentar el hábito de la lecturabilidad en el niño.

¿Para que fomentar el hábito de lectura en la República Dominicana? Lo primero que hay que precisar es que no podemos fomentar el hábito de lectura en nuestro país para prohijar lectores que luego sólo compren los libros de escritores. Ese no debe ser el fin básico del fomento del lector dominicano Considero que debemos fomentar el hábito de lectura y acrecentar, cada día más el número de lectores en República Dominicana, teniendo en cuenta, primero, nuestra condición de pueblo neocolonizado, subdesarrollado y dependiente, de ahí que todo esfuerzo relacionado con el fomento del hábito de la lectura en nuestro país debe estar apegado a la formación de un lector (alfabetizado) que esté habilitado para poder sumergirse en la estructura profunda de lo que lee y, que pueda descodificar su multiplicidad de mensajes.

Debemos fomentar el hábito de lectura en República Dominicana con el ideal de tener ciudadanos lectores capaces de entender su propia realidad circundante y, capaces de procurar vencerla y transformarla. Es por eso que cualquier intento de fomento de lectura en nuestro país será un desastre político si antes no tenemos bien claros los objetivos y los fines de ese fomento de la lectura. De ahí que sea conveniente la realización de un diagnóstico con relación al gusto y los valores morales y espirituales del niño dominicano hoy en día, tomando como punto de referencia la clase social de donde proviene, la edad, su desarrollo psicológico y, además, variables que nos permitan verificar sus lagunas afectivas y cognoscitivas.

¿Qué tipo de lectura y lector hay que desarrollar, promover, difundir y fomentar en la República Dominicana? Para aproximarnos a una respuesta a esta interrogante considero que el tipo de lectura que debemos desarrollar en nuestro país, es aquella lectura vinculada al desarrollo humanístico y a la capacidad crítica, creadora y participativa del niño.

Esa lectura, entonces, debe estar reforzada por textos representativos de nuestros más sanos valores nacionales y patrióticos, donde nuestra flora y nuestra fauna estén presentes. Se hace urgente la creación de una Editora Nacional dirigida por la Secretaría De Educación que permita mejores alicientes al escritor dominicano y, más aún,, al escritor para niños de la República Dominicana.

Debemos fomentar lectores en nuestro país. Sí, debemos fomentarlos pero sin olvidar que ese proceso amerita de un trabajo científico que reclama de la ayuda y planificación técnica de especialistas en literatura infantil, bibliotecólogos(as) escolares, psicólogos, etc.Sólo así podremos realizar una actividad eficaz en nuestra búsqueda por el fomento de la lectura en República Dominicana.

No olvidemos que somos un país en donde existe un elevado índice de analfabetismo. La misma Secretaría De Educación ha informado que más de 700,000 niños están fuera de las aulas, sin contar con los que carecen de familia. Todo esto nos permite afirmar que, por ahora, seguimos siendo un país preparado para la enajenación y, si queremos sacudirnos de estas garras, debemos hacerlo a tiempo, tomando como punto central una adecuada orientación a la familia dominicana y, reorientando nuestro obsoleto sistema educativo, porque toda actividad en pro del desarrollo de hábitos de lectura responde a un fundamento ideológico. La familia y la escuela mantienen funciones protagónicas en esa responsabilidad estatal.

domingo, 3 de agosto de 2008

PRIMERA


Quienes me conocen tal vez me recuerden con un baúl de libros recorriendo ferias y exposiciones. Luego de mi paso por la Revista Tobogán, bajo la inspiración del Dr. Oscar Holguín-Veras Tabar, nos agrupamos, o al menos lo intentamos, con otros escritores de literatura dirigida expresamente a la infancia y a la juventud. Allí empezaron los conceptos en yin y yang de toda la vida, pero que nosotros ignorábamos y no hemos desarrollado a cabalidad. Están los maestros que utilizan la literatura con fines didácticos y estamos los de ficción que queremos divertir y hacer reflexionar a través del subconciente o de lo que al lector le dé la gana, pues son lentejas. Hay mucho que decir, mucho por hacer, mucho por escribir...

Esta es una invitación a conocer conmigo lo que voy aprendiendo. Tenemos muy buenos ejemplos en Argentina, España, Cuba, México... por mencionar sólo los de habla hispana. Hay cantidad de sitios en Internet que animan a la lectura y tratan especialmente de literatura infantil y juvenil.

Nosotros estamos ascendiendo la escalera peldaño a peldaño. Quienquiera que desee publicar sus cuentos o poesías aquí, tiene la puerta abierta. Ahora no tengo todo el tiempo que deseo, pero ya colgaré las reseñas biográficas y algunos cuentos o poesías de los integrantes originales del Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña, del Dr. Holguín -Veras, y luego con el Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes. También estarán escritores independientes. Lo importante es que los estudiosos tengan una visión de nuestro desarrollo. Esta será nuestra exposición particular.

Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...