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sábado, 25 de junio de 2022

Cuenta cuántas, poema de Luis Carvajal Núñez

 CUENTA CUÁNTAS

 


¿Cuántas patas tiene

el señor ciempiés?

¿Cuántas doña araña?

¿Cuántas tiene el pez?

¿Cuántas la babosa?

Cuenta, niña, ven

y en la mariposa

cuéntalas también.

 

¿Cuántas don erizo?

¿Y don camarón?

¿Y doña culebra?

¿Y don ruiseñor?

 

¿Cuántas piernas tiene

tu amigo Ramón

que ha perdido una

y le hicieron dos?

 

Él camina y vuela

y sonríe al sol

más que con sus piernas

de buen corredor

con las alas limpias

de su corazón.

 

Luis Carvajal Núñez.

14 de Agosto 1987

jueves, 23 de agosto de 2018

AMANAY por Luis Carvajal Núñez


(A mis niñas, que ya empiezan a jugar con las palabras)

A Amanay le gustaba demasiado jugar con las palabras. A veces las decía en voz alta sólo para escuchar su sonido y las combinaba para sentir la forma en que se ayudaban o estorbaban entre ellas.
Aún no había aprendido muy bien a escribirlas cuando descubrió el extraño poder que tenían de ser muy distintas, aunque sigan siendo las mismas, dependiendo de con cuáles otras palabras se juntaban o de lo que hacía cada una de sus compañeras.
—Yo quiero ser siempre Amanay y, como las palabras, tener el poder de transformarme cada vez que me reúna con mis amigas —pensaba en voz alta.
Imaginaba como cambiaba de tamaño, de color, de forma y de trabajo cada vez que variaba su lugar en la fila, su pupitre en la escuela, el juego junto a sus compañeras o las tareas asignadas por la maestra.
—Seré todo lo que quiera ser, nunca voy a aburrirme, mientras disponga de más y más palabras me servirá mejor su poder.
Amanay veía en sus pensamientos todo lo que podía ser, pero se asustaba muchísimo cuando, entre tantas visiones, su nombre se perdía y tenía que gritarlo muy, muy fuerte para que apareciera de nuevo en su imaginación.
—¡Amanay, Amanay! —gritaba cada vez que se encontraba perdida.
Poco a poco descubrió que el sonido de su propio nombre era la fuente del poder de todas las palabras.
—Si puedo llamarme cuando quiera, mi propia voz siempre impedirá que me pierda cuando mi pensamiento viaje muy lejos y con tantas palabras que no pueda ver mi nombre o que ante tantos cambios de tamaño, color, forma y trabajo ya no me reconozca a mí misma.
Amanay sabe ahora que mientras no olvide quién es puede jugar con las palabras sin temor a extraviarse en su propia imaginación.
©Luis Carvajal, julio 1985

martes, 3 de noviembre de 2015

Consideración sobre Literatura Infantil de Luis Carvajal


Se equivocan quienes minimizan y estigmatizan la literatura para niños e infantes.
Es cierto que se produce mucha basura, pero eso ocurre en casi todas las actividades humanas. La paja es siempre más abundante que el grano.
Escribir para los más pequeños requiere de un esfuerzo creativo e intelectual igual o mayor que en los ensayos más complejos, en las reflexiones poéticas más profundas o en las historias con argumentos y tramas más intrincados.
Para lograr la aparente sencillez, para conmover y motivar a los más pequeños, para penetrar en su mundo y conquistar sus fantasías se requiere de auténtica calidad y verdadero trabajo.
Admiro, respeto y valoro a quienes producen literatura para pequeñines.
¡Gracias por existir creadores de mundos y de magia!
¡Gracias por sembrar en terreno fértil!

Luis Carvajal Núñez

miércoles, 28 de octubre de 2015

JUANA LA IGUANA HARAGANA por Luis Carvajal Núñez



(A mis hijas Nexcy Carolina Carvajal, Etzely Baez y Laypa Bloom quienes me preguntaron -¿Para qué sirven las iguanas si siempre están de haraganas? -Para ser iguanas-, respondí entonces.)

Ella no sabía
de lunes o agostos.
Siempre descansada
y siempre en reposo
miraba hacia el agua
con el sol al lomo.
Juana le llamaban
el sapo y el loro.
"La iguana haragana"
le bautizó un tordo.
Sobre alguna piedra
su pesado torso
pasaba los días
de mayo lluvioso,
las tardes de octubre,
las noches de agosto.
Un Chiví travieso
le mira envidioso.
Un cangrejo verde
pasa presuroso;
los ojos atentos,
la muela pequeña cerca de la boca
y la muela grande delante de un ojo
La iguana haragana
abre su bocaza,
su lengua se estira
y rápidamente vuelve y se retracta.
Ya tiene comida:
una mariposa que iba descuidada
se quedó pegada
a la larga lengua de Juana la iguana.
Y pasan las horas,
los días, semanas:
frutos de Saona, hojillas de Abrojo,
cactus y guasábaras
un poco de hierbas, una joven rama
muy tierna y muy verde le llenan la panza
sin que afane mucho
la haragana Juana.
Les diré un secreto:
la iguana trabaja,
como casi nadie:
trabaja comiendo,
defeca y trabaja.
Ella abona y siembra de verde su casa
Riega las semillas ya fertilizadas.
Quien no entiende piensa que siempre descansa.
La verdad que siempre trabaja la iguana
y el jardín de espinas que adorna su mundo
debe sus colores a la iguana Juana.
Pero un día llega
un ser en dos patas:
y le ensucia el agua
y encierra a los loros
y su amigo el sapo se va de las charcas.
Se reseca el pasto.
Se queman las ramas.
Ya no hay mariposas, abejas, cigarras.
A afanar empieza la "iguana haragana",
pero ya no hay nada que llene su panza.
Los tordos se han ido.
El Chiví no canta.
el Aura tiñosa
planea en el cielo.
La iguana haragana ya no mira el agua:
no hay cangrejos verdes
y aunque el tiempo pasa, como la ha hecho siempre,
ya Juana la iguana no tiene mañana.
El final del cuento
sería distinto
si el bípedo tonto
no ensuciara el agua,
no secara el pasto, no incendia las ramas.
¡Que hermosa sería la historia que narro
si el amigo sapo se queda en las charcas!
Si Juana, la iguana, sigue de haragana
pasando los días
de mayo lluvioso,
las tardes de octubre,
los días, semanas
y que el tiempo pase
como lo ha hecho siempre,
regando semillas ya fertilizadas
y el jardín de espinas que adorna su mundo
deba sus colores a Juana la iguana.

©Luis Carvajal.

Lago Enriquillo, 11 de mayo de 1991.

miércoles, 23 de abril de 2014

La Feria del Libro, poema de Luis Carvajal Núñez



LA FERIA DEL LIBRO

Vamos a una fiesta
llena de alegría:
hay libros y cantos,
hay magia y poesía.

En papel grabado
hay mundos y vida,
historias contadas,
cuentos, fantasía.

Puedo hablar, si quiero,
con hadas madrinas;
con héroes, villanos,
dragones y ardillas.

Y viajar muy lejos
y ver maravillas
y aprender canciones
y escribir, yo misma.

Imagina, piensa;
¡Qué gracia divina!
hace muchos siglos
y en la lejanía
alguien que soñaba
su sueño escribía...

Y al abrir un libro,
¡Qué gran maravilla!
Soñamos su sueño,
sabemos su vida.

Vamos a una fiesta
con magia y poesía:
la Feria del Libro
¡Qué gran alegría!
  


©Luis Carvajal Nuñez

martes, 22 de abril de 2014

LA FERIA DEL LIBRO



LA FERIA DEL LIBRO

Vamos a una fiesta
llena de alegría:
hay libros y cantos,
hay magia y poesía.

En papel grabado
hay mundos y vida,
historias contadas,
cuentos, fantasía.

Puedo hablar, si quiero,
con hadas madrinas;
con héroes, villanos,
dragones y ardillas.

Y viajar muy lejos
y ver maravillas
y aprender canciones
y escribir, yo misma.

Imagina, piensa;
¡Qué gracia divina!
hace muchos siglos
y en la lejanía
alguien que soñaba
su sueño escribía...

Y al abrir un libro,
¡Qué gran maravilla!
Soñamos su sueño,
sabemos su vida.

Vamos a una fiesta
con magia y poesía:
la Feria del Libro
¡Qué gran alegría!




©Luis Carvajal Nuñez

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