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domingo, 2 de agosto de 2009

MARY COLLINS DE COLADO

"Me inspira mucho la naturaleza. En mi literatura vas a encontrar un canto a la creación."
Mary Collins
Alberto Rosario / Clave Digital


DIÁLOGO
Yanina Estévez / Clave Digital
domingo, 03 de mayo de 2009

Mary Collins: “Creo que la literatura infantil mantiene a la gente joven”.


Incansable promotora del libro y de la lectura, esta dominicana residente en España busca con sus escritos cautivar a los más pequeños.

Trabajar de manera directa con los niños le permitió a Mary Collins de Colado adentrarse en ese mundo tan especial y lleno de fantasías como es el de los pequeños. Allí conoció sus inquietudes y preferencias, hasta apasionarse por contarles historias. De ese entusiasmo contagió a su esposo, quien le ayuda en su labor. En sus narraciones nunca falta algún elemento de la naturaleza y asegura que cuando escribe no puede evitar que surja "la maravillosa belleza del entorno".
¿Resulta más difícil escribir para niños?
Escribir no es fácil. Pero para escribir para un público determinado tienes que conocerlo bien, haber tratado mucho con él y sobre todo amar a ese público, como yo, que tengo un gran amor por la infancia.


¿Cómo ve el desarrollo de la literatura infantil en el país?
La literatura infantil por los años 50 fue que empezó a proliferar; hizo una especie de colecta de todo lo que encajaba en el mundo de la infancia, de diferentes autores de la literatura universal. En República Dominicana estábamos un poquito dormidos. Otros países como Argentina, Colombia, México, España, estaban a la vanguardia de la literatura, pero aquí hubo un despertar; han surgido autores. Todavía somos pocos, pero yo tengo la gran esperanza de que de la juventud va a surgir una pléyade de autores nuevos, porque hay muchas vocaciones.


¿Cree que los dominicanos entienden que el amor por la lectura

se siembra desde el hogar?
En eso estamos trabajando y muchos padres están conscientes de esto. No empieza a una edad determinada, comienza desde siempre, cuando los niños ven libros en su casa, ve al padre que lee, que visita las librerías, las bibliotecas. Todavía aquí no hay mucha cultura de bibliotecas, no hay muchas bibliotecas públicas; todavía hace falta crear esa cultura de visitar las bibliotecas.


¿Además de su labor como maestra y catequista,

¿qué la llevó a la literatura infantil?
Precisamente, por estar trabajando tanto tiempo con niños y niñas yo veía como que les hacía falta, que les entusiasmaba un libro ilustrado. De hecho, a mí de pequeña me encantaban los libros y las ilustraciones y aún cuando no sabía leer, me encantaba crear historias a partir de las imágenes que veía en los libros.


¿Cuáles son las claves para que los niños y jóvenes se interesen por la lectura?
Yo creo que no hay un truco; sencillamente es aproximarlos al libro, ponerlos en contacto con el libro y surge esa curiosidad; es algo tan natural. Lo que pasa es que nuestros niños no han crecido en contacto permanente con la literatura infantil y con los libros porque, de hecho, no existía la literatura infantil. Pero aun cuando no había cosas adecuadas para los niños, ahí estaban los libros, los libros siempre han estado ahí.


¿Qué libros de literatura infantil nos recomendaría?

Hay tantos. Tengo la idea de hacer una exposición de los autores de literatura infantil dominicana en España, donde estoy residiendo la mayor parte del tiempo. Y yo le aconsejo a los profesores que recomienden los libros de literatura infantil dominicana, porque ya hay bastante; pero también la universal, los clásicos de la literatura infantil, todos esos autores que han escrito desde siempre para la infancia.

Para formar lectores, ¿cómo debe ser la escuela?
Entiendo que la escuela está en buena disposición de formar lectores. Actualmente en las aulas se está incentivando, y recomendando la lectura. Hay programas de promoción, están los cuenta cuentos y los promotores de lectura de las mismas editoriales; o sea, que la escuela tiene recursos para promocionar la lectura. El asunto está en el entusiasmo que pueda producirse en los niños, las niñas, y los jóvenes también. Los padres y las madres también pueden colaborar; tienen que conocer la literatura que hay para sus hijos, para que ellos también puedan recomendar. Yo les recomiendo que lean literatura infantil, creo que la literatura infantil mantiene a la gente joven. A nosotros los mayores nos mantiene lúcidos, lozanos, porque es una literatura que está llena de fantasía, de imaginación; creo que los mayores también debemos leer literatura infantil.

¿Todos los libros promueven la lectura? Hay unos que son más pesados que otros…
No creo que todos promuevan la lectura. Los libros de texto no son un material adecuado para promocionar la lectura. Por eso yo quiero que mi literatura sea exclusivamente recreativa. Hay mucha literatura recreativa y esa es la que se debe recomendar, que se debe fomentar. Por eso los padres y maestros, para recomendar a sus alumnos, deben leer y conocer lo que hay.

¿Qué papel desempeña el humor en la literatura infantil?
Muy importante y no solamente en la literatura infantil. El humor en todos los órdenes de la vida es algo muy sano; es muy relajante y necesario tener sentido del humor y transmitirlo a la infancia, pero sobre todo los valores y la fantasía. Pero la literatura infantil es válida para todas esas cosas.

¿Qué le pide a un libro infantil o a un cuento para que sea ideal?
Eso es un poquito más complicado. Creo que para que un libro sea ideal para niños y niñas debe reunir ciertas características; debe ser una historia agradable, que esté bien escrita y que no carezca de las normas dentro de la lengua. Un vocabulario adecuado a la infancia, no grosero. Yo he leído un libro por ahí, de literatura infantil, en el que se hablaba de los burdeles y de cosas de esas. Yo creo que eso no es adecuado. Hay cosas maravillosas dentro de la naturaleza que pueden tratarse en la literatura infantil que no son violencia, sexo, ni todo este tipo de cosas.

¿Cómo nace un libro de Mary Collins?
El libro te lo vas imaginando. También está la motivación que te da la lectura de otro libro o una frase de un niño. De un comentario o una situación entre ellos puede surgir la idea de escribir una historia. Me inspira mucho la naturaleza; vas a encontrar en mi literatura un canto a la creación, porque es maravillosa y además estamos en unos tiempos en que tenemos que fomentar el amor al medio ambiente, a la naturaleza, a la belleza. La isla de Santo Domingo es un paraíso, entonces en mi literatura no lo puedo evitar. Estoy escribiendo y surge la maravillosa belleza del entorno.
http://www.clavedigital.com/App_Pages/portada/Titulares.aspx?Id_Articulo=18014

domingo, 14 de junio de 2009

MILADYS GONZALEZ, escritora dominicana

Publico su cuento, pues tuvo la gentileza de enviárnoslo. Es una joven dominicana que ya tiene varios libros dedicados a los niños. Su narración me parece completa, con todo lo que tiene que tener un texto dirigido a la infancia: diálogos y agilidad. Este viene con moraleja y transmite una cierta serenidad frente al aprendizaje de temas tan contundentes como la muerte. Lo dejo para que disfruten y alienten a Miladys por su oficio tan necesario en nuestro país.


Cigarra, Cigarro.
Sentado en lo más alto de la rama de un árbol, se encontraba don Cigarro.
Aleteaba a tal velocidad que sería imposible para el ojo humano ver sus alas, su cara roja como pimiento y su abdomen a punto de explotar. Cantaba el Cigarro, cantaba para su amada que desde lejos, y de reojo, lo miraba de vez en cuando.
-Cállese ya -dijo una vocecilla-. Estoy cansada de no poder dormir. Su canto es tan agudo, tan estruendoso y tan molesto que, desde que empezó el verano, ha sido un infierno este lugar.
Don Cigarro no entendió de qué se trataba aquella alharaca, pero así y todo escuchó en silencio las quejas de aquel ser diminuto que desde una rama le gritaba.
-Es usted tan pequeña, arañita de las nubes, que he tenido que hacer un esfuerzo para saber quién me hablaba.
La arañita se sintió ofendida, molesta e insultada. Corrió con todas sus fuerzas por la hojita que le hacía de hogar y al tocar el borde de la hoja se deslizó por su hilo de seda hasta llegar a donde estaba el Cigarro. De modo que quedó suspendida en el aire y frente a su cara le dijo.
- Yo soy una arañita. Soy pequeña, sí, es verdad que soy pequeña. Pero usted compárese con un búho y verá que es tan pequeño como yo. Sin embargo ni los búhos hacen tanto ruido como ustedes las cigarras.
Apacible y primoroso, el Cigarro estiraba sus translucidas alitas, acariciaba cada contorno de aquella delicadeza. Por un momento la arañita sintió que la ignoraba, por eso se balanceó hasta quedar frente a frente a los que en ese momento le parecieron unos ojazos a la arañita.
- ¿Qué le pasa? Le estoy hablando -dijo la arañita al cigarro.
- Discúlpeme, arañita de las nubes. Es que tengo una cita con mi novia mañana y tengo que estar impecable. ¿Sabía usted que cuando canto, le canto a mi amada?
- Es usted un descarado. ¿Me esta diciendo que solo cantan para enamorarse los cigarros? ¿Y las cigarras no cantan?
- No, las hembras no cantan, solo los machos cantamos y lo hacemos también para alertarnos cuando hay peligro. Pero la verdad es que la razón principal de nuestro canto es el amor.
Al expresarse así don Cigarro la arañita vio que era sincero. Y por un momento olvidó todo el insomnio que había padecido todo el verano. Pero recapacitó y entonces le dijo:
- Mire, don Cigarro, el amor es maravilloso, pero yo necesito dormir, deje de cantar, aunque sea por una noche, deje de cantar.
- No puedo dejar de cantar, si no canto no me caso con mi novia, y si no me caso no tendré hijos, y si no tengo hijos no dejaré mis castas en este mundo.
- Ni que fuera a morirse usted mañana, don Cigarro.
La arañita estaba segura que la engañaba y que su actitud era solo por fanfarronear.
- Machos. Todos son iguales. No importa que tan pequeños sean, siempre quieren ser el mejor de todos.
Más que un reproche aquello era un lamento de la arañita.
- Arañita de las nubes, perdone usted la impertinencia, será por poco tiempo que nuestro canto continuará, solo quedan unas semanas del verano, todos los cigarros nos iremos y, como ya le dije, las cigarras no cantan.
La arañita de las nubes dio media vuelta, resignada, sabía que tendría que escucharlos lo que quedaba de este verano y el siguiente si ella continuaba allí.
En su pequeña hoja en lo mas alto del árbol esperaba la arañita que terminara el verano, unas semanas que se hicieron eternas como el infinito, no muchos durmieron en aquel tiempo, porque aquel verano fue tan habitado por cigarras que a penas hubo espacio para los demás insectos y animalitos que vivían en aquel rincón del patio.
Pero como todo pasa, pasó el verano, y feliz la arañita de que hubiese terminado se deleitaba en sus habitáculos entre tejidos como una gran maraña de hilos invisibles.
Una mañana mientras tejía su casa nueva, la arañita de las nubes vio al búho dormido en una de las ramas más ocultas del árbol. Despacio, como acechándolo, se acercó a él, dio varias vueltas tratando de decirle algo, pero temerosa de despertarlo, asustarlo y que la aplastara con su enorme pata no dijo nada. Cuando comenzaba a cansarse hizo un minúsculo ruido como limpiándose la garganta, el búho, ave de sueño pesado durante el día no la escuchó, ella hizo el insignificante ruido una vez más, pero el búho continuaba profundamente dormido. La arañita de las nubes subió hasta una rama que se encontraba por encima de la cabeza del búho, después de mucho esfuerzo llegó al tope, ató su hilo de seda y se deslizó hasta quedar enfrente de la cara anteojos del búho, entonces con dos de sus patas lo tocó suavemente, el búho se acomodó sin notar el suave toque, y ella, ya cansada de la hazaña, gritó con todas sus fuerzas.
- Despiértese ya!.
Con toda su calma y sin notar la existencia de la arañita de las nubes, el búho estiró sus alas y una de sus patas y bostezó. Aquel bostezo asustó enormemente a la arañita quien se vio camino al estomago del búho y sin regreso.
- Hola, Señor Búho.
- Ohhh! Arañita de las nubes ¿cómo estás?
- Muy bien, muy bien. Lo veía yo dormir y me decía qué tranquilos estamos desde que se fueron las cigarras.
- Sí, las pobres. Los machos solo viven un verano. Después que se casan, se mueren todos los cigarros, y las cigarras se quedan solas a cuidar a sus hijos.
Una risa retraída y perturbada se escapó de la garganta de la arañita quien en aquel momento quedó perpleja ante tal noticia.
- Señor Búho, ¿cómo puede usted inventar tal atrocidad? ¿Piensa que le voy a creer que todos los cigarros que estuvieron aquí no hace una semana, cantando como si se fueran a morir…Un recuerdo de don Cigarro la hizo entender la verdad... Están muertos. Y terminó su frase con una expresión mezclada de tristeza y pesar.
- No puede ser. Pero, Señor Búho, eso es una crueldad. ¿De qué sirve que vivan entonces?
- Son las leyes de la naturaleza, mi querida amiga. La muerte es un acontecimiento natural que nos pasa a todos. Unos primero, otros después, pero al final es solo un ciclo.
- Pues yo pienso que si las cigarras solo vienen a este mundo a cantar para casarse es un desperdicio de la existencia.
- ¿Qué haces todo el día, arañita de las nubes? -preguntó el búho enfadado. Aquel modo de valorar la existencia de una cigarra no le pareció a él que fuera apropiada.
- Yo no molesto a nadie por lo menos. Esas cigarras… Perdón, los cigarros, no paran de cantar, y no cantan como los pájaros que deleitan en las mañanas, cantan sin ton ni son, es desesperante.
- Aun así tienen su utilidad, y que tú o yo no la conozcamos no quiere decir que sean inútiles.
- Pues si usted lo dice debe tener razón, usted ha vivido más que yo, es un ave de la noche que debe conocer bien de estas cosas.
El búho se sintió aliviado al escuchar la respuesta de la arañita y la miró compasivo de su inexperiencia y su ignorancia.
- Señor Búho, ¿Por qué no me cuenta más de las cigarras? ¿A dónde se van las madres con sus hijos?
- Ponen sus huevos en árboles, y esperan hasta el próximo año para reaparecer. Hay unas cigarras que se tardan diecisiete años en reaparecer, son de los insectos los que más tiempo de vida tienen.
La arañita se quedó admirada. Y con marcada tristeza dijo:
- Yo conocí a un cigarro cantor. No fui muy amable con él. Me arrepiento ahora que se adonde se fue.
- Yo también conocí a un cigarro, pero este no era cantor. Era mudo.
- ¿Mudo? Oh no. Eso si que debió ser terrible.
- Sí, mucho. No pudo casarse nunca. Ninguna cigarra quiere casarse con un cigarro que no cante. Con su canto demuestran su fortaleza, las cigarras no quieren hijos débiles que no canten. El propósito de un cigarro es ser feliz, igual que el propósito de todos los seres del mundo.
- Qué triste debió estar el cigarro.
- Muy triste. Pero yo le conté la historia de una mariposa que nunca pudo volar.
Los ojos de la arañita parecieron saltar de su cara.
- ¿Una mariposa sin alas?
- Sí, sin alas. Pero no por faltarle sus alas deseó morirse. Hizo su vida normal, y cuando se casó tuvo hijos hermosos que sí tuvieron alas.
- Señor búho, ¿y usted es feliz? -preguntó la arañita. Aquella pregunta sorprendió al búho quien pareció visiblemente turbado.
- La verdad es que todos vamos en busca de algo que nos haga felices siempre. Yo sin embargo no busco nada que me haga feliz, porque todo lo que puedo necesitar lo tengo. Está dentro de mí.
- ¿Y qué es eso? ¿También yo lo tengo?
- Todos lo tenemos. No importa el tamaño que tengamos. Es un gusanito. Es el gusanito de la felicidad. Lo que pasa es que también tenemos el gusanito de la desconfianza, de la tristeza, de la ignorancia, además del gusanito de la felicidad tenemos otros gusanitos que luchan constantemente en contra del héroe de la vida. Solo hay que tenerlo presente y saber que el gusanito de la felicidad está por encima de cualquier otro gusanito.
La arañita se mostró dudosa. Y el búho le dijo.
- Ves, ahí está ese gusanito de la duda. Una carcajada de la arañita iluminó el solemne momento. - Tiene usted razón, Señor Búho. Yo también tengo ese gusanito de la felicidad.
El búho comenzó a dormirse mientras la arañita continuaba su conversación. Su vocecilla parecía cantarle una canción de cuna al búho. Cuando la arañita lo vio profundamente dormido, escaló su hilo y volvió a su trabajo. Tenía que aprovechar la tranquilidad del verano porque cuando llegaran las cigarras cantaría con ellos hasta quedar completamente ronca.
-- Milady Gonzalezmilady@sosuanet.com

viernes, 6 de marzo de 2009

¡TOBOGÁN CUMPLIÓ 22!

Fundada ul 25 de febrero de 1987, La Enciclopedia del Niño, TOBOGÁN, primera revista infantil de la República Dominicana, cumplió sus 22 años de circulación ininterrumpida. Le deseamos una laaaaarga vida ¡Qué hermoso cumpleaños!

miércoles, 24 de septiembre de 2008

BAJO UN MISMO SOL. CAROL ROSALÍA CÁRDENES


Carol Rosalía Cárdenes Rubiera

Semblanza


Carol Rosalía Cárdenes, con su nombre de romance y su aspecto sólido, se quiebra al sostenerle la mirada de niña. Y es que está construida de células de amor de las que la mayoría de los mutantes terrícolas hemos prescindido hoy.

Egresada del Instituto Cultural Domínico-Americano y de la Alianza Francesa, también es Técnica por el Centro Cristiano de Asesoría Familiar, CECAF.

Su vida profesional es la comunicación y el servicio. Sin embargo, la necesidad de abordar la Literatura Infantil y Juvenil, la motiva desde hace muchos años y aunque es básicamente creadora, para ella será inevitable incursionar en la difusión y valoración de esta importante rama de la literatura. PoR eso es miembro del Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña y tiene tantos deseos de trabajar. Dibuja, colorea, narra, declama, hace títeres y asume a los sobrinos casi con tanta responsabilidad como sus propios padres.

Carol Rosalía Cárdenes es uno de los seres humanos que todavía saben escuchar y como buena escritora, también es observadora. Ella regala serenidad en una época en que todos estamos moviéndonos en múltiples búsquedas.

Uno de los problemas que siempre preocupa a los creadores de literatura, a los padres y a los maestros, es cómo hacer disfrutar a un niño del placer de la lectura. Nosotros tenemos la repuesta con la madre de Carol Rosalía, Doña Rosalía Rubiera de Cárdenes, una verdadera amante de la cultura. Contra un medio adverso, nada inspirador, esta dama ha sabido inculcar a sus seis hijos no sólo el placer íntimo y apasionante que se encuentra en los libros, sino la vocación de actuar sabiendo expresarse con las artes del lenguaje y haciendo, sin saberlo, lo que Hans Cristhian Andersen: encontrar poesía y fantasía en cada acto cotidiano de la vida. De manera concluyente, un buen lector transmite a sus hijos el don, por eso tenemos que mencionar a la madre de Carol como guía y ejemplo para formar hijos creativos, sobrinos, ahora nietos y hasta vecinitos, por lo que a mis hijas toca.

Carol Rosalía, ya lo pueden ver, irradia ternura y timidez y sin embargo, uno intuye que dentro de ella hay una recia personalidad normada por la firmeza. Una firmeza que nace de su anhelo de llegar a los demás a través del manejo de las palabras con todas las consecuencias. La enfermedad de los escritores la corroe y se ve condenada a expresarse para rehacer el mundo en cada narración, en cada cuento, en cada cuartilla embadurnada frente a sí porque si no, se le muere algo por dentro.

Sólo quien sabe de timideces y humildades puede captar cabalmente lo que significa esta noche para Carol Rosalía.

Dirigido a los seres con quienes mejor se entiende, aquí está su primer libro. El primero en lo que esperamos sea una fructífera carrera, como le ha augurado nuestro más insigne escritor, el profesor Juan Bosch. Carol sabe que esto es un compromiso que le hace a la infancia y esto sí que es un asunto de envergadura.

Digamos que Carol Rosalía Cárdenes ha nacido esta noche. Que al mismo tiempo ha parido su primer libro asistida por sus compañeros, especialmente Lucía Amelia Cabral; que su "bebé" ha sido bautizado, en una clara alusión a los Derechos de los Niños con el nombre: Bajo un Mismo Sol y que este no es más que una pequeña muestra del enorme potencial de literata que guarda en su alma de hada y que promete desplegarse página por página de ahora en adelante, no sólo para los niños y los jóvenes, sino para todos los que llevamos la fantasía en nuestras vida, sin importar nuestras edades.

Yo pido que Dios bendiga a Carol Rosalía Cárdenes esta noche especialmente y de aquí en adelante por siempre para bien de nuestra literatura infantil.

Leibi Ng
30 de octubre de 1995

Mi querida Carol, ahora de Grimaldi, se ha casado y tiene dos hermosos niños, una pareja. Hace años vive en los Estados Unidos de Norteamérica y sé que tiene cuentos y poesías guardados en alguna gaveta que un día abriremos juntas. Así lo espero. ¡Bendiciones, amiga!

Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...