jueves, 25 de febrero de 2010

sábado, 13 de febrero de 2010

¡Justicia para el más sabio de todos los bichitos!












Toda la plata, pescadito de plata
en tu lomo y en tus libros, va brillando.
Nadie se comió tus letras sino tu sonrisa,
cómete las palabras como las sopas de los niños,
cómete los mundos pescadito…
Si quieres vuela entre poemas y no digas nada.
Nadie se va del poema sin llevarse una miga.
Come pescadito de plata, muchos cantos, cantos, cantos…
Pasa por los caminos, donde echó su baba el genio,
nubladas de ojos sus profecías
No te quiebres pescadito,
si en tus largos viajes, de libro en libro
has triturado el universo, no te pares.
Sube a lo más alto, al canto de los jilgueros
con sus rezos y sus pitidos. Sube sube, pescadito
Sigue, da la luz de tus escamas, escápate lígero
llena de metal tu horizonte de carne,
de luz dorada, en la plateada sombra de tu vida.
No separes tu mundo, no dividas pescadito
llama a todas las puertas de la imagen,
donde habitaremos. No te pares pescadito,
abre los ojos para volar sobre estrellas lejanas,
sobre todas la palabras, sobre lechos de alas,
de plumas, de sedas y de algodones…
Márchate al mar de la raíces para sorprender a los espejos.
Sonríe pescadito de plata, vuela entre los libros,
cómete letra a letra el silencio
y protesta a todo pulmón si no ves los crepúsculos…
Vete veloz pescadito de plata, llévate tu luz que ilumina,
Vete, llévate las palabras en tu cerebro de metal
y funda otras ciudades en los confines del mar.





viernes, 5 de febrero de 2010

ISAEL PÉREZ, EDITORIAL SANTUARIO


Isael Pérez, un EDITOR en todo el sentido de la palabra.

Isael y su esposa Onelya me acaban de traer a casa con unos ejemplares de Poemas del Jardín, después de mostrarme su propia casa llena de libros, libritos y libracos: como me gustan a mí las casas!

Tengo que escribir sobre el valor de este hombre que sin ser rico (en el sentido de acumulación de bienes y riquezas) se lanza a la magna obra de financiar a escritores arrancaos como yo, y a otros no tanto. Cargando muy pesado, puesto que bregar con lo laborioso del trabajo, pasar por todo el proceso de elaboración de un libro hasta llevarlo a las librerías no es nada fácil, pero que nada fácil.

Estamos pensando en la puesta en circulación, pero mientras llega, ¡Chapó Isael! ¡Larga vida!

Carta de un viejo trompo al niño que lo abandonó. Por Juan Báez Melo

Para mis hermanos Tatín y Memé. No sé si recuerdas el día que llegaste al taller para hacer sillas. Entre varios chicotes me escogi...