sábado, 8 de febrero de 2020

EL CARRETERITO SOÑADOR, cuento de Miguel Phipps

Foto de Tino Soriano
El rocío del tempranito del amanecer besaba sus pies descalzos.
—¡Arre, Burruñoso! ¡Arre, Bolefuego!
Clap, clap clap…
—¡Hala, Nube Negra! ¡Sube, Ceniciento! —arreaba Estevín la carreta de bueyes. Con apenas nueve años, ya el sol se levantaba en el sudor de su espalda.
En el batey, todo el mundo trabaja: unos dedicados al cultivo de la tierra, otros a la cría de ganado y, en su mayoría, al corte y tiro de caña.
En la colina, el molino de viento hace brotar el agua de la tierra para que los bateyeros, con su canto alegre, llenen las tinajas.
Clap, clap, clap…
—¡Oh! ¡oh! ¡oooh!
La carreta se detuvo en el cañaveral cercano a la escuela. Cuando Estevín entró al aula, comenzó la murmuración:
—Llegó el carreterito —dijo Gualemá, el hijo del hacendado, en tono despectivo.
—Con el uniforme emparchado y los pies descalzos —continuó Timinito, sobrino del capataz, con el rostro burlesco.
Los presumidos se dieron una palmada y, con actitud vanidosa, dijeron:
—¡Somos los mejores!
—Nunca valoren sus virtudes por la apariencia con que la ven sus ojos —llamó Lenca, la atención, compañera de clase—. Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones sólo delatan sus mayores defectos.
La profesora, para limar asperezas, preguntó:
—¿A qué aspiran ustedes en la…?
—Yo seré amo y señor —interrumpió Gualemá de forma prepotente.
—Y usted, Estevín, ¿a qué aspira en la vida?
—Yo seré presi…
La carcajada de Gualemá y Timinito no se hizo esperar.
—¡Presidente del ganado! ¡Presidente del ganado! —entonaron como canto a la maldad.
La profesora, para calmar los ánimos, les puso a dibujar sus aspiraciones.
Lenca dibujó una escuela; Gualemá, quien siempre quería deslumbrar y distinguirse, dibujó un trono; Timinito, un látigo; y Estevín, el Escudo Nacional.
De regreso a los barracones, a la carreta cargada de caña se le atascó una rueda en el empedrado arroyo.
Gualemá, quien venía detrás, lanzó su mirada altanera sobre Estevín, se comportó de manera fría e insensible, y siguió su camino.
Burruñoso, con los ojos hechos brasas, miró por debajo del yugo de la carreta a Gualemá y masculló:
—Lástima que hoy no es día de Corpus Cristi: «el día que el buey habló».
¡Guao! ¡Guao! ¡Guao! Bocanegra ladraba impaciente.
Pallé, el boyero, quien llevaba los bueyes al abrevadero, al escuchar los bramidos y ladridos desesperantes, acudió al arroyo y sacó la carreta del atolladero.
Luego de pesar la caña y llevarla a los vagones, Estevín pasó, como era su costumbre, el resto de la tarde estudiando.
Al día siguiente, cuando empezaron a cantar los pájaros, ya las ruedas de la carreta resbalaban sobre la grama del establo.
—¡Arre, Ceniciento! ¡Sube,  Burruñoso! ¡Eh, Nube Negra! ¡Empuja, Bolefuego!


—Ya viene el carreterito presidente —expresó Gualemá en su modo habitual de hablar.
—Ese ruido desagradable me rompe el tímpano —agregó Timinito con menosprecio—. Mientras más a distancia deje su carreta, mejor. La profesora, ante las vejaciones les manifestó:
—Todos los sueños se pueden lograr si saben soñar.
—Menos el sueño del carreterito —aseguró Gualemá.
Dos horas después, ¡tin, tan, tin, tan!, sonó la campana para salir al recreo. Momento que aprovecharon Gualemá y Timinito para desamarrar la yunta de bueyes.
—Soltaron los bueyes! —voceó Lenca despavorida.
Se armó la corrida. El pánico se adueñó de los presentes.
Pallé, al oír la algarabía llegó de prisa, montado a caballo, enlazó los bueyes y los llevó al corral.
Cuando todo retornó a la normalidad, los dos niños, quienes se habían escondido debajo de la carreta, aún se reían de su travesura.
La profesora, muy enojada, les reprochó la mala acción.
A lo que ellos, de manera fingida, respondieron:
—Profe, perdón.

Foto de Tino Soriano

De vuelta a los hogares, se percibía el olor de la lluvia en la naturaleza. Las hormigas aladas salieron a volar; los cangrejos abandonaron las cuevas y las golondrinas, alborotadas, no encontraban dónde posar. Repentinamente, comenzó una granizada, seguida por una lluvia densa y fría que empapó por completo a Gualemá y a Timinito. Al llegar al arroyo, la crecida no los dejó cruzar. Los truenos que retumbaban más fuerte y un rayo que carbonizó una palmera, les causó temor. Cuando la desesperación llegó a los extremos, sus cuerpos se tornaron temblorosos. Un ruido penetrante y conocido se alcanzó a oír en el torrencial.
Clap, clap, clap…
Por suerte, un relámpago iluminó la carreta.
—¡Gracias, Dios Mío! —exclamaron para sí
—¡Oh! ¡oh! ¡oooh!
Estevín detuvo la carreta y les montó. Cuando les cruzó al otro lado del arroyo, Gualemá, con los humos bajos, le preguntó:
—¿Por qué nos hiciste el favor, si nos hemos portado tan mal contigo?
—Un presidente debe servir a la gente —fue su respuesta aleccionadora.
Al terminar Estevín la escuela primaria, se fue a estudiar a la Capital en busca de realizar su sueño. Pasaron muchas “zafras”. Gualemá y Timinito se entregaron a la “buena vida”. Al no prepararse, despilfarraron toda la herencia que, con tantos sacrificios, hicieron sus familiares.
Treinta años después, cuando subían la bandera, se estacionó un carro negro, placa número cero uno, enfrente de la escuela del batey. Bocanegra, viejo y sarnoso, comenzó a menear el rabo como gran amigo de confianza. El exalumno, quien saludó de manera entrañable a la directora Lenco, tenía terciado en su pecho el Escudo Nacional. Era Estevín, el carreterito soñador, quien llevaba puesta la banda presidencial. Gualemá y Timinito tuvieron que conformarse con el usual consuelo de los que no aprovechan la oportunidad que les brinda la vida: insultar desde lejos a los triunfadores, como si estos fueran los responsables de su desventura.
Clap, clap, clap…
—¡Arre, buey haragán, arre! —azotó Timinito con el látigo el lomo del cansado animal.
—¡Qué triste es nuestro destino! —dijo Gualemá, cabizbajo, sentado en la parte de atrás de la carreta.
Al fondo del potrero sólo se escuchaba el chirrido estridente de la cigarra.

Pablito



Pablito es un perico muy divertido. Aunque es muy pequeño, puede hacer distintos sonidos con su pico y volar muy rápido con sus alas de varios colores. A Pablito no le gustaba comer frutas como a los demás pericos.

Un día mientras volaba con su mamá en busca de pequeñas frutas vió desde el cielo a un flamenco que buscaba su comida con la cabeza dentro del agua. Se acercó para ver lo que comía y le pidió un poco para probar. El flamenco muy sorprendido le dió de comer y siguió buscando dentro del agua muy concentrado. Mientras tanto, Pablito sentía un sabor extraño en su boca y al darse cuenta que no le gustaba lo que comía, tragó y luego bebió agua para quitarse el sabor de su pico.

Después de arrepentirse de lo que había hecho, se despidió del flamenco y subió al cielo para seguir volando con su madre. Al subir no la encontró y entonces decidió ir en busca de algo nuevo para comer. Desde arriba Pablito pudo ver a un pájaro carpintero que con su pico agujereaba un tronco haciendo mucho ruido. Se acercó al pájaro carpintero y le preguntó cual era su comida. El pájaro carpintero estaba muy ocupado buscando gusanos o insectos con su lengua dentro del tronco y no le respondió. Entonces Pablito al ver lo que comía su compañero le pidió un poco para probar. El pájaro carpintero le dió un gusano a Pablito y siguió trabajando. Pablito comió un poco y no le gustó. Entonces decidió seguir buscando algo que le gustara más que las frutas, los animalitos del agua y los gusanos.

En el camino en busca de comida, Pablito se encontró con una gaviota que venía de un lugar muy lejano. Le dijo a la gaviota que no quería comer frutas con su mamá y le pidió que le diera algo de comer. La gaviota fué al agua a buscar un pez y le dió un pedazo a Pablito. Al probarlo se dió cuenta que no le gustaba y después de dar las gracias siguió volando.

Después de un largo rato, Pablito decidió descansar. Se posó sobre la rama de un árbol y allí se encontró con un loro que comía frutas tropicales. Al ver al loro comer, Pablito sintió hambre y le pidió un poco para probar. El loro le dió un pedazo de fruta y siguió comiendo. Pablito comió sin parar pues le habían gustado mucho las semillas y las frutas. Pablito estaba muy contento de comer frutas con su nuevo amigo. Al escuchar a su mamá que pasaba por allí, fué hacia ella volando para decirle que ya si le gustaban las frutas y que la acompañaría todos los días a recolectarlas para la comida.

Desde ese día, Pablito come frutas pequeñas y semillas como todos los demás pericos.

Margarita Heinsen-Fernández

viernes, 3 de enero de 2020

¡A las arandelas chinita! de Kin Sánchez Fernández


Este hermoso cuento que su autor, Kin Sánchez Fernández nombra "Reportaje de un sueño", está tan cercano a mí que juraba haberlo reseñado no una sino más veces. Mi sorpresa es buscar en mis blogs y no encontrar rastros. Sé que soy uno de los personajes, al menos se me nombra. Y es un honor que mi amigo admirado Kin, a quien adoro por las historias de fantasmas de la Zona Colonial de su libro GUÍA DE ANÉCDOTAS, CUENTOS, CRÓNICAS Y LEYENDAS DE LA CIUDAD COLONIAL DE SANTO DOMINGO y su amor por nuestra capital, me haya tomado en cuenta junto a mi hermana y al Barrio Chino de Santo Domingo.

En "¡A LAS ARANDELAS CHINITA!", Kin lleva la Navidad a la República Popular China, pero no de cualquier forma, sino a través de la observación, el olfato asiático comercial y la puesta en marcha de una nueva empresa.

Sencillamente el autor se ha puesto en los zapatos de un extranjero que no conoce nada de nosotros y poco a poco va entendiendo esta alegría y despreocupación desbordantes. Chang Lao Lee, nacido en 1971, cantonés. Él visita a su primo en la República Dominicana y empieza una aventura que usted debe descubrir cuando lea el libro de la mano de Kin Sánchez.

Creo que este es un magnífico regalo de Reyes o de Vieja Belén para niños emprendedores.

¡Felices Reyes! ¡Feliz Vieja Belén!

viernes, 22 de noviembre de 2019

El Gavilán de la Española en su versión Número Ocho



En el marco del programa de Conservación del Gavilán de la Española que realiza la Fundación Propagas junto a otras organizaciones, se presentó la obra Número Ocho de la escritora Farah Hallal,. En aras de continuar promoviendo un enfoque de preservación a través del arte literario. Fundación propagas auspició dos encuentros interactivos en la comunidad de Los Limones y en Parque Greta de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana con la dirección y presencia de Rosa Margarita Bonetti de Santana, Presidente de Fundación Propagas.


El gavilán de la Española (Buteo ridgwayi), es una de las aves rapaces más amenazadas del mundo y se encuentra en peligro crítico de extinción según la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su población oscila entre 300 a 450 individuos, y para salvarlo, el Fondo Peregrino junto a Fundación Propagas, Fundación Punta Cana y el Zoodom, desarrollan un programa de conservación que incluye monitoreo de la especie, reintroducción y educación en las comunidades cercanas a la población de gavilanes, como es el caso de Los Limones.


Farah Hallal se ha inspirado en sus vivencias en la comunidad de Los Limones (trabajando en Fundación Propagas) para realizar esta obra. Inicia de una manera que nos invita a continuar leyendo: “El gavilán cruzaba el cielo que apenas podían ver mis ojos de niño. Sus alas parecían no envidiar a las flores que el pájaro ignoraba al pasar. Aunque el gavilán no tenía pétalos, ni vuelo colorido, su ternura parda floreció en mi corazón. En mi condición de niño debo decir que Número ocho volaba orgulloso de su destino. Iba y venía sin darse cuenta de que era un número importante de una asombrosa historia que contar…”


Farah Hallal vino invitada por la Fundación Propagas desde Valencia, España, a contar sus vivencias en torno a la historia de su novela. Farah, narradora, poeta, editora, activista cultural y promotora de lectura y escritura creativa, estudió Diseño Gráfico, Enseñanza de Escritura Creativa, Historia del Caribe e Investigación Histórica. Entre sus publicaciones están: Sábado de ranas (Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard, 2013, Ministerio de Cultura. También Un adiós para mamá (Premio Barco de Vapor, 2014.) La caja de la esperanza (2016); El ave perdida (Fundación Propagas, 2017) y Mi mariposa quiere volar (2018). Para Farah, “lo hermoso de narrar es contar algo desde el corazón y que no suene a una historia conocida”.



Los participantes de ambos encuentros, disfrutaron del cálido encuentro con Número Ocho. Además, Carlos. el cazador de gavilanes, comparte sus lecciones aprendidas a través de la Madre Naturaleza, con el ecoteatro El reino oculto de los gavilanes (cuento ganador del 1er. lugar de la Sexta Edición del Concurso Letra Natural. Una vez más, nuestro gavilán de la Española en su versión Número Ocho se elevó por cielo dominicano mostrando su majestuoso vuelo.






domingo, 13 de octubre de 2019

“Mis historias siempre se basan en hechos de la vida real”. Entrevista a Farah Hallal


Farah Hallal considera que “para escribir un buen libro necesitas la suma de los aprendizajes de una vida”.

Entrevista hecha por María E. Pérez el 11/10/19

El gusto por las letras surgió a muy temprana edad en Farah Hallal, y es que desde pequeña creció rodeada de libros de poesía y teoría literaria. Pero también creció con una conciencia temprana sobre las “injusticias para las clases que son sometidas por los empresarios y las dictaduras que precedieron mi nacimiento”. Explica que en su casa aprendió a pensar “más allá de lo obvio”, además a leer y apreciar textos de calidad literaria, por lo que considera que “me parece que mi madre y mi padre han sido determinantes”. La escritora, quien nació en Salcedo, pero desde hace años estableció su residencia en Valencia, España, guarda para sí misma una infancia rodeada de buenos libros, “gocé del estímulo ante lo que escribía. Lo raro sería no florecer en un ambiente así”.

¿Cómo podemos definir hoy en día la literatura infantil y juvenil?
Es frecuente este debate en los congresos de literatura infantil y juvenil. Y cada vez nos orientamos a creer que en esta época se ha comprendido que el público infantil no es bobo y demanda una literatura más profunda. Los adultos del entorno procuramos evitarles dolores, como por ejemplo, la muerte, sin embargo la literatura clásica infantil está llena de huérfanos. Y Caperucita Roja viene a ser un cuento de terror que pasamos de generación a generación de lo más impunes.

¿Para escribir un libro se necesita una investigación previa?
Para escribir un libro no. Pero para escribir un buen libro necesitas la suma de los aprendizajes de una vida. Que te pueden venir por experiencias propias o ajenas y por lecturas. Somos esponjas y todo cuanto forma parte de nuestras vidas puede incorporarse inconscientemente en una obra. Ahora bien, investigar es parte del proceso de la escritura. Cualquier acción que quieras reproducir en la vida de un personaje necesita ceñirse a la verdad.

¿Te has basado en hechos de la vida real para hacer una historia?
Siempre me baso en hechos de la vida real. Siempre. Toda mi obra está de algún modo conectada a mí o a gente que he conocido. Lo que suele suceder es que convergen muchos aspectos de distinta procedencia en un mismo personaje, pero el resultado suele ser un personaje sólido y creíble. Se sostienen porque existen. No los traigo de universos paralelos. Son personas que viven o han vivido entre nosotros. Situaciones que se han presentado, aunque no sea necesariamente a mí. Aunque no creo en la inspiración, sí creo que cierta atmósfera te hace “ver” una historia. No es que haga una lista de temas a trabajar, es que las experiencias de vida, si son interesantes y tú desarrollas el instinto y la capacidad para darle forma a una historia, pueden ser muy potables.

¿El mercado y la demanda de determinados temas ¿son decisivos a la hora de escribir?
No necesariamente, porque la línea editorial de quien convertirá tu historia en un artículo de venta, es vital. Hay editoriales que se arriesgan con temas menos comunes y rompen el mercado. Lo forman y, a su tiempo, comen de él. Pero hay editoriales que se van a lo seguro: lo clásico que siempre ha funcionado y reeditan más de lo mismo. En mi caso, sé que la literatura juvenil con determinados temas funciona, se vende. Pero no tengo la predisposición natural para escribir sobre todo tipo de cosas. Mi línea es más de experiencias de la vida.

¿Cómo influye la literatura en la personalidad de niños, niñas y jóvenes?
Pues yo les digo a los “peques” que leer es como cuando un Pokémon evoluciona. Cada libro que lees va actualizándote en el sentido tecnológico del término. Que viene a ser evolución. Cambio. Mejoría. Si lees un libro malo y lo disfrutas, qué bueno. Pero si lees un libro bueno, aunque quizá menos obvio, te hará revisar los mecanismos que te hacen ser quien eres. Y te aseguro que vas a evolucionar. Si lees noticias sobre odio al extranjero, acabarás convenciéndote de lo mismo. Si lees información crítica sobre el mundo en el que vives, comprenderás la migración y sabrás que desde que la humanidad salió de África, anda rodando por el mundo. La migración es de las noticias más viejas de la historia. Pero si jamás abres un libro, todo te parecerá nuevo y el mundo que ves y vives seguirá siendo plano.

Recientemente obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil Aurora Tavárez Belliard con su obra “Los puentes del corazón… ¿cómo se sintió al recibirlo?
Es muy estimulante recibir el reconocimiento de gente que respetas. Y es un aliento importante para el trabajo. Lo triste es haber vivido el amargo con la desconsideración que el ministro Selman maltrató a los premiados. Así que fue un premio por el que el Ministerio me transmitió desconsideración. Tuve que manifestarme para que un Ministerio de Cultura respetara las bases de uno de los certámenes literarios más importantes del país. Y eso fue vergonzoso. El presidente Medina parece no saber que un ministerio de Cultura no se maneja como una guardia nacional. Hay que saber gestionar con artistas, que es bregar con gente que piensa y siente y gente que suele conocer lo que merece. El ministro de Cultura tiene que ejecutar sus funciones en alianza con los gestores culturales de todas las áreas habidas y por haber. Y ni siquiera para diseñar políticas culturales ha habido nunca allí una buena gestión.

A través de los premios que has recibido, ¿te han abierto puertas que pensabas estaban cerradas?
Soy agradecida por el estímulo que supone un premio. Pero cada libro ha de abrirse sus propias puertas. Que escriba un buen texto hoy no garantiza que escriba otro de la misma calidad mañana. Cada libro debe tener sus condiciones que lo hagan único. “La caja de la esperanza” es un libro que fue seleccionado entre los 80 más emblemáticos que SM ha publicado en sus 80 años en todo el mundo. Vendrán otros libros míos, pero dudo mucho que tenga la aceptación y el acierto de éste.

Afirmación
Cada vez nos orientamos a creer que en esta época se ha comprendido que el público infantil no es bobo y demanda una literatura más profunda”.

Consideración
Investigar es parte del proceso de la escritura. Cualquier acción que quieras reproducir en la vida de un personaje necesita ceñirse a la verdad”.



viernes, 4 de octubre de 2019

LAS MANCHAS DE LA LUNA



En aquel grupo indígena la vida transcurría tranquila. Cada quien hacía su parte para el bienestar colectivo, y nadie tenía motivos para quejarse. En el día mientras las mujeres preparaban el cazabí, unos hombres cazaban, y otros pescaban.

Ceramí y su hermano compartían el bohío. La muchacha era vivaz y todos la admiraban; el hermano era tímido y miedoso, y por su carácter retraído, no tenía otros amigos en el caserío, salvo aquellos con quienes se juntaba para ir de pesca.

En los atardeceres, un colibrí se presentaba siempre, invariablemente a la misma hora y les servía de único entretenimiento, antes de que cayera la noche.

Y hablan muchas cosas y reían mil veces con las mil gracias del colibrí.

En la noche, la gente se recogía temprano en los bohíos.

Una vez, mientras todos dormían y el silencio era general, un hombre enamorado de Ceramí la visitó en su hamaca. Ella gritó, y el intruso salió precipitado.

El hermano corrió tras él, pero ya era tarde: el desconocido había escapado en la oscuridad.

En la mañana, Ceramí observó a los hombres; mas su corazón no le dijo si alguno era el culpable. El cacique se sintió indignado, y ordenó investigar. El sacerdote dijo que podía tratarse de un dios aventurero.

A la noche siguiente, la muchacha se hizo el propósito de no dormir, aunque el bohío estaba bien cerrado y su hermano vigilaba; pero ¿no estaba cerrado el bohío la noche anterior? De la vigilancia del hermano no se fiaba demasiado, pues sabía lo dormilón que era. Así, despierta permaneció unas horas, pero sin darse cuenta, cerró los ojos y se quedó dormida.

Rato después el visitante llegó silencioso. Ceramí despertó y quiso gritar, pero se contuvo. Tenía una idea: buscaría la manera de descubrir al atrevido.

Cuando amaneció, volvió a observar a los hombres de la aldea, pero su corazón tampoco hoy le indicaba quién era el culpable.

Al atardecer, como siempre, llegó zumbando el colibrí.

—¿Cómo halló hoy la mar el diestro pescador?

—Azul, azul— contestó el hermano de Ceramí.

—¿Y qué pasa con la más bella de esta tierra, que hoy luce tan diferente? —preguntó a Ceramí.

—Nada… nada—, contestó Ceramí, y agregó mansa:

—Pienso en las estrellas, tan solitas y distantes.

—Entonces —dijo el colibrí —¡A volar al cielo, para traerle una! —y se fue volando feliz, como todas las tardes.

En verdad, el pensamiento de Ceramí era otro. Había ideado ya cómo descubrir al visitante nocturno.

Ceramí habló poco ese día. cuando el sol se retiró, la muchacha preparó en su cazuela de baro cocido una mezcla de hollín y jugo de jagua, y ocultó la vasija cerca de su hamaca.

Era ya noche cerrada y tiempo de descansar. A Ceramí no le importaba ya si se dormía o se quedaba despierta. El plan marcharía de cualquier modo. En el otro compartimiento del bohío, el hermano estaba en el fondo el sueño, a juzgar por los ronquidos que se escuchaban.

Ceramí sonrió tranquila y se encogió de hombros: no iba a necesitar al dormilón. De pronto, Ceramí sintió pasos que se acercaban. Era el extraño que llegaba. Tomó la cazuela que contenía la mezcla, y cuando el hombre se acercó, le ensució la cara. El extraño, asustado, escapó.

Había amanecido. Ceramí se levantó llena de curiosidad. Lo primero que hizo fue ir al lecho de su hermano a contarle lo sucedido, y así, juntos, buscar al culpable.

Pero el hermano ya se había ido al mar con los pescadores. Entonces decidió ella sola buscar al hombre con la cara manchada.

Buscó entre los cazadores, que habían regresado al poblado. Ninguno tenía la cara manchada de hollín y jagua.

Faltaba revisar a los pescadores. Cuando llegaron, la muchacha corrió hacia ellos. Uno a uno los fue viendo. Ellos la miraban sorprendidos. Los pescadores terminaron de pasar ante sus ojos, y nada. Con desaliento, Ceramí se dispuso a volver a su choza, y entonces notó que aun faltaba un pescador. Venía solo, con su sarta de peces frescos. Y, al tenerlo enfrente, lo reconoció.

—¡Tú!... ¡Mi hermano!

Ceramí sintió que el mundo se oscurecía y le caía encima. Las demás del caserío la recogieron desmayada, mientras el hermano echaba a correr.

Al reanimarla con aroma de flores, Ceramí contó lo que había sucedido. El hermano siguió corriendo y corriendo hasta llegar al borde del peñasco, y sin detenerse siquiera un instante, se lanzó al vacío.

Cuando estaba a punto de estrellarse, quedó suspendido en el aire, y una fuerza extraña lo hizo subir y subir con lentitud. El colibrí, que sin saber lo que pasaba había seguido al muchacho hasta el peñasco, lo vio elevarse y vio también cómo la luz del sol muriente lo tornaba de un color plateado que le hacía resplandecer, mientras seguía elevándose y elevándose

Cuando lo hubo perdido de vista, y sabiendo que por más alto que volara no podría alcanzarle, el colibrí corrió a la aldea de indios a contar lo que vieron sus ojos.

Más tarde, cuando la noche entró de lleno, hombres y mujeres y niños vieron la luna que alumbraba por primera vez. Supieron entonces que era el hermano de Ceramí que paseaba su cara manchada de hollín y jagua.

Y así, la luna, por la falta cometida, quedó condenada a dar vueltas y vueltas alrededor de la tierra, enseñando cada cierto tiempo su cara manchada.


LAS MANCHAS DE LA LUNA

Leyenda caribe recogida en la isla Guadalupe por R. Bretón, citada por José Juan Arrom en su libro Mitología y Artes Prehispánicas de las Antillas. (Siglo XXI editores, 1975).

Los caribes ocupaban Las Antillas Menores, la ribera oriental de Centroamérica y parte del litoral norte de América del Sur, desde el Darién, hasta el delta del Orinoco.

De espíritu guerrero, nómada agresivo, fueron anónimos enemigos de los conquistadores. Hacían frecuentes incursiones a las costas norte y noroeste de la isla de Santo Domingo para capturar aruacos y sobre todo, mujeres.

El mar de la Antillas ha sido bautizado con su nombre: Mar Caribe.


El autor de esta versión, es William Darío Mejía, profesor, escritor y cuentista. Nació en San José de Ocoa. República Dominicana, en 1950. Ha ganado premios literarios y publicado su primer volumen de cuentos El taladro del Tiempo, Editora Taller, 1984

Programa de Coedición Latinoamericana de Libros para Niños, promovido por el Centro Regional para el Fomento del Libro de América Latina y el Caribe, CERLALC.

El hombre que robó los chivos

Un hombre del campo robó una docena de chivos, y para que diera cuenta de ello fue citado a la justicia.
Llamó a su compadre y le preguntó cómo podía defenderse ante el juez, de suerte que no recibiera ningún castigo.
-No se preocupe- le dijo el compadre. -A cada pregunta del juez, comience a berrear como un chivo.
Cuando estuvo ante el tribunal, el juez le preguntó:
-¿Por qué se robó usted los chivos?
Y el hombre contestó:
-¡Beeeee!
-No, señor, así gritaban los chivos cuando usted se los llevaba.
Yo pregunto por qué los robó usted -dijo el juez.
De nuevo el ladrón de chivos contestó:
-¡Beeeee!
El tribunal, creyendo falto de juicio al hombre ladrón de chivos, lo descargó de la acusación.
Estaba de vuelta en su casa cuando su compadre llegó a decirle:
-Compadre, usted está en libertad gracias a mi ingenio; yo quiero que usted me entregue la mitad de los chivos en pago de mi buena idea.
Y el ladrón contestó:
-¡Beeeee!
(República Dominicana) Mitos, cuentos y leyendas de Latinoamérica y el caribe.
EL HOMBRE QUE ROBÓ LOS CHIVOS es un cuento folklórico que fue recogido por la American Folklore Society y publicado inicialmente en inglés en 1930 en el libro Folklore from the Dominican Republic. Esta versión es de José Labourt, periodista y autor de dos obras publicadas por Editora Taller.

Eleanor Grimaldi valora la obra para niños de William Mejía

William Mejía es un escritor experimentado en el género narrativo. En los textos contenidos en el libro "Por el amor de Guabonita y otros cuentos", elige argumentos interesantes basados en leyendas dominicanas, las cuales él maneja y conoce muy bien. Muestra buen dominio del lenguaje directo, que es indispensable para escribir a los niños y adecuado dominio de la expresión escrita. Una capacidad de manejo de la fantasía, a lo que agrega un sentido muy agudo del manejo del asombro en la ingenuidad infantil y juvenil.

Los argumentos en sentido general, poseen originalidad y muestra una gran habilidad creativa y narra en tercera persona, con una intención comunicativa que permite a los lectores ampliar su cultura. Ante el público lector de estos textos exhibe una apreciación estética.

Sabemos que al igual que grandes escritores de nuestra literatura dominicana, en su trabajo literario, reconoce él también la importancia que tiene públicar una obra infantil, partiendo de la realidad de que en nuestro país, no llegan a veinte los escritores que se dedican a desarrollar este importante género.

A nuestro país le hace mucha falta la recreación de estas tradiciones orales dominicanas, manejadas en un lenguaje para niños y adolescentes. Creemos que con estos textos de William Mejía, podemos continuar asegurando el presente y el futuro de la presencia del género infantil y juvenil en República Dominicana.

He hecho un análisis y un comentario sobre cada uno de sus cuentos que pertenecen esta colección.

Por el amor de Guabonita

En este tema, que le da título general al libro, el autor explora el mundo indígena aludiendo a la naturaleza que le acompaña. Maneja creencias sobre el sol y con su mágica imaginación, lo lleva a presentar un personaje que convierte en árboles, pájaros o piedras a las personas. Es una fantasía con fuerza descriptiva. Posee una mezcla de tradición, imaginación y alusiones al mundo salvaje que se desarrollaba en las cuevas y en recónditos lugares de la montaña.

Manifiesta él sobre la presencia de un cacique que tenía en la sociedad indígena todas las prerrogativas y el temor que infundía cuando ordenaba algo a los moradores donde habitó. El temor de la novia Guabonita, la llevaba a afligirse al saber que su novio pudiera desaparecer si el sol saliera y lo descubriera, lo transformaría en árbol, ave o piedra, al igual como lo había hecho con algunos miembros de la tribu.

Era el sol, para los taínos, igual que la lluvia y otros poderes de la naturaleza, ser mítico, temido por todos.

La presencia de las canoas en su relato, hace rememorar esas embarcaciones frágiles en las cuales se trasladaban nuestros ancestros aborígenes.

Manifiesta el autor, el interés de los hombres en poseer más de una mujer y tenerla como un objeto de uso personal, idea que prevaleció en aquellos tiempos y aún permanece en la mente de algunos hombres contemporáneos.

La presencia del cemí, objeto de uso ceremonial, hace rememorar los objetos que han sido utilizados por los pueblos aborígenes, con el fin de recordar a sus dioses y rememorar o reverenciar las diversas mitologías existentes. Están presentes las creencias de la curación de enfermedades con hierbas, el uso de alimentos fundamentales como el cazabe y otras tradiciones aborígenes que tienen relación con la vida en el mar.

Ha resultado agradable esta lectura y además educativa, ya que la recreación ha sido combinada con un tema de carácter histórico, vital para los dominicanos.

El autor acompaña esta narración de un glosario que ayuda a los pequeños a conocer el origen y significado de las palabras usadas en el relato.

Las manchas de la luna

Narra las vivencias de un grupo aborigen de vida tranquila como era usual en la sociedad aborigen de origen taíno. También deja entrever el autor la vida sosegada de la sociedad primitiva, donde las mujeres se dedicaban a la elaboración del cazabe y los hombres a las labores de pesca.

Mezcla él, la fantasía con la realidad y explica la vida en el bohío y la interacción de los seres humanos con el mundo animal. Están presentes algunos elementos vitales en este tipo de sociedad.

Es una narración elaborada con oraciones cortas, en un lenguaje sencillo. La presencia de los sacerdotes que eran una figura singular en esta sociedad y de algunas manifestaciones de carácter humano que reflejan expresiones culturales y creencias de la época.

Las expresiones poéticas y las metáforas como: "estrellas solitas y lejanas", "el sol se marchó", "la luz del sol lo ponía color plateado", "paseaba por el cielo su cara sucia de hollín y jagua" y otras reflejan la capacidad creativa del escritor.

Los cuatro hermanos

En este relato, se describen situaciones que reflejan el asombro de los inocentes aborígenes ante la presencia de un cascabel y aunque nos parezca tonto, sabemos que los indígenas intercambiaron un cascabel por oro y así muchos objetos que eran valiosos para los españoles y que para ellos no tenían valor material alguno, de acuerdo a testimonios de cronistas de indias.

Se denota la ingenuidad de los aldeanos cuando al escuchar un cascabel, lo comparaban con la ira de un cemí.

Se relata la curiosidad de los niños ante cualquier situación de asombro o de peligro, como lo fue el enfrentarse a la visión de una culebra.

La utilización de nombres indígenas ayuda a los niños a conocer e identificar nombres relacionados con esta raza.  Se refleja el amor a la naturaleza cuando el autor pone en boca de un personaje la siguiente frase: "Arrancar un árbol es como matar a un hermano".

Por historia y el legado de ciertos documentos, sabemos que la naturaleza era cuidada y preservada por los habitantes de las aldeas, y existen informantes que confirman las riquezas extraordinarias que ellos dejaron sin tocar en las tierras de América.

Se retratan en este texto las limitaciones humanas como las de un personaje mudo que no habla, pero desarrolla su capacidad auditiva y visual de manera extraordinaria. Esto se expresa cuando el autor dice: "El tercero, Conel, se había detenido en la parte más alta de la montaña. Era mudo, y por esa razón no llamó a sus hermanos esa noche. Pero sus ojos y oídos estaban atentos al menor movimiento a su alrededor".

El autor en este relato muestra la evolución de la vida y de las circunstancias de los personajes tratados como fue la vida de Mairení que creció y era ya un pescador; Onanei que con toda su hermosura, se convirtió en la más diestra cazadora que jamás se viera. Conel, guiado por el cemí de la noche, aprendió a engañar a los animales salvajes para sobrevivir, y Vanaí, tan bonita como su hermana, deambulando por la orilla del Río Higuey, había descubierto en la cara de la luna las artes de la adivinación".

Así, fluyen las ideas del autor, que de manera entretenida, nos hace transitar por ese misterioso mundo de los primeros habitantes de la Isla de Santo Domingo. También se refleja en este texto la utilización de las lanzas y flechas con el propósito de atrapar animales y pescar.


Kolomo y Nayarit

Kolomo y Nayarit es una narración que trata de dos jóvenes que enamorados de la misma mujer, entraron en una competencia a ver quien se quedaría con ella.

Se refleja en esta competencia, el toque de salvajismo que imperaba en esta sociedad que aunque es un manejo imaginativo, tiene mucho de realidad, no la competencia sino las actitudes de la gente aún en tiempos actuales.

Se manifiesta la forma de cortejo que el autor concibe plasmar en el texto como en la expresión referida a uno de los pretendientes: "Le trajo una flor a Nayarit y se la colocó en el pelo, provocando sin tardanza que de la cabeza de la joven brotaran numerosas estrellas, las cuales llenaron la noche y el cielo. Así comenzaron los amores de Kolomo y Nayarit, mientras Dunko se quedó mirándolos con amargura".

Ciertamente en las expresiones del autor se concibe un manejo del lenguaje claro y directo, al igual una profundización en el estudio de la temática de los negros que vinieron de Africa y habitaron la Isla de Santo Domingo. En este texto se maneja la vida de los esclavos, el trabajo en los trapiches que eran movidos por la fuerza esclava y por animales.

La clasificación del esclavo doméstico y el que realiza labores de plantaciones y procesamiento del azúcar, al igual toda una serie de sufrimientos que vivió el esclavo a partir del siglo XVI y que imaginamos fueron fuente primaria junto a las obras que él cita, para alimentar la imaginación y la fantasía del autor.

Recrea él la expresión del abuso sexual de los amos hacia los esclavos cuando dice: "El amo obligaba a las esclavas a darle amor cuando quería, pero con Nayarit era diferente pues pretendía que lo amara de manera voluntaria, cosa que no iba a conseguir, pues ella solo amaba a Kolomo". A pesar de la realidad fantasiosa que nos da a entender, lo hace de una manera delicada sin lesionar la ingenuidad de los niños.

También le explica a los niños en este texto de qué manera el negro se rebeló ante los abusos del amo y como decide irse a las montañas para luchar por su libertad.

Se refleja en estos textos también los milagros, los que se manifiestan en los cuentos de hadas y en la literatura de la Edad Media, cuando dice el autor para referirse a los latigazos que recibió Kolomo, uno de los esclavos:

"...Los latigazos caían sin parar, y cuando ya kolomo estaba a punto de morir, un rayo apareció en el cielo. El cuerpo del joven se iluminó y su luz se esparció por todo el lugar. Esto dejó a todos llenos de extrañeza, pero más azorados quedaron cuando el látigo empezó a rebelársele por su cuenta a Luis de Montemayor, quien ya no podía casi sostenerlo en las manos. Por fín el látigo se soltó y se enderezó solo(...) Kolomo quien ya se reponía de los golpes gracias a los efectos de la luz que lo salvaba siempre, se acercó a Nayarit...La luz del cielo bajó de nuevo, ahora sobre los dos, y de la cabeza de la muchacha empezaron a salir estrellas cuando su novio la fue a besar, y fueron tan abundantes esas estrellas que la noche se llenó de ellas, mientras todos, incluido el maltrecho Dunko, emprendían de nuevo el camino de la libertad".

Un tema crudo, lo maneja el autor con mucha naturalidad, combinando de manera audaz lo que tiene de realidad su fantasía.

El cazador y el Petigre

En este cuento, el autor se maneja como un excelente narrador. Explora el mundo y el ambiente que más le atrae a los niños que es el de estar en contacto con la naturaleza: entre árboles y animales. La sensación de satisfacción y alegría que alberga un niño cuando logra atrapar un ave y tenerla entre sus manos. En este caso, la cigua estaba herida.
Con este propósito, el autor utiliza un relato que hace un abuelo a sus nietos que atraparon una cigua palmera y que intentaron comérsela. En el relato les explica la historia de un cazador que dejó a una comunidad sin trinos porque cazaba y luego se comía a los pájaros indefensos.


Utiliza en este texto, la presencia de la Cigua Palmera, ave Nacional, el petigre y el argumento deja una enseñanza extraordinaria a los pequeños: Cuidar que las aves no desaparezcan. Es una historia que tiene un mensaje ecológico profundo y que invita a los niños a reflexionar sobre el motivo por el cual deben cuidar a las aves y a los animales que están en la naturaleza.


La venganza de la bruja

Las brujas, son personajes muy interesantes en los cuentos de hadas, al igual que los ogros y otros personajes que tienen un sustrato de vida diabólica. Las hechicerías, el enojo, el producir temor y otras características de las brujas, provocan desapariciones, muertes y misterio.

Sentimos una influencia muy directa que recibió el autor de los cuentos de hadas cuando trabaja la imagen de las brujas- y cuando alude al padre de Ana y Manuel quienes denunciaron las malvadas hechicerías de la bruja. Las consecuencias de este hecho cuando se enoja la bruja y hace desaparecer a Manuel y jura vengarse de la esposa y de los hijos.

Casi todas las historias de brujas, tienen un sustrato de maldades, venganzas, odios que ellas albergan y situaciones enojosas en las que se involucran, así como las diversas transformaciones que logra cuando se desdobla y asume la personalidad de otras personas con el propósito de engañar y hacer daño. Es una narración cargada de emociones y sorpresas, aspectos a los cuales recurre el autor en diversas ocasiones.


Los hijos de Pedro Juan

Es una narración amena, entretenida donde el autor trata el tema de la herencia, muy manejado por diversos escritores clásicos. En esta narración se siente una influencia de los clásicos con las características que poseen sus obras: misterio, intriga, muerte, peligros a los que se enfrentan los personajes.

Usa algunas frases que pueden servir de enseñanza a los niños y jóvenes lectores como: "Siempre hay que ir atento al suelo por donde se camina, sea para no perderse en la ruta o para orientarse mejor al regresar", "Quien no mira lejos, nunca puede llegar a ninguna parte". Cumple con la cualidad educativa y recreativa y constituye una excelente herramienta para el desarrollo del pensamiento.

La novia del pececito

Esta narración se desenvuelve en un ambiente campestre. Posee un argumento original, manejado con claridad en el que predomina la aventura y lo familiar.

El autor exhibe una intención comunicativa persuasiva y buen dominio de la lengua. Acompaña la narración con diálogos, lo cual hace más ágil la misma. El argumento es breve y conciso. Mantiene una claridad en la exposición. Trata de un idilio entre una joven y un pececito.Una madrastra malvada le hacía la vida imposible a una joven y esta decidió refugiar su amor en un pececito.

Es una narración cuya trama conserva similitudes con otras utilizadas en los cuentos clásicos. Por ejemplo, el caso de la orfandad y las madrastras. Éstas últimas que en ningún caso en estos cuentos eran de buenos sentimientos, lo cual es un tema que ha sido muy utilizado por los Hermanos Grimm y otros escritores modernos.

Le deseo al escritor el mejor de los éxitos, el cual él ya posee desde hace tiempo y espero que siga trillando por ese camino tan exquisito como lo es la narrativa de buen gusto.

Eleanor Grimaldi Silié.

Educadora.
Escritora de libros para niños

martes, 1 de octubre de 2019

272 obras recomendables de la literatura dominicana, 1820-2012 (3)*

De Literatura Dominicana

Miguel Collado  | 1 de octubre de 2019 | 12:03 am


No aspiramos a que la presente selección sea acogida como un canon de la literatura dominicana. Pero en caso de que a alguien se le ocurriera hacer uno tendría que incluir muchas de las obras recomendadas en esta lista de 272. M. C.

1.3 Literatura infantil y juvenil

Cuando hace más de veinte años decimos dar un paseo, desde los tiempos coloniales,  por la literatura dominicana y nos detuvimos en el género de la literatura escrita pensando en los lectores menudos (los niños y los jóvenes) nos llevamos la agradable sorpresa de que, contrario a lo que algunos estudiosos podrán pensar, sí existe una cantidad apreciable de obras de ficción infantiles; muchas de ellas de indudable valor literario y que deberían ser establecidas como lecturas obligatorias en los centros de enseñanza públicos y privados de República Dominicana. (Con este género, tan especial por la naturaleza de sus lectores, hemos hecho una excepción: nuestro paseo bibliográfico lo extendimos hasta el 2018).

El antecedente más antiguo de la literatura infantil dominicana quizá sea la publicación, en 1821, de las fábulas de José Núñez de Cáceres en el semanario El Duende, que él mismo fundó en la ciudad de Santo Domingo el 15 de abril de dicho año. El insigne patriota firmaba con el humilde seudónimo de El Fabulista Principiante. La fábula es el género narrativo o apólogo, en verso o en prosa, en el que lo inanimado adquiere vida y lo animal es humanizado, y cuyo propósito es de tendencia moralizante.



Muchas de las obras infantiles escrita por los autores dominicanos podrían servir de soporte didáctico al sistema educativo nacional en lo referente a la formación lectora de niños y jóvenes. Recomendamos las siguientes:

BALAGUER, ELIZABETH (1961-), comp. Trucando. Ilustraciones: Emma del Carmen Balaguer, Elizabeth Balaguer y Juan King. Santo Domingo: Editora de Colores, 1998. 156 p. [Hay otra edición: Santo Domingo, Editora Manatí, 2001].
Bosch, Juan (1909-2001). Un cuento de navidad. Santiago de Chile: Editorial Nacimiento, 1956. 111 p. [La primera edición dominicana es de 1988: Santo Domingo, Editora Alfa & Omega; otra del 2006: Santo Domingo, Fundación Juan Bosch].
Cabral, Lucía Amelia (1948-). El camino de la libertad. Santo Domingo, Rep. Dom.: Ediciones Infantiles Dominicanas, 1999. [Cuento]
Carrón, Lorelay (1957-). Jinete de nubes. Santo Domingo, Rep. Dom.: Editora Taller, 1998. 16 p. [Obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil con Un pedacito verde en el corazón]. [Cuento]
Contreras, Brunilda (1949-). Esperanza. Santo Domingo, Rep. Dom.: Ediciones Infantiles Dominicanas, 2010. 101 p. [Premio Anual de Literatura Infantil «Aurora Tavárez Belliard» 2010. Jurado integrado por Gustavo Sainz, Lucía Amelia Cabral y Miguel Collado]. [Novela]
043.
Coronado, Dinorah (1952-). Rebeca al bate y dos cuentos más. Santo Domingo, Rep. Dom.: Alfaguara, 2007. [Premio Anual de Literatura Infantil «Aurora Tavárez Belliard» 2007].
García, José Enrique (1948-). Un pueblo llamado Pan y otros cuentos infantiles. Santo Domingo, Rep. Dom.: Editora Manatí, 2001. 61 p. [Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil 2001].
Henríquez Ureña, Pedro (1884-1946). Cuentos de la nana Lupe. México: Universidad Nacional Autónoma de México,1966. 163 p.
Holguín‑Veras, Oscar (1944-). Los bosques de Holguín. Santo Domingo, Rep. Dom.: Editora Alfa y Omega, 1986. 73 p. [Cuento]
Luciano, Margarita (1950-). El día en que dos ciudades contrarias descubrieron que eran hermanas. Santo Domingo, Rep. Dom.: Comisión Permanente de la Feria del Libro, 1999. 16 p. (Colección «Dienteleche»). [Obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil con ¿Quién se robó el verde?]. [Cuento]
Montero, Jenny (1959-). La aventura de Don Pavo. Santo Domingo, Rep. Dom.: Centro Dominicanos de Investigaciones Bibliográficas (CEDIBIL), 2017. 38 p. (Colección Calímaco; Vol. XXXVII. Serie Literatura Infantil y Juvenil; No. 2). [Obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil «Aurora Tavárez Belliard» en el 2004 con Éranse unas criaturas del monte]. [Cuento]
NG, LEIBI. Agua de sal. Ilustraciones: Henry Cid. Santo Domingo, Rep. Dom.: Ediciones Tobogán, 2016. 29 p. [Cuento]
Peralta Romero, Rafael. A la orilla de la mar. Santo Domingo, Rep. Dom.: Editorial Gente, 2011. [Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil «Aurora Tavárez Belliard» 2011].
Read Escobal, Virginia. El Pacto de Guani. Santo Domingo, Rep. Dom.: Alfaguara Infantil, 2012. 114 p. [Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil «Aurora Tavárez Belliard» 2012]. [Novela]
Rueda, Manuel (1921-1999). El Rey Clinejas: teatro. Santo Domingo, Rep. Dom.: Editora Alfa y Omega, 1979. 126 p.
Sánchez Beras, César (1962-). El cemí y el fuego (leyenda taína). Santo Domingo, Rep. Dom.: Alfaguara Infantil, 2011. 64 p. (Serie Morada). [Obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil con El Sapito Azul].
Veloz Maggiolo, Marcio (1936-). De dónde vino la gente: novela para niños. Santo Domingo, Rep. Dom.: Editora Alfa & Omega, 1978. 114 p. [Es la primera novela dominicana infantojuvenil. Obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil en el 2006 con La verdadera historia de Aladino].

Finalmente


Es oportuno recordar que en 1997 publicamos la separata titulada Una bibliografía preliminar de la literatura infantil dominicana (1821-1990), producto de la primera exploración bibliográfica llevada a cabo por nosotros con el objetivo de poner en valor la producción literaria dominicana dentro de ese singular género literario al que muchos críticos literarios tienen al menos. Nos habíamos trazado como meta crear una base de datos bibliográfica en el ámbito de la literatura infantil dominicana, pues nunca se había escrito una bibliografía de nuestra literatura dentro del género.

En el año 2003, con nuevos hallazgos y con caudal de información bibliográfica considerable, publicamos el libro Historia bibliográfica de la literatura infantil dominicana, que abarca un período mayor, ya que consignamos títulos de libros infantiles aparecidos entre 1894 y 2002, mientras que en la separata solamente habíamos incluido obras publicadas en volumen a partir de 1955. En dicha obra reseñamos, también, textos sueltos y dispersos dados a la luz pública en la primera parte del siglo XIX, como las fábulas del ilustre patriota José Núñez de Cáceres, a las que hemos hecho referencia, y el poema «El ave y el nido» de la insigne poetisa y ejemplar educadora Salomé Ureña de Henríquez.

Es importante decir que el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil que concede el Ministerio de Cultura cada año a la mejor obra infantil (inédita o editada) desde el 2005 honra la memoria de la educadora y escritora Aurora Tavárez Belliard, nacida en Guayubín (Montecristi) en 1894 y fallecida en 1972 en Moca, donde ejerció el magisterio desde el 1928. A ella hay que reconocerle su condición de pionera como la primera autora dominicana en escribir fábula, género literario de cuyo valor didáctico estaba profundamente consciente la ejemplar maestra. Hemos identificado casi 40 textos de su autoría que responden a las características del género literario por el que son famosos universalmente el griego Esopo, el español Iriarte y el francés La Fontaine.

Concluimos esta parte de nuestra lista de obras literarias recomendadas diciendo lo siguiente: la inmensa producción bibliográfica infantil dominicana espera ser difundida y promovida y son las escuelas y los hogares, con la intervención decidida de maestros y padres, los escenarios ideales para hacerlo. En este sentido, los ministerios de Educación y de Cultura tienen por delante una trascendental misión que cumplir en todo lo concerniente a la promoción de la lectura del libro infantil dominicano. Sería un modo justo de incentivar a los literatos dominicanos cultivadores de uno de los géneros literarios de mayor exigencia debido a la singularidad del público lector al que están dirigidas sus creaciones.

______________

*Ver: Miguel Collado. En torno a la literatura dominicana: apuntes literarios, bibliográficos y culturales. Santo Domingo, Rep. Dom.: Banco Central de la República Dominicana, 2013. 372 p. (Colección del BanCentral; Vol. 190. Serie Arte y Literatura; No. 65). [Opinión de la escritora Ángela Hernández: «Este libro de Miguel Collado se inscribe en el serio esfuerzo de contrarrestar la superficialidad de opinión y el vicio de minimizar o exagerar nuestro acervo. El mismo reúne notoria cantidad de informaciones y numerosísimas pistas importantes para quienes se proponen estudiar aspectos específicos, autores, autoras, hechos de nuestra cultura, con el rigor y la sustentación documental].

domingo, 15 de septiembre de 2019

RICKY RICORDI: LAS AVENTURAS DE UNA IGUANA


Yolanda de León del Grupo Jaragua y una representación de la iguani Ricordi
endémica de algunas regiones de esta isla, personaje del libro de Nelia Barletta

"Ricky Ricordi: Las aventuras de una iguana” cuenta la historia de la amistad entre una iguana Ricordi, y Lorenzo, un niño curioso, sensible y aventurero. Se trata del segundo cuento infantil de Nelia Barletta quien a través de este texto busca valorar el patrimonio natural del país.
La trama del cuento transcurre luego de que Lorenzo encuentra una iguana en su jardín y a pesar de la amistad que desarrolla con este animal, se da cuenta de que no pertenece a su mundo y decide ayudarlo a retornar a su medio ambiente y reunirlo con su familia.


Las ingeniosas y coloridas ilustraciones del viaje insólito para devolver a Ricky al lago Enriquillo y a su familia cautivan al lector y despiertan compasión y respeto hacia la iguana que requiere protección para poder sobrevivir en su medio ambiente.
El libro busca sensibilizar a los lectores sobre los animales endémicos en peligro de desaparecer de nuestra isla: La iguana Ricordi, el gavilán y la cotorra de La Española, las tortugas marinas y más de doscientos otros animales forman parte de la lista roja de especies endémicas que se encuentran amenazadas en nuestra isla.
El libro cuenta con las ilustraciones del talentoso artista Juan Manuel Moreno, quien reside y trabaja en Argentina.


Los beneficios de las ventas son destinados a la Fundación Abriendo Camino, una organización que trabaja a favor de la niñez desfavorecida de Villas Agrícolas, un barrio marginado de Santo Domingo.
El libro estará a la venta en Librería Cuesta, Circus Juguetería, Quinta Dominicna, COPE, Fundación Abriendo Camino y otras librerías de la ciudad y en Amazon.

Leibi Ng, administradora de este blog con Nelia Barletta, la autora de Ricky
Ricordi: Las aventuras de una iguana.

Sobre la autora:

NeliaBarletta es apasionada por los niños y la literatura. Estudió literatura Latinoamericana en Barnard College, Columbia University en Nueva York, EE UU. Inspirada por sus cuatro hijos y seis nietos escribió su primer libro infantil EL TESORO ESCONDIDO DE LA CIUDAD COLONIAL sobre el casco antiguo de Santo Domingo, República dominicana. Dedica su tiempo a trabajar con niños y jóvenes en Villas Agrícolas, un sector desfavorecido de Santo Domingo a través de la Fundación Abriendo Camino.






jueves, 12 de septiembre de 2019

Karina Castillo presenta su obra DETRÁS DEL MURO

La autora Karina Castillo y el niño Albert

Ramón Saba, Leibi Ng y José Enrique Delmonte

Victor Hugo Morales, maestro de ceremonia

Leibi Ng, lee semblanza de la autora

Eleanor Grimaldi, Karina Castillo y Leibi Ng


«En Detrás del muro, el lector encuentra una narrativa ágil, un lenguaje directo y sobre todo sueños, suspiros, risa, intriga, donde el entorno del niño y las cosas que lo rodean le hacen vivir experiencias cotidianas. Explora el humor, la imaginación, el miedo, pero también como los clásicos, mezcla realidad y fantasía, utiliza una gama de objetos inanimados como los juguetes y pone al niño en contacto directo con su realidad, el entorno, sus intereses y algunas antítesis de la vida.» Eleanor Grimaldi Silié 


«Detrás del muro nos lleva al mundo mágico de la niñez. Los cuentos de este libro, con un lenguaje encantador, captan el sentido que tienen los niños de las posibilidades fantásticas de nuestro entorno. En estos cuentos, un niño ciego aprende a percibir los colores, una mariposa experimenta la lluvia por primera vez, y en cada cuento, el mundo se abre de una manera sorprendente. Este volumen es un tesoro para lectores de cualquier edad.» Meg Petersen. Directora National Writing Project in New Hampshire 




miércoles, 14 de agosto de 2019

Los cuentos del Hada de la Luna de José Alfredo Casterá

Alfredo Casterá
Escritor y diseñador


Los cuentos del Hada de la Luna

El hada de la Luna:
la vida en una sonrisa


La labor con los niños es una de las más gratas que realizo cada día. Para ellos, el mundo cabe en una sonrisa...
Los pequeños se dejan envolver por la magia del "Érase una vez" y el cuento se convierte en la vida misma.
Me llena de regocijo esta maravillosa colección de cuentos de José Alfredo Casterá, profesor de Lenguajes Creativos de la Biblioteca Infantil y Juvenil.
Sus cuentos constituyen verdaderas creaciones literarias, y las ilustraciones, hechas por el propio autor, cautivan y llaman a las mariposas de la fantasía. A través de ellas el niño seguirá imaginando y viajando por mundo infinitos...
Bajo la luz de la luna surgen el amor, los sueños, la magia... cuentos que conectan con el corazón del lector infantil.
Era casi un compromiso publicar estos textos llenos de creatividad y belleza. Estamos seguros de que al leerlos, los niños, irremediablemente, se enamorarán de la lectura.
Sean pues, bienvenidos a la bibliografía universal estos cuentos del Hada de la Luna.
Añadir leyenda
Dulce Elvira de los Santos
Directora de la Biblioteca Infantil y Juvenil




Alfredo Casterá

Nació en 1970, en Alzira, Valencia, España. 1987-1990 Creó la agencia de publicidad SECCIÓN-7, como Ilustrador y diseñador con Pere Fuster (Diseñador gráfico) y José Antonio Espinar (Artista plástico y Restaurador). 1994- 2004 Estudios de Arte y Terapia bajo la dirección del Dr. José Luis Padilla Corral en TIAN, Centro de Investigación y Desarrollo de Medicina Tradicional. Estudió y desarrolló la caligrafía china con Ángela Diego. 2007-2015 y el diseño de carteles e ilustración de cuentos en República Dominicana. Donde también imparte talleres de Ideogramas y caligrafía china hasta la actualidad.



Amapola es un cuento (Teatro) nueva obra de Karina Ubiñas, en la Biblioteca Infantil y Juvenil R. D.

Amapola es un cuento en teatro


El arte teatral es un valioso medio de expresión creadora. Por su gran fuerza emocional está destinado a ser espejo de nuestras vidas. Desarrolla la sensibilidad, la convivencia, el trabajo en grupo, y pone en escena conflictos y dificultades que el niño puede ver en sí mismo, aportando soluciones y valores de la humanidad.
Por eso nos llena de mucha satisfacción presentar estas tres obras de teatro y títeres de Karina Ubiñas.
Pocas veces tiene una la oportunidad de leer textos tan cálidos y llenos de sensibilidad como los de esta joven escritora, que capta la atención del infante y lo lleva a un mundo mágico.
Su teatro despierta la emoción, tiene ritmo, armonía y fantasía. Elementos que la autora maneja muy bien.
Karina, como el personaje de Amapola, siempre anda atrapando ideas para que los niños, con imaginación, puedan vivir en un libro grande y misterioso, lleno de flores, sueños, canciones, piratas, huevos, un ogrito feliz, ¡ah!... y también doña Babilonia, la profesora de Amapola.
Destaca la forma de abordar las historias y sus temas, la presentación de los personajes y sus acciones, enfocados en desarrollar en los niños valores sociales, humor y fantasía.
Les animamos a que disfruten de las siguientes escenas, como si estuvieran en el teatro viendo sus obras.












Dulce Elvira de los Santos, Directora de la
Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana



Karina Ubiñas

Karina Ubiñas

Zaida Karina Ubiñas nació en Santo Domingo, República Dominicana, en 1972. Escritora, actriz, titiritera y autora de canciones infantiles.
Su formación en teatro la recibió en la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bellas Artes.
Como escritora, ha incursionado en los géneros dramático y narrativo. A los quince años publica sus primero cuentos, apareciendo en el libro Gazito Z-O (1987), publicado por su padre, el doctor y escritor Guaroa Ubiñas.
Se ha desempeñado como guionista en programas de televisión y de radio, tales como: Tempranito, Viernes feliz; y en la actualidad, A la escuela con la RED y Para peques.
Ha sido dramaturga de espectáculos infantiles y para adultos. Además, ha laborado como reportera para la revista infantil Tinmarín, del periódico Hoy.
Su cuento Ogrito feliz (Ediciones Dienteleche) fue representado por la Compañía Nacional de Teatro. Entre sus textos dramáticos llevados a escena están: Amor gitano (2011), Luna (2009), Un día (2013), Amapola es un cuento (2010), y Viajeros (2012). Así también, ha compuesto las canciones: Señor Boliche, Te quiero un paquetón, Viajeros, Cuenta conmigo, Sonrisas para vivir y Zum Zum, entre otras.



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