miércoles, 21 de diciembre de 2022

Diciembre: besos de mujer, por Chiqui Vicioso

Para Leibi NG


La infancia es tiempo suspendido.

La vida que lentamente se desflora. Mariposa que avanza desde la larva hacia la libertad del vuelo.

Todo tiene un nombre que pronunciar. Una palabra a la espera, un pie que tropieza con algo duro que recogemos, examinamos, sopesamos, acariciamos y se llama piedra.

Semilla de maíz que pronto crece, vara de caña que en los bateyes se convierte en suavidad que se extiende en un mar de pana.


La infancia es tiempo de maravilla interrumpida...

...por los que también fueron niños y niñas y dejaron de serlo cuando el cuerpo se volvió su cárcel, un territorio domesticado por los  adultos y sus reglas de Moral y Cívica.  «Esto se dice así, y esto se hace asa.  O esto no se dice así, y esto no se hace asa».


La infancia es tiempo de espera...

...de algo que ingenuamente creemos que será mejor, aunque ese mejor sea precisamente la pérdida de la infancia.

En nuestro caso, la infancia estaba regida por un orden, un imperio donde regía Su Majestad Mi Abuela.  Ese orden comenzaba con el café de la mañana: el negro para los adultos, el siguiente para los jóvenes y el muy claro para los niños.

Un horario de comidas y de sueño: La sopa de las once para los niños; la comida de verdad para la una, durante la cual comías aunque no tuvieras hambre, y luego la noche: las ocho para los niños, las nueve para los jóvenes y en adelante para los adultos.


La infancia era una geografía inviolable...

...dentro y fuera de la casa. Nunca, nunca, se cruzaba la sala si había visita; nunca se salía por otro espacio que no fuera el callejón cuando los mayores conversaban o se comía gallina, en aquel espacio que hoy nos parece tan estrecho, de la sala.

Para esos tiempos, para esos mundos incomprensibles, para ese legado de los muertos, construí mi mundo particular en el único espacio respetado por la escoba: Debajo de la cama. Alli organicé mi mundo de muñecas, con los mueblecitos de madera que construía Luis Marmita, con sus mecedoras, comedor y cocina, y camas con sus sabanitas y cubrecamas.

En ese tiempo en la escuela nos enseñaban «punto de cruz» y aún conservo con ternura el primer muestrario que hice para mi madre. Ya nos habían enseñado también las primeras puntadas para los tejidos y podíamos diseñar el borde de las frazadas.

Ese mundo era diferente del que me había construido en la capital. En el balcón frente al Parque Colón bajo cuyas matas me construí no ya mi casa sino toda una ciudad, con ciudadanos sometidos también, esta vez, ¡Oh ironías! no a las reglas de mi abuela sino a las mías.

Lo único que interrumpía la rutina de mi ciudad era el dialogo mudo de mi abuelo y su esposa, sentados en el balcón, desde donde observaban la vida de la plaza, mientras yo me comía las uñas.


La infancia es tiempo detenido de esperas infinitas por la Navidad

Un conteo cotidiano de los días y de cuanto faltaba para Diciembre. Para que el Niño Jesus volviera a poner los regalos en Santiago y en la capital los Reyes Magos, ¡Ah! ¡Y no olvidarse de la Vieja Belen!


La infancia es un dulce chantaje: 

«Si te portas bien y sacas buenas notas el Niño Jesús te va a traer los juguetes que quieres; los Reyes Magos vendrán con sus camellos y entrarán a la casa». «¿Pero no son muy grandes?». «Los dejan en la acera, pero hay que tenerles su hierba y sus cigarros».

Santa Clo, ese viejito gordo que se ríe con su JO JO JO, no existía, ni los arbolitos de ahora donde en vez de bolas y luces llenas de agua que hacían burbujas, hay hojas doradas y adornos de toda indole que nada tienen que ver con  la tradición judeo-cristiana.

Había dos árboles de Navidad: Los charamicos pintados de blanco, y los de pino, de verdad, que eran mis favoritos. Empero, en todas las casas no era el árbol sino el nacimiento lo que realmente importaba, porque a fin de cuentas no se trata de adornar la sala sino de celebrar el nacimiento del Niño Jesús, y eso sí que era una fiesta, la competencia del año.

Los nacimientos ocupaban por lo menos un cuarto del espacio de la sala y eran comunidades con montañas, colinas, áreas de pastoreo, ríos y lagos, pueblecitos con sus calles e iglesias, parques...

Las casitas las construíamos con cartulina que luego se cubría con escarcha. Las ventanas con papel celofán de todos los colores y palitos de fósforo.  Las iglesitas por igual y había que asegurarse de que tuvieran su campanario con campanitas hechas de tapitas de metal y  bolitas de viejos collares.

Los ríos y lagos se construían con espejos. Los ríos con pedazos de espejo rotos y los lagos con unos espejitos redondos, de todos los tamaños que vendían entonces.

Había paticos de plástico y hasta cisnes, que tranquilos navegaban en esas aguas de azogue. Luego había que colocar a los pastores con su recua y a las vendedoras con sus pacas de madera, o canasto de frutas, en la cabeza. Las frutas se podían fabricar con papier mache, que hacíamos con papel periódico mojado mezclado con cola, y luego coloreábamos con pintura acrílica.

Los ángeles también se hacían de cartulina, pero forrados de pelo de ángel y escarcha, sus largas cabelleras y colas flotaban desde el techo, cuidando el pequeño Belén que construíamos.

Casi todo el mes de Diciembre se nos iba en esa maravillosa tarea, donde éramos arquitectos de nuestro propio Genesis particular, y yo hubiera dejado puesto mi pequeño Belén todo el año si la sala no hubiera estado reservada para funciones mas aburridas.

Creo que con el nacimiento, la actividad mas importante de la Navidad era la cena del 24, donde reinaban en las cocinas las mujeres, con sus recetas de ensaladas, moros, pasteles en hojas y el pernil. El pavo nunca nos gustó, con sus pechugas que parecían de cartón, cubiertas de mermelada.

¡Nada de mezclas! Los dulces eran para el postre, con sus mazapanes, turrones, galleticas y gomitas de colores, que eran las favoritas de mami porque eran como de gelatina cubierta con azúcar.

Y no faltaban las bebidas: el ron, la cerveza, el vino y el ponche, que era mi favorito, aunque no el de mi hermanito como les contaré ahora:


Una noche de Navidad faltaba en la mesa mi hermanito, y no podíamos iniciar la cena sin él Todos nos preocupamos de que pudiera haberle sucedido algo.

Me encargaron irlo a buscar y eso hice, recorriendo todo el barrio, preguntando en las casas, y llamándolo de viva voz: ¡Daul, Daul!, y ¡nada!.

Regresé a la casa abatida y angustiada, hasta que al llegar escuché en el callejón los sollozos de mi hermano. Entré como una tromba: ¿Qué te pasa? ¿Qué te han hecho?

Entonces observé que se aferraba a una botella de Anís Confite, que había comprado ahorrando las mesadas que le daban para el recreo de la escuela.

Levantó sus bellísimos ojos, llenos de lágrimas, y entre bucles y mocos me dijo:

«Es que no sabe, es que no sabe… a besos de mujer».


Chiqui Vicioso

Santo Domingo, 2022



viernes, 2 de diciembre de 2022

¡Albricias! Ha nacido AGUINALDO DE CUENTOS, una antología con diez cuentos sobre la NAVIDAD

 


Se pondrá a circular el martes 13 de diciembre a las 6 de la tarde en la Sala Aída Cartagena de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, avenida César Nicolás Penson, Santo Domingo.
Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte.

Draniguana y La niña Luna, dos cuentos en uno que Yuan y Santillana nos regalan


«Las narraciones que aparecen en este libro despliegan gran imaginación y fantasía. La dragona protagonista de la primera historia tiene claro que no lanzará fuego para vivir y se decide por algo más interesante. ¿Será más importante su nueva ocupación que ser una simple dragona?

Luna, la protagonista del segundo relato, es una niña alegre y brillante que presenta de manera clara su identidad, los aspectos físicos y psicológicos. Nos cuenta con un lenguaje sencillo sus aventuras con las estrellas, el sol y su juguete».


Esta es la reseña, pero puedo asegurarles que es un ESTUPENDO REGALO DE NAVIDAD O REYES para los menores de 9 años, para los que aspiran a escritores y para los padres responsables que saben que deben contarles cuentos a sus hijos desde la panza.

¡FELIZ NAVIDAD!

viernes, 23 de septiembre de 2022

FREDDY BRETON


Poesía


Cancioncita para un niño obsoleto


1.

Oorì

oorà

estrella que viene

estrella que va.

Mira la estrellita

ya viene bajando

prepara los paños

mamita

que viene temblando.

Oorì

oorà

la nueva estrellita

en la cuna está.


7.

Papito, la lluvia

no para, no para;

tiene unos deditos

que hincan la cara.

Papito, los ríos

no paran de correr;

será porque el sol

se los quiere beber.


11.

¿Verdad que los muertos

no tienen los ojos

así como los tuyos?

Los he visto de noche

con un ojito azul

igual que los cocuyos.


12.


Mamita, la luna

bajó del almendro

y en el grupo nuestro

se ha puesto a jugar.

La luna que corre

la luna que va

que salta la luna

¿no se escapará?


13.

¿Es verdad papito

que todos los peces

son de oro y de plata

que tragan solecitos

y encienden el agua?


22.

Papá, voy a comprar

un carro, una casa,

una finca con río…

¡Acabo de encontrarme

el patio repletito

de blancas moneditas de rocío!


Poesías Completas, Freddy Bretón, 383 pp, Amigo del Hogar, Santo Domingo, 2021.


Freddy Bretón, es un sacerdote. Es Arzobispo Metropolitano de la ciudad de Santiago, Gran Canciller y Presidente de la Junta de Directores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

     Además de escribir poesía, ha escrito ensayos, novelas, memorias.

     Hoy nos detenemos en unas páginas de su «Poesías Completas», d donde la sencillez, la inocencia, una frescura infantil, ciertamente nos halagan, nos complacen, nos distienden.

     Feliz lectura.

     Feliz, feliz fin de semana,

 

     Ra.

 

 

Una nota:

Con este envìo llegamos a la entrega número 600 de “Poemas en internet”. Hace unos 12 años, con el auge que había tomado la red, se tenía el temor que solo sirviera para cosas triviales. En esa coyuntura me dispuse a contribuir inyectando un poco de poesía. Fui sorprendido por la acogida de no tantos pero si muy buenos amantes de este arte, algunos ya idos a otra dimensión. Mientras pueda, desde estas entregas, corresponderè a la fidelidad de los ya hoy amigos y amigas que nos siguen.

sábado, 27 de agosto de 2022

MARGARITA LUCIANO (ENTREVISTA) 

Lo que dejaron los Reyes Magos en la zapatilla de Helena, por Américo Lugo

  Callados, muy quedos, besando apenas el suelo con su breve pie y extendidas las manos en la obscuridad, iban los Reyes Magos en busca de un virtuoso niño a premiarle con dulces y juguetes, cuando el delantero tropezó con el lecho en que reposaba Helena, dormida.

Olorosa como una flor, blanca como un cisne y dulce como un rondel, su cuello y su cabeza surgían del lino como gala de primavera en campo invernal. Ondeante el cabello, gentil hermano del oro de las minas profundas, sonriente la boca, cáliz codiciado por las más puras gotas de rocío, más que mujer parecía una celeste aparición.

Galantes, como cumple a reyes, los Magos detuvieron el paso a besar la mano de la hermosa, hermosa mano, de nieve y rosas formada, que colgaba lánguidamente como fruto encantador que se inclina y aparta del árbol que lo sustenta.

—¡Lástima grande que no cuente los años de la aurora! —exclamó Gaspar—. Nuestro fuero no se extiende a la mañana de la vida, por digna que ella sea de los homenajes del cielo.

—Su edad, sin embargo, —insinuó Melchor— no parece apartarse mucho del oriente. El candor del semblante y su inocente sueño lo revelan. Sentemos una excepción como gracia a su gracia, como dulzura a su dulzura. Démosle flores de fragancia suave, tan suave como su aliento, y miel tan dulce como la que su pecho acendra.

—¿Queréis —preguntó el último de los Reyes Magos— regar de estrellas el cielo, vestir de espuma el mar? La cándida no necesita de candores, ni la hermosa de hermosura: toda la esplendidez del firmamento no aumentaría un punto la riqueza de su ser. Sea el voto nuestra ofrenda: consagrémosla a la felicidad y a la dicha.

Convinieron los demás en su parecer y, de rodillas, un momento oraron. Y la oración cayó sobre una de las zapatillas que Helena dejara, inadvertidamente, al pie del lecho y que semeja un pequeño lirio caído al suelo.


En el libro «Veinte Cuentos de Autores Dominicanos». Compilación, introducción y notas: MAX HENRÍQUEZ UREÑA

Publicación del Sesquicentenario de la Independencia Nacional. Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos. 1995


viernes, 19 de agosto de 2022

Saludamos la creación de la Editorial Anticanon Infantil

 


Biblioteca Tomada, una guía metodológica se distribuye de
manera gratuita a profesores, bibliotecarios y padres.
La experiencia de dos experimentadas maestras se pone
al servicio de la comunidad. ¡APLAUSOS!


Aquí la portada del libro de Arlene Sabaris,
talentosa escritora que se presenta
al público con la formación y el aval
consolidados. Uno de sus padrinos es el famoso
Manuel Peña Muñoz, chileno, especialista en literatura
infantil, que ha impartido el curso ALAS PARA LA INFANCIA en
el Centro León, a, que asistió Sabaris.

PEDIDOS:
https://anticanon.com/portfolio/editorial-anticanon/


editorialanticanon@gmail.com



Diciembre: besos de mujer, por Chiqui Vicioso

Para Leibi NG La infancia es tiempo suspendido. La vida que lentamente se desflora. Mariposa que avanza desde la larva hacia la libertad del...