miércoles, 21 de abril de 2021

CHINCHILÍN, un cuento dominicano, cuyo autor desconozco


Hace muchos, pero muchos años existía una pequeña ciudad llama Pureza. Esta, situada en un arbolado valle no muy lejos del mar, era la admiración de cuantos le visitaban, pues en ella reinaba el orden, la limpieza, el buen comportamiento de sus habitantes y el cuidado que todos profesaban para que su flora y su fauna no sufrieran deterioro.

La armonía era tal que personas y animales intercambiaban frecuente comunicación, algo incomprensible para ciudadanos de otros pueblos; así mismo, los árboles parecían responder al esmero con que niños y adultos les trataban, y en su batir de hojas simulaban aplausos cuando la gente caminaba en medio de la frondosa vegetación.

El centro del pueblo era también el centro de reunión de los vecinos, ya que en ese lugar estaba ubicado el arbolado parque de Pureza y en él todas las tardes se recreaban sus felices habitantes, disfrutando del verdor y la frescura los mayores y de las instalaciones deportivas los jóvenes. Para los niños era costumbre ir todas las tardes, después de hacer las tareas escolares, a gozar en sus diversiones preferidas, mientras padres y abuelos los contemplaban complacidos al verlos practicar juegos que les recordaban su niñez, como el gato y el ratón, Juan periquito, el trúcamelo, a la rueda rueda, al topao, el pañuelo, y otros, algunos inventados por ellos mismos, que para hacer más placenteros acompañaban de canciones entonadas a coro.

Se hizo costumbre que día tras día, en medio de saltos y correrías de la chiquillada, llegara misteriosamente un señor de tez negra cargado de frutas, las cuales repartía mientras bailaba extendiendo sus brazos y los niños respondían al obsequio palmoteando alegremente mientras decían:

–¡Te queremos, Chinchilín! ¡Te queremos, Chinchilín!

¿De dónde procedía Chinchilín? La gente no lo sabía ni lo preguntaba, pero el personaje se hizo tan popular que ya todos en el pueblo lo conocían y, aunque no acostumbraba visitar las residencias de la ciudad, era muy querido en los hogares. Por eso causó preocupación en todos notar que durante tres días no se le había visto en el parque.

¿Qué habrá pasado a Chinchilín? Se preguntaban Pero nadie podía responder, y pero aún, no sabían cómo averiguarlo, pues no se conocía el lugar exacto de su morada.

Todos esperaron ansiosos un día más, y al, y al no hacer su aparición los niños decidieron buscar por su cuenta al buen “viejo prieto”, como también le llamaban. Fue así como, después de una “junta infantil”, Tony y Carlitos fueron encargados para indagar acerca de su paradero. Eran las dos de la tarde cuando salieron a cumplir su misión.


–Yo lo he visto llegar por este lado –dijo Tony, señalando una boscosa colina hacia el norte.

–Pues por ahí iniciaremos su búsqueda –indicó Carlitos mientras se disponían a emprender la marcha.

Los niños empezaron camina, camina, camina… Hasta que desaparecieron de la vista del grupo de compañeros que permanecían en el parque, sin deseos de jugar hasta saber el destino de sus amigos.

Caminaban bajo la sombra de los árboles frutales, y el lugar era tan admirable que por un momento se olvidaron del objetivo de su viaje. Naranjos por aquí, cerezos por allí, mangos por allá, granados, limoncillos; todos los protegían del sol ardiente mientras a derecha e izquierda los arbustos florecidos se enredaban entre sí, ofreciendo a la vista el panorama de una belleza maravillosa.

Más adelante descubrieron un riachuelo de aguas transparentes que describía un sinuoso trayecto, estrecho y pedregoso, con charcos poco profundos.

–¿Nos bañamos? —preguntó Tony, con ansiosa emoción.

–¡Me gustaría! –le contestó Carlitos, pero recuerda que nuestros padres nos han prohibido hacerlo si no andamos acompañados de personas mayores. Además, primero debemos averiguar qué le ha pasado a Chinchilín.

–Tienes razón –contestó su compañero. –Vamos a seguir y preguntaremos a nuestros amigos los animales.

Continuaron su camino y a pocos minutos pasaron por debajo de un roble enorme a cuya sombra, en un suelo alfombrado de blancas flores, rumiaba una vaca, mientras un poco más alejadas otras pacían indiferentes.

Carlitos le preguntó:

–Amiga vaca, ¿usted no ha visto a Chinchilín?

Y la vaca, parando de mascar, respondió:

–Muu-chacho no, muu-chacho no.

Siguieron caminando, caminando, hasta encontrarse con una jabada gallina y al preguntarle por su amigo ésta respondió:

–¡Clo, cloc, cloc, por aquí no!

El gallo que ya había oído la pregunta contestó:

–¡Quiquiriquí, no por aquí! ¡Quiquiriquí, no por aquí!

Los niños ya estaban cansados de tanto caminar, pero no se daban por vencidos hasta averiguar el destino de su amigo.

Habían hablado con el caballo, el burro, el perro, el gato… Hasta que cerca de una enorme piedra, a la entrada del bosque, se encontraron con un hermoso chivo, a quien le dijeron:

–Compadre chivo, nosotros salimos desde temprano en busca de nuestro amigo Chinchilín, a quien no vemos desde hace cuatro días; pensamos que algo malo le ha pasado, pero no sabemos donde encontrarlo. ¿Usted no lo ha visto por aquí?

El cabrío, después de escuchar atentamente, levantó su pata derecha y señalando hacia una escalera de rocas semi oculta por la maleza les contestó:


–Bee por ahí se fue. Bee por ahí se fue.

Los muchachos, comprendiendo el rumbo que debían tomar, se dirigieron alegremente al lugar señaldo. Era la entrada de lo que en tiempo lejano había sido la morada de alguna familia aborigen. Parecía un castillo protegido por murallas de rocas, y en el centro cuevas que de trecho en trecho recibían los reflejos de rayos solares. Los niños exploraban admirados esta arquitectura natural, cuando una voz femenina clamó bruscamente:

–¿Quién anda ahí?

–Somos Tony y Carlitos… Y andamos en busca de Chinchilín.

–¿Para qué lo quieren? –dijo la misma voz.

–Somos sus amigos –repetían los niños hasta que una voz varonil, pero tierna, interrumpió la inquietante conversación.

–Sí, esposa mía, déjalos pasar, en verdad son mis amigos y no los he visto desde hace varios días. Tú sabes que he estado enfermo y no he podido ir al parque.

Entonces, Tony y Carlitos reconocieron a Chinchilín, quien les dijo que su esposa llevaba por nombre Lealtad, y que era una señora buena y cariñosa. Ella les había hablado en tono alterado pensando que se trataba de personas extrañas a la comunidad, ya que Chinchilín y su compañera residían en los límites de Pureza y cerca de allí vivían otras personas que no tenían costumbres tan buenas como los Puritanos.

–Pasen, no tengan miedo —les dijo Lealtad mientras acariciaba la barbilla de Tony y pasaba la mano sobre la cabeza de Carlitos, todo e interés de sosegarlos.

Mientras tanto Chinchilín no cabía de gozo al ver a sus amiguitos. Les mostró su fortificado hogar. En el interior todo estaba primorosamente limpio y ordenado; en el exterior, por un lado, cultivaban un bello jardín. No muy lejos un huerto y árboles frutales, y del otro lado, había un arroyo con pequeños manantiales de donde tomaban los esposo el agua para su consumo.

Los niños, después de descansar, recogieron una amplia variedad de frutas hasta que comprendieron que pronto empezaría a oscurecer.

–¡Nos vamos! –dijo Tony al recordar que todos en Pureza estaban pendientes de su regreso

–Nada de eso! –dijo Chinchilín. Lleven dos canastos con las frutas más hermosas para que las repartan a sus amiguitos.

–¡No podemos! –expresó Carlitos. —Es tarde, y a pie llegaremos de noche y cansados; eso sería motivo de preocupación para nuestros padres y compañeros en el parque.

–¡No se preocupen, muchachos! –manifestó Chinchilín. –Tengo para ustedes un gran secreto, junto a una buena noticia: Yo vuelo como las aves y los llevaré por los aires de regreso al pueblo.

Los niños estaban incrédulos y fue necesario que su amigo les mostrara las alas ocultas debajo de un gran camisón que siempre portaba. Convencidos abordaron los hombros de Chinchilín. Se elevaron después de despedirse de Lealtad y desde las alturas divisaron todo el valle.

Con frecuentes piruetas el hombre-nave simulaba aterrizar para elevarse de nuevo en medio de risas y gritos de alegría de los niños.

–¡Al parque, ya! –dijo Chinchilín al notar lo avanzado de la hora y volando en línea recta y descendente llegaron a la ciudad donde fueron recibidos en medio de asombro y alegría.

Ya en el parque todos querían saber a la vez lo sucedido a los niños y al hombre volador. al trío le resultaba difícil narrar sus aventuras, pero lo más importante para todos era contar con el feliz regreso de Tony y Carlitos, y con la presencia del personaje más popular de la ciudad. El júbilo se apoderó de todos y no hubo más palabras que el coro unánime de:

–¡Te queremos, Chinchilín! ¡Te queremos, Chinchilín!

Chinchilín regresó a su refugio seguro de que tarde tras tarde retornaría a su pueblo querido.

FIN

Fue impreso en EDITORIAL TRADICIÓN, Calle Las Carreras, 158, Ens. Lugo, Apartado Postal 351, Santo Domingo, República Dominicana.

Como el dibujo de Yodari Espinal Álvarez pone "abril, 1993", podemos pensar que ese fue el año de su impresión.


martes, 20 de abril de 2021

¿Por qué somos polvo de estrellas? de María Teresa Ruiz de Catrain

 «Cuando nada era nada, nada existía». Papá de Leonora


En el libro UN DÍA EN LA MINA, leemos lo siguiente:

—Cada madrugada mi papá me habla sobre los metales, de sus colores, propiedades y de cómo todo en el universo, está hecho de polvo de estrellas y juntos repetimos:

—Mira siempre hacia el firmamento, allí nacen tus sueños y si trabajas duro, ningún sueño será pequeño.

Trozo de cobre

Los párrafos precedente justifican el libro nuevo de María Teresa Ruíz de Catraim: ¿POR QUÉ SOMOS POLVO DE ESTRELLAS? Pregunta lógica que hace la niña Leonora a su papá y que origina una larga conversación con explicaciones que la autora y Fundación CORMIDOM extienden a todos los niños mayores de diez años (o precoces), curiosos y avispados.

A partir del Big Bang o Gran Explosión, el Universo tiene espacio, tiempo y se pobló de pedacitos que se alejaban o acercaban en lo que describen como una infinita danza en el firmamento. A seguidas, explica lo que son protones, neutrones, núcleo... ¡ÁTOMO! Ese pequñito que está en todas las cosas porque es lo que forma la MATERIA.

Pero mi plan no es transcribir aquí el libro y sí comentarlo para despertar en quien lo lea el interés de buscarlo, sea en biblioteca, sea comprándolo, sea como sea. ¡El libro es bellísimo y hay que tenerlo!

Es una cátedra que da pie a conversaciones con nuestros hijos, alumnos, amiguitos... Reto a los mayores a asumir el desafío de retomar el arte de disfrutar las ciencias a partir de la ficción que educa y entretiene.


Un día en la mina de María Teresa Ruíz de Catraim

Ilustración de Yin Lai Trinidad

En más de una ocasión se ha utilizado la literatura con expresos fines, transmitiendo a los niños visiones particulares de entidades o empresas. Normalmente, en nuestro país, hemos visto este tipo de publicaciones patrocinadas por instituciones bancarias o asociaciones de ahorro.

En esta oportunidad, La Fundación CORMIDOM se asocia con la escritora María Teresa Ruíz de Catraim para crear un personaje infantil con nombre de río y todas las características de una niña de primaria para introducir a la infancia dominicana en el mundo de la minería, prácticamente desconocido para todos.

Al ser hija de un empleado de la mina,  Leonora, curiosa y entusiasta, se prepara para ir de excursión con su escuela y maestra, al sitio donde trabaja su papá y que a la vez es tal vez, el mayor empleador de la zona de Maimón. 

La mina, que trabaja de manera subterránea, extrae los minerales cobre y zinc. Como una cosa lleva a la otra, hay que decir que no solo hay un río La Leonora, también hay un río llamado Zinc y el Yuna. Maimón, municipio de Monseñor Nouel, igual que Bonao y Piedra Blanca, está también rodeado de lomas. Entre ellas, La Peguera, Loma Mala, La Lomita, Loma Siete Cabezas, etc. De manera que es un valle de hermosa geografía.

La autora María Teresa Ruíz de Catraim hace un hermoso y ágil relato donde integra los elementos de manera armónica. Veamos cómo describe el paisaje:

«Es ese camino hermoso, techado de enormes flamboyanes y bordeado de exóticas flores donde se escucha el canto de las aves.

Atravesando cacaotales y sembradíos, Leonora se detuvo a recoger algunas guayabas que compartía con sus amigos y, naturalmente, con Pirita. Asimismo observó las verdes sierras e inmensas montañas que enmarcan su comunidad».

Pirita es la mascota de Leonora. Una linda perrita que la acompaña a la escuela, come guayabas y regresa sola a la casa.

Un día en la mina, es la historia de una visita a la mina de un grupo de escolares, donde Leonora, hija de un minero moderno, une el conocimiento de su escuela en la visita con todo lo que su papá le cuenta con cierta poesía, en las noches tranquilas de su vivienda.

Se hace énfasis en la explotación de los recursos de manera responsable y en las medidas imprescindibles necesarias para visitar la mina de manera segura.

Con sencillez pero bien conducido, el relato marca el camino para la próxima publicación, de la mejor manera: con poesía.

Sin olvidar, el mundo poblado de sentimientos y deseos por alcanzar a la infancia, se pone cuidado en salvar el anhelo para el futuro que siempre debemos suponer seguro y brillante.

Las ilustraciones y diagramación de la obra es responsabilidad de Yin Lai Trinidad Ng, quien hace un trabajo diáfano que resalta el texto de María Teresa.

El libro Un día en la Mina termina con un cuestionario de comprensión lectora, glosario y aporte al conocimiento de la literatura con empeño en cultivar nuevos creadores.



 ISBN 978-9945-80-652-6

Un día en la mina

Autor:Ruiz De Catrain, María Teresa
Trinidad, Yin Lai
Editorial:Trinidad NG, Yin Lai Melanie
Materia:Literatura infantil
Público objetivo:Infantil / Juvenil
Publicado:2019-12-07
Número de edición:1
Número de páginas:44
Tamaño:21.59x22.86cm.
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español
Reseña

“Un día en la mina” de María Teresa Ruiz de Catrain, es una recreación de los campos y caminos de Maimón y la cotidianidad de la mina a través
de los ojos, plenos de ilusión, de una niña.

Habla de infancia, firmamento, escuela, tradiciones culturales, familiares y el trabajo comprometido de los hombres y mujeres que trabajan en la mina.



María Teresa Ruíz de Catraim


María Teresa Ruíz de Catrain, nació en Santo Domingo. En esta ciudad y en España ha publicado textos en diversos géneros: Cartas a mi hijo, (1996), autobiográfico; 

El sueño de mi corazón, (2001), testimonial; Boabdil, la nobleza de un Sultán, (2004), novela histórica juvenil; Carlos I y V, (2007), biografía; Plantas bíblicas en La Hispaniola, (2009), de investigación, 

y los infantiles Es la tierra más hermosa que ojos jamás hayan visto, (2009); traducida al sistema Braille y Un canto a la Natividad, 2015. A mi hijo Diego, 2016, novela histórica juvenil sobre la vida de Cristóbal Colón.

Es coautora del libro Los Derechos Humanos en su origen, (2011); Espacios Sagrados, Colección Banreservas 2016, y del documental Cinco Siglos de Adviento, sobre el sermón de Montesinos, galardonado como Mejor Documental en los premios Casandra 2011. 

Además de la escritura, se dedica a la gestión cultural y al estudio de la historia. 

Vive cerca de las buenas causas y de la irrenunciable defensa de la justicia. 

Ama la Ciudad Colonial. Lleva la dirección de Quinta Dominica donde desarrolla programas históricos, culturales y educativos siempre en beneficio de la sociedad. 

Cualquier día se le puede encontrar con los brazos abiertos. Por encima de todo, intenta ser feliz.

martes, 13 de abril de 2021

Gracia Iglesias, la narradora de sus propias historias divertidas y profundas


La invitación vino por correo electrónico y en medio de esta pandemia adquirió un significado extraordinario para mí. ¡Oh, el mundo sigue rotando! 
Conocer a un exitoso escritor es una oportunidad de cambiarse las gafas. Gracia Iglesias nos invita a utilizar las de la imaginación.
Vivaz, coherente y apasionada nos hizo niños pequeños por unas horas. Conocí del libro álbum y su importancia.
Nosotros que hacemos libros con dos o tres ilustraciones, no sabemos del Credo la mitad al observar el vuelo mágico de autor e ilustrador para resultados memorables.
Algunos de los libros de Gracia Iglesias van por muchas tiradas de miles de ejemplares y sus personajes ya son icónicos para los temas que tratan, como por ejemplo Moncho Rabioso, cuando se trate de rabietas¡Buen camino, Celestino! cuando se trate de cargar con todo lo que los demás quieren echarnos en la mochila.
Una historia encantadora fue la de Pepita Sarmiento, que es un hermoso canto a la identidad y libertad de las personas.
Entre los presentes estaban Yina Guerrero, Yuan Fuei Liao, Dulce Elvira de los Santos, Esther Amaro,  Leibi Ng, Yamel y Pilar Maquiavelo.
La autora Gracia Iglesias vino desde España a Santo Domingo para grabar junto a Anya Damirón un Cuentacuentos especial "Como Antes Live". Será transmitido el 24 de abril con motivo del Día del Libro. ¡No se lo pierdan! Abajo de la imagen están los links a los sitios de ambas autoras.
Para que conste que la literatura infantil y juvenil ha sido invitada a renovarse con referencias, este lunes 12 de abril de 2021, queda consignado con su cambio de gafas habituales a gafas con imaginación y visión poética. ¡Gratitud, Anya Damirón!

jueves, 8 de abril de 2021

Ana ama el chocolate, de Verouschka Freixas, deliciosa historia para aprender a no exagerar

 


«A Ana le encanta el chocolate. Lo come a todas horas, de todas las formas y no le gusta compartirlo con sus amiguitos. Un día llega de la escuela y no encuentra el chocolate en polvo para hacer su batida; tampoco encuentra el menor pedacito para merendar. ¿Quéhará Ana? O mejor dicho, ¿qué le pasará a Ana?»



«Una humorística historia sobre las consecuencias de comer dulces en exceso, cosa que es motivo de preocupación para muchas familias y que, en efecto, puede llegar a hacer daño a la salud.»

Pintora, ilustradora, escritora... Verouschka Freixas imparte talleres de arte.


Verouschka Freixas

«¡Hola chicos! Me llamo Verouschka Freixas, nací en República Dominicana. Soy hija de padre cubano y madre boliviana. Desde pequeñita, pude viajar con ellos a México, Puerto Rico, Estados Unidos. Estos viajes dejaron una profunda huella en mi corazón. A mis padres les agradezco mi primer contacto con la espuma del mar, el amor por los cuentos, el aprecio por el tango, la quena y el bolero… y las canciones de Luis Aguilé. Estoy casada desde hace 20 años con el artista plástico Vladimir Velázquez.

Como pintora he tenido la dicha de participar en numerosas exposiciones en mi país y en otros, como Alemania, Inglaterra, Suiza, Brasil y Estados Unidos. Desde el 2005 imparto talleres de arte para niños y jóvenes. Mis pasiones son: el mar, pintar cuadros, ilustrar cuentos y hacer escenografías. En el 2007 produje junto a León David mi primer libro de cuentos titulado “Margarita y la nube”, bajo el sello Alfaguara Infantil y ahora sigo escribiendo».


Conozca más de Verónica, por favor:

https://ateliervf.blogspot.com/2015/07/verouschka-freixas-directora-atelier.html


Una historia deliciosa con final sensato

Recomiendo Ana ama el chocolate de la colección LOQUELEO de Santillana. Aunque pone mayores de 6 años, ustedes saben que depende de las personalidades de los niños, porque ahora mismo los chicos de 4 dan la hora de tanto que saben. ¡Si lo sabré yo, por Adela!

Este libro no solo usa las palabras precisas para mostrar la absoluta adoración de Ana por un alimento de múltiples presentaciones en el mercado, sino que a través de las ilustraciones de la propia autora, comunican un conjunto de verdadera belleza para contribuir con la educación estética de los niños.

Llama la atención la paciente solicitud de la mamá que no muestra resistencia a la monótona decisión de Ana, salvo una advertencia. 

También llama la atención que Ana se cierra en banda y no se da la oportunidad de probar el inmenso mundo de sabores que tiene alrededor, llegando un poco más allá de su octavo cumpleaños con su firme preferencia.

Ana ama el chocolate es una herramienta no solo de lectura divertida y belleza; también es un atinado ejemplo de autoaprendizaje para los infantes que se reflejen por empatía en la historia. Siempre que no haya equilibrio, la vida se encarga de darnos una lección.

Igualmente, los profesores y padres tienen una buena oportunidad -a través de este libro- para hablar de las adicciones y hacer investigación sobre las consecuencias de los excesos sobre el organismo.

Leibi NG


viernes, 26 de marzo de 2021

Anuncian creación de Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil

Carmen Heredia, ministra de Cultura y Rafael Peralta Romero, director general de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.


Viernes, 26 Marzo 2021

El lauro tiene una dotación de un millón de pesos

El Ministerio de Cultura (MINC) y la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU) anunciaron la creación del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil, con una dotación de un millón de pesos, el cual será otorgado cada año a un escritor dominicano que haya desarrollado una carrera literaria enfocada en la creación de textos para niños.

El premio fue anunciado durante una rueda de prensa encabezada por la ministra de Cultura, Carmen Heredia, quien explicó que este reconocimiento estará dirigido a los autores dominicanos cuya obra haya sido escrita en lengua española y que satisfaga las exigencias de calidad y contenido propios de la literatura dirigida al público infantil. 

Señaló que con la premiación se busca impulsar la consolidación de la literatura infantil de la República Dominicana, por la importancia que reviste para el crecimiento intelectivo de los niños a partir del desarrollo de sus competencias comunicativas. 

El director de la BNPHU, el escritor Rafael Peralta Romero, explicó que el premio será anunciado el 28 de febrero de cada año, coincidiendo con el aniversario de la fundación de la Biblioteca Nacional, y será entregado en una ceremonia solemne el 23 de abril, Día Internacional del Libro. 

Destacó que las propuestas para el remio correspondiente al presente año 2021, serán depositadas, excepcionalmente, desde el 29 de marzo hasta el 29 de mayo. El galardón será anunciado, también excepcionalmente, el 29 de junio, aniversario del nacimiento de Pedro Henríquez Ureña. La ceremonia de entrega tendrá efecto el 16 de agosto, día conmemorativo a la guerra de Restauración.

Según el reglamento del premio, el galardón solo podrá otorgarse a autores vivos. “Para ser tomado en cuenta para este premio se requiere que el autor tenga publicado un conjunto de obras literarias dirigidas al público infantil, en cualesquiera de los géneros de narrativa (cuento y novela), poesía o dramaturgia. Debe haber publicado, al menos, cinco títulos en formato de libro”, indica el reglamento.

Peralta dijo que el jurado evaluador estará integrado por cinco personalidades dominicanas: el director general de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, quien lo presidirá; el presidente del Patronato de la BNPHU, el director de la Academia Dominicana de la Lengua, el director de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana y un representante del sector patrocinador, si lo hubiera.

Explicó el reglamento que, para recibir el premio, el autor y su obra deberán haber obtenido un reconocimiento en lectoría en la República Dominicana y en el extranjero.



Además, que la obra del autor, en su totalidad, muestre originalidad y consistencia, y que haya hecho un aporte a la reafirmación de la identidad nacional en favor de la población infantil.

Las candidaturas al premio podrán ser presentadas por instituciones dominicanas, educativas o culturales (incluidas instituciones dominicanas en el exterior), públicas o privadas, por editoriales y por un conjunto de personas (5 o más) que tengan vinculación con el mundo de la literatura infantil y juvenil. 

El reglamento del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil está firmado por Carmen Heredia, ministra de Cultura, y por Rafael Peralta Romero, director general de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.

Santo Domingo, D.N.

Fuente: Página de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña

http://www.cultura.gob.do/index.php/noticias/item/1644-anuncian-creacion-de-premio-biblioteca-nacional-de-literatura-infantil


26 de marzo de 2021

miércoles, 24 de marzo de 2021

LOS PUENTES DEL CORAZÓN de Farah Hallal, Aurora Tavárez Belliard 2019

 

Portada Los puentes del corazón, de Farah Hallal


Hasta ahora tuve oportunidad de leer "Los puentes del corazón" de Farah Hallal, obra que ganó el Aurora Tavárez Belliard del 2019.

Para nadie es un secreto que considero a esta escritora el paradigma actual de la literatura infantil de nuestro país, aunque quienes me conocen saben que admiro a muchos de mis colegas y siempre ambiciono equiparar al país con los países más desarrollados. 

Se pueden ver mis halagos a través de mis publicaciones. Don Marcio Veloz Maggiolo, José Enrique García,  Luis R. Santos, José Fernández Pequeño; Rafael Peralta Romero. Luis Martín Gómez... ¿quiénes más?, resultan ser escritores consagrados y probados en varios géneros que han incursionado en la literatura infantil pero la misma no les quita el sueño, que no es nada malo, pero es así. Y es que mi anhelo siempre ha sido tener profesionales dedicados por completo a la literatura dirigida a la infancia: de 0 a 18 años hasta que se diga lo contrario.

César Sánchez Beras, Virginia Read de Escobal y Farah Hallal constituyen un trío adorable que pone a la República Dominicana en alto con sus obras ya que en sus geografías, en sus palabras, en sus tramas, la sociopolítica de la segunda de las Antillas está presente con distinción.

En el caso de "Los puentes del corazón", la autora saca partido de sus experiencias como madre de poeta, como poeta y como emigrante.

Yo doy fe de las increíbles dotes poéticas que posee su hijo Gael Then Hallal y la lúcida inteligencia  de Itzel Then Hallal. Así que la obra es una trama ágil y divertida que trata sobre el desarraigo que no llega a convertirse en tragedia.

Maku, el protagonista llega a Valencia para incorporarse a la escuela ya avanzado el año escolar y se encuentra no solo con maestra nueva, escuela nueva y compañeros nuevos, sino con un idioma nuevo. Obligado a "adaptar" su forma de pensar acostumbrada con nuevas conductas se mete en un lío sin darse cuenta.

Farah Hallal crea el paralelismo de los dos paisajes: el que se abandona y el que se estrena, con la voz de la emoción. Maku, a través de su entorno, sus familiares, sus amigos y recuerdos muestra que está lleno de vivencias que no va a ser fácil abandonar. Y eso tiene sus contras, pero mucho más pro.

El lenguaje, lleno de familiaridad e imágenes nos hace leer todas las páginas buscando el desenlace, lo que para mí es un triunfo pues soy fiel a que esto siempre se trata de divertir y educar en proporciones apetitosas.

Con inteligencia se filtran poemas propios de Gael y otros creados para el personaje Luciano simpático y desproblematizado.

La obra fue premiada por un jurado compuesto por Lucía Amelia Cabral, Dulce Elvira de los Santos y Elizabeth Ovalle.

Farah Hallal

Tal como dije con la obra de Farah Hallal, titulada "Número Ocho" del Barco de Vapor, Editora SM, recomiendo esta lectura no solo para los niños a quienes está dirigida sino a todos cuantos aspiran a ser escritores de literatura infantil porque yo estoy segura de que muchos queremos hacer eso. Con Farah uno se divierte leyendo sus imaginerías, pero también se educa. Es sencillamente, magistral.

sábado, 13 de marzo de 2021

Mía, Esteban y la noria, de Kianny N. Antigua

 


  • La colección Loqueleo de Editora Santillana presenta en su catálogo este título para niños mayores de 6 años.


"Mía, un personaje muy conocido por los niños dominicanos, asiste con sus padres y su amigo Esteban a una Feria Mecánica para disfrutar los juegos y montar, especialmente, una gran noria en forma de estrella".

"Es un libro hermoso y sencillo donde la autora recrea tanto el sentimiento de distracción como la importancia del juego y aporta valores fundamentales para los primeros años en la vida de las niñas y los niños." 

Sobre la autora:

Kianny N. Antigua



Kianny N. Antigua (San Francisco de Macorís, República Dominicana, 1979). Escritora, profesora universitaria que actualmente se desempeña como profesora adjunta en Dartmouth College y dirige el programa de español para chiquitines en Howe Library. Entre sus obras hay muchas dirigidas al público adultos, tanto en poesía  como en narrativa; pero para niños, ella ha publicado Mía, Esteban y las nuevas palabras, El canto de la lechuza, Detrás del latido; Al revés, Mía y el regalo de Guaguau, y Mía y las luces, entre otras.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Cuentos con estornudo y arcoíris de Yuan Fuei Liao

 "Los libros son para usarlos como si fueran juguetes; inventar nuevos cuentos con los propios niños usando las palabras como juegos: juntarlas, desmenuzarlas, torcerlas, expandirlas, batirlas, reventarlas, colarlas y, cuando no las haya, engendrarlas". Yuan Fuei Liao



¡Mmmmm! ¡Qué rico es un libro nuevo! Hoy les hablo sobre una serie de cuentos del autor Yuan Fuei Liao que se llama Cuentos con estornudo y arcoiris, de la colección Loqueleo, de Santillana Infantil y Juvenil, 2020. Las ilustraciones son de José Amado Polanco tal como se lee en la portada.

La colección naranja de Loqueleo es para mayores de 10 años, pero, los más avispados, de menor edad, estoy segura de que los van a disfrutar y aún mejor si los leen con sus papás.

Mira lo que dice el prólogo:

«Los catorce (embuste, son más) cuentos de este volumen no solo integran un mundo mágico donde los extremos convergen y la creatividad despierta la imaginación infantil con una belleza literaria fuera de los común.

El estornudo y el arcoíris forman parte de la vida, y el arcoíris y el estornudo también forman parte de estos cuentos que son breves... como el estornudo y el arcoíris. El estornudo apenas dura un instante. El arcoíris también dura solo un instante, aunque más largo. Y la vida -dicen- es una sucesión de instantes... como los cuentos de este libro.

Juntar estornudo con arcoíris consiste es fruto del uso del "binomio fantástico". Este es un método promovido por el laureado autor de literatura infantil Gianni Rodari. Consiste en elegir dos palabras lo bastante distantes la una de la otra como para que su relación sea extraña, y así crear una narrativa con ellas.

Siete de estos catorce cuentos nacieron por la inventiva de mi hijo Juan Francisco: "¡A-a-ah-aaatchússs de colores!", "Angelio y el puente colorido", "-¡A-a-ah-aaatchússs! -¡Salud!", Árbol de Navidad para todo el año", "Tres maravillas en el hospital de dragones", "¿Por qué los peces tienen distintos colores?" y "Un chichón largo largo". Las ideas originales de esos siete cuentos fueron creadas por Juan Francisco cuando tenía entre tres y cuatro años de edad.

Todos los cuentos están enlazados por el hilo conductor de la familia de un planeta imaginario; pero cada uno puede ser leído por separado.

Ustedes, los niños, están más cerca del suelo que los adultos y que los arcoíris. Quizás por eso los pequeños son más "aterrizados". No han perdido la capacidad de soñar y de asombrarse.

Nos ayudan, en este mundo tantas veces descolorido, a entintarlo con los colores del arcoíris. Los niños son, pues, nuestros maestros.

Con Juan Francisco, por ejemplo, aprendí que cuando juntamos dos arcoíris podemos obtener un círculo, como la forma de una boca abierta a punto de estornudar: ¡A-a-ah-aaatchússs

¡Salud!

Eso nos informan en la contraportada y nos da muuuucha curiosidad ¿verdad? Lee los cuentos que componen esta obra:

1) ¿Por qué juntar estornudo y arcoíris?

2) Cuentos con estornudo y arcoíris

3) ¡A-a-ah-aaatchússs de colores!

4) Angelio y el puente colorido

5) ¡A-a-ah-aaatchússs!

-¡Salud!

6) De la alergia a la alegría

7) Monstro

8) ¡Esto es un nudo!

9) Árbol de Navidad para todo el año

10) Ideas descabelladas

11) La familia Prisa

12) Tres maravillas en el hospital de dragones

13) ¿Por qué los peces tienen distintos colores?

14) Un chichón largo, largo

15) De cómo el león perdió su hamaca de arcoíris

16) Infanta Eleleku

17) Postdata

18) La guagüita cimarrona

Autor Yuan Fuei Liao

«Imagínate una niña que, cuando estornuda, no arroja el aire hacia fuera de ella sino hacia dentro. Y luego se ríe.

Imagínate un mundo en el que todas las cosas son de mucho colorido, menor el arcoíris que apenas tiene tonos grises. Y llegan una niña y un niño para pintar ese arcoíris con siete colores.

Dedico este libro a quienes, con su vida, colorean este mundo de estornudos, con las tonalidades del arcoíris.»


Yuan Fuei Liao

Nació en Taiwán, de padres chinos. Yuan llegó a la República Dominicana a los siete años de edad. Pronto se habituó al sancocho y al merengue, y adquirió espíritu caribeño. Se autonombra "ser humano aspirando a ser más humano" y "exniño aspirando a ser más niño". A este origamista le encantan los haikus, los microrelatos, los chocolates, la trova, los sueños, la solidaridad, mirar las aves que planean en libertad, sentarse en los parques con las brisas... y con Jesús.

Por varios países de América y Europa realiza su oficio de "diversionero", una mezcla de misionero con diversión: presenta humor, ilusionismo y prestiditación para acompañar sus mensajes. Ha publicado los libros Dios: loco de amor, ¡Dios es wao!, El macuto mágico; en Alfaguara Infantil, Cuentos sin ningún porqué, y en Loqueleo, Hacer oír tu voz, un rebulú en la ebanistería y Repuestuario.

lunes, 8 de marzo de 2021

Sahara, de Farah Halla primer premio dentro de la categoría de narrativa juvenil en la convocatoria 2020 del Premio Campoy-Ada,


La novela “Sahara” de la autora Farah Hallal ha sido reconocida con el premio de literatura infantil y juvenil CAMPOY-ADA instituido por la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). El objetivo de este premio es reconocer en el campo de la literatura infantil y juvenil, obras ya publicadas que destaquen por la originalidad de su idea, su realización literaria y artística y por el uso excelente del lenguaje. 

Editada por Ediciones SM en Puerto Rico y merecedora en 2019 del Primer Premio El Barco de Vapor Caribe, “Sahara” ha sido reconocida, esta vez, con un primer premio dentro de la categoría de narrativa juvenil en la convocatoria 2020 del Premio Campoy-Ada, tal y como se anuncia en su página web:

http://premiocampoy-ada.com/ganadores-2020/?fbclid=IwAR2KaconoPTBWesDxpWpfQHK0WfbDhTrT1kAWebCWGp7bmY2aVzMqvfBWAc

Sahara es una historia narrada por una niña negra, que —a un tiempo sagaz y cándida— recoge en un diario la cotidianidad con su mamá española, una tía bisabuela que sufre de Alzheimer y, a distancia, con su padre dominicano, con quien mantiene una estrecha y amorosa relación.

Este es un premio dominicano por el que estamos enormemente orgullosos de compartir con su autora este reconocimiento a las letras dominicanas.

¡Enhorabuena para Farah y a seguir creando historias de valor universal! Nota de Geraldine de Santis



lunes, 1 de marzo de 2021

SAGA S.T.E.M. CON BANCO BHD-LEÓN

 

sábado, 6 de febrero de 2021

Tiene diez años: Niña dominicana con best seller de Amazon



Por Alicia Estévez

Santo Domingo, RD

 Muchas personas adultas desapro­vechan su tiempo. A Kiana Sosa Ure­ña, su profesora de cuar­to grado, en la Brentwood Park Elementary School, en Burnaby, una ciudad en las afueras de Vancouver, Canadá, le dio un espacio libre, en clases, para que lo dedicara a hacer lo que ella quisiera. La niña, de 10 años, en ese momento, es­cribió la historia de dos ele­fantes, en apuros, que se hacen amigos de un gorila.

A la profesora Livia Chan le pareció tan bue­no lo que leyó que animó a Kiana a enviarlo a un con­curso de su distrito esco­lar. Ganó y, luego, se con­virtió en un libro, que fue best seller de Amazon, y su autora ha sido entrevis­tada en televisión nacio­nal de Canadá, donde na­ció esta niña, que ahora tiene 11 años, y es hija de padres dominicanos.

La historia de cómo la pequeña Kiana, que ame­rita traductora para su en­trevista, pero le encanta la comida criolla, visita con frecuencia al país y se sien­te muy dominicana, escri­bió un libro, que el pasado diciembre llegó a superar, en las ventas de Amazon, las novelas de Harry Pot­ter, empezó con un desafío por una desventaja perso­nal, ella estaba aprendien­do a leer más lento que sus compañeros, explica la ma­má de Kiana, Karoline Ure­ña de Sosa.

“Tardó un poco más que sus compañeros, hasta se­gundo grado, para apren­der a leer. Se sentía mal porque otros alumnos estaban más avanzados, como es muy determinada, se po­nía a leer cuentos, para me­jorar. También, acostumbra a hablar sola, si está jugan­do, está diciendo una histo­ria. La profesora descubrió que ella tenía esa habili­dad.”

“Kiana es una narradora y escritora fenomenal.”, es­cribió Chan sobre su precoz estudiante.

De modo que el día en que su profesora dejó a los alumnos escoger a qué pro­yecto dedicarían sus próxi­mos veinte o 30 minutos, Kiana escribió el cuento “Ellie and Lou and The Me­aning of Friendship”, en es­pañol “Ellie y Lou: y el signi­ficado de la amistad”, sobre dos elefantes que se sepa­ran de la manada, necesitan ayuda, y se hacen amigos de un gorila.

A la maestra Chan le en­cantó el relato y le propu­so a la niña enviarlo al con­curso, de su distrito escolar, Words Anthology. Kiana ga­nó la categoría Prosa, del 3ro al 5to grado.

Lamentablemente, debi­do a la pandemia, se cance­ló la ceremonia de entrega del premio. Así que, para animar a Kiara, su mamá decidió publicar el cuento.

El relato, que la auto­ra dedicó a su familia en la República Dominicana, fue publicado en formato im­preso y digital.

De su lado, Kiana dice que, cuando vio que tenía su obra en las manos, se sin­tió feliz porque había cum­plido su sueño.

El diario local, Burna­by Now, publicó una reseña. Luego, la entrevistaron para CBC News National, que es televisión nacional. “Estuvi­mos en el noticiario de la ma­ñana, el 31 de diciembre. La gente nos decía, en la calle, las vimos en televisión”, cuenta Karoline.

 Han vendido unos mil 400 libros. Karoline vio có­mo, durante 48 horas, “Ellie y Lou: y el significado de la amistad”, se había converti­do en un best seller de Ama­zon.

“Los días 26 y 27 de di­ciembre, llegó al número 17 en la lista de best seller de Amazon, por encima de Harry Potter.” En la actuali­dad, el 78 por ciento de los compradores del libro, que han dejado sus comenta­rios en la página de Kiana en Amazon, lo califican de excelente.

La niña, amante de la na­turaleza y muy preocupa­da por la preservación del medioambiente, donará a “Conservation Fund of Ca­nada”, una organización sin fines de lucro, parte de las regalías de las ventas. Están en proceso de traducir el li­bro al francés y al español.


Tomado en

https://listindiario.com/la-vida/2021/02/06/655772/tiene-diez-anos-nina-dominicana-con-best-seller-de-amazon

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Una mirada a la dominicanidad a través de los ojos verdes de la literatura de la diáspora, Elizabeth Balaguer

Elizabeth Balaguer

Vianco Fernández

Santo Domingo, República Dominicana.- De grande, quería ser escritora, una que se pareciera a la autora de Mujercitas, Louisa May Scott, y a los doce años leyó Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Como el grito de guerra de sus mayores era “del colegio a la casa”, ella tuvo mucho tiempo disponible y se puso a leer desde chiquita. Le echó mano a todo libro que le pasara por el lado, y fue así que leyó temprano las décimas de Juan Antonio Alix, El masacre se pasa a pie de Freddy Prestol Castillo, y las novelas policíacas de Agatha Christie. Leyó tanto que leyó hasta los muñequitos de Archie y Sussie y las novelas rosa de Corín Tellado. Y luego se hizo fanática de Mafalda, la de Quino, y de los comics alternativos de Rius.

Conoció El Quijote a través de su abuela, que se pasaba el día parafraseándolo por toda la casa, y un día esa misma abuela la encontró leyendo el libro Ernesto Cardenal en Cuba, y la rellenó por andar leyendo a ese "cura ateo".

Elizabeth Balaguer tuvo acceso a la biblioteca personal del presidente Joaquín Balaguer, que era su tío, y nunca olvida el día que se la llevaron. “Me llevaban a su casa y uno de los lugares que más disfrutaba era la biblioteca que estaba en el primer piso del anexo. Iba tocando uno a uno los libros, en ocasiones observaba los detalles de sus encuadernaciones, a veces tomaba algún ejemplar entre mis manos y abría sus páginas. Y claro, siempre los volvía a colocar en la misma manera en que los había encontrado. Ese lugar era casi un santuario. Hasta que un día llegué y con tristeza vi cómo iban desmontando los libros de los anaqueles para colocarlos en las cajas numeradas que serían donadas a la UNPHU. En ese instante sentí que la magia se había terminado”.

Lo primero que escribió fueron cartas. Largas y extensas cartas que mandaba a sus primas y a sus tíos, y que las ayudaron a soltar las manos para su futura actividad de escritora. “Yo siempre tenía cosas que contar y no me importaba pasar largo rato escribiendo; por el contrario, eso me encantaba”.

Elizabeth Balaguer tiene unos ojos que compaginan con las mañanas de abril, el mes en que nació, y en ellos nunca se hace de noche. Son verdes, tirando al gris que queda en los ríos después que les cae una llovizna, y de una transparencia aceitunada, y en ellos pueden reflejarse todas las cosas del mundo.

Su madre tenía una máquina de escribir, una vieja Remington, que era un lujo del pasado. Su padre era pendolista y encuadernador en la imprenta de la Secretaría de Educación y le transmitió el amor por las bellas letras. Ella lo veía sonreír mientras trabajaba de tarde en tarde, inclinado en su mesa de dibujo. Él le contagió el amor por las formas y por el alfabeto que inventaban sus manos, y la pasión por todo aquello que iba envuelto en el mundo mágico de la impresión. “Es desde entonces –recuerda– que aprendí a querer y respetar el mundo de los libros desde su composición hasta su impresión”.

Desde el año 1989 vive en Nueva York y dice que a pesar de sus treinta años en esa gran ciudad nunca se ha curado del mal de patria, esa nostalgia invencible que cada emigrante dominicano lleva escrita en el alma. Trabaja en el sistema de educación preescolar, en un centro adscrito al Distrito Escolar 6, del Alto Manhattan. Es publicista, diseñadora, Master en Lengua Española y Literatura del City College of New York y gestora cultural.

Vive en un sexto piso que mira de costado al río Hudson, convertido por las veleidades de la geografía neoyorquina en el Harlem River. Y allí, de tarde en tarde, se sienta a escribir y a mirar desde su ventana ese pedazo de mundo. “Desde la ventana de mi casa puedo apreciar por un lado el amanecer desde el río del Este o Harlem River y por el otro lado el puente George Washington, levantado sobre el Río Hudson, y su atardecer. Manhattan es una isla bordeada por dos ríos y cada uno tiene su belleza. Para mí, el paisaje es gratificante. Cada día esas imágenes me reconfortan, se han convertido en parte de mí, son mi sentir, mis pensamientos y sus conjuros, mis cómplices, son mi amanecer y mi anochecer”.

¿De qué mundo procede usted y qué le ha aportado a su creación literaria?

De pequeña me imaginaba que vivía en un mundo donde la ficción y la realidad estaban tomadas de la mano. Me llamaban la atención los estantes con libros y desde pequeña era poseedora de uno. Me gustaba sentarme delante del estante a contemplar mi pequeña biblioteca. En mi memoria tengo grabado el recuerdo cuando mi Tía María, cariñosamente Vía, quien me enseñó a escribir en letras corridas o cursivas. Recuerdo lo orgullosa que me sentía de poder dejar de escribir en letra de molde o imprenta.

Fue un privilegio venir de una familia donde la profesión de maestra es sagrada; tías, tíos, abuelos y abuelas tuvieron el honor de educar a varias generaciones en diferentes áreas. Yo leía todo y lo recitaba en voz alta. Tener la habilidad de leer era la cosa más maravillosa que podía sucederme; a través de la lectura yo iba día a día descubriendo el mundo fantástico que estaba ante mis ojos.

¿Qué escribía antes de escribir literatura infantil?

Me inicié con el género epistolar, me gustaba escribir a mis primas y a mis tíos. Mis cartas eran extensas y muy detalladas. Yo siempre tenía cosas que contar y no me importaba pasar largo rato escribiendo; por el contrario, eso me encantaba. Antes de escribir cartas yo escribía algunos pequeños artículos, que más que artículos, eran ensayos. Siempre me ha gustado escribir cuentos; inclusive, tengo muchos que son de adultos, que nunca se han publicado. Y escribía de vez en cuando poesía; la poesía es una parte de mí.

Para mí la escritura es un desahogo y una manera de conectar el yo interno con lo que me rodea. Cuando pequeña me acostaba en el piso y hacía unas historias fantásticas con las nubes. Le hacía cuentos a mi hermanita más pequeña, le hacía muñecas, se las dibujaba siempre para entretenerla. O sea, que yo puedo decir que siempre he estado escribiendo. Ahora sé que seguiré escribiendo siempre y cuando pase el tiempo y mis hijos tengan sus hijos, yo seré una abuela que escribe, y que a través de la escritura les diré en libros el nombre de mi patria para que no se olviden de sus raíces ni se olviden de la tierra de sus padres.

¿Cómo giró hacia la literatura infantil y de dónde provienen las historias que cuentan sus libros?

La primera publicación de un libro que hice fue uno que no era de superación personal, pero daba pautas para encontrarse con uno mismo y poder seguir adelante. Al año de publicar ese libro, mi hijo estaba muy pequeño y yo quería, como toda buena madre, enseñarle a cantar canciones de mi infancia.

En primer lugar, trabajé con Trucando, un libro que ha tenido una gran acogida. Luego trabajé con Cuco. Escribí Trucando basada en las memorias y recuerdos de mi niñez. Siento que teníamos un vacío en la literatura infantil y quise ayudar a llenarlo con historias nuestras, que contaran nuestras costumbres, tradiciones y leyendas.

El cuento de Cucotambién ha tenido muy buena acogida. Es de los cuentos que yo más quiero. Un día fui a visitar en una escuela a niños de octavo grado. En ese diálogo les pregunté qué era lo que más recordaban de su República Dominicana, muchos habían llegado pequeños, se habían ido de vacaciones,y lo que más recordaban era el miedo que les metían con el Cuco. Eso me hizo pensar que el Cuco es parte de nuestra identidad y que había que preservarlo. Pero que al preservarlo teníamos que tomar en consideración que la psicología moderna en educación no permite tener asustadores. Por eso el Cuco, en mi cuento, se vuelve amigo de los niños. Es una manera de disipar el miedo, pero al mismo tiempo de mantener algo que es parte de la tradición y la identidad.

Como todos sabemos, el Cuco es un personaje que se utilizaba para disciplinarnos; un asustador. Lo usaba la abuelita, lo usaba la nana que cuidaba a uno y todo el que estaba alrededor. Todo el mundo le tenía miedo al Cuco. El argumento del cuento es una niña que viene al campo y encuentra un Cuco gracioso, que en vez de meterle miedo le cuenta a ella que lo han usado todo el tiempo como un asustador para disciplinar a los niños, pero que el Cuco no se come a los niños, sino que es amigo de los niños. Ahí comienza una nueva relación con el Cuco, y una de las actividades que yo hago con ese cuento es que ellos mismos creen su propio cuco. Y ese propio Cuco es su amigo.

¿Qué dice de los que piensan que la literatura infantil es un género menor?

Están equivocados. Podemos decir que la literatura infantil es de vital importancia para el desarrollo del ser humano. Es a través de ella que se despierta la creatividad intelectual en el proceso cognoscitivo que se inicia en el niño en los primeros cinco años de vida. La literatura infantil, como vínculo de exploración a su entorno, enriquecimiento de su vocabulario y el acercamiento a un mundo de fantasías que les permite dejar volar su imaginación. Para escribir literatura infantil debes volver a tus inicios, regresar a la niñez.

A mí me apasiona la literatura infantil, pero el hecho de que tú escribas básicamente sobre eso no significa que es lo único que tú sabes hacer; no significa que tu inteligencia y tu preparación están limitadas.

En la literatura infantil tú tienes que ser conocedora de la naturaleza humana para tu escribir literatura infantil. Y para tu ser conocedora de la naturaleza humana es mucho lo que tú tienes que leer y saber. El escritor infantil tiene que investigar y buscar y saber lo mismo que un crítico y lo mismo que una persona que escribe ensayo o que escribe novela o que escribe cualquier otro género. O sea, que debe haber un respeto y una equidad en lo que tiene que ver con la literatura infantil.

Cortázar contó una vez que un editor le pidió un cuento para niños y él le dijo que no porque era más fácil escribir para un adulto que para un niño. Yo he hecho lecturas con niños de cinco años que me han dicho eso no es así.

¿Nunca ha escrito un tema que no sea dominicano?

Yo tengo una novela que se llama Creciendo en Washington Heights. La inicié y está muy desarrollada. Para trabajarla tuve que visitar diferentes escuelas y hablar con jóvenes y adolescentes de sus experiencias. Y entre esos no solamente hay dominicanos, hay otras nacionalidades.

¿Qué historias cuenta la novela?

Es una novela sobre jóvenes, sus experiencias y el medio en que se desarrollan, el vocablo que utilizan, las diferentes situaciones que enfrentan. Estoy tomando sus experiencias y adaptándolas a la manera ficcional. Una muchacha me contó su historia y me di cuenta que es la misma de todos. Y no solamente sucede con los dominicanos, sucede con diferentes nacionalidades. Es el signo de la emigración.

¿Cómo es su vida como emigrante y como escritora en Nueva York?

Desde que decidí vivir en Estados Unidos me hice el propósito de mantener mis convicciones y valores. Han pasado los años y sigo siendo la misma persona que llegué aquí. Claro está, con un poco más de madurez.

Resido en Washington Heights, un sector donde vive una gran población dominicana. Aunque se notan los cambios en los últimos años por el alza de los alquileres, lo que ha obligado a muchos dominicanos a desplazarse a otros condados y ciudades. Todavía quedan calles donde el concurrir de dominicanos es notorio, como es el caso de la avenida de Saint Nicholas y la avenida Audubon, entre otras. Pero si tú caminas hacia el oeste, vía la calle 181 después que pasas la avenida Broadway, ves la diferencia; es una población más anglosajona, rusa y judía. Y si te vas al este te encuentras con la Universidad Yeshiva, que es un recinto universitario judío.

Desde la ventana de mi casa puedo apreciar por un lado el amanecer desde el Río del Este o Harlem River y por el otro lado el puente George Washington, levantado sobre el Río Hudson, y su atardecer. Manhattan es una isla bordeada por dos ríos y cada uno tiene su belleza. Para mí el paisaje es gratificante. Cada día, esas imágenes me reconfortan, se han convertido en parte de mí, son mi sentir, mis pensamientos y sus conjuros, mis cómplices, son mi amanecer y mi anochecer.

Escribo donde quiera; en ocasiones camino hasta el parque de Fort Tryon cerca del Jardín Curativo (Healing Gardens); busco un espacio bajo la sombra y me siento a escribir. Es un refugio de paz y armonía con la naturaleza que inspira a escribir. Cuando quiero desconectarme de todo y de todos, camino hasta Los Cloisters, un castillo medieval que se encuentra localizado en el parque, me siento alrededor de su jardín interior y puedo pasar horas escribiendo.

En las tardes, luego de salir del trabajo, camino hasta la parada del tren “A” por el lado de la calle Overlook Terrace y la calle 184 para tomar el tren. Durante el trayecto escribo o reviso algún escrito. Casi siempre llego hasta Columbus Circle (calle 59), salgo de la estación, camino hasta el Lincoln Center, que se encuentra en la calle 66. Miro el reloj, luego me acerco hasta la fuente para observar el ritmo de sus aguas, suben, bajan, desaparecen, y yo me siento, escribo, escribo y luego continúo.

¿A pesar de sus regresos permanentes a Santo Domingo aun le muerde la nostalgia?

Hay una nostalgia perenne en los emigrantes dominicanos. Nunca se me va a olvidar un día que venía llorando a mi casa. Yo lloraba y decía que no conocía a nadie ahí. Tú buscas ese calor humano, ese cariño, ese nexo que te da tu lugar, y a veces no lo encuentras. Esa es la nostalgia del emigrante.

¿Dónde nacieron sus hijos y en qué idioma se educaron?

Nacieron en Estados Unidos y se educaron en el inglés.

¿Sus hijos se saben el Himno Nacional dominicano?

Sí. Yo se los enseñé temprano.

¿Y usted cree que la nostalgia de un emigrante se hereda?

Los hijos de emigrantes, a menos que hayan tenido un roce, una permanencia por aquí, aunque sea corta, no pueden heredar la nostalgia de sus padres.

¿No le parece que en los hijos extranjeros de los dominicanos se difumina la patria que dejaron atrás?

Así es. En mi caso, mi patria se va difuminando en los muchachos. La tengo yo, muy marcada, muy adentro, y ellos respetan eso. Y respetan mis tradiciones.

¿Cuál es la patria de un emigrante dominicano que se sabe el Himno Nacional de su país, pero que no se educó en el idioma de sus padres y que cuando tenga hijos ya no tendrán raíces de este lado del mar?

La patria de los hijos es donde ellos viven. Ellos descienden de la mía, pero su patria es aquella. Mis hijos se educaron allá, en Estados Unidos, pero mi visión de la educación está basada en la formación que yo recibí, aquí, en República Dominicana. No me interesaba tener una transculturación. Somos un país híbrido y yo eduqué a mis hijos para que se reconocieran en su origen, qué eran ellos y de dónde venían. Eso tiene que ver con la identidad.

¿No le parece que los hijos de dominicanos que nacen en el extranjero se van desprendiendo poco a poco de sus raíces?

No te diría que se van desprendiendo así porque siempre ellos van a estar cerca, van a saber quiénes son. Conmigo se da lo siguiente. Yo no emigré, nunca se cortó ese cordón umbilical. Yo vivo en Estados Unidos, camino muchísimo. Sin embargo, yo llegué y nunca he aceptado la idea de que emigré. Yo no cogí dos maletas y me fui. Yo cogí un bulto, un bolso para llegar una semana y regresar. Por ciertas circunstancias me quedé allá por dos años, no más de ahí, y ya han pasado treinta. Ese era mi destino.

Siempre he tenido esa resistencia a verme como una emigrante. Yo vivo en Estados Unidos pero en mi interior no ha habido ese rompimiento. Yo vengo siempre a mi tierra, y esa es mi resistencia para no perder el lazo. Este país es mi centro y venir siempre es una manera de sentirme que estoy en mi casa, que tengo un lugar, como que yo nunca me he ido y que este es y seguirá siendo siempre mi lugar. Esté donde esté. Mis mejores años los he pasado aquí, yo nací aquí, crecí aquí, estudié aquí. Y nunca he perdido mi contacto por esa misma razón.

¿Cuál es la importancia de preservar las tradiciones, leyendas y costumbres?

La mejor manera de preservar las leyendas y los cuentos es a través de la escritura pues por de esa manera van a ir de una generación a otra. Hay un poema que está en Carnaval en que yo termino con esto que acabo de decir: esto es parte de tu historia, de tus raíces y tradiciones.

¿Qué pasa cuando un país olvida esas tradiciones?

Desaparece su identidad. Hay una transculturación porque adquiere culturas y tradiciones que no son innatas, que no le pertenecen. Entonces, la esencia de país desaparece. Cuando tú no tienes identidad tú no tienes nada. Eso es como cuando tú no tienes tu nombre ni tu apellido. La identidad es lo mismo.

¿Qué atenta hoy en día contras las tradiciones y leyendas?

Si no continuamos escribiendo con relación a ese tipo de temas las tradiciones van a desaparecer. Fíjate que hay mucha literatura, hay muchos cuentos que se hacen, pero no se está hablando de tradiciones. Son pocas. Mi libro Trucando es un libro es de manejo fácil, didáctico, tanto para un padre, para un maestro como para un niño. Ese libro es un acercamiento con la familia. 

¿Cómo son los lectores de literatura infantil hoy?

La generación a que estamos enfrentado es la generación T. Eso es la generación táctil. Hay una generación Z, que es la generación anterior. Para mí, la Z viene después del Milenium. Ya se terminó la generación del Milenium. Terminó con mis hijos. La Z viene después de ellos, que son los jovencitos que llegan hasta diez años, doce años, los que están subiendo, que están entrando a la universidad. La generación Z o post Milennials. Ahora todo lo de la Z es digital, no pueden hacer nada sin los teléfonos, mucha comunicación, no pueden vivir sin un celular, prefieren leer en las tabletas. Pero la táctil es la que está subiendo en este momento, que es la que, como escritora juvenil e infantil, yo tengo, que son los que están utilizando mi literatura. O sea, es la edad comprendida para la literatura infantil que yo publico. Esa es la T. Un dato importante, la T comenzó en 2010 y se piensa que va a terminar en 2025.

Esta generación representa un grave reto para los escritores porque de meses le ponen un celular en las manos y una aplicación. Hay que tener mucha creatividad, las ilustraciones tienen que ser muy buenas.

¿Qué debe hacer el escritor de hoy para llegar a esa generación?

Esa es una generación que para los escritores representa un gran desafío y la versatilidad: obras de alta calidad, de una calidad literaria elevada, imaginación y creatividad, elementos importantes que motiven a los niños y las niñas a leer. El autor, tanto infantil como juvenil, tiene que poner ahora más esfuerzo en lo que escribe, más emoción en lo que hace, verosimilitud, ante todo. Tú tienes que ser más sagaz, tener más dinamismo, muchos juegos de palabras, mucha rima, mucha sonoridad en la escritura para poder atraer al lector. 

¿La modernidad y la tecnología le están cerrando el paso a la fantasía de los niños?

Yo diría que no. Al contrario, creo que la tecnología le ha dado al niño una capacidad más amplia para tener un acercamiento a lo mágico, lo fantástico, un cercamiento muy temprano.

¿Cómo se construye un personaje en la literatura infantil?

Sacarlo de la misma realidad. La magia de la literatura infantil es la magia de los niños. El niño de por sí es un ser mágico y todo lo que hace lo transmite con magia porque la inocencia es magia. Los personajes de la literatura infantil son personajes mágicos que nacen del mismo niño. Los cuentos para los niños son basados en su mundo, y su mundo es mágico. Los niños no conocen limitaciones, las limitaciones se las ponemos los adultos; el niño no conoce la maldad, la maldad se la hacemos los adultos. El niño es un ser alegre por naturaleza, somos los adultos que convertimos los niños en seres tristes.

¿La literatura infantil debe tener algún propósito?

Al principio, la literatura infantil quería enseñar y disciplinar al niño. Ese era el propósito. Pero cuando se piensa en propósito se pierde la magia de la literatura.

Hay una falta de apoyo al libro dominicano en el extranjero. ¿Eso también es válido para la literatura infantil?

Eso es válido para todo, pero en la literatura infantil es peor. Son pocos los autores dominicanos que pueden decir que se están vendiendo en el extranjero. Es un problema de representación del libro; no tenemos una representación del libro. Hace poco estuvimos en la Feria del Libro de España (Madrid). Yo tenía una presentación. Yo había mandado unos libros para que los llevaran allá. Cuando salieron las personas de la actividad fueron a comprar mis libros y no habían llegado; no los mandaron a tiempo los encargados de hacerlo. 

¿En resumen, el libro dominicano no tiene dolientes en el extranjero?

No, no tiene dolientes porque no hay una representación, no hay una entidad que se encargue de mandar esos libros a esos lugares. 

¿Quién distribuye el libro dominicano en el extranjero?

El propio autor.

¿Por qué el libro cubano camina y el dominicano no? ¿Por qué el libro mexicano camina y el dominicano no? ¿Por qué el libro colombiano camina y el dominicano no?

Porque sencillamente no hay una institución dominicana dedicada a hacerlo caminar. Realmente, no hay una persona o una entidad que se encargue del libro dominicano en el extranjero, que le dé seguimiento. Eso le hace falta al libro dominicano. Puede decirse entonces que el libro dominicano en el extranjero no tiene facilidades. Para que el libro dominicano se puede posicionar hay que abordar el tema de lo que es el tema del marketing, distribución y mercadeo en el extranjero.

¿Hay diferencias entre un hombre que escribe y una mujer que escribe?

El hombre que escribe tiene mucho más tiempo para escribir. El hombre que escribe tiene mucho menos responsabilidades que una mujer. Aparentemente el hombre lleva más carga, y es mentira, la mujer lleva más carga que el hombre en todo el sentido. El hombre tiene mucho más facilidades para escribir. Yo estoy partiendo de mi experiencia propia y considero que sí, que el hombre tiene mucho más facilidad. El tiempo de la mujer es más corto porque tiene que ser dividido en muchas partes. A veces hacen cualquier tipo de actividad, invitan escritores y si acaso una mujer, y fíjate cuántos hombres invitan. Haga una evaluación, son diez hombres y alguna mujer, y en ocasiones ninguna. Eso es parte de una conciencia colectiva, eso es parte de lo que vivimos todavía.

Ya llegó el tiempo de cambiar esa visión. Hubo un tiempo en que la mujer tenía que escribir con un seudónimo y el seudónimo que tenía que utilizar era de hombre.

¿Entonces, ha tenido que pelear tu condición de escritora, de mujer que escribe?

Yo sí; la he tenido que pelear, con mucha altura, claro está. Hay que saber que adonde yo he llegado, he llegado con pulso, con entereza y con mucha clase. El camino ha sido fuerte, ha sido duro. El camino ha sido un poquito lento, pero creo que al final ya se ha reconocido. El reconocimiento trae respeto. 

Dicen que escribir cambia a la gente. ¿A usted la ha cambiado la literatura?

Escribir es una forma de reflexión. A mí me ha hecho más observadora y más atenta. Y te podría decir que en cada cosa que escucho encuentro una historia para contar.

Un escritor es, por definición, un contador de historias. ¿Humanamente hablando, qué huellas le ha dejado el oficio de contar historias para los niños?

Ser más humana, tener más acercamiento con el ser humano y ser más transparente. Esa es mi lección

Publicado originalmente en:

https://acento.com.do/cultura/una-mirada-a-la-dominicanidad-a-traves-de-los-ojos-verdes-de-la-literatura-de-la-diaspora-elizabeth-balaguer-8731178.html




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