viernes, 1 de agosto de 2014

El niño que no pudo ser censado, de José Rafael Lantigua

Iba a escribir sobre este cuento de Navidad pero al conocer el escrito de Ibeth Guzmán, me parece tan correcto que les dejo con sus palabras. LNG



VIVENCIAS ¿QUÉ LEER?
El niño que no pudo ser censado


Ibeth Guzmán

Este fin de año los domincanos, además de dar la bienvenida a un nuevo segmento temporal de 365 días, celebramos el Nacimiento de la figura más importante del mundo occidental, Jesús.

Para refrescarnos la memoria y ver la razón por la que diciembre es un mes de tanta fiesta y alegría, el escritor dominicano José Rafael Lantigua nos trae de regalo de Navidad un “Cuento de Navidad. El niño que no pudo ser censado”, la historia del Nacimiento de Jesús, basada en el Evangelio de Lucas, Cap. 2, vers. del 1 al 20, contada de una forma muy amena y fluida que nos hace sentir como si leyéramos un hecho de hoy, cuando estamos frente a un acontecimineto que marcó a la humanidad hace más de dos mil años.
La descripción es fresca, de elementos muy propios de la época, que no aparecen de manera explícita en la versión bíblica, pero que Lantigua revela con detalle y minuciosidad. Para ilustrar esta afirmación, bastaría preguntarse: ¿cómo era la personalidad de María?; o tal vez ¿cómo eran las manos de José? , o ¿cómo se trataban José y María en el plano personal, eran afectuosos o distantes? Detalles como estos son los que afloran en la versión del Nacimiento de Jesús que hace José Rafael Lantigua y por lo cual su lectura se hace tan necesaria, incluso para quienes han leído la version bíblica de la historia. Puesto que se perderían la riqueza que radica en la obra literaria, la abundancia de pormenores que entretejen las acciones humanas.
Se nota que para reescribir este fragmento de la Biblia, el autor tuvo que meterse de lleno en la historia, porque además de la viveza del detalle, le immpregnó a este nacimiento mucha fuerza y una dosis de incalculable ternura. Es por eso que cuando se la lee, además de Nacimiendo del Niño Jesús, parece que estamos presenciando el nacimiento de todos los niños del mundo, o el nacimiento de nuestro propio hijo. Quien lea “Cuento de Navidad. El niño que no pudo ser censado” estará recreando el momento en que le nació su hijo, su nieto o su biznieto, así lo sentirá porque esa fue la sensación que José Rafael Lantigua le impregnó. No por casualidad reza así la dedicatoria de este libro: 

A José Gabriel,
mi primer nieto,
que llegó a la vida,
como el Arcángel,
para ser luz,
 ternura que ilumina
cada rincón de la casa
y del corazón.

Aprovechó la ocasión para desearles: “que en este nuevo año renazca cada día el amor, el respeto, la justicia, la tolerancia y la paz en cada uno de nosotros. Feliz y próspero año 2011”.

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