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domingo, 11 de febrero de 2024

Mar y asombro Antología de Lucía Amelia Cabral, Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil 2021

 Mar y Asombro, antología de la ilustre escritora, editora, abogada y animadora cultural, Lucía Amelia Cabral, es una sinfonía de versos, relatos y cuentos donde el candor, la belleza y el calor de las palabras cantan en armonía, bañando con destellos de sol, agua y sal, las mentes y corazones de los lectores.

La selección de veinte obras de la autora, conforman el primer libro de la serie del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil, otorgado en el año 2021.

Esta hermosa antología es más que literatura: Es un obsequio de sorpresas que nos conquista una y otra vez como las olas, en su vaivén bajo el cielo, como los colores en el mar y las montañas, donde nace la vida.

Y es que este mundo salino, además de “mojado, fresco y maravilloso, es misterio”, como “un gran país líquido…sin fronteras”.

En sus líneas, la autora nos cuenta de “Caracolita y su casa fantástica”, y nos invita a descubrir y revivir la magia de la imaginación. No es raro que un caballito de mar forme su familia y tenga una escuela,  y que la ballena coma de todo.

En los textos de Lucía Amelia, la narrativa es poesía y viceversa, envolviéndonos en la rica fantasía, que a su vez nos hace estar sobre la tierra. Como Gabino, un potrico, que se hace amigo de la espiga de arroz “que tiene un rayo de sol”, y aprende sabiduría de la sombra que le susurra:

“Trota, trota, trotador,

que cabalgando caminos

conocerás lo mejor”.

Esta colección, hermosamente ilustrada por Adela Dore, presenta un vocabulario lleno de imágenes, demostrando la libertad en las palabras, donde el mar guarda leyendas como la de “Carmelo el bombero” y el Dr. Helecho, que recibe y envía emails.

Igualmente, descubrimos que el perfume del alhelí es la paciencia, los lagartos viajan en barcos de papel, cómo nace el color celeste y que el paisaje es una persona.

Baldemira, la nube, no tiene espejo, pero sí se “puede mirar por dentro”, y la araña Amapola se monta en el viento. Por su parte, en su Crónica de una aventura, Juanfe aprende que la montaña se ducha y que las mariposas llegan hasta el salón de clases.

En esta obra encontramos, además, una versión de Juan Bobo y Pedro Artimaña, como una mirada a los relatos costumbristas dominicanos.

La también fundadora y miembro del Círculo Dominicano de Escritores de Literatura para Niños y Jóvenes, con sus historias y sus versos, nos provoca a hacer cosas con el mar y la naturaleza, a contar las olas y las nubes, clasificarlas, jugar, creer, galopar, amar, sentir, creer y desear que ¡llovizne en el aula!

En sus textos, Lucía Amelia muestra un manejo excepcional de la lengua, con una gran riqueza de vocabulario y una extraordinaria empatía hacia los jóvenes lectores, guardando la belleza de una creación literaria impecable.

Esta antología es un deleite para los sentidos. Se disfruta al leerla, en silencio, en voz alta, adentrándonos en sus colores, en el océano, en la montaña, en los sueños, las flores, y toda la naturaleza, con el corazón y la imaginación de cada lector u oyente.

Enhorabuena. Indudablemente, la obra de Lucía Amelia Cabral, como la pequeña “Mariola” junto al mar, tiene luz propia. 

*potrico: caballo o yegua joven.


NOTA: Publicado originalmente en: https://acento.com.do/cultura/mar-y-asombro-9302640.html

Karina Castillo

Nació en Santo Domingo. Licenciada en Educación. Maestría en Gerencia de Centros Educativos y Diplomado en Escritura para Maestros por el National Writing Project, en New Hampshire, (EU). Tiene experiencia docente en las áreas de Idiomas, Letras y Escritura Creativa, en los niveles primario, secundario y universitario. Es docente en la Universidad Iberoamericana, UNIBE y en un centro escolar privado. Desde el 2013 coordina el Club de Lectura y Escritura Salomé Ureña, para niños y adolescentes. Ha impartido talleres de escritura creativa. Ha sido maestra facilitadora del Proyecto de Escritura Nacional (PEN), filial en República Dominicana del National Writing Project de EU. Miembro de Mujeres de Roca y Tinta. Escribe en los géneros de ensayo, cuento, narrativa y poesía. Ha publicado para niños La mariposa que no conocía la lluvia (Santo Domingo, (2016)) y The map of my heart (NH, 2011), este último como parte de la antología de maestros del National Writing Projet Summer Institute de los Estados Unidos: Detrás del muro, Altazor, 2019. También desde 2016, escribe reseñas literarias de obras de literatura infantil y juvenil que publica en periódicos, revistas y medios de comunicación social. Poemas suyos forman parte de diversas antologías. 

martes, 7 de diciembre de 2021

EN LA XIV FIL PARA LUCÍA AMELIA CABRAL

Lucía Amelia Cabral, Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil, posa junto al letrero que
da nombre a su calle en la XIV Feria Internacional del Libro
Lucía Amelia Cabral

Es curioso como algunos seres muy importantes en nuestro país no ocupan todas las páginas en los medios de comunicación social y algunos libros, como debieran. Parte de mi empeño en hacer blogs para mis colegas es porque deseo que cuando alguien de cualquier parte del mundo, indague sobre nuestra literatura, tenga a mano los datos que le ofrezcan claridad sobre la opinión que se ha de forjar.
Ayer, 11 de mayo del 2011, las autoridades de la Feria Internacional del Libro inauguraron una calle con el nombre de Lucía Amelia Cabral y como sé que muchos de nosotros necesitaremos estos datos, me apresuro a colgarlos aquí. 

Lucía Amelia Cabral es egresada de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Summa Cum Laude, de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Escuela de Servicios Internacionales.

Sus cuentos fueron adaptados para teatro y ballet y han sido narrados por la radio en España, Cuba y Argentina. También han sido llevados a la televisión en Suecia y Alemania.

Entre sus libros sumamos:

Hay cuentos que contar

Gabino

Sorprendido el plátano

El camino de Libertad

Mi abecedario

Soy el río

Dime tú, qué digo yo

Carmelo, el bombero (Colección Dienteleche. Ediciones Ferilibro)

En colectivo: Poemas con son y sol. Poesía de América Latina para niños donde aparecen algunas de sus tiernas poesías.

Otro título suyo es: «La sirena del monte», publicado en la obra editada por Banreservas antes citada: Huellas de la leyenda, donde aparece como fundadora y propulsora del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, junto a Aída Bonnelly, Eleanor Grimaldi, Margarita Luciano, Brunilda Contreras, Rafael Peralta Romero, Nelly García de Pión, Leibi Ng, Marianne de Tolentino y Aidita Selman.

Lucía Amelia Cabral es Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil.
El Director de la Feria del Libro, Lic. Alejandro Arvelo, la Viceministra de Cultura, Lourdes de Cuello,
el Lic. Fabio Herrera, esposo de la escritora homenajeada: Lucía Amelia Cabral, el Ministro de Cultura, Lic. José Rafael Lantigua y la niña Ana Cayena, nieta del matrimonio Herrera Cabral.







lunes, 28 de junio de 2021

Lucía Amelia Cabral inaugura Premio Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña versión 2021


El Ministerio de Cultura (MINC) y la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU) anunciaron que la escritora Lucía Amelia Cabral Arzeno fue seleccionada por el jurado en la primera versión del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil, correspondiente al año 2021.

Cabral recibirá un reconocimiento acompañado de una dotación de un millón de pesos, durante la celebración de una ceremonia solemne que tendrá efecto el 16 de agosto, día conmemorativo a la Restauración de la Independencia dominicana.

La selección se fundamentó en la calidad de la obra de la escritora, según dictaminó el jurado compuesto por Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua; Julio Cuevas, profesor de literatura de la UASD; Manuel García Arévalo, presidente del Voluntariado de la BNPHU, Alicia Baroni, directora de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana, y Rafael Peralta Romero, director de la BNPHU.

De acuerdo al veredicto del jurado los cuentos de Cabral “proyectan con su lenguaje refrescante, su temática natural, su sencilla forma de escritura y su tono tierno y emotivo, un vigoroso aliento imaginativo, estético y espiritual a favor del desarrollo de la sensibilidad infantil mediante la creación de una literatura entusiasta, edificante y gozosa”. 

Además, indica, “de su luminosa creación se ha tomado en cuenta el extendido tiempo de dedicación al ejercicio de la literatura para niños”. Lucía Amelia Cabral publicó su primer libro infantil en 1976.

El nombre de la ganadora del premio fue anunciado durante una rueda de prensa encabezada por la ministra de Cultura, Carmen Heredia, quien leyó el veredicto del jurado y realizó una llamada telefónica a la escritora galardonada para comunicarle la noticia.

Heredia destacó que con la premiación se busca impulsar la promoción de la literatura infantil de la República Dominicana, por la importancia que reviste para el desarrollo de las competencias comunicativas en las nuevas generaciones.

Peralta Romero, director de la BNPHU, señaló que Lucía Amelia Cabral fue seleccionada entre un grupo de once postulados entre los que la acompañaban Kianny N. Antigua, Tomás Castro Burdiez, Carmen Dinorah Coronado, Anya Damirón, Johanna Goede, Eleanor Grimaldi Silié, Margarita Luciano López, Miguel Phipps, César Sánchez Beras y Dulce Elvira de los Santos. 

Aseguró que no fue tarea fácil escoger un ganador del grupo de postulados, autores de obras literarias infantiles con una importante trayectoria y reconocimiento en lectoría en la República Dominicana y en el extranjero.

Lucía Amelia Cabral Arzeno es escritora, editora, abogada, animadora cultural y cuentista infantil. En su prolífica carrera al servicio de la literatura infantil dominicana, cuenta con ser miembro fundador del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, coordinadora pionera del Área Infantil de la Feria Internacional del Libro, en su primera versión y en versiones posteriores.

En el género del cuento, ha publicado las obras Hay cuentos que contar; Gabino; Sorprendido, el plátano; El camino de Libertad; Carmelo; Mi abecedario; Dime tú, que digo yo; Soy el río; De cuando nació el niño Dios, Cosquillas en el corazón, y Zumeca. Sus cuentos aparecen en ediciones colectivas, nacionales y extranjeras. En el género de la poesía Un puñito tuyo, y en el de ensayo La literatura para niños y jóvenes en la República Dominicana. 

Ha sido jurado en repetidas ocasiones en diferentes convocatorias de premiaciones literarias tanto para adultos como para niños. Por sus manos han desfilado decenas de obras para ser editadas, mientras labora en Tolle, Lege, Ediciones EDV y sobre todo Ediciones Infantiles Dominicanas. Ha sido disertante tanto en el país como en el extranjero (Universidad de San Francisco, en California, Buenos Aires, Lisboa, Bruselas, entre otros).

domingo, 26 de noviembre de 2017

Entrevista con Lucía Amelia Cabral




Lucía Amelia Cabral

Tiene una imaginación increíble. Cuando habla de lo que escribe, se le dilatan los ojos, de por sí expresivos, y se ilumina el rostro. Cada palabra es un dibujo que va cobrando forma. Es egresada de la Escuela de Derecho de la Universidad Pedro Henríquez Ureña pero su vida ha ido girando en torno a la comunicación y la literatura infantil. Gracias a la publicación de su libro ‘hay cuentos qué contar”, la llaman para que sea parte de un programa televisivo también para los chiquitines. Y así, su rumbo se va escribiendo solo, por el camino de los cuentos y una que otra poesía. Pero siempre como el tinte infantil, su pasión, sin duda.

martes, 6 de enero de 2015

Las mariposas de Rosa Francia Esquea: Aporte al presente y futuro del país



POR LUCÍA AMELIA CABRAL



Noviembre es más que treinta días, es un espacio de una entrañable carga emocional. Dintel de la despedida del año, es el mes de la música y de la familia, de la no violencia contra la mujer, aniversario del nacimiento a la eternidad de las Mirabal.
Conmueve que saludemos el esfuerzo de una mujer de luz, sin derrotas, creativa y laboriosa. Artesana del bien, baluarte ético de lo mejor dominicano, Rosa Francia Esquea.
Rosa Francia lo sabe y yo también. Cuando un artista notable ilustra un libro infantil el cielo bibliográfico se regocija y los niños ganan por partida doble. Es el caso de  Las mariposas. La niña Camila, en el texto de Rosa Francia, se refiere maravillada a la belleza de las mariposas, exclamando que parecen sus alas pintadas por un artista. ¡Anhelo cumplido! Las mariposas de Rosa Francia y Camila son las mariposas de Amaya Salazar, complicidad de amistad capaz de volar más de cuatro mil kilómetros.
Talento y genio el de Amaya. Su maestría del trazo y el color, su sublimidad del pastel en un mundo mágico y verdadero de alas y palmeras, desbordan inteligencia espiritual.
Conocí Las mariposas de Rosa Francia Esquea de cara a uno de los más importantes certámenes literarios nacionales, Por Nuestro País Primero, con domicilio de mar y montaña en Puerto Plata, ocasión cuando  tuve el privilegio de formar parte del jurado. Recuerdo que, al motivar entonces mis palabras de salutación a los primeros ganadores, me referí al trabajo de Rosina, que incluía el texto que nos ocupa junto con otros diecinueve relatos, anotando yo su plataforma amistosa, de horizonte despejado, y aire fresco, varada en la consistencia, insistente en desarrollar el optimismo.
Todo autor es propietario de un imaginario interlocutor, No cuesta adivinar que Rosa Francia ha escrito esta historia impulsada por el deseo de una humanidad feliz. 


 Efectivamente, nos toma de la mano para enseñarnos cómo transformar  un tema lacerante en vuelo triunfante, tema escabroso cuya trabajadora literaria convierte en un texto sin rebuscamiento, sin complejidades, de fácil comprensión.  Para contar, para invitar a los demás a ver con nosotros el otro lado del arco iris, se necesita conocer bien lo que se quiere contar, adentrarse en la historia haciéndola suya, crecer con ella, volver a nacer con ella y en ella, con acta de nacimiento propia la historia ajena. Rosa Francia hace esta metamorfosis. Torna la tragedia, el espanto, el tiempo detenido en heredad de porvenir. De la muerte vuelve a construir el milagro misterioso de la vida.  Habla la verdad y la enrrumba, cual prometido vuelo de mariposas.
La historia de las mariposas, sea la de Rosa Francia, Don Pedro Mir, Julia Álvarez, por mencionar escasamente algunos, es una aseveración portentosa, es un estandarte sin tiempo. Denuncia y proclama, el terror no puede con el temple y la vergüenza. La unión derriba los muros del miedo. La sangre no desangra la conciencia. Y cual mandato místico, la valentía fulmina el infierno.
Es ese el gran valor de la obra de Rosa Francia. Acerca a nuestros chiquitos a la historia, a la lectura, con su bagaje lúdico que también exhibe una flamante mochila educativa. Se trata de un texto idóneo para el aula. Cómo soslayar su exhortación a los valores patrios, a la solidaridad, a la compasión, a la libertad.  Su contenido didáctico obliga a desear que se multiplique su presencia en la escuela, en entregas ora en Cívica, ora en Historia Dominicana, en Ciencias, Medio Ambiente, en Arte.



Se trata, repito, de un texto idóneo, para gozar además en familia, alrededor de su discurso anhelante, por los encargos del bien hacer, motivándonos a insertarnos en el inventario de sueños que tenemos pendiente alcanzar. Gran aporte para el presente y el futuro de un país que hoy se debate entre el fracaso de los ideales y el reino de los desalmados, donde la usura se ha apropiado de la buenhomía y al espanto y al dolor hay que tejerle una red, con la convicción, la fuerza y la unión de las mariposas.
Fue dicho, casi en la Víspera de la Navidad, en esa fecha en que los niños dominicanos recibieron Las Mariposas de Rosa Francia Esquea. Los sueños son más poderosos que los hechos. La esperanza siempre triunfa. Y la fuerza del amor traspasa la muerte.

http://hoy.com.do/las-mariposas-de-rosa-francia-esqueaaporte-al-presente-y-futuro-del-pas/

martes, 31 de enero de 2012

A la orilla de la mar



Lucia Amelia Cabral

Preciso, sagaz, Rafael Peralta Romero ama el reto.  Hace suyo el espacio en blanco y lo construye.  En ese oficio ignora confines.  Cuenta, pauta y deslumbra.  Suelta las amarras.  Arma el escenario.  Espabila la inventiva,  templa sus palabras preferidas.  Y la historia real y genuina se hace para siempre posible.  Cuenta para los niños, para los jóvenes, para los mayores.  Cuenta corto, cuenta largo, con manifiesta intención de convocar.  Si ha de asustar, asusta.  Si cabe la provocación, provoca. Hace reír cuando toca reír.  Afinca y avanza.  Sin ñoñerías, sin repugnancias, sin pesimismo, se alza chispeante su prosa.  Ajena a cabos sueltos, se enseñorea en el salobre territorio de los recuerdos y la fantasía, como en el caso de esta fecha especial, a los pies mismos del mar.
De agua clara, de arena tibia, de magia y espuma, la narrativa de Rafael Peralta Romero transforma lo cotidiano.  Torna lo sencillo en una experiencia para compartir, en una ocasión irrepetible por la ruta del destino memorable.  Su palabra certera dispara su desbordante gozo de contar, para espigar su propia esencia y conectar con la vida de manera muy singular.   
Un ejercicio muy lúcido, muy puntual, en horario de luna y sol, le sirve de tinglado a su arte de escribir. Su factura limpia, irrenunciablemente pulida, airosa, tiene arquitectura de estilo, con curiosidad de mañana que asoma en la cama del mar amigo.  Rafael Peralta Romero construye, deconstruye y reconstruye, cara a cara a la imaginación y la realidad, al mito y la verdad para endosar el mundo presente, el que fue y el que vendrá, el que nos reúne y une.  Proclama la suya de literatura dominicana y universal, de hoy y después.
Agradezco emocionada esta tarde de invierno sub-tropical que nos ha traído a la vetusta casa de la Academia Dominicana de la Lengua por convocatoria de A la orilla de la mar, que ha sabido valerse de su titulo sugerente y hermoso.  ¿A la orilla de la mar?  ¿De qué mar?  El de Miches, sede de la nostalgia del amigo Rafael y puerta atlántica a la esperanza azul de muchos dominicanos. 
Deliciosa marina travesía esta, cobijada en la amistad con la naturaleza amable y el viento bueno en la playa del recuerdo, que al atardecer se pinta de fulgurante costa del imaginario.  Esta última obra de Rafael Peralta Romero, que agrupa diez textos fascinantes, tiene además el apoyo precioso de Ana María Cöen, una celebrante de todos los tonos de la acuarela, quien aparentemente también ha descubierto los secretos del mar con el mismo fervor que el de las cayenas y palmeras, aves y nubes del cielo. 
Qué magnifico inicio es Boquita para invitar a descubrir los encantos de A la orilla de la mar.  Hasta me enseñó –confieso que lo desconocía- el grave asunto de la paternidad irresponsable de los maqueyes, dolorosa realidad que se suma a la vida de transeúnte, de nómada histórico del maquey.  Boquita, desconchado, transita por los peligros de la vida, hasta que finalmente pudo escapar de la tristeza, gracias a un niño de mar.
En el pueblo de Los Uveros no quedó duda de que el mal puede ser derrotado.  Tenía que ser así en los dominios del abuelo, donde reina su ejemplo, su cariño, su palabra, como voz clara de la autenticidad de la nación dominicana.  Esa complicidad con el abuelo es de hierro, vale decir, imbatible, aunque su textura sea la ternura.
Mediopeje es propiamente un monologo, tremendamente actual, donde triunfa, porque tiene que triunfar, el ser sobre el tener.   Cuenta de una realidad inevitable, en un inventario de dones y certezas donde se sobrepone la fuerza del pensamiento agudo, salpicado de sutil humor. 
Día de San Juan, es retrato del amor al terruño, a los antecesores, privilegiada geografía de preguntas y respuestas, a la vera de la tradición que se pierde empalidecida.  
La espuma del centollo, Un loco en Cocoloco, El singular viaje del intrépido Caribe, alucinante trayecto encima de una ballena del pez que al final prefirió regresar a las aguas tibias del sol, de los afectos y del español, son otras más de las historias de Rafael.  Se suman El día que la mar se echó para atrás, como un gato cuando encrespa el lomo, La cangreja triste, crustácea contadora de visiones y relatos, salvada por tinos del destino y El carro submarino, donde nueva vez la figura del abuelo se eleva en protagónica camaradería.
Asertivo, con gracia omnipresente de diáfano humor, Rafael Peralta Romero en cada una de estas historias engancha directo con el lector, desde el más joven al de largos años. Le invita cálidamente, con el anzuelo de sus preguntas y exclamaciones, a sumar su propio parecer, a ser proactivo, de la mano con el autor.  Mientras, su innegable oficio de narrador exhibe un equipaje de norte irrehuible, siempre desprovisto de remiendos, enemigo de titubeos, dueño victorioso del ritmo narrativo que nunca pierde ni se arremolina.  La literatura para niños y jóvenes de Rafael Peralta Romero es reivindicativa.  Nos da raíces, nos levanta en alas.  País el suyo de cimbreantes cocoteros, del abuelo y luz rutilante, de tradiciones y amistad, de peces y cangrejos y, más aún, de futuro que, como el mar, desde el horizonte, puede deslizarse hasta llegar a nuestros pies.
La palabra escribe la historia.  Escrita está a la orilla de la mar.  En expresión de Liliana Bodoc, autora argentina, “la palabra es fundamento de la condición humana.  Hay que volver a apasionarse con las palabras: las palabras pronunciadas, las palabras escritas, el origen de las palabras, el cambio de las palabras, la mentira de las palabras. En realidad estamos hechos de eso, en gran medida.”  No puede existir la vida, digo yo…“la buena literatura”, dice ella, “sin lo indispensable, volver a enamorarnos de nuestra lengua y de nuestras palabras.” Rafael Peralta Romero lo sabe, lo trabaja y lo pregona.


 Con ocasión de la puesta en circulación de
“A la orilla de la mar” el  17 de enero de 2012

martes, 7 de junio de 2011

Brunilda Contreras es la ganadora del Aurora Tavárez Belliard 2010

Margarita Luciano y Brunilda Contreras: Ambas premio nacional de Literatura Infantil y Juvenil

Brunilda Contreras, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2010 junto a Lucía Amelia Cabral, en la inauguración de la calle de esta última en la pasada Feria Internacional del Libro

La obra ganadora es una novela titulada Esperanza” y ha sido publicada por la autora, como es ya su costumbre, autogestionada, es decir, con sus propios fondos y el apoyo de Intergrafic, la empresa editorial de Lucía Amelia Cabral. Ahora que ha ganado, será asumida por la Editora Nacional que tan eficazmente dirige el poeta y humanista León Félix Batista

viernes, 13 de mayo de 2011

EN LA XIV FIL PARA LUCÍA AMELIA CABRAL

Lucía Amelia Cabral, escritora de Literatura Infantil y Juvenil, posa junto al letrero que
da nombre a su calle en la XIV Feria Internacional del Libro
Lucía Amelia Cabral

Es curioso como algunos seres muy importantes en nuestro país no ocupan todas las páginas en los medios de comunicación social y algunos libros, como debieran. Parte de mi empeño en hacer blogs para mis colegas es porque deseo que cuando alguien de cualquier parte del mundo, indague sobre nuestra literatura, tenga a mano los datos que le ofrezcan claridad sobre la opinión que se ha de forjar.
Ayer, 11 de mayo del 2011, las autoridades de la Feria Internacional del Libro inauguraron una calle con el nombre de Lucía Amelia Cabral y como sé que muchos de nosotros necesitaremos estos datos, me apresuro a colgarlos aquí. 

Lucía Amelia Cabral es egresada de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Summa Cum Laude, de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Escuela de Servicios Internacionales.

Sus cuentos, fueron adaptados para teatro y ballet y han sido narrados por la radio en España, Cuba y Argentina. También han sido llevados a la televisión en Suecia y Alemania.

Entre sus libros sumamos:

Hay cuentos que contar

Gabino

Sorprendido el plátano

El camino de Libertad

Mi abecedario

Soy el río

Dime tú, qué digo yo

Carmelo, el bombero (Colección Dienteleche. Ediciones Ferilibro)

En colectivo: Poemas con son y sol. Poesía de América Latina para niños donde aparecen algunas de sus tiernas poesías.

Otro título suyo es : "La sirena del monte", publicado en la obra editada por Banreservas antes citada: Huellas de la leyenda, donde aparece como fundadora y propulsora del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, junto a Aída Bonnelly, Eleanor Grimaldi, Margarita Luciano, Brunilda Contreras, Rafael Peralta Romero, Nelly García de Pión, Leibi Ng, Marianne de Tolentino y Aidita Selman.

Lucía Amelia Cabral obtuvo el premio principal en el Primer Concurso Nacional de Literatura Infantil auspiciado por el Banco Central.
El Director de la Feria del Libro, Lic. Alejandro Arvelo, la Viceministra de Cultura, Lourdes  de Cuello,
el Lic. Fabio Herrera, esposo de la escritora homenajeada: Lucía Amelia Cabral, el Ministro de Cultura, Lic. José Rafael Lantigua y la niña María Cayena, nieta del matrimonio Herrera Cabral.






jueves, 10 de junio de 2010

Puesta en circulación nuevo libro de Eleanor Grimaldi

Margarita Luciano, Lucía Amelia Cabral, Eleanor Grimaldi y yo en la puesta en circulación del nuevo libro de Eleanor:
El sueño de Penélope. Cuentos infantiles y juveniles, editado ayer 9 de junio por Santuario Editorial en la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana. ¡Qué alegría volver a estar juntas!

sábado, 30 de mayo de 2009

La singular sintaxis de Lucía Amelia Cabral



Lección de la Silla de Guano al Presumido Burrito

por Lucía Amelia Cabral
De su libro Hay cuentos que contar, 1977, Ediciones Sargazo

En una ocasión, en el campo de don Pedrito, una silla de guano le dio tremenda lección a un presumido burrito.
Esta es la historia tal como es conocida.
Le decía el burrito un día a la silla de guano:
_¡Ay, amiga silla! Te digo que no sé cómo se haría el bueno de don Pedrito sin nosotros dos. Es más, -continuaba el burro asegurándole a la silla de guano, -si le llegaras a faltar tú, sé que todo le sería muy difícil, demasiado difícil, pero... y si acaso no me tuviera a mí... Piénsalo tú, que yo francamente ni imaginármelo puedo.
-Y con razón -añadía el burro -porque no podemos pretender hacer posible lo imposible.
Y mientras hablaba, tan convencido se mostraba el burro y tanto gozaba de lo que decía que soltaba una patada, y no sólo una patada, sino otra y otra más.
-¡Pebú! ¡Pebú! ¡Burrito! -intentaba callarle la silla de guano. -¡Qué insensata tu intranquilidad! ¿Será acaso que tienes ofuscado el pensamiento? Sí, tiene que ser... porque mira que es flaquita tu preocupación cuando sabes que jamás nuestra ausencia podrá don Pedrito lamentar... A menos, claro está, que -aunque expresando lo contrario- algo estés tramando y no comprenda yo de lo que se trata, pues de irse alguno -bien lo sabes- yo no puedo ser. Pero en cambio tú... si eres ingrato, puedes hacer camino solo. De modo que, Burrito, te pido que no gastemos palabras sin necesidad. ¡Guardémoslas! ¡Valen mucho para desperdiciarlas!
Mas este comentario de la silla de guano no le bastó al burrito de naturaleza carpetosa.
El burrito le tenía, sí, cariño a su compañera, la silla de guano, pero era también de opinión que no por eso debía dejar a un lado sus propios criterios de la vida.
-Oye, amiga del alma, no deseo que mal interpretes mis expresiones. No, -proseguía su impertinencia el burrito sin darse cuenta que tal vez hería el corazón de la afectuosa silla de guano de don Pedrito. -No es que tenga planes, planes de marcharme yo y dejarte, ni a ti ni a don Pedrito. ¡Nunca! Bien tranquila puedes estar. Más bien mi comentario resulta de serias reflexiones. De esos días, sillita, que uno se detiene a ver con calma el mundo. Le da a uno por pensar. Pensar, para al final reconocer verdades y desestimar una que otra cosita que no merece la pena. Y te digo que yo he estado pensando, reflexionando, logrando apreciar en su justo valor muchas cosas...
-¿Tú, Burrito, pensando? ¡Jum! Me sorprendes, de verdad, Burrito. ¿Tú, reflexionando!
-¡Ay,, ¿dónde has olvidado tu educación, Silla de Guano? ¿Qué haces interrumpiéndome? Pues, sí, te decía, que valorando muchas cosas he llegado a la conclusión de que yo, el burro de don Pedrito, sin temor a equivocarme, soy mucho más importante que tú, su silla de guano.
-¡Qué! ¿Qué dices? ¿Acaso habrán mis oídos escuchado bien tu perorata? ¿Me hablas a mí, amigo asno?
-Pero, ¿realmente te extraña mi comentario? -exclamó el burro. -Te repito, te repito... ¡SOY MÁS IMPORTANTE! Yo le llevo a la ciudad a vender los frutos. Soy yo quien le acompaña adonde los vecinos. Yo cargo el agua. Día tras día. Yo hago con él todas sus diligencias y de noche soy yo quien cuida del conuco y de la casa. Que no te quepa la menor duda; eso, Silla de Guano, es ¡IMPORTANCIA!
La silla de guano se quedaba azorada. Aunque no era mal humorada ni resentida, se tapaba los oídos, dispuesta a oír ni una palabra más de lo que el asno le día. Creía la sillita que con su silencio ayudaría al amigo burro a volver a su sano juicio. Pero, no. Dale que dale, él proseguía cantando sus hazañas cotidianas junto a don Pedrito.
-Bueno -decidió intervenir la silla. -¡Basta! Por tu bien te voy a dar una lección: Nunca más, amigo Burro, trates de decir lo que eres o cuánto crees que vales estableciendo -como lo has hecho- una necia comparación. Por esta vez te perdono. No me doy por ofendida pero escucha por esas orejas grandes, grandotas tuyas lo que tengo que aclararte. Pon atención. Ni siquiera quiero verte mover el rabo. Te digo:
¡T O D O S
S O M O S
I M P O R T A N T E S!
Aún los que menos crees. Por ejemplo, tú y yo. No eres menos. No soy más.
Ni más ni menos.
Igual necesitamos cuatro patas para estar de pie. Ambos igual.
Igual nos visten de guano, ambos igual.
Igual se acomodan en nosotros, ambos igual.
Igual de fieles a don Pedrito somos, ambos igual.
¿Comprendes, Burrito? Iguales aunque diferentes.
Y, así como es cierto que tú llevas y traes a don Pedrito, le ayudas, le cuidas y le acompañas; es conmigo que él descansa. Reposa. Recobra sus energías. Meditanto, mira atrás el día que pasó, ve el día de hoy y sueña con el día de mañana que será mejor

lunes, 29 de septiembre de 2008

"El camino de Libertad"


Un libro escrito para niños y apto para adultos




Con una libre narrativa y unos personajes no humanos, Lucía Amelia Cabral sorprende en el realismo mágico de su último libro.

ANGEL LUIS CALLE

Santo Domingo. Lucia Amelia Cabral, netamente dominicana, tiene una indudable alma de poetisa y un oficio bien labrado que le permiten imprimir a su narrativa un carácter equilibrado entre la imagen poética y la prosa. Sin recurrir a artificios, sus personajes son, de modo simultáneo, acción y significado permitiendo la evocación de los valores en ellos contenidos. Libertad, Esperanza, Esfuerzo y Perseverancia son algunos de los personajes que remiten a su etimología y se van ordenando, en su sentido, mediante la acción vinculante a través del viaje de Libertad.

Sin refugiarse en el tradicional relato moralista ni establecer versificación o métrica alguna, su prosa se nutre de las palabras para procurar el goce del lector silente o del oyente.

No existe la angustia, el temor ni el miedo.

Por eso, en su realismo mágico no habitan las hadas protectoras ni las brujas malvadas.

Tampoco hay ganadores ni perdedores ni tan siquiera la aparición de los héroes dotados de poderes extraordinarios.

La fuente de su fantasía proviene de elementos cotidianos reconociendo en ellos su valor y trascendencia.

En su relato se respira el canto a lo noble y cercano, el canto a la naturaleza universal y dominicana.

Es muy cierto que las ilustraciones de Milán Lora, contenidas en bellísimas acuarelas nos ayudan a reconocer el paisaje dominicano en su flora y avifauna. Pero apenas son prestancias de orgullo legitimo que no desvían la esencia universal del relato.

Lucia Amelia Cabral siempre procura esa dualidad local e universal como ya la hiciera con "Gabino".

En "El camino de Libertad" refuerza esa propuesta partiendo del propio corazón de sus personajes que, sin ser humanos, enseñan y describen la vida cotidiana reflexionando desde todos los ángulos de un prisma hasta desplegarse en un arco iris.

Su libre narrativa es mirar la vida desde la sonrisa a través de las facetas de un diamante.

Porque, de hecho. "El camino de Libertad" es un precioso diamante irrenunciable, en su lectura, para todos, niños y grandes.

publicado en el Listín Diario. s/f.
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