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lunes, 1 de junio de 2026

El espejo de Noris, por Evelyn Ramos Miranda

 


En esta etapa el niño comienza a experimentar con sus gustos, preferencias y su imagen personal. La insistente búsqueda del rojo bermellón simboliza el intento de hallar algo que represente quién quiere ser. Evelyn Ramos Miranda

«La belleza comienza en el momento en que decides ser tú misma». — Coco Chanel

“Noris se maquilla”, el más reciente cuento de Leibi Ng, publicado por la Impresora Soto Castillo en 2025, puede interpretarse como una representación del desarrollo emocional, la construcción de la identidad y el surgimiento de la autoestima durante la primera infancia.

El comportamiento de Noris refleja procesos propios del crecimiento psicológico entre los dos y cinco años, etapa en la que el niño comienza a diferenciarse de los demás y a afirmar su voluntad. Uno de los elementos más visibles en el relato es la reiteración de la negación: «¡No, no, no…!». Desde la psicología del desarrollo, esta conducta es característica del momento en que el niño descubre su autonomía. Decir “no” no constituye únicamente un gesto de rebeldía; es también una manera de afirmar la identidad.

En este periodo el niño comprende que posee deseos propios y que sus decisiones no siempre coinciden con lo que esperan los demás. El “no” de Noris representa, por tanto, el proceso de diferenciación del yo frente al entorno.

Noris rechaza todo lo que le ofrecen: frutas, avena y distintas alternativas. Esta actitud manifiesta una búsqueda interior de identidad. En esta etapa el niño comienza a experimentar con sus gustos, preferencias y su imagen personal. La insistente búsqueda del rojo bermellón simboliza el intento de hallar algo que represente quién quiere ser.

Noris buscaba un color

que no cabía en la cesta de frutas,

ni en las cerezas brillantes

ni en la pulpa dulce de las fresas.

«¡No, no, no!», decía,

como quien protege un secreto

que aún no sabe nombrar.

Mientras el mundo le ofrecía colores sencillos,

ella caminaba entre barro y hojas,

con las patas manchadas de tierra

y el corazón lleno de preguntas.

Porque a veces

el color que buscamos

no está en los frutos del árbol,

sino en la mirada

con la que aprendemos a mirarnos.

A lo largo del relato, Noris experimenta con distintos elementos de la naturaleza: frutas, arcilla, agua, tierra y hojas. Este comportamiento refleja una característica esencial del desarrollo infantil: el aprendizaje por exploración. Los niños no comprenden el mundo únicamente a través de explicaciones; necesitan manipular, probar y descubrir por sí mismos. Incluso el golpe que recibe al rodar por la colina forma parte de ese proceso natural de aprendizaje.

Los personajes que rodean a Noris —Leo, Lola y el abuelo— representan el entorno social del niño. Sus reacciones muestran cómo adultos y compañeros influyen en el desarrollo psicológico. Algunos se inquietan por su conducta, otros intentan ayudarla. Sin embargo, el relato sugiere una idea importante: los adultos suelen interpretar las acciones infantiles desde su propia perspectiva, sin comprender del todo el proceso interno que el niño atraviesa.

Uno de los momentos más significativos ocurre cuando Noris se mira en el espejo de agua. Este instante simboliza el surgimiento de la autoimagen. Durante la infancia temprana los niños comienzan a construir la percepción que tienen de sí mismos. El mensaje implícito de la naturaleza —«eres linda como eres»— representa la base de una autoestima saludable: la aceptación personal.

“Entonces el agua se queda con las miradas de la niña que crece y la corriente las desvanece como diciéndole: ‘Eres linda como eres’. ¡Plof! ¡Plof! ¡Plof!”.

El espejo de Noris

Desde una lectura simbólica, los elementos del relato amplían su significado. El rojo bermellón no representa únicamente un color: metafóricamente simboliza un ideal personal, aquello que el individuo cree necesitar para sentirse completo. En muchas experiencias humanas existe la búsqueda constante de algo que parece otorgar plenitud —belleza, reconocimiento, éxito o aceptación—. El rojo encarna ese anhelo que todavía no comprendemos del todo.

Cuando Noris cava en la tierra y encuentra arcilla, aparece otro símbolo profundo. La arcilla, material moldeable, sugiere que la identidad humana también se forma y transforma a través de la experiencia. Al cubrirse con elementos de la naturaleza, la niña parece intentar reconstruirse a sí misma.

“Noris, de nuevo sobre sus patas, tritura hojas y ramas. Quiere una brillante sombra para los párpados. ¡Sin duda sabe hacerlo! ¡Hasta tiene su propio pilón!”.

El recorrido de Noris —salir de casa, explorar la naturaleza, ensuciarse, caer y levantarse— simboliza el viaje del crecimiento personal. Cada experiencia forma parte del proceso mediante el cual el individuo aprende quién es.

Filosóficamente, la negación cumple un papel fundamental en la formación del yo. Decir “no” implica delimitar la propia voluntad. El niño descubre que no es una extensión de los otros, sino una conciencia independiente.

En la boca de Noris

nació un pequeño huracán:

no a las frutas,

no a la avena,

no a aquello que otros consideraban suficiente.

Pero aquel “no”

no era rabia.

Era un brote nuevo

abriéndose paso en el alma.


Era la raíz del yo

que comenzaba a decir:

aquí empiezo yo,

aquí termina el mundo.


Desde esta perspectiva, la historia de Noris puede leerse como una metáfora del proceso humano de convertirse en uno mismo. La niña que busca un color perfecto termina descubriendo algo más valioso: que la identidad no se construye imitando modelos externos, sino reconociendo la propia mezcla de experiencias, emociones y aprendizajes.

Así, el relato recuerda que la infancia es un territorio de descubrimiento donde el ser humano inicia su primer diálogo con el mundo. En ese diálogo, lleno de negaciones, preguntas y exploraciones, comienza a formarse lentamente la conciencia.

La enseñanza final es profundamente humanista: la verdadera belleza y el valor de una persona surgen cuando logra aceptarse mientras aprende a conocerse.


Evelyn Ramos Miranda

Acento


jueves, 6 de marzo de 2025

¡FIESTAAAAA! SALE UN NUEVO LIBRO DE EVELYN RAMOS MIRANDA Y HENRY CID: Odette y las mariquitas de papel

 






ODETTE Y LAS MARIQUITAS DE PAPEL

Hubo un tiempo en que los suplementos culturales de los periódicos traían una columna dedicada a las muñequitas recortables. Se podían comprar en las librerías, coloridad y variadas. Jugábamos con ellas y era lamentable cuando las tijeras en nuestras torpes manos, les llevaban la oreja del doblez a los vestiditos. Había que pegarlas antes de recortar en un soporte de cartulina o cartón. Entonces no sabíamos que esos recortables ayudaban a nuestra destreza manual y coordinaciòn cerebral. Que los padres y maestros se daban cuenta de nuestra salud neurológica con ese juego...

El recurso existe cada vez más sofisticado, incluso vienen magnetizadas, pero hoy, con un libro, Evelyn Ramos Miranda nos lo pone en las manos contando una historia verosímil y cálida.

Me ha encantado el personaje Odette, a quien deseo larga vida y prosperidad.

¡Qué suerte tienen Marielys y Mairenys Cabral!
¡Felicitaciones a Evelyn y a Henry! ¡Dos súper estrellas de la literatura infantil dominicana!



EVELYN RAMOS MIRANDA

Poeta, ensayista, educadora y escritora de literatura infantil. Obtuvo una licenciatura en Educación Inicial y una maestría en Administración y Supervisión de Programas de Educación Inicial en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha ocupado importantes posiciones, tales como haber sido encargada de Educación de las Estancias Infantiles en el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), coordinadora educativa en el Consejo Nacional de la niñez (CONANI), catedrática en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), además de Coordinadora y subdirectora de la Estancia Infantil y gestora cultural en la Casa de la Rectoría de ese mismo alto centro de estudios.


HENRY CID

Henry Cid es graduado de publicidad mención ilustración (Cum Laude) en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). 

Trabajó once años como diseñador gráfico e ilustrador en la revista  Al Compás, Listín 2000, ilustró para la revista OH Magazine, la revista UNO, revista a la moda y revista Ocasionales del periódico Listín Diario. Luego trabajó cinco años para Ediciones SM. Actualmente trabaja en Editorial Actualidad Escolar 2000 y como colaborador de la Revista Rexpuestas de educación sexual y en la Revista Nutritiva H. 

Dentro de los cuentos publicados encontraremos Mitología taína para niños “Y se los llevó el Sol” (1996), Jinete de Nubes (1998), Un pedacito verde en el corazón (Premio anual de Literatura Infantil 1999), Cuentos que contar (primer, Segundo y tercer concurso de Literatura Infantil-2000-2004), El trencito azul (2007), Juanito y su robot (Ediciones SM)-2007, Los colores de la navidad (2008), El niño que no pudo ser censado (2009), Un conejito con suerte (2010), El niño inventor y la bruja marleny (Premio nacional de Literatura Infantil 2010), Pedrito Chichigua (2011), Billy: el avecilla valiente (2012), El pacto de Guani (Alfaguara juvenil-2012). Agua de sal, entre muchos.

sábado, 17 de febrero de 2024

’El país de los dulces', un cuento para niños de Evelyn Ramos Miranda, por Ramón Núñez Hernández

¿Cómo no amar a la más dulce de todas las criaturas? Sus cabellos ensortijados eran chorros sedosos de mermelada. Sus ojos brillosos eran dos gotas de miel. Evelyn Ramos Miranda

«El país de los dulces», un cuento de Evelyn Ramos Miranda

Si buscamos en la Internet, el significado de la palabra Dulce, nos sorprenderíamos, al ver que acumula una basta connotación. Es decir, que puede funcionar, unas veces, como sustantivo: dulce de coco, dulce de leche, dulce de naranja. El dulce está en la nevera. La niña se comió los dulces. Este dulce está hasta para "lamberse" los dedos, etc. En otra como adjetivo: Alimento dulce. Naranja dulce. Mango dulce. Dulce sueño. Agua dulce. Leche dulce. Café dulce. Té dulce, y si agrega el afijo mente, también puede funcionar como adverbio. Ejemplo: dulcemente. 

El concepto Dulce es: palabra que deriva del latín, exactamente de dulcis, que significa “dulce”.

 La noción de dulce se utiliza para calificar a aquello que provoca un efecto agradable y sutil en el paladar. Se trata del sabor que, en una comparación, no resulta salado, ni amargo ni agrio. Por ejemplo: “A mí me tientan más los alimentos dulces que los salados”, “Tengo ganas de comer algo dulce… ¿queda algún chocolate?”, “La tarta está demasiado dulce, creo que tiene mucho azúcar”.


Evelyn Ramos Miranda, autora del libro para niños.

La idea de dulce, además, se puede emplear para hacer referencia a aquello que es apacible o agradable, y a la persona que es cariñosa, cordial, afable, tierna, bondadosa, afectuosa blando, manso, entre otras. “El nuevo álbum del artista chileno comienza con una canción muy dulce que le dedicó a su hija”. “Gracias por el obsequio, eres muy dulce” y “¡Qué niño más dulce!” son expresiones que muestran este uso.


Dulce, también puede funcionar como un nombre femenino. La actriz y cantante mexicana Dulce María Espinosa Saviñón (conocida a nivel artístico simplemente como Dulce María y la escritora española Dulce Chacón, son dos personalidades que se llaman de esta forma. Además, la cantante Dulce Pontes, que es una cantante de fados conocida a nivel internacional. Mi prima, Dulce Núñez Bodden, profesora de la UASD. En nuestro país hay lugar fronterizo, cuyo nombre es Río Dulce.

Veamos cuantas connotaciones se originan del término dulce:

Adjetivo. Que causa cierta sensación suave y agradable al paladar, como la producida por la miel y por el azúcar.

Sinónimo:  azucarado, acaramelado, dulzón.

Antónimo:  salado, amargo, agrio.

Adjetivo: Grato, gustoso y apacible.

Sinónimo:  agradable, placentero, grato, apacible, deleitoso, suave, delicioso.

Antónimo:   desagradable, ingrato.

Adjetivo. Naturalmente afable, complaciente, dócil.

Sinónimo:  afable, tierno, bondadoso, afectuoso, blando, manso.

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Sinónimos o afines de dulce

Sabor: azucarado, acaramelado, dulzón.

Cosa: agradable, placentero, grato, apacible, deleitoso, suave, delicioso.

Persona: afable, tierno, bondadoso, afectuoso, blando, manso.

Caramelo, golosina, chuchería, confite, pastel, bombón, confitura.

Adverbio: dulcemente.

Antónimos u opuestos de dulce

Salado, amargo, agrio.

Desagradable, ingrato.

Irascible.

Todas esas connotaciones y significancias nos deparan la palabra dulce. Sustantivo común y sustantivo propio, adjetivo calificativo y adjetivos adverbiales, y muchas otras connotaciones más, que vienen de El País de los Dulces, donde gobernaba la Reyna Azúcar. Mientras en el País de los Salados, gobernaba la Reyna Sal, y es vista como la intrusa, la invasora, hipócrita, porque: “Comenzó con una idea malvada, la de salar el mar que era un mar de miel; de salar sus ríos que eran ríos de gelatinas y un sinfín de postres.” (P. 10)

Es muy notable saber que hay un enfrentamiento belicoso entre el mal y el bien. La Reyna Azúcar es descrita como “una reina justa, bella y bondadosa. Cualidades que le habían bastado para ganarse el amor de sus súbditos y todo el reino en general.

¿Cómo no amar a la más dulce de todas las criaturas? Sus cabellos ensortijados eran chorros sedosos de mermelada. Sus ojos brillosos eran dos gotas de miel.

Su nariz respingada, era un perfil hermoso de puro bizcocho y boca sonrosada adquiría la tonalidad de Cherry.” (P. 8).

El sabor dulce y el sabor salado son los más apetecible por los niños, no, así como el sabor agrio y el sabor amargo. Niños, aun recién nacidos pueden diferenciar y degustar esos dos sabores. Ellos son incapaces de rechazar el dulce. Les caen bien al paladar, y los saborean, opuesto al sabor agrio y amargo que ellos aborrecen.




El País de los Dulces es un cuento brevísimo, con solo 20 páginas, con letras grandes y 519 palabras, cuyo tema central gira en torno a la del título, enfrentamiento de lo malo contra lo bueno. Lo bueno, queda representado por La Reina Azúcar y lo malo, está simbolizado por La Reina Sal, del país salado. Cuyo objetivo es, igualmente que todos los libros de literatura infantil, sea poesía o cuento, la de desarrollar pensamiento crítico, creatividad e imaginación en los niños al introducirlos en el mundo fascinante de la lectura. Crearle hábito de lectura.

Fue compuesto pensando en niños de 5 a 10 años, o quizás menos. Contiene 2 y 3 ilustraciones en cada página interna, a cargo de Daniel O. Polanco, quien es también el diagramador. No tiene biografía de la autora Evelyn Ramos Miranda, ni fotografía. Impreso en Editora Búho, S.R.L, año 2023, República Dominicana.

La portada es de lujo, con tapa dura, igualmente que el papel grueso, satinado, de tamaño 8 1/2, x 11, o sea, páginas completas, con ilustraciones a full color, y contiene la imagen de la Reyna del Azúcar con su elegante cabellera color verde y su silueta de majestad, delante de un grandioso y hermoso palacio real, vigilado por barcos y aviones hechos de dulces y miel. Pero la contraportada es blanca, con una imagen de la Reyna Sal, quien es o parece ser de raza negra. Viste de blanco y actúa sola y con gestos de odio.



A su lado tiene varios sacos de sal, los cuales utilizaría para lograr su propósito, que es alterar el orden, la paz en el residencial y sembrar la envidia y violencia donde solo existía un edificio de uva y cúpula de chocolate, de caramelo; rodeado de helados de barquillas, un palacio residencial que es el de su majestad, adornado de helado de diferentes sabores y colores, una torre canquiña, un museo de paleta; un banco de postre y un ferri de bizcocho.

Las ilustraciones internas son facción, o sea, muy coloridas. A la Reyna Azúcar la acompañan tres niños vestidos con pantalones cortos, zapatos y camisetas de diversos colores y razas, mientras ella viste falda ancha con ribetes verdes y gris, zapatillas verdes igualmente que su cabellera, la corona dorada y blusa roja, con los adornos del palacio compuesto de todos aquellos alimentos y sabores que hacen agradable el paladar: caramelo de fresa, paleta de menta, mantecado, helado de uva y chocolate, banco de postre, pastel, bizcocho, helado de varios gustos, etc.

Algo muy irónico son las lágrimas derramadas por la Reyna Azúcar y los habitantes del País de los Dulce para derrotar a la Reyna del País de los Salados, comandados por la Reyna Sal. La lágrima es una sustancia salobre producto del horror, pena, tristeza, crueldad, maltrato y abuso despiadado de quien la sufre, o doliente por la muerte de algún ser querido. Aquí, actúa como la lluvia caída del cielo para salvarnos de una gran sequía.

Es la magnánima protectora, benefactora y salvadora que nos protegerá del mal. Es decir, con llorar a chorro está la salvación del País de los Dulces.

Pues las lágrimas como resultado del sufrimiento se convierten en azúcar y así destruye El País de los Salados, revirtiendo el mal para bien y volviendo a revivir El País de los Dulces.

En resumen, El País de los Dulces, es un cuento que los niños disfrutarán en grande su lectura, y por qué no, dramatizado en voz alta, y muchas veces pedirán nuevas lecturas en repetidas ocasiones, porque está hecho pensando en lo más importante del género, cuyo propósito es, conllevar al público chiquito a escuchar, a entretenerse, a deleitarse y, penetrarlo al terreno de encanto a través de la lectura.

 (Santo Domingo, D.N., 11 / 2 / 2024).

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