miércoles, 11 de septiembre de 2013
PARA LEIBI, CON LAGRIMAS DE CONTENTURA
PARA LEIBI, CON LAGRIMAS DE CONTENTURA: Eladia, la Abuela Chica. “Cloruro de sodio, células primarias, … polvos de la luna, … origen y génesis, amor en mitad”, al conjuro de a...
viernes, 30 de agosto de 2013
LLEVA UN LIBRO EN LA MALETA de Virginia Read Escobal y Lucía Sforza
LLEVA UN LIBRO EN LA MALETA de Virginia Read Escobal,
bellamente ilustrado por Lucía Sforza narra una historia que se sale del montón
por muchas razones.
Se nos pide que llevemos un libro. Todos tenemos libros,
cierto, pero ¿maleta? Bueno, de acuerdo; en todas las casas por lo menos una
maleta habrá, ¿verdad? Ya tenemos libro y maleta... Enseguida surge la
siguiente pregunta: ¿Para dónde vamos? Y caemos en la cuenta de que siempre estamos
en movimiento y con muchísima frecuencia viajamos. Por lo tanto, esta historia
habla de libros, de maletas, de viajes y de generosidad.
Distinto entre todos los libros, contiene una idea sencilla
pero grandiosa, pues las cosas sencillas y elementales son las más
extraordinarias.
Una idea. Una simple y pequeñita idea nació en el cerebro de
una joven arquitecto y empieza a rodar como una bola, como una rueda, como un
vehículo... movido por el cariño. Sí, un combustible insustituible y potente.
¡Cuántas veces hemos escuchado “la fuerza del amor”… Suena tan manido, pero
resulta que es auténtico y es magnífico. La fuerza del cariño nos hace
poderosos, creadores, dadores.
Si tenemos la nevera repleta y nuestro vecino apenas tiene
agua ¿qué hacemos? Compartimos nuestros alimentos sin lugar a dudas.
Y si tuviéramos muchos libros en un estante, que ya hemos
leído y están aletargados debajo del polvo ¿qué hacemos? ¡Los metemos en
maletas o cajas y los donamos!
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| Virginia Read Escobal junto a los niños lectores. |
No dulces, no adornos, nos} ropas, no cosméticos… Libros revolucionario. ¿Y por qué son revolucionarios los
libros?¡Porque llenan las cabezas de ideas! Expanden el conocimiento y enseñan
a vivir.
Virginia creció viendo a sus padres y abuelos leer. Los veía
con libros, con periódicos, con revistas; interesados por saber lo que decían
los impresos que llegaban a su hogar.
Por eso ella desarrolló el placer por la lectura y al leer
era transportista porque empezó a poner en una maleta mental sus sueños, y
aprendió a llevarlos a todas partes a saliendo ya de la imaginación y la
fantasía.
Un autor saca experiencias de todo lo que le han rodeado en
el pasado y de todo lo que le rodea en el presente; lo incorpora como propio y
es entonces cuando puede convertirlo en mensajes para el mundo.
Aparte de este caudal de emociones y vivencias que son
tesoro en el alma de nuestra escritora, su amor por la tierra natal, sabemos
que Yaniris, la protagonista de esta historia se pasea por las letras de una
manera mesiánica porque su propósito es hacer llegar adonde quiera que haga falta
el interés por la lectura y la formación de bibliotecas y sin dudas, ella va
multiplicando el mismo amor de Virginia por los libros.
Amor auténtico y generoso. Un amor que en lugar de atesorar,
regala. Un amor que ofrece ideas y sólo retiene el libro el tiempo necesario
para provocar una sorpresa.
Estamos hablando de una acción que se escapó de las 40
páginas del cuento. De un hecho que corre y corre hasta atraparme a mí, a ti, a
todos en esta biblioteca, en las salas de lecturas de sus escuelas, en las de
los municipios y provincias de la República Dominicana.
Como si fuera poco, la idea viene en avión desde Europa,
atravesó los mares y va y viene, viene y va desde el mundo más desarrollado
hacia donde estamos nosotros llenos de carencias.
Esta Yaniris que conserva en su memoria la antigua escuela
en el campo con sus árboles y frutos, con las sonrisas de sus compañeros, con
el sabor a rico mango y el rojo fulgor de los flamboyanes está ahora en mi
cabeza y ya no se marchará nunca. Y vivirá en la tuya y en la de ella, en la de
él, en todas nuestras cabezas, porque llega desde la mente de Virginia Read
Escobal donde su idea se convirtió en plan y luego en iniciativa, en Asociación
y en muchas bibliotecas, siempre motivada por el anhelo de que los demás sientan
lo mismo que ella siente disfrutando la lectura.
Virginia ha dicho: “Me siento cómo un enlace mágico porque
al hacer feliz a muchos niños también me siento como una transportista
emocionada”.
| María Rosa Serdio y Virginia Read Escobal |
Porque todo el mundo posee un libro, todo el mundo lee, todo
el mundo se mueve o viaja y todo el mundo LLEVA UN LIBRO EN LA MALETAy hace que
la iniciativa de Virginia Read Escobal y su Asociación Cultural Lleva un Libro
en la Maleta sigan cumpliendo con su cometido de crear bibliotecas donde no hay
y surtir de libros a las que ya existen.
Es por eso que esta historia se salió del libro y se ha
convertido en una iniciativa destinada a canalizar los libros que vienen en
maletas de todas partes del mundo.
Virginia ha escrito este libro para transmitirnos su
conocimiento, para mostrarnos:
• Que se debe
leer por placer y compartir con generosidad.
• El libro,
una vez leído se atesora en nuestros cerebros, en nuestros corazones y ya
cumplió su cometido con nosotros, no hace nada en un estante.
• Al regalar
el libro leído, logramos que otros niños despierten sus ideas y emociones, que
crezcan y se desarrollen.
Y finalmente, la manera en que una buena idea prende en cada
uno de nosotros es única. Nadie puede pensar exactamente como nosotros
pensamos. Nadie puede sentir como nosotros sentimos y de ahí es que nacen miles
de posibilidades de que a cada uno de ustedes les surjan en sus cerebros otras
ideas andariegas, amantes de las maletas, transportistas, aventureras y sobre
todo generosas para que otros tengan lo que a nosotros nos sobra.
Muchas gracias.
Leibi Ng (presentación).
viernes, 2 de agosto de 2013
Omar Messón y su ANIMALARIUM
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| Portada |
"Animalarium es una propuesta impecable, de evidente maestría sus versos sencillos, con la adicional novedad del apunte científico. Es un encanto de viaje ilustrador, por aire, tierra y mar, que cumple su propósito comunicativo de entretener y educar. Su lenguaje inteligente y cuidado es una invitación amable a respetar y amar al universo de fauna y geografía".
Lo único que uno puede decir es: ¡Adquiéralo ya!
Omar Messón muchas gracias por regalar a nuestros niños y maestros un álbum tan hermoso y sustancioso :-)
¿Quién era Delia Quesada de Puerto Plata?
GESTORA CULTURAL
Una puertoplateña con sabor a
teatro
VALOR HISTÓRICO. LA SOCIEDAD
CULTURAL RENOVACIÓN PATROCINÓ ESTE IMPORTANTE TEXTO BIOGRÁFICO SOBRE LA VIDA DE
DELIA QUESADA
Edición conmemorativa. Portada de
la obra de Emelda Ramos.
Arlene Reyes Sánchez
Santo Domingo.- Para nadie es
extraño que la Costa de Ámbar haya dado a luz a grandes talentos de la
literatura. Puerto Plata es, sin duda, cuna de intelectuales, de relevantes
figuras del mundo de las letras y, en particular, del teatro. En efecto, de
aquí es una mujer que podríamos llamar la precursora del teatro en esta ciudad,
pues su vocación de enseñar le abrió las puertas a muchos niños con
inclinaciones actorales.
Con esto nos referimos a la
dramaturga Delia Quesada, de quien la escritora Emelda Ramos, de la provincia
Salcedo, se inspira para narrar la historia de su incansable labor en la obra:
“Delia Quesada, pionera de la dramaturgia infantil.”
En un texto redactado
minuciosamente “aparentemente” con el corazón, Ramos desnuda la vida de Delia,
de quien manifiesta que es “hija legítima y segunda de Pedro Wenceslao Quesada
y Agustina de Jesús Peralta.” Estos dos seres humanos manifestaron su amor
hacia la educación por el futuro de sus seis hijas, motivo por el cual la escritora
afirma: “Lo más notable es que esta niña (Delia Quesada), no sólo naciera en un
entorno propicio para el pleno desarrollo de sus potencialidades, sino que
además encontró la perfecta guía para su formación...”
Cualidades
Wenceslao Quesada fue un gran abogado y también escritor de
relevantes textos de la época como “Ley civil, ateísmo y religión” y “Cacique
de Haití”, así como un significativo número de artículos publicados en un
periódico del siglo XIX, de renombre nacional: “El Porvenir”. Sin embargo, las
cualidades de Agustina de Jesús Peralta describen a la tradicional mujer
dominicana: abnegación e intenso amor filial.
Delia recibió su primera
enseñanza en la Academia de las Niñas Santa Rosa, la cual dirigía por la
educadora puertorriqueña Demetria Betances, quien, según la autora, “descubrió
y guió la vocación magisterial de Antera y Mercedes Mota.”
La sabiduría inculcada en esta
institución, basada también en los principios educativos del pedagogo Eugenio
María de Hostos, permitió a Delia descubrir su vocación para ser maestra,
formadora de infantes.
Ya consagrada como docente en la
provincia y haciéndose eco de una frase de Norma Lía Forman, especialista en
literatura infantil-juvenil de la Universidad Nacional de Buenos Aires, la cual
afirma: “A la par que los divierte, el teatro va desarrollando en los niños una
formación humanística que los torna seres más nobles y sensibles.” Estas
Palabras se encuentran en la redacción de Ramos, quien también destaca lo
siguiente: “Capta la señal de los tiempos, y escribió, no un poema sino una
obra dramática, de la cual no se conserva el manuscrito impreso, pero tenemos
en cambio claras noticias del eco que produjo, y su puesta en escena que
deducimos aconteció ya para inicios del año 1917.”
Su vida
Delia estuvo casada con Juan
Ramón Román Jiménez, con quien procreó cinco hijos: Francia, Elsa, Judit, Fabio
y Rhina. Esta última casi le cuesta la vida, al caer por unas escaleras, por lo
que, nace deforme. Sin embargo, con su dulzura y cariño le disipó el miedo y,
en su regazo, la hizo feliz.
El retrato de la maestra y
dramaturga parece hablar. En la obra de Ramos, sus hijas describen a su madre
como “una mujer trigueña y alta, ataviada en sencillos y pulcros vestidos, sin
abalorios ni lujos, pero muy elegante.”
La vida de Delia no fue del todo
color de rosas. Involucrada en unos de sus trabajos de teatro y promoción
cultural, con niños presentes, la presión del público y el peso de los actores
derrumbaron aquel escenario. Por suerte, nadie falleció. Anterior a este hecho,
habían muerto su padre y madre, momentos que marcaron su vida para siempre,
pues para Quesada, el amor hacia sus padres era como una balada de amor, que
más tarde tuvo que cambiar por el ritmo nada melodioso de la resignación.
Tal como reza una frase popular:
“Después de la tormenta siempre llega la calma.” El 10 de octubre finaliza la
impresión en la capital, en ese entonces Ciudad Trujillo, de su libro Teatro
Infantil, lo cual provocó, según el texto de Emelda Ramos que “sus cuarenta
años de labor magisterial fueran reconocidos por el Estado dominicano, en 1945,
condecorándola con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella en el Grado Gran Cruz de
Plata.”
Más tarde, tras enterarse de que
tendrían que extirparle un pedazo de intestino, rehúsa operarse, razón por la
cual decide regresar a la Novia del Atlántico, justo a Imbert, un municipio de
Puerto Plata. Quizá porque el olor a lo propio llama, seduce y embriaga. Allí
es internada de emergencia y bajo la radiante luz del sol dice definitivamente
adiós, el 13 de abril de 1949.
INVESTIGACIÓN EMELDA RAMOS
Ramos destaca un artículo del
poeta Ramón Emilio Jiménez, quien escribió una nota necrológica por la
celebración de una solemne misa de réquiem por su alma, en la Iglesia
Parroquial San Felipe Apóstol de Puerto Plata, publicado en el Diario de la
Mañana. Esta iglesia fue la plataforma de su bautizo y matrimonio, donde
asistieron numerosas personas conmovidas.
“Delia Quesada Guardemos
silencio: En una tumba hay paz Y el intenso batallar Ha terminado.
Nos queda la imagen de la mujer
De gran espíritu, Quien tuvo la gracia de asomarse para mirar Los anchos
horizontes, Bañarse en la luz de los ensueños Y convertir su diminuto paisaje
azul En un cielo estrellado.
Exquisitamente generosa Como
madre y como maestra Deja un legado De nobles recuerdos.
¿Quién ha logrado definir el
valor exacto de un recuerdo? Guardemos silencio: Ha pasado por la tierra una
vida.” Emelda Ramos agrega en su relato: “Delia Quesada, un libro viviente.
Autora de sus propios cuadros dramáticos, diseñadora de su decorado y tramoya,
escogía el elenco infantil y dedicaba todo el tiempo que disponía para dirigir
los ensayos, corrigiendo con afecto pero con energía los errores, en la
búsqueda de la perfección expresiva, léxica y gestual.”
lunes, 20 de mayo de 2013
PONENCIA PRESENTADA POR LA ILUSTRADORA Y ESCRITORA ESPECIALIZADA EN LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL LEONOR BRAVO EN EL SEMINARIO PREVIO AL MARATÓN.
MARATÓN DEL CUENTO: ECUADOR
UN PAÍS QUE LEE
una fiesta de la palabra, el arte y lectura
Por Leonor Bravo
Las primeras obras de literatura oral que creó el ser humano
cuando se apropió de la lengua más allá de la mera comunicación para la
sobrevivencia fueron para honrar a la divinidad, para enamorar y conquistar al
otro y para dormir a los niños y jugar ellos. De manera que aquello que ahora
se llama literatura infantil o literatura para niños, nació en un tiempo que se
pierde en los orígenes de nuestra especie. Es una literatura que se hacía en el
silencio de la noche, en la intimidad de los brazos de las madres o de las
nanas, casi siempre al oído o entre risas y juegos, como un acto de amor y de
necesidad de sueño, sin la conciencia de que eso era algo más que unas pocas
palabras con sonidos dulces que invitaban a los niños a dormir y a las madres
al descanso.
Luego, mucho más tarde, luego de siglos de injusticias contra
esos seres pequeños de estatura, sin poder adquisitivo y no productores de
bienes; de siglos de casi olvido, sin más atenciones que las necesarias para
que crecieran pronto y se unieran a los ejércitos de campesinos, de soldados,
de artesanos, de madres; de ser los primeros en morir en las pestes, los
primeros abandonados en las guerras, a partir del siglo XVIII los niños
empezaron a ser considerados algo más que adultos en potencia: seres con
identidad propia, en camino a algo más como todos:
El niño camina a ser joven, el joven camina a ser adulto, el
adulto camina a ser anciano, el anciano camina hacia la muerte. Todos vamos
hacia algo, ninguno de los estados del ser humano es definitivo y no por ello
es menos valioso que el estado del que vino o al estado que va.
El concepto de infancia ha sufrido muchas transformaciones y se
ha enriquecido con el progresivo reconocimiento de sus derechos hasta ser
considerado ahora como el periodo más decisivo de la vida del ser humano, y
esta evolución ha influido también en la importancia que se ha dado
paulatinamente a la literatura infantil.
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| Leonor Bravo |
La literatura infantil nació como una estrategia para formar a
los niños, para educarlos y civilizarlos como se decía en esa época, en la cual
la intención moralizante era la que primaba, intención que tiene aún,
desgraciadamente cultores y demandantes; en el siglo XIX se le empiezan a
reconocer una serie de funciones de entretenimiento pero es recién en el siglo
XX cuando se concede una función literaria a este tipo de obras, con lo cual
obtiene su carta de identidad como el arte literario y plástico para niños. En
el momento actual, dada la cantidad y calidad de las obras de este género, la
teoría desarrollada a partir de ella, las licenciaturas y maestrías para su
estudio, ya nadie se atreve a negar su existencia y su necesidad, y se vuelven
insostenibles aquellas posturas que dicen que la literatura infantil es aquella
que también le gusta a los niños, que, en el afán de colocarla en la misma
categoría que la gran literatura, resulta una negación de las necesidades,
gustos y derechos específicos de los niños. Diría yo que este concepto se
aplica de manera más ajustada a la literatura para adultos, por ejemplo mi
madre leyó Los miserables de Víctor Hugo a los ocho años y le gustó y La Guerra
y la Paz de Tolstoi a los diez y le gustó y eso no convierte a esos libros en
literatura infantil, sino a ella en una avezada lectora, como eran todos esos
niños que en aquellos tiempos tuvieron la oportunidad de tener al alcance los
libros de sus padres y alguien que les entusiasmara con su lectura.
Y, aunque creada por adultos, no es cualquier adulto el que
escribe este tipo de literatura, si dejamos de lado aquellos escritores
consagrados de literatura adulta que, tentados por las editoriales con jugosas
ganancias, se arriesgan por estos caminos que huelen a leche, a chicle y
chocolate, y dan a luz productos sosos y anodinos, poco dignos de su genio, o
los escritores comerciales que escriben cualquier cosa que les pida el mercado.
Porque el verdadero creador no escoge lo que escribe, escribe lo que le dicta
su necesidad de expresión, su angustia o su alegría de ser, la urgencia de
responderse esas preguntas que nadie escuchó, que cayeron en saco roto o
recibieron comentarios vacíos. Respuestas que se expresan en forma de
travesura, de risa o de dolor, que contadas por hadas, por monstruos, por
animales, por personajes rebeldes o contestatarios, hablan de las eternas preocupaciones
de los seres humanos de cualquier edad: ¿quien soy?, ¿adónde voy?, ¿cuál es el
sentido de la vida?
Todas las etapas de la vida humana necesitan ser pensadas y
expresadas y esa es una de las cosas que hace la literatura infantil, eso es lo
que hacen los adultos que escriben esa literatura: expresar la infancia desde
su propia vivencia, desde sus recuerdos guardados de tal manera que pueden
volver a ellos de forma inmediata como si su infancia viviera al lado de su
adultez y les permitiera conectarse con quienes son niños ahora. Por eso, los
niños se encantan y se sienten expresados por ella.
Estas y otras reflexiones son las que nos llevaron como
Girándula, Asociación ecuatoriana del libro infantil y juvenil, IBBY Ecuador,
hace ocho años a crear el maratón del cuento, un evento en el cual los niños
tuvieran un espacio lúdico de encuentro con la literatura, los libros, la
lectura en voz alta de cuentos, los escritores e ilustradores de las obras que
ahora, otra vez, por octava ocasión, visten a nuestra ciudad con su magia. Un
espacio diferente al de las ferias del libro tradicionales en las cuales los
niños deben ir al ritmo de sus padres, sin detenerse demasiado en aquello que
les llama la atención, y sin encontrar todos los libros que ellos quisieran
mirar. Un espacio creado especialmente para niños y jóvenes en el cual pudieran
sentarse a revisar y leer los libros que les interesaban, en el que dialogaran
con los autores de aquellas obras que les habían hecho soñar, y pudieran
admirar las ilustraciones fuera del formato libro, como el arte plástico creado
para ellos. Un espacio en el que los niños tuvieran contacto con una lectura no
escolarizada, que pudieran escuchar la literatura por el gusto de hacerlo, sin
la obligatoriedad de leer. En el que la familia, los adultos, los padres, los
abuelos, recordaran el placer de escuchar un cuento, revivieran la fiesta que
significa la palabra literaria, que volvieran otra vez a su infancia y rieran y
se asustaran, y que además de disfrutar, se entusiasmaran con leer a sus hijos
en sus casas, con el acto de trasmitirles el amor por la lectura con su propia
voz.
El Maratón del cuento fue pensado al inicio como el modesto
sueño de leerles cuentos a los niños, en un lugar para nada modesto, una joya
de cristal enclavada sobre uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: la
loma del Itchimbía. Eso y el que Girándula, IBBY Ecuador, no estaba formada
solamente por escritores, sino por todos los actores relacionados con los
libros de literatura infantil y juvenil, hizo que nos replanteáramos el evento
de manera que todos quienes hacemos la organización: escritores, ilustradores,
editoriales y librerías tuviéramos un papel destacado en el mismo. Por ello ya
el primer Maratón, en el 2006, tuvo feria del libro en la cual los editores y
librerías socias de Girándula pudieran exponer la producción anual de los
autores nacionales y las últimas propuestas de diferentes editoriales
internacionales; exposición de ilustraciones de libros para niños y jóvenes,
nacional e internacional; lectura de cuentos por parte de los propios autores,
para el año siguiente enriquecida con la presencia de invitados especiales
entre ellos: cantantes, actores, conductores de televisión y radio,
deportistas, reinas de la ciudad, políticos, quienes aceptaron encantados
nuestra invitación y se prepararon con especial dedicación para leer los
cuentos con verdadera maestría. A nuestros aliados fundamentales, los colegios
en los cuales se leen nuestras obras les propusimos algo especial: una Exposición
de periódicos murales en los cuales pudieran compartir con el público y con
otros maestros las diferentes maneras en que ellos hacen que sus estudiantes se
enamoren de la lectura.
Y cada nuevo año concursos de diferente tipo: de personajes de
los cuentos, de fotografía, de ilustración, de los stands que mayores
facilidades dieran a los niños para su acceso a los libros, con la idea de
vivir la literatura desde diferentes espacios y disciplinas.
El MARATON DEL CUENTO: ECUADOR UN PAÍS QUE LEE, el evento de
promoción lectora más grande e importante del país, se ha realizado por 7
ocasiones en Quito, este es el octavo año; 4 en Cuenca, 1 en Loja, 1 en
Guayaquil y 1 en Azogues, eventos en los cuales hemos contado con la asistencia
de más de 250 000 personas.
Pero no todo ha sido magia y fantasía, pues además de compartir
con nuestro público y promocionar la lectura entre ellos y los miles de
personas que durante estos años han escuchado hablar del maratón, (calculamos
que gracias a la difusión del evento por radio, prensa y televisión hemos
tenido audiencia entre directa e indirecta de más de 2 millones de personas) le
hemos dado mucha importancia a la capacitación y a la reflexión teórica en
diferentes temas ligados a: la lectura en el aula y en el medio familiar, la
escritura literaria, la producción editorial, el rol de las librerías y los
medios de comunicación en la promoción lectora, el manejo de bibliotecas, la
ilustración, entre otros. Y en diez eventos académicos: congresos y seminarios
internacionales hemos contado con la presencia de especialistas de la talla de
Teresa Colomer, Jaime García Padrino, Elisa Yuste, María Beatriz Medina, Pablo
Amargo, Javier Zabala, Rui de Oliveira, Ángela Lago. Tuvimos además un
Encuentro de Escritores de literatura infantil de Europa y América con Gonzalo
Moure, Liliana Bodoc, Irene Vasco, Marina Colasanti, Triunfo Arciniegas,
Enrique Pérez, Francisco Hinojosa, Laura Antillano, entre otros. En todos los
eventos han participado, de igual forma los escritores y especialistas del
Ecuador.
Todos los años hemos hecho, además especial énfasis en la
capacitación de estudiantes de diversas carreras pedagógicas en lectura en voz
alta, estrategia privilegiada de la promoción lectora. En estos eventos, uno de
los cuales tuvo una duración de seis meses, han participado estudiantes de las
principales universidades del país.
Para que todas las familias que vinieran al maratón tuvieran una
historia que leer esa noche, en cada uno de los eventos regalamos un cuento en
forma de minilibro a cada uno de los niños y niñas que asistían a la
programación. Con este fin hemos publicado 60 cuentos interculturales inéditos,
escritos e ilustrados por los miembros de nuestra organización, que son un
aporte valioso para la reflexión y conocimiento de la rica configuración
cultural de nuestro país. De cada uno de ellos se han impreso entre 20 y 50 000
ejemplares. Estos cuentos se han repartido, además, en las Ferias del Libro
organizadas por el Ministerio de Cultura tanto en el país como en el Perú, en
Bolivia y en Colombia.
El Maratón del cuento, que es la principal estrategia de
Girándula para la promoción de la lectura, y que tiene entre otros objetivos
hacer visible la importancia que tiene la lectura de literatura en la formación
intelectual y emocional de niños y jóvenes, y difundir la cada vez mayor
producción de literatura infantil en el país, es un fenómeno que responde a la
etapa de florecimiento de la literatura para niños y jóvenes que está viviendo
nuestro país, que, aunque entró con retraso, a mediados de los años 90, en una
aventura que en Argentina, Brasil y Cuba se inició en los años 60:, y en
Colombia, México y Venezuela en los 80, goza ahora de buena salud y tiene cada
vez más lectores y una producción de calidad a nivel literario, de ilustración
y de edición.
El Maratón del cuento se parece a Navidad, todos están felices y
nos dan regalos, dijo un niño, mientras miraba maravillado los stands de la
feria con sabor a fiesta, los miles de libros expuestos, las ilustraciones, la
gente disfrazada de personajes de los cuentos; después de haber escuchado a su
escritora o escritor favorito y de que éste le hubiera firmado un libro. Ese
niño que en su primera visita tenía siete años tiene ahora catorce y es un
adolescente lector con gustos y criterios literarios formados. Y ese es uno de
los aportes más importantes de este evento y del desarrollo que ha alcanzado la
literatura infantil y juvenil: el entregar al país una generación formada de
lectores interesados, ávidos y curiosos.
Falta, por supuesto, mucho camino por recorrer, hay todavía
miles de niños que no leen porque no tienen acceso a libros de literatura y
porque no tienen maestros que los entusiasmen con la lectura; hacen falta más
bibliotecas públicas y escolares y muchos eventos de este tipo en otras
ciudades del país, nosotros como Girándula seguiremos empeñados en el esfuerzo
de multiplicar esta fiesta de la palabra, de hacer del Ecuador un país que lee.
Por lo pronto, este año, Quito se ha vuelto a vestir de
palabras, de ilustraciones, de sueños: dulces, traviesos, tristes, misteriosos,
radiantes, curiosos. Hemos disfrutado otra vez la gran fiesta anual de la
lectura, esperada por familias, niñas, niños y jóvenes . El Maratón del Cuento,
Quito, una ciudad que lee, que va ya por su octava edición, está otra vez entre
nosotros.
©Leonor Bravo
domingo, 19 de mayo de 2013
Juan Bosch en la literatura infantil por Miguel Collado
Esa profunda sensibilidad
social y humana que toda la vida, y de manera ejemplar, caracterizó la
personalidad de ese extraordinario ser llamado Juan Bosch (1909-2001), fue
puesta de manifiesto por este gran hombre no tan sólo en su actitud ante los
desgarradores problemas sociales y políticos de su pueblo y de todos los
pueblos hermanos de América Latina, sino también en su justa valoración de la
niñez. Y es que Don Juan sintió un amor especial hacia los niños, amor del que
pueden dar testimonio aquellos que lo conocieron de cerca y que tuvieron cierta
aproximación a su entorno familiar. Su capacidad para comprender el mundo de
los infantes era admirable. En Simón Bolívar, biografía para escolares
(Caracas, Editora Escolar, 1960, p. 16) él nos dice: “Cuando un niño nace,
nadie sabe lo que hará en la vida. Por eso cada vez que un hogar se enriquece
con uno, es como si naciera una esperanza para el mundo”.
Bosch y el primer libro
de cuento infantil
El título de esta breve
reflexión sobre la presencia del insigne escritor Juan Bosch en la literatura
infantil dominicana nos trae a la memoria una extensa y hermosa historia
infantil, ambientada en esa mágica época del año que es la Navidad, publicada
por el maestro del cuento hispanoamericano en 1956. Nos referimos a Cuento de
Navidad, obra editada en Santiago de Chile por la editorial Ercilla y con la
que Bosch se convierte en el primer escritor dominicano en publicar un libro
dentro del género denominado cuento infantil.
Dos años después, en
1958, la Editorial Cordillera de Caracas (Venezuela) es la responsable de la
segunda edición de Cuento de Navidad. En una breve nota de los editores que
aparece en la cubierta ilustrada de la tapa se dice lo que a continuación
citamos:
“Este encantador Cuento
de Navidad está llamado a causar una inolvidable impresión en sus lectores,
sean niños o adultos. Se cuenta en él, con el más exquisito buen humor, la
historia de los Reyes Magos y de San Nicolás, la misma leyenda milenaria que
los pueblos católicos han venido oyendo desde tiempo inmemorial; pero en este
libro esa leyenda, sin perder nada de su conmovedora ternura, tiene una
atmósfera nueva. Gracias a ella nuestros antiguos conocidos –Dios, San Gabriel,
San José, Gaspar, Melchor, Baltasar, el anciano San Nicolás- se convierten en
amigos, se tornan en personajes de nuestro mundo emocional; cada uno de ellos
tiene características que lo hacen familiar y lo humanizan”.
Con Cuento de navidad
inicia Juan Bosch la publicación de libros de cuentos infantiles en la
literatura dominicana, pues aunque de 1923 son los Cuentos de la nana Lupe, del
gran humanista dominicano Pedro Henríquez Ureña, dichos textos vieron la luz
pública de manera dispersa, no en volumen, en el periódico El Mundo, de México,
país donde Henríquez Ureña vivió durante varios años, realizando allí una
fecunda labor educativa y cultural. Bosch y Henríquez Ureña mantuvieron, desde
1932, una relación de amistad basada en la admiración y en el respeto mutuo.
Bosch y sus primeros
textos infantiles
Constituyó para nosotros
una indescriptible y agradable sorpresa el hallazgo, en 1999, de tres
cuentecitos infantiles, más bien fábulas, de la autoría de don Juan : “El
General Don Gallo” y “Don Gato y Don Ratón” fueron publicados por él, con el
seudónimo de “Juan Niní”, en el número de la revista Alma Dominicana
correspondiente al bimestre septiembre-octubre de 1934, específicamente en la
sección titulada “Por el niño y para el niño”; y “El negocio de doña Hormiga”
apareció, firmado con el seudónimo de “Juanito Niní”, en el mismo órgano, pero
en agosto del citado año. Ninguno de esos textos narrativos ha sido recogido en
volumen, lo cual consideramos injusto.
De los tres cuentos, “El
General Don Gallo” nos parece el más interesante por su contenido reflexivo y
su valor didáctico. El cambio de actitud de Don Gallo al tomar conciencia de lo
negativa que es la vanidad, transmite una hermosa enseñanza válida para los
infantes, pero también para los adultos. Leamos la parte final del cuento:
“Cuando volvió al pueblo,
era ya tan viejo que no podía con el machete y casi no veía, a pesar de haberse
comprado unos espejuelos muy buenos en la tienda de Doña Pata. Entonces se
quedó asombrado, al comprobar que ya la señorita Polla era una madre de
familia, con once pollitos de los más graciosos, que ni siquiera quiso oírle.
“Don Gallo, pues ya no
quería ser General, colgó su viejo machete de un clavo, en un palo del patio, y
decidió hacerse maestro de escuela. Y lo que enseñaba, sobre todo a sus
discípulos, que eran jóvenes gallitos muy emperifollados, era esto:
—Si no dejan de ser
vanidosos, pueden fácilmente perder la cola cuando menos: La vanidad,
amiguitos, conduce infaliblemente, a la olla o al ridículo”.
Bosch y su último cuento
infantil
En 1983, específicamente
el 16 de julio, el suplemento cultural Isla Abierta, del diario Hoy, publica el
cuento “El culpable”, último texto infantil escrito por Juan Bosch a solicitud
del ilustre escritor Manuel Rueda, quien era el editor de dicho suplemento. Ese
cuento fue recogido, luego, en la antología Cuentos dominicanos para niños,
editada por Jacinto Gimbernard Pichardo en el año 2000 bajo el auspicio de la
Fundación Corripio.
En su valiosa obra Juan
Bosch: Imagen, Trayectoria y Escritura. Tomo I: Imágenes de una vida (Santo
Domingo: Comisión Permanente de la Feria del Libro, 2000), Guillermo Piña
Contreras se refiere a ese cuento en los siguientes términos:
«"El Culpable",
escrito a petición del poeta Manuel Rueda para incluirlo en una antología para
niños, representa una suerte de construcción en abismo de las razones por las
que abandonó la literatura: se trata de un viejo que había ganado fama entre
sus familiares como creador de historias que fascinaban a los niños, hasta el
día en que contó a uno de sus sobrinos la última historia que había inventado,
la de un brujo capaz de transformarse en lo que quisiera. Al notar que a su
sobrino no le llamaba la atención la habilidad del personaje y que, además, le
replicaba con insolencia que lo que hacía el brujo no tenía nada de
extraordinario porque Supermán lo hubiera hecho mejor... El viejo narrador se
enfada.
¿Qué nos quiere decir
Bosch con esta historia 19 años después de haber escrito "La Mancha
indeleble"? –se pregunta Piña Contreras, y él mismo contesta-: Las
interpretaciones son múltiples, aunque nos quiere hacer comprender que la
literatura actual había evolucionado tanto que no era posible hoy una
literatura como la que él hacia cuando interrumpió su obra de ficción. Ahora
había otra mentalidad, otra literatura latinoamericana, la que hacían Julio
Cortázar, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes y Mario
Vargas Llosa, entre otros. "El Culpable" es en realidad una picada de
ojo, a buen entendedor... »
Bosch y la leyenda
La leyenda es una
narración fabulosa, mezcla de ficción y realidad, a veces de superstición y
verdad histórica, que se transmite de manera oral y que, luego, los narradores
la recrean y transmiten en forma escrita, constituyendo valioso y entretenido
material de lectura que despierta el interés de los niños, de los jóvenes y
también de los adultos.
Con Indios: apuntes
históricos y leyendas (Ciudad Trujillo: Editorial La Nación, 1935), el insigne
maestro Juan Bosch se convierte, hasta donde sabemos, en el primer escritor en
escribir, y dar a conocer en volumen, leyendas con las que, al decir de Manuel
Antonio García Arévalo,
“Enriqueció el acervo
histórico y literario dominicano en una época en que el Indigenismo representó
la búsqueda de nuestra identidad cultural, a través del rescate de las
tradiciones, costumbres y leyendas de Quisqueya” (“Presentación” de la segunda
edición de dicha obra: Santo Domingo, Ediciones Fundación García-Arévalo, 1985,
pág. 10).
Son tres las leyendas
contenidas en la obra de Bosch: “La ciguapa”, “El destino de la tierra” y
“Atariba”. De esta última, quien luego habría de convertirse en uno de los
máximos exponentes del cuento hispanoamericano, publicó una versión para niños
bajo el título de “Cómo nació la Luna”, aparecida, en 1935, en la revista Alma
Dominicana. Leamos un breve fragmento de la versión original de la leyenda
“Atariba”:
“Niguayona lloraba de
alegría.
—¡Oh padre río, padre
río! —dijo—: déjame pasar, que debo encontrar caimoní para la niña Atariba.
—¡No! —dijo el río con un
vozarrón que asustaba—. Con esta luz podemos encontrarle en mis orillas. Súbete
en mi lomo; yo te llevaré.
El niño pensó que estaba
soñando. Pero subió en el lomo del río y vio cómo los árboles de las orillas se
quedaban atrás, atrás, atrás. Iba sobre las aguas, como una hojita seca, y
cruzada chorreras, charcos hondos, recodos y revueltas. Siempre estaba a su
lado la anona, como si hubiera caído en el río sin dejar de estar en el turey.
A mucho andar habló el
río.
—Voy a detenerme aquí
para que busques caimoní —dijo—.
Niguayona se impresionaba
con aquella voz tan potente, que llenaba de rumores todo el bosque, hacía mover
las hojas de los árboles y despertaba a los buenos pajaritos. Pero correteó
sobre el río, medio loco de contento. Buscó entre arbustos, entre troncos,
entre raíces. Encontró al fin fruta. Su contento era tan grande que desramó el
arbolito para arrancarle los racimos del rojo caimoní.
—Padre río: los dioses te
bendigan. Yo vuelvo a curar a Atariba.
—¡No! —rugió el Río—. Ven
sobre mí, que te dejaré cerca del poblado.
De nuevo subió al lomo de
las aguas el indiecito Niguayona. El padre río iba de rodeo en rodeo, camino
del lugar”. (En: Indios: apuntes históricos y leyendas. 2 ed. Santo Domingo:
Ediciones Fundación García-Arévalo, 1985, págs. 77-78).
Conclusión
Con la publicación, en
1934, de los tres breves cuentos infantiles en la revista Alma Dominicana; la
publicación, en 1935, de su leyenda “Cómo nació la Luna” en esa misma revista;
y la aparición, en 1956, en volumen, de su Cuento de Navidad, Juan Bosch ocupa
un lugar pionero en la literatura infantil dominicana desde el punto de vista
histórico-bibliográfico.
![]() |
| Miguel Collado |
MIGUEL COLLADO es uno de
los principales bibliógrafos de República Dominicana. Preside el Centro
Dominicano de Investigaciones Bibliográficas (CEDIBIL) y es asesor de la
Biblioteca Pedro Henríquez Ureña, además de ser autor de varios libros.
http://www.hoy.com.do/areito/2008/8/29/245427/print
http://editorialsantuario.blogspot.com/
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viernes, 17 de mayo de 2013
María Taquitos, por Giovanny Cruz (Presentación)
![]() |
| Portada de la obra. Clara Luz Lozano, autora. |
El
gran contador de cuentos dominicano Juan Bosch, solía decir que contar es
llevar cuentas…. y, específicamente, llevar cuentas ajenas. Ciertamente que
cuando los escritores relatamos lo que en realidad estamos haciendo es llevando
las cuentas de otro.
Hay
características generales sobre el cuento que están harto citadas, por lo que
no juzgo necesario recordarlas.
Sin
embargo, en el caso particular del cuento infantil, estas características son
muy especiales, porque a quienes van dirigidos, fundamentalmente, estos tipos
de relatos, es a lectores que aún están desarrollando sus gustos literarios, cambia por tanto, la
manera de captar los símbolos, de seguir las historias y de llegar a través de
ellas a conclusiones muy especificas.
Esto
de escribir cuentos para infantes no es algo que podemos hacer a la ligera. Es
algo muy serio que requiere de mucha honestidad, conocimientos literarios y de
la sicología infantil.
Es
necesario dominar, al menos, las características generales antes de iniciar la
hermosa aventura de escribir cuentos para nuestros niños.
Veamos
algunos aspectos de las características que he aludido:
—En
el cuento infantil la historia no debe dar muchas vueltas. Tampoco debe
alargarse. Es decir, como ya han escrito expertos en la materia: este tipo de
cuentos debe tener continuidad y rapidez.
—La
repetición de las acciones es mandatorio. Nunca debemos olvidar que el lector a
quien dirigimos estos cuentos, aún no desarrolla todo el potencial de la
concentración. Así las cosas, este requiere que le vayan, en el cuento,
refrescando los acontecimientos importantes.
—La
secuencia debe ser clara y directa.
—El
protagonista debe ser identificado inmediatamente. El lector no debe tener
ninguna duda de con cuál persona, animal o cosa se va a identificar.
—La
estructura del cuento infantil, y esto es trascendental, preferiblemente debe
ser llana y con pocos misterios. Cuando colocamos estos últimos no debe haber
mucha dificultad para descifrarlos.
Los
clásicos, y más conocidos, autores de cuentos infantiles son:
Hans
Christian Andersen, autor, entre otros muchos cuentos, de: Abuelita”, “El
abecedario”, "Siete cabritos", “El abeto”, “Almendrita”, “El ángel”... obras que no requieren especiales conocimientos
literarios para disfrutarlos y captar la sicología de su lectura.
Los
hermanos Grimm, que escribieron:“Hansel y Gretel”, “El lobo y los siete
cabritos”,“Blancanieves y los siete enanitos”; etcétera.
Charles
Perrault,que escribió “La Cenicienta” y “La Bella Durmiente", entre otros.
Pero
hay otros escritores emblemáticos que han escrito cuentos para infantes:
Andrei
Gorbovsky, Adolfo Bioy Casares, Alejo Carpentier, Alexander Beliaev, Alfredo
Julio Grassi, Allen Kim Lang, Ana María Matute, Ana Rosseti; entre otros y
otras.
En
“María Taquitos”, el cuento de la actriz, dramaturga y narradora Clara Luz
Lozano, concurren las características del buen cuento literario infantil.
“María
Taquitos” es un relato lleno de imágenes y símbolos, que al leerlo nos queda la
sensación de que lo estamos viendo como en redondas pinturas sucesivas. Nos habla
de las ilusiones y de los recuerdos compartidos, de la asombrosa manera de cómo
una niña, María, logra rescatar, primero, y preservar luego, sus mejores
recuerdos. También nos cuenta de las ilusiones y quereres, de los viajes
interiores que puede realizar cualquier niño para construir su particular y
singular universo de fantasías, formas, colores, recuerdos, medios y leyendas.
En
el mundo mágico que construye la María Taquitos, de Clara Luz Lozano, no hay
lágrimas ni tristezas. Añoranzas, sí, por la madre amada y nunca olvidada.
Desde
luego que María Taquitos, el personaje protagónico del cuento, no se queda,
escapada, viviendo entre las nubes. ¡No! Solo va a ellas procurando lo mejor de
sus emociones. Por aquello de que en el presente no podemos proyectarnos
convenientemente hacia el futuro si no construimos la estratégica base en el
pasado.
Nuestra
María Taquitos viaja al espacio, ciertamente; pero regresará a nosotros para
reír a carcajadas, para cantar y contar las alegrías conquistadas en su viaje;
absolutamente reconciliada con el sencillo, pueblerino y particular universo
que le rodea. Eso sí, ya nadie le podrá arrebatar esas ilusiones e imágenes que
en sus nubes interiores ha conseguido. Estas, se quedarán dentro de ella como
tesoro bien guardado en su cofre interior.
Por
supuesto que en el cuento de Clara Luz Lozano se aprecia una cuidadosa y vasta
cultura de literatura infantil, que como ya dije es la que requiere de mayores
y delicados cuidados.
Con
estos parámetros, Clara Luz construye cada palabra, cada imagen, cada símbolo y
toda la historia de ese venturoso mundo mágico del que nos habla la ya para mí
inolvidable María Taquitos.
Cabe
destacar las delicadas y justas ilustraciones de “María Taquitos”, realizadas
magistralmente por Adela Dore. Estas ilustraciones proporcionan, indudablemente,
un atractivo adicional al relato que, por supuesto, celebro. Más celebrarán los
lectores infantiles a quienes en verdad está dirigida esta joya de literatura
infantil, escrita por una artista dominicana. No obstante, en lo que podemos llamar
la “arquitectura interior” del cuento, encontramos imágenes encantadoras que la
artista gráfica Adela Dore inteligentemente descubrió y colocó en la superficie
material del relato impreso.
Hace
un tiempo que dejé de ser niño, pero con “María Taquitos” regresé, de repente,
a las ilusiones y fantasías de la infancia. Clara Luz, por breves momentos, me
obligó a ser nuevamente niño. Estén seguros que les pasará lo mismo.
Cuando
crecemos, adquirimos una nueva familia; pero, sin dudas, algo perdemos durante
todo el trayecto hacia la adultez. Entre los tantos valores que descubro en
“María Taquitos” está, precisamente, el del reencuentro con lo más puro del
pasado. Por eso, aún como adulto, disfruté de la lectura de este cuento de
Clara Luz Lozano.
Empero,
debo admitir que, definitivamente, este cuento no fue escrito especialmente
para mí; sin embargo, cuánto he disfrutado al leerlo. El gozo que me ha
producido esta muy valiosa joya de la literatura infantil, me obliga a
agradecer a Clara Luz Lozano la hermosa aventura que resultó ser adentrarme en
este especial relato. Tanto, que no he podido evitar, desde que concluí la
última lectura que hice del cuento, repetir en mi cerebro su hermoso colofón:
María
Taquitos
María
Tacón,
subió
a las nubes
sin
ser avión
Pegó
un brinquito
que
la elevó.
Con
su mamita
cantó
y bailó.
Zapataquín,
zapatacón,
que
ya este cuento
se
zapateó.
![]() |
| GIOVANNY CRUZ es actor, director y dramaturgo. |
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