domingo, 16 de octubre de 2011

Yo, Ulmus por Leibi Ng

Scolytus multistriatus.


“… y tomaremos sobre nosotros el misterio de las cosas como si fuésemos espías de los dioses”.
 El rey Lear. William Shakespeare

Sé que muchos no lo creerán, pero nosotros, los de la familia Ulmáceas, ocupábamos extensos bosques. Éramos tantos como un ejército apretado luchando por la libertad, el pan y la justicia. Hasta el cielo se elevaban nuestras voces alabando el nacimiento de los retoños. Agradecidos, contemplábamos el paisaje con bondad. A nadie hacíamos mal y en cambio resistentes, nos repartíamos el trabajo en los astilleros, en los muelles, en las casas, en los más sólidos pilares de la civilización y nuestro nombre fue dado a muchas vías en varios continentes.

Como bendiciones, recibíamos elogios del sol, de la lluvia y del viento. Tenían especial aprecio por nuestra belleza. No sólo éramos altos, sino monumentales; no verticales, esbeltos; no frescos y vigorosos, lozanos… Resplandecíamos bajo la luz del día y al claro de la luna. 


Llenábamos alamedas con una música propia que salía de nuestras copas perfumadas… 
Eran nuestras las flores de amarillo y púrpura, con sámaras o frutos que diseminábamos ante el brote de las hojas nuevas. Gozábamos de una salud “de troncos” y los años pasaban circundando nuestras cortezas, al renovar el compromiso con la vida nueva.
¡Éramos sanos y robustos!


Ella llegó una mañana de primavera. Traía en su cuerpo la desgracia, pero no lo sabía. Llegaba alegre y despreocupada de un viaje por Holanda. Se llamaba Scoly. Venía cargada de ilusiones, dispuesta a conquistar a todos con su aroma; un aroma que junto al de mis brotes atrajo el viento del exterminio.

Yo sé que gemir no es digno, pero me brota el llanto al contemplar las ruinas, y es imposible evitar la paradoja de lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido.

Lo cierto es que yo, como mis hermanos, allí alineados, flanqueando las riberas, empezamos a notar cómo se marchitaban nuestras hojas sin poder hacer nada. A partir de las puntas de nuestras ramas, aquel verdor cambió a un pardo-rojizo que oscureció cuando las hojas se enrollaron por el haz, como escapando de sí mismas. Igual que los soldados destrozados en medio de la batalla, se nos caían las ramas carcomidas por un enemigo invisible y silencioso que parecía nacer de nuestra propia savia.

¿Quién iba a saber que sucumbiríamos a causa de aquella criatura oscura y vivaz?
Recuerdo cuando se prendó de uno de mis miembros recién cortados; soltó aquel aroma extrañísimo que luego supe llamaba feromona. Estaba ansiosa por reproducirse…
taladróme mil veces perforando mi tronco con su estirpe y fue graficando mi sentencia. En cada hueco depositó una larva. No me dolió cuando me perforó, me dolió cuando supe que no tenía remedio, que me había condenado a ser un símbolo de muerte.

Scoly llegó con el desequilibrio. Preñada de su especie y portadora de mis propias esporas de C. Ulmi. Igual que aquel macabro monarca que obsequió a Alejandro Magno una doncella de hermosura capaz de doblegar su estatura pero inconsciente de matar con solo un beso pues había sido ungida desde el nacimiento, hasta crear una poción letal viviente. Para mí y los míos, Scoly fue el regalo de la adversidad.

Sin embargo, yo no hubiese hecho lo mismo que hicieron con la niña-veneno cuando la descubrieron, que fue lanzarla al fuego. A Scoly la habría cuidado hasta purificarla y salvarla para salvarme a mí mismo.

Ahora es muy tarde. Me asierran sin misericordia y ella no tiene más remedio que irse a otro árbol a prolongar su dispersión, llorando igual que todos, la desaparición del bosque grande y majestuoso al que pertenecimos con tanto orgullo.

Desde la orillas del Henares, cedo mi espíritu a los vientos y muero con la huella de coleóptero de mi pequeña , eterna Scoly, inocente instrumento de la hecatombe de los olmos.

Yo, Ulmus minor, no guardaré rencor, mas no me pudriré tranquilo hasta que vea sustituir a los de mi estirpe por otros árboles vacunados, resistentes e inmunes al hongo desdichado que camina montado en cuerpo ajeno y sobre cuerpo ajeno faena silencioso destruyendo implacable la majestad del bosque.

©Leibi Ng
Alcalá de Henares, Madrid






Este relato es sobre la grafiosis, enfermedad que ataca a los olmos de Europa. Yo vi los olmos del Río Henares y quise escribir algo al respecto para que las muertes de estos maravillosos árboles no sea silenciosa y con la esperanza de que se logre frenar la enfermedad.

"Entre Culturas: viajando por la diversidad"

Para conmemorar Día de la Raza
La Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana
celebró feria cultural

               


                              

 SANTO DOMINGO, 13 Octubre 2011.- Con el objetivo de conmemorar el Día de la Raza, la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana (BIJRD), organizó una feria cultural titulada "Entre Culturas: viajando por la diversidad".

En esta feria decenas de niños, niñas y adolescentes usuarios de la BIJRD participaron en equipos representando diferentes países del mundo, a fin de dar a conocer los aspectos más importantes de cada nación como su música, baile, gastronomía, vestuario típico, idioma, ubicación geográfica, entre otros.

Todos los participantes contaron con el apoyo y asesoría de las embajadas de los diferentes países presentes en la feria, las cuales les proveyeron toda la información necesaria a fin de que lograran una buena representación.

En la actividad los concursantes realizaron presentaciones artísticas con canciones y bailes típicos de los países que promovían. El Coro Infantil y Juvenil del DPD interpretó además canciones sobre la hispanidad.

"Hemos preparado esta feria con la intención de promover y fomentar entre nuestros lectores el conocimiento de las culturas que componen los cinco continentes, enfatizando que somos una sola raza, la humana", dijo Ceneida Mosquea, encargada de la sala la Biblio de l@s Niñ@s.

Los participantes expusieron acerca de la música, baile, gastronomía, idioma, moneda, política, clima y ubicación geográfica de más de 20 países, entre ellos: Corea, Colombia, México, Italia, Panamá, Venezuela, Cuba, Japón, España, Egipto, Puerto Rico, Francia, República Dominicana, entre otros.

Un jurado compuesto por la escritora de literatura infantil, Leiby Ng; directora infantil y juvenil del Ministerio de Cultura, Irene Corporán; y la programadora cultural infantil y juvenil del Centro de Cooperación Española, Olga Valdés; eligieron a los equipos que a su juicio realizaron mejor exposición.

Los equipos ganadores

Resultaron ganadores en la categoría juvenil de 13 a 18 años, representando a Corea: Hechel Ann Mateo, José Antonio Estévez y Reyson Arturo Lizardo; la representación de Venezuela a cargo de Kimberly Nayrobi Willmon, Seliné Pérez, Carmen Aritza Beltrán y Naomi Sherwood Reynoso.

En la categoría infantil de 1 a 6 años representando a México: Daniel Caraballo, Diego Caraballo, Andy Aaron y Dilady Sánchez. En el renglón infantil de 7 a 13 años, resultaron vencedores la representación de China: Kalu Li y Kaju Li. Los representantes de Italia: Marco Davico yAlexander Davico

Acerca del Día de la Raza

El 12 de octubre se conmemora la fecha en que la expedición de Cristóbal Colón llegó a las costas de una isla americana que posteriormente fue llamada "La Hispaniola" en 1492. Esta fecha se ha considerado como un día memorable porque a partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América, que culminó con el llamado "encuentro de dos mundos".

viernes, 7 de octubre de 2011

La casa nueva

Teudy y Eudy no recordaban a su mamá. Ella había muerto cuando apenas tenían Teudy dos años y Eudy uno. Se criaron con su abuela, una señora que iba a la iglesia cada día a conversar con Dios, pero no tenía tiempo para sonreír ni para jugar con nadie y mucho menos con los niños. Ella siempre decía que tenía que hacer las cosas “como Dios manda”.

Ahora han transcurrido cinco años desde que mamá se fue y Teudy tiene siete años y Eudy seis. Saben que su papá los quiere mucho pero no pasa tiempo con ellos. No puede, pues siempre sale a trabajar temprano y no regresa hasta la noche, muuuuy cansado.

En la escuela, Teudy y Eudy son tímidos. No miran a nadie a los ojos y no hablan mucho, al contrario de los otros niños.

Un día, la abuela también murió y Teudy y Eudy se quedaron solos con su papá. El pobre hombre estaba muy serio. A los niños les pareció que lloraba encondiéndose en algunos rincones de la casa. Pasaron los días y la penumbra se estaba enseñoreando en aquel lugar. Entonces ellos empezaron a mover las cosas, no sabían por qué.Arrastraban los muebles y los dejaban fuera de lugar. Jugaban pegándose y trataban todo el tiempo de quitarse los juguetes uno al otro. Así no duraban, trabajando en la casa, las muchachas que el padre contrataba para cuidarlos.

Los niños respiraban desolación. Los rayos del sol no inspiraban sus juegos y cada objeto en la casa era un estorbo.

Un día, papá llegó con una señorita. Ella tenía un vestido verde como el prado donde los niños querían ir a jugar. Su boca estaba pintada de rojo y su sonrisa mostró un senderito por descubrir ya que se toparon con esa sonrisa en el comedor, en el pasillo, en el baño y en la habitación cuando se fueron a acostar, pero… ¿de qué se reía esa muchacha? Lo tendrían que averiguar. Minerva era su nombre y trabajaba en una clínica como psicóloga.

Durante los siguientes días, Teudy y Eudy se quedaron quietos viendo como se comportaba Minerva y ella se fue dando cuenta de lo que les gustaba, o de lo que no les gustaba; de lo que sabían y de lo que no sabían; de lo que querían y de lo que no querían… Pasaban los días y Minerva los iba a buscar a la escuela. Escuchaba a la profesora cuando se quejaba del cuaderno estrujado de Teudy y de la travesura de Eudy, pero al contrario de todas las mamás del mundo, Minerva no los regañaba.

Una mañana llegó papá más misterioso que nunca. Los llamó y los sentó a su lado. Teudy a la derecha y Eudy a la izquierda. Les dijo:

—Niños —ustedes necesitan una mamá y yo una esposa, como quiero a Minerva, me voy a casar con ella y nos mudaremos los cuatro a una casa nueva, ¿qué les parece?

Teudy guardó silencio. Eudy preguntó:

— ¿Y por qué hay que irse a otra casa? ¿Es que no te gusta esta?

— Hijos, quiero empezar una nueva vida y esta casa está llena de recuerdos de su mamá, de mi mamá… ¿comprenden?

Teudy y Eudy, desde ese momento, empezaron a recorrer las habitaciones. En el antiguo cuarto de su mamá, todo estaba tal y como cuando ella vivía porque la abuela se había empeñado en que nada fuese tocado. Decía que su espíritu estaba aún allí. Ahora que la abuela ya no estaba, también su propio cuarto estaba intacto, ni siquiera lo habían vuelto a abrir y era triste mirar la puerta cerrada.

Teudy y Eduy pensaron en todos los rincones de la casa. Eran buenos para jugar a las escondidas, pero había mucha tristeza y soledad en ellos. Por fin, Teudy dijo:

—Si hay casa nueva, una vida nueva, y Minerva será nuestra madre, seremos una familia completa y no nos pelearemos. ¿Qué tú crees?

—Estoy de acuerdo, seremos una familia nueva. —Ambos chocaron sus manos abiertas en señal de pacto, luego sus puños cerrados para confirmar. Pero ninguno sonrió.

Transcurrido el tiempo, todo iba bien para la familia. Papá llegaba un poco más temprano para jugar con ellos y ayudarles con las tareas de la escuela. Teudy y Eudy estaban felices porque sus padres hacían todo lo posible para que ellos estuviesen bien. Tenían un padre, una madre, una casa, educación… ¡Y una mamá que les impedía correr por toda la casa, tirarse cosas y dejar la ropa o los juguetes tirados! ¡cómo los niños estables del mundo!

Sin embargo, había algo que no comprenderían sino cuando pasara mucho tiempo. Minerva, como todas las madres del mundo, había empezado a regañarles; les prohibía cosas, les exigía otras, y a veces les castigaba cuando desobedecían.

El padre, ante sus quejas, les decía:

—La vida es así hijos míos. Hay cosas que se hacen, y hay otras que no se pueden hacer.

Los cuatro sonreían porque bien que entendían todo lo que una madre sabe.

©Leibi Ng

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Cuándo explicar a nuestros hijos ciertos temas?

Los niños leen periódicos, ven noticieros, escuchan, oyen, ven... ¿está usted siempre ahí para responder sus preguntas? Este romance del artista (pintor, escritor, ensayista, diplomático...) Fernando Ureña Rib da la pauta para tratar un tema doloroso y cruel: el abuso sexual cometido por los religiosos (que puede extenderse a lo general), sin caer en el facilismo de: "Si te tocan grita", como he visto en una película, los padres y maestros pueden apoyarse en la literatura para encontrar la forma de ser explícitos sin destruir el tejido delicado de la formación de la conciencia.

EL PAPA Y EL CANTOR
(Al estilo de los romanceros
españoles del siglo XVI)

El papa ha venido a verme
Y le he dicho que no estoy.
Que vuelva por la mañana
Que esta noche hace calor.

El papa se fue muy triste
Caminando el corredor
En sus manos apretaba
Lo que parecía una flor.

Esta mañana ha venido
El papa de buen humor
El crucifijo en la mano
Y en la otra un prendedor.

Era un prendedor de oro
Herencia de un gran señor
Le dije: Yo no lo quiero,
Jesús es  mi salvador.

-Yo soy el niño cantor.
Canto alabanzas a Dios.
En el coro todos dicen
Que yo soy su ruiseñor.

El papa se fue rogando
Y pidiendo a Dios perdón.
Todos somos pecadores.
Pues que lo perdone Dios.

©FERNANDO UREÑA RIB

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Aída Bonnelly: importancia de la "n"

En Santo Domingo hay un Teatro Nacional. Ese teatro se llama Eduardo Brito. Dentro de él, hay una sala grande que han llamado hasta ahora "Sala de la Cultura". A partir de ahora, esa sala grande llevará el nombre de Aída Bonnelly de Díaz.. Me entero leyendo una nota en un periódico digital que pone esto:

"Aída Bonelly Bonnelly es una reconocida musicóloga, pianista, narradora, ensayista y educadora, graduada en la Julliard Juilliard School of Music de Nueva York, en 1949. Estudió además en París y Washington."

Para una biografía de Aída Bonnelly:





Aída Bonnelly nació en Santiago de los Caballeros. Desde niña mostró su aplicación sobresaliente para los estudios regulares además de su insaciable sed por aprender todo cuanto aprovecha al ser humano en su crecimiento intelectual y espiritual.
En su adolescencia definió su marcada vocación por la música llegando a graduarse en el Juilliard School of Music de New York con mención en Piano.
Enriqueció su vida con extensos viajes a Europa, algunos países latinoamericanos, Estados Unidos y las Antillas Mayores.
El amor la unió al reconocido abogado y escritor Virgilio Díaz Grullón con quien formó un hogar excepcionalmente armonioso bendecido con dos hijos y cuatro nietos.
Trabajó desde joven en las facetas musicales de solista del piano y  profesora de dicho instrumento y otras materias vinculadas al arte musical.
Su sed por aprender fue saciándose con lecturas y experiencias artísticas en los países donde vivió, creándole una base cultura amplia y sólida. Durante diez años de permanencia de la familia Díaz Bonnelly en Washington, empezó a escribir para la revista ¡Ahora! Ese "hobby" se convirtió en oficio constante a su regreso para residir en nuestro país en 1971.
Convertida en escritora prolífica de mil setecientos artículos sobre música, cultura, vivencias e inquietudes, desempeñó tres veces las funciones de Directora del Teatro Nacional y otros cargos honoríficos.
Ha publicado:
1978 En Torno a la Música (manual de apreciación musical), Premio nacional en el renglón Didáctica.
1979 Segunda edición.
1979 Síntesis de la Historia de la Música Dominicana.
1993 Segunda edición.
1980 Testimonio del Canto y las Palabras -selección de artículos-
1984 Variaciones -diez y ocho cuentos-
1986 Reeditado.
1991 Retablo de Costumbres Dominicanas.
1994 Los niños y las Artes -cuentos para niños.
1996 Por los Trillos del Arte, vivencias, semblanzas e inquietudes, -una selección de su producción inédita y de la publicada en el Listín Diario, donde agotó la función de crítica musical con gran éxito.

Aída Bonnelly ocupa un sitial entre los escritores de literatura infantil y juvenil como creadora y como educadora. Es fundadora del primer grupo surgido con el fin de aglutinar a los escritores que eligen a la infancia como público para sus versos, cuentos y novelas: Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña, y posteriormente del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, al cual pertenece.

Más de Aída:

jueves, 28 de julio de 2011

El misterio del triángulo de Las Bermudas Por Aída María Tejeda Selman (11 años)


Ser agente de la Organización General y Mundial de Agentes Super Secretos (OGMASS) es una gran responsabilidad. Te asignan misiones muy arriesgadas y peligrosas como la que me asignaron hoy a mí, que es descubrir el misterio del Triángulo de Las Bermudas.
Me enviaron con un equipo de seguridad avanzada. Para comenzar he investigado su ubicación, Como su nombre lo indica, tiene una forma de triángulo y cubre un área de 1,100,000 km2, entre las islas Bermudas, Puerto Rico y La Florida. Este misterioso lugar fue y es testigo de muchos misterios como desaparición de aviones y barcos; hasta se relaciona con extraterrestres...nadie puede negar que ésto del Triángulo de Las Bermudas es algo realmente extraño. Desde el Siglo XX han desaparecido un total de 50 barcos y 20 aviones, lo que me lleva a temer el realizar esta nueva misión. Me pregunto: ¿podré yo ser el próximo avión desaparecido?...
Mi misión inició el 20 de julio del 2011, un día soleado como cualquier otro. El mar estaba en calma y el sol brillaba. La marina nos prestó un avión muy seguro. La tripulación del avión estaba compuesta por mi asistente Tom, un piloto de la marina con mucha experiencia en el área y yo, Aída. 
Nuestro vuelo despegó a las 2:00 p.m. Estuvimos volando, supervisando el área durante casi una hora, pero a las 3:45 sentí un temblor en el avión y miré por la ventana. Estaba cubierta de nubes negras, de repente miré al agua y ¡estaba blanca! como si fuera hielo. De repente el piloto me dijo que la brújula estaba dando muchas vueltas como loca y la señal de radio no servía, yo me volví a acercar a la ventana y me mareé, comencé a ver destellos como si fueran fuegos artificiales. Luego de unos minutos vi como una nube abrazaba el avión y me sentí mareada, muy mareada, más mareada que antes y sentí que arropaban el avión con un manto gigante.
De repente logramos comunicarnos con la torre de control y nos marcaron la salida. Nos guiaron a la tierra más cercana que era Puerto Rico. Al llegar nos dimos cuenta de que el avión estaba descontrolado por lo que tuvimos que tomar otro avión para llegar a nuestro destino final: Florida.
Al llegar a la oficina de mi agencia, logré descubrir lo que a mi parecer había sucedido: “El triángulo de Las Bermudas no tiene una maldición de brujas malvadas o extraterrestres, sino que yo considero que este fenómeno surgió en la descomposición del Pangea, que era como estaba formada la tierra muchas Eras atrás, donde todos los continentes estaban unidos y luego se separaron, quedando así una grieta en forma de triángulo, que es el que hoy llamamos de Las Bermudas. Esa grieta atrae hacia ella todas las naves que pasen cerca.”
Los científicos plantean que en esa área existe alto nivel de metano, lo que explica el descontrol de la brújula, los sonidos extraños y las luces que vi. ¿Por qué se encuentra esa sustancia allá? ¿Por qué es en forma de triángulo? Las respuestas serán parte de mi próxima misión.
Fin.

miércoles, 20 de julio de 2011

Farah, la que hizo el REVULÚ



Farah Hallal
Esta hermosa joven a quien he conocido primero como poeta y escritora, llevó a cabo en años recientes un proyecto titulado REVULÚ. Recuerdo que en uno de mis viajes, topé con un ejemplar y pensé que era un producto extranjero (los que han vivido el progreso editorial desde los 70 para acá, me entenderán). Realmente no me preocupé por verlo minuciosamente y ciertamente no podía. Ahora confirmo que es Farah la autora de esa revista dirigida a niños que estuvo circulando un tiempo, pero cesó por lo difícil que es sostener una revista de semejante calidad. De lo que no hay duda es de que se ha ganado un lugar imperecedero por su buena hechura y digno contenido. Felicitamos a Farah por ese proyecto tan lindo y no soltamos la esperanza de que pueda reeditarlo en el futuro con apoyo de los sectores educativos del país.

domingo, 17 de julio de 2011

César Sánchez Beras: LITERATURA INFANTIL Un poeta llamado César Sánchez...

César Sánchez Beras: LITERATURA INFANTIL Un poeta llamado César Sánchez...: " “ME HAN DICHO EN MI CARA QUE EL DECIMISTA NO ES POETA Y ESO ES ALGO ABSURDO” César Sánchez Beras Portada del libro más reciente del laure..."

Tripulante de un barco de caracoles

Un pueblo llamado Pan y otros


Recuerdo a “Enriquito y Serafín”. Al Dr. Oscar Holguín-Veras Tabar leyéndolo en voz alta para el grupo desde las páginas del Suplemento cultural “Isla Abierta”. Recuerdo también la coincidencia de luz con “El cocuyito bonachón”, del odontólogo escritor y con la conducción liberadora de la ciguapa de Brunilda Contreras desde su encierro de rendijas hasta el monte. Los seres de brillo iluminan la literatura infantil.
Brunilda me hizo llegar con Mary Collins los nueve relatos de “Un pueblo llamado Pan…” y aquí se incluye el cuento ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil 2002. Terminé de leerlo y me quedé flotando. Tenía viva la cultura de mi tierra palabra por palabra.
José Enrique García, poeta, escritor, periodista, padre… ha sido una figura discreta en la literatura infantil dominicana. Tal vez porque desde que se inició no se encasilló con un público y supo siempre que literato es todo aquel que se comunica con las almas a través de la palabra escrita (¡y los niños son almas!). 

García, sin estridencias, transmite el sosiego de una personalidad que fluye tras el equilibrio. No lo conozco más que de leerlo poco y no muy bien, pero, así de lejos, con el viento ululando en la ventana y su libro entre los dedos, siento que hay panteísmo en este hombre que utiliza las palabras como destellos para llegar al sentimiento.

Estos nueve cuentos te graban una frase aquí, otra allí, y de esa manera tan sencilla, el libro se  incorpora a quien lo lee. ¿Acaso no es la máxima ambición de un escritor fluir con sus letras de manera ligera y rítmica por el torrente sanguíneo de los lectores?
José Enrique García lo tiene ganado. Un estilo singular que ahora descubro en una mezcla racional de sobriedad e imaginación, como quien está muy consciente de que esta última hay que administrarla a cucharadas, no vaya a ser cosa que.
Fuera de la vieja discusión de si se trata de cuentos “donde se narra un hecho de indudable importancia”, o de relatos (narraciones cortas), observo que la ecuanimidad del narrador mantiene la pasión bajo mínimos. Sin renunciar a la voz aleccionadora, sirve historias con elegancia. “Un pueblo llamado Pan…” arroja un resultado que se me antoja escala para subir a Dios, a la Naturaleza, a la Verdad del Alma… sí con mayúsculas, así. Esas cosas que sostienen la vida, sus ganas de ser con sentido.
El milagro del árbol que retoña, las luces que nos guían en los momentos más desesperantes, el perro que se alivia con lágrimas vivas, el agua que salva al aire, un barco de caracoles que recorre el litoral; el onírico manto que teje la imaginación, la efectividad de los utensilios tradicionales frente a la sonrisa seductora de la tecnología, la tremenda visión del invidente, y finalmente, un paseo por la historia que resplandece con saetas y metales.
Sin duda hay mística en las letras de José Enrique García. Un hilo conductor luminoso donde tanta luz falta, resplandece con un cierto misterio que quiere decir magia, nostalgia, ilusión… Aunque parece que los cuentos han sido creados en diferentes tiempos, la personalidad del narrador logra una coherencia tierna que llama la atención hacia un universo de protección a la vida, al medio ambiente, al goce estético, al lar nativo, con una clara inclinación hacia la tierra del reloj: Montecristi y sus atardeceres.
Otro punto de oro que reitero: Literatura infantil es literatura entera por lo que no hay que reducir el lenguaje cuando nos dirigimos a públicos juveniles. Todo lo contrario ¡hay que elevar las palabras a la estatura de ellos!
Me quedo con la propuesta de “El Barco de la Luz” por encima de “Enriquito y Serafín”, con todo y su premio nacional. El barco de caracoles es más original, navega audaz por la imaginación. Mi alma de niña se queda prendada del goce extremo que ha de ir bordeando las costas dominicanas con su ritmo de ensenadas y cabos, cayos y calas, serruchitos y ondulados de esta amada geografía; me adentro en la panza de la isla, reflejando en mis pupilas el bamboleo de las palmas y el ramalazo blanco de un vuelo de gaviotas.
Marinera en la nave de caracoles, donde los pasajeros se transportan una sola vez, en una oportunidad única de vida, iluminada por una estrella, a todos vemos y ellos no nos ven, porque somos ángeles.
Así quisiera ser tripulante del barco de José Enrique García y viajar a la imaginación con los niños de mi país, para volver a ver la sonrisa de Dios, el relámpago que siembra la esperanza para un pueblo bueno que a pesar de que su ambiente se degrada, en contra de que el pan escasea y la seguridad se escapa, se arropa con el manto de cocuyos que le trae la noche cada ocaso y se tiende recordando que “siempre hay luces que alumbran los caminos”.

Leibi Ng
Alcalá de Henares
2002

jueves, 30 de junio de 2011

Dinorah Coronado: “Hay que colgar un poema en cada poste”

Del Blog de LUIS MARTÍN GÓMEZ


Escritora vegana residente en Estados Unidos. Ha obtenido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura Infantil, el premio Barco de Vapor y el premio de novela Letras de Ultramar.


Su risa es estridente como la de una niña que aún no ha sido domada por los convencionalismos sociales y se expresa con analogías simples de campesina virgen a la que todavía no deslumbran la ciudad y sus espejismos.

Parece una niña, Dinorah; ¿será que es Peter Pan redivivo? Mirada pura tiene y se le iluminan los ojos cuando suena el silbato del viejo tren que viaja hasta la estación de las maravillas.

Cuentan que allí, donde la vida ocurre de mil maneras al mismo tiempo, ella pagó con mariposas un viaje hacia Jumunucú para hablar bajo un almendro con su padre, Domingo Coronado, sobre su triunfo en el primer maratón La Vega-Moca celebrado en 1928.

De esas conversaciones nació Soy campeón, su novela juvenil editada por Alfaguara.

LMG ¿Cuál es el mensaje que quieres que capten los jóvenes lectores?
DC Que descubran que pueden ser campeones cada día siempre que se impongan una meta definida y se preparen para llegar a ella.

Dinorah, quien además de escritora es psicóloga y consejera escolar, propone que los jóvenes compitan con ellos mismos, monitoreando su progreso, corrigiendo las fallas y fortaleciendo los logros. “Ahí está el ejemplo de mi padre, que pudo ser campeón de maratón venciendo muchas dificultades, corriendo descalzo entre montes y caminos pedregosos, siendo constante en su entrenamiento, teniendo fe en lo que hacía”.

En Soy campeón, Dinorah Coronado remonta a paso doble hasta sus primeros recuerdos en La Vega, haciendo un recorrido por la fundación de esa ciudad, la leyenda del Santo Cerro, cómo se vivió en provincias la primera ocupación estadounidense a nuestro país, la reacción de los veganos a la llegada del automóvil y de la electricidad.

LMG Hay mucha añoranza en tu novela, Dinorah; ¿será que prefieres tu pasado pueblerino a este presente de escritora en una mega urbe como Nueva York?
DC El pasado siempre nos parece mejor. Con esta novela, yo quería acercarme a una comunidad en un tiempo en el que no había tanta tecnología como ahora. Me dicen que en mi pueblo el cartero no sabía leer por lo que tenían que hacerle dibujos para ayudarlo a ubicar las direcciones. También me han hablado de las películas que ponían en el Teatro Progresista, cintas de Charles Chaplin o las mexicanas que fueron tan populares. En fin, la idea era dar un paseo con mi padre a través de esos recuerdos, tender un puente para reunirme con mis antepasados.


Por los 411


Dinorah Coronado ya había sobresalido con algunas jugadas artísticas cuando la sacó por los 411 con Rebeca al bate y dos cuentos más, libro con el que ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil, un galardón que se suma al primer premio de narración de la universidad Passaic, Nueva York; primer premio de poesía de la Asociación Dominicana en Nueva York; premio Barco de Vapor de la editorial SM por su novela Juanito y su robot; premio Letras de Ultramar por su novela A la sombra del flamboyán; y premio de literatura infantil de la Sociedad Renovación, Puerto Plata, por su obra Cuentos encantados. Como se puede ver claramente, Dinorah es una triunfadora de la carrera literaria en la que corre, igual que su padre maratonista, con creatividad, tenacidad y disciplina.


LMG Trabajas básicamente para los primeros lectores, los niños, ¿qué acciones sugieres para motivarlos a leer más?
DC A veces pienso que en cada poste de luz debería haber un poema, un cuento, la portada de un libro, que llame la atención de la gente sobre la literatura; también creo que los libros deberían venderse a más bajo precio para que estén al alcance de la mayoría; y además, me parece que los padres deberían apagar el televisor durante un rato y ponerse a leer junto a sus hijos, para crear niños lectores pero también niños autores que se animen a contar sus experiencias.

La idea de Dinorah de colgar poemas y cuentos en los postes de luz es factible. En Paseo de la Reforma, México, colocan en las aceras mini vallas con poemas que los transeúntes pueden leer; en Orihuela, España, donde este año conmemoran el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, hay pancartas con sus poemas que cuelgan de los balcones de las casas y comercios; en Santiago de Chile, hay pedigüeños que cambian poemas por monedas… De manera que es posible hacer algo similar en nuestra ciudad, poniendo mini ficciones en las vallas usadas tradicionalmente por los políticos, con lo cual nos libraríamos de paso de sus fotos con sonrisas fingidas y sus promesas fabulosas; e imprimiendo poemas allí donde suelen exhibirse licores o cervezas. Se vale soñar…
El autor es periodista y escritor
Entrevista en video disponible en 
www.youtube.com/yolayelou

martes, 28 de junio de 2011

Salutación a Margarita Luciano


Eleanor Grimaldi Silié: Salutación a Margarita Luciano, el día que le dedicaron una calle en la XIV Feria Internacional del Libro – Santo Domingo 2011

“El alma de un niño nos convoca y ella es un caudal de recursos que Margarita como un hada ama y recrea en sus escritos”

Cuando Teofilo Terrero, coordinador de los homenajes de calles, me convidó a conversar sobre Margarita Luciano, elegí centrar mis palabras en su vocación y algunas facetas de su vida profesional que hemos compartido por casi 30 años, lo cual me ha permitido conocerle.

Penetrar el mundo del niño, instruirle, sumergir el alma en la de ellos, transformar su fantasía es aportar a su libertad, a la sencillez de cómo ellos miran la vida. El alma de un niño nos convoca y ella es un caudal de recursos que Margarita como un hada ama y recrea en sus escritos. La sensibilidad por los infantes ha existido en la humanidad desde los tiempos más antiguos, desde el mundo hebraico, en la cristiandad, durante la edad media con tantos humildes propagadores de cultura que han divertido a los pueblos, a través de gestas, cuentos y fábulas.

Hoy, nuestro país cuenta con hadas y duendes que se dedican a este quehacer y se sienten impulsados a ayudar a los pequeños a encontrar el significado de su propia existencia. Entre esas hadas, Margarita está presente. Ella se integra a ese conjunto en los inicios de los años 80.

¿Y cómo inicia su labor como escritora? Por lo que ella me ha contado, el medio donde ella despierta su infancia fue un caldo de cultivo para la inspiración y prueba de ello son algunas de sus obras que retratan la vida del campo y otras vivencias que ella albergó en la infancia. Su última obra, la novela juvenil “Por los caminos del monte”, es una clara alusión a la vida del campo, a la naturaleza, cargada de emotividad, escrita en un lenguaje sencillo y directo, con una parte que la enriquece, como es el vocabulario de expresiones campesinas y populares, lo cual hace más comprensibles los textos.



Espacio para la literatura infantil en Isla Abierta

En una ocasión, el iluminado escritor ya fallecido don Manuel Rueda, invitó a Margarita a participar como columnista de los sábados en el suplemento “Isla Abierta” del periódico Hoy; allí tanto ella como una servidora además de escribir textos, teníamos que hacer la entrega de los mismos acompañados de un dibujo creado por nosotras. Allí se inició una labor para la prensa, alrededor del tema literario.

Fueron múltiples los artículos y eso nos llevó a una reflexión de hacer un trabajo conjunto para dar a conocer algunos temas propios de la teoría de la literatura infantil. Encontramos una aliada que nos ayudó a organizar el trabajo: Olga Luciano y Rafael Enrique su hijo junto a un amiguito de entonces Orlando Guerrero, quienes ilustraron la obra. Reunimos el dinerito que teníamos y editamos el primer volumen, con la dicha de que el segundo volumen resultó de la acogida que recibió de dos editores españoles y así se realizó la segunda edición que circuló en España y en nuestro país. Hoy el texto ha tenido acogida en las aulas universitarias; Margarita se ha encargado de mantener su vigencia y lleva tres reediciones.



Talleres en el interior y un pañuelo a la cabeza


¿Pero qué la inclinó a este quehacer? No puedo exactamente hablar por ella pero sé por su vocación e intenciones que influyó la necesidad de procurar, crear y difundir literatura de autores dominicanos, la necesidad de contar no solo con creadores sino también con personas que fueran capaces de trabajar una base teórica fundamental para producir temas prácticos y de que los maestros y alumnos de pedagogía contaran con algún material para trabajar en las aulas. En esos afanes tuve la vivencia de ir con Margarita a pueblos del interior, donde nos pagaban una suma ínfima para ofrecer talleres a niños y maestros, y viajando en las llamadas guaguas voladoras que iban y venían a los diferentes pueblos, nos amarrábamos un pañuelo en la cabeza  porque a veces las guaguas no tenían ni cristales. Así caminamos por campos, zonas rurales, urbanas, escuelas y otros lugares, llevando la inquietud de las lecturas infantiles. Esto también es parte de las coincidencias.

Otro factor fundamental es el magisterio. Ha sido una constante en la vida de algunas educadoras dominicanas dedicarse a escribir y que en otro contexto en nuestro país, estuvieron inclinadas por el quehacer de la literatura infantil; mencionamos a Patria Mella, Aurora Tavárez Belliard, Zoraida Heredia Vda. Suncar, Livia Veloz, Aída Rodríguez de Fernández y otras con no menos renombre y prestigio que le dan brillo no solo a la educación sino al quehacer literario.

El caso de Edna Garrido de Boggs, a quien Margarita ha estudiado profundamente, acerca mucho a las tradiciones dominicanas, con un material que resulta familiar, aunque presenta variantes entre ciudades y pueblos.



En las causas de los maestros

Nuestra homenajeada, especialista en Matemáticas y en Lengua Española, labora como una abeja productiva, siempre está inventando algo -como digo-, crea, vive y sublima sus quehaceres, con soluciones positivas. Fundó el Colegio Creciendo, antes Educando. Es una persona muy familiar, de espíritu nacionalista, lo cual transfiere a sus textos; se opone radicalmente al abuso en todo sentido, es laboriosa. Solidaria y justa.

Su espíritu de justicia provocó también que nos identificáramos en las causas justas de los maestros quienes en los años 80 fueron víctimas de unos salarios muy escasos y en medio de esas luchas de la ADP, en ocasiones nos negábamos como técnicos del sistema educativo a ponernos de parte de las autoridades para ir a los medios de comunicación a desmeritar la lucha magisterial. Nos negamos siempre absteniéndonos de acompañar a participar en las vistas televisivas para atacar a nuestra propia clase, generalmente no nos comunicábamos entre sí, pero asumíamos la misma actitud.



La batalla por la literatura infantil

En los años 80 y 90 en plenos afanes por difundir la literatura para niños, nos entrevistaron los comunicadores más notables en todos los medios televisivos: Yaqui Núñez del Risco, Socorro Castellanos, Miledy de Cabral, José Rafael Lantigua, quien tenía un programa en el canal 13, y otras personalidades de la comunicación. Ella realizó colaboraciones en el Observatorio Cultural que él dirigía en aquella época en el periódico Listín Diario.

La batalla por la literatura infantil no ha sido fácil; ha habido escollos y éxitos. Hace 20 años en República Dominicana no se podía hablar de ese tema con la propiedad que hoy lo hacemos y eso en parte se lo debemos a los esfuerzos que hacen algunas entidades publicas y privadas: Ministerios de Educación y de Cultura, Despacho de la Primera Dama, así como editoriales, las ferias internacionales del libro y sobre todo a esos duendes: los escritores de libros para niños y a Margarita Luciano, una luchadora y trabajadora incansable.



Donde mucha gente aún subestima a los escritores para niños

Como nos decía doña Zoraida, es loable dedicar su vida a escribir para niños, donde mucha gente aún subestima a los escritores para niños porque los considera autores de una literatura de menor valor e importancia, aunque sabemos que es todo lo contrario, porque el niño empieza un desarrollo cognoscitivo al calor de las lecturas infantiles. Además escribir para niños implica conocer sus intereses, vocabulario y sobre todo volver a ser niños, que es lo más importante.

Para referirse a este tema, en el prólogo del libro “Literatura infantil y desarrollo creativo” dice doña Zoraida: “Ser planta y conversar con ella, hormiga o abeja y laborar en su medio… Los que escriben para niños tienen que volver a ser niños, para penetrar la urdimbre de sus fantasías, volver a pasear por el infinito, viajar a la luna o convertirla en queso, caminar por las profundidades del mar, volar hasta el sol, subir a una estrella, jugar con gnomos, duendes y gigantes, ser mariposa de muchos colores y volar, volar”.

En realidad, eso es lo que Margarita ha hecho: ser mariposa de muchos colores y poner a volar su imaginación creadora para regalarnos una serie de temas enriquecedores para el público infantil.

Gracias Margarita, porque eres un ser humano ejemplar y por las múltiples obras educativas, inventos creativos, libros de textos, literatura para niños y por contribuir con tu legado a crear una generación de niños lectores. Y sobre todo, por celebrar la vida junto a tu amada familia. Sé que tanto tu esposo como Rafael Enrique, Guillermo y tu nieto, igual Patricia tu nueva hija, tus hermanos y toda tu familia, ríen con gozo y experimentan la alegría compartida en este hermoso día que te regala el Ministerio de Cultura en nombre de todo el pueblo dominicano.

Te queremos.

Eleanor Grimaldi Silié
junio 2011

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