martes, 9 de septiembre de 2008
Mañana, mañana...
¡APARECIÓ CHUIC!


Dibujo de mi sobrino, Wolfrang Michael Eberle Ng (Loby), cuando tenía 5 años. Ahora tiene 23 y se fue a estudiar chino mandarín. Te extañamos Loby.
La Alegría de VivirChuic era un murciélago chiquito de San Cristóbal.
Claro que no era bonito, pero su mamá le dio tantos
besitos cuando lo amamantaba, como mosquitos le puso en
el hocico para enseñarlo a cazar, y nunca tuvo tiempo de
pensar en el asunto de la belleza.
Feo o bonito, era fuerte, saludable y, por supuesto, un
gran cazador de insectos y mejor fructívoro, o lo que es lo
mismo, comelón de frutas.
Chuic pensó en los amigos de la cueva. Ese día habían
apostado: quien comiera primero trescientos mosquitos,
ganaría los sabrosos mangos de la finca de doña Rosa, la
más grande de la provincia.
Lanzó un agudo chillido. El sonido avanzó en ondas,
evitando que chocara con los árboles, edificios o palos de
luz. Simplemente, las vibraciones avanzaban sin obstáculos,
indicando vía libre o chocaban con algo y se devolvían por
donde Chuic no podía pasar.
La noche estaba oscurísima. Capturó una mariposita,
¡ummm!; otra, ¡aaaah!, después un mosquito y... ¡tran!
¡Tremendo choque con el tronco obeso de una mata de
almendra!
Todo adolorido e inconsciente, fue encontrado horas
más tarde por Plin, Llin y Long, sus mejores amigos.
-¡Ay, Chuic, se te dañó el radar! -se lamentó Long,
compasivo.
-Llevémoslo donde Galena*, la lechuza. Ella sabrá qué
hacer -sentenció Plin, demostrando su sentido práctico.
-¡Rápido, vamos! -resolvió Llin.
Cada uno lo tomó por donde pudo y emprendieron el
vuelo. Así lo llevaron donde Galena, completamente
desmayado.
-Manténganlo en observación. -recomendó ésta
mientras le aplicaba hojas medicinales sobre los
magullones.
¡Pobre Chuic! Cuando despertó, sintió su hociquito
deformado y se puso muy triste. Se deprimió, es decir,
agregó a sus golpes físicos un problema del espíritu. Sufrió
temblores, perdió sus reflejos y como estaba fatigado o
cansado, casi ni se movía.
Chuic se sentía fracasado, perdido en la terrible
claridad del día.
-¡Ay de mí! -lloraba. -Ahora no soy más que un simple
ratón. Me pondrán un lazarillo. Perderé mi preciosa
libertad. No podré comer mangos, ni guanábanas, ni
manzanas de oro... ¡y ni hablar de la emoción de capturar
mosquitos en el aire! ¡Buaaah! ¡Estoy sordo! ¡Buuaah!
Tres días y tres noches lloró Chuic. No comió, no
bebió, no habló.
Todos estaban desesperados, porque no hay peor
ciego que el que no quiere ver. Chuic estaba negativo,
quejoso, pesimista... había que abandonarlo, ¿verdad?...
-¡No! -gritó Long. -Ahora es que Chuic nos necesita.
Vamos a convencerlo de que su problema tiene solución.
Así, idearon un plan. Se turnaron para leerle,
conversar, ponerle una musiquita y así no dejarlo solo ni un
momento. Le llevaron frutas en delicioso coctel. Le pasaban
las alitas por el cuerpo. Sin Chuic en el grupo, la diversión
no existía. Tenían que hacerlo reaccionar.
Sin embargo, Chuic seguía ausente de todo, con la
mirada perdida y completamente inmóvil.
Fue entonces que los tres amigos decidieron algo
extraordinario.
Una noche de luna llena, iluminados por su mágica luz,
tomaron a Chuic por dos de sus cuatro patas, extendiéndole
cuanto pudieron el patagio, la membrana que une los dedos,
patas y cola de los murciélagos. Volaron a toda velocidad,
alto, muy alto, y cerca de la mata de mango más olorosa
que encontraron, lo soltaron.
Chuic cayó al vacío con los ojos muy abiertos. Sintió
que iba a morir. Caía pesadamente en el abismo oscuro con
las alas plegadas... Entonces, lanzó un tremendo chillido,
despidiéndose de las frutas maduras y la amistad sincera.
¡La noche le devolvió en eco todos los tonos de su grito!
Abrió sus patas. Planeó como siempre lo hizo. Subió,
bajó, mordió las CBfrutas... Se enfrentó a la oscuridad
buscando a sus amigos, que victoriosos, volaban a su
encuentro.178
Cuando regresaron a la cueva, el quiróptero herido
había desaparecido. En su lugar estaba de nuevo el más
valiente y bullanguero Chuic, con toda la alegría de vivir
apostando a que se comería todos los mangos de la finca de
doña Rosa.%^
* Galena, como Galeno, el médico de la antigüedad que le dio su nombre a los doctores de hoy.
viernes, 5 de septiembre de 2008
CRISTIE
ESCRIBÍ este cuento para María, la madre de esta niña hermosa que se fue a danzar con la luz. No sé dar pésames. Me anulo totalmente cuando sé que alguien está de duelo. Cuando yo me muera, espero irme tan discretamente como nací: sólo lo sabrán mis hermanas y hermanos.Cristie
(¿Habrá forma de explicar la muerte?)
In memorian, 20-12-96.
Ella no lo sabía, pero por sus ojos asomaba un paisaje de
luna. María sintió que aquel paisaje le pertenecía y nadie se lo
podría quitar. Desde que la miró, sintió deseos de viajar a la
noche. Por eso la cargó y se la llevó a casa, sin oír las protestas
de la gente sensata. No había más que una necesidad de amor
entre madre e hija, entre mujer y niña. La bautizó con nombre
divino. ¿Qué otro nombre serviría a una niña que llegaba cual
Moisés en medio de su esterilidad? Creció tomando el biberón,
pero contrario a otros bebés, adoraba los cítricos como el
limón. No se sabe si adquirió ese gusto de chuparlos por imitar a
su papá o si es que de donde venía, lo agrio resultaba tan
irresistible como a nosotros lo dulce.
Cristie y María se hicieron inseparables. Día a día, Cristie
demostraba singular personalidad. Quería sus propias cosas,
suyas, de más nadie. Compartirlas sólo a veces con la hermanita
que cual milagro llegó más tarde. Añoraba el retorno de María,
para exigirle que la llevara a pasear, con un deseo insaciable de
abarcar en sus ojos cuanto podía mirar.
En uno de esos paseos, Cristie encontró un rayo de luna.
Bailoteaba como reflejo sobre un espejo y no se estaba quieto
para que ella lo pudiera tocar. Subía, bajaba, se escondía en la
oscuridad para luego renacer, haciéndole mil guiños, llamándola
para que fueran juntos a algún lugar. Cristie se quedaba
encantada y María, al no ver nada, pensaba que estaba
contemplando un ángel y no estaba muy equivocada, porque era
un ser de luz. Prendada de aquel reflejo, Cristie empezó a
cambiar, porque sin darse cuenta, se había encontrado con parte
de su ser y sus pocas palabras no le permitían decirlo, ni ella
misma lo podía entender.
Al regresar, María se sentía confundida, porque su niña se
quedaba mirando el firmamento sin comer ni hablar. Su corazón
de madre le decía que las estrellas le estaban recitando versos,
contando cuentos y cantando nanas imposibles de imitar. Su
preocupación aumentaba a medida que Cristie se alejaba. En
realidad, había destellos de estrellas en sus pupilas y el paisaje
lunar se hacía cada día más grande.
Una noche, Cristie le pidió a María que salieran de nuevo a
pasear. Algo le decía que tuviera cautela, pero ya se había
enfrentado antes con la línea invisible que divide nuestro mundo
de la dimensión de luz. Su amor le infundía coraje. Agarró
fuertemente la manita de la niña y salieron a encontrar la suave
brisa nocturna. Era invierno, tiempo de navidad. Los bombillitos
multicolores adornaban los jardines y un eco de alegría se
colaba por entre sus cabellos. Fue entonces cuando Cristie
volvió a ver al rayito de luz de luna. Se puso tensa y concentró
todo su interés en alcanzarlo. María pudo verlo también y supo
que nada podía hacer. Soltó despacio la pequeña mano y se
dispuso a aceptar la eterna voluntad del Gran Ser. Cristie corrió
hacia la luz. María dio algunos pasos tras ella, pero la niña se
volvió para detenerla.
-Llegó el momento. Piensa en Heidi y no sufras más.
Las lágrimas llegaron como siempre, haciendo un nudo en la
garganta. María se llevó las manos hasta el cuello para no gritar,
al ver que su pequeña se encontraba con el travieso rayo en un
abrazo infinito. De un salto, desaparecieron reflejo y niña. María
cerró los ojos para quedarse con la imagen de su Cristie en la
memoria, eterna bailarina de luz.
OBRA COLECTIVA PARA NIÑOS Y JÓVENES
Eleanor Grimaldi, Margarita Luciano, Carol Rosalía Cárdenes y Aída Bonnelly...
Rafael Peralta Romero, Brunilda Contreras, Marianne de Tolentino, Leibi Ng y Lucía Amelia Cabral.Santo Domingo, 1999. Banreservas pone a circular libros “Presencia y Huellas de la Leyenda”
El Banco de Reservas de la República Dominicana puso en circulación los libros “Presencia” de María del Carmen Prosdocimi de Rivera y “Huellas de la Leyenda”, del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes en el marco de la II Feria Internacional del Libro Santo Domingo 1999.
El director general de la entidad financiera Roberto Saladín Selin, quien tuvo a su cargo el discurso central del acto llevado a cabo en el Auditorio Juan Francisco García del Conservatorio nacional de Música, expresó que ambas obras corresponden a los volúmenes VI y VII de la Colección Bibliográfica Banreservas.
Dicha colección, la cual consta con 20 libros publicados, resaltó Paladín que constituye un ejemplo singular de constancia y entusiasmo por un proyecto relevante y hermoso, que ha contado siempre con el apoyo del Consejo de Directores de la entidad.
Indicó que por los temas que tratan los libros y por la maestría con que fueron escritos, tienen una decisiva importancia para la bibliografía dominicana.
El doctor Paladín refirió además que “Presencias”, autoría de la señora Prosdocimi de Rivera consta de una magnífica selección de artículos publicados en el suplemento sabatino del periódico El Caribe. El libro que aborda críticamente la obra de otros autores, está dividido en dos secciones, una sobre narrativa y la otra sobre poesía, la primera parte se inicia con un estudio de la novela “El Oro y la Paz” del profesor Juan Bosch.
sábado, 30 de agosto de 2008
LA SONRISA PERDIDA (6)
Dentro del hueco de la ratonera estaba oscuro y fue preciso adaptar las pupilas pestañeando varias veces. De repente, ¡el muchacho metió la mano!
Todos se miraron asustados. El profesor advirtió el peligro y se disponía a tirarlo del brazo, pero el mismo chico lo sacó, apareciendo entre sus dedos un librito azul y maltratado.
LA SONRISA PERDIDA (5)
LA SONRISA PERDIDA (Leibi Ng)
En la escuela, niñas y niños estaban preocupados por él. Lo miraban de reojo intercambiando cejas alzadas y gestos de contraseñas. Los profesores fingían no saberlo esperando que el problema se resolviera solo.Desde hacía tiempo, el niño más alegre de la clase, andaba uraño e indiferente sin que nadie supiera por qué. Él, que leía un libro gordo en dos días; él, que dibujaba nubes con habilidad difícil de igualar; él, que todo lo hacía siempre sonriendo, ahora se quedaba todo el recreo sin hablar con nadie. Ni siquiera emitía su famoso pitido llamando a los gorriones. Aislado en un rincón permanecía impasible.
El muchacho había perdido su sonrisa y ni siquiera se dio cuenta, pero todos a su alrededor lo notaron. Por eso, al cabo de unos días, empezaron a buscarla por aquí, por allí, por delante, detrás, por arriba, por los lados, por allá, por acullá...
Y ahora, profe, ¿dónde se busca una sonrisa? -preguntaron los niños.
-¿Será en el mismo escondite en que se oculta la alegría? -preguntó a su vez el maestro mientras miraba pensativo por todos los rincones del aula.
Ajeno a todo, el niño y su lápiz, que también estaba serio, terminaron de dibujar la nube. Esta vez tenía forma de chichigua capuchino.
Finalmente, la mano del muchacho zurdo hizo girar el instrumento como si fuera un reguilete y rizando el aire con él, regresó a su curso desganado.
En el curso, los compañeros hacían ruido y se movían como en un cumpleaños con payasos, pero desde que vieron al muchacho con su lápiz se quedaron muy serios.El niño y su lápiz se acomodaron en silencio en un pupitre apartado.Una niña de pelo largo le preguntó:-¿Dibujaste otra?-Tres -contestó -y le pasó las hojas con figuras de nubes ingeniosas.Sólo a esa niña le había confiado su afán por dibujar nubes. "¿Por qué haces tantas?", le había preguntado y él le explicó que la Tierra no cesaba de moverse, la brisa no paraba nunca a nuestro alrededor y era difícil que las nubes se mantuviesen quietas, pero eran sus amigas y querían complacerlo posando para él. Las nubes, por complacer al chico serio formaban osos, jirafas, armarios, elefantes... Si él las dibujaba, ellas permanecían. Los sobresaltó la voz del director.-Sr. Pinales, debo felicitarlo por el progreso de su clase. No olvide motivarlos para el concurso de literatura. Estoy seguro: de aquí sale un ganador.-Gracias, señor director. Sería un gran honor que así fuera. -Concluyó el maestro despidiéndolo. Después posó su mirada preocupada en el niño. Era el mejor lector de su curso y ya se sabe que quien mucho lee casi siempre, bien escribe. No había composición suya que no sacara un cien, pero desde que dejó de sonreír lucía apático y desmotivado. Un grito lo sacó de sus pensamientos:-¡Aaaaaaayyyy! ¡Un ratón, un ratón! -gritó la niña de pelo largo.Todo el mundo se alborotó menos el niño de la sonrisa perdida, quien siguió al roedor, resguardado ya en una rendija de la tarima del escritorio del profesor.
Dentro del hueco de la ratonera estaba oscuro y fue preciso adaptar las pupilas pestañeando varias veces. De repente, ¡el muchacho metió la mano!Todos se miraron asustados. El profesor advirtió el peligro y se disponía a tirarlo del brazo, pero el mismo chico lo sacó, apareciendo entre sus dedos un librito azul y maltratado.Era el libro que meses antes había acompañado al alumno a todas partes. Por éste, cambió completamente. Nadie reparó en su ausencia porque desconocían la relación entre niño y libro, hasta que... ¡Ja, ja, ja, ja! -subió hasta las nubes amigas la risa ronquita del muchacho que pasaba las páginas del libro por ante sus ojos con verdadero gozo.
En las caras de sus compañeros de curso, primero se inmovilizó la sorpresa, pero después empezaron a brincar como si hubieran declarado la semana de vacaciones.
¡El niño río de nuevo! ¡Se había recuperado la sonrisa! Rápidamente había huido la indiferencia, la preocupación y el mal humor.
El profesor contuvo su emoción al advertir que su alumno había sido atrapado por la magia de la lectura. Al perder su libro, la apatía, el aburrimiento, le lastimaron, perdió interés en las cosas. No se daba cuenta que frase tras frase, concepto tras concepto, la lectura nos regala la comprensión del lenguaje a través de la imaginación y la fantasía.
Gracias a la reaparición de su libro, retornó la sonrisa, ésa que ahora lucía el pequeño de oreja a oreja, compartiéndola con sus compañeritos, con su lápiz feliz y con sus amigas las nubes, que lentamente giraron en el cielo.
sábado, 23 de agosto de 2008
Juan Bosch en la literatura infantil dominicana
Esa profunda sensibilidad social y humana que toda la vida, y de manera ejemplar, caracterizó la personalidad de ese extraordinario ser llamado Juan Bosch (1909-2001), fue puesta de manifiesto por este gran hombre no tan sólo en su actitud ante los desgarradores problemas sociales y políticos de su pueblo y de todos los pueblos hermanos de América Latina, sino también en su justa valoración de la niñez. Y es que Don Juan sintió un amor especial hacia los niños, amor del que pueden dar testimonio aquellos que lo conocieron de cerca y que tuvieron cierta aproximación a su entorno familiar. Su capacidad para comprender el mundo de los infantes era admirable. En Simón Bolívar, biografía para escolares (Caracas, Editora Escolar, 1960, p. 16) él nos dice: “Cuando un niño nace, nadie sabe lo que hará en la vida. Por eso cada vez que un hogar se enriquece con uno, es como si naciera una esperanza para el mundo”.BOSCH Y EL PRIMER LIBRO DE CUENTO INFANTIL
El título de nuestra breve reflexión sobre la presencia del insigne escritor Juan Bosch en la literatura infantil dominicana nos trae a la memoria una extensa y hermosa historia infantil, ambientada en esa mágica época del año que es la Navidad, publicada por el maestro del cuento hispanoamericano en 1956. Nos referimos a Cuento de Navidad, obra editada en Santiago de Chile por la editorial Ercilla y con la que Bosch se convierte en el primer escritor dominicano en publicar un libro dentro del género denominado cuento infantil.
Dos años después, en 1958, la Editorial Cordillera de Caracas (Venezuela) es la responsable de la segunda edición de Cuento de Navidad. En una breve nota de los editores que aparece en la cubierta ilustrada de la tapa se dice lo que a continuación citamos:
“Este encantador Cuento de Navidad está llamado a causar una inolvidable impresión en sus lectores, sean niños o adultos. Se cuenta en él, con el más exquisito buen humor, la historia de los Reyes Magos y de San Nicolás, la misma leyenda milenaria que los pueblos católicos han venido oyendo desde tiempo inmemorial; pero en este libro esa leyenda, sin perder nada de su conmovedora ternura, tiene una atmósfera nueva. Gracias a ella nuestros antiguos conocidos –Dios, San Gabriel, San José, Gaspar, Melchor, Baltasar, el anciano San Nicolás- se convierten en amigos, se tornan en personajes de nuestro mundo emocional; cada uno de ellos tiene características que lo hacen familiar y lo humanizan”.
Con Cuento de navidad inicia Juan Bosch la publicación de libros de cuentos infantiles en la literatura dominicana, pues aunque de 1923 son los Cuentos de la nana Lupe, del gran humanista dominicano Pedro Henríquez Ureña, dichos textos vieron la luz pública de manera dispersa, no en volumen, entre septiembre y noviembre del citado año, en el periódico El Mundo, de México, país donde Henríquez Ureña vivió durante varios años -de 1906 a 1914-, realizando allí una fecunda labor educativa y cultural. Bosch y Henríquez Ureña mantuvieron, desde 1932, año en que se conocieron en la ciudad de Santo Domingo, una relación de amistad basada en la admiración y en el respeto mutuo.
BOSCH Y SUS PRIMEROS TEXTOS INFANTILES
Constituyó para nosotros una indescriptible y agradable sorpresa el hallazgo, en 1999, de tres cuentecitos infantiles, más bien fábulas, de la autoría de don Juan : “El General Don Gallo” y “Don Gato y Don Ratón” fueron publicados, con el seudónimo de “Juan Niní”, en el número de la revista Alma Dominicana correspondiente al bimestre septiembre-octubre de 1934; y “El negocio de doña Hormiga” apareció, firmado con el seudónimo de “Juanito Niní”, en el mismo órgano, pero en agosto del citado año. Ninguno de esos textos narrativos ha sido recogido en volumen.
De los tres cuentos, “El General Don Gallo” nos parece el más interesante por su contenido reflexivo y su valor didáctico. El cambio de actitud de Don Gallo al tomar conciencia de lo negativa que es la vanidad, transmite una hermosa enseñanza válida para los infantes, pero también para los adultos. Leamos la parte final del cuento:
“Cuando volvió al pueblo, era ya tan viejo que no podía con el machete y casi no veía, a pesar de haberse comprado unos espejuelos muy buenos en la tienda de Doña Pata. Entonces se quedó asombrado, al comprobar que ya la señorita Polla era una madre de familia, con once pollitos de los más graciosos, que ni siquiera quiso oírle.
“Don Gallo, pues ya no quería ser General, colgó su viejo machete de un clavo, en un palo del patio, y decidió hacerse maestro de escuela. Y lo que enseñaba, sobre todo a sus discípulos, que eran jóvenes gallitos muy emperifollados, era esto:
—Si no dejan de ser vanidosos, pueden fácilmente perder la cola cuando menos: La vanidad, amiguitos, conduce infaliblemente, a la olla o al ridículo”.
BOSCH Y SU ÚLTIMO CUENTO INFANTIL
En 1983, específicamente el 16 de julio, el suplemento cultural Isla Abierta, del diario Hoy, publica el cuento “El culpable”, último texto infantil escrito por Juan Bosch a solicitud del ilustre escritor Manuel Rueda, quien era el editor de dicho suplemento. Ese cuento fue recogido, luego, en la antología Cuentos dominicanos para niños, editada por Jacinto Gimbernard Pichardo en el año 2000 bajo el auspicio de la Fundación Corripio.
En su valiosa obra Juan Bosch: Imagen, Trayectoria y Escritura. Tomo I: Imágenes de una vida (Santo Domingo: Comisión Permanente de la Feria del Libro, 2000), Guillermo Piña Contreras se refiere a ese cuento en los siguientes términos:
«"El Culpable", escrito a petición del poeta Manuel Rueda para incluirlo en una antología para niños, representa una suerte de construcción en abismo de las razones por las que abandonó la literatura: se trata de un viejo que había ganado fama entre sus familiares como creador de historias que fascinaban a los niños, hasta el día en que contó a uno de sus sobrinos la última historia que había inventado, la de un brujo capaz de transformarse en lo que quisiera. Al notar que a su sobrino no le llamaba la atención la habilidad del personaje y que, además, le replicaba con insolencia que lo que hacía el brujo no tenía nada de extraordinario porque Supermán lo hubiera hecho mejor... El viejo narrador se enfada.
¿Qué nos quiere decir Bosch con esta historia 19 años después de haber escrito "La Mancha indeleble"? –se pregunta Piña Contreras y él mismo contesta-: Las interpretaciones son múltiples, aunque nos quiere hacer comprender que la literatura actual había evolucionado tanto que no era posible hoy una literatura como la que él hacia cuando interrumpió su obra de ficción. Ahora había otra mentalidad, otra literatura latinoamericana, la que hacían Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, entre otros. "El Culpable" es en realidad una picada de ojo, a buen entendedor... »
BOSCH Y LA LEYENDA
La realidad es una narración fabulosa, mezcla de ficción y realidad, a veces de superstición y verdad histórica, que se transmite de manera oral y que, luego, los narradores la recrean y transmiten en forma escrita, constituyendo valioso y entretenido material de lectura que despierta el interés de los niños, de los jóvenes y también de los adultos.
Con Indios: apuntes históricos y leyendas (Ciudad Trujillo: Editorial La Nación, 1935), el insigne maestro Juan Bosch se convierte, hasta donde sabemos, en el primer escritor en escribir, y dar a conocer en volumen, leyendas con las que, al decir de Manuel Antonio García Arévalo, “enriqueció el acervo histórico y literario dominicano en una época en que el Indigenismo representó la búsqueda de nuestra identidad cultural, a través del rescate de las tradiciones, costumbres y leyendas de Quisqueya” (“Presentación” de la segunda edición de dicha obra: Santo Domingo, Ediciones Fundación García-Arévalo, 1985, pág. 10).
Son tres las leyendas contenidas en la obra de Bosch: “La ciguapa”, “El destino de la tierra” y “Atariba”. De esta última, quien luego habría de convertirse en uno de los máximos exponentes del cuento hispanoamericano, publicó una versión para niños bajo el título de “Cómo nació la Luna”, aparecida, en 1935, en la revista Alma Dominicana. Leamos un breve fragmento de la versión original de la leyenda
“Atariba” :
“Niguayona lloraba de alegría.
—¡Oh padre río, padre río! —dijo—: déjame pasar, que debo encontrar caimoní para la niña Atariba.
—¡No! —dijo el río con un vozarrón que asustaba—. Con esta luz podemos encontrarle en mis orillas. Súbete en mi lomo; yo te llevaré.
El niño pensó que estaba soñando. Pero subió en el lomo del río y vio cómo los árboles de las orillas se quedaban atrás, atrás, atrás. Iba sobre las aguas, como una hojita seca, y cruzada chorreras, charcos hondos, recodos y revueltas. Siempre estaba a su lado la anona, como si hubiera caído en el río sin dejar de estar en el turey.
A mucho andar habló el río.
—Voy a detenerme aquí para que busques caimoní —dijo—.
Niguayona se impresionaba con aquella voz tan potente, que llenaba de rumores todo el bosque, hacía mover las hojas de los árboles y despertaba a los buenos pajaritos. Pero correteó sobre el río, medio loco de contento. Buscó entre arbustos, entre troncos, entre raíces. Encontró al fin fruta. Su contento era tan grande que desramó el arbolito para arrancarle los racimos del rojo caimoní.
—Padre río: los dioses te bendigan. Yo vuelvo a curar a Atariba.
—¡No! —rugió el Río—. Ven sobre mí, que te dejaré cerca del poblado.
De nuevo subió al lomo de las aguas el indiecito Niguayona. El padre río iba de rodeo en rodeo, camino del lugar”. (Indios: apuntes históricos y leyendas (2 ed. Santo Domingo: Ediciones Fundación García-Arévalo, 1985, págs. 77-78).
CONCLUSIÓN
Con la publicación, en 1934, de los tres breves cuentos infantiles en la revista Alma Dominicana; la publicación, en 1935, de su leyenda “Cómo nació la Luna” en esa misma revista; y la aparición, en 1956, en volumen, de su Cuento de Navidad, Juan Bosch ocupa un lugar de pionería en la literatura infantil dominicana desde el punto de vista histórico-bibliográfico.
Debemos consignar que no ha sido nuestro propósito agotar en este artículo el tema referido a la presencia del célebre autor de La Mañosa en la literatura infantil dominicana, sino el de contribuir un poco, a solicitud de esa persistente gestora cultural que es Natacha Sánchez, con la celebración del nonagésimo séptimo aniversario del natalicio de uno de los humanistas más prominentes de la América Hispánica: JUAN BOSCH.
MIGUEL COLLADO
Santo Domingo, Rep. Dom.
Junio 29 de 2006
EDITORA NACIONAL REPUBLICA DOMINICANA

Es el órgano de la Secretaría de Estado de Cultura encargado de ejecutar sus políticas, programas y proyectos dirigidos a la publicación de las obras de autores dominicanos, así como de extranjeros cuyos aportes literarios contribuyan de manera significativa a nuestra cultura, especialmente de aquellas obras que constituyen el Patrimonio Bibliográfico Dominicano, para rescatar, preservar y difundir nuestra memoria histórica.
La difusión del material bibliográfico mediante la colocación de los mismos en las diferentes librerías, así como la participación en las ferias regionales y nacionales, las donaciones a las bibliotecas diseminadas por todo el país y el extranjero, constituyen los canales básicos que utilizamos para dar a conocer la literatura dominicana contemporánea y clásica.
A instancias del señor Secretario de Estado de Cultura, Lic. José Rafael Lantigua, se ha rediseñado toda la estructura editorial y gráfica; se ha creado un nuevo logo general para la institución; se han establecido 7 colecciones con sus respectivos logos, que son: Premios Nacionales, Jóvenes Escritores, Infantil y Juvenil, Ultramar, Pensamiento Dominicano, Antologías y Clásicos Dominicanos, además de las Coediciones con otras editoras, en las que se utilizará el logo general.
Una de las funciones principales de la Editora es la publicación de los ganadores de los Premios Anuales de Literatura que realiza la Secretaría de Estado de Cultura a través de la Dirección General del Libro y la Lectura.
En ese sentido, se han publicado ya, en la colección Premios Nacionales, los relativos al año 2004: “Los Inventores del Monstruo”, Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena, de la autoría de Efraim Castillo; “Días de Carne”, Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña de Henríquez y “El Sapito Azul”, Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard, ambos de la autoría de César Sánchez Beras.
Los Premios Nacionales del año 2005: “Eranse unas criaturas del monte”, Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard, de Jenny Montero; “Urbain Devaux y el alba de Palo Hincado”, Premio Nacional de Historia José Gabriel García, modalidad Ensayo de Investigación e Interpretación, de la autoría de los señores Cesar Cuevas y Guillermo Díaz; “La Revolución de Abril de 1965. Siete días de guerra civil”, Premio Nacional de Historia José Gabriel García, modalidad Testimonio, de Jesús de la Rosa; “Estudios translingüísticos”, Premio Nacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña, modalidad Ensayo literario, de Manuel Matos Moquete; “Un búfalo de El Paso Texas” Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena, de Frank Disla; “Los derrotados huyen a París”, Premio Nacional de Cuento José Ramón López y “Perdidos en Babilonia”, Premio Nacional de Novela Manuel de Jesús Galván, ambos de la autoría de José Acosta.
Otros libros editados son “Los Duendes Verdes“, narraciones de Roque Diómedes Santos, en la colección Jóvenes Escritores; y “Cuentos escogidos”, en la colección Antologías, de nuestro Premio Nacional de Literatura 2005, Diógenes Valdez, libro que ha estado siendo distribuido durante la gira nacional e internacional que se ha hecho con el autor dentro del Corredor Cultural.
En la colección Coediciones se está trabajando con la editora independiente Angeles de Fierro para la publicación de la colección “Poesía Esencial Dominicana”, cuyos primeros títulos son “El viento frío” de René del Risco Bermúdez; “Vlía” de Freddy Gatón Arce y “Una mujer está sola” de Aída Cartagena Portalatín.
A esta misma editorial sin fines de lucro se le ha otorgado una subvención para publicar a autores de la Regiones Norte, Sur y Este del país, mediante un Acuerdo de Apoyo, con el que ha publicado hasta el momento “La estación del polvo”, de Francisco Nolasco Cordero; “Pétalos de agua”, de Rafael P. Rodríguez; “Por abajo”, de Loraine Ferrand; “Una casa azul” de Ariadna Vásquez; “Migración a la lluvia” antología de poetas francomacorisanos realizada por Sixto Gabín; “Alegoría Vital” de Dionisio López Cabral; “Milagros de jueves” antología poética del taller literario del Centro de la Cultura de Santiago, realizada por Sally Rodríguez y “Rojo” de Edwin Durán.
Contacto: Dirección:
Dinorah Coronado gana Premio Nacional de Literatura Infantil 2008

Estos entretenidos cuentos proyectan valores como la sana dedicación al deporte, en este caso el béisbol, el liderazgo femenino, el amor familiar, el orden y la responsabilidad que desde pequeños deben practicar los niños, así como resaltan la creatividad infantil al momento de buscar solución a problemas cotidianos. Las ilustraciones corresponden a Alejandro Gómez.
Los Premios Nacionales de Literatura se otorgan anualmente y cuentan con el auspicio de la Secretaría de Estado de Cultura. Los galardonados reciben $ pesos, un certificado y la publicación de la obra en la Editora Nacional.
Dinorah Coronado es maestra, sicóloga, dramaturga, novelista, poeta y autora de literatura infantil. Es oriunda de La Vega y en la actualidad vive en Nueva York, donde dirige el Teatro Coronado. Ha publicado las obras Entre dos mundos (novela), Alma de niños (poesía y teatro infantil), Bosquilandia 1 e Interioridades (poesía bilingüe). Además, es autora de varias piezas teatrales, ya publicadas y llevadas a escena, entre ellas Minerva y Manolo, Gabriela Mistral y Las gemelas de Bonanza (sobre Petán Trujillo).
La escritora Dinorah Coronado, residente en la ciudad de New York desde hace tres lustros, y cuya novela A la sombra del flamboyán obtuvo en enero pasado del importante premio literario Letras de Ultramar patrocinado por el Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos, acaba recibir el Premio Nacional de Literatura Infantil 2008 con la obra Rebeca al bate y dos cuentos más.
El veredicto del jurado, compuesto por los escritores y académicos Jenny Montero, Mayra Navarro y Luis Martín Gómez, estable, por unanimidad, que la obra Rebeca al bate y dos cuentos más “presenta historias escritas en un estilo ameno y fluido con personajes infantiles definidos, creativos, proactivos y cercanos a su público lector; insertos en la realidad circundante dentro de un estupendo conjunto de valores y actitudes en contacto con la vida y la sociedad dominicana actual”
Cómo Desarrollar Hábito Lectura Niños

Para nadie es un secreto que República Dominicana es un país con un total aproximado de un 65% (Sesenta y cinco por ciento) de analfabetismo, ese analfabetismo está integrado por analfabetos funcionales y analfabetos no funcionales.
Definimos como analfabetos funcionales a aquellos individuos que han tenido la oportunidad de obtener los más elementales criterios que le posibilitan leer un texto en su estructura superficial; pero que no pueden traspasar el plano profundo de los mensajes vertidos en el texto leído.
Conocemos como analfabetos no funcionales a aquellos individuos que no han logrado, ni siquiera, aprender a firmar su nombre, ni han aprendido a leer nada, ni pueden discriminar de manera lógica y organizada frente a las múltiples situaciones de conflicto de su propia realidad social, todo esto visto en términos de lectura y escritura y, en términos racionales e ideológicos.
Lo que nos interesa buscar, en este caso, son las raíces de este reprochable crimen cultural e intelectual, intencionalmente ejecutado por las clases dominantes que en todo el proceso de nuestro discurrir histórico han sustentado el poder estatal en nuestro país y, han programado toda una filosofía de dominio con el predispuesto sentido de condicionar y manejar un individuo que sea reproductor, defensor y seguidor de los valores culturales, morales y espirituales de quienes sustentan los estamentos de poder, en términos gubernamentales, jurídicos y educativos.
Ese proceso de condicionamiento mental, es decir, ese proceso de condicionamiento conductual, es realizado desde la niñez, que es la etapa más receptiva y factible para la asimilación de juicios, modelos y niveles de comportamiento.
Del niño de hoy depende el hombre de mañana. Es por eso que nuestra sociedad, hoy en día, en la mayoría de los casos, está sostenida por los músculos de unos hombres instruidos bajo el sentido del crimen y la violencia, de la represión y el entreguismo (...) todo esto es resultado de la desintegración del sistema educativo dominicano y la ausencia de una campaña científica en pro del desarrollo del hábito de la lectura, a través de la LITERATURA INFANTIL. Todo esto es producto de la ausencia de un deleitar enseñando y un enseñar deleitando en la transmisión de la lengua y la literatura en la casa y en el aula.
El primer vínculo del niño con su entorno sociocultural se recibe en el hogar, en su casa, siendo la familia la primera en sentir la obligación de orientar y conducir a ese futuro hombre bajo el solidario principio de la sociabilidad, la sociabilización, el compañerismo, el amor patriótico la actitud civilista, etc. Para que en el futuro mediato pueda ser un ente social identificado con su posible felicidad, con su medio, con su cultura, con sus requiebros, con su realidad y con sus lamentos, siempre con una visión transformadora.
Es el hogar donde el niño, desde el inicio de su vivir, se pone en contacto con todos los esquemas culturales que luego se reproducirán en la adultez.
Pero en una sociedad como la nuestra, subdesarrollada, neocolonizada y dependiente y, en todo tipo de sociedad, la familia consciente e inconscientemente, se ve obligada a difundir los esquemas y los criterios que le han impregnado la clase dominante, hablo en ese sentido porque ningún proceso de educación y recreación está al margen de una demarcada política educativa y cultural, previamente delineadas por el Estado y, todos sabemos que en una sociedad, las ideas dominantes, son las de la clase dominante, ya sea en una sociedad capitalista o comunista. Esa es una innegable realidad.
Si hoy carecemos de educandos o ciudadanos con pocos o sin hábitos de lectura, esto no es un acontecimiento al azar, no. Esto responde a intencionales fallas y desintegraciones, tanto en la educación, en la escuela como en el hogar, en nuestro país. Fallas y desintegraciones que han sido hábilmente coordinadas por el Estado Dominicano y sus gobernantes, porque los organismos estatales competentes(¿?) como la Secretaría De Educación, todavía no le han brindado el virtual e intachable reconocimiento a la LITERATURA INFANTIL, como área pluridisciplinaria que influye de manera determinante, no sólo en el desarrollo o el fomento de hábitos de lectura en el niño (futuro hombre); sino que influye, además, en su desarrollo integral, del cual dependerá su dinámica frente a la sociedad, frente a su pueblo y demás pueblos de la humanidad.
No podemos desarrollar, difundir y promover la LITERATURA INFANTIL al margen de la familia, en la recreación y en la educación del niño porque desde la etapa sensorial, desde la etapa del niño oidor, la familia, el padre y la madre, deben poner al niño en contacto con la lectura la narración y la dramatización de obras literarias (poesías, cuentos, teatro y canciones de cuna) que respondan a su edad, a su posibilidad de audición, observación, y a su posibilidad de comprensión y, sobre todo, que respondan a su realidad sociocultural.
Sí, en esta etapa de la vida inicial del niño debe haber literatura para niños no lectores, sí para niños oidores. Es más, esa es la etapa donde más posibilidades de familiarización artística y creativa debe tener el niño y, es la etapa más propicia para desarrollar el hábito de lectura en el niño, función que luego se viabilizará y se reforzará, de manera concomitante en la escuela, siempre y cuando en educador, el maestro esté habilitado para tales fines.
En nuestra condición de analista y estudioso de la Literatura Infantil, en nuestro país, creo pertinente hacer las siguientes preguntas:
a) ¿Cómo desarrollar el hábito de lectura en nuestro país?
b) ¿Para qué fomentar el hábito de lectura en República Dominicana?
c) ¿Qué tipo de lectura y de lector hay que desarrollar, promover, difundir y fomentar en República Dominicana?
En parte ya hemos dado algunas respuestas a la primera interrogante, sin embargo, no estamos satisfechos y, es por eso que para profundizar en las respuestas o la respuesta de la primera interrogante me permito citar parte de las resoluciones determinadas en el Seminario Taller sobre "Estrategias Del Desarrollo Del Libro Y La Lectura". Ese seminario se celebró en la Biblioteca Nacional, los días 3 al 5 de noviembre de 1982, con el auspicio del Secretario Técnico de la Presidencia, la Oficina Nacional de Administración Y Personal (ONAP) la UNESCO y el "Centro Regional Para El Fomento Del Libro En América Latina Y El Caribe"
1.-La concientización de padres, maestros y voluntarios, impartiéndoles cursos de capacitación para implementar el hábito de la lectura.
2.-La formación de "Círculos De Lectores" en las zonas rurales y urbanas.
3.-Que la Secretaría de Estado De Educación trace lineamientos en sus programas de estudios para desarrollar las actividades lectoras de los estudiantes en todos los niveles, entrenando los profesores, en el ámbito nacional, en las técnicas más apropiadas para la enseñanza de la lectura.
4.- La creación de Clubes De Lectores y del Banco Del Libro, utilizando a donantes particulares, instituciones públicas y privadas y organismos internacionales.
5.- Impedir la promoción a cursos superiores a niños sin el completo dominio de la lectura.
6.- Incrementar como asignatura obligatoria la Literatura Infantil en todas las Escuelas Normales
7.-Fomentar la creación de salas infantiles en las Bibliotecas Escolares.
8.-Desarrollar un plan publicitario de promoción de la lectura por parte de la planta televisora del Estado Dominicano y de las demás plantas televisoras privadas.
Me he permitido hacer referencia de estas resoluciones porque en ese seminario formé parte directa de ellas, en mi calidad de representante de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y del Centro Integral De Literatura Infantil Y Juvenil (CILIJ).
El tiempo y la práctica me han enseñado que antes de poner en funcionamiento estas recomendaciones se amerita una revisión de nuestra deficiente política editorial, ya que no puede existir un fomento de hábito de lectura sin materiales de apoyo adecuados a la edad, al gusto o a las preferencias de los educandos, en este caso, adecuados a los niños dominicanos. Por otro lado es bueno que se sepa que ninguna de esas resoluciones se ha puesto en práctica, hasta la fecha. Además, todo proceso vinculado con el hábito o el fomento de la lectura debe contar con el apoyo indispensable de una red de bibliotecas escolares, no sólo en las escuelas; sino en todos los rincones del país y, que estén dirigidas por especialistas en el área, por bibliotecarias(os) escolares.
Por un eficaz fomento de la lectura en el país, también me permito recomendar que en el hogar, el padre o la madre se dedique a leerles cuentos y poesías a sus niños, tomando en cuenta la edad, su desarrollo psicológico y cultural y otras variables pertinentes. Cuentos y poesías, primordialmente, escritos por los mismos padres o por autores nacionales. Sin embargo, esto amerita de una orientación al respecto en el hogar, particularmente en las madres, o en quienes más conviven con el niño, para ofrecerles los conocimientos básicos ante la sana recreación y la transformadora educación del niño dominicano.
Me permito recomendar, además, dormir, jugar, y entretener al niño con canciones de cuna, también escritas por los padres o tutores o por autores nacionales, así no sólo se desarrolla el hábito de la lectura; sino que se familiariza al niño con el arte y con la creación artística y, así se asocia con el ideal humanístico y, desarrollamos su nivel estético. La recomendación más pertinente es que en el hogar, siempre, algún miembro de la familia pueda leer, en voz alta, un artículo de periódico, un poema o un tema específico de un libro cerca del niño.
También que los padres le soliciten al niño recoger el periódico o buscarle algún libro en el librero o estante y, que en la escuela el maestro no rija al niño a una lectura obligatoria, sino placentera en un deleitar enseñando y un enseñar deleitando.
Siguiendo la línea de contestar la primera pregunta ¿Cómo fomentar el hábito de la lectura en nuestro país? Es bueno aclarar que ningún intento de desarrollo de hábito de lectura será eficaz sin la ayuda económica y tecnológica del Estado Dominicano, desde la Secretaría De Educación y su Dirección de Medios Educativos, ayuda que debe ser circunscrita en torno a la publicación de textos que se correspondan con la realidad sociocultural de nuestros educandos. Textos que permitan una educación pertinente entre la realidad económica de la mayoría de las familias dominicanas y la habilitación del maestro encargado de esa búsqueda de fomentar el hábito de la lecturabilidad en el niño.
¿Para que fomentar el hábito de lectura en la República Dominicana? Lo primero que hay que precisar es que no podemos fomentar el hábito de lectura en nuestro país para prohijar lectores que luego sólo compren los libros de escritores. Ese no debe ser el fin básico del fomento del lector dominicano Considero que debemos fomentar el hábito de lectura y acrecentar, cada día más el número de lectores en República Dominicana, teniendo en cuenta, primero, nuestra condición de pueblo neocolonizado, subdesarrollado y dependiente, de ahí que todo esfuerzo relacionado con el fomento del hábito de la lectura en nuestro país debe estar apegado a la formación de un lector (alfabetizado) que esté habilitado para poder sumergirse en la estructura profunda de lo que lee y, que pueda descodificar su multiplicidad de mensajes.
Debemos fomentar el hábito de lectura en República Dominicana con el ideal de tener ciudadanos lectores capaces de entender su propia realidad circundante y, capaces de procurar vencerla y transformarla. Es por eso que cualquier intento de fomento de lectura en nuestro país será un desastre político si antes no tenemos bien claros los objetivos y los fines de ese fomento de la lectura. De ahí que sea conveniente la realización de un diagnóstico con relación al gusto y los valores morales y espirituales del niño dominicano hoy en día, tomando como punto de referencia la clase social de donde proviene, la edad, su desarrollo psicológico y, además, variables que nos permitan verificar sus lagunas afectivas y cognoscitivas.
¿Qué tipo de lectura y lector hay que desarrollar, promover, difundir y fomentar en la República Dominicana? Para aproximarnos a una respuesta a esta interrogante considero que el tipo de lectura que debemos desarrollar en nuestro país, es aquella lectura vinculada al desarrollo humanístico y a la capacidad crítica, creadora y participativa del niño.
Esa lectura, entonces, debe estar reforzada por textos representativos de nuestros más sanos valores nacionales y patrióticos, donde nuestra flora y nuestra fauna estén presentes. Se hace urgente la creación de una Editora Nacional dirigida por la Secretaría De Educación que permita mejores alicientes al escritor dominicano y, más aún,, al escritor para niños de la República Dominicana.
Debemos fomentar lectores en nuestro país. Sí, debemos fomentarlos pero sin olvidar que ese proceso amerita de un trabajo científico que reclama de la ayuda y planificación técnica de especialistas en literatura infantil, bibliotecólogos(as) escolares, psicólogos, etc.Sólo así podremos realizar una actividad eficaz en nuestra búsqueda por el fomento de la lectura en República Dominicana.
No olvidemos que somos un país en donde existe un elevado índice de analfabetismo. La misma Secretaría De Educación ha informado que más de 700,000 niños están fuera de las aulas, sin contar con los que carecen de familia. Todo esto nos permite afirmar que, por ahora, seguimos siendo un país preparado para la enajenación y, si queremos sacudirnos de estas garras, debemos hacerlo a tiempo, tomando como punto central una adecuada orientación a la familia dominicana y, reorientando nuestro obsoleto sistema educativo, porque toda actividad en pro del desarrollo de hábitos de lectura responde a un fundamento ideológico. La familia y la escuela mantienen funciones protagónicas en esa responsabilidad estatal.
lunes, 11 de agosto de 2008
BAILA, BENDITO! por Leibi Ng
Benedicto bailaba solito©Leibi Ng
domingo, 10 de agosto de 2008
“Leer no es un placer fácil”

Por Silvina Friera
SILVIA CASTRILLON, de Colombia, es escritora, editora, librera y bibliotecóloga.
Afirma que la promoción de la lectura es un problema político.
Especialista en literatura infantil, señala que "la escuela y las sociedades han debilitado por completo la necesidad de pensar".
Cuando decidió estudiar bibliotecología en Bogotá, su padre, un médico que le contagió el gusto por los libros, le aconsejó que no siguiera esa carrera. "Te gusta mucho leer, sos buena lectora y un bibliotecario no es un buen lector", le decía para desalentarla. Pero Silvia Castrillón, que no se amedrentó por la recomendación paterna, se recibió de bibliotecóloga y desde entonces es una de las especialistas en literatura infantil que sigue peleando para que los colombianos tengan más y mejor acceso a la cultura del libro a través de las distintas instituciones por las que pasó, como la Asociación Colombiana para el Libro Infantil y Juvenil, Fundalectura y Asolectura, entre otras. De visita en Buenos Aires, donde participó de la Conferencia Editorial, un ciclo de charlas organizado por Opción Libros en la librería El Ateneo, esta mujer orquesta, escritora, editora y librera, simpática y tan jovial que no parece que tuviera 65 años, plantea que la promoción de la lectura es un problema político. "Tengo la necesidad de trabajar contra la injusticia y la inequidad que implica la falta de acceso a la lectura y a la cultura escrita", dice Castrillón a Página/12.
"La lectura ya no es una manera de mirar la realidad. Antes se creía mucho más que la realidad se narraba a través de los libros. Ahora la forma de mirar la realidad es a través de otros medios", advierte la especialista colombiana. "Se lee más, pero el sentido de la lectura se ha transformado muchísimo."
–¿Cuál es el sentido de la lectura que prevalece en la escuela?
–El problema de la escuela es que casi todos los aprendizajes han perdido el sentido, por lo menos en Colombia. El sentido ahora es la evaluación, los estándares educativos, las pruebas. Son políticas educativas impuestas por el Banco Mundial que responden a un modelo de educación donde lo que se quiere es que la escuela forme trabajadores que puedan tener un desempeño laboral con éxito individual. Pero la sociedad no le ofrece trabajo y el éxito de uno implica el fracaso de muchos otros. En las escuelas, los niños preguntan: ¿Por qué tengo que aprender a leer y escribir? ¿Eso para qué me sirve, profe? En este momento los países están muy interesados en ver cómo se ubican en el ranking internacional. Los colombianos estamos siempre fijándonos si estamos primero que Argentina, y todo el mundo está trabajando alrededor de la evaluación y los estándares educativos; estándares, que como bien lo dice Emilia Ferreiro, implican homogeneización.
–Ante la pregunta para qué leer, ¿qué responde la escuela como institución y qué respondería usted?
–La escuela dice que hay que leer para cumplir con las normas y para alcanzar un diploma, aunque no sea garantía de trabajo. Cuando la escuela admite que hay que pensar de otra manera, propone una lectura lúdica, que los niños se interesen por la lectura mediante la consigna del placer, pero este concepto está desnaturalizando las prácticas de lectura y quitándoles el sentido que tienen. Leer es un placer, uno no lo puede negar, pero no es un placer fácil de alcanzar. Es un placer que también hay que construir y hay que invertir mucho esfuerzo tanto por parte de la escuela como parte de quien está aprendiendo. Lo que la escuela ofrece es un placer intrascendente, un placer que se agota en una actividad llamada lúdica entre comillas. Lo lúdico también se ha convertido en un derecho que exigen los niños. "Profe, es que usted no enseña de manera lúdica, nosotros tenemos derecho al placer." Si no es por el lado de la evaluación, nos vamos por la respuesta de lo lúdico, pero eso tampoco permite crear condiciones para que el niño descubra cuál sería el sentido que puede tener la lectura en su vida. Para mí la lectura está asociada con necesidades del ser humano, que no son todas iguales, porque somos diferentes, pero tenemos la necesidad de aprender, de tener una experiencia estética, de comprender el mundo y de transformarlo. La respuesta estaría en tratar de crear las condiciones que permitan que los niños y jóvenes asocien la lectura y la escritura con una necesidad interna de ellos, no con una necesidad externa, impuesta. La escuela y las sociedades han debilitado por completo la necesidad de pensar. Lo que la escuela tiene que hacer es tratar de crear esas condiciones que permitan a los niños descubrir que leer es una necesidad. No es un lujo ni una obligación.
–¿La escuela está trabajando para crear esas condiciones?
–No, pero soy muy cauta porque la escuela es blanco de todos los problemas que tiene la sociedad. Si la sociedad pierde el sentido de la lectura, pues sí, a la escuela le toca recuperarlo, pero es una recuperación muy difícil porque a la escuela, que de por sí es una institución muy conservadora, le correspondería ir en contra de lo que la sociedad le está proponiendo. Ir contra la corriente es una pelea muy dura para la escuela. Pero hay muchos maestros lectores que tienen un compromiso ético con los niños. En este momento no creo que pueda haber grandes transformaciones educativas sino pequeños cambios impulsados por el maestro al interior de las aulas. Todavía creo en la utopía y me parece que los maestros están logrando pequeñas transformaciones.
–¿Por qué se promueve más la lectura y no tanto la escritura?
–Hablamos mucho de la lectura y poco de la escritura y eso también es una postura ideológica. La lectura también es producción, creación, pero está mucho más relacionada con el consumo de libros porque hay intereses económicos vinculados con un sector de la economía del mercado, que es el de la producción de libros. Además, se promueve más la lectura que la escritura porque la escritura es una forma de emancipación; la lectura también, pero la escritura más. Dar la palabra, expresarse a través de la escritura, es un paso más allá en la emancipación, es tener un pensamiento más libre. Muchas personas dicen que el maestro tiene que ser un ejemplo de escritor y de lector, pero esa idea de ser ejemplo estaría en desacuerdo con lo que pienso que es ser lector. El lector parte de la duda, de la ambigüedad, como dice Graciela Montes "parte del enigma y no de la consigna", y si yo estoy mostrando como modelo y ejemplo al maestro no estoy creando las condiciones para que el niño dude también del maestro.
–Entregar libros es necesario, pero no suficiente; parece ingenuo pensar que los libros tienen alguna cualidad mágica que hace que sean leídos inmediatamente...
–Las escuelas tienen que estar bien dotadas de libros, es muy importante que los gobiernos adquieran y distribuyan libros, que haya bibliotecas al servicio de la comunidad, y que las bibliotecas se construyan como proyectos de la comunidad. El libro por sí solo no alcanza, pero es necesario. Ahora muchos de los discursos educativos plantean que ya no es necesario el libro, que está siendo sustituido por las nuevas tecnologías. Alguien en Bogotá, que tiene un cargo muy importante dentro de la administración pública en educación, dijo: "Ya no leemos libros, buscamos la información en computadoras". Ahí es donde yo digo que es necesario que los libros estén en las escuelas. Lo que me preocupa es que cuando uno dice que el libro no basta, puede tener muy buenas intenciones en decirlo, pero también detrás de eso puede estar la idea de que el libro es sustituible.
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