
-¡Aaaaaaayyyy! ¡Un ratón, un ratón! -gritó la niña de pelo largo.
Todo el mundo se alborotó menos el niño de la sonrisa perdida, quien siguió al roedor, resguardado ya en una rendija de la tarima del escritorio del profesor.
© JOSÉ CARVAJAL La idea es buena. El poeta Leopoldo Minaya sacó a Don Quijote del entorno de la Mancha para propiciar un encuentro del viejo...
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