SANTO DOMINGO (R. Dominicana).- El Ministerio de Cultura y la Dirección de la Universidad del Este pusieron en circulación la colección de libros de literatura infantil “La ninfa del higüamo”, “El murciélago de las maravillas”, “De vuelta al nido”, “Olas de libertad” y “La sonrisa embrujada” de Miguel Phipps. El acto se efectuó en la Sala de la Cultura, del Teatro Nacional Eduardo Brito.
La ceremonia fue encabezada por Eleandor Grimaildi Silié, Directora del Libro y la Lectura y José E. Hazim Frappier, Presidente del Consejo Superior y Rector de la Universidad Central del Este (UCE), quien tuvo a su cargo las palabras de apertura. Además, Miguel Phipps, su esposa Xiomara de Phipps, el empresario José L. Corripio, el historiador José Miguel Soto Jiménez y el arquitecto Tony Echavarría.
Hazim Frappier, al pronunciar las palabras de apertura, calificó a Phipps como un hijo auténtico de la UCE, dado que se formó en el centro de estudios superiores y es miembro del consejo editorial de la misma institución.
Valoró la trayectoria profesional de Phipps, ya que su obra viene a llenar un lugar en lo que es la literatura infantil, ya que recoge distintos aspectos de la sociedad dominicana, y de los valores en sentido general.
De su lado, Grimaldi Silié, al presentar la colección de libros, señaló que “autores como Phipps son esenciales en la biblioteca de todo educador, pues desde los mundos fantásticos creados en estas obras, busca transmitir los valores esenciales de la familia, la amistad y la solidaridad en la infancia dominicana”.
Expresó que se son obras divertidas y entretenidas que sirven para producir sensibilidad y formar positivamente a las nuevas generaciones de dominicanos que las leerán.
Destacó que el autor escribió su primer libro hace más de tres décadas, y que ha ido evolucionando, lo mismo que la literatura dedicada a los infantes, augurándole éxitos en la continuación de su carera como escritor.
viernes, 28 de octubre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
Yo, Ulmus por Leibi Ng
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| Scolytus multistriatus. |
“… y tomaremos sobre nosotros el misterio de las cosas como si fuésemos espías de los dioses”.
El rey Lear. William Shakespeare
El rey Lear. William Shakespeare
Sé que muchos no lo creerán, pero nosotros, los de la familia Ulmáceas, ocupábamos extensos bosques. Éramos tantos como un ejército apretado luchando por la libertad, el pan y la justicia. Hasta el cielo se elevaban nuestras voces alabando el nacimiento de los retoños. Agradecidos, contemplábamos el paisaje con bondad. A nadie hacíamos mal y en cambio resistentes, nos repartíamos el trabajo en los astilleros, en los muelles, en las casas, en los más sólidos pilares de la civilización y nuestro nombre fue dado a muchas vías en varios continentes.
Como bendiciones, recibíamos elogios del sol, de la lluvia y del viento. Tenían especial aprecio por nuestra belleza. No sólo éramos altos, sino monumentales; no verticales, esbeltos; no frescos y vigorosos, lozanos… Resplandecíamos bajo la luz del día y al claro de la luna.
Llenábamos alamedas con una música propia que salía de nuestras copas perfumadas…
Eran nuestras las flores de amarillo y púrpura, con sámaras o frutos que diseminábamos ante el brote de las hojas nuevas. Gozábamos de una salud “de troncos” y los años pasaban circundando nuestras cortezas, al renovar el compromiso con la vida nueva.
¡Éramos sanos y robustos!
Ella llegó una mañana de primavera. Traía en su cuerpo la desgracia, pero no lo sabía. Llegaba alegre y despreocupada de un viaje por Holanda. Se llamaba Scoly. Venía cargada de ilusiones, dispuesta a conquistar a todos con su aroma; un aroma que junto al de mis brotes atrajo el viento del exterminio.
Llenábamos alamedas con una música propia que salía de nuestras copas perfumadas…
Eran nuestras las flores de amarillo y púrpura, con sámaras o frutos que diseminábamos ante el brote de las hojas nuevas. Gozábamos de una salud “de troncos” y los años pasaban circundando nuestras cortezas, al renovar el compromiso con la vida nueva.
¡Éramos sanos y robustos!
Ella llegó una mañana de primavera. Traía en su cuerpo la desgracia, pero no lo sabía. Llegaba alegre y despreocupada de un viaje por Holanda. Se llamaba Scoly. Venía cargada de ilusiones, dispuesta a conquistar a todos con su aroma; un aroma que junto al de mis brotes atrajo el viento del exterminio.
Yo sé que gemir no es digno, pero me brota el llanto al contemplar las ruinas, y es imposible evitar la paradoja de lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido.
Lo cierto es que yo, como mis hermanos, allí alineados, flanqueando las riberas, empezamos a notar cómo se marchitaban nuestras hojas sin poder hacer nada. A partir de las puntas de nuestras ramas, aquel verdor cambió a un pardo-rojizo que oscureció cuando las hojas se enrollaron por el haz, como escapando de sí mismas. Igual que los soldados destrozados en medio de la batalla, se nos caían las ramas carcomidas por un enemigo invisible y silencioso que parecía nacer de nuestra propia savia.
¿Quién iba a saber que sucumbiríamos a causa de aquella criatura oscura y vivaz?
Recuerdo cuando se prendó de uno de mis miembros recién cortados; soltó aquel aroma extrañísimo que luego supe llamaba feromona. Estaba ansiosa por reproducirse…
taladróme mil veces perforando mi tronco con su estirpe y fue graficando mi sentencia. En cada hueco depositó una larva. No me dolió cuando me perforó, me dolió cuando supe que no tenía remedio, que me había condenado a ser un símbolo de muerte.
Recuerdo cuando se prendó de uno de mis miembros recién cortados; soltó aquel aroma extrañísimo que luego supe llamaba feromona. Estaba ansiosa por reproducirse…
taladróme mil veces perforando mi tronco con su estirpe y fue graficando mi sentencia. En cada hueco depositó una larva. No me dolió cuando me perforó, me dolió cuando supe que no tenía remedio, que me había condenado a ser un símbolo de muerte.
Scoly llegó con el desequilibrio. Preñada de su especie y portadora de mis propias esporas de C. Ulmi. Igual que aquel macabro monarca que obsequió a Alejandro Magno una doncella de hermosura capaz de doblegar su estatura pero inconsciente de matar con solo un beso pues había sido ungida desde el nacimiento, hasta crear una poción letal viviente. Para mí y los míos, Scoly fue el regalo de la adversidad.
Sin embargo, yo no hubiese hecho lo mismo que hicieron con la niña-veneno cuando la descubrieron, que fue lanzarla al fuego. A Scoly la habría cuidado hasta purificarla y salvarla para salvarme a mí mismo.
Ahora es muy tarde. Me asierran sin misericordia y ella no tiene más remedio que irse a otro árbol a prolongar su dispersión, llorando igual que todos, la desaparición del bosque grande y majestuoso al que pertenecimos con tanto orgullo.
Desde la orillas del Henares, cedo mi espíritu a los vientos y muero con la huella de coleóptero de mi pequeña , eterna Scoly, inocente instrumento de la hecatombe de los olmos.
Yo, Ulmus minor, no guardaré rencor, mas no me pudriré tranquilo hasta que vea sustituir a los de mi estirpe por otros árboles vacunados, resistentes e inmunes al hongo desdichado que camina montado en cuerpo ajeno y sobre cuerpo ajeno faena silencioso destruyendo implacable la majestad del bosque.
©Leibi Ng
Alcalá de Henares, Madrid
"Entre Culturas: viajando por la diversidad"
Para conmemorar Día de la Raza
La Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana
celebró feria cultural
En esta feria decenas de niños, niñas y adolescentes usuarios de la BIJRD participaron en equipos representando diferentes países del mundo, a fin de dar a conocer los aspectos más importantes de cada nación como su música, baile, gastronomía, vestuario típico, idioma, ubicación geográfica, entre otros.
Todos los participantes contaron con el apoyo y asesoría de las embajadas de los diferentes países presentes en la feria, las cuales les proveyeron toda la información necesaria a fin de que lograran una buena representación.
En la actividad los concursantes realizaron presentaciones artísticas con canciones y bailes típicos de los países que promovían. El Coro Infantil y Juvenil del DPD interpretó además canciones sobre la hispanidad.
"Hemos preparado esta feria con la intención de promover y fomentar entre nuestros lectores el conocimiento de las culturas que componen los cinco continentes, enfatizando que somos una sola raza, la humana", dijo Ceneida Mosquea, encargada de la sala la Biblio de l@s Niñ@s.
Los participantes expusieron acerca de la música, baile, gastronomía, idioma, moneda, política, clima y ubicación geográfica de más de 20 países, entre ellos: Corea, Colombia, México, Italia, Panamá, Venezuela, Cuba, Japón, España, Egipto, Puerto Rico, Francia, República Dominicana, entre otros.
Un jurado compuesto por la escritora de literatura infantil, Leiby Ng; directora infantil y juvenil del Ministerio de Cultura, Irene Corporán; y la programadora cultural infantil y juvenil del Centro de Cooperación Española, Olga Valdés; eligieron a los equipos que a su juicio realizaron mejor exposición.
Los equipos ganadores
Resultaron ganadores en la categoría juvenil de 13 a 18 años, representando a Corea: Hechel Ann Mateo, José Antonio Estévez y Reyson Arturo Lizardo; la representación de Venezuela a cargo de Kimberly Nayrobi Willmon, Seliné Pérez, Carmen Aritza Beltrán y Naomi Sherwood Reynoso.
En la categoría infantil de 1 a 6 años representando a México: Daniel Caraballo, Diego Caraballo, Andy Aaron y Dilady Sánchez. En el renglón infantil de 7 a 13 años, resultaron vencedores la representación de China: Kalu Li y Kaju Li. Los representantes de Italia: Marco Davico yAlexander Davico
Acerca del Día de la Raza
El 12 de octubre se conmemora la fecha en que la expedición de Cristóbal Colón llegó a las costas de una isla americana que posteriormente fue llamada "La Hispaniola" en 1492. Esta fecha se ha considerado como un día memorable porque a partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América, que culminó con el llamado "encuentro de dos mundos".
viernes, 7 de octubre de 2011
La casa nueva
Teudy y Eudy no recordaban a su mamá. Ella había muerto cuando apenas tenían Teudy dos años y Eudy uno. Se criaron con su abuela, una señora que iba a la iglesia cada día a conversar con Dios, pero no tenía tiempo para sonreír ni para jugar con nadie y mucho menos con los niños. Ella siempre decía que tenía que hacer las cosas “como Dios manda”.
Ahora han transcurrido cinco años desde que mamá se fue y Teudy tiene siete años y Eudy seis. Saben que su papá los quiere mucho pero no pasa tiempo con ellos. No puede, pues siempre sale a trabajar temprano y no regresa hasta la noche, muuuuy cansado.
En la escuela, Teudy y Eudy son tímidos. No miran a nadie a los ojos y no hablan mucho, al contrario de los otros niños.
Un día, la abuela también murió y Teudy y Eudy se quedaron solos con su papá. El pobre hombre estaba muy serio. A los niños les pareció que lloraba encondiéndose en algunos rincones de la casa. Pasaron los días y la penumbra se estaba enseñoreando en aquel lugar. Entonces ellos empezaron a mover las cosas, no sabían por qué.Arrastraban los muebles y los dejaban fuera de lugar. Jugaban pegándose y trataban todo el tiempo de quitarse los juguetes uno al otro. Así no duraban, trabajando en la casa, las muchachas que el padre contrataba para cuidarlos.
Los niños respiraban desolación. Los rayos del sol no inspiraban sus juegos y cada objeto en la casa era un estorbo.
Un día, papá llegó con una señorita. Ella tenía un vestido verde como el prado donde los niños querían ir a jugar. Su boca estaba pintada de rojo y su sonrisa mostró un senderito por descubrir ya que se toparon con esa sonrisa en el comedor, en el pasillo, en el baño y en la habitación cuando se fueron a acostar, pero… ¿de qué se reía esa muchacha? Lo tendrían que averiguar. Minerva era su nombre y trabajaba en una clínica como psicóloga.
Durante los siguientes días, Teudy y Eudy se quedaron quietos viendo como se comportaba Minerva y ella se fue dando cuenta de lo que les gustaba, o de lo que no les gustaba; de lo que sabían y de lo que no sabían; de lo que querían y de lo que no querían… Pasaban los días y Minerva los iba a buscar a la escuela. Escuchaba a la profesora cuando se quejaba del cuaderno estrujado de Teudy y de la travesura de Eudy, pero al contrario de todas las mamás del mundo, Minerva no los regañaba.
Una mañana llegó papá más misterioso que nunca. Los llamó y los sentó a su lado. Teudy a la derecha y Eudy a la izquierda. Les dijo:
—Niños —ustedes necesitan una mamá y yo una esposa, como quiero a Minerva, me voy a casar con ella y nos mudaremos los cuatro a una casa nueva, ¿qué les parece?
Teudy guardó silencio. Eudy preguntó:
— ¿Y por qué hay que irse a otra casa? ¿Es que no te gusta esta?
— Hijos, quiero empezar una nueva vida y esta casa está llena de recuerdos de su mamá, de mi mamá… ¿comprenden?
Teudy y Eudy, desde ese momento, empezaron a recorrer las habitaciones. En el antiguo cuarto de su mamá, todo estaba tal y como cuando ella vivía porque la abuela se había empeñado en que nada fuese tocado. Decía que su espíritu estaba aún allí. Ahora que la abuela ya no estaba, también su propio cuarto estaba intacto, ni siquiera lo habían vuelto a abrir y era triste mirar la puerta cerrada.
Teudy y Eduy pensaron en todos los rincones de la casa. Eran buenos para jugar a las escondidas, pero había mucha tristeza y soledad en ellos. Por fin, Teudy dijo:
—Si hay casa nueva, una vida nueva, y Minerva será nuestra madre, seremos una familia completa y no nos pelearemos. ¿Qué tú crees?
—Estoy de acuerdo, seremos una familia nueva. —Ambos chocaron sus manos abiertas en señal de pacto, luego sus puños cerrados para confirmar. Pero ninguno sonrió.
Transcurrido el tiempo, todo iba bien para la familia. Papá llegaba un poco más temprano para jugar con ellos y ayudarles con las tareas de la escuela. Teudy y Eudy estaban felices porque sus padres hacían todo lo posible para que ellos estuviesen bien. Tenían un padre, una madre, una casa, educación… ¡Y una mamá que les impedía correr por toda la casa, tirarse cosas y dejar la ropa o los juguetes tirados! ¡cómo los niños estables del mundo!
Sin embargo, había algo que no comprenderían sino cuando pasara mucho tiempo. Minerva, como todas las madres del mundo, había empezado a regañarles; les prohibía cosas, les exigía otras, y a veces les castigaba cuando desobedecían.
El padre, ante sus quejas, les decía:
—La vida es así hijos míos. Hay cosas que se hacen, y hay otras que no se pueden hacer.
Los cuatro sonreían porque bien que entendían todo lo que una madre sabe.
Ahora han transcurrido cinco años desde que mamá se fue y Teudy tiene siete años y Eudy seis. Saben que su papá los quiere mucho pero no pasa tiempo con ellos. No puede, pues siempre sale a trabajar temprano y no regresa hasta la noche, muuuuy cansado.
En la escuela, Teudy y Eudy son tímidos. No miran a nadie a los ojos y no hablan mucho, al contrario de los otros niños.
Un día, la abuela también murió y Teudy y Eudy se quedaron solos con su papá. El pobre hombre estaba muy serio. A los niños les pareció que lloraba encondiéndose en algunos rincones de la casa. Pasaron los días y la penumbra se estaba enseñoreando en aquel lugar. Entonces ellos empezaron a mover las cosas, no sabían por qué.Arrastraban los muebles y los dejaban fuera de lugar. Jugaban pegándose y trataban todo el tiempo de quitarse los juguetes uno al otro. Así no duraban, trabajando en la casa, las muchachas que el padre contrataba para cuidarlos.
Los niños respiraban desolación. Los rayos del sol no inspiraban sus juegos y cada objeto en la casa era un estorbo.
Un día, papá llegó con una señorita. Ella tenía un vestido verde como el prado donde los niños querían ir a jugar. Su boca estaba pintada de rojo y su sonrisa mostró un senderito por descubrir ya que se toparon con esa sonrisa en el comedor, en el pasillo, en el baño y en la habitación cuando se fueron a acostar, pero… ¿de qué se reía esa muchacha? Lo tendrían que averiguar. Minerva era su nombre y trabajaba en una clínica como psicóloga.
Durante los siguientes días, Teudy y Eudy se quedaron quietos viendo como se comportaba Minerva y ella se fue dando cuenta de lo que les gustaba, o de lo que no les gustaba; de lo que sabían y de lo que no sabían; de lo que querían y de lo que no querían… Pasaban los días y Minerva los iba a buscar a la escuela. Escuchaba a la profesora cuando se quejaba del cuaderno estrujado de Teudy y de la travesura de Eudy, pero al contrario de todas las mamás del mundo, Minerva no los regañaba.
Una mañana llegó papá más misterioso que nunca. Los llamó y los sentó a su lado. Teudy a la derecha y Eudy a la izquierda. Les dijo:
—Niños —ustedes necesitan una mamá y yo una esposa, como quiero a Minerva, me voy a casar con ella y nos mudaremos los cuatro a una casa nueva, ¿qué les parece?
Teudy guardó silencio. Eudy preguntó:
— ¿Y por qué hay que irse a otra casa? ¿Es que no te gusta esta?
— Hijos, quiero empezar una nueva vida y esta casa está llena de recuerdos de su mamá, de mi mamá… ¿comprenden?
Teudy y Eudy, desde ese momento, empezaron a recorrer las habitaciones. En el antiguo cuarto de su mamá, todo estaba tal y como cuando ella vivía porque la abuela se había empeñado en que nada fuese tocado. Decía que su espíritu estaba aún allí. Ahora que la abuela ya no estaba, también su propio cuarto estaba intacto, ni siquiera lo habían vuelto a abrir y era triste mirar la puerta cerrada.
Teudy y Eduy pensaron en todos los rincones de la casa. Eran buenos para jugar a las escondidas, pero había mucha tristeza y soledad en ellos. Por fin, Teudy dijo:
—Si hay casa nueva, una vida nueva, y Minerva será nuestra madre, seremos una familia completa y no nos pelearemos. ¿Qué tú crees?
—Estoy de acuerdo, seremos una familia nueva. —Ambos chocaron sus manos abiertas en señal de pacto, luego sus puños cerrados para confirmar. Pero ninguno sonrió.
Transcurrido el tiempo, todo iba bien para la familia. Papá llegaba un poco más temprano para jugar con ellos y ayudarles con las tareas de la escuela. Teudy y Eudy estaban felices porque sus padres hacían todo lo posible para que ellos estuviesen bien. Tenían un padre, una madre, una casa, educación… ¡Y una mamá que les impedía correr por toda la casa, tirarse cosas y dejar la ropa o los juguetes tirados! ¡cómo los niños estables del mundo!
Sin embargo, había algo que no comprenderían sino cuando pasara mucho tiempo. Minerva, como todas las madres del mundo, había empezado a regañarles; les prohibía cosas, les exigía otras, y a veces les castigaba cuando desobedecían.
El padre, ante sus quejas, les decía:
—La vida es así hijos míos. Hay cosas que se hacen, y hay otras que no se pueden hacer.
Los cuatro sonreían porque bien que entendían todo lo que una madre sabe.
©Leibi Ng
viernes, 23 de septiembre de 2011
Luis Martín Gómez: Eleanor Grimaldi: “Hay que hacer una revolución en...
Luis Martín Gómez: Eleanor Grimaldi: “Hay que hacer una revolución en...: Por Luis Martin Gómez Educadora y escritora, autora de las obras Poesías para ti, El sueño de Penélope y Julita Graciosa y sus amigos Ele...
jueves, 22 de septiembre de 2011
¿Cuándo explicar a nuestros hijos ciertos temas?
Los niños leen periódicos, ven noticieros, escuchan, oyen, ven... ¿está usted siempre ahí para responder sus preguntas? Este romance del artista (pintor, escritor, ensayista, diplomático...) Fernando Ureña Rib da la pauta para tratar un tema doloroso y cruel: el abuso sexual cometido por los religiosos (que puede extenderse a lo general), sin caer en el facilismo de: "Si te tocan grita", como he visto en una película, los padres y maestros pueden apoyarse en la literatura para encontrar la forma de ser explícitos sin destruir el tejido delicado de la formación de la conciencia.
EL PAPA Y EL CANTOR
(Al estilo de los romanceros
españoles del siglo XVI)
El papa ha venido a verme
Y le he dicho que no estoy.
Que vuelva por la mañana
Que esta noche hace calor.
El papa se fue muy triste
Caminando el corredor
En sus manos apretaba
Lo que parecía una flor.
Esta mañana ha venido
El papa de buen humor
El crucifijo en la mano
Y en la otra un prendedor.
Era un prendedor de oro
Herencia de un gran señor
Le dije: Yo no lo quiero,
Jesús es mi salvador.
-Yo soy el niño cantor.
Canto alabanzas a Dios.
En el coro todos dicen
Que yo soy su ruiseñor.
El papa se fue rogando
Y pidiendo a Dios perdón.
Todos somos pecadores.
Pues que lo perdone Dios.
©FERNANDO UREÑA RIB
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Aída Bonnelly: importancia de la "n"
En Santo Domingo hay un Teatro Nacional. Ese teatro se llama Eduardo Brito. Dentro de él, hay una sala grande que han llamado hasta ahora "Sala de la Cultura". A partir de ahora, esa sala grande llevará el nombre de Aída Bonnelly de Díaz.. Me entero leyendo una nota en un periódico digital que pone esto:
"Aída
Para una biografía de Aída Bonnelly:
Aída Bonnelly nació en Santiago de los Caballeros. Desde niña mostró su aplicación sobresaliente para los estudios regulares además de su insaciable sed por aprender todo cuanto aprovecha al ser humano en su crecimiento intelectual y espiritual.
En su adolescencia definió su marcada vocación por la música llegando a graduarse en el Juilliard School of Music de New York con mención en Piano.
Enriqueció su vida con extensos viajes a Europa, algunos países latinoamericanos, Estados Unidos y las Antillas Mayores.
El amor la unió al reconocido abogado y escritor Virgilio Díaz Grullón con quien formó un hogar excepcionalmente armonioso bendecido con dos hijos y cuatro nietos.
Trabajó desde joven en las facetas musicales de solista del piano y profesora de dicho instrumento y otras materias vinculadas al arte musical.
Su sed por aprender fue saciándose con lecturas y experiencias artísticas en los países donde vivió, creándole una base cultura amplia y sólida. Durante diez años de permanencia de la familia Díaz Bonnelly en Washington, empezó a escribir para la revista ¡Ahora! Ese "hobby" se convirtió en oficio constante a su regreso para residir en nuestro país en 1971.
Convertida en escritora prolífica de mil setecientos artículos sobre música, cultura, vivencias e inquietudes, desempeñó tres veces las funciones de Directora del Teatro Nacional y otros cargos honoríficos.
Ha publicado:
1978 En Torno a la Música (manual de apreciación musical), Premio nacional en el renglón Didáctica.
1979 Segunda edición.
1979 Síntesis de la Historia de la Música Dominicana.
1993 Segunda edición.
1980 Testimonio del Canto y las Palabras -selección de artículos-
1984 Variaciones -diez y ocho cuentos-
1986 Reeditado.
1991 Retablo de Costumbres Dominicanas.
1994 Los niños y las Artes -cuentos para niños.
1996 Por los Trillos del Arte, vivencias, semblanzas e inquietudes, -una selección de su producción inédita y de la publicada en el Listín Diario, donde agotó la función de crítica musical con gran éxito.
Aída Bonnelly ocupa un sitial entre los escritores de literatura infantil y juvenil como creadora y como educadora. Es fundadora del primer grupo surgido con el fin de aglutinar a los escritores que eligen a la infancia como público para sus versos, cuentos y novelas: Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña, y posteriormente del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, al cual pertenece.
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martes, 9 de agosto de 2011
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jueves, 28 de julio de 2011
El misterio del triángulo de Las Bermudas Por Aída María Tejeda Selman (11 años)
Ser agente de la Organización General y Mundial de Agentes Super Secretos (OGMASS) es una gran responsabilidad. Te asignan misiones muy arriesgadas y peligrosas como la que me asignaron hoy a mí, que es descubrir el misterio del Triángulo de Las Bermudas.
Me enviaron con un equipo de seguridad avanzada. Para comenzar he investigado su ubicación, Como su nombre lo indica, tiene una forma de triángulo y cubre un área de 1,100,000 km2, entre las islas Bermudas, Puerto Rico y La Florida. Este misterioso lugar fue y es testigo de muchos misterios como desaparición de aviones y barcos; hasta se relaciona con extraterrestres...nadie puede negar que ésto del Triángulo de Las Bermudas es algo realmente extraño. Desde el Siglo XX han desaparecido un total de 50 barcos y 20 aviones, lo que me lleva a temer el realizar esta nueva misión. Me pregunto: ¿podré yo ser el próximo avión desaparecido?...
Mi misión inició el 20 de julio del 2011, un día soleado como cualquier otro. El mar estaba en calma y el sol brillaba. La marina nos prestó un avión muy seguro. La tripulación del avión estaba compuesta por mi asistente Tom, un piloto de la marina con mucha experiencia en el área y yo, Aída.
Nuestro vuelo despegó a las 2:00 p.m. Estuvimos volando, supervisando el área durante casi una hora, pero a las 3:45 sentí un temblor en el avión y miré por la ventana. Estaba cubierta de nubes negras, de repente miré al agua y ¡estaba blanca! como si fuera hielo. De repente el piloto me dijo que la brújula estaba dando muchas vueltas como loca y la señal de radio no servía, yo me volví a acercar a la ventana y me mareé, comencé a ver destellos como si fueran fuegos artificiales. Luego de unos minutos vi como una nube abrazaba el avión y me sentí mareada, muy mareada, más mareada que antes y sentí que arropaban el avión con un manto gigante.
De repente logramos comunicarnos con la torre de control y nos marcaron la salida. Nos guiaron a la tierra más cercana que era Puerto Rico. Al llegar nos dimos cuenta de que el avión estaba descontrolado por lo que tuvimos que tomar otro avión para llegar a nuestro destino final: Florida.
Al llegar a la oficina de mi agencia, logré descubrir lo que a mi parecer había sucedido: “El triángulo de Las Bermudas no tiene una maldición de brujas malvadas o extraterrestres, sino que yo considero que este fenómeno surgió en la descomposición del Pangea, que era como estaba formada la tierra muchas Eras atrás, donde todos los continentes estaban unidos y luego se separaron, quedando así una grieta en forma de triángulo, que es el que hoy llamamos de Las Bermudas. Esa grieta atrae hacia ella todas las naves que pasen cerca.”
Los científicos plantean que en esa área existe alto nivel de metano, lo que explica el descontrol de la brújula, los sonidos extraños y las luces que vi. ¿Por qué se encuentra esa sustancia allá? ¿Por qué es en forma de triángulo? Las respuestas serán parte de mi próxima misión.
Fin.
miércoles, 20 de julio de 2011
Farah, la que hizo el REVULÚ
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| Farah Hallal |
domingo, 17 de julio de 2011
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César Sánchez Beras: LITERATURA INFANTIL Un poeta llamado César Sánchez...: " “ME HAN DICHO EN MI CARA QUE EL DECIMISTA NO ES POETA Y ESO ES ALGO ABSURDO” César Sánchez Beras Portada del libro más reciente del laure..."
Tripulante de un barco de caracoles
Un pueblo llamado Pan y otros
Recuerdo a “Enriquito y Serafín”. Al Dr. Oscar Holguín-Veras Tabar leyéndolo en voz alta para el grupo desde las páginas del Suplemento cultural “Isla Abierta”. Recuerdo también la coincidencia de luz con “El cocuyito bonachón”, del odontólogo escritor y con la conducción liberadora de la ciguapa de Brunilda Contreras desde su encierro de rendijas hasta el monte. Los seres de brillo iluminan la literatura infantil.
Brunilda me hizo llegar con Mary Collins los nueve relatos de “Un pueblo llamado Pan…” y aquí se incluye el cuento ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil 2002. Terminé de leerlo y me quedé flotando. Tenía viva la cultura de mi tierra palabra por palabra.
José Enrique García, poeta, escritor, periodista, padre… ha sido una figura discreta en la literatura infantil dominicana. Tal vez porque desde que se inició no se encasilló con un público y supo siempre que literato es todo aquel que se comunica con las almas a través de la palabra escrita (¡y los niños son almas!).
García, sin estridencias, transmite el sosiego de una personalidad que fluye tras el equilibrio. No lo conozco más que de leerlo poco y no muy bien, pero, así de lejos, con el viento ululando en la ventana y su libro entre los dedos, siento que hay panteísmo en este hombre que utiliza las palabras como destellos para llegar al sentimiento.
Estos nueve cuentos te graban una frase aquí, otra allí, y de esa manera tan sencilla, el libro se incorpora a quien lo lee. ¿Acaso no es la máxima ambición de un escritor fluir con sus letras de manera ligera y rítmica por el torrente sanguíneo de los lectores?
José Enrique García lo tiene ganado. Un estilo singular que ahora descubro en una mezcla racional de sobriedad e imaginación, como quien está muy consciente de que esta última hay que administrarla a cucharadas, no vaya a ser cosa que.
Fuera de la vieja discusión de si se trata de cuentos “donde se narra un hecho de indudable importancia”, o de relatos (narraciones cortas), observo que la ecuanimidad del narrador mantiene la pasión bajo mínimos. Sin renunciar a la voz aleccionadora, sirve historias con elegancia. “Un pueblo llamado Pan…” arroja un resultado que se me antoja escala para subir a Dios, a la Naturaleza, a la Verdad del Alma… sí con mayúsculas, así. Esas cosas que sostienen la vida, sus ganas de ser con sentido.
El milagro del árbol que retoña, las luces que nos guían en los momentos más desesperantes, el perro que se alivia con lágrimas vivas, el agua que salva al aire, un barco de caracoles que recorre el litoral; el onírico manto que teje la imaginación, la efectividad de los utensilios tradicionales frente a la sonrisa seductora de la tecnología, la tremenda visión del invidente, y finalmente, un paseo por la historia que resplandece con saetas y metales.
Sin duda hay mística en las letras de José Enrique García. Un hilo conductor luminoso donde tanta luz falta, resplandece con un cierto misterio que quiere decir magia, nostalgia, ilusión… Aunque parece que los cuentos han sido creados en diferentes tiempos, la personalidad del narrador logra una coherencia tierna que llama la atención hacia un universo de protección a la vida, al medio ambiente, al goce estético, al lar nativo, con una clara inclinación hacia la tierra del reloj: Montecristi y sus atardeceres.
Otro punto de oro que reitero: Literatura infantil es literatura entera por lo que no hay que reducir el lenguaje cuando nos dirigimos a públicos juveniles. Todo lo contrario ¡hay que elevar las palabras a la estatura de ellos!
Me quedo con la propuesta de “El Barco de la Luz” por encima de “Enriquito y Serafín”, con todo y su premio nacional. El barco de caracoles es más original, navega audaz por la imaginación. Mi alma de niña se queda prendada del goce extremo que ha de ir bordeando las costas dominicanas con su ritmo de ensenadas y cabos, cayos y calas, serruchitos y ondulados de esta amada geografía; me adentro en la panza de la isla, reflejando en mis pupilas el bamboleo de las palmas y el ramalazo blanco de un vuelo de gaviotas.
Marinera en la nave de caracoles, donde los pasajeros se transportan una sola vez, en una oportunidad única de vida, iluminada por una estrella, a todos vemos y ellos no nos ven, porque somos ángeles.
Así quisiera ser tripulante del barco de José Enrique García y viajar a la imaginación con los niños de mi país, para volver a ver la sonrisa de Dios, el relámpago que siembra la esperanza para un pueblo bueno que a pesar de que su ambiente se degrada, en contra de que el pan escasea y la seguridad se escapa, se arropa con el manto de cocuyos que le trae la noche cada ocaso y se tiende recordando que “siempre hay luces que alumbran los caminos”.
Leibi Ng
Alcalá de Henares
2002
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Discurso de Juan Carlos Toral en inauguración de la Sexta Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil SDQ 2026
Muy buenas tardes Escritores, ilustradores, editores, docentes, bibliotecarios, familias, invitados internacionales y, de manera muy esp...
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EL NEGOCIO DE DOÑA HORMIGA Desde que llegó el invierno, doña Hormiga se metió en su casa con sus hijas a comer, a engordar y a pensar en ...
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Prólogo Proteger el medio ambiente ya no es asunto de reyes, presidentes, organizaciones de nombres largos con siglas cortas. Ahora e...
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Veloz Maggiolo no nos entrega una historia del bien contra el mal, esquema más que usado. Teje una filigrana en torno a la posesión del o...





















