martes, 29 de junio de 2021

LA EDAD DE ORO por Chiqui Vicioso

Chiqui Vicioso

Paulo Freire, educador brasilero, cuyo centenario conmemoramos este año, y con quien tuve el privilegio de trabajar en Guinea Bissau en 1977, siempre nos decía que era mucho mejor que un analfabeto, o analfabeta permaneciera iletrado/a, a que lo alfabetizaran mal y perdiera todo interés en la lecto-escritura.


Lo mismo se aplica a la infancia.  Es mejor que la niñez no lea ningún libro, a que el libro que le llegue a las manos sea un mal libro, no le encante, enamore, ni convenza de que ha encontrado la llave para múltiples mundos donde navegar, volar, o transportarse cuando esta solo consigo mismo, o con adultos, siempre demasiado ocupados con “temas importantes” para prestarles la atención debida.

Y, así como vacunamos a la infancia para que sobreviva físicamente; igual atención requiere su desarrollo emocional, e intelectual, el cual va de la mano de la lectura.

Mi madre siempre me ponía a leer, además en voz alta para que mejorara la pronunciación.  Hasta hoy me deslumbra Julio Verne, y su viaje al fondo de la tierra me dejó insomne por varios días.  Lo recordé mucho cuando subí a un globo en Villa Borghese, y pude ver Roma y el Vaticano desde muy alto, tan alto que sentía que estaba muy cerca de Dios.

Por eso debería ser un crimen de lesa patria incluir en el currículo escolar libros cuya eficacia no este comprobada, no ya por un grupo de expertos, sino por círculos de lectura donde la reacción de los niños y niñas, de los adolescentes, sea la mejor carta de validación.

Para ello hay que seleccionar un grupo de autores y autoras que nos maravillen, entre ellos la puertoplateña Johanna Goede y sus cuentos infantiles, alarde de ingenio donde esta conjuga sus conocimientos de la biología, la física y del mundo animal para contarnos la historia del 1J4, de Luperón y otros adalides.

Johanna Goedes

O poseer el conocimiento de Emelda Ramos de los trillos y leyendas de su natal Salcedo; o los cuentos de Leibi NG, Lucia Amelia, Leonor Grimaldi, Ruth Emeterio y otros cultores y cultoras de ese género tan maravilloso que es la literatura infantil, donde Carmen Natalia Martínez Bonilla, poeta petromacorisana, tiene un bellísimo repertorio de obras de teatro para la infancia.

De América Latina y El Caribe hay que leer a Gabriela Mistral y su manual de lectura para muchachas; y a José Martí y su Edad de Oro, el mejor tributo de un padre amoroso para su niño.

José Martí

No tomemos los libros para la infancia a la ligera.  No los salcochemos.  No los contaminemos.  Seamos niños y niñas otra vez y subámonos a la nave espacial del Principito.


lunes, 28 de junio de 2021

Lucía Amelia Cabral inaugura Premio Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña versión 2021


El Ministerio de Cultura (MINC) y la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU) anunciaron que la escritora Lucía Amelia Cabral Arzeno fue seleccionada por el jurado en la primera versión del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil, correspondiente al año 2021.

Cabral recibirá un reconocimiento acompañado de una dotación de un millón de pesos, durante la celebración de una ceremonia solemne que tendrá efecto el 16 de agosto, día conmemorativo a la Restauración de la Independencia dominicana.

La selección se fundamentó en la calidad de la obra de la escritora, según dictaminó el jurado compuesto por Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua; Julio Cuevas, profesor de literatura de la UASD; Manuel García Arévalo, presidente del Voluntariado de la BNPHU, Alicia Baroni, directora de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana, y Rafael Peralta Romero, director de la BNPHU.

De acuerdo al veredicto del jurado los cuentos de Cabral “proyectan con su lenguaje refrescante, su temática natural, su sencilla forma de escritura y su tono tierno y emotivo, un vigoroso aliento imaginativo, estético y espiritual a favor del desarrollo de la sensibilidad infantil mediante la creación de una literatura entusiasta, edificante y gozosa”. 

Además, indica, “de su luminosa creación se ha tomado en cuenta el extendido tiempo de dedicación al ejercicio de la literatura para niños”. Lucía Amelia Cabral publicó su primer libro infantil en 1976.

El nombre de la ganadora del premio fue anunciado durante una rueda de prensa encabezada por la ministra de Cultura, Carmen Heredia, quien leyó el veredicto del jurado y realizó una llamada telefónica a la escritora galardonada para comunicarle la noticia.

Heredia destacó que con la premiación se busca impulsar la promoción de la literatura infantil de la República Dominicana, por la importancia que reviste para el desarrollo de las competencias comunicativas en las nuevas generaciones.

Peralta Romero, director de la BNPHU, señaló que Lucía Amelia Cabral fue seleccionada entre un grupo de once postulados entre los que la acompañaban Kianny N. Antigua, Tomás Castro Burdiez, Carmen Dinorah Coronado, Anya Damirón, Johanna Goede, Eleanor Grimaldi Silié, Margarita Luciano López, Miguel Phipps, César Sánchez Beras y Dulce Elvira de los Santos. 

Aseguró que no fue tarea fácil escoger un ganador del grupo de postulados, autores de obras literarias infantiles con una importante trayectoria y reconocimiento en lectoría en la República Dominicana y en el extranjero.

Lucía Amelia Cabral Arzeno es escritora, editora, abogada, animadora cultural y cuentista infantil. En su prolífica carrera al servicio de la literatura infantil dominicana, cuenta con ser miembro fundador del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, coordinadora pionera del Área Infantil de la Feria Internacional del Libro, en su primera versión y en versiones posteriores.

En el género del cuento, ha publicado las obras Hay cuentos que contar; Gabino; Sorprendido, el plátano; El camino de Libertad; Carmelo; Mi abecedario; Dime tú, que digo yo; Soy el río; De cuando nació el niño Dios, Cosquillas en el corazón, y Zumeca. Sus cuentos aparecen en ediciones colectivas, nacionales y extranjeras. En el género de la poesía Un puñito tuyo, y en el de ensayo La literatura para niños y jóvenes en la República Dominicana. 

Ha sido jurado en repetidas ocasiones en diferentes convocatorias de premiaciones literarias tanto para adultos como para niños. Por sus manos han desfilado decenas de obras para ser editadas, mientras labora en Tolle, Lege, Ediciones EDV y sobre todo Ediciones Infantiles Dominicanas. Ha sido disertante tanto en el país como en el extranjero (Universidad de San Francisco, en California, Buenos Aires, Lisboa, Bruselas, entre otros).

jueves, 17 de junio de 2021

Miguel Phipps Cueto: el increíble rey Midas de la literatura infantil por RAFAEL GARCÍA ROMERO

 

Miguel Phipps Cueto
PREMIO BIBLIOTECA NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL 2023

SANTO DOMINGO.-Miguel Phipps Cueto es un escritor muy singular y prolífico. Escribe cuentos. Tiene varias novelas publicadas, pero su principal campo de cultivo es la literatura infantil y juvenil, con 72 obras —y que, en poco tiempo, podrían ser 100 libros— publicadas a lo ancho y profundo de 40 años de una vida productiva, constante y sin pausa.

“La araña y el mosquito sabio”, su primera obra infantil, la publica en 1982, hace 39 años; y con ella gana el premio de literatura infantil Autora Tavárez Belliard, que otorga el Ministerio de Cultura. Su segunda obra en el género es “Cuentos infantiles de mi país” publicada en 1993.Miguel Phipps —me dijo una vez José Rafael Lantigua, y luego lo dejó por escrito— posee un caudal creativo sorprendente donde la naturaleza cubre un rol protagónico, creando en el lector menudo un interés por la valoración de las riquezas naturales.

Sus historias tocan sentimientos, actitudes y señas de identidad que sus personajes muestran para ser deleite y moraleja, o sea divertir desde la enseñanza de valores y provocar un disfrute pleno en el infante para que aprenda a discernir sobre hechos y situaciones específicas.

Veamos el trabajo de este laborioso escritor. En 2003 publicó: “La lechuza hambrienta y el astro sol”.

En 2004 publicó: “Crisálida”, “La hormiga cocinera y el escarabajo pelotero”, “Nacimiento divino y “El roedor fanfarrón”.

En 2005 publicó: “Luciérnaga”, “La niña que se convirtió en flor” y “El pajarito perdido”.

“El sapito delincuente”, “Plumas de vanidad”, los publica en 2006, y también “Dientesano”.

En 2007 publicó: “La araña y el mosquito sabio”, “Castillito de arena”, “La ranita comilona” y “El regalo más bello”.




En 2009 publicó: La abeja presumida, El achuchoncito de la selva, Alas doradas, En busca del tesoro perdido, El cangrejo y su compadre, el camarón, El carreterito soñador, Disputa acuática, El entierro del ciempiés, La hormiga quisquillosa, La niña y el ruiseñor, El pollito universitario, El príncipe de la envidia, La ranita de la virtud, Verrugitas de colores, Viaje a la oscuridad.

En 2010 publicó: Croa, La diosa del jardín, El fucú del cuco, La magia del néctar, El perro que salvó al niño.

En 2011 publicó: De vuelta al nido, El murciélago de las maravillas, La ninfa del Higuamo, Olas de libertad, La sonrisa embrujada.

En 2014 publicó: El hada del sur, La triste historia del pececito alegre, Plumaje, Resinámbar. En 2016 publicó: La viuda negra y el ciempiés, Mi mami no es un cabrón, Noches de ensueño, Pies al revés, Poder Instintivo, Pueblerino.

En diez volúmenes

En 2021 publica la colección “Cuentos infantiles” en 10 volúmenes; y cada volumen contiene cinco cuentos individuales. Además, pertenecen a este año: “Huellas de felicidad”, “Sinfín de sinsabores”.

Además, “El carrito chocón”, “El error de la tarántula”, “El macutico de la felicidad”, “Fuentes de alegría”, “La mimada que no podía llorar”, “Los valores en excursión”, “Pandémico, “El doctor sapo y la covid”, “Regordete y “Flin Flin”.

— ¿El rey Midas?

Es un incansable escritor criollo. ¿No son estas obras suficientes para pensar en Miguel Phipps Cueto como el rey Midas de la literatura infantil dominicana?

Publicado en periódico EL DÍA

 

Rafael García Romero

Rafael García Romero. Novelista, ensayista, periodista. Tiene 18 libros publicados y es un escritor cuya trayectoria está marcada por una audaz singularidad narrativa, reconocido como uno de los pilares esenciales de la literatura dominicana contemporánea. Premio Nacional de Cuento Julio Vega Batlle, 2016.

sábado, 12 de junio de 2021

La revista infantil dominicana por excelencia, Tobogán, ahora disponible en formato DIGITAL ¡Enhorabuena!

Saludamos la actualización de la Revista Tobogán, que ahora podrá ser disfrutada por los niños en sus pantallas. Visiten su página Web para mayor información:

 https://www.revistatobogan.com/libreria-virtual/

Proponen 11 autores de libros infantiles para el Premio Biblioteca Nacional

 Viernes, 11 Junio 2021 13:36 

Once escritores, ocho mujeres y tres hombres, fueron propuestos para el Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil, instituido para reconocer la trayectoria literaria de un autor de libros para niños.

El escritor Rafael Peralta Romero, director de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, dijo que los once expedientes están en manos del jurado, el cual deberá emitir su veredicto antes del 29 de este mes, aniversario del nacimiento de Pedro Henríquez Ureña.

Los postulados son: Kianny N. Antigua, Lucía Amelia Cabral, Tomás Castro Burdiez,  Carmen Dinorah Coronado, Anya Damirón, Johanna Goede, Eleanor Grimaldi Silié, Margarita Luciano López, Miguel Phipps, César Sánchez Beras y Dulce Elvira de los Santos.

Peralta expresó que seleccionar uno entre once autores puede resultar trabajoso, pero garantiza que se galardonará a un autor que “verdaderamente represente al sector literatura infantil”.

El Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil está dotado de un millón de pesos y en su primera versión deberá ser entregado el 16 de agosto de este año, en ceremonia solemne.


Nota de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña en su sitio Web

martes, 11 de mayo de 2021

Xiomarita Pérez nos habla sobre juegos infantiles y folklore

 Favor leer aquí

Blanca Kais Barinas, poema "A la niñez del mundo". Ilustraciones de Fernando Silvestre Martínez


Doña Blanca Kais Barina era una benefactora del arte y la cultura que se apegó a su natal San Cristóbal. Como dice Mary Collins, la literatura infantil hace que sus hacedores rejuvenezcan y Blanca Kais, a quien conocí de avanzada edad, parecía una niña con juguete nuevo siempre. Aunque falleció en 2015, sigue viva a través de su múltiples alumnos, en quienes sembró sus ideas, y sus obras.

Blanca Kais Barina dirigió la Casa de la Cultura de San Cristóbal, así como el Centro Duartiano.

Ella estudió en los colegios Serafín de Así, Inmaculada Concepción de La Vega y San Rafael de San Cristóbal. Se graduó en el Instituto Dominicano de Periodismo. También como Auxiliar de Bibliotecología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.



Publicado los libros de poesía Las manos del tiempo y El Giro Azul de cuentos.

Además, El compromiso (incluye el cuento de este mismo nombre, premiado en el Concurso de cuentos de Casa de Teatro en el 2000), y La Visa de la Abuela, mención honorífica en el Concurso Virgilio Díaz Grullón del Banco Central. Mi abuela dice y A la niñez del mundo, son dos de sus obras dirigidas a los niños publicadas.

Sus obras y poemas han sido publicados en medios diversos y antologías. Recibió reconocimientos en instituciones de su comunidad por su trabajo a favor de la juventud.



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Blanca Kais Barinas por Héctor Pastor Vásquez Frías


Doña Blanca Kais Barinas lleva la patria en el corazón. Lleva en su alma un trozo de aquello que nos distingue como pueblo. Ella trae en sus recuerdos esos episodios de la vida campesina de un ayer perdido entre las brumas del tiempo. Con una prosa exquisita, fruto de una pluma bien entrenada en las tablas de la literatura, Doña Blanquita nos ha desentrañado la vida del campesino dominicano, sus creencias, sus virtudes, sus alegrías y sus pesares, en una colección de cuentos que ha llamado “El Compromiso”.

Los relatos están narrados en un lenguaje sencillo, diáfano y elegante. Con ellos Doña Blanquita recorre el camino real, lleno de polvo, se adentra en los trillos de nuestros campos y nos lleva por los valles, montañas y cordilleras de esta media isla poblada de recuerdos añejos, como el andullo de Concho Primo.

Las profundidades de los campos están habitadas por miradas tristes en colinas lejanas, donde los bohíos se alumbran con lámpara de kerosene en esas noches rondadas de supersticiones.

En el centro está el fogón y alrededor los viejos cuentan historias de épocas lejanas, salpicadas de misterios y leyendas.

A los lejos el carretero arrea los bueyes en una tarde que se marcha oliente a sudor y en los cielos de la faena una trulla de “lauras” olfatean la presa moribunda.

Son vivencias de las tierras orientales donde Doña Blanquita vivió los sueños rosados de su infancia, para legarnos con su narrativa el recuerdo de un pasado que se va perdiendo con los pasos arrolladores de la modernidad.

Nativa de San Cristóbal, Doña Blanquita fue a vivir con su padre a Hato Mayor, donde anidó las costumbres campesinas que hoy pasan por sus recuerdos como si se tratara de una cinta cinematográfica, y que hoy plasma en “El Compromiso”, donde se plasma el carácter del hombre y la mujer rural, en medio del ambiente cálido que les ha tocado vivir.

Con su narrativa, Doña Blanquita nos recuerda al escritor cubano Onelio Jorge Cardoso, quien nos dejó a su paso por este mundo una pintura inolvidable de las alturas rurales de la tierra del apóstol José Martí, quien también le cantaba al gentío descalzo con una poesía que traspasará incontenible los siglos de los siglos.

“Un silencio incrédulo cubría al grupo sin que nadie se atreviera a romperlo, hasta que Juan, vacío el corazón, con la certeza de lo presentido, le hizo a José una pregunta, una sola, dolida, abierta:

-Por qué vino, compadre, por qué vino?

Y José, mirándolo de frente, fuerte y seguro, sin miedo le contestó:

-El compromiso, compadre, el compromiso.

Y se fue por el camino, delante del alcalde y sus hombres, sabía Dios hasta cuándo”.

En ese episodio, Doña Blanca, muestra la rigidez y la regia formación del hombre dominicano, incapaz de faltar a su palabra, pues sabe que la palabra es sagrada y el que la viola se deshonra, se aparta de la comunidad. José ha venido a cumplir con el compromiso del convite, pese a que en la madrugada ha cometido un terrible delito.

En la colección hay otros cuentos de igual valor narrativo, como “Lluvia Oquendo”, “Si esta tierra fuera mía”, “La Puerta grande”, “El regreso”, “El hombre verdadero”, “La visa de la abuela”, “La Venganza”, “Las Sillas”, y “La última Palabra”.

Antes, Doña Blanquita nos había entregado el poemario “El Giro Azul”, donde encontramos trozos de líricas salidas de su alma:

“El giro azul”

“Un amplio giro azul hizo mi mano

Pero no me asombré de que así fuera

Si hay rosas que se duermen en la arena

Y campanas que suenan en silencio,

Y rocas esperando a la distancia.

Si hay sonrisas tendidas en el viento

Y gotas de ansiedad en los espacios,

¿Por qué mi giro azul es imposible?”.

Doña Blanquita es un remanso de cultura, una biblioteca viviente, con quien uno se llena de paz y recuerdo al leer o escuchar sus anécdotas que brotan al mismo ritmo del vaivén de su mecedora, en la terraza de su antigua residencia en la ciudad de San Cristóbal.

Petion Ville, Haití, en estos días lluviosos de mayo del año 2009.-

HECTOR PASTOR VASQUEZ FRIAS

http://identidadsanjuanera.blogspot.com/2009/06/blanca-kais-barinas-con-la-patria-en-el.html

El Autor era Ministro Consejero de la Embajada Dominicana, Haiti

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PARA SABER MÁS DE DOÑA BLANCA KAIS BARINA:




Sonajero de Carmen Esteva. Ilustraciones: Ruddy Núñez

 


A partir de 8 años

«Sonajero es alegre y bonachón. Con su buen humor, haciendo tintinear sus cascabeles, diluye cualquier malentendido y ganas de pelear entre los vecinos y en el seno de las familias. Cuando Miguel llega al pueblo, se dedica a provocar y hacer bromas pesadas al amistoso Sonajero intentando hacerlo enojar. Sin embargo, los demás niños irán al rescate y junto a sus padres y madres defenderán a Sonajero».


Esta historia de la admirada Carmen Esteva, trata sobre el acoso y la no aceptación del otro. De manera gratuita y de la nada, Miguel desde el comienzo tiene mala actitud contra Sonajero.

Sonajero, es un personaje estrafalario, de chaleco de fieltro, que sale acompañado de su paraguas como quien vive en carnaval día tras día.  Lo más llamativo es que su cuerpo "estaba hecho de cascabeles que tintineaban hasta cuando dormía".

Sonajero es un "apaga fuego" en el sentido de que donde había un conflicto, su baile (que a mí me hace pensar en un guloya o diablo cojuelo) y su ruido característico, terminan distrayendo a los contrincantes y diluyendo los problemas.

Entonces llega Miguel de otro pueblo y entiende que Sonajero es un ridículo, un fantoche y urde un plan para dañar al alegre personaje.

Sin embargo sucede algo extraordinario en un mundo lleno de conflictos y controversias.

¿Puede Miguel aceptar la diferencia? ¿Se enojará Sonajero contra el maltrato?

Te invito a leer esta historia de una auténtica escritora y maestra de la República Dominicana: Carmen Esteva. Ella es una de las pocas autoras del país que tiene una magnífica página Web para disfrute y conocimiento de sus lectores aquí y de todo el mundo.

https://carmenesteva.com/





jueves, 6 de mayo de 2021

CAPITÁN Y LOS GUAGUONAUTAS un cuento de Jimmy Sierra


En una esquina de la avenida José Trujillo Valdez, de cuyo nombre quisiera acordarme, vivía Capitán, un personaje quijotesco de mandíbula achatada y ojos hundidos que de tanto batallar contra las chichiguas de viento, comenzó a ponerse viejo.

Entonces quiso volver a sentirse como en sus años mozos y para ello consultó a los dioses del campo Felipa y Macario que tenían su reinado en la región del Cibao. Ellos le dijeron:

–Si logras rescatar al Bello Niño de Oro que fue secuestrado por el perverso Ciprián, volverás a sentirte joven. El niño está en un lugar secreto de La Zurza.

Entonces Capitán montó en una guagua de dos pisos que podía volar por los aires y navegar por ríos y mares, y llamó a todos los valientes que quisieran ir con él a rescatar al bello niño de oro.

En la nave se montaron cincuenta príncipes encabezados por Francareto, el héroe de La Selva; Chalango, el mago de Arroyo Salado. También Chamba, el príncipe de Jarro Sucio; Felipón, el gladiador del play de La Normal y Papi el de la varita de virtud. Además, Tafeta, la hechicera de la ciudad de los Zafacones.

Se fueron navegando por el río Ozama en busca del  Bello Niño de Oro secuestrado por el malvado Ciprián.

Y en medio del río aparecieron cientos de serpientes, cada una con siete cabezas, que se lanzaron contra la guagua de dos pisos. Los valientes sacaron sus machetes y comenzaron a partir las serpientes en dos, pero cada vez que cortaban un animal, éste se multiplicaba por cinco. En pocos minutos las serpientes estaban estrangulando la nave para destrozarla.

Capitán levantó su bastón hacia el sol, dirigiendo los rayos de luz hacia las culebras para convertirlas en lombrices que al caer al río eran devoradas por los peces.

Los guaguonautas siguieron por el río Ozama y al llegar a Los Tres Brazos comenzaron a oír el croar de las ranas asesinas, cuyo canto volvía locos a los hombres buenos y convertía en estúpidos a los hombres sabios. Varios valientes enloquecieron y se lanzaron al agua siendo devorados por los cangrejos gigantes. Otros se convirtieron en estúpidos y se envenenaron al comer las gomas de la guagua.

Tafeta, la hechicera frotó sus manos mágicas haciendo aparecer muchos tallos de auyama que sirvieron de flautas. Los valientes soplaron y de los tallos salió una música linda. Las ranas, al oírla, dejaron de croar y se convirtieron en mariposas para salir volando.

Más adelante, los guaguonautas se encontraron con una lluvia de llamas lanzadas por los peces ratones que vomitaban fuego. Las llamas casi incendian la nave, pues los valientes no podían apagarlas por más agua que les lanzaban.

Entonces, Pelao, el cazador de fantasmas, lanzó su diente mágico contra el piso de la guagua haciendo salir un gato Angora que se abalanzó sobre los peces ratones y los obligó a hundirse en el agua.

Y al fin, los valientes llegaron hasta la laguna de La Zurza, cuna de los cangrejitos saltarines, pero del fondo del río surgió el perverso Ciprián convertido en pez cajón. Abrió su boca para tragarse la nave.

Capitán maniobró a tiempo y la guagua se elevó rápidamente para darle la vuelta al monstruo y atraparlo por la cola.

Capitán le dio cien vueltas a Ciprián hasta que este se rompió en tres pedazos. Dos trozos cayeron en el mar Caribe. Uno bien al este, formándose con él la isla Saona. El otro cayó al oeste formándose la isla Beata.

Capitán arrojó al centro de la isla el tercer pedazo, que era la cola, y cayó en medio del lago Enriquillo, formándose la isla Cabritos.

Entonces los guaguonautas rescataron al  Bello Niño de Oro y lo llevaron hasta los dioses del campo Felipa y Macario.

Para cumplir su promesa, los dioses campesinos recompensaron a los valientes dándoles aletas, para que nadaran como los peces; alas para que volaran como los pájaros y también la inocencia, para que sintieran como los niños.

LA CIUDAD DE LOS FANTASMAS DE CHOCOLATE. Autor: Jimmy Sierra


jueves, 29 de abril de 2021

La niña que quiso ser reina de Jimmy Sierra y José Amado Polanco. Reseña por Leibi Ng

 


Continuando con la colección loqueleo para los más pequeños, +4 que se identifica con el color verde de su lomo, presentamos La niña que quiso ser reina, del autor Jimmy Sierra con ilustraciones magníficas de José Amado Polanco.

Historia forjada para combatir la vanidad, resalta los valores de naturalidad y amistad.¨

En la contraportada leemos:

«Nati es una niña muy hermosa que tenía muchos amiguitos en su barrio, pero un día le dio por ser reina y se apartó de los suyos para participar en un concurso de belleza. Al ganarlo, fue a parar a una exhibición. Por suerte, comprendió que aquello no era para ella y pudo regresar al barrio y reintegrarse a su comunidad».

«Este cuento enseña que los niños nunca deben sentirse superiores a sus compañeros y que no pueden confiar en personas y eventos desconocidos, pues pueden ser perjudiciales».

Desde la óptica actual en que la cirugía estética ha alcanzado niveles insospechados, esta historia es naturalista y sencilla.

Jimmy Sierra equipara a los seres humanos que han obtenido galardones como ejemplares preciosos con los animales del circo que son expuestos a la contemplación del público en jaulas. Entiendo que esta obra fue escrita hace mucho tiempo.

También critica el maquillaje excesivo como dañino lo cual es cierto, pero pone: "el maquillaje de todos los días" y esto no es así, ya que el cuidado diario de la piel ha alcanzado niveles positivos al poner la cosmética al servicio de la salud. Hago el señalamiento porque los pequeños lectores sentirán la contradicción entre lo que sucede en la historia y lo que observan diariamente en sus madres, hermanas mayores, personajes de la televisión y el cine, etc.

Al igual que Pinocho, Natividad se arrepiente dado el fuerte precio pagado como castigo. Lo que sí tiene valor es que ella, en lugar de tratar de borrar el pasado y empezar de cero donde nadie la conociera, retorna a su lugar de origen y reconquista a sus amigos quienes la querían por ser quien era, no por su apariencia.

«No hay mayor belleza que la amistad», más bien debe referirse a la belleza innata del ser, su carácter y personalidad y el cultivo de su conciencia, ya que aún para ganar un concurso de belleza se requiere de la ayuda de los amigos, pero para sentirnos bien con nosotros mismos, es un acuerdo con la propia persona.

Espero que esta obra permita a padres y maestros la oportunidad de equilibrar los argumentos evitando ideas radicales.

©Leiby Ng


martes, 27 de abril de 2021

Nube de caramelo de Johanna Goede. Ilustraciones de Ruddy Núñez loqueleo +4

 


Poco a poco se va ensanchando la colección loqueleo para los más pequeños. El color verde corresponde a los +4 y lleva varios títulos*.

La autora Johanna Goede ofrece su Nube de caramelo compuesto por poemas tipo haikú con la idea de que los pequeños se motiven y creen sus propios inventos partiendo de las referencias.

Cuando yo escribí Poemas del Jardín, para leer un chin; poemas del patio, para leer otro rato, tenía en mente al mexicano José Juan Tablada, pero me falló la memoria y puse mona:

El pequeño mono me mira…

¡Quisiera decirme

algo que se le olvida!

José Juan Tablada 

El haikú, sin duda, es una oportunidad grandiosa para combatir la idea de que la poesía es tontería, de que el poeta no sirve para nada y de que los que se dedican a ella solo pierden su tiempo. ¿Por qué? por su aparente sencillez y su profunda mirada. Además, ese deslumbramiento por la observación de la Naturaleza, no debería abandonarnos jamás. 17 sílabas de 5, 7, 5 están destinadas a descubrir el mundo, a partir de uno mismo.

Todos los niños son genios, lo dice Johanna y yo lo creo desde que tengo uso de razón. Atesorar sus ocurrencias y salidas de ingenio no es tarea fácil. Encaminar esa energía pura hacia la belleza y el amor, es solo para privilegiados. Dentro de cada ser humano existe un privilegiado, pero la clave es autodescubrirse. En fin, lo entiendas o no, como dice Desiderata, has crecer la poesía en ti y a tu alrededor.

Resumiendo, acercar la poesía a los más pequeños es una misión que debe abrazar todo escritor dedicado a sembrar en los niños al potencial gran lector del mañana.

En Nube de caramelo, Johanna, la abuelita de Enrique Manuel, que vive en la montaña, podemos encontrar poemas similares a estos ejemplos:

Esa nube es

un algodón gigante

¿Será de azúcar?

___________ Johanna Goede_______________________

Dulce sonrisa

la abejita le da

al niño su miel

__________ Johanna Goede_________________________

Saltan y brincan

la pelota y el niño

y el perro también.

__________ Johanna Goede________________________

Johanna Goedes rodeada de chiquillos

Johanna Goede nació en Puerto Plata un 6 de diciembre. Es miembro de la Sociedad Cultural Renovación, con la cual realiza infinidad de actividades para niños en esa provincia norteña. Ha publilcado varios libros de poemas y relatos para niños, entre los que se encuentran Ya sé quién es Dios, Las maripositas Mirabal, El caballito Luperón, Agüita, Átomo; El primer pueblito y Las galleticas de la abuela. También escribe poemas para adultos. Ella dice que dentro de cada niño habita un genio dormido y que solo tienen que estudiar con pasión para despertarlo.


 *Serie +4


Carmen Esteva

Mario tiene una hermanita

Acuerdo entre hermanos 


Elizabeth Balaguer

Las letras andarinas

¡Yo no estoy perdido!


Jimmy Sierra

La niña que quiso ser reina

La jaibita Matilde 


Clásicos

Cuentos clásicos de hoy y de siempre

El patito feo


Dulce Elvira de los Santos

El trencito azul

La sombrilla que perdió los colores 


Hortensia Sousa de Baquero

El cangrejito escarlata



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lunes, 26 de abril de 2021

Literatura y Público Infantil, artículo de Andrés L. Mateo, publicado en El Siglo, el 9 de diciembre de 1992

Comentarios

Sobre el Tiempo Presente/ANDRÉS L. MATEO 

Andrés L. Mateo (1946; Santo Domingo) es un escritor, novelista, poeta, filósofo, educador, crítico literario, ensayista e investigador [1]​ dominicano, ganador del Premio Nacional de Literatura 2004. Wikiperia


A Lorelay Carrón, Eleanor Grimaldi y Leibi NG. 

La literatura infantil, o literatura para niños, no ha tenido en nuestro país muchas teorizaciones ni realizaciones. Son contados los libros infantiles que se publican en nuestro medio, y muy pocos los escritores con un cierto perfil profesional que han publicado textos infantiles. Con excepción de Marcio Veloz Maggiolo y su libro De dónde vino la gente, basado en las observaciones de Fray Ramón Pané, únicamente Manuel Rueda intentó reunir en un volumen trabajos narrativos de diversos autores dominicanos.

El niño es una figura sublimada del entorno social, y la dificultad de acercarse a su mundo estriba, a mi modo de ver, en que la fantasía no puede codificarse, puesto que sus raíces son el universo onírico que escapa constantemente a nuestro control. La tradición pretende, a través de la escritura de un texto para niños, ofrecer una diversión y unos conocimientos. El modelo es siempre el de una literatura edificante que subordina toda la historia a una moraleja que puede o no estar oculta en el relato. Pero, a la luz de los nuevos conocimientos sicológicos, ¿puede considerarse adecuada una literatura infantil que solo ofrece balbuceos, consignas, o verdades codificadas de antemano en la retórica implícita de una moraleja?

Es claro que el mundo de hoy es un mundo complejo, y que el bombardeo de informaciones que recibe el niño sobre el mundo exterior abruma la vieja noción de minoridad intelectual. Los mismos mecanismos de la modernidad, sin embargo, obligan a desarrollar en la conciencia infantil una cierta imaginación liberadora, que rechace las actitudes cohibitivas de la conducta de los adultos, y que le permita acceder al mundo de lo imaginario, nombrar lo innombrable, proyectar sus temores más primarios, su inseguridad, su angustia. En un mundo así, que él reconoce como suyo, los temores se diluyen al compartirlo con la ficción, y la ficción es el vuelo del pensamiento, la fantasía como un mecanismo de conocimiento.

La gran literatura infantil de todos los tiempos ha desempeñado este papel, y ha supervivido, en la traición creadora, al tiempo arquetípico, al de los adultos, para situarse en el de la imaginación. Engañosa era, así, para los viejos pedagogos, las alas sin límites que hacían volar los cerdos en los cuentos del viejo Lewis Carrol. Y cien años antes, los Cuentos de mi madre la Oca, de Charles Perrault, que contienen los mundialmente famosos Pulgarcito, El Gato con botas, Caperucita Roja, etc. ¿No eran, acaso, la reivindicación más plena de la fantasía no manipulada? Jonathan Swift, aquel personaje iracundo que escribió en su epitafio, de su puño y letra: “Se ha ido a donde la fiera indignación no podrá lacerar más su corazón”; escribió también, Los viajes de Gulliver, y quedó en las letras más por el vuelo fantástico que dio a su ira, a su moralidad sin fronteras, que por lo que intentó combatir con sus panfletos. Ahí están los textos de Mark Twain, de Daniel Defoe, Elena Fortún, Sir James Barrie, Horacio Quiroga, José Martí. Todos al margen de esa coacción confesada o no, que se ejerce sobre el niño, creando un arte fundado en la afectividad y la inteligencia, que como dice Piaget, constituyen los dos aspectos complementarios de toda conducta humana.

Muy pocas son, en la historia de la literatura universal, las obras literarias infantiles que conjugan la excelencia formal con el contenido adecuado, liberador. Y menos, los escritores consagrados en este género. Los libros infantiles son una mediación entre la realidad objetiva y el mundo interior de su destinatario. Todos los elementos que la poesía redescubre en la realidad circundante sirven para instalar al niño en el mundo de los objetos, salir al espacio mítico de la realidad, hacerse su cómplice en ese tiempo inacabable del nunca jamás, y hasta negarse a crecer frente a la racionalidad absurda de los adultos, como el niño sublime de la novela El tambor de hojalata, de Günter Grass.

Aunque objetivamente no existen obstáculos para que un libro para niños sea también una obra literaria, el hecho comprobable es que se pueden contar con los dedos de la mano los libros merecedores de tal denominación.  En la República Dominicana esa práctica de la escritura para niños es casi totalmente ignorada, lo que deja fuera un auditorio que en nuestro país es mayoritario. Esto entraña un reto a los autores nacionales par que prestigien y cultiven el género, tan olvidado, tan empequeñecido. Hay además, un motivo adicional: este vacío ha permitido que el público infantil dominicano quede a merced de aventureros y comerciantes, que en busca de dinero tratan de ahorrarles el esfuerzo de pensar, juzgando a la niñez como a pequeños animalitos cariñosos, minimizando su capacidad racional, empobreciendo su lenguaje con diminutivos.

La literatura infantil nace siempre como una necesidad poética. Y pienso que se es escritor, que el camino de acceso a lo infantil pasa siempre por la condición de escritor, aunque se achique y se incline hasta la pequeña estatura del niño. Lo poético es el ala tendida de la imaginación, que contrario a lo que creen los mercaderes de espectáculos infantiles, no tiene nada de maniqueo, y ni siquiera es simple en su morfología. Les dejo, como muestra, estos versitos tomados de Las canciones de la nana Cleofás, viejas leyendas infantiles mexicanas, transmitidas de generación en generación, por vía oral:

 

«Estaba la luna

pelando su tuna

y echaba las cáscaras

en una laguna.

La Luna está triste

no duerme de noche

porque un conejito

le muerde el cogote.

Conejo, Conejo,

¿por qué te subiste

a la panza blanca

de la Luna triste?

jueves, 22 de abril de 2021

Creatas e Ilustrotes por Leibi Ng

Ilustración: Adrianny Almonte

Enrique llegó con Galia. Detrás, como la cúspide de una pirámide, estaba Miriam con su cabello niquelado y su mirada profunda. Los tres se situaron en diferentes puntos cardinales y colocaron sus manos en triángulo sobre la gran montaña. 

La misión debía realizarse en sólo tres mágicos días y no había tiempo que perder. Afianzaron sus calzados intergalácticos, uno en la tierra, otra en la arena y la tercera en el caliche. De rojo, blanco y dorado se tiñeron. Un viento de cordillera bailoteaba con la brisa de la costa mientras un aire fresco -que transportaba pájaros desvelados, azules, como búhos y caracolas con inscripciones-, envolvía en espiral el encuentro. 

Galia sonrió amistosa a las plantas nativas. Éstas le devolvieron la sonrisa y empezaron a desprender sus hojas para llenar el álbum por sus formas: acorazonadas, asaetadas, cuneiformes, flabeladas, ovales, panderiformes; o por sus bordes: aserradas, dentadas, laceradas, sinuadas... Galia recogió tantas, que casi no cabían en su recipiente microscópico. Eran muestras científicas de la diversidad de aquel planeta. 

Enrique sacó entonces de un talego encantado, todo el abecedario desde el tiempo de los babilonios. Letras esparció sonriendo sobre los aires y las tres clases de brisas las acunaron para depositarlas en el seno de la Rosa de los Vientos. Él empezó a contar con su voz adormecedora el origen de las cosas, los humanos y los animales, planteando la cuestión de la pensión de las Hadas y las fórmulas para encontrarse un amigo, entre brujas, gatos y relatos. 

Miriam, sonriendo apenas con mirada de diosa, puso sus dedos en "V", de "victoria", derramando su bendición sobre el fuego, el viento, la tierra y el agua, logrando abrir una puerta de helio que sólo se sujetaba por la blancura de dos ovejas tiernas. Aprovechó colores, texturas, imágenes, recuerdos... y plasmó en un rectángulo los mundos paralelos. 

Un grupo de maestras, madres, padres y palabreros los asedió pidiendo el secreto de la creatividad, la clave de la esperanza, la fórmula del futuro, la técnica del mejoramiento... Pero Enrique pidió que fueran los niños y las niñas los que hablaran. Éstos subieron hasta la cima de la montaña y empezaron a jugar sin darle mayor importancia a la discusión. 

Entonces dos hojas acorazonadas se salieron del álbum de Galia para mostrar los frutos de un huerto recién sembrado. Cuando estaban en él, se desató un ciclón caribeño. Ninguno sintió miedo. Sólo hubo un torbellino de libros, librotes y libritos que volaban traviesos. 

Abrazados entre sí se protegieron guardando los objetos de la misión secreta. 


Una tortuga enorme se desprendió del cielo. Adquirió el color de la montaña y con su piel de archivo dijo que sí y que no salvando a los pequeños. 

Un árbol de amapola se doblegó bermejo para hacer desistir al ciclón de su intento. 

Un coral de tres picos tocó con su rosado la frente de los argonautas y de inmediato, un aura de agua marina los envolvió celeste. 

Una palma antillana giró sus pencas reverdecidas y sopló el vendaval con sus aspas, ordenando los libros en variadas columnas por temas, intenciones y aciertos. 

Enrique entonces habló: 

 —Nadie puede dar lo que no tiene dentro. Todos deben amar para que amar sea el verbo que se multiplique en cada brote tierno. Tenemos un gran potencial en nuestra esencia. Es puro y bello. Obsérvenlo y vuelvan a ser niños, como los niños que quieren guiar y dirigir. Aprecien su interior y la imaginación será espontánea. Lo importante es hacerlo poniendo el corazón. 

Miriam continuó: 

 —Dejen que la curiosidad haga su parte. Serán creativos los que en sus mentes tengan preguntas por contestar. No todo es verdad. Pero en cada cosa hay un poquito de verdad y cada uno ha de buscar la suya. 

Galia concluyó: 

 —Todos necesitamos vencer obstáculos. Hay que trazarse metas y triunfar sobre los retos que desafíen nuestro pensar. 

Entonces los niños levantaron a la tortuga. Bajaron de la montaña y tomaron a los maestros, padres y creatas de las manos poniéndolos frente al sol para enseñarles a meditar; a encontrar imágenes interiores y a respirar profundamente la virtud y belleza del Ser original. 


Tres días mágicos volaron hacia el pasado. Enrique salió primero. Galia, segunda. Miriam dejó una sonrisa sobre aquella tierra y partieron hacia el Cosmos Norte. 

Dos hojitas acorazonadas decían adiós suavemente. Sobre la arena, quedaron dibujadas las palabras del triángulo: mente, cuerpo y espíritu. 

El horizonte se integró al borde del mundo. Amplio, luminoso e infinito.

Fin

Por Leibi Ng Báez

Este cuento es un homenaje a Enrique Pérez Díaz, su esposa Galia Chang y la ilustradora Miriam Giménez de Cuba


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