sábado, 9 de junio de 2018

María Teresa Pérez y su obra ERNESTO VISITA BAHÍA DE LAS ÁGUILAS


María Teresa Pérez es la autora de Ernesto visita Bahia de Las Águilas. Esta joven se graduó de Educación Inicial en UNIBE en el 2008 y tiene alrededor de 14 años de experiencia como maestra. Luego de ser Licenciada en Educación Inicial realizó una maestría en Liderazgo Educativo en WMU en EEUU. Ha trabajado en distintos colegios y es la presidenta de una fundación a través de la cual ayuda a niños de escasos recursos, la cual se llama Líderes en Crecimiento. Actualmente está trabajando en el desarrollo de Proyectos Educativos y en los demás proyectos personales que tiene.

Esta joven escribe cuentos desde muy temprana edad, sin embargo, este es  el primero que pone en circulación. Cómo personajes principales el cuento tiene a un niño explorador llamado Ernesto, quien se llama como su padre, quien fue Jefe de la Armada Dominicana y les inculcó a ella y a sus hermanos el amor por República Dominicana como parte de su legado. El otro personaje principal se llama Rocky quien fue su mascota cuando era pequeña.

Estos dos personajes tendrán grandiosas aventuras recorriendo toda República Dominicana, empezando por Bahía de Las Águilas. Tenemos conocimiento de que cada 3 meses saldrá un nuevo ejemplar de un punto diferente de R.D. La autora María Teresa Pérez escribió este cuento con el propósito de que los niños conozcan su país, las áreas protegidas que posee y la forma en la que deben cuidar y apreciar su medio ambiente a través de la lectura infantil.

La puesta en circulación se realizó en Agora Mall el 9 de junio del 2018, teniendo como maestro de ceremonia al Dramaturgo, actor y director Iván García Guerra y a la Gerente general de Nido Crecimiento Bianca Arias. Así como también teniendo el apoyo de varios patrocinadores tales como: Nestlé, La Dolcerie, Pizzarellis, Viva, Telemicro, Papelería Ccc, CSM Assurance y Agora. Se pudo notar la fascinación de los pequeños lectores por esta nueva obra.

Pueden seguir su perfil en Instagram a @teachermariat_loverd.













El dramaturgo, actor y director Iván García Guerra fue el Maestro de Ceremonia.












miércoles, 6 de junio de 2018

ANACAONA Y EL MUNDO TAÍNO

NOTA DE PRENSA

Quinta Dominica junto al Centro León, Centro Cultural Perelló, Fundación Escuela Chavon y Editora Santillana celebraron la Premiación del Concurso Infantil Anacaona y el Mundo Taíno y la apertura de la exposición de los más de mil quinientos trabajos recibidos de toda la geografía nacional.

Los niños utilizaron múltiples ramas artísticas para ofrecer su visión sobre Anacaona y su mundo, tales como literatura en prosa y versos, cartas, canciones, pintura, dibujo, collage, barro, técnica mixta...y en especial un deseo autentico y manifiesto reflejado en cada entrega, de revalorizar y tomar de ejemplo la bondad y nobleza que anidaba en los taínos y que aún pervive en cada persona de esta tierra.  Este concurso contó cómo jurado con el maestro Antonio Guadalupe, la poeta Soledad Álvarez, la escritora de literatura para niños Lucía Amelia Cabral, Nelia Barletta escritora y la artista y diseñadora Anny Abbatte.

Quinta Dominica agradeció de manera especial a las instituciones que se sumaron a este esfuerzo entre ellas a Plan Lea del Listin Diario, Editora Tobogán, Susaeta, Sociedad Industrial Dominicana , la Cerveceria Nacional Dominicana, Fundación Cormidom, Hodelpa,  Kaw Kaw, Fundación Propagas, Fundación Pide un Deseo, a los grupos de literatura Generación Encontrada, La Mesa Redonda, Palabras en el Jardín, Museo Peña Defilló y tantas manos nobles, es decir taínas, que han hecho posible este concurso.

La exposición es en Quinta Dominica, calle Padre Billini No.202, Ciudad Colonial de Santo Domingo y estará abierta hasta el jueves 21 de junio.


















lunes, 28 de mayo de 2018

¿Cómo vuelan las ciguapas? por Leibi Ng

Portada
De pronto se me han juntado las tierras y no solo mientras duermo. De pronto reafirmo que nada me es ajeno. Europa llegó a América hace 526 años (oficialmente), pero ahora sí que se armó el muñeco que da vida a los sueños en la tierra quisqueyana.
Y basta un cuento: ¡Adela ya sabe volar! Y basta un autor: Dr. Juan Carlos Toral.. Y basta un ilustrador: Pablo Pino (sí, el mismo de Anya Damirón). Y basta una editorial: Ediciones Toral. Y basta un Director Editorial: Bismar Galán… Todo junto es:

¡Adela ya sabe volar! 

Un cuento inteligente que trata a los niños como a seres inteligentes. Respeta su sabiduría. Les sirve un espléndido menú de conceptos para conocer y disfrutar junto a los padres, a los maestros, a los tíos... Cumple con todas las reglas para una larga vida como historia para niños de todas las edades (para los esquemáticos: mayores de 6 hasta los 100).
Toral une con lucidez el mito de la ciguapa con la dulce tradición de Alicia en el país de las Maravillas, con la alquimia renacentista, con el mundo de las hadas y las creencias criollas... Y sin duda se eleva alto en la literatura infantil dominicana.
Los personajes, especialmente el señor Raúl, son evocadores de la sed de sabiduría y el dominio de la naturaleza que floreció desde el alto Medioevo hasta el Renacimiento. Camilo, el gato es un buscador de extraños ingredientes necesarios para pociones mágicas, lo que hace pensar que es un conocedor de las yerbas del bosque (que no deja de recordarnos al Gato de Cheshire). Joaquín, es un omo (gnomo adaptado al Caribe y tierras americanas) que se enorgullece de estar a cargo de los oficios de la casa y encima es panadero y hace postres por vocación (con lo que me recuerda al elfo Dobby de Harry Potter); y…
Adela, la princesa de las ciguapas con sus hermosos botines victorianos

¡Llegó la monarquía a la Española!

¡Adela es la princesa de las ciguapas! Como toda princesa, es caprichosa y se empeñó en volar. ¿Pero cómo vuela una ciguapa? ¿Cómo coge carrerilla para elevarse como los aviones, con esos pies al revés?
Adela ha sido llevada por su madre Hortensia al reino Mágico de las Animitas y es aquí donde como extranjera que no vuela, la dotan de polvos mágicos que sí le permiten flotar y moverse por el espacio y en eso estaba cuando una fuerte tormenta sacude el globo en el que viajaba y ella cae a tierra, cual Alicia en el agujero, pero en lugar de un conejo ¡la encuentra Camilo, el gato!


“Criaturas Fantásticas del Caribe”

Juan Carlos Toral saca de su sombrero de mago-escritor a Don Pedro José Alberizo, autor de “Criaturas Fantásticas del Caribe”, publicado en Santo Domingo en 1878, “la fuente” que valida como seres fantásticos a las animitas, a los nanos y a los omos.
En el mundo mitológico dominicano, las luciérnagas o cocuyos, (llamadas nimitas o animitas por nuestros campesinos), son vistas como un fenómeno misterioso. En grupo, ellas forman luces nocturnas en movimiento que en medio de la oscura noche dan alas a la imaginación. Individualmente, una pequeña luz que revolotea cercana está asociada a las almas de nuestros seres queridos que han muerto y que desean decirnos algo antes de alejarse o sólo reconfortarnos con su presencia. Siempre pueden ser mensajeros de Dios como las mariposas, ¿quién lo sabe? Ahora, sabemos que también son el reino de las ciguapas que quieren volar y vuelan, con o sin polvos mágicos.

El señor Raúl, símbolo de la búsqueda del conocimiento y quien da la clave para que Adela vuele

Estoy muy feliz y agradecida de tener noticias del Dr. Juan Carlos Toral. Veo en él a un humanista, un ser noble y culto que ha mirado a la literatura infantil y juvenil como un medio para soltar las animitas de su alma, su búsqueda, sus encuentros o hallazgos; sus aprendizajes, sus conocimientos... Lo hace con originalidad, con su propia voz, con la economía de palabras precisa y el aporte a su cultura local y universal, porque se siente que él tiene un universo entero para regalarnos.

RECOMIENDO ESTE LIBRO♥de venta en Cuesta, Centro del Libro.
¡ADELA YA SABE VOLAR!
Juan Carlos Toral
Ilustraciones Pablo Pino
Ediciones Toral.
Dirección editorial: Bismar Galán
ISBN: 978-9945-8783-4-9
Impreso en República Dominicana
por Serigraf, S. A.


viernes, 4 de mayo de 2018

JUAN BOBO: En una misa me rompieron la camisa


Había una vez un muchacho que se llamaba Juan Pérez, pero era tan tonto que le pusieron por apodo Juan Bobo. Un día su mamá lo mandó al pueblo a vender melao. Ella le dijo que no se lo fiara a nadie, porque necesitaba el dinero de la venta para comprar la comida de la cena. Juan Bobo le aseguró a su mamá que no le fiaría el melao ni siquiera a su abuela.
Cuando Juan Bobo iba ya casi llegando al pueblo se le acercaron muchísimas moscas y se posaron sobre el bidón de melao que cargaba. Al ver las moscas saboreando el melao, Juan Bobo les dijo:
—Miren, señoritas de las faldas negras; mi mamá no quiere que yo fie el melao, porque necesitamos el dinero para comprar la comida de la cena esta noche, así que por favor vayan a buscar su dinero ahora mismo.
Como era de esperarse, las moscas no le hicieron caso a las palabras de Juan Bobo, y siguieron tranquilamente posadas sobre el delicioso melao. Pero el tonto no sabía por qué las moscas no respondían y repitió su orden, esta vez con más autoridad:
—Señoritas, vayan a buscar por lo menos una parte del dinero para que nosotros también podamos comer hoy.
Las moscas siguieron encantadas con el dulce y espeso líquido, y Juan, al ver cómo ellas lo disfrutaban, viró el bidón y regando el melao en el camino les dijo:
—Miren, señoritas de faldas negras, se lo voy a fiar, pero ya saben que me lo tienen que pagar hoy antes de la cena.
Cuando Juan Bobo regresó a su casa y le contó a su mamá lo que había hecho, ella lo regañó mucho. Además Juan Bobo se quedó sin comer ese día por su propia culpa.
A los tres días la mamá de Juan lo llevó a oír misa. Juan Bobo no estaba acostumbrado a visitar la iglesia y al entrar se quedó cerca del Padre que daba la misa, totalmente fascinado con el altar y los monaguillos que ayudaban a en la ceremonia. Al poco rato vio que el sacerdote tenía una mosca posada en la nuca, y, recordando lo que le había ocurrido con las moscas y el melao en días pasados, decidió llamarle la atención a la mosca.
—Oiga, señorita, a ver si me paga el melao que le fie, —le dijo en un tono un poco desafiante.
Pero al ver que la mosca ni contestaba ni le ponía atención, Juan Bobo se puso furioso. Tratando de matar a la mosca, le dio un fuerte pescozón al cura en la nuca.
Inmediatamente llegaron corriendo el sacristán y los monaguillos a ver lo que había ocurrido.
Viendo al sacerdote adolorido y dando gritos en el suelo, le cayeron encima a Juan Bobo. Le dieron una paliza tan grande a este inocente, que no sólo le dolían todos los huesos, sino que además le rompieron la camisa.
Juan Bobo sintió tanto que le rompieran la camisa que recordaba este detalle mucho después de habérsele olvidado el resto de la triste experiencia. Desde entonces cada vez que lo querían llevar a misa, Juan Bobo respondía:
—En una misa me rompieron la camisa.

FIN

domingo, 29 de abril de 2018

¿QUÉ ES LA FANTASÍA?

Siempre se dice que las grandes obras maestras son el producto de la fantasía, ¿Qué es la fantasía? ¿La poseen todos o es solamente privilegio de los espíritus más inteligentes?


LA FANTASÍA es la facultad que permite a los seres humanos que no son ricos, fabricar castillo maravillosos con los mismos elementos con los que apenas sería capaz de inventar una colmena.
La fantasía tiene una hermana que la complementa: la imaginación.
LA IMAGINACIÓN es la facultad de volver a la mente, gracias a la memoria, las imágenes de lo pasado, con la misma veracidad que se tuvo cuando se las percibió. Es una especie de linterna mágica. Imágenes espléndidas pero inmóviles. La casa en que nacimos, el jardín ante ella, nuestra madre. Nuestros compañeros. El río. El muro más alto que nosotros más allá del cual no podíamos extender la mirada. ¿Qué había más allá? Un monstruo bellísimo, ingenuo, cabeza de caballo, con el hocico rosado, cuerpo de león, las más de las veces enroscado como una serpiente, una larga cola de humo que se desvanecía en el viento y volvía a nacer. Lo dicho: Imágenes espléndidas pero inmóviles y separadas. Es entonces cuando interviene la fantasía que las mueve, las anima, las funde e incluso las transforma.
NO HAY QUE PENSAR en un engaño si al volver al mismo lugar no encontramos el monstruo, si el jardín no es más que unos pocos centímetros de pasto etre los pedruscos, el río sólo un arroyuelo y el muro más alto que nosotros es realmente más bajo. Es que la fantasía ha dejado intacto el encanto en el que vivíamos, y si lo vivimos, fue verdad. El monstruo estaba ahí y todavía lo está, y es verdad que nuestra madre le cortaba cada mañana un pedazo de la cola y la ponía arriba de la casa, sobre el techo, para que los vecinos creyeran que no éramos pobres y que se cocinaba todos los días.
FELICES los que, como los artistas, consiguen imponer a los demás, como verdad, las creaciones de su propia fantasía. El pintor que pinta un humo en el que de pronto todos ven la cola del monstruo. Y doblemente feliz, porque el artista, una vez que ha fijado la creación propia sobre la tela, la piedra, inmediatamente puede desasirse, liberarse, evitando así el peligro al que por lo contrario está expuesto el hombre común y corriente, el peligro de permanecer demasiado ligado al propio mundo fantástico y de refugiarse en él por demasiado tiempo lo que lo hace hastiarse del mundo real en el que también se debe vivir.
SE TERMINA por quedar desarraigado. No se es ni de aquí ni de allá. Se va a la oficina con las tijeras en la bolsa para poder en cualquier momento cortarle la cola al monstruo. Te gruntan: "¿Paa qué son esas tijeras?"... Claro está que no se puede contestar "Para cortar cierta cola hecha de humo, allá en un prado"; por lo tanto, se trata de inventar algo que no se consigue, balbucea, empieza a ser sospechoso, luego le temen... Tal vez no pierda el trabajo, pero no le darán un ascenso. Ergo, la fantasía no debe llegar a la frontera de lo fantasioso. Debemos permanecer siendo los amos de la maravillosa facultad de transformar a nuestro antojo el mundo que nos rodea, controlándola, sin empujarla más allá de ciertos límites. Contentémonos con embellecer material y espiritualmente las personas entres las que debemos vivir, las calles por las cuales pasamos, la casa en que vivimos, el jardincito ante ella, pero no más de lo poco que se requiere para hacernos la vida menos fastidiosa: de otra manera, al excedernos, terminamos transfiriédonos a un mundo no verdadero, y la fantasía se rebaja al nivel de la ilusión.
NO, ESO NO DEBE SUCEDER JAMÁS. La ilusión es una enfermedad de la mente y del espíritu. La fantasía en cambio, es la flor, la luz. Lo dice la misma palabra. Fantasía deriva del griego "faino" que quiere decir aclarar, iluminar. Pero tiene que iluminar como la luna y no como el sol que brutalmente, ilumina todo de cada cosa, lo feo y lo hermoso, mientras que el discreto rayo lunar se posa suavemente sobre lo bello y lo noble de las cosas, de los olivares ilumina sólo lo plateado y deja en la oscuridad el tronco encogido y retorcido. En las noches de viento lo plateado de los olivos alza el vuelo, se posa sobre las casas de los campesinos convirtiéndolas en objetos preciosos hasta el alba, y ya que el viento mueve la plata de los árboles ¿por qué no iba a poder producir el mismo efecto en los techos?



ASÍ PUEDEN VOLAR también las casas, las que estaba en el monte desciende al plano y viceversa; la fantasía es como el viento, quien la posea es amo del mundo, puede mover a los hombres y a las cosas a su gusto y no solamente el hombre y la mujer de hoy, sino los de hace cien, mil años. LA FANTASÍA es como la luna, puede extender sus rayos e iluminar la vida del pasado y la del futuro. Los vuelos de la fantasía no son una mera metáfora, son vuelos verdaderos efectuados con alas invisibles, y son los seres humanos privilegiados, aquellos quienes la fantasía identifica con la creación artística, los que vuelan más alto llevando a la humanidad el don de una realidad nueva, mucho más verdadera que aquella en la que pasamos nuestros días.
LAS REALIDADES DE LA FANTASÍA son realidades nuevas, vivas y fuertes como las de la naturaleza.




NOTA: Este escrito, hojas arrancadas de una vieja revista, me acompaña desde hace más de 30 años. Aunque lo deseo, no puedo citar el autor porque no aparece por ningún lado de las páginas

sábado, 21 de abril de 2018

Palabras de Eleanor Grimaldi en la puesta en circulación de la antología



Me han solicitado que de las gracias en nombre de mis compañeros de labor literaria infantil. Entre los autores antologados, tengo amigos entrañables, lo cual me hace pensar que nada ocurre por casualidad. Es indiscutible que cada día en la República Dominicana donde éramos una vez 11, se ha ido acrecentando el número de escritores que se dedican a este quehacer que cada vez nos colma de emociones y nos convoca en un sinnúmero de actividades que reflejan el avance de la literatura infantil.
Creo que el país en el contexto universal, se encamina hacia un desarrollo pleno del género infantil. Ha habido una evolución de este género infantil. Ha habido una evolución de este género desde los tiempos más antiguos de la humanidad, y sobre todo, desde la época de las tradiciones orales y escritas vinculadas a la tradición española. En los pueblos que no conocieron la escritura, las tradiciones orales fueron el nido de lo que se contaba. Tuvieron largos años en nuestro suelo, de gran reflujo, en los cuales apenas se reproducían expresiones de la tradición española en forma de cuentos, canciones, poesías y trabalenguas.
Hoy contamos con textos de autores esencialmente dominicanos, y el libro físico sigue siendo uno de los favoritos.
Anhelo vivir en un país donde los escritores de literatura infantil se dediquen a producir plenamente, y sean valorados y apoyados en su justa dimensión como creadores del género más difícil y rebelde que es la literatura para niños tal como me lo expresara en un escrito el poeta Pedro Mir en un momento en que le di a leer unos poemas para niños.
Me atrevería a pensar que hemos contribuido a forjar y ampliar la cultura de nuestros niños en términos de nación.
Y que por la fuerza de esa herencia que estamos legando, y por los esfuerzos que se hacen cada año en las ferias, talleres literarios, talleres de fomento de lectura, editoriales, concursos, premiaciones, publicaciones, nuestro país tendrá mejores lectores.
Todos de una manera u otra, hemos contribuido a que sea posible hoy, que los jóvenes de las nuevas generaciones se vinculen más a la lectura íntima de una literatura autóctona, en la sociedad y desde la escuela, nos hemos propuesto destejer el mito de que en nuestro país no existe una literatura para niños.
Todos los niños necesitan y requieren libros, los analfabetos, los alfabetizados, pero la familia no siempre puede lograr esto por diversas razones: porque no tiene dinero o porque no tiene la educación para comprender la importancia de los libros. Y por eso les proporcionamos otros objetos menos útiles a los niños. Algún día cuando el pueblo se eduque en su totalidad, se conocerá el valor de la lectura y de los escritores.
Aquí tenemos solo una muestra de algunos y algunas, que se han dedicado a desarrollar el género, para quienes pido un aplauso.
Quiero que me permitan concluir mis palabras con unas expresiones que adornan el proemio del libro literatura infantil y Desarrollo Creativo, de Margarita Luciano y una servidora, pronunciadas por la insigne educadora Dra. Zoraida Heredia Vda. Suncar, quien emuló los principios hostosianos en la educación, maestra de generaciones.
Ella dijo: los que escriben para niños tienen que volver a ser niños, para penetrar la urdimbre de sus fantasías, volver a pasear por el infinito, viajar a la luna o convertirla en queso y caminar por las profundidades del mar, volar hasta el sol, subir a una estrella, jugar con gnomos, duendes y gigantes, ser mariposa, de muchos colores y volar y volar.
Ser planta y conversar con ella, hormiga o abeja y laborar en su medio, y si no es así, no surge la espontaneidad que en cada caso demanda el tema que se teje en un cuento o en un poema.
Agradecemos de corazón esta antología Dominicana, a la Feria Internacional del Libro, a Ediciones Altazor, a Valentín Amaro, y a Willy Del Pozo por contribuir a difundir la literatura dominicana en el hermano pueblo de José Gabriel Condorcanqui Noguera, Túpac Amaru, caudillo y líder de los indígenas peruanos.
Gracias del alma en nombre de todos mis amigos de batallas por el fomento de la literatura para los que sí saben querer que son los niños.

Eleanor Grimaldi Silié
Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2018
sábado 21 de abril de 2018

Los autores incluidos en esta antología que circulará en Ayacucho, Perú y otras partes son:
Kianny N. Antigua (Mía, Esteban y las luces), Elizabeth Balaguer (El cuco), Lucía Amelia Cabral (Mariola); Yuan Fuei Liao, Eleanor Gimaldi Silié (El sueño de Penélope); Yina Guerrero (Sofía y la caja de estrellas), Margarita Luciano López (El colibrí), Leibi Ng (Blanca espuma), Rafael Peralta Romero (Medio Peje); César Sánchez Beras (El Mago), Dulce Elvira de los Santos (Me llamaron Javier) y Avelino Stanley (El Topao).


miércoles, 28 de marzo de 2018

Estela de agua


Dedicado a José De León, donde esté.

Abrigada por la humedad, ella contaba estrellas fugaces. Estaba así desde el ocaso y como cada noche, esperaba la cercanía de un barco para alcanzarlo con su canto.
—¡Uuuuuu, uuuuuu, uuuuoooaaaaaa! —saltaban melancólicas notas de contralto de su garganta fresca, mientras chispitas de espuma, bailoteaban acompasadas de sal.
Estela de Agua, virgen sirena de cuerpo de gaviota, esperaba a los marineros. Pero no a los yates o trasatlántico. Esperaba a los veleros, aquellos impulsados por Eolo, el dios del viento, con velas de nubes curtidas de salitre. Estela esperaba en el agua de mar el amor que no llegaba. Así lo sentía desde aquella noche oscura en que, hija de madre mulata y renuente a consejos, se marchó, a eso de las once de la noche, a recorrer el muelle por la avenida del puerto. Una mujer sola, de noche, no es bueno, decían, pero a ella no le importaba. Ella era ella. Hermosa, bien formada. Tenía el brillo del diamante en las pupilas y las manos de un hada. El cuerpo simétrico de las sirenas, piernas largas y bien torneadas para caminar lenta o apresuradamente; para correr si era necesario. Esa era Estela.
Claro, también tenía la boca bien puesta y decía cuanto pasaba por su cabeza. La madre aconsejaba: “Estela no hables así, que las palabras tienen poder y si no son justas se te devuelven”. “Tú vives echando maldiciones por todo”… Pero aun así, lo de Estela era no preocuparse. Así había alcanzado los quince años, así seguiría siempre.
Hasta que llegó el Viernes Santo. Ese día la esperaba un amor reciente en la orilla del río Ozama.
Pidió a una amiga que le avisara de madrugada y la madre también se despertó. Por el llamado del otro lado de los tablones del ranchito:
—¡Estela! ¡Estelita! ¡Despierta, despierta!
—Mi hija ¿para dónde tú vas? —preguntó la madre sorprendida en su cansado sueño.
—No se apure, vieja. Siga durmiendo que yo vuelvo ahorita.
—Por favor, Estela no hagas nada hoy que es Viernes Santo. ¡Ofendes al Señor!
—Ya, mamá. ¡Está bueno! Le dije que se durmiera y no me moleste más. ¡Yo sé lo que estoy haciendo.
El tono áspero, la descortesía, la desconsideración, el desamor; todo junto, amedrentó a la madre que ya estaba cansada de porfiar. No tuvo más remedio que encomendársela a Dios como último recurso.
—Padre, ten piedad de esta criatura que no entiende el daño que se está causando a sí misma.
Estela salió sin preocuparse de cerrar la puerta y el viento frío de la madrugada se coló por los trapos de la cama lastimando a la anciana en sus huesos. Ese mismo frío besó el rostro lozano de la arrogancia. Su amiga se arrimó un poquito para protegerse, pero ella la empujó.
Cuando llegaron a la orilla del río, ya un grupo de muchachos se bañaba. Bromeaban en voz muy alta sobre la posibilidad de convertirse en pez uno, en pulpo otro, en culebras marinas, otros…
Estela los miró uno por uno y supo que su amor no había llegado. Se quitó la ropa cantando. Quedó con su traje de baño dorado. Un ramo de piropos se le entregó antes de que se tapara los oídos con un gorro. Entonces se tiró al agua y comenzó a nadar. A nadar con elegancia, con gracia… ¿Por qué no iba a disfrutar de aquello sólo por ser Viernes Santo? ¡Caramba! La gente estaba loca con todas sus creencias idiotas.
Los muchachos se le iban acercando para cortejarla y de pronto tuvieron una visión que los paralizó. Sorprendidos retrocedieron. Uno que se acercó por debajo quedó ciego. Un monstruo agitaba el agua con su aliento de pez gigante.
Estela tenía los ojos cerrados y flotaba. Sintió que el agua se calentaba. El calor la fue abrasando desde las puntas de los cabellos hasta las puntas de los pies. Quedó iluminada como una luciérnaga de agua.
Abrió los ojos y se dio cuenta de que todos los que la rodeaban corrían hacia la orilla; pero una fuerza extraña la halaba hacia el centro del río, hacia el fondo del agua oscura, hacia la nada mojada.
***
Estela despertó en alta mar. Estaba sobre una roca y las gaviotas la contemplaban irascibles. Trató de incorporarse y quedó semi sentada. Fue en ese instante que comprendió: ya no era ella sino otra cosa. En lugar de piernas, tenía patas de gaviota y un plumaje blanco rodeaba sus brazos pero no eran alas. Un chirrido agudo salió de su garganta.
Una risa grotesca llenó todo el espacio. El tritón que la había rodeado en el río, ahora se burlaba dejándola sola en medio del inmenso océano.
Lo más extraño era que constantemente se encontraba donde hubiese algún niño o niña a punto de soltar improperios. Algo más fuerte que ella la obligaba a soplarles, angustiada, para espantar pensamientos y malas intenciones antes de que se materializaran con el poder de las palabras. Pero nadie podía verla y su soplo era ineficaz.
Estela, monstruo de agua, ya no tenía el don del habla. Ahora sólo aullaba y no podía recordar más nada que a una madre mulata muerta en su propia cama.

©Leibi Ng

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