lunes, 29 de septiembre de 2008

Campaña Mundial de Lectura Todos a leer



La Vida
EDUCACIÓN
Un día para todos leer
- 9/28/2008

La iniciativa tiene la finalidad de fomentar la lectura en el país.

SANTO DOMINGO.- Fomentar la lectura en el país sigue siendo el centro de atención de diversos sectores, debido a que el desarrollo de una sociedad comienza por los conocimientos que tengan sus habitantes. En ese sentido, se celebrará en el país por vez primera el día de “Todos a leer”, que se realizará el próximo jueves dos de octubre. La iniciativa es de editorial Pearson y la organización sin fines de lucro Jumpstart, con el apoyo de varias instituciones educativas.

La campaña “Read for the Record”, traducida localmente como “Todos a leer”, debutó el 24 de agosto de 2006 en Estados Unidos. Ese día más de 150 mil niños leyeron junto a un adulto el libro oficial de la campaña, “The Little Engine that Could”.

El año pasado se unieron a la campaña países de América Latina, incluido Puerto Rico, logrando que más de 250 mil niños en todo el mundo leyeran junto con un adulto el cuento de Ferdinando de Munro Leaf. Con este evento se logró uno de los principales objetivos de la campaña: concienciar a la población sobre la importancia de la alfabetización temprana.

Este año el país se unirá por primera vez a la campaña “Todos a leer”, buscando establecer un nuevo récord de lectura en un sólo día, cuando niños de los colegios Retoños, Cardenal Sancha y Elvira de Mendoza se unan a niños de todo el mundo para participar de la campaña de lectura.

Para más datos escriba a www. pearsonfoundation. org.

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viernes, 26 de septiembre de 2008

una fabulilla sobre una cucarachina


La Cucaracha vecina

Asustando a una vecina

Que se bañaba tranquila

Una inquieta cucaracha

Se ha metido en una esquina.

Yo, que acostada me encuentro,

Siento su aleteo de aposento

Y es que la histeria de al lado

Me confirma en el momento

Que por una cucaracha

Pueda armarse tal evento.

Me levanto, la luz prendo

Y me pongo a escribir esto,

Mirando con precaución

No vaya a venir, lo siento.

Bostezo, escucho un sonido

¡Y está aquí! ¡Esto no es cuento!

La veo venir ¡Pobrecita!

Llega estropeada y maltrecha;

-“Me han bateado un chancletazo.

Muy mal parada me encuentro”.

Por un momento lo pienso:

“Mátala es un bicho malo”,

Pero luego me convenzo:

Ni en su mundo ni en el mío,

Ninguno así desflecado

Podrá al fin sobrevivir.

No irá lejos. Uno más fuerte

Muy pronto la cazará;

Cómo continuar sabrá

la maltrecha cucaracha

cuando con alas marrones,

de lagartos y hormigueros,

escapen rauda y sagaz.


Leibi Ng.

LA ALEGRÍA DE VIVIR

La Alegría de Vivir

AQUÍ VA UN CUENTO MÍO INSPIRADO EN ESTOS DIBUJOS DE MI SOBRINO WOLFRANG MICHAEL EBERLE, ALIAS LOBY, cuando tenía no más de 5 añitos. La Alegría de Vivir

Chuic era un murciélago chiquito de San Cristóbal.
Claro que no era bonito, pero su mamá le dio tantos
besitos cuando lo amamantaba, como mosquitos le puso en
el hocico para enseñarlo a cazar, y nunca tuvo tiempo de
pensar en el asunto de la belleza.
Feo o bonito, era fuerte, saludable y, por supuesto, un
gran cazador de insectos y mejor fructívoro, o lo que es lo
mismo, comelón de frutas.
Chuic pensó en los amigos de la cueva. Ese día habían
apostado: quien comiera primero trescientos mosquitos,
ganaría los sabrosos mangos de la finca de doña Rosa, la
más grande de la provincia.
Lanzó un agudo chillido. El sonido avanzó en ondas,
evitando que chocara con los árboles, edificios o palos de
luz. Simplemente, las vibraciones avanzaban sin obstáculos,
indicando vía libre o chocaban con algo y se devolvían por
donde Chuic no podía pasar.
La noche estaba oscurísima. Capturó una mariposita,
¡ummm!; otra, ¡aaaah!, después un mosquito y... ¡tran!
¡Tremendo choque con el tronco obeso de una mata de
almendra!
Todo adolorido e inconsciente, fue encontrado horas
más tarde por Plin, Llin y Long, sus mejores amigos.
-¡Ay, Chuic, se te dañó el radar! -se lamentó Long,
compasivo.
-Llevémoslo donde Galena*, la lechuza. Ella sabrá qué
hacer -sentenció Plin, demostrando su sentido práctico.
-¡Rápido, vamos! -resolvió Llin.
Cada uno lo tomó por donde pudo y emprendieron el
vuelo. Así lo llevaron donde Galena, completamente
desmayado.
-Manténganlo en observación. -recomendó ésta
mientras le aplicaba hojas medicinales sobre los
magullones.
¡Pobre Chuic! Cuando despertó, sintió su hociquito
deformado y se puso muy triste. Se deprimió, es decir,
agregó a sus golpes físicos un problema del espíritu. Sufrió
temblores, perdió sus reflejos y como estaba fatigado o
cansado, casi ni se movía.
Chuic se sentía fracasado, perdido en la terrible
claridad del día.
-¡Ay de mí! -lloraba. -Ahora no soy más que un simple
ratón. Me pondrán un lazarillo. Perderé mi preciosa
libertad. No podré comer mangos, ni guanábanas, ni
manzanas de oro... ¡y ni hablar de la emoción de capturar
mosquitos en el aire! ¡Buaaah! ¡Estoy sordo! ¡Buuaah!
Tres días y tres noches lloró Chuic. No comió, no
bebió, no habló.
Todos estaban desesperados, porque no hay peor
ciego que el que no quiere ver. Chuic estaba negativo,
quejoso, pesimista... había que abandonarlo, ¿verdad?...
-¡No! -gritó Long. -Ahora es que Chuic nos necesita.
Vamos a convencerlo de que su problema tiene solución.
Así, idearon un plan. Se turnaron para leerle,
conversar, ponerle una musiquita y así no dejarlo solo ni un
momento. Le llevaron frutas en delicioso coctel. Le pasaban
las alitas por el cuerpo. Sin Chuic en el grupo, la diversión
no existía. Tenían que hacerlo reaccionar.
Sin embargo, Chuic seguía ausente de todo, con la
mirada perdida y completamente inmóvil.
Fue entonces que los tres amigos decidieron algo
extraordinario.

Una noche de luna llena, iluminados por su mágica luz,
tomaron a Chuic por dos de sus cuatro patas, extendiéndole
cuanto pudieron el patagio, la membrana que une los dedos,
patas y cola de los murciélagos. Volaron a toda velocidad,
alto, muy alto, y cerca de la mata de mango más olorosa
que encontraron, lo soltaron.
Chuic cayó al vacío con los ojos muy abiertos. Sintió
que iba a morir. Caía pesadamente en el abismo oscuro con
las alas plegadas... Entonces, lanzó un tremendo chillido,
despidiéndose de las frutas maduras y la amistad sincera.
¡La noche le devolvió en eco todos los tonos de su grito!
Abrió sus patas. Planeó como siempre lo hizo. Subió,
bajó, mordió las frutas... Se enfrentó a la oscuridad
buscando a sus amigos, que victoriosos, volaban a su
encuentro.

Cuando regresaron a la cueva, el quiróptero herido
había desaparecido. En su lugar estaba de nuevo el más
valiente y bullanguero Chuic, con toda la alegría de vivir
apostando a que se comería todos los mangos de la finca de
doña Rosa.


* Galena, como Galeno, el médico de la antigüedad que le dio su nombre a los doctores de hoy.
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ESTE CUENTO SI HA CAMBIADO...

Ilustración para La Sirenita, de Andersen. La muchacha que había sacrificado todo para estar junto a su príncipe, tiene que aceptar que él se case con otra.
Expertos contra “final feliz” de clásicos de la literatura
De acuerdo a especialista, solo Rapunzel podría haber logrado una relación seria con su caballero encantado.
Una Blancanieves que se divorcia de su “príncipe azul” y una Cenicienta con aires de independencia. Este hubiese sido probablemente el desenlace de estos clásicos personajes, si sus historias hubiesen transcurrido en este siglo. Esa es la tesis postulada por el especialista, Wilhelm Solm, ante el congreso internacional de la Sociedad Europea de Cuentos de Hadas (EMG), celebrado en la localidad alemana de Bad Brückenau, que este año aborda el concepto de “final feliz”, según publicó EFE.

“La Bella Durmiente pasó gran parte del relato sumida en un sueño profundo y, tras despertar luego de su primer beso, se casó con un completo desconocido”. A su juicio, algo que solo podría terminar bien en la literatura, puesto que las parejas que inician su relación en esas condiciones tienen pocas probabilidades de perdurar.

Esta idea de desmitificar los finales felices proviene de su convicción de que esas bodas de cuentos de hadas quedan grabadas en el subconsciente de los niños -sobre todo de las niñas- que luego se crean unas expectativas “irreales” de sus parejas “reales”. “Se crea la ilusión de que el otro debe hacerme feliz a mí y no de que yo debo hacer lo mismo por el otro”, explica el crítico, quien afirma haber observado el “desencanto” posterior al enamoramiento en un sinnúmero de ocasiones.

¿Historias malas?

Respecto a si es recomendable o no la lectura de estas “cuestionadas” historias clásicas, la psicóloga clínica especialista en niños, Celeste Báez, afirma que todo depende de la edad y etapa evolutiva en la que se encuentre el niño. “Hasta los 4-5 años los pequeños viven una etapa de fantasía normal, en ese sentido los cuentos de hadas pueden servir para trabajar diferentes tipos de situaciones”.

No obstante, “a partir del primer grado se ingresa a una fase de racionamiento y, por ello, es necesario que, junto con relatar el cuento, se aclare que constituye un escenario ficticio con situaciones que no pasan en nuestras vidas”, apunta.

Asimismo, la especialista indica que actualmente es posible encontrar libros infantiles que tratan temáticas actuales desde un estilo ameno. De esta forma, el mercado editorial ofrece cuentos, cuyos personajes son adoptados, sus padres son separados o bien, su madre es soltera. Es decir, historias ficticias, pero que reflejan escenarios o situaciones posibles presentes en la vida de muchos niños.

Fabio dijo:
Esta forma "real" de encarar las historias es mas adecuada para los tiempos que vivimos. Pero existen cuentos que no pierden su vigencia en el tiempo, por ej. el Pastorcillo Mentiroso. Por otro lado he tenido acceso, a una colección de cuentos clásicos editado en Cuba, donde en vez de los clásicos caramelos y golosinas en las historias, aparecen la sopa y miel como premios a los personajes, induciendo a los niños a esas nutritivas formas de alimentarse.

Publicado el 26.09.08 05:43:00 AM

http://www.lanacion.com.py/noticias.php?not=205103

miércoles, 24 de septiembre de 2008

BAJO UN MISMO SOL. CAROL ROSALÍA CÁRDENES


Carol Rosalía Cárdenes Rubiera

Semblanza


Carol Rosalía Cárdenes, con su nombre de romance y su aspecto sólido, se quiebra al sostenerle la mirada de niña. Y es que está construida de células de amor de las que la mayoría de los mutantes terrícolas hemos prescindido hoy.

Egresada del Instituto Cultural Domínico-Americano y de la Alianza Francesa, también es Técnica por el Centro Cristiano de Asesoría Familiar, CECAF.

Su vida profesional es la comunicación y el servicio. Sin embargo, la necesidad de abordar la Literatura Infantil y Juvenil, la motiva desde hace muchos años y aunque es básicamente creadora, para ella será inevitable incursionar en la difusión y valoración de esta importante rama de la literatura. PoR eso es miembro del Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña y tiene tantos deseos de trabajar. Dibuja, colorea, narra, declama, hace títeres y asume a los sobrinos casi con tanta responsabilidad como sus propios padres.

Carol Rosalía Cárdenes es uno de los seres humanos que todavía saben escuchar y como buena escritora, también es observadora. Ella regala serenidad en una época en que todos estamos moviéndonos en múltiples búsquedas.

Uno de los problemas que siempre preocupa a los creadores de literatura, a los padres y a los maestros, es cómo hacer disfrutar a un niño del placer de la lectura. Nosotros tenemos la repuesta con la madre de Carol Rosalía, Doña Rosalía Rubiera de Cárdenes, una verdadera amante de la cultura. Contra un medio adverso, nada inspirador, esta dama ha sabido inculcar a sus seis hijos no sólo el placer íntimo y apasionante que se encuentra en los libros, sino la vocación de actuar sabiendo expresarse con las artes del lenguaje y haciendo, sin saberlo, lo que Hans Cristhian Andersen: encontrar poesía y fantasía en cada acto cotidiano de la vida. De manera concluyente, un buen lector transmite a sus hijos el don, por eso tenemos que mencionar a la madre de Carol como guía y ejemplo para formar hijos creativos, sobrinos, ahora nietos y hasta vecinitos, por lo que a mis hijas toca.

Carol Rosalía, ya lo pueden ver, irradia ternura y timidez y sin embargo, uno intuye que dentro de ella hay una recia personalidad normada por la firmeza. Una firmeza que nace de su anhelo de llegar a los demás a través del manejo de las palabras con todas las consecuencias. La enfermedad de los escritores la corroe y se ve condenada a expresarse para rehacer el mundo en cada narración, en cada cuento, en cada cuartilla embadurnada frente a sí porque si no, se le muere algo por dentro.

Sólo quien sabe de timideces y humildades puede captar cabalmente lo que significa esta noche para Carol Rosalía.

Dirigido a los seres con quienes mejor se entiende, aquí está su primer libro. El primero en lo que esperamos sea una fructífera carrera, como le ha augurado nuestro más insigne escritor, el profesor Juan Bosch. Carol sabe que esto es un compromiso que le hace a la infancia y esto sí que es un asunto de envergadura.

Digamos que Carol Rosalía Cárdenes ha nacido esta noche. Que al mismo tiempo ha parido su primer libro asistida por sus compañeros, especialmente Lucía Amelia Cabral; que su "bebé" ha sido bautizado, en una clara alusión a los Derechos de los Niños con el nombre: Bajo un Mismo Sol y que este no es más que una pequeña muestra del enorme potencial de literata que guarda en su alma de hada y que promete desplegarse página por página de ahora en adelante, no sólo para los niños y los jóvenes, sino para todos los que llevamos la fantasía en nuestras vida, sin importar nuestras edades.

Yo pido que Dios bendiga a Carol Rosalía Cárdenes esta noche especialmente y de aquí en adelante por siempre para bien de nuestra literatura infantil.

Leibi Ng
30 de octubre de 1995

Mi querida Carol, ahora de Grimaldi, se ha casado y tiene dos hermosos niños, una pareja. Hace años vive en los Estados Unidos de Norteamérica y sé que tiene cuentos y poesías guardados en alguna gaveta que un día abriremos juntas. Así lo espero. ¡Bendiciones, amiga!

La Estrellita Perdida

Por Carol Rosalía Cárdenes Rubiera
Diciembre, 1995

En el cielo se ha armado un gran revuelo y no ha de ser para menos, pues se ha perdido una estrella.
-¡No sé dónde pudo haberse metido! -lamentaba quejumbrosa Porción Brillante, -si yo misma la coloqué allá junto a Cerco Luminoso.
-Por descuidada ha de haberte pasado -reprochó Siempre Alerta -las estrellas pequeñas nunca, nunca, nunca se dejan solas.
-Seguro que cayó en uno de los grandes hoyos negros -sollozaba Tierna Luz -y sus lágrimas eran como grandes gotas de cristal que al caer al espacio se convertían en polvo cósmico color rosa, verde, violeta...
Pues ante todo, debemos encontrarla -indicó Siempre Alerta. Fue así como las estrellas hermanas se pusieron de acuerdo.
La vida allá arriba es muy ordenada así que no se podía perder mucho tiempo formando comités, ni programando estrategias. Tomaron acción y formaron una gran ronda exploratoria. Se movían al compás del gran Universo que emitía sonidos musicales en armoniosa danza.
Muchas luces después, Porción Brillante recorría la Vía Láctea, luego de deslizarse por los anillos de hielo, tropezar con algunos meteoritos y patinar entre los satélites que bailaban alrededor de los planetas.
Al fin la vio. ¡Estaba allí! Pero.. ¡Qué extraordinaria sorpresa! No era la misma estrella. Es decir, estaba toda transformada.
Porción Brillante apenas reconoció a Estrellita Perdida. Le hubiera pasado por el lado, de no haber sido porque ésta conservaba el mismo brillo, calidez y hermosura.
Pero, ¿quién la había colocado allí? ¡Era increíble! Estaba totalmente desintegrada. ¿Sería acaso obra misteriosa del Gran Creador? Seguramente lo había hecho para llenar de luz, calor y alegría el corazón de la gente.
Estaba en todas partes y en cualquier lugar, en Oriente y en Occidente, al Norte y al Sur... la Estrellita Perdida, con toda su brillantez, se encontraba cuidadosamente repartida y difuminada en la mirada de cada niño que habita el Planeta Tierra.
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Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...