miércoles, 17 de septiembre de 2008

ENTRE VERSOS Y DIBUJOS, EL ARCO IRIS



MARY COLLINS DE COLADO:
ENTUSIASTA PROMOTORA DE LA CREATIVIDAD INFANTIL 

Por Leibi NG

Alta y delgada, con porte de prima donna, pero minimalista, Mary Collíns, petromacorisana, (sangre cocola que esmerada educación anuncia), reparte su vida entre España, Italia y nuestro país en vuelos que no le impiden tocar los siete colores del arco iris.

Porque la vocación le surgió temprano, a los 14 años ya tenía sus “Cantos de Pajaritos”, álbum de poemas que firma como “Xandra”. 

Y tan fuerte como los versos fue la prosa ya que finalmente es periodista  y lo confirman sus  trabajos en la desaparecida Revista “Ahora” y luego en el diario El Caribe. Como le corrían los versos por las venas, sazonó la educación de sus cuatros hijas con métodos de la literatura vía magisterio e inventó un juego con sillitas de colores, fue guardando sus creaciones, bien dobladitas, entre encajes y conitos de hilo, costuras, compromisos, y viajes (el marido es ingeniero de aviones), por los países del mundo.

Sorprende saber que  Mary Collíns se llamó “Guribe” para bromear, en un programa de radio llamado “Amalgama de Colores”, producido por Max Reynoso. Guribe escribía coplas en la sección “Predicciones Astrológicas de Horóscopos personales para los nacidos bajo los signos de Leo, Tigres, paquidermos y Aguiluchos. Su humor y amor, por el deporte de vez en cuando se cuelan en sus poemas.

Pero lo que a mí me motiva, es destacar que Mary Collíns, sin ningún escándalo, tiene, si los sumamos todos, cuarenta y ocho años trabajando artísticamente con los niños y niñas de nuestro país y  es sin dudas, artífice de un método original que ha probado en las dos bibliotecas del Círculo de Bibliófilas: Ozama y Manganagua.

Me refirió  a Pinta-Ilustra. Una colección que va por cuatro libros. (Se obtienen a 35 pesos cada uno).  A primera vista, un Pinta-Ilustra es un cuaderno con poesías infantiles que se pueden dibujar.

En sucesivas miradas, es una vía excelente para educar la sensibilidad de los pequeños tal vez, armonizado con el método Montessori de permitir que los menores de 6 años alcancen su propio conocimiento a través de ciertas herramientas.

Mary Collíns ha explicado que escribe una poesía inspirada en temas muy variados de acuerdo al universo de los niños(as) a los cuales se dirige. Al lado, se coloca un objeto ilustrado, hecho por ella misma, que está destinado a ser iluminado o coloreado. El dibujo y el poema no tienen necesariamente conexión. Pero a través de ambos se cumplen funciones didácticas, estéticas y psicológicas.

Ahora bien, el reto está en que el niño(a) cree su propio dibujo (y si quiere lo colorea) a partir del poema que le insinúa o indica el camino. Después se puede elegir el que más le guste y posteriormente formaría parte de un nuevo libro de la serie con lo que se les da la oportunidad de participar activamente. Aquí padres, tíos maestros tienen la misión de estimular, de manera que los niños(as) sin más referencias que los versos, plasmen trazos que “digan” lo que sienten.

Recuerdo haber leído que el dibujo de un niño es su “Escritura” personal, que igual que su voz, tienen una forma de dibujar propia, singular.

Por esto hago un llamado a los padres particularmente para que no utilicen los Pinta-Ilustra como un simple entretenimiento para tranquilizar a los pequeños por un rato.

Lo ideal es que se sienten a su lado, escuchen sus lecturas de los poemas y participen de esa escritura personal que se irá desarrollando de acuerdo a su madurez.

Si juzgo a la autora como poeta, pienso que si de mi dependiera, le concedería el Premio Nacional de Calidad Literaria para la Infancia, porque esta dama que llena cada año las paredes de la casita de las Bibliófilas en la Feria del Libro con los dibujos y las pinturas de cientos de niños y niñas estimulados por su fuerzas bienhechora; que va de la Biblioteca Piloto Infantil Ozama a la de Manganagua dejando un rastro de arco iris; que tiene 48 años de trabajo consistente y voluntario, con escasisma ayuda, y que muy pacientemente guarda libros para ser publicados cuando el dinerito aparezca: ilustrados y listos para ir a imprenta los tienen que esperar niñas y niños dpminicanos que necesitan ese estímulo para su desarrollo.

Mary Collins de Colado es una verdadera poeta, autora de Literatura Infantil y Juvenil que nos hace sentir muy orgullosos de ser dominicanos.

Publicado en La Nación, DOMINGO 20 DE JUNIO DE 1999.
ilustración: http://rainbown2spain.spaces.live.com/blog/cns!D1E0DD159363E28F!2031.entry

GRUPO LIJ PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

El Dr. Oscar Holguín-Veras Tabar, la Licda. Brunilda Contreras y el Catedrático Rafael Peralta Romero
escritores pioneros en la literatura dirigida a niños y jóvenes.

"UN GRUPO CON INQUIETUDES LITERARIAS"

Preocupados por la creación literaria de la niñez y la juventud dominicana, un grupo de literatos dominicanos se unió el 6 de octubre de 1992 y formó el grupo de literatura infantil “Pedro Henríquez Ureña”.

La agrupación la forman 11 miembros:
Oscar Holguín-Veras, quien se encarga de la coordinación;
Brunilda Contreras,
Rafael Peralta Romero.
Lucía Amelia Cabral,
Eleanor Grimaldi,
Margarita Luciano,
Leiby NG,
Carol Rosalía Cárdenes,
Aidita Selman,
Doña Aída Bonelly de Díaz y
Nelly García de Pión.

Cada uno ha publicado algún texto. Unos tienen libros de narrativa y otros libros de poesías.
Desde su fundación, el grupo de literatura infantil se ha trazado metas, como la de recoger materiales folklóricos de otros autores dados a conocer, así como también de preparar textos que reúnan el trabajo colectivo de los mismos. Además se ha realizado conferencias, talleres sobre todo, se ha incursionado en el desarrollo creativo de narrativas de cuentos y poesías.

El grupo tiene preparado el primer libro colectivo, que trata sobre un personaje mitológico dominicano que es “la ciguapa” y en el mismo habrá un cuento de cada unos de estos integrantes, “lo importante es desarrollar este trabajo experimental partiendo de una misma base y una misma fuente nutricia.

“Lo interesante de este proyecto es ver el producto, como logran once cuentos diferentes a partir de ese personaje sin que ninguno tenga parecido, aunque por supuesto hay coincidencias de los rasgos del personaje”
expresó su coordinador.

Uno de los elementos que el grupo entiende que podría ayudar al desarrollo de la literatura infantil es que la Secretaría de Educación cree el Premio Nacional de Literatura Infantil. El grupo hace esa solicitud formal a la licenciada Jacquelín Malagón, para incentivar y valorar el trabajo literario dirigido a niños y jóvenes.

El pasado 6 de octubre, el grupo “Pedro Henríquez Ureña” cumplió el segundo aniversario de su fundación y para la ocasión elaboró una serie de conferencias con importantes invitados con temas relacionados con la literatura en sentido general y otras con aspecto realizado a la literatura infantil.

Estas serán realizadas en la Biblioteca República Dominicana, en el salón Máximo Avilés Blonda a partir de la 7:30 de la noche.

La primera conferencia se inició el pasado lunes 10, donde tuvo como invitado a Virgilio Díaz Grullón, quien realizó un interesante trabajo sobre vivencias y narrativas. Para el próximo miércoles 19 estará la doctora Laura Gil, con los Símbolos Jungianos en los cuentos de Hadas. El lunes 24 la conferencia será con el doctor Manuel Matos Moquete, con el tema Lenguaje Literario, y el lunes 31 estará el doctor Mariano Lebrón Saviñón, con el tema Literatura y Realidad.

Todas las personas que estén realizando trabajos de literatura infantil-juvenil e interesadas en formar parte de este grupo de literatura pueden dirigirse a (omitimos la dirección y teléfonos dado que es una noticia del sábado 15 de octubre de 1994).


Nota publicada en el periódico HOY, bajo la firma de Mery Acosta, en la Revista y bajo la sección "Iniciativas". Ojalá se pudieran conseguir las conferencias citadas y publicarlas.
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viernes, 12 de septiembre de 2008

JACINTO GIMBERNARD PELLERANO

La niñez es una capacidad imaginativa y una formidable apertura al asombro.
Nuestros vertiginosos tiempos, cargados de descubrimientos que, de un modo u otro, alcanzan a los humanos de todas las edades, atentan contra el asombro y la imaginación.
Así clamamos ¡que no nos quiten la fantasía! ¡que no nos despojen del asombro!
Este tomo de Cuentos dominicanos para niños, formado por narraciones de 19 autores nacionales, es el resultado de nuestro interés en fortalecer la capacidad imaginativa y el vuelo libre de las sensaciones de nuestros niños.
Con esta publicación estamos siendo consecuentes con los propósitos que motivaron a nuestro inolvidable Manuel Rueda, Director-fundador del Suplemento Isla Abierta del periódico Hoy y Director Ejecutivo de la Fundación Corripio, Inc. que patrocina esta edición.
Rueda, el humanista sin límites, entendía que los niños han sido los grandes olvidados de nuestra literatura, y se propuso mostrar la persistente verdad de que Isla Abierta es efectivamente una isla abierta hacia lo constructivo, hacia lo que requiere nuestro país para levantarse, ascender y triunfar como nación.
Así, en marzo y abril de 1985, dedicó tres ediciones de Isla Abierta a estos cuentos infantiles.
¿Qué mejor que ocuparse de la infancia? Con mayor o menor sinceridad se repite que en la niñez está el futuro. Y es cierto.
Anatole France escribía en El libro de Susana que "Los niños viven en perpetuo prodigio; todo es prodigioso para ellos; la divina ignorancia los envuelve".
Con esta publicación, la Fundación Corripio, Inc. desea contribuir a nutrir la fuerza imaginativa de la niñez dominicana, invitando al viaje por sensaciones, ensueños y fantasías, que son, al fin de cuentas, valiosas herramientas para evitar quedar presos en esquemas cerrados y mustios.
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martes, 9 de septiembre de 2008

Mañana, mañana...



El día estallaba en rayos de luz.
Pétalos y hojas danzaban galantes.
La brisa y las flores tenían un romance.

Las nubes en fila formaban figuras
repletas de orlas azules y rosas.
Era exuberante la belleza fresca.
Transparente el día, estallaba en júbilo.

Una hermosa niña, con ojos de seda
miraba sin ver: -¡Ah que tiempo lento!
Mañana yo quiero estar en otro lugar 
y entonces feliz danzaré de contento.

El día, que tanta bondad había desplegado 
para que la niña sintiera su agrado
enconado tapó el sol, con viento y con lluvia,
nublando aquel día, frustrado marchó.

Moraleja:
Así en esta vida, vamos unos cuantos: 
Perdiendo de vista lo que nos rodea 
soñando con pájaros volando
y pasa el presente sin poder disfrutarlo.

¡APARECIÓ CHUIC!


Dibujo de mi sobrino, Wolfrang Michael Eberle Ng (Loby), cuando tenía 5 años. Ahora tiene 23 y se fue a estudiar chino mandarín. Te extañamos Loby.
Posted by PicasaLa Alegría de Vivir

Chuic era un murciélago chiquito de San Cristóbal.
Claro que no era bonito, pero su mamá le dio tantos
besitos cuando lo amamantaba, como mosquitos le puso en
el hocico para enseñarlo a cazar, y nunca tuvo tiempo de
pensar en el asunto de la belleza.
Feo o bonito, era fuerte, saludable y, por supuesto, un
gran cazador de insectos y mejor fructívoro, o lo que es lo
mismo, comelón de frutas.
Chuic pensó en los amigos de la cueva. Ese día habían
apostado: quien comiera primero trescientos mosquitos,
ganaría los sabrosos mangos de la finca de doña Rosa, la
más grande de la provincia.
Lanzó un agudo chillido. El sonido avanzó en ondas,
evitando que chocara con los árboles, edificios o palos de
luz. Simplemente, las vibraciones avanzaban sin obstáculos,
indicando vía libre o chocaban con algo y se devolvían por
donde Chuic no podía pasar.
La noche estaba oscurísima. Capturó una mariposita,
¡ummm!; otra, ¡aaaah!, después un mosquito y... ¡tran!
¡Tremendo choque con el tronco obeso de una mata de
almendra!
Todo adolorido e inconsciente, fue encontrado horas
más tarde por Plin, Llin y Long, sus mejores amigos.
-¡Ay, Chuic, se te dañó el radar! -se lamentó Long,
compasivo.
-Llevémoslo donde Galena*, la lechuza. Ella sabrá qué
hacer -sentenció Plin, demostrando su sentido práctico.
-¡Rápido, vamos! -resolvió Llin.
Cada uno lo tomó por donde pudo y emprendieron el
vuelo. Así lo llevaron donde Galena, completamente
desmayado.
-Manténganlo en observación. -recomendó ésta
mientras le aplicaba hojas medicinales sobre los
magullones.
¡Pobre Chuic! Cuando despertó, sintió su hociquito
deformado y se puso muy triste. Se deprimió, es decir,
agregó a sus golpes físicos un problema del espíritu. Sufrió
temblores, perdió sus reflejos y como estaba fatigado o
cansado, casi ni se movía.
Chuic se sentía fracasado, perdido en la terrible
claridad del día.
-¡Ay de mí! -lloraba. -Ahora no soy más que un simple
ratón. Me pondrán un lazarillo. Perderé mi preciosa
libertad. No podré comer mangos, ni guanábanas, ni
manzanas de oro... ¡y ni hablar de la emoción de capturar
mosquitos en el aire! ¡Buaaah! ¡Estoy sordo! ¡Buuaah!
Tres días y tres noches lloró Chuic. No comió, no
bebió, no habló.
Todos estaban desesperados, porque no hay peor
ciego que el que no quiere ver. Chuic estaba negativo,
quejoso, pesimista... había que abandonarlo, ¿verdad?...
-¡No! -gritó Long. -Ahora es que Chuic nos necesita.
Vamos a convencerlo de que su problema tiene solución.
Así, idearon un plan. Se turnaron para leerle,
conversar, ponerle una musiquita y así no dejarlo solo ni un
momento. Le llevaron frutas en delicioso coctel. Le pasaban
las alitas por el cuerpo. Sin Chuic en el grupo, la diversión
no existía. Tenían que hacerlo reaccionar.
Sin embargo, Chuic seguía ausente de todo, con la
mirada perdida y completamente inmóvil.
Fue entonces que los tres amigos decidieron algo
extraordinario.


Una noche de luna llena, iluminados por su mágica luz,
tomaron a Chuic por dos de sus cuatro patas, extendiéndole
cuanto pudieron el patagio, la membrana que une los dedos,
patas y cola de los murciélagos. Volaron a toda velocidad,
alto, muy alto, y cerca de la mata de mango más olorosa
que encontraron, lo soltaron.
Chuic cayó al vacío con los ojos muy abiertos. Sintió
que iba a morir. Caía pesadamente en el abismo oscuro con
las alas plegadas... Entonces, lanzó un tremendo chillido,
despidiéndose de las frutas maduras y la amistad sincera.
¡La noche le devolvió en eco todos los tonos de su grito!
Abrió sus patas. Planeó como siempre lo hizo. Subió,
bajó, mordió las CBfrutas... Se enfrentó a la oscuridad
buscando a sus amigos, que victoriosos, volaban a su
encuentro.178

Cuando regresaron a la cueva, el quiróptero herido
había desaparecido. En su lugar estaba de nuevo el más
valiente y bullanguero Chuic, con toda la alegría de vivir
apostando a que se comería todos los mangos de la finca de
doña Rosa.%^


* Galena, como Galeno, el médico de la antigüedad que le dio su nombre a los doctores de hoy.

viernes, 5 de septiembre de 2008

CRISTIE

ESCRIBÍ este cuento para María, la madre de esta niña hermosa que se fue a danzar con la luz. No sé dar pésames. Me anulo totalmente cuando sé que alguien está de duelo. Cuando yo me muera, espero irme tan discretamente como nací: sólo lo sabrán mis hermanas y hermanos.

Cristie

(¿Habrá forma de explicar la muerte?)

In memorian, 20-12-96.

Ella no lo sabía, pero por sus ojos asomaba un paisaje de

luna. María sintió que aquel paisaje le pertenecía y nadie se lo

podría quitar. Desde que la miró, sintió deseos de viajar a la

noche. Por eso la cargó y se la llevó a casa, sin oír las protestas

de la gente sensata. No había más que una necesidad de amor

entre madre e hija, entre mujer y niña. La bautizó con nombre

divino. ¿Qué otro nombre serviría a una niña que llegaba cual

Moisés en medio de su esterilidad? Creció tomando el biberón,

pero contrario a otros bebés, adoraba los cítricos como el

limón. No se sabe si adquirió ese gusto de chuparlos por imitar a

su papá o si es que de donde venía, lo agrio resultaba tan

irresistible como a nosotros lo dulce.

Cristie y María se hicieron inseparables. Día a día, Cristie

demostraba singular personalidad. Quería sus propias cosas,

suyas, de más nadie. Compartirlas sólo a veces con la hermanita

que cual milagro llegó más tarde. Añoraba el retorno de María,

para exigirle que la llevara a pasear, con un deseo insaciable de

abarcar en sus ojos cuanto podía mirar.

En uno de esos paseos, Cristie encontró un rayo de luna.

Bailoteaba como reflejo sobre un espejo y no se estaba quieto

para que ella lo pudiera tocar. Subía, bajaba, se escondía en la

oscuridad para luego renacer, haciéndole mil guiños, llamándola

para que fueran juntos a algún lugar. Cristie se quedaba

encantada y María, al no ver nada, pensaba que estaba

contemplando un ángel y no estaba muy equivocada, porque era

un ser de luz. Prendada de aquel reflejo, Cristie empezó a

cambiar, porque sin darse cuenta, se había encontrado con parte

de su ser y sus pocas palabras no le permitían decirlo, ni ella

misma lo podía entender.

Al regresar, María se sentía confundida, porque su niña se

quedaba mirando el firmamento sin comer ni hablar. Su corazón

de madre le decía que las estrellas le estaban recitando versos,

contando cuentos y cantando nanas imposibles de imitar. Su

preocupación aumentaba a medida que Cristie se alejaba. En

realidad, había destellos de estrellas en sus pupilas y el paisaje

lunar se hacía cada día más grande.

Una noche, Cristie le pidió a María que salieran de nuevo a

pasear. Algo le decía que tuviera cautela, pero ya se había

enfrentado antes con la línea invisible que divide nuestro mundo

de la dimensión de luz. Su amor le infundía coraje. Agarró

fuertemente la manita de la niña y salieron a encontrar la suave

brisa nocturna. Era invierno, tiempo de navidad. Los bombillitos

multicolores adornaban los jardines y un eco de alegría se

colaba por entre sus cabellos. Fue entonces cuando Cristie

volvió a ver al rayito de luz de luna. Se puso tensa y concentró

todo su interés en alcanzarlo. María pudo verlo también y supo

que nada podía hacer. Soltó despacio la pequeña mano y se

dispuso a aceptar la eterna voluntad del Gran Ser. Cristie corrió

hacia la luz. María dio algunos pasos tras ella, pero la niña se

volvió para detenerla.

-Llegó el momento. Piensa en Heidi y no sufras más.

Las lágrimas llegaron como siempre, haciendo un nudo en la

garganta. María se llevó las manos hasta el cuello para no gritar,

al ver que su pequeña se encontraba con el travieso rayo en un

abrazo infinito. De un salto, desaparecieron reflejo y niña. María

cerró los ojos para quedarse con la imagen de su Cristie en la

memoria, eterna bailarina de luz.

OBRA COLECTIVA PARA NIÑOS Y JÓVENES

Eleanor Grimaldi, Margarita Luciano, Carol Rosalía Cárdenes y Aída Bonnelly...
Rafael Peralta Romero, Brunilda Contreras, Marianne de Tolentino, Leibi Ng y Lucía Amelia Cabral.

Santo Domingo, 1999. Banreservas pone a circular libros “Presencia y Huellas de la Leyenda”

El Banco de Reservas de la República Dominicana puso en circulación los libros “Presencia” de María del Carmen Prosdocimi de Rivera y “Huellas de la Leyenda”, del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes en el marco de la II Feria Internacional del Libro Santo Domingo 1999.
El director general de la entidad financiera Roberto Saladín Selin, quien tuvo a su cargo el discurso central del acto llevado a cabo en el Auditorio Juan Francisco García del Conservatorio nacional de Música, expresó que ambas obras corresponden a los volúmenes VI y VII de la Colección Bibliográfica Banreservas.
Dicha colección, la cual consta con 20 libros publicados, resaltó Paladín que constituye un ejemplo singular de constancia y entusiasmo por un proyecto relevante y hermoso, que ha contado siempre con el apoyo del Consejo de Directores de la entidad.
Indicó que por los temas que tratan los libros y por la maestría con que fueron escritos, tienen una decisiva importancia para la bibliografía dominicana.
El doctor Paladín refirió además que “Presencias”, autoría de la señora Prosdocimi de Rivera consta de una magnífica selección de artículos publicados en el suplemento sabatino del periódico El Caribe. El libro que aborda críticamente la obra de otros autores, está dividido en dos secciones, una sobre narrativa y la otra sobre poesía, la primera parte se inicia con un estudio de la novela “El Oro y la Paz” del profesor Juan Bosch.
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Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...