sábado, 8 de junio de 2024

Más imágenes de la puesta en circulación del libro de Rosa Francia Esquea y Sofía Betancourt Hernández. “Pinceladas y versos”

 




La adorable Geraldine de Santis aportó el prólogo



Verouscka Freixas presentó la obra

«La escritora Rosa Francia Esquea y la joven ilustradora Sofía Betancourt Hernández, quienes unieron su arte para plasmarlo en un libro infantil de poemas e ilustraciones titulado “Pinceladas y versos”, el cual fue auspiciado por Ediciones Unicaribe y Fundación Verónica Sención.







El ejemplar, que está traducido en idioma inglés por Lissette Vega de Pourcell, es otro aporte de la periodista Esquea a la bibliografía infantil de nuestro país y para Sofía será un estímulo para seguir innovando con su visión creativa, apoyada y orientada por su querida abuela Verónica Sención, una gran gestora cultural que no se cansa de producir, siempre entusiasmada de proyectar todo lo que huela a cultura».
Xiomara Pérez. Listín Diario




Felicitamos a Rosa Francia Esquea por su nuevo bebé: “PINCELADAS Y VERSOS / STROKES AND VERSES” Poemas ilustrados por la niña Sofía Betancourt Hernández.

 

Yuan Fuei Liao en la puesta en circulación de la nueva criatura impresa de la magnífica ROSA FRANCIA ESQUEA: “PINCELADAS Y VERSOS / STROKES AND VERSES” Poemas de la escritora Rosa Francia Esquea ilustrados por la niña Sofía Betancourt Hernández.

La obra es fruto impreso de 
Ediciones Unicaribe y Fundaver, y fue dada a conocer al público en el Salón BDI de UNICARIBE, en la Av. George Washington, Km. 7, Urbanización Tropical de Santo Domingo.











martes, 4 de junio de 2024

Biblioteca Pública Froilan Tavares Hijo abre de nuevo sus puertas para dar SERVICIOS a la ciudadanía ¡AHORA SÍ! Felicitamos al Ministerio de Educación por tan atinada apertura en donde más se necesita♥L

 

Fachada de la Biblioteca pública

Develan retrato del Dr. Froilan Tavares Hijo en presencia de su nieto. Javiel Elena, director general de Cultura de MINERD y la directora de la biblioteca Karina Ramírez

La escritora Leibi Ng


Sala infantil Leibi Ng

Las familias Ng-Báez, Ng-Fernández, Ng-Eberle, Ng-Martínez, Trinidad-García y Ng-Feng dando apoyo a la apertura de la Sala Infantil con el nombre de Leibi Ng

domingo, 26 de mayo de 2024

Salto a las estrellas, de Leibi Ng


"Saltó con tal impulso, que llegó hasta la órbita espacial. Allí pudo disfrutar de “los aerolitos, cometas, astros y mensajes de Dios”.

Por Karina Castillo



Salto a las estrellas, de Leibi Ng

Un rato en el Cielo no es como en la Tierra.

Aquí hay un horario, allá está lo eterno.

Sin prisa y sin tiempo transcurren las cosas

en el cielo quieto, el gran firmamento…Leibi Ng. *




Leibi Ng, escritora, publicista, poeta, gestora de literatura infantojuvenil por excelencia, muestra en sus obras una sensibilidad y empatía únicas, conectando y contagiando a todos con su espíritu creador.

Salto a las estrellas es la historia de una gatita que podía hacer lo que todos los felinos: Se estiraba con gran facilidad, saltaba y hacía malabares. La única diferencia consistía en que era nada más y nada menos que una trapecista de circo. La protagonista era toda una estrella, tan buena en sus destrezas, que tenía diplomas que la certificaban con los títulos de…

“Los Ocho Saltos Maravillosos

Las Ocho Contorsiones Máximas

Las Ocho Maromas Imposibles”.

Aún con toda esa fama, este personaje se aburría un mundo. Todo era una rutina para ella, por lo que procuró tener un cambio: Saltó con tal impulso, que llegó hasta la órbita espacial. Allí pudo disfrutar de “los aerolitos, cometas, astros y mensajes de Dios”.

Mientras observaba el universo, sus ojos cambiaban de color “de acuerdo a su asombro” y, cuando saltó a las estrellas, realizó su estiramiento con una libertad, que sintió “cada tendón y su piel vibrar como un tambor caribeño”.

Más cerca de los astros, conoció a un nuevo amigo, “de mirada sonriente”, llamado Nicholas San. Juntos exploraron el firmamento y hablaron de la vida, de por qué era importante tomarla con más calma, disfrutar y encontrar nuestra verdadera vocación.

En su diálogo, llegaron a la conclusión de que no basta con realizar nuestras acciones bien, sino que hay que hacerlas con amor. Por eso decidieron ir de estrella en estrella, crear cosas nuevas y convertirse en “activistas por la felicidad”.

Leibi Ng, con su singular creatividad y sensibilidad, nos ofrece una historia diferente, llena de candor y a la vez con un mensaje profundo acerca de la motivación, y del sentido verdadero de las cosas. La misma invita a vivir con propósito, “a amar lo que hacemos y hacer lo que amamos”, abriendo nuestra mente a todas las posibilidades.

Salto a las estrellas es una historia amena. Su lenguaje claro, llano, lleno de diálogos interesantes e imágenes poéticas cautivantes, mantiene conectado al joven lector, de principio a fin, y con sed de leer seguir leyendo.

Su narrativa es vívida y fluida, e inspira al lector a reflexionar sobre su propia existencia, a mirar las estrellas y atrevernos a “saltar” más allá del trampolín que nos pudiera limitar, hasta encontrar los dones y habilidades que nos hacen, quizás no perfectos, pero únicos en este espacio sideral que llamamos Humanidad.



Enhorabuena por todo lo que nos mueve y conmueve: las historias, los poemas, las palabras, los sueños, los saltos y las estrellas.

Ng, Leibi. Salto a las estrellas. Colección LOQUELEO, Editorial Santillana, Santo Domingo, 2015.


*El Epígrafe es un fragmento del poema Luna de lunares, de Leibi Ng.


KARINA CASTILLO ckarinacg@gmail.com

LEIBI NG

SALTO A LAS ESTRELLAS https://acento.com.do/autor/kcastillo.html


viernes, 17 de mayo de 2024

¿POR QUÉ EL QUIJOTE? ¿POR QUÉ LA AUYAMA?

 

Emelda Ramos

Mi no-aburrida vida no me permitió encontrarme con EL QUIJOTE DE LAS AUYAMAS cuando salió en 2016. Lo fui a buscar más de una vez a Santillana, pero no me tocó encontrarlo. Tampoco lo hallé en mis vueltas entre los libros usados de la Mella y la Duarte. Hoy, a ocho años de su nacimiento impreso, es que lo conozco como debe ser el encuentro de lector/libro, obra en mano y sentidos alertas.

Ante Emelda, la hija de Gustavo Ramos Portorreal y de Ana Concepción Tejada Bretón, la habitante de su «casa de frente al azul», no queda más que bendecir la tierra porque ¡qué cabeza tan bien amueblada! ¡qué mente tan nítida y capaz! Es un orgullo pisar la tierra que ella eligió para nacer. Emelda Ramos tiene bien ganado su alto puesto entre los literatos dominicanos, sin discusión.

Ahora que escribo siento sus ojos inquietos sobre mí. Su voz ágil y la vitalidad de sus frases. Porque yo quiero que me expliquen cómo es que no se crea una fórmula EMELDA para hacer literatura. Cierto que mi entusiasmo me crea una aparente desventaja, porque el que mucho halaga pierde credibilidad, pero no en mi caso, en que me creo lo que digo y no reculo.

Para usted escribir una obra dirigida a los niños mayores de diez años no es que tiene que ser un genio, pero al menos orillarlo un chin.

Lo primero que nos preguntamos es ¿qué tiene que ver El Quijote con una auyama? Y aunque en la obra de Cervantes se mencionen las calabazas, el ingenio de la señora Emelda une varios problemas contemporáneos con personal disposición.

¿Los niños pierden interés en los estudios por estar pendientes de celulares, tabletas, audífonos, televisiones y juegos? Verdad indiscutible. Preocupación de todas las casas. La protagonista es enviada al campo, (con un diario al que no está acostumbrada), donde los abuelos. Pero lo que debería ser un viaje placentero, es punitivo, pues precisamente por bajar sus notas los padres ponen distancia entre ella y los artefactos, a ver si aprende.

El ambiente de Claridiana se establece, extraída de su cotidianidad en una casa de campo repleta de enseres y costumbres extraños, presagiando el aburrimiento y sorprendiéndose por los cambios inesperados de una familia numerosa y muy espontánea.  Hay quejas por todas partes con lo que se establece el conflicto y real y doméstico en diferentes direcciones.

Se pierden objetos y los dueños protestan. Entonces se le pierde el diario a ella y Claridiana empieza a buscarlo por dentro de la casa y por fuera, cuando… ¡el destino la une a El Quijote! No cualquier caballero andante sino uno de las auyamas que crecen en el patio de la finca.

La misma auyama que ella odiaba en la sopa y amaba en las tartas, iba a resultar en una experiencia vital para la niña citadina.


La descripción que hace Emelda de la planta y el giro fantástico del personaje inventado es ágil y verosímil dentro de la construcción literaria que regala una aventura en toda regla.

Y es aquí donde la literatura es grandiosa. Basada en el hecho científico de que las auyamas o calabazas son Cucurbitáceas, una familia de plantas que consta de aproximadamente 965 especies en alrededor de 95 géneros, El Quijote de las Auyamas va directo al asunto cuando hunde su espada en la auyama en su punto de madurez y extrae el tesoro: LAS SEMILLAS.

 Y entonces leemos:

«Y como si fuera un libro viviente, oí su vocecita ronca: —Auyama: planta de las cucurbitáceas, de tallo rastrero, o trepador, con hojas muy grandes, cubiertas de pelillos picantes, y frutos de bayas, cuyas semillas tienen la cucurbitacina de la felicidad… ¡Aaah!».

No pude evitar quedarme pensando en la palabra «felicidad». Me pregunté si yo era feliz cuando comía auyama y sí recordé dos momentos: La auyama al horno que me brindó mi amigo Luis Carvajal y el pastel de calabazas que hace la mamá de Pau, el de Papaupa. Pero también recordé a Fabián, en España, frotando los dos extremos del pepino para quitarle el amargo, un gesto del que me reí entonces, pero resulta que tiene su aquél.

Ciertamente las cucurbitáceas tienen la cucurbitacina o cucurbitina, una sustancia que logra inmovilizar parásitos intestinales. Y es tan fuerte en las plantas que aleja a muchos insectos. Pero donde está la «felicidad» es en las semillas de la auyama, (que los españoles comen por pi pá y los asiáticos también) porque tienen TRIPTÒFANO, aminoácido que ayuda al organismo a producir la famosa SEROTONINA, una sustancia que usan los nervios para enviarse mensajes (o de manera más científica: neurotransmisor). Cuando no tenemos suficiente serotonina en el organismo, aparece la depresión, ese «perro negro» que trepa en nuestra espalda y nos quita el entusiasmo y la motivación.

Entonces comprendo la genialidad de Emelda Ramos quien crea unas imágenes dignas de cinematógrafo, acelerando el encuentro de Claridiana de Santo Domingo con El Quijote de las Auyamas, en un increscendo fabuloso, digno de “Las habichuelas mágicas” de Hans Christian Andersen, al tiempo que oferta a la infancia urbana la posibilidad de sumergirse en una “selva” verde y amarilla de ondulaciones tipo montaña rusa.


El Quijote de las Auyamas se hace experto cabalgando los tallos de las plantas que crecen sin parar frenéticamente llegando a una apoteosis botánica cuando hunde su espada de cobre reluciente en la auyama. Probar las semillas, así por así no me pareció chévere porque no es lo mismo, pero hago mío el momento y lo acepto. Tirar las semillas, como sembradores borrachos, sí que me gustó por envolvernos en la sensación del crecimiento y de la abundancia

Claridiana de Santo Domingo no tarda en darse cuenta, de que el objetivo del extraño ser del huerto era hacerla una pequeña Miguel de Cervantes para que escribiera la aventura de sus "vacaciones" en el DIARIO que le regaló su mamá, que desapareciò y fue encontrado para recordarnos que «el corazón de la auyama solo lo conoce el cuchillo» y que solo ella había vivido en su pequeño cuerpo de giganta Andandona de Majalahonda (inventado el sitio para extraviarnos de Getafe), o Giganta Cariculiambra de Malindrania, ese encuentro único con el duende, enano, Pulgarcito o Quijote hortelano que la enseñó que en los alimentos está la salud y la felicidad.

Leiby Ng

17/5/2024

viernes, 15 de marzo de 2024

Cuerpo en una burbuja: una innovación de la poesía dominicana


Ryan Santos

Agradable ha sido para mí sumergirme en otra obra del prolífico escritor dominicano Julio Adames, a quien tuve la oportunidad de conocer en el reconocimiento que le realizó el año pasado el Taller Literario Virgilio Díaz Grullón del CURSA-UASD, del cual formo parte. En otras ocasiones (precisamente para presentar una breve reseña del mismo autor), me había sumergido en el mundo narrativo de Adames, especialmente en el microrrelato, en donde disfruté un montón. Lo mismo me sucedió con su poesía —en este caso para lectores ya consagrados con una formación de lectoría desarrollada—, pero no había leído su literatura infantil, para mí era un tanto desconocida. Es por ello que, en la presente ocasión, les vengo hablar sobre su obra Cuerpo en una burbuja, libro que resultó ganadora con el Premio Nacional de Literatura Infantil (concurso que cada año realiza el Ministerio de Cultura) en el año 2006. Sin más preámbulos, comencemos:

Cuerpo en una burbuja, es un poemario sumamente interesante y a la vez atrayente, que destaca por la limpieza de su lenguaje, por sus saboreables metáforas, por la inevitable musicalidad que yace en cada verso. Compuesto de cuarenta y seis poemas, esto libro se caracteriza por su gran diversidad, ya que está compuesta por el verso libre o versolibrismo (subgénero de la lírica que surgió como vanguardia en la República Dominicana a inicios del siglo XXI, que no se arraiga a ninguna regla de composición poética como el número la rima y ritmos, sino que, más bien expresa los sentimientos creando sus propias bases), explorados por grandes poetas nuestros como Otilio Vigil Díaz, Zacarías Espinal, y en parte el gran Domingo Moreno Jiménez con su Postumismo.

A pesar de ser una obra escrita para los más pequeños, aquí Julio Adames explora diversos temas de cortes filosóficos. Entre los poemas donde yacen dichos planteamientos, podemos citar “La espera”, “Qué le pasa”, “Los senderos del caracol”, “Soldadito”, “Mi tesoro”; entre otros. Estos temas, van desde la muerte hasta el Ser y el No Ser, el sufrimiento eterno de los hombres, la soledad, el pasar fugaz e inevitable de los años, la reflexión, el incomprensible sentid de la vida. A continuación, les comparto el último escrito mencionado, que para mí es uno de sus mejores logrados:

Mi tesoro

Veamos:

Mío sólo tengo el espacio infinito

y el caballo invisible que corre en el bosque

y la luna que arranco jazmín

y el agua que bebo del alba

en el claro resplandor

de agosto.

En el presente texto, podemos visualizar un conjunto de elementos simbólicos sumamente  interesantes, de los cuales quiero mencionarles unos tantos. Lo primero sería el “Infinito”, que no es más que el camino a recorrer por la vida. Ese “Caballo invisible” aquí representa la muerte que nos persigue a cada instante; el “Bosque” no es más que el más allá, mientras que “Luna, jazmín, agua, resplandor y agosto”, representan la belleza, la esperanza, la vida. En cuanto a los temas que recurre el autor, está ese significado del No Ser, como aquel hombre (todos nosotros) que no es más que una masa sin un Norte, que vive de momentos expirados y de recuerdos, sin encontrar su verdadero propósito en la vida.

Además de lo ulteriormente expresado, Cuerpo en una burbuja explora nuevas formas de poetizar de notable innovación, trabajando tanto el juego gramatical en más de tres poemas; el simbolismo, la teoría de la circularidad (también explorada por escritores de la más alta alcurnia de la literatura universal como Julio Cortázar o Jorge Luis Borges), el surrealismo etcétera.

Antes de terminar estas líneas que actualmente transcribo desde mi teléfono y bajo una bombilla encendida que me hace sudar hasta el pensamiento, debo decir que recomiendo esta obra a todo público lector, porque, a decir verdad, se va disfrutar desde su primer hasta el último verso, y navegaremos tanto por la selva como por el espacio, y pasaremos lentamente por la soledad; hasta abrazarnos levemente con el picaflor, para cantarle a la luna —bajo una noche estrellada— desde la profundidad extasiante de nuestros sueños.

ENSAYOS

Cuerpo en una burbuja - Ensayos - FUCELI - Julio Adames - Literatura - Ryan Santos

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