viernes, 20 de noviembre de 2020

BTS (방탄소년단) 'Life Goes On'

Una canción ha sido desde tiempos inmemoriales, un detonante, ya sea que se tome la Bastilla, nos inmolemos en la guerra, o salvemos la Patria y a la Humanidad. Dame un himno, un canto, un coro, una voz que toque el alma, ¡y moveré el mundo! Leiby Ng 



 «Todo el mundo tiene una "enfermedad" mental de una forma u otra. En la pandemia, sentí que cuando tuvimos la oportunidad de tomar un descanso, fue un descanso teñido de incertidumbre.

Era una enfermedad de nuestra propia profesión. BTS es bueno para superar las dificultades, creo.» JH: Jhope. Conferencia de prensa BTS 20 de noviembre de 2020

 

LA VIDA TIENE QUE SEGUIR

En el inicio del vídeo se ve a Taehyung, conduciendo un auto y se quita la mascarilla. Gesto y símbolo, que nos ubican en el momento tan dramático que vivimos. Las noticias diarias desde finales del 2019 han sido de pavor con estadísticas diarias de fallecidos. Atemorizados, nos atrincheraron en nuestras casas, enfermos y sanos. Enorme tributo se cobra COVID-19 mientras la ciencia y la tecnología luchan por conseguir una salida. 

Un nuevo orden mundial se impuso en tiempo record. Los abrazos cotidianos, los besos y la cercanía se convirtieron en armas letales. Imposible salir sin protección y precaución… La vida social se paralizó de golpe y los desinfectantes se hicieron imprescindibles. Los hábitos que tanto influyen en nosotros, brutalmente se modificaron. La vida cambió sin previo aviso tal como dice la letra de Life Goes On.

 

                                   Sam Kim / Kim Geon Ji. OST Goblin. Canción Who Are You

«¿Donde estoy?

¿Quién soy? (Quien soy, quien soy)

Esta soledad como una prisión (soledad, soledad)» (Por favor, búscala, es hermosa y expresa determinación).

Nam Hye Seung / Park Jin Ho

«… Mi seguridad no alcanza, una lanza abrió un costado
Detrás de esta mascara hay un chico asustado
¡Quebrado! ¡Quebrado!
Miedo de morir, antes de saber vivir…» Pedro Aznar

Gaho. Kang Dae-ho. OST Itaewon Class

«Necesito coraje ahora
incluso si no brilla, apoya mi sueño
Tendré eso último
incluso si corro con un pie como si estuviera roto
voy a seguir mi camino...»

Dong Sung Seo / Sam Han / Sung Il Park


Frente a un mundo colapsado en todos sus niveles, a los artistas con su alta sensibilidad les toca un papel protagónico, profético y orientador.  Mi letargo empezó a desaparecer con Sam Kim, nacido en Whashington y su Who Are You, en la serie Goblin, conmovedora y trascendente. Luego vi Itaewon Class, de inicios de 2020 donde se aprecia la canción de Gaho, Star Over. Escuché y me llené de energía. Luego, con Adela, de menos de 4 años aún, descubrí Boy Whit Luv, de BTS (feat. Halsey) y mi algarabía llegó olvidándome de la pandemia y el confinamiento. Bailamos, bailamos, fuimos felices… Y lo soy cada vez que la escucho. Me pregunté dónde yo estaba antes de descubrir las series asiáticas y por ahí empieza una a descubrir artistas. ¿Rap, yo? ¡Ni muerta! Pero resulta que el rap que yo conocía no tiene nada que ver con este otro rap que crean los asiáticos. Lógico, conozco tres cosas nada más. Estoy sobre la marcha. Pero una cosa sé. No es vulgar ni ordinario.


BTS con las sonrisas, las danzas de perfectas coreografías, las improvisaciones propias de sus edades, la camaradería cultivada; el color y la vitalidad de la vida a los 20 años, la búsqueda de la perfección en el trabajo, sus personalidades, sus conductas empáticas… son una maravillosa herramienta para soportar la dura realidad y no terminar quebrados, sino con las pilas puestas, o sea, salvándonos a nosotros mismos. Cuando los veo siento que son hermoso contraste para millones de jóvenes que se aburren a la primera sin descubrir sus propias posibilidades, pues les falta motivación.

Jin, Jimin, J-Hope, Jungkook, Suga, RM y V, quienes forman la banda BTS (con más de 7 años trabajando con éxito), significan para mí una ejemplar respuesta HUMANA y ARTÍSTICA a la catástrofe. Y a pesar de que existen muchas otras bandas de chicos muy talentosos a los cuales ya les llegará su momento, creo que era el destino de BTS ser luz para la humanidad, consciente como nunca de su fragilidad e indefensión, ante la epidemia en este histórico momento. 

Apoteósico concierto virtual de BTS Map Of The Soul ON:E. Éxito mundial. Se hicieron dos.

Prueba de su coherencia es la continuidad de las producciones que conozco y que son las de mayor suceso por ser las más recientes: Mapa del alma y ahora BE. Ingeniosos, enfocados, dinámicos, llenos de facetas y de profunda significación como los mismos seres humanos que ellos son.

El propio método de quienes decidieron la formación artística de jóvenes promesas del arte, encerrándolos en hogares para cultivar la convivencia y llenar una disciplinada agenda de preparación artística, ya obliga a los artistas a convertirse en familias más que amigos. Esta escuela y el uso de la tecnología, saca sus personalidades y caracteres con una espontaneidad fresca y atractiva para el resto de jóvenes en el mundo que los toma como referencias. 

¿Por qué no ha sucedido con artistas occidentales? Voy a ser yo atrevida. Una mezcla de factores centra en Corea del Sur esta responsabilidad. Como asidua de k-dramas de todo tipo que soy, (no hay uno que no deje fuertes enseñanzas morales) creo se han dado las condiciones para UNIR la visión occidental del arte (y sin mayor investigación, pongo aquí los miles de coreanos que han salido a estudiar a Europa y a América, retornando con una visión del mundo distinta que al mezclarse con el ser asiático han dado como resultado obras literarias, cinematográficas, teatrales, de espectáculos, composiciones y coreografías (danza), de extraordinaria belleza. Sumo la influencia norteamericana (igualito que aquí desde 1916 y 1965), cuya fuerza nadie niega. Yo no sé por qué no hablan más del “milagro coreano” * porque de que lo lograron, lo lograron, y como ven, no me limito a la economía y la tecnología ya que tenemos en casa la marca del automóvil, del celular, de la tele, de... ¡cuántas cosas!. 

La unión de una filosofía profundamente enraizada en la tradición, con métodos innovadores y modos de actuar reconocidos en la industria artística, sea cine, televisión, teatro, música en todos sus niveles, para unos productos culturales dignos, elegantes, auténticos sin amarres… Ningún choque cultura y sí la adopción de lo mejor de cada casa. Lo que veo en cada video clip son mensajes de superación y reflexión, también eufórica alegría. Amistad, camaradería, altruismo y caridad... ¡En fin, soy yo la que está en la superficie de estos siete años de trabajo de la BTS!

Frente a una crisis de fe, unir la tradición con la esperanza es lo mismo que el hijo pródigo que regresa al seno de la familia, arruinado y arrepentido, tocando fondo, pero abrazado por la fuente de su vida que es el padre o la madre. Sin rechazo, hasta un animal se recompone. Eso hace la ficción, la cuestión artística que narrando historias nos despierta el sentimiento empático y hace que nos identifiquemos con las penas y alegrías de lo narrado. Esto hace el reflejo de sus vidas sobre las nuestras. Igual que los niños, si vivimos con amor, nos convertimos en amor. 

«JH: Queríamos mostrar nuestro yo crudo y sin adornos. Queríamos mostrar no a personas en el escenario, sino solo a personas de 20 años que se dedican a su vida diaria, bromean y pasan el rato. El proceso fue muy divertido y muy natural para nosotros».


Y para contradecir la idea de que esos jóvenes son superficiales, mucho me gustaría que los críticos se dediquen a descifrar sus canciones, los conceptos que manejan en cada producción. Son increíblemente asertivos atravesando los misterios de la comunicación eficaz.
 

Ver a nuestros recién nacidos fascinados con las pequeñas pantallas, no desde que nacen, sino desde que las madres se embarazan y andan con el objeto, como andamos todos, como extensión de la mano, hace que comprendamos que la vida es cambio y movimiento. Que el futuro ya está aquí con sus retos y los jóvenes tienen la palabra.


«RM: La primera canción es la canción principal, Life Goes On... Este es el núcleo de nuestro mensaje del álbum. Ese es el motivo. Dynamite y este disco tiene las mismas raíces. BTS siempre está pensando en qué deberíamos decir ahora. Dynamite fue la canción adecuada para el momento adecuado. Life Goes On es más pesado, sincero, pero también suave y auténtico (que Dynamite). Nuestra forma de brindar sanación y consuelo. Es un mensaje simple, pero con una verdad profunda.»


BTS es cambio, es movimiento y es color vital. Son hermosos, son buenos y hacen que uno sepa que la humanidad se sostiene en la esperanza del ser humano que se hace a si mismo. Cada día que muere, es una oportunidad de vencer nuestros defectos. Cada día que nace es una oportunidad de renacer y recuperarnos. 


Finalmente, como autora de literatura infantil y juvenil, tengo muy claro que, aunque vivamos el apocalipsis, el mismo infierno en la realidad, a los jóvenes hay que entregarles un universo cargado de sentido porque ellos están preparados en cuerpo y alma para diseñar sus sueños y lograrlos. Nunca olvidemos que el propósito de la educación es inculcar valores humanos, coraje para enfrentar los retos y responsabilidad por los demás.

 



[Letra de "BTS - Life Goes On (Traducción al Español)"]



 

Un día, el mundo se detuvo

sin previo aviso

La primavera no se espera

Vino de improviso.

Calle descuidada de sus huellas

aquí estoy yo

Deja que te lleve a casa conmigo.

Lo siento, nada

 

Parece que va a llover otra vez

—Está empapada

Ella no para

Corre más rápido que la nube negra

Pensé que funcionaría

Soy un hombre

Duele mucho

El calor que le dio al mundo

Podemos ver la acumulación de polvo

Dejadez

Exhalen cuando llegue el invierno

Respiración más caliente

 

No hay fin

Quizá haya una salida

No puedo mover los pies

Cierra los ojos por un momento

Toma mi mano

Vámonos al futuro

 

Like an echo in the forest

El día volverá

Como si nada hubiese pasado

Yeah, life goes on

Like an arrow in the blue sky

Otro día más

On my pillow, on my table

Yeah, life goes on

Like this again

 

Te voy a decir con esta música que vas a sacar

Dicen que el mundo ha cambiado

Afortunadamente, entre nosotros

Aun no has cambiado

 

Quiero que digas hola. Quiero comenzar con tu nuevo comienzo y final

Volveremos a eso juntos, hoy y mañana

¡Está parado, pero no te escondas en la oscuridad!

Y la luz sale a la luz

 

No hay fin

Quizá haya una salida

No puedo mover los pies

Cierra los ojos por un momento

Toma mi mano

Vámonos al futuro

 

Como el eco del bosque

el día volverá

Como si nada hubiese pasado

Como el eco del bosque

Otro día más

Sobre mi almohada, sobre mi mesa

Sí, la vida sigue

Otra vez

Otra vez

 

Lo recuerdo

Lo recuerdo

Lo recuerdo

Lo recuerdo


*Nota: Corea del Sur fue considerado "el milagro económico del este asiático" por el Banco Mundial.

sábado, 8 de febrero de 2020

EL CARRETERITO SOÑADOR, cuento de Miguel Phipps

Foto de Tino Soriano
El rocío del tempranito del amanecer besaba sus pies descalzos.
—¡Arre, Burruñoso! ¡Arre, Bolefuego!
Clap, clap clap…
—¡Hala, Nube Negra! ¡Sube, Ceniciento! —arreaba Estevín la carreta de bueyes. Con apenas nueve años, ya el sol se levantaba en el sudor de su espalda.
En el batey, todo el mundo trabaja: unos dedicados al cultivo de la tierra, otros a la cría de ganado y, en su mayoría, al corte y tiro de caña.
En la colina, el molino de viento hace brotar el agua de la tierra para que los bateyeros, con su canto alegre, llenen las tinajas.
Clap, clap, clap…
—¡Oh! ¡oh! ¡oooh!
La carreta se detuvo en el cañaveral cercano a la escuela. Cuando Estevín entró al aula, comenzó la murmuración:
—Llegó el carreterito —dijo Gualemá, el hijo del hacendado, en tono despectivo.
—Con el uniforme emparchado y los pies descalzos —continuó Timinito, sobrino del capataz, con el rostro burlesco.
Los presumidos se dieron una palmada y, con actitud vanidosa, dijeron:
—¡Somos los mejores!
—Nunca valoren sus virtudes por la apariencia con que la ven sus ojos —llamó Lenca, la atención, compañera de clase—. Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones sólo delatan sus mayores defectos.
La profesora, para limar asperezas, preguntó:
—¿A qué aspiran ustedes en la…?
—Yo seré amo y señor —interrumpió Gualemá de forma prepotente.
—Y usted, Estevín, ¿a qué aspira en la vida?
—Yo seré presi…
La carcajada de Gualemá y Timinito no se hizo esperar.
—¡Presidente del ganado! ¡Presidente del ganado! —entonaron como canto a la maldad.
La profesora, para calmar los ánimos, les puso a dibujar sus aspiraciones.
Lenca dibujó una escuela; Gualemá, quien siempre quería deslumbrar y distinguirse, dibujó un trono; Timinito, un látigo; y Estevín, el Escudo Nacional.
De regreso a los barracones, a la carreta cargada de caña se le atascó una rueda en el empedrado arroyo.
Gualemá, quien venía detrás, lanzó su mirada altanera sobre Estevín, se comportó de manera fría e insensible, y siguió su camino.
Burruñoso, con los ojos hechos brasas, miró por debajo del yugo de la carreta a Gualemá y masculló:
—Lástima que hoy no es día de Corpus Cristi: «el día que el buey habló».
¡Guao! ¡Guao! ¡Guao! Bocanegra ladraba impaciente.
Pallé, el boyero, quien llevaba los bueyes al abrevadero, al escuchar los bramidos y ladridos desesperantes, acudió al arroyo y sacó la carreta del atolladero.
Luego de pesar la caña y llevarla a los vagones, Estevín pasó, como era su costumbre, el resto de la tarde estudiando.
Al día siguiente, cuando empezaron a cantar los pájaros, ya las ruedas de la carreta resbalaban sobre la grama del establo.
—¡Arre, Ceniciento! ¡Sube,  Burruñoso! ¡Eh, Nube Negra! ¡Empuja, Bolefuego!


—Ya viene el carreterito presidente —expresó Gualemá en su modo habitual de hablar.
—Ese ruido desagradable me rompe el tímpano —agregó Timinito con menosprecio—. Mientras más a distancia deje su carreta, mejor. La profesora, ante las vejaciones les manifestó:
—Todos los sueños se pueden lograr si saben soñar.
—Menos el sueño del carreterito —aseguró Gualemá.
Dos horas después, ¡tin, tan, tin, tan!, sonó la campana para salir al recreo. Momento que aprovecharon Gualemá y Timinito para desamarrar la yunta de bueyes.
—Soltaron los bueyes! —voceó Lenca despavorida.
Se armó la corrida. El pánico se adueñó de los presentes.
Pallé, al oír la algarabía llegó de prisa, montado a caballo, enlazó los bueyes y los llevó al corral.
Cuando todo retornó a la normalidad, los dos niños, quienes se habían escondido debajo de la carreta, aún se reían de su travesura.
La profesora, muy enojada, les reprochó la mala acción.
A lo que ellos, de manera fingida, respondieron:
—Profe, perdón.

Foto de Tino Soriano

De vuelta a los hogares, se percibía el olor de la lluvia en la naturaleza. Las hormigas aladas salieron a volar; los cangrejos abandonaron las cuevas y las golondrinas, alborotadas, no encontraban dónde posar. Repentinamente, comenzó una granizada, seguida por una lluvia densa y fría que empapó por completo a Gualemá y a Timinito. Al llegar al arroyo, la crecida no los dejó cruzar. Los truenos que retumbaban más fuerte y un rayo que carbonizó una palmera, les causó temor. Cuando la desesperación llegó a los extremos, sus cuerpos se tornaron temblorosos. Un ruido penetrante y conocido se alcanzó a oír en el torrencial.
Clap, clap, clap…
Por suerte, un relámpago iluminó la carreta.
—¡Gracias, Dios Mío! —exclamaron para sí
—¡Oh! ¡oh! ¡oooh!
Estevín detuvo la carreta y les montó. Cuando les cruzó al otro lado del arroyo, Gualemá, con los humos bajos, le preguntó:
—¿Por qué nos hiciste el favor, si nos hemos portado tan mal contigo?
—Un presidente debe servir a la gente —fue su respuesta aleccionadora.
Al terminar Estevín la escuela primaria, se fue a estudiar a la Capital en busca de realizar su sueño. Pasaron muchas “zafras”. Gualemá y Timinito se entregaron a la “buena vida”. Al no prepararse, despilfarraron toda la herencia que, con tantos sacrificios, hicieron sus familiares.
Treinta años después, cuando subían la bandera, se estacionó un carro negro, placa número cero uno, enfrente de la escuela del batey. Bocanegra, viejo y sarnoso, comenzó a menear el rabo como gran amigo de confianza. El exalumno, quien saludó de manera entrañable a la directora Lenco, tenía terciado en su pecho el Escudo Nacional. Era Estevín, el carreterito soñador, quien llevaba puesta la banda presidencial. Gualemá y Timinito tuvieron que conformarse con el usual consuelo de los que no aprovechan la oportunidad que les brinda la vida: insultar desde lejos a los triunfadores, como si estos fueran los responsables de su desventura.
Clap, clap, clap…
—¡Arre, buey haragán, arre! —azotó Timinito con el látigo el lomo del cansado animal.
—¡Qué triste es nuestro destino! —dijo Gualemá, cabizbajo, sentado en la parte de atrás de la carreta.
Al fondo del potrero sólo se escuchaba el chirrido estridente de la cigarra.

Pablito



Pablito es un perico muy divertido. Aunque es muy pequeño, puede hacer distintos sonidos con su pico y volar muy rápido con sus alas de varios colores. A Pablito no le gustaba comer frutas como a los demás pericos.

Un día mientras volaba con su mamá en busca de pequeñas frutas vió desde el cielo a un flamenco que buscaba su comida con la cabeza dentro del agua. Se acercó para ver lo que comía y le pidió un poco para probar. El flamenco muy sorprendido le dió de comer y siguió buscando dentro del agua muy concentrado. Mientras tanto, Pablito sentía un sabor extraño en su boca y al darse cuenta que no le gustaba lo que comía, tragó y luego bebió agua para quitarse el sabor de su pico.

Después de arrepentirse de lo que había hecho, se despidió del flamenco y subió al cielo para seguir volando con su madre. Al subir no la encontró y entonces decidió ir en busca de algo nuevo para comer. Desde arriba Pablito pudo ver a un pájaro carpintero que con su pico agujereaba un tronco haciendo mucho ruido. Se acercó al pájaro carpintero y le preguntó cual era su comida. El pájaro carpintero estaba muy ocupado buscando gusanos o insectos con su lengua dentro del tronco y no le respondió. Entonces Pablito al ver lo que comía su compañero le pidió un poco para probar. El pájaro carpintero le dió un gusano a Pablito y siguió trabajando. Pablito comió un poco y no le gustó. Entonces decidió seguir buscando algo que le gustara más que las frutas, los animalitos del agua y los gusanos.

En el camino en busca de comida, Pablito se encontró con una gaviota que venía de un lugar muy lejano. Le dijo a la gaviota que no quería comer frutas con su mamá y le pidió que le diera algo de comer. La gaviota fué al agua a buscar un pez y le dió un pedazo a Pablito. Al probarlo se dió cuenta que no le gustaba y después de dar las gracias siguió volando.

Después de un largo rato, Pablito decidió descansar. Se posó sobre la rama de un árbol y allí se encontró con un loro que comía frutas tropicales. Al ver al loro comer, Pablito sintió hambre y le pidió un poco para probar. El loro le dió un pedazo de fruta y siguió comiendo. Pablito comió sin parar pues le habían gustado mucho las semillas y las frutas. Pablito estaba muy contento de comer frutas con su nuevo amigo. Al escuchar a su mamá que pasaba por allí, fué hacia ella volando para decirle que ya si le gustaban las frutas y que la acompañaría todos los días a recolectarlas para la comida.

Desde ese día, Pablito come frutas pequeñas y semillas como todos los demás pericos.

Margarita Heinsen-Fernández

viernes, 3 de enero de 2020

¡A las arandelas chinita! de Kin Sánchez Fernández


Este hermoso cuento que su autor, Kin Sánchez Fernández nombra "Reportaje de un sueño", está tan cercano a mí que juraba haberlo reseñado no una sino más veces. Mi sorpresa es buscar en mis blogs y no encontrar rastros. Sé que soy uno de los personajes, al menos se me nombra. Y es un honor que mi amigo admirado Kin, a quien adoro por las historias de fantasmas de la Zona Colonial de su libro GUÍA DE ANÉCDOTAS, CUENTOS, CRÓNICAS Y LEYENDAS DE LA CIUDAD COLONIAL DE SANTO DOMINGO y su amor por nuestra capital, me haya tomado en cuenta junto a mi hermana y al Barrio Chino de Santo Domingo.

En "¡A LAS ARANDELAS CHINITA!", Kin lleva la Navidad a la República Popular China, pero no de cualquier forma, sino a través de la observación, el olfato asiático comercial y la puesta en marcha de una nueva empresa.

Sencillamente el autor se ha puesto en los zapatos de un extranjero que no conoce nada de nosotros y poco a poco va entendiendo esta alegría y despreocupación desbordantes. Chang Lao Lee, nacido en 1971, cantonés. Él visita a su primo en la República Dominicana y empieza una aventura que usted debe descubrir cuando lea el libro de la mano de Kin Sánchez.

Creo que este es un magnífico regalo de Reyes o de Vieja Belén para niños emprendedores.

¡Felices Reyes! ¡Feliz Vieja Belén!

Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...