viernes, 7 de octubre de 2011

La casa nueva

Teudy y Eudy no recordaban a su mamá. Ella había muerto cuando apenas tenían Teudy dos años y Eudy uno. Se criaron con su abuela, una señora que iba a la iglesia cada día a conversar con Dios, pero no tenía tiempo para sonreír ni para jugar con nadie y mucho menos con los niños. Ella siempre decía que tenía que hacer las cosas “como Dios manda”.

Ahora han transcurrido cinco años desde que mamá se fue y Teudy tiene siete años y Eudy seis. Saben que su papá los quiere mucho pero no pasa tiempo con ellos. No puede, pues siempre sale a trabajar temprano y no regresa hasta la noche, muuuuy cansado.

En la escuela, Teudy y Eudy son tímidos. No miran a nadie a los ojos y no hablan mucho, al contrario de los otros niños.

Un día, la abuela también murió y Teudy y Eudy se quedaron solos con su papá. El pobre hombre estaba muy serio. A los niños les pareció que lloraba encondiéndose en algunos rincones de la casa. Pasaron los días y la penumbra se estaba enseñoreando en aquel lugar. Entonces ellos empezaron a mover las cosas, no sabían por qué.Arrastraban los muebles y los dejaban fuera de lugar. Jugaban pegándose y trataban todo el tiempo de quitarse los juguetes uno al otro. Así no duraban, trabajando en la casa, las muchachas que el padre contrataba para cuidarlos.

Los niños respiraban desolación. Los rayos del sol no inspiraban sus juegos y cada objeto en la casa era un estorbo.

Un día, papá llegó con una señorita. Ella tenía un vestido verde como el prado donde los niños querían ir a jugar. Su boca estaba pintada de rojo y su sonrisa mostró un senderito por descubrir ya que se toparon con esa sonrisa en el comedor, en el pasillo, en el baño y en la habitación cuando se fueron a acostar, pero… ¿de qué se reía esa muchacha? Lo tendrían que averiguar. Minerva era su nombre y trabajaba en una clínica como psicóloga.

Durante los siguientes días, Teudy y Eudy se quedaron quietos viendo como se comportaba Minerva y ella se fue dando cuenta de lo que les gustaba, o de lo que no les gustaba; de lo que sabían y de lo que no sabían; de lo que querían y de lo que no querían… Pasaban los días y Minerva los iba a buscar a la escuela. Escuchaba a la profesora cuando se quejaba del cuaderno estrujado de Teudy y de la travesura de Eudy, pero al contrario de todas las mamás del mundo, Minerva no los regañaba.

Una mañana llegó papá más misterioso que nunca. Los llamó y los sentó a su lado. Teudy a la derecha y Eudy a la izquierda. Les dijo:

—Niños —ustedes necesitan una mamá y yo una esposa, como quiero a Minerva, me voy a casar con ella y nos mudaremos los cuatro a una casa nueva, ¿qué les parece?

Teudy guardó silencio. Eudy preguntó:

— ¿Y por qué hay que irse a otra casa? ¿Es que no te gusta esta?

— Hijos, quiero empezar una nueva vida y esta casa está llena de recuerdos de su mamá, de mi mamá… ¿comprenden?

Teudy y Eudy, desde ese momento, empezaron a recorrer las habitaciones. En el antiguo cuarto de su mamá, todo estaba tal y como cuando ella vivía porque la abuela se había empeñado en que nada fuese tocado. Decía que su espíritu estaba aún allí. Ahora que la abuela ya no estaba, también su propio cuarto estaba intacto, ni siquiera lo habían vuelto a abrir y era triste mirar la puerta cerrada.

Teudy y Eduy pensaron en todos los rincones de la casa. Eran buenos para jugar a las escondidas, pero había mucha tristeza y soledad en ellos. Por fin, Teudy dijo:

—Si hay casa nueva, una vida nueva, y Minerva será nuestra madre, seremos una familia completa y no nos pelearemos. ¿Qué tú crees?

—Estoy de acuerdo, seremos una familia nueva. —Ambos chocaron sus manos abiertas en señal de pacto, luego sus puños cerrados para confirmar. Pero ninguno sonrió.

Transcurrido el tiempo, todo iba bien para la familia. Papá llegaba un poco más temprano para jugar con ellos y ayudarles con las tareas de la escuela. Teudy y Eudy estaban felices porque sus padres hacían todo lo posible para que ellos estuviesen bien. Tenían un padre, una madre, una casa, educación… ¡Y una mamá que les impedía correr por toda la casa, tirarse cosas y dejar la ropa o los juguetes tirados! ¡cómo los niños estables del mundo!

Sin embargo, había algo que no comprenderían sino cuando pasara mucho tiempo. Minerva, como todas las madres del mundo, había empezado a regañarles; les prohibía cosas, les exigía otras, y a veces les castigaba cuando desobedecían.

El padre, ante sus quejas, les decía:

—La vida es así hijos míos. Hay cosas que se hacen, y hay otras que no se pueden hacer.

Los cuatro sonreían porque bien que entendían todo lo que una madre sabe.

©Leibi Ng

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Cuándo explicar a nuestros hijos ciertos temas?

Los niños leen periódicos, ven noticieros, escuchan, oyen, ven... ¿está usted siempre ahí para responder sus preguntas? Este romance del artista (pintor, escritor, ensayista, diplomático...) Fernando Ureña Rib da la pauta para tratar un tema doloroso y cruel: el abuso sexual cometido por los religiosos (que puede extenderse a lo general), sin caer en el facilismo de: "Si te tocan grita", como he visto en una película, los padres y maestros pueden apoyarse en la literatura para encontrar la forma de ser explícitos sin destruir el tejido delicado de la formación de la conciencia.

EL PAPA Y EL CANTOR
(Al estilo de los romanceros
españoles del siglo XVI)

El papa ha venido a verme
Y le he dicho que no estoy.
Que vuelva por la mañana
Que esta noche hace calor.

El papa se fue muy triste
Caminando el corredor
En sus manos apretaba
Lo que parecía una flor.

Esta mañana ha venido
El papa de buen humor
El crucifijo en la mano
Y en la otra un prendedor.

Era un prendedor de oro
Herencia de un gran señor
Le dije: Yo no lo quiero,
Jesús es  mi salvador.

-Yo soy el niño cantor.
Canto alabanzas a Dios.
En el coro todos dicen
Que yo soy su ruiseñor.

El papa se fue rogando
Y pidiendo a Dios perdón.
Todos somos pecadores.
Pues que lo perdone Dios.

©FERNANDO UREÑA RIB

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Aída Bonnelly: importancia de la "n"

En Santo Domingo hay un Teatro Nacional. Ese teatro se llama Eduardo Brito. Dentro de él, hay una sala grande que han llamado hasta ahora "Sala de la Cultura". A partir de ahora, esa sala grande llevará el nombre de Aída Bonnelly de Díaz.. Me entero leyendo una nota en un periódico digital que pone esto:

"Aída Bonelly Bonnelly es una reconocida musicóloga, pianista, narradora, ensayista y educadora, graduada en la Julliard Juilliard School of Music de Nueva York, en 1949. Estudió además en París y Washington."

Para una biografía de Aída Bonnelly:





Aída Bonnelly nació en Santiago de los Caballeros. Desde niña mostró su aplicación sobresaliente para los estudios regulares además de su insaciable sed por aprender todo cuanto aprovecha al ser humano en su crecimiento intelectual y espiritual.
En su adolescencia definió su marcada vocación por la música llegando a graduarse en el Juilliard School of Music de New York con mención en Piano.
Enriqueció su vida con extensos viajes a Europa, algunos países latinoamericanos, Estados Unidos y las Antillas Mayores.
El amor la unió al reconocido abogado y escritor Virgilio Díaz Grullón con quien formó un hogar excepcionalmente armonioso bendecido con dos hijos y cuatro nietos.
Trabajó desde joven en las facetas musicales de solista del piano y  profesora de dicho instrumento y otras materias vinculadas al arte musical.
Su sed por aprender fue saciándose con lecturas y experiencias artísticas en los países donde vivió, creándole una base cultura amplia y sólida. Durante diez años de permanencia de la familia Díaz Bonnelly en Washington, empezó a escribir para la revista ¡Ahora! Ese "hobby" se convirtió en oficio constante a su regreso para residir en nuestro país en 1971.
Convertida en escritora prolífica de mil setecientos artículos sobre música, cultura, vivencias e inquietudes, desempeñó tres veces las funciones de Directora del Teatro Nacional y otros cargos honoríficos.
Ha publicado:
1978 En Torno a la Música (manual de apreciación musical), Premio nacional en el renglón Didáctica.
1979 Segunda edición.
1979 Síntesis de la Historia de la Música Dominicana.
1993 Segunda edición.
1980 Testimonio del Canto y las Palabras -selección de artículos-
1984 Variaciones -diez y ocho cuentos-
1986 Reeditado.
1991 Retablo de Costumbres Dominicanas.
1994 Los niños y las Artes -cuentos para niños.
1996 Por los Trillos del Arte, vivencias, semblanzas e inquietudes, -una selección de su producción inédita y de la publicada en el Listín Diario, donde agotó la función de crítica musical con gran éxito.

Aída Bonnelly ocupa un sitial entre los escritores de literatura infantil y juvenil como creadora y como educadora. Es fundadora del primer grupo surgido con el fin de aglutinar a los escritores que eligen a la infancia como público para sus versos, cuentos y novelas: Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña, y posteriormente del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes, al cual pertenece.

Más de Aída:

jueves, 28 de julio de 2011

El misterio del triángulo de Las Bermudas Por Aída María Tejeda Selman (11 años)


Ser agente de la Organización General y Mundial de Agentes Super Secretos (OGMASS) es una gran responsabilidad. Te asignan misiones muy arriesgadas y peligrosas como la que me asignaron hoy a mí, que es descubrir el misterio del Triángulo de Las Bermudas.
Me enviaron con un equipo de seguridad avanzada. Para comenzar he investigado su ubicación, Como su nombre lo indica, tiene una forma de triángulo y cubre un área de 1,100,000 km2, entre las islas Bermudas, Puerto Rico y La Florida. Este misterioso lugar fue y es testigo de muchos misterios como desaparición de aviones y barcos; hasta se relaciona con extraterrestres...nadie puede negar que ésto del Triángulo de Las Bermudas es algo realmente extraño. Desde el Siglo XX han desaparecido un total de 50 barcos y 20 aviones, lo que me lleva a temer el realizar esta nueva misión. Me pregunto: ¿podré yo ser el próximo avión desaparecido?...
Mi misión inició el 20 de julio del 2011, un día soleado como cualquier otro. El mar estaba en calma y el sol brillaba. La marina nos prestó un avión muy seguro. La tripulación del avión estaba compuesta por mi asistente Tom, un piloto de la marina con mucha experiencia en el área y yo, Aída. 
Nuestro vuelo despegó a las 2:00 p.m. Estuvimos volando, supervisando el área durante casi una hora, pero a las 3:45 sentí un temblor en el avión y miré por la ventana. Estaba cubierta de nubes negras, de repente miré al agua y ¡estaba blanca! como si fuera hielo. De repente el piloto me dijo que la brújula estaba dando muchas vueltas como loca y la señal de radio no servía, yo me volví a acercar a la ventana y me mareé, comencé a ver destellos como si fueran fuegos artificiales. Luego de unos minutos vi como una nube abrazaba el avión y me sentí mareada, muy mareada, más mareada que antes y sentí que arropaban el avión con un manto gigante.
De repente logramos comunicarnos con la torre de control y nos marcaron la salida. Nos guiaron a la tierra más cercana que era Puerto Rico. Al llegar nos dimos cuenta de que el avión estaba descontrolado por lo que tuvimos que tomar otro avión para llegar a nuestro destino final: Florida.
Al llegar a la oficina de mi agencia, logré descubrir lo que a mi parecer había sucedido: “El triángulo de Las Bermudas no tiene una maldición de brujas malvadas o extraterrestres, sino que yo considero que este fenómeno surgió en la descomposición del Pangea, que era como estaba formada la tierra muchas Eras atrás, donde todos los continentes estaban unidos y luego se separaron, quedando así una grieta en forma de triángulo, que es el que hoy llamamos de Las Bermudas. Esa grieta atrae hacia ella todas las naves que pasen cerca.”
Los científicos plantean que en esa área existe alto nivel de metano, lo que explica el descontrol de la brújula, los sonidos extraños y las luces que vi. ¿Por qué se encuentra esa sustancia allá? ¿Por qué es en forma de triángulo? Las respuestas serán parte de mi próxima misión.
Fin.

Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...