viernes, 8 de mayo de 2009

“Si no permite el vuelo de la Imaginación, no sirve”

"La doctora Cedeño de Fernández dijo que la biblioteca surgió por la necesidad de crear un espacio propicio que permita a los que la dirijan integrar la lectura como principal elemento de aprendizaje, conjuntamente con las tecnologías modernas para generar en los niños y jóvenes un pensamiento crítico". El Nuevo Diario. 8/5/9

Literatura Infantil y Juvenil,
“Si no permite el vuelo de la Imaginación, no sirve”
Gian Calvi

http://www.imprentamanual.com/index.php?option=content&task=view&id=54&Itemid=44
Anoche asistí, invitada por Aidita Selman, a la inauguración de la Biblioteca Infantil y Juvenil de la República Dominicana, que nace de la remodelación de la antigua biblioteca que dirigía Juan Freddy Armando, en la calle Dr. Delgado. Me complace saber que ya podemos contar con una moderna casa de libros que incorpora las nuevas tecnologías y que, a juzgar por las palabras de la primera dama, tiene vocación de ocio y entretención, para aprender sin el pesado lastre de los métodos tradicionales.
Como ejercicio, vierto un escrito mío del 1998?... Me invitó entonces Lorelay Carrón a una ponencia dictada por Gian Calvi, a los cursantes de un post-grado en Literatura Infantil de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. El Consultor de las Naciones Unidas, era un invitado de la Secretaría de Educación y me dejó impactada por su rotunda afirmación de que si la literatura infantil no echaba a volar a la imaginación, sencillamente no servía. Coincidí entonces y coincido ahora, así que al ciberespacio va lo que entonces escribí. Siento que me reafirma en conceptos que sostienen la vigente búsqueda de la actualización, evitando toda rigidez y adocenamiento del pensamiento.

Cuando se habla de literatura infantil y juvenil, no todos entendemos lo mismo. Mi punto de partida es Juan Cervera. En su libro: Teoría de la Literatura Infantil, el doctor Juan Cervera, plantea la dificultad existente para englobar en un concepto la L.I.J. Escribe que en ella “se integran todas las manifestaciones y actividades que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesen al niño”.
Y además pone: “L.I. es toda producción que tiene como vehículo la palabra con un toque artístico o creativo y como destinatario al niño”. Parece obvio afirmar que no toda producción destinada a los niños es literatura infantil, lo que deja fuera los libros de textos escolares, los paquitos (tebeos), revistas, etc.
Remata Juan Cervera con esta aseveración: “La literatura infantil es básicamente una respuesta a las necesidades íntimas del niño”.
Estas precisiones hacen justicia, no sólo a textos, pues engloban al teatro y todo tipo de obra artística donde se emplee la palabra y coloquen al niño como recepto más que como destinatario.
Está claro que la literatura infantil y juvenil no es un subproducto de la Pedagogía ni de la Didáctica.
En todo caso, lo que me queda clarito es que sin un manejo literario o artístico del lenguaje, no hay literatura infantil.
Creadores profesionales
Regreso a Gian Calvi, Consultor de Naciones Unidas, ilustrador, diseñador gráfico y especialista en creatividad en literatura infantil. Señaló la necesidad de “profesionalizar” a los escritores dedicados a la literatura infantil y juvenil.
Calvi aclaraba que no hay que considerar escritor de L. I. y J. a quien tentado ocasionalmente, produce un cuento, retahíla, poesía, adivinanza, etc., dirigido a los niños. En todo caso, el creador de L. I. y J. es un buscador, cuya formación y quehacer artístico han convertido a la literatura infantil y juvenil en un proyecto de vida.
Hacer L. I. y J. es una gran responsabilidad. Se trata de ayudar a niñas y niños a "encontrar respuestas a sus necesidades".
Nuestros destinatarios no son "adultos chiquitos". Tampoco son "inteligencias reducidas". Son seres en formación y justamente por ello, deben recibir una vida llena de significados, cargada de valores humanos.
Lamentablemente, los adultos nos empeñamos en no ver a la infancia con naturalidad.
En lugar de comprender que es una etapa transitoria importantísima para la formación futura, nos preocupamos por el hombre o la mujer que habrá en ese cuerpo menudo en un futuro. Cuando pensamos en sus libros y entretenciones, caemos casi din darnos cuenta, en la búsqueda de lo útil, práctico, formativo, educativo... olvidamos lo divertido, emocionante, estimulante y placentero que puede llegar a ser la lectura para ellos.
El gran dilema de la literatura infantil y juvenil contrapone goce, placer o entretenimiento contra educación y formación.
Entonces, la panacea se ha convertido en lograr la alquimia perfecta entre dos verbos: educar y divertir.
Continuando con el Dr. Cervera, éste dedica todo un capítulo al tema "¿Literatura o Pedagogía?". En él explica que aunque la escuela es el centro donde se promueven los libros infantiles, termina usándolos como instrumentos para lograr los fines de la educación, sacrificando el goce estético de la obra de arte.
"Si a partir de un determinado cuento, pretendemos enseñar unas cuantas nociones de lengua, seguidas de otras tantas de cálculo, más otras del área social, para completar el muestrario con otras de moral o religión, lo que estamos haciendo es desprestigiar el propio cuento que indudablemente no contiene nada de eso más que de forma secundaria". (Cervera. J. : La literatura infantil en la educación básica. p. 38).

¿Puede la Literatura Infantil
hacer mejores seres humanos?

Recordemos que la L.I. y J. está dirigida a seres en formación. A través de este disfrute o goce estético se influye sobre los sentimientos y el desarrollo moral de la humanidad.
Niños y niñas están obligados a vivir en completa dependencia de los adultos. Sus distintas etapas de crecimiento conllevan crisis, dificultades y también alegrías, las cuales van proporcionando la necesaria madures.
En todo el proceso se expresan emociones, se toma conciencia de los derechos y deberes, se aprende la autoestima y se reafirma la personalidad.
La L.I. y J. se encarga de transmitir la condición humana, proporciona héroes o villanos en los cuales proyectas emociones; sostiene ideales, esperanzas, sueños... en fin, inocula en cada historia la fuerza emocional que queda grabada en las mentes infantiles con singularidad, permaneciendo como "material de archivo" en la memoria e influyendo en la formación de las criaturas.
El papel de la literatura infantil y juvenil es tan importante que si todos los padres, creadores, pedagogos y autoridades educativas (esas que trazan pautas) nos uniéramos, lograríamos en un futuro próximo, dominicanas y dominicanos más sensibles, participativos, creativos y asertivos.
Muchos subvaloran y menosprecian la Literatura infantil igual que le faltan el respeto a los niños y a las niñas. Desconocerle su derecho a disponer de obras artísticas constantes durante toda su infancia, les mutilan y condenan.
Frente a los altos índices de analfabetismo, los adultos que entran en la categoría, precisan complementar su aprendizaje con libros hechos a propósito para el buen entedimiento de los conceptos, creados con todas las características de la buena literatura infantil, de manera que ahí encontramos una nueva utilidad.
Hay un sinnúmero de padres que no pueden llevar a sus hijos al maternal y empujados por las carencias económicas pueden argumentar que éstos todavía están pequeños y lo que es peor, no los estimulan dentro de la casa, dejándolos que absorban como esponjas e indiscriminadamente, lo que ven en la televisión, en la calle y las conversaciones, gastos y actitudes de los adultos que les rodean.
Reiteramos que se equivocan quienes afirman que los niños "no entienden", "no saben todavía", o "sólo son niños".
Para mí, hermana mayor de cuatro hermanos y madre de dos hijas, tía de catorce... la formación de un niño lector comienza desde el vientre de su madre. Corresponde al padre, a la madre, a quien los ame... cantarle, contarle, narrarle... Algunos menos exagerados que yo, indican los dos años para ponerle libros en las manos. Yo me arriesgo a hacerlo antes; también rompiéndolos se aprende a amar a un libro, si no estamos para impedirlo.

Los niños hacen lo que ven
Esa tremenda capacidad de aprender a través del ejemplo es una fuerza positiva y negativa a la vez. Tienen mucha razón algunos padres al sentirse avergonzados si los hijos se comportan mal, tomándolo como un indicativo de cómo andan las cosas en la familia. Matrimonios rotos, neurosis, desamor, angustias... y encima: no cultivamos el hábito de la lectura. Es decir, no dejamos abierta ni la puerta de la autoayuda.
Si un niño crece en un ambiente donde hay amor a la lectura, ¡será lector!
Willi Färhrmann, autor alemán con más de 30 libros publicados, entre ellos: Sucedió en la casa vecina y El largo camino de Lukas B., galardonado en 1978 con el "Premio de la Academia para Literatura Infantil y Juvenil", nos aconseja lo siguiente:
"-Yo les digo a los padres que no se olviden del arte de la narración, la madre de todas las alegrías. Pero nadie puede obligar a una persona al amor, a la pasión por los libros; uno sólo puede tentar hacia la lectura. Y, dirigiéndome a los jóvenes, les doy un motivo racional para que consideren lo valioso que es este hábito: nuestra sociedad se va a dividir en una parte que lee y en otra que no lo hace. Y esta última se verá en desventaja frente a aquella. A mi juicio, sólo a través de la literatura se puede comprender y aceptar a las personas otras culturas. Lo más probable es que uno no inicie una guerra contra aquel que ama y entiende".

¿Cómo se vuela a través de un texto literario?
Ian Calvi nos recuera que poseemos la capacidad de reproducir con la imaginación hechos y sujetos, recreándolos en cuadros mentales usando la fantasía.
La fantasía es la azotea del edificio de nuestra imaginación. Allí inventamos y reproducimos la materia preciosa que son las imágenes, nuestros pensamientos transformados.
Decir liteatura infantil es hacer buen empleo de la imagiación responsable.
Michael Ende, tambión alemán, merecedor del "Premio Janusz Korczak", el "Lorenzo Il Magnifico" y el "Premio al Mejor Libro Juvenil Alemán", escribió La Historia Interminable, basándose en que los niños y jovencitos, nuestra sociedad, han perdido la capacidad de imaginar, de soñar... Los adultos irremediablemente olvidamos cultivar una parte del espíritu si no soñamos.
En esta novela juvenil, llevada al cine con mucho éxito, FANTASíA es un mundo hermoso surgido del ánimo de cada lector pero está desapariendo, junto a la Emperatriz Infantil, devorados por la NADA.
Para nuestra realidad, la NADA es el vacío. La ausencia de vivencias e iniciativas. El desgano y la indolencia. la nada es que nuestros niños no saben leer y los que leen no tienen incentivos para hacerlo. La nada es la necesidad de crear los libros a nivel de obras literaria que los jóvenes dominicanos se merecen. La nada es la incapacidad de mostrarnos y aceptarnos con nuestros autónticos valores nacionales o insistir en hacer didáctica, instruir y llevar moraleja sacrificando el goce estético.
Tenemos fe en que muchos niños y adolescentes, desde la íntima relación que se produce cuando leen, están a punto de entrar dentro del libro con la más grandiosa explosión de futuro que nace de la Literatura Infantil y Juvenil.

Leibi Ng
Ex-Directora de la Revista Tobogán
Fundadora del Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña.
Fundadora del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes.

viernes, 27 de marzo de 2009

PERALTA ROMERO GANA PREMIO BARCO VAPOR

FELICIDADES A RAFAEL PERALTA ROMERO

Novela de Peralta Romero gana premio Barco de Vapor

El escritor Rafael Peralta Romero fue declarado ganador del premio El Barco de Vapor de novela infantil, patrocinado por la Fundación SM y que tiene una dotación de 200 mil pesos.
Los señores Eduardo Guerra, gerente general, y Luis Miguel Aguas, director editorial de la editorial SM, entregaron a Peralta la estatuilla correspondiente en un acto realizado en la quinta Dominicana, de la zona colonial de Santo Domingo.
La obra ganadora es “De cómo Uto Pía encontró a Tarzán”, que cuenta la historia de un adolescente que salió de su pueblo a encontrarse con Tarzán, el famoso personaje creado por Edgar Rice Burrough, a quien encontró en una residencia para ancianos.
El libro de Peralta fue escogido entre 52 que participaron en el certamen, de las cuales quedaron como finalistas: “Los invisibles y los terrenales”, de Patricia Acra, y “Los cazadores de nubes”, de Ramón Gil.
Las dos novelas finalistas serán publicadas y presentadas al público en el mes de abril en el marco de la celebración de la XII Feria Internacional del libro.
Al recibir el premio, Peralta Romero pronunció un discurso en el que
resaltó el impulso del premio El Barco de Vapor, que ha realizado dos versiones en República Dominicana, a la creación de novelas infantiles, un género “tradicionalmente preterido” y que hasta hace poco tiempo provocó escaso interés entre los escritores dominicanos.
Dijo que recibe el galardón “con justificado alborozo y con el convencimiento de que se trata de un indudable reto como escritor, y muy particularmente acentúa mi compromiso con la literatura infantil”.
El escritor se refirió a la responsabilidad que tiene la literatura infantil en el desarrollo social de una nación y consideró que plantearlo parece una utopía, “pero no lo es, si se toma en cuenta el papel del lenguaje en el desarrollo de la personalidad y de las aptitudes del individuo para establecer las debidas relaciones con la colectividad”.
“La influencia de la educación en los primeros años de vida del niño resulta determinante para toda la existencia del mismo. La formación de dominicanos: correctos, pensantes, educados y sociables deberá conllevar acciones realizadas a partir de los primeros años de vida de esos nuevos ciudadanos”, declaró.

Dijo además que la lectura es la vía más idónea para iniciar a un individuo desde la niñez en la práctica de la comunicación, y para eso se produce la literatura infantil. “De ahí que no me parezca nada utópico asociar la literatura infantil con las posibilidades de cambios de una sociedad”.
Afirmó, de igual modo, que mucho menos se considerará utopía si se pondera juiciosamente la función de la literatura en el desarrollo de las competencias lingüísticas de los pequeños. “Niño que no lee o que no le leen, no logrará el desarrollo pleno de sus facultades intelectivas, dado que las competencias lingüísticas constituyen el eje central para desarrollar las demás competencias”.
Peralta citó el juicio del lingüista Pedro Salinas, quien ha considerado que “La persona se posee a sí misma en la medida en que posee su lengua”, y agregó al respecto que quien no maneja adecuadamente su lengua no puede poseer el mundo exterior.
Destacó la importancia de la imaginación en el desarrollo intelectual del niño y recomendó que la escuela aplique más los recursos que permitan al niño imaginar e inventar.
Peralta destacó que en el país se está escribiendo literatura para niños, y que se desarrollan “esfuerzos para alcanzar la autosuficiencia en cuanto a producto literario destinado a nuestros niños, construido con materiales de aquí e inteligencia de aquí”.
Proclamó la necesidad de que padres y maestros ofrezcan a los niños la oportunidad de jugar con las creaciones literarias, divertirse con ellas. “Y percatarnos todos de la importancia de la fantasía para los pequeños”.
El intelectual, profesor de la Facultad de Humanidades de la UASD, reclamó que los maestros asuman la promoción de la lectura “como un asunto de ética” y lo justificó en la afirmación “de la capacidad lectora depende la adquisición de los demás conocimientos, y de la educación depende el cambio en los individuos y en la sociedad”.Insistió en que “sin el desarrollo de las competencias comunicativas, es imposible que el individuo alcance capacidad para conocer, actuar e interactuar en los diferentes contextos y situaciones”.

sábado, 7 de marzo de 2009

HUELLAS DE LA CIGUAPA (Nota de archivo)

LETRA MENUDA domingo, 5 de septiembre de 1999 / Última Hora

Huellas de la ciguapa / Lic. José Rafael Lantigua

La literatura infantil dominicana, por ser de hechura reciente, tiene aún un largo trecho por recorrer. Empero, resulta estimulante, y de alguna manera es un indicio bastante revelador de la impronta vigorosa de nuestra actividad literaria, el que se vaya acrecentando la nómina de escritores para niños y niñas, cada vez más productiva y creadora. La loable decisión de crear un premio de literatura infantil dentro del programa de los galardones literarios que entrega anualmente la Secretaría de Educación y Cultura, habrá de contribuir a esta forja, aunque todavía deban nuestros escritores para infantes madurar aspectos fundamentales de su escritura y dar mayor solidez argumental y de técnica expositiva al trabajo que realizan.
Los textos, mientras tanto, dedicados a los niños -estamos a espera de que se desarrolle la literatura juvenil que es un género descuidado entre nosotros-, aparecen cada vez con mayor frecuencia y escritores tenemos que tienen ya su nombre asegurado entre los primeros oficiantes de este género que tiene de frente esperando a un público cautivo, de insospechado crecimiento.
Hace poco, la colección Banreservas publicó un muestrario de esa literatura infantil tan activa, ofreciendo una especie de antología con cuentos relacionados con el tema de la ciguapa. Lo presentaron dos escritores veteranos de sus trabajos narrativos, Marcio Veloz-Maggiolo y Manuel Mora Serrano. Un total de 10 escritoras -y un solo escritor-, se encuentran en este volumen de preciosa confección para desarrollar relatos con este tema cautivador y siempre lleno de misterio, porque como parte del imaginario popular motiva la fantasía y el asombro. El conjunto de los relatos es regocijante, sobre todo para los que estamos siguiendo paso a paso el desarrollo de la cuentística infantil dominicana y la comparamos a fines de examen evolutivo con otras cuentísticas del género de distintas partes del mundo, en especial de latinoamérica.
La selección es la siguiente: Nelly García de Pión (Lo mejores peluqueros), Eleañor Grimaldi Silié (El sueño de Penélope), Aidita Selman (La ciguapita), Margarita Luciano López (Por qué las ciguapas salen de noche), Rafael Peralta Romero, único hombre en el grupo (Alguien desordenó esta cocina), Carol Rosalía Cárdenes Rubiera (Hierbita, hierbita, evita que me den una pelita), Aída Bonnelly de Díaz (Sí-guapa!), Marianne de Tolentino (La ciguapa del pintor), Brunilda Contreras (Lilli, la ciguapita ternura), Lucía Amelia Cabral (La sirena del monte) y, Leibi Ng (La leyenda del sol y la noche).
Es relevante el hecho de que la literatura infantil ha sido asumida por un grupo donde se encuentran escritores y escritoras que yan han surcado otros géneros, y por tanto ya con nombre en el ambiente literario, algunas incluso, como los casos de Aída Bonnelly y Marianne de Tolentino, con una importante presencia en otros aspectos del haber literario desde hace muchos años. Sólo dos o tres han comenzado a descollar justamente por sus trabajos infantiles. Esto quiere decir que la literatura infantil se augura potente y rica y que, por tanto, tiene un futuro que se ganará con constancia, calidad y mejoramiento progresivo.
Quizá deban salvarse algunas tramas excesivamente simples -salvo si se especifica para qué edad se escribe, si para un niño de 5 años o para uno de 10-, o en su otro extremo, las elaboraciones poéticas que rebasan la sencillez del argumento infantil para terminar siendo relatos de niños con manufactura adulta, lo cual no es aconsejable. Delimitar bien que sencillez no es simpleza, y que el lenguaje y la trama deben ir parejos, en unión biunívoca, en un relato infantil. En consecuencia, no deben saltarse con tanta rapidez, que es defecto usual en nuestra literatura infantil, las situaciones narradas y las descripciones ambientales, físicas o psicológicas. Cuando se salven en algunos de los narradores estos aspectos se estarán escalando nuevos peldaños en ese horizonte promisorio que es la literatura infantil dominicana a la que BIBLIOTECA ha dado especial atención desde siempre y para la cual creó esta sección "Letra Menuda".
En una edición de ensueño, con ilustraciones excelentes de Manuel Emilio González, este volumen patrocinado por el Banco de Reservas es singularmente bello y literariamente hermoso. Es de esperar que las familias lo reconozcan y adquieran, porque todo niño o niña dominicano debiera conocerlo y disfrutarlo.
HUELLAS DE LA LEYENDA, Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes; Colección Banreservas, Serie Literatura, Volumen 7; Amigo del Hogar; 1999;183 pp.
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viernes, 6 de marzo de 2009

¡TOBOGÁN CUMPLIÓ 22!

Fundada ul 25 de febrero de 1987, La Enciclopedia del Niño, TOBOGÁN, primera revista infantil de la República Dominicana, cumplió sus 22 años de circulación ininterrumpida. Le deseamos una laaaaarga vida ¡Qué hermoso cumpleaños!

jueves, 25 de diciembre de 2008

TRAGALUZ, cuento de Leibi Ng


"Hay una luz tras los que vienen y van.
Hay una sombra en los que buscan guarida."
La lluvia nunca vuelve hacia arriba. Pedro Guerra


-"!Uuuuuuuuuuu! Ahora es cuando avanza tapándolo todo. Tan grande, tan negra que parece una espiral de petróleo bebiendo ambiciosa "la fresca" de las seis".
Eso pensó Lucecita y se quedó mirando por la ventana como "aquéllo" se comía los colores de los objetos.
Desde hacía muchísimo tiempo nadie se atrevía a caminar por las calles quietas. Reportaban sombras. Sombras que bailaban de una y dos mil formas. Sombras que formaban fuertes filas de figuras fantasmagóricas.
Fácil, el gran miedo dejaba las gargantas mudas y los estómagos deshechos. Por eso había que echar mano de una gran valentía para salir al encuentro de aquel eclipse en la tierra.
Ella planeó ese día terminar con el retiro. Se preparó bien temprano y a eso de las seis y media de la tarde, cuando trinaban fuerte los pajaritos buscando albergue, se amarró su melena negrísima en una cola de caballo, se puso sus blue jean favoritos y esperó.
Como a las 7 y cuarto se escurrió hacia la calle desierta. Misteriosa, dio saltitos de vano en vano, de puerta en puerta, hasta que sus pies chocaron con un bulto. Palpó cuidadosa un lomo afelpado y al llegar a la cabeza no le quedaron dudas: era Potencia, una yegua parda que acompañaba al verdulero cada mañana a repartir repollos, lechugas y tomates por todo el barrio, desaparecida cuando empezó el problema. Luz encendió su linternita y recorrió en débil rayo de luz el cuerpo de Potencia. Estaba echada en la más increíble apatía o dejadez como si ya no hubiera prados primaverales ni fresca hierba. Sus ojos se perdían en un primer plano de sus patas.
Lucecita la removió por el lomo, pero se quedó igualita. Entonces, con el poder de la palabra, comenzó a cantarle la canción que Jacobo, su dueño, le cantaba para que avanzara de vecina en vecina, repartiendo ensalada:
-Es mi yegüita Potencia
la más valiente de aquí,
ella reparte conmigo
lo más fresco de Baní.
Entonces Potencia sacó fuerzas y se puso en pie, mejor dicho en sus cuatro patas, lo que Lucecita aprovechó para montarla y susurrarle:
-Vamos, amiga, te necesito. ¡Arre! ¡Arre!
Y salieron primero despacito, Potencia desganada, y luego un poquito más animada, porque Lucecita no dejó de cantarle y finalmente veloz como en carrera, porque estaba en su sangre de yegua.
Atravesaron...!caramba! No se puede describir nada cuando las sombras lo arropan todo. Lucecita conducía a Potencia sólo guíada por su determinación. De manera intuitiva, que es como decir, viendo lo que nadie más veía, avanzaba percibiendo o recibiendo por medio de sus sentidos, los mensajes que llegaban de la nada. Así pasó un año luz.
Llegaron hasta el Sol, ajeno totalmente a lo que sucedía en el barrio de Lucecita. Ella le informó todo teniendo cuidado de no acercársele mucho para no quemarse y protegiendo sus ojos con el antebrazo al tiempo que empujaba la cabeza de Potencia hacia un lado, aunque ésta tenía los ojos cerrados por instinto.
-Si sólo es en tu barrio, hay que buscar en ese lugar, ¿no crees? -dijo el Sol.
-¡Yo vine a pedirte ayuda! Tú eres la mayor fuente de luz. Recorrí nueve billones cuatrocientos setenta mil millones de kilómetros, ¡un año luz completito! Ya no hay linterna, farol ni lámpara que valga frente al problema que tenemos. ¿Me ayudarás?
-Sí, claro que sí. No me llamaría Sol si no lo hago... Si pudiera... (pensaba)... tal vez (dudaba) ...a lo mejor (decidía) ...Bueno, eso haremos (resolvió). Empacarás ahora mismo una buena provisión de Rayos X y también Ondas Electromagnéticas. Cuando llegues allí, utiliza los X para descubrir lo que sucede y luego ilumina todo con las ondas. Espero que tengas éxito.
-¡Gracias! –se despidió radiante.
Regresaron a todo trote, Potencia y Luz.
Al cabo de otro año-luz, el barrio estaba hecho una maraña de ramas, hiedras, enredaderas de todos los tamaños; proliferaban las criaturas de la noche: murciélagos, lechuzas, lagartos y salamandras, pero Luz no les tenía miedo desde lo alto de Potencia y de todas formas no la estaban molestando.
-Llegó el momento -dijo en un susurro. Sacó los Rayos X y los esparció por delante, a derecha e izquierda, hasta que se dio cuenta de que en la casa más abandonada, alli donde impenetrable a los gatos y perros del barrio, se guarecían las ratas, había un monstruo que parecía un cerdo enorme. Un fenómeno del tamaño de una carreta, que masticaba cada átomo de claridad. Insaciable, incansable, su quijada era ya una máquina aceitada con vida independiente.
Lucecita esparció las Ondas Electromagnéticas que le había dado el Sol y todo se iluminó en una mezcla de dolor y alivio. ¡Daba pena cómo había quedado el barrio después de tanto tiempo dominado por las sombras! Entonces empezaron a salir los vecinos: Hombres, mujeres, niños y muchachas, ancianos de todas las razas, se armaron de palos y escobas, de palas y tablas y todos a una pusieron de pie, es decir en cuatro patas, al animalón hasta que (¡con muchísimo trabajo!) lo sacaron del barrio, no sin antes ponerle un tremendo bozal que improvisaron para que nunca volviera a tragar luz, ni en el barrio de Lucecita ni en ningún otro lugar.

lunes, 17 de noviembre de 2008

TEATRINA ACTUARINA por Leibi Ng



Dedicado a Iván García Guerra, actor excepcional.



Había una vez una muchachita que siempre tenía el
rostro contraído como si estuviera preocupada, enojada o a punto de llorar.

Exageraba todos sus gestos y los acompañaba de
exclamaciones tales como: "¡Uhg!, ¡Ahg!" o "¡Jha!"


De manera que primero su familia, y luego el resto de la gente empezó a llamarla "Teatrina".

Una mañana, Teatrina estaba comprando un sobre de
café en el colmado de la esquina cuando se le acercó un desconocido:

-¿Quieres ganarte cincuenta pesos? -dijo sonriéndole
amigablemente a lo que ella dijo "sí" con la cabeza y el
seño fruncido dejando escapar un "Jum!". Aunque sus padres le habían dicho que no hablara con extraños, a lo mejor no era como ellos decían y ganaba unos pesos fácilmente.

-¿Qué usted quiere? -le preguntó muy seria.
-Sólo tienes que llevarle esta carta a la señorita Hilda.
Ella vive en esa casa amarilla, ahí enfrente. Se la tienes que dar en su mano, sólo a ella. ¿Entendiste? Cuando regreses, le pides el dinero al pulpero que te los voy a dejar con él.

Teatrina cruzó mirando a ambos lados de la calle.
Cuando llegó a la casa señalada encontró la puerta abierta y entró:

-¡Saludos! -alzó la voz. Salió a su encuentro una señora vestida de negro.
-Quiero ver a Hilda, por favor.

Al oírla, la señora se impresionó primero y luego se puso a llorar.
-¡Hilda! ¡Hilda se murió hace nueve días, mi hija!
Teatrina abrió los ojos tan grandes que todo el mobiliario de la casa le cupo en las pupilas junto con la señora que lloraba ahora a gritos. Preguntaba para qué buscaba a Hilda, pero Teatrina no decía nada. Sólo hacía muecas y más muecas.

Regresó al colmado. El hombre había desaparecido.--Pulpero, ¿el hombre que estaba aquí ahorita, me dejó
una cosa contigo?
-No ¿qué te iba a dejar?
-No, nada.
Teatrina salió del colmado olvidando que había ido a
buscar un sobre de café. Tenía una angustia grandísima en el pecho. Si el hombre no le dejó nada es porque sabía que Hilda había muerto. Entonces, ¿por qué la carta?
Ahí mismo se dio cuenta que todavía la tenía en la mano y ya no supo qué hacer con el rostro pues lo contrajo como si todos los ojos del país la estuvieran mirando.

Teatrina, tan chiquita a sus diez años, miró para todas partes pero no vio más que casas y calles, carros y basura.

Se apoyó en una verja de hierro, abrió la carta y leyó:

-"¡Nunca le hagas mandado a un extraño!"

¡Entonces fue que hizo morisquetas!

©Leibi Ng

Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...