domingo, 5 de julio de 2009

TARDE DE "TÍA"

Nos pasamos el día de compras y luego en la piscina. Disfrutando de mis sobrinos, aquí con Sebastián de 5 años, leyéndole una joyita que me encontré ayer en La Sirena: "Margarita y la Nube", de León David, ilustrado por Verouschka Freixas.

Sebastián me hizo leerle el libro dos veces y le encantó. Prueba de fuego superada. ¡Hasta me hizo leerle el glosario tan bien puesto y las descripciones de la Fauna dominicana!

Independientemente de ello, a mí me pareció precioso, poético, ágil y nutritivo. Sé que alguien dirá: pero es el mismo tema de "Jinete de Nube" de Lorelay Carrón (quien a su vez dijo sobre su cuento que se había inspirado un poquito en Colette), y se resuelve igual: todo era un sueño. Sin embargo, ahí se queda. Margarita no se encuentra con ningún problema que resolver. Sólo se deja llenar los sentidos de sonidos, sabores y colores. El paseo es una invitación a romper el tedio (me ha cogido con esa palabra y la voy a agotar antes de que ella me venza a mí) de lo cotidiano y aprenda a ver, a sentir la belleza que está a su alcance en un maravilloso viaje por lugares simbólicos de nuestra geografía.

Espero que al igual que La Primera Comunión de Laura de Manuel García Arévalo, este libro llegue no sólo a las manos de los niños "pudientes" como decimos vulgarmente, sino a la de todos los niños pobres de nuestra geografía porque de ellos podríamos decir también esto:
"Si yo me voy tú me extrañas,
y te extrañaré también...
Entonces, ¿por qué más bien
no vienes y me acompañas?".
© León David


"Margarita y la Nube", Un viaje inolvidable en busqueda de la libertad* Ilustraciones e idea original: Verouschka Freixas*Texto: León David*Editorial Alfaguara Infantil

jueves, 2 de julio de 2009

CARTA ABIERTA AL NIÑO DE LOS CUENTOS



Querido Niño:

Me dirijo a ti, porque tú representas ese grupo especial que hacemos objeto de nuestra creación, sumado al otro, ése formado por padres, maestros, tíos... sostén inigualable de tu nutrición y crecimiento;

Dime querido Niño de los Cuentos, una vez establecido que tú eres imprescindible a la infancia como el propio juego, pues ninguna imaginación se desarrolla sin el aliento nuevo que llega tras contar con palabras en el arrullo suave de una voz... ¿cómo sabremos cuándo y cómo; cuáles y por qué, entre todos los que te igualan, algunos tocan el alma y otros apenas los pies?

Uno, dos, tres... Lo sé. Desde el origen, atendiendo a esta necesidad de comunicar, de decir, de computar, de hilvanar un hecho tras otro... los humanos hemos querido trascender contando, adormeciendo el tiempo con la repetición de la realidad ahora con palabras o sonidos, ensanchándola, adornándola con los recursos ilimitados de la imaginación o el ingenio.

Nadie mejor que tú inspiró a JANOSCH, autor de libros infantiles al expresar: "Es bello inventar historias, precisamente porque en ellas puedes imaginarlo todo, todo lo que tú deseas vivir, dónde quisieras encontrarte alguna vez, y no hay ninguna frontera infranqueable, ni ningún final. En tus historias tampoco hay nada que no pueda pasar".

¿Y quién lo duda? Sea en lenguaje mímico, oral, escrito, cibernético... si nos queremos comunicar, lo importante es expresar lo que sentimos de corazón asistidos por la imaginación.

¡Aaaah! ¡Qué adorable mezcla de ficción y verosimilitud.

Niño de los Cuentos, ¡Qué difícil es definirte! ¿Eres o no Eres? Y si así resulta para los seres ya formados, para estos que están en formación... ¡qué lío!

No en vano, muchos optan por resaltarte en dos aspectos: como relato fantástico y como narración literaria de corta extensión. Al menos es un camino, pero suena complicado ¿no? Yo sé que a ti no te gustan otros nombres. Tú te llamas CUENTO, no importa si te unen a cómputo, a computare o a contar, lo que en tu esencia está.

¿Cómo te hemos de definir? ¿Cuáles son tus características? Primero, eres una creación literaria de forma narrativa, descriptiva y muchas veces dialogada. Casi siempre tienes carácter dramático y estás escrito en prosa, pero cada vez eres más divertido, y de vez en cuando sí, sale un cuento en versos.

De corta extensión, ¡ummm! Tu brevedad parece ser lo principal, en tu, digamos, personalidad. Eso no te lo despinta nadie. Si te pasas, ya eres relato o noveleta. Pero además, tú no eres realista del todo, abrazas denodado la ficción y eso a nosotros, nos cae de maravillas, porque ¡qué aburrida la vida sin ese vuelo de la imaginación y la fantasía!

¡Oh, amigo! Desde que naciste en el antiguo Egipto, has estado poniendo a prueba a tus oyentes, a tus lectores, jugando con su embelesamiento, distrayéndolos y suministrándoles la más entusiasta diversión! ¡A veces angustias; y hasta lágrimas si hay un buen interlocutor!

El Pantchatantra, Calila y Dinma, Las Mil y Una Noches... primeras manifestaciones de ti, como cuentos escritos.

Claro que no se me olvida mencionar que una de las cosas que más te gusta, algo que resulta realmente diferenciador para llegar al corazón de lectores, es acompañar tu discurso literario con otro discurso, ¡pero visual! ¡Ay, esas ilustraciones que tanto expresan con sus líneas agraciadas y colores, o esas viñetas, a veces simples siluetas a un color, resultan tan queridas para el objeto impreso en que te conviertes.

Algo que no podemos discutir es que revelas una síntesis digna de admiración y aquí hay que recordar a tus padres: Poe, Juan Bosch, Quiroga, Virgilio Díaz Grullón... ¿Tus elementos? Bueno, los personajes, el ambiente o atmósfera, la trama, la intensidad y el tono ¿se me olvida algo?

Y si te empeñas, sí te recuerdo. El diálogo, ese constante respaldo a través de las palabras, descritas por el narrador o puestas en boca de tus personajes... predominio eficaz que te diferencia del resto, Niño de los Cuentos.

Tu estructura, columna vertebral. Lo primero que hay que preservar es tu unidad narrativa, la que te recorre y da coherencia. Siempre formada por la introducción o exposición, el desarrollo o nudo y el desenlace.

La introducción esboza, así rapidito, sin entrar en detalles, los personajes, el ambiente y unas cuantas frases para esquematizar la acción y dar origen a la trama.

Luego, expones el problema que hay que resolver ¡Unjú! Ese es el nudo o desarrollo que viene a ser el planteamiento de la cuestión. Ya lo decía Juan Bosch, sin problema no hay cuento.

Así avanzamos en intensidad, interesamos más y más y más y llega el punto culminante: ¡el climax! y entonces, bajamos poco a poco, paso a paso, hecho a hecho para recobrar la respiración y entonces llegamos al...

...desenlace. Se nos resuelve el problema, todo queda explicado, el conflicto deja de serlo, el nudo se desata ¡volvemos a respirar!

Sí, sí, tú tienes razón. A veces, los escritores hacemos del asunto un punto lírico y nos importa muy poco que ocurra algo realmente importante, pero tendrás que admitir que algunos salen muy bien ¿no? Lo sé, tú prefieres la acción. Eso es así, para el gusto se hicieron los cuentos.

¿Que te diga de los personajes? Bueno, tú mejor que yo lo sabes. Ellos adoptan todas las gamas de la realidad y de la fantasía. Claro, a nosotros nos dejas la coherencia entre la conducta y el lenguaje de cada uno. Sus pensamientos y sus intenciones. Corresponde al perfil psicológico del, digamos, actor o actriz, su forma de expresión. Eso se nota muy bien en las fábulas donde damos a los animales y cosas cualidades humanas. Pero en general, los cuentistas tenemos que presentar, con unos pocos trazos, a nuestros personajes de manera que queden bien definidos, física y anímicamente, por razones de brevedad.

Del ambiente, sé que es el lugar físico donde se desarrolla la acción dentro de ti. Los escritores gastamos pocas líneas a veces en establecer dónde y cómo, en aras de la universalidad, pues un ambiente muy local es desconocido para grandes públicos.

Diremos del tiempo, ya sabes que es la época en que se realizan las acciones narradas. También en ti es característica que esto sea breve. Salvo en La Bella Durmiente donde esa muchacha dura cien años ahí esperando al Príncipe... ¡Y se dice tan rápido!

Por atmósfera no me preguntes, pues desde siempre el mundo singular en que suceden las acciones es particular, único, casi encierra el estilo del autor, diría yo. Ahí se tiene que transmitir el estado emocional que privilegias tú. Puede ser de misterio, de suspenso, de humor, de melancolía, como verdadera cadena de acciones y estados de conciencia ocurridos en el espacio temporal. Desde la mente de un personaje, hasta la intervención del narrador, omniciente, testigo, todo sucede ahí.

Lo contrario del tedio es la intensidad, obliga a eliminar todo lo supérfluo, lo que no añade nada a la idea principal, a su desarrollo ¡Nada facil! Bueno, Voltaire lo dijo: "El secreto para ser aburrido es contarlo todo".

Tensión es sujetar al lector de la mano y vincularlo con la acción. Por eso es que los grandes maestros afirman que tú eres importante desde la primera frase, pues si el lector, el oyente, no engancha, la atención se irá para otro lado y adiós clima, adiós!

Finalmente, el tono. Nace de la forma en que los escritores abordamos nuestro cuento. Nuestra actitud hace que tengamos un tono humorístico, dramático, alegre, triste, irónico, generoso...

Y si tú insistes, habrá que dividirte por categorías. Primero, los orales y los escritos. También los escritos en versos y los que nos llegan en prosa. Están los cuentos populares, los folklóricos, los literarios, los líricos, los de aventuras o acción, los didácticos (¡puaf!) los moralizantes (¡huag!), los fantásticos, poéticos, realistas, clásicos, modernos... ¡Qué versátil eres, caramba!

Pues, a decir verdad, casi no hay diferencia entre la literatura con adjetivo (infantil y juvenil) y la otra. Las mismas reglas funcionan para las dos... ¡Pero si seré tonta! Es simplemente un rasgo, tal vez. Si en la mente de un niño la realidad se funde con la fantasía y la culminación de un buen escritor es lograr la verosimilitud, entonces, ¿no será que entre el cuento infantil y el cuento para mayores, la única diferencia es que en los primeros el predominio de lo maravilloso lo hace todo, todo posible?

Piénsalo: Hay gigantes, dragones, Juan Bobo y Pedro Animal, Cucarachas que se casan con ratones; ratones que se apellidan Pérez, una señora de pies de barros que se llama Catilanguá Lantemué, un chico que siembra una habichuela y ésta crece hasta llegar al cielo, un gigante con una gallina que pone huevos de oro, unos niños abandonados por sus padres que encuentran la casa de golosinas de la bruja del bosque; un patito que se convierte en cisne, un gato que llena a su amo de riquezas, un hermano menor que siempre pasa todas las pruebas; el emperador que sale con un traje invisible, la bruja que envenena a Blanca Nieves; la Bella que ama a la Bestia, Barba Azul que asesina a sus mujeres por desobedientes; Peter Pan que conquista la Tierra de Nunca Jamás... la hermosa rubia que hace subir a su princepe por la escalera de su cabellera, un pez que es bombero y toca la trompeta, un carrito que sube paredes, un fantasma que se vuelve monstruo por los errores ecológicos de los seres humanos... un duende de nombre difícil que quiere quedarse a toda costa con el primogénito de la Reina, nadie sabe para qué.... ¡Oye, que la imaginación está desbordada! ¿Y cómo no va a ser así, si las niñas son capaces de convertir en muñecas fracos de perfume y los niños hacen de un palo de escoba un hermoso corsel?

Concluyo que un cuento destinado a los seres en formación tiene su propio universo. Allí conviven seres con poderes sobrenaturales, allí se concatenan hechos hilados por la magia. Ahí no valen las clases sociales, el plebeyo conquista a la princesa o viceversa, un Julián Chiví se casa con una jaiba y fundan casa en la Luna, o igual un barco y una estrella, un dinosaurio tamagochi sale a comer guineos o plátanos por las noches...

En ti reina lo extraordinario. De nuevo recuerdo a Juan Bosch: La esencia de describir un hecho que tiene indudable importancia y no cualquier hecho, no cualquier suceso.

También lo dice Julio Cortázar al enfatizar la intensidad (la eliminación de todo lo supérfluo) y las descripciones detalladas. Es esta armonía entre tensión e intensidad lo que finalmente hace un buen cuento; todo el esfuerzo para mantener al lector, al oyente, casi en vilo hasta que se resuelve el conflicto.

Querido Niño de los Cuentos, te quiero más artístico que didáctico, y sabes bien que me refiero a que el autor debe despojarse de toda intención de enseñar. Se aprende contigo indirectamente y eso es maravilloso. Así te siento y así te disfruto. A mi aire.

Lo que alabo en ti es que nos dejas ser y sabes que en la mente de un adulto que escribe para niños, existe otro niño que no ha terminado de crecer, que no ha dejado de sentir muuuucha curiosidad, y no permite que el mundo se convierta en algo real y tangible, por lo que puede reconstruirlo de arriba a abajo y aferrarse a esa porción de vida que le hace cómplice infinito de los lectores en la aventura de una humanidad que imaginamos ¡Bendita sea! ¡Buena, Nueva, Justa y en Paz!

Me despido, Niño de los Cuentos con los versos de José Agustín Goytisolo en el hermosísimo Palabras para Julia, donde une dos mujeres: Su madre muerta en un bombardeo franquista y a su hija, dos generaciones y una esencia de mujer. Nadie tiene la verdad, pero cada quien tiene un poquito entre los dedos, no hay infancia amorfa y general. Lo que funciona para mis hijos no será igual para los hijos de mi hermano. Serán los hijos de cada uno de nosotros, con sus genéticas, sus religiones, sus nombres y sus sonrisas, pero sobre todo, con esas miradas limpias hacia el futuro buscando la propia voz en todos los cuentos leídos.

"No sé decirte nada más,

pero tú debes comprender,

que yo aún estoy en el camino,

en el camino".

José Agustín Goytisolo

TQM

Leibi Ng

miércoles, 24 de junio de 2009

¡FELICIDADES, IMAGINARIA!

Eduardo Abel Jiménez y...
Roberto Sotelo
Muchos de los autores de literatura infantil y juvenil que conozco, los agradezco a estos dos idealistas del siglo XXI que tal y como explican en este texto, se han mantenido a puro entusiasmo por 10 años, que se dice pronto. Los felicito. Redoblo mi admiración por este duo de oro sin competencia en la promoción de la lectura. LNG.

En su texto “Ventana sobre la utopía” Eduardo Galeano nos dice que “ella”, la utopía, está en el horizonte; que si nos acercamos dos pasos, ella se va a alejar dos pasos. Si caminamos diez pasos, el horizonte se correrá diez pasos más allá. “Por mucho que yo camine nunca la alcanzaré”, dice Galeano. “¿Para qué sirve la utopía?”, se pregunta el escritor. “Para eso sirve: para caminar.”, concluye.
Hace diez años que con Imaginaria comenzamos a transitar una manera de acercarnos a una utopía.
Nos gusta expresarlo de esta forma, en términos de una “utopía” a alcanzar, de un ideal a concretar. Porque el anhelo de esa meta inalcanzable es lo que nos permite construir un camino posible para acercarnos a ella. Y en el transcurso de esa construcción nos vamos dando cuenta de que el esfuerzo y el trabajo valieron la pena.
¿De qué les estamos hablando? ¿Cuál es esa “utopía” que estamos tratando de esbozarles?
“Promover la lectura”, de eso se trata nuestra utopía.
Entendemos que “leer” es un derecho y, como tal, tiene que poder ser ejercido por todos los miembros de una comunidad. La posibilidad de leer tiene que estar al alcance de todos. Y todos nosotros, como mediadores que nos llamamos, como profesionales que nos movemos dentro de este territorio cultural, tratamos de alcanzar esa utopía: el ejercicio de la lectura para todos y cada uno de los seres humanos.
Los caminos para llegar a ella los vamos construyendo individualmente en la medida de nuestra posibilidades (a veces escasas) y también en la medida de nuestras circunstancias (a veces muy difíciles). Pero sabemos que esos caminos se entrecruzan y comunican en una red colectiva que los enriquece y afianza. Una red colectiva que alimenta la esperanza de saber que siempre nos estaremos acercando a nuestra utopía, que nos hace mantener la convicción de que hay que seguir andando y de seguir haciendo camino en ese andar.
Ahora bien, de qué manera se inserta Imaginaria en esta empresa de promover la lectura. Pensémoslo de la manera más simple: los mediadores necesitamos herramientas para realizar nuestra tarea. Necesitamos capacitarnos y estar informados sobre la literatura y los libros; nos sentimos precisados por reflexionar sobre las mejores maneras acerca de la mediación que vamos a ejercer entre los libros y los lectores. Pero esas herramientas no siempre están al alcance de todos los mediadores; algunas son de difícil acceso, otras son retaceadas. Imaginaria pretende ser una herramienta y, a la vez, una herramienta para llegar a otras herramientas.
Pensamos que la mejor manera de festejar estos 10 años de Imaginaria es con otro número más en la Web. Realizado con el mismo compromiso e idéntica dedicación que todos y cada uno de los 253 números anteriores.
Hacer Imaginaria es una tarea ardua y por momentos difícil de sostener por la escasez de recursos con que cuentan los proyectos culturales en la parte del planeta en que nos tocó vivir. Pero, a la vez, es un trabajo muy grato y reconfortante sabiendo que contamos con la cálida e insustituible compañía de colaboradores y lectores.
Y la utopía seguirá estando allí; la única forma de alcanzarla es ir tras ella. En eso estamos, construyendo juntos ese camino.
Roberto Sotelo y Eduardo Abel Gimenez




Roberto Sotelo en la estación Baker Street del metro de Londres, que homenajea en sus paredes al detective Sherlock Holmes, personaje literario de Arthur Conan Doyle.
Roberto Sotelo (robisotelo@gmail.com) es Profesor de Enseñanza Primaria, Bibliotecario Escolar y Especialista Superior en Literatura Infantil y Juvenil.
Vive en Munro, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Dirige Imaginaria junto a Eduardo Abel Gimenez desde su fundación en junio de 1999

martes, 23 de junio de 2009

Juegos, recuerdos y tradiciones. Poesías

Rosa Francia Esquea



NOTA INFORMATIVA

La Dirección Nacional de Folklore (DINAFOLK) de la Secretaría de Estado de Cultura presentará el libro “Juegos, recuerdos y tradiciones. Poesías”, de la periodista y escritora Rosa Francia Esquea.

El acto se realizará el lunes 29 de junio a las 5:00 p.m., en la Sala de Arte Ramón Oviedo de la Secretaría de Estado de Cultura, ubicada en la calle Pte. Felipe Vicini Burgos esquina George Washington.

La obra ganó el premio “Delia Quesada de Literatura Infantil” del concurso Por Nuestro País Primero, que organiza la Sociedad Cultural Renovación de Puerto Plata.

La directora Nacional de Folklore, Xiomarita Pérez, expresó su satisfacción por asumir la presentación de este libro, porque el contenido de una gran parte de las poesías hace alusiones a las costumbres y tradiciones dominicanas.

La presentación de la obra estará a cargo de la directora general del Libro y la Lectura, escritora Eleanor Grimaldi.

jueves, 18 de junio de 2009

ANA BRÍGIDA GÓMEZ premiada

Obra ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil
Aurora Tavárez Belliard 2008

Con tanto trajín se me había pasado difundir un acontecimiento en el que estuve involucrada doblemente: primero porque anhelo ver a la LIJ dominicana tan desarrollada y triunfante como la de los países que lo han logrado; y segundo, porque me tocó el honor de ser jurado junto a dos mujeres que admiro y quiero: Aidita Selman y Ana María Fuster Lavín, joven escritora de Puerto Rico, antillana más bien, siguiendo el pensamiento hostosiano. Hacía mucho que un equipo de trabajo no me hacía sentir tan integrada, así que fue un disfrute. A continuación consta lo que decidimos y naturalmente felicitamos a esta joven escritora que entra pisando fuerte en nuestra literatura



PREMIO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL
AURORA TAVÁREZ BELLIARD
Veredicto: Mediante la presente hacemos constar que el jurado del Premio Nacional de Literatura Infanto – Juvenil Aurora Tavárez Belliard ha determinado por unanimidad, que la obra ganadora es “La Sirenita de Coral” de Ana Brígida Gómez.La deliberación del jurado escogió como las 3 mejores a “La Sirenita de Coral”, en primer lugar, y un empate en segundo lugar entre “Sorpresas de Carnaval” de César Sánchez Beras y “Encuentro en la Astronave” de William Mejía (obra teatral contenida en el libro El Poder del Cielo.“La Sirenita de Coral” es una novela juvenil a modo de adaptación libre de La Sirenita de Andersen. La narración es adecuada para el público de 9 a 14 años. Buen dominio de la narrativa y la estructura. La gradación ascendente de la acción y las aventuras, excelentemente acertadas.Así los personajes marinos y sus nombres son atractivos e interesantes al lector. La obra cautiva, una característica fundamental para que un menor lea.
Jurado de Literatura Infantil:
Ana María Fuster Lavín (Puerto Rico), Aidita Selman y Leiby Ng.

http://www.cultura.gob.do/tabid/265/itemid/258/Cultura-anuncia-ganadores-Premios-Anuales-de-Liter.aspx

domingo, 14 de junio de 2009

Milady González, se dedica a escribir literatura infantil y juvenil desde hace muchos años. En la actualidad tiene publicado en modalidad digital "La vaquita lechera" en http://www.lulu.com/, registrados tiene cuentos como "La historia del abuelo, El manantial, Carla la caracolita, Los felices de la charca, Periquien, La sílaba, y este Cigarra, Cigarro que publicamos para ustedes. Además Milady tiene las novelas cortas "Miel de avispa, el Ciclo de Clara y El ladrón de recuerdos".

MILADYS GONZALEZ, escritora dominicana

Publico su cuento, pues tuvo la gentileza de enviárnoslo. Es una joven dominicana que ya tiene varios libros dedicados a los niños. Su narración me parece completa, con todo lo que tiene que tener un texto dirigido a la infancia: diálogos y agilidad. Este viene con moraleja y transmite una cierta serenidad frente al aprendizaje de temas tan contundentes como la muerte. Lo dejo para que disfruten y alienten a Miladys por su oficio tan necesario en nuestro país.


Cigarra, Cigarro.
Sentado en lo más alto de la rama de un árbol, se encontraba don Cigarro.
Aleteaba a tal velocidad que sería imposible para el ojo humano ver sus alas, su cara roja como pimiento y su abdomen a punto de explotar. Cantaba el Cigarro, cantaba para su amada que desde lejos, y de reojo, lo miraba de vez en cuando.
-Cállese ya -dijo una vocecilla-. Estoy cansada de no poder dormir. Su canto es tan agudo, tan estruendoso y tan molesto que, desde que empezó el verano, ha sido un infierno este lugar.
Don Cigarro no entendió de qué se trataba aquella alharaca, pero así y todo escuchó en silencio las quejas de aquel ser diminuto que desde una rama le gritaba.
-Es usted tan pequeña, arañita de las nubes, que he tenido que hacer un esfuerzo para saber quién me hablaba.
La arañita se sintió ofendida, molesta e insultada. Corrió con todas sus fuerzas por la hojita que le hacía de hogar y al tocar el borde de la hoja se deslizó por su hilo de seda hasta llegar a donde estaba el Cigarro. De modo que quedó suspendida en el aire y frente a su cara le dijo.
- Yo soy una arañita. Soy pequeña, sí, es verdad que soy pequeña. Pero usted compárese con un búho y verá que es tan pequeño como yo. Sin embargo ni los búhos hacen tanto ruido como ustedes las cigarras.
Apacible y primoroso, el Cigarro estiraba sus translucidas alitas, acariciaba cada contorno de aquella delicadeza. Por un momento la arañita sintió que la ignoraba, por eso se balanceó hasta quedar frente a frente a los que en ese momento le parecieron unos ojazos a la arañita.
- ¿Qué le pasa? Le estoy hablando -dijo la arañita al cigarro.
- Discúlpeme, arañita de las nubes. Es que tengo una cita con mi novia mañana y tengo que estar impecable. ¿Sabía usted que cuando canto, le canto a mi amada?
- Es usted un descarado. ¿Me esta diciendo que solo cantan para enamorarse los cigarros? ¿Y las cigarras no cantan?
- No, las hembras no cantan, solo los machos cantamos y lo hacemos también para alertarnos cuando hay peligro. Pero la verdad es que la razón principal de nuestro canto es el amor.
Al expresarse así don Cigarro la arañita vio que era sincero. Y por un momento olvidó todo el insomnio que había padecido todo el verano. Pero recapacitó y entonces le dijo:
- Mire, don Cigarro, el amor es maravilloso, pero yo necesito dormir, deje de cantar, aunque sea por una noche, deje de cantar.
- No puedo dejar de cantar, si no canto no me caso con mi novia, y si no me caso no tendré hijos, y si no tengo hijos no dejaré mis castas en este mundo.
- Ni que fuera a morirse usted mañana, don Cigarro.
La arañita estaba segura que la engañaba y que su actitud era solo por fanfarronear.
- Machos. Todos son iguales. No importa que tan pequeños sean, siempre quieren ser el mejor de todos.
Más que un reproche aquello era un lamento de la arañita.
- Arañita de las nubes, perdone usted la impertinencia, será por poco tiempo que nuestro canto continuará, solo quedan unas semanas del verano, todos los cigarros nos iremos y, como ya le dije, las cigarras no cantan.
La arañita de las nubes dio media vuelta, resignada, sabía que tendría que escucharlos lo que quedaba de este verano y el siguiente si ella continuaba allí.
En su pequeña hoja en lo mas alto del árbol esperaba la arañita que terminara el verano, unas semanas que se hicieron eternas como el infinito, no muchos durmieron en aquel tiempo, porque aquel verano fue tan habitado por cigarras que a penas hubo espacio para los demás insectos y animalitos que vivían en aquel rincón del patio.
Pero como todo pasa, pasó el verano, y feliz la arañita de que hubiese terminado se deleitaba en sus habitáculos entre tejidos como una gran maraña de hilos invisibles.
Una mañana mientras tejía su casa nueva, la arañita de las nubes vio al búho dormido en una de las ramas más ocultas del árbol. Despacio, como acechándolo, se acercó a él, dio varias vueltas tratando de decirle algo, pero temerosa de despertarlo, asustarlo y que la aplastara con su enorme pata no dijo nada. Cuando comenzaba a cansarse hizo un minúsculo ruido como limpiándose la garganta, el búho, ave de sueño pesado durante el día no la escuchó, ella hizo el insignificante ruido una vez más, pero el búho continuaba profundamente dormido. La arañita de las nubes subió hasta una rama que se encontraba por encima de la cabeza del búho, después de mucho esfuerzo llegó al tope, ató su hilo de seda y se deslizó hasta quedar enfrente de la cara anteojos del búho, entonces con dos de sus patas lo tocó suavemente, el búho se acomodó sin notar el suave toque, y ella, ya cansada de la hazaña, gritó con todas sus fuerzas.
- Despiértese ya!.
Con toda su calma y sin notar la existencia de la arañita de las nubes, el búho estiró sus alas y una de sus patas y bostezó. Aquel bostezo asustó enormemente a la arañita quien se vio camino al estomago del búho y sin regreso.
- Hola, Señor Búho.
- Ohhh! Arañita de las nubes ¿cómo estás?
- Muy bien, muy bien. Lo veía yo dormir y me decía qué tranquilos estamos desde que se fueron las cigarras.
- Sí, las pobres. Los machos solo viven un verano. Después que se casan, se mueren todos los cigarros, y las cigarras se quedan solas a cuidar a sus hijos.
Una risa retraída y perturbada se escapó de la garganta de la arañita quien en aquel momento quedó perpleja ante tal noticia.
- Señor Búho, ¿cómo puede usted inventar tal atrocidad? ¿Piensa que le voy a creer que todos los cigarros que estuvieron aquí no hace una semana, cantando como si se fueran a morir…Un recuerdo de don Cigarro la hizo entender la verdad... Están muertos. Y terminó su frase con una expresión mezclada de tristeza y pesar.
- No puede ser. Pero, Señor Búho, eso es una crueldad. ¿De qué sirve que vivan entonces?
- Son las leyes de la naturaleza, mi querida amiga. La muerte es un acontecimiento natural que nos pasa a todos. Unos primero, otros después, pero al final es solo un ciclo.
- Pues yo pienso que si las cigarras solo vienen a este mundo a cantar para casarse es un desperdicio de la existencia.
- ¿Qué haces todo el día, arañita de las nubes? -preguntó el búho enfadado. Aquel modo de valorar la existencia de una cigarra no le pareció a él que fuera apropiada.
- Yo no molesto a nadie por lo menos. Esas cigarras… Perdón, los cigarros, no paran de cantar, y no cantan como los pájaros que deleitan en las mañanas, cantan sin ton ni son, es desesperante.
- Aun así tienen su utilidad, y que tú o yo no la conozcamos no quiere decir que sean inútiles.
- Pues si usted lo dice debe tener razón, usted ha vivido más que yo, es un ave de la noche que debe conocer bien de estas cosas.
El búho se sintió aliviado al escuchar la respuesta de la arañita y la miró compasivo de su inexperiencia y su ignorancia.
- Señor Búho, ¿Por qué no me cuenta más de las cigarras? ¿A dónde se van las madres con sus hijos?
- Ponen sus huevos en árboles, y esperan hasta el próximo año para reaparecer. Hay unas cigarras que se tardan diecisiete años en reaparecer, son de los insectos los que más tiempo de vida tienen.
La arañita se quedó admirada. Y con marcada tristeza dijo:
- Yo conocí a un cigarro cantor. No fui muy amable con él. Me arrepiento ahora que se adonde se fue.
- Yo también conocí a un cigarro, pero este no era cantor. Era mudo.
- ¿Mudo? Oh no. Eso si que debió ser terrible.
- Sí, mucho. No pudo casarse nunca. Ninguna cigarra quiere casarse con un cigarro que no cante. Con su canto demuestran su fortaleza, las cigarras no quieren hijos débiles que no canten. El propósito de un cigarro es ser feliz, igual que el propósito de todos los seres del mundo.
- Qué triste debió estar el cigarro.
- Muy triste. Pero yo le conté la historia de una mariposa que nunca pudo volar.
Los ojos de la arañita parecieron saltar de su cara.
- ¿Una mariposa sin alas?
- Sí, sin alas. Pero no por faltarle sus alas deseó morirse. Hizo su vida normal, y cuando se casó tuvo hijos hermosos que sí tuvieron alas.
- Señor búho, ¿y usted es feliz? -preguntó la arañita. Aquella pregunta sorprendió al búho quien pareció visiblemente turbado.
- La verdad es que todos vamos en busca de algo que nos haga felices siempre. Yo sin embargo no busco nada que me haga feliz, porque todo lo que puedo necesitar lo tengo. Está dentro de mí.
- ¿Y qué es eso? ¿También yo lo tengo?
- Todos lo tenemos. No importa el tamaño que tengamos. Es un gusanito. Es el gusanito de la felicidad. Lo que pasa es que también tenemos el gusanito de la desconfianza, de la tristeza, de la ignorancia, además del gusanito de la felicidad tenemos otros gusanitos que luchan constantemente en contra del héroe de la vida. Solo hay que tenerlo presente y saber que el gusanito de la felicidad está por encima de cualquier otro gusanito.
La arañita se mostró dudosa. Y el búho le dijo.
- Ves, ahí está ese gusanito de la duda. Una carcajada de la arañita iluminó el solemne momento. - Tiene usted razón, Señor Búho. Yo también tengo ese gusanito de la felicidad.
El búho comenzó a dormirse mientras la arañita continuaba su conversación. Su vocecilla parecía cantarle una canción de cuna al búho. Cuando la arañita lo vio profundamente dormido, escaló su hilo y volvió a su trabajo. Tenía que aprovechar la tranquilidad del verano porque cuando llegaran las cigarras cantaría con ellos hasta quedar completamente ronca.
-- Milady Gonzalezmilady@sosuanet.com

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