miércoles, 5 de mayo de 2010

Géneros literarios en la literatura infantil dominicana (1821-2002)

Géneros literarios
MIGUEL COLLADO, Presidente-Fundador de CEDIBIL, reconocido
bibliógrafo, investigador y autor.

en la literatura infantil dominicana (1821-2002)


“En las creencias populares precisamente encontraron la materia prima inicial, para su literatura aparentemente infantil, los pioneros de esta forma de expresión literaria: en el siglo XVII Charles Perrault (“Caperucita Roja”, “Barba Azul”, “El gato con botas”, “La Cenicienta”, “La bella durmiente del bosque” y “Pulgarcito”); y en el siglo XIX los hermanos Wilhelm y Jacob Grimm (“Hansel y Gretel”, “Blancanieves” y “El lobo y los siete cabritos”); Hans Christian Andersen (“El patito feo”, “La sirenita” y “El soldadito de plomo”); y Lewis Carroll (“Alicia en el país de las maravillas” y “Alicia en el país del espejo”).”


¿Qué es la literatura infantil y juvenil? Empecemos intentando definir el concepto literatura infantil y juvenil antes de adentrarnos en el tema central de nuestra conferencia. Para ello, analizaremos algunos juicios críticos interesantes que en torno a esa modalidad tardía de la literatura universal han emitido voces autorizadas.

1. El escritor y profesor español Kepa Osoro Iturbe, en su ensayo “Reflexiones para una utopía lectora” (1), dice, respondiendo a la pregunta “¿Qué es la literatura infantil?” que, retóricamente, él mismo se hace:

“Se trata de una literatura con la que disfrutan los niños; pensada para los niños; que les hace flotar, reir y soñar; que les ayuda a entender y solucionar sus problemas psicológicos y afectivos; que despierta su imaginación; que favorece el desarrollo de su espíritu crítico; que aviva su sentido estético, y que contribuye a su crecimiento en libertad”.

1. En su ensayo “Vuelve la polémica: ¿existe la Literatura...Juvenil?” (2) Jaime García Padrino, investigador literario español, señala:

“...los términos literatura infantil y literatura juvenil se han empleado –tradicionalmente podríamos decir- como sinónimos, e incluso es frecuente hoy la utilización de infantojuvenil. [...]¿Es educativa la literatura infantil y juvenil? Desde luego que sí, pero en la misma medida que la Literatura general”.

3. También el crítico boliviano Víctor Montoya ha expuesto su visión al respecto en su estudio “El poder de la fantasía y la literatura infantil” (3). El afirma lo siguiente:

“La literatura infantil, aparte de ser una auténtica y alta creación poética, que representa una parte importante de la expresión cultural del lenguaje y el pensamiento, ayuda poderosamente a la formación ética y estética del niño, al ampliarle su incipiente sensibilidad y abrirle las puertas de su fantasía”.

4. El reputado crítico literario dominicano y Director de la Academia Dominicana de la Lengua Bruno Rosario Candelier, nos dice:

“La literatura infantil y juvenil se dirige a niños y jóvenes y se articula con los recursos, elementos y motivos que llaman la atención de la imaginación fresca y libérrima de la etapa más tierna y juguetona del ser humano. [La] sensibilidad infantil, o la virtualidad de la percepción de los niños, está presta para animar cosas o fenómenos o humanizar objetos y animales” (4)

5. Nos parece atinado el juicio emitido por las escritoras infantiles dominicanas Eleanor Grimaldi y Margarita Luciano López:

“Consideramos la literatura infantil como una expresión artística, que utiliza, para expresarse, el instrumento universal de comunicación de las ideas: la palabra. Para que un escrito sea clasificado como literatura para la infancia, no basta con que encierre mensajes positivos, sino que, además, debe exaltar la fantasía y cultivar el gusto estético” (5).

Todas las definiciones citadas contienen elementos interesantes que ponen de relieve el valor trascendente de la literatura infantil en la vida -y en el desarrollo- del niño. Veamos:

•          Favorece el desarrollo de su espíritu crítico, aviva su sentido estético y contribuye a su crecimiento en libertad (KOI)

•          Es educativa (JGP)

•          Ayuda poderosamente a la formación ética y estética del niño (VM)

•          Responde a los intereses del niño, estimulando su imaginación, su sensibilidad y su capacidad de percepción (BRC)

•          Exalta su fantasía y lo ayuda a cultivar el gusto estético (EG / MLL)

En lo adelante, tal como sugiere García Padrino, al utilizar el término literatura infantil estaremos refiriéndonos, también, a la literatura juvenil o infantojuvenil.


EL FOLKLORE Y LOS ORÍGENES
DE LA LITERATURA INFANTIL

Una definición posible del concepto folklore –término utilizado por primera vez, en 1846, por el inglés William Thoms- es la siguiente: conjunto de tradiciones (juegos, carnavales, bailes), leyendas, creencias, narraciones, adivinanzas, costumbres, supersticiones y otras manifestaciones de carácter popular que se transmiten de manera oral.

En las creencias populares precisamente encontraron la materia prima inicial, para su literatura aparentemente infantil, los pioneros de esta forma de expresión literaria: en el siglo XVII Charles Perrault (“Caperucita Roja”, “Barba Azul”, “El gato con botas”, “La Cenicienta”, “La bella durmiente del bosque” y “Pulgarcito”); y en el siglo XIX los hermanos Wilhelm y Jacob Grimm (“Hansel y Gretel”, “Blancanieves” y “El lobo y los siete cabritos”); Hans Christian Andersen (“El patito feo”, “La sirenita” y “El soldadito de plomo”); y Lewis Carroll (“Alicia en el país de las maravillas” y “Alicia en el país del espejo”).

Los seres fantásticos (hadas, brujas y duendes) que aparecen en los cuentos de Perrault, de los hermanos Grimm, de Andersen y de Carroll, son producto de la imaginación popular, así como los encantamientos y sortilegios. La intención original de esos autores no era escribir para ser leidos por los niños, lo cual explica el porqué muchos de los textos publicados por ellos estaban plagados de escenas violentas, que luego fueron eliminadas y adaptados los cuentos a la psicología de los infantes.

DE LOS GÉNEROS LITERARIOS

Los géneros literarios tradicionales en los que más han incursionado los autores dominicanos que han escrito pensando en los lectores menudos son: poesía, canción, cuento, leyenda, novela, teatro, fábula, adivinanza y libro de lectura. Haremos una brevísima reseña histórica de cada una de esas formas de expresión literaria a fin de tener una idea panorámica de lo que ha sido, a través de la historia, la actividad literaria infantil dominicana.

La fábula

El antecedente más antiguo de la literatura infantil dominicana quizá sea la publicación, en 1821, de las fábulas de José Núñez de Cáceres en el semanario El Duende, que él mismo fundó en la ciudad de Santo Domingo el 15 de abril de dicho año. El insigne patriota firmaba con el humilde seudónimo de El Fabulista Principiante.

Núñez de Cáceres utilizaba sus fábulas para satirizar los males que aquejaban a la sociedad dominicana de entonces, colocándole a cada una de ellas un epígrafe con el que sintetizaba su intención ejemplificadora, pero haciendo uso de un lenguaje potable para el entendimiento y la diversión de niños y adolescentes. Citemos algunas de ellas:

a) “El Conejo, los Corderos y el Pastor”, con el epígrafe: Contra los que obtienen puestos elevados y visten grandes uniformes sin las calidades necesarias.

b)”La Araña y el Águila”, con el epígrafe: Contra el verdadero mérito y la buena opinión que con él se gana, nada pueden las calumnias ni la envidia.

c) “El Lobo y la Raposa”, con el epígrafe: Los malos nunca encuentran nada bueno en los hombres honrados, principalmente si sirven de estorbo en sus maldades.

d)”El Camello y el Dromedario”, con el epígrafe: Contra los que no ven la viga en su ojo, y sí la paja en el ajeno.

A la educadora Aurora Tavárez Belliard hay que reconocerle su condición de pionera como la primera autora dominicana en escribir fábula, género literario de cuyo valor didáctico estaba profundamente consciente la sobresaliente escritora mocana. Sugería ella que es la fábula, desde el punto de vista didáctico, el modo de expresión ideal para estimular al niño en la lectura. Opina, en su obra El niño dominicano. Libro de lectura: tercer curso (1941) que:

“El niño, sujeto poderosamente imaginativo, es un gran enamorado de lo maravilloso y lo extraordinario […] y dominado por la más ardiente curiosidad, aspira a traspasar las fronteras de su mundo, para conocer la vida y milagros de otros seres, que bien pueden ser animales, reyes, hechiceros, apóstoles, mendigos, piratas, héroes, guerreros, príncipes, aventureros, bandoleros, exploradores…” (6).

De la obra citada, transcribimos a continuación la fábula titulada “El Lobo y el Gato”:

EL LOBO Y EL GATO (7)

“Un lobo al que perseguían unos cazadores, huyó hacia una aldea. A poca distancia de las casas vio un gato sobre un muro.

-Querido amigo –dijo-, te ruego que me dediques un lugar donde yo pueda encontrar asilo. Yo te consideraré como mi salvador. Sobre todo, habla pronto. ¿No oyes el sonido de las bocinas y el ladrido de la jauría?

-Vete a casa de Bertón –respondió el gato- es el hombre más de bien que hay en el mundo.

-Sí, pero yo le he comido su carnero.

-Entonces vete a encontrar a Jerónimo.

-Temo que también él me guarde rencor; parece recordarme que alguna vez le he robado un cabrito.

-Corre, pues, a casa de Pedro.

-No soy tan loco, hace un año que me tiene odio por un ruín asno que le comí.

-En ese caso vete a casa de Basilio. -¿Y su ternera que yo atrapé hace quince días?

-Si es así –replicó el gato- no te queda otro camino sino morir”.

¿Cuál es la moraleja? Según palabras de su autora, la moraleja es la siguiente: “quien se rodea de enemigos, no puede hallar quien lo proteja en el momento de desgracia”.

La poesía infantil

De singular importancia histórica para la literatura femenina dominicana es el hecho de que haya sido Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897) nuestra primera poetisa en escribir pensando en los niños: “El ave y el nido”, poema fechado en 1875, es un digno ejemplo de ello:

EL AVE Y EL NIDO (8)

“¿Por qué te asustas, ave sencilla?

¿Por qué tus ojos fijas en mí?

Yo no pretendo, pobre avecilla,

Llevar tu nido lejos de aquí.

-

Aquí, en el hueco de piedra dura,

Tranquila y sola te vi al pasar,

y traigo flores de la llanura

para que adornes tu libre hogar.

-

Pero me miras y te estremeces,

y el ala bates con inquietud,

y te adelantas, resuelta, a veces,

con amorosa solicitud.

-

Porque no sabes hasta qué grado

yo la inocencia sé respetar,

que es, para el alma tierna, sagrado

de tus amores el libre hogar.

-

¡Pobre avecilla! Vuelve a tu nido

mientras del prado me alejo yo,

en él mi mano lecho mullido

de hojas y flores te preparó.

-

Mas si tu tierna prole futura

en duro lecho miro al pasar,

con flores y hojas de la llanura

deja que adorne tu libre hogar”.

Ese poema aparece en la primera edición de la obra Poesías de Salomé Ureña de Henríquez (Santo Domingo : Sociedad Literaria Amigos del País, 1880), un hecho altamente significativo que merece ser destacado: así como Sor Leonor de Ovando es, según Marcelino Menéndez y Pelayo, "la primera poetisa de que hay noticia en la historia literaria de América" (9), Salomé, con dicha obra, se convierte en la primera autora dominicana que publica un libro de poesía. Es decir, ella no tan sólo es la pionera de la poesía infantil dominicana, sino también de la ficción literaria femenina producida en el país, lo cual reviste una indiscutible relevancia desde el punto de vista histórico-bibliográfico.

Cuento infantil

La pionera de la narrativa breve dominicana, Virginia Elena Ortea (1866-1903), es quien, por vez primera, escribe cuentos infantiles y juveniles en la literatura dominicana. Ocultos en su importante libro Risas y lágrimas (10) encontramos el cuento mitológico “Los diamantes” y un cuento muy tierno titulado “Estrellas y flores: cuento de navidad”.

En 1923, entre septiembre y noviembre, un extraordinario acontecimiento enriquece, en forma luminosa, la literatura infantil dominicana: Pedro Henríquez Ureña (1884-1946), el más brillante de los hombres de letras nacidos en la República Dominicana, publica, en el periódico El Mundo de México Los cuentos de la nana Lupe, recogidos en volumen, 43 años después, por la Universidad Autónoma del país azteca donde residió por mucho tiempo. La edición de la obra es a propósito de la conmemoración del vigésimo aniversario de la muerte del ilustre humanista hispanoamericano. En 1935 Henríquez Ureña habría de publicar, en La Nación de Buenos Aires, su muy conocido cuento “La sombra”, incluido en la Antología que de su rica y varia obra literaria hiciera, en 1950, su hermano Max Henríquez Ureña

En una historia del cuento infantil dominicano hay que hacer mención estelar de esa gran narradora que fue Virginia de Peña de Bordas (1904-1948), quien publicó, en 1950, en la revista Cuadernos Dominicanos de Cultura (11), sus cuentos “La princesa de los cabellos platinados” y “La eracra de oro”. Sobre estos dos textos narrativos la opinión autorizada de la ilustre Flérida de Nolasco: “Son cuentos de carácter maravilloso, escritos para niños -género hasta entonces desierto en nuestra literatura-...”. Ambos cuentos fueron editados por Editora Taller, en un volumen, en 1978, es decir, 30 años después de la desaparición física de la destacada escritora santiaguense.

Constituyó para nosotros una indescriptible y agradable sorpresa el hallazgo, en 1999, de tres cuentecitos infantiles, más bien fábulas, de la autoría de ese eminente narrador llamado Juan Bosch (1909-2002): “El General Don Gallo” y “Don Gato y Don Ratón” fueron publicados por Bosch, con el seudónimo de “Juan Niní”, en el número de la revista Alma Dominicana correspondiente al bimestre septiembre-octubre de 1934; y “El negocio de doña Hormiga” apareció, firmado con el seudónimo de “Juanito Niní”, en el mismo órgano, pero en agosto del citado año.

De los tres cuentos, “El General Don Gallo” nos parece el más interesante por su contenido reflexivo y su valor didáctico. El cambio de actitud de Don Gallo al tomar conciencia de lo negativa que es la vanidad, transmite una hermosa enseñanza válida para los infantes, pero también para los adultos. Leamos la parte final del cuento:

“Cuando volvió al pueblo, era ya tan viejo que no podía con el machete y casi no veía, a pesar de haberse comprado unos espejuelos muy buenos en la tienda de Doña Pata. Entonces se quedó asombrado, al comprobar que ya la señorita Polla era una madre de familia, con once pollitos de los más graciosos, que ni siquiera quiso oirle.

“Don Gallo –pues ya no quería ser General- colgó su viejo machete de un clavo, en un palo del patio, y decidió hacerse maestro de escuela. Y lo que enseñaba, sobre todo a sus discípulos, que eran jóvenes gallitos muy emperifollados, era esto:

-Si no dejan de ser vanidosos, pueden fácilmente perder la cola cuando menos. La vanidad, amiguitos, conduce, infaliblemente, a la olla o al ridículo”.

En 1956 Juan Bosch habría de convertirse en el primer escritor dominicano en publicar un libro de cuento infantil –en volumen independiente- al aparecer, en Santiago de Chile, donde vivía exiliado, su ya clásico Un cuento de navidad.

Canción escolar

Nadie que conozca la historia de la educación dominicana dejará de reconocerle a Ramón Emilio Jiménez (1886-1971) su condición de pionero en la publicación de canciones escolares. Sus obras El patriotismo y la escuela (12) y La Patria en la canción (13) así lo confirman.

En torno a Ramón Emilio Jiménez y su cancionero el crítico Joaquín Balaguer afirma:“Ha escrito los cantos escolares más bellos y las poesías de índole educativo-moral más inspiradas del parnaso dominicano” (14).

A continuación transcribimos el “Himno a la verdad” escrito por Jiménez y cantado, durante décadas, por millones de estudiantes dominicanos:

HIMNO A LA VERDAD (15)

“No digamos jamás la mentira,

no engañemos a nuestros papás,

que no hay cosa más bella que un niño

cuando sabe decir la verdad.

-

Respetemos a nuestros mayores,

ocultarles una falta es error;

la verdad es la cosa más bella;

donde está la verdad, está Dios”.

La desaparición del canto escolar de los centros docentes dominicanos ha influido, suponemos, en la involución espiritual y moral de la vida en las escuelas del país.

Leyenda

La leyenda es una narración fabulosa, mezcla de ficción y realidad, a veces de superstición y verdad histórica, que se transmite de manera oral y que, luego, los narradores las recrean y transmiten en forma escrita, constituyendo valiosos y entretenidos materiales de lectura que despiertan el interés de los infantes, de los jóvenes y también de los adultos.

Con Indios: apuntes históricos y leyendas (16), el insigne maestro Juan Bosch se convierte, hasta donde sabemos, en el primer escritor en escribir, y dar a conocer en volumen, leyendas con las que, al decir de Manuel Antonio García Arévalo, “enriqueció el acervo histórico y literario dominicano en una época en que el Indigenismo representó la búsqueda de nuestra identidad cultural, a través del rescate de las tradiciones, costumbres y leyendas de Quisqueya”.

Justo y oportuno es reconocer aquí la encomiable labor investigativa que, desde hace varios años, viene llevando a cabo el Dr. Guaroa Ubiñas Renville, rescatando, con envidiable pasión, las más fantásticas leyendas enraizadas en la historia cultural de su natal San Cristóbal.

Didáctica: libros de lectura

A pesar de que en 1894 el historiador José Gabriel García (1834-1910) aportó a la bibliografía didáctica su libro El lector dominicano. Curso gradual de lecturas compuesto para uso de las Escuelas Nacionales (17), es a partir del siglo XX que en la República Dominicana realmente comienzan a ver la luz pública novedosos libros de lectura, para uso en las escuelas públicas, que importantizan la literatura infantil como recurso eficaz de apoyo a la enseñanza.

Son libros de gran utilidad didáctica escritos por educadoras brillantes que habían hecho del acto de enseñar un acto de vida, y cuya formación intelectual, permeada por un profundo espíritu humanista, ponían de manifiesto en dichas obras. Nos referimos a Livia Veloz (1892-1980), Aurora Tavárez Belliard (1894-1972) y Margarita Vallejo de Paredes (1913- ), pioneras en ese tipo de publicaciones y escritoras de gran valía las tres, aunque muy olvidadas las dos primeras.

Veloz, poetisa y narradora, publicó, en cuatro tomos, el Libro dominicano de lectura (1939-1963); y Tavárez Belliard, la más fecunda, enriqueció la bibliografía nacional con más de diez títulos: Cartilla silabario (1937), Rayito de sol : libro de lectura (1943), En el sendero de Kempis (1944), Simiente en el camino (1963) y Patria mia : libro cuarto de lectura. Lecciones de urbanidad y educación cívica (1971), entre otros.

Vallejo de Paredes, que aún vive y continúa haciendo aportes valiosísimos a la bibliografía dominicana, ha tenido una importante trayectoria como investigadora y ensayista. En 1945 publicó el Libro de lectura para segundo y en 1955 el Libro de lectura para tercero, ambos con textos literarios infantiles de su autoría.

Teatro infantil

Margarita Vallejo de Paredes, además de haber sido una de las primeras educadoras en escribir y publicar libros de lectura con intención didáctica, fue la primera dramaturga dominicana en dar a la luz pública, en volumen, un drama infantil: Historia de caracoles (Ciudad Trujillo : Secretaría de Estado de Educación y Bellas Artes, 1957. 10 p.), con la que obtuvo, en 1956, el segundo lugar en el Concurso de Teatro Infantil organizado por el Ateneo Dominicano.

Dos años después, esa pieza teatral fue incluida en Marionetas : teatro para niños (Ciudad Trujillo : Librería Dominicana, 1959. 188 p.), que recoge las obras dramáticas ganadoras de los tres primeros lugares en el citado certamen literario. “La niña que quería ser princesa”, de Franklin Domínguez, e “Historia de una gota de agua”, de Miguel Angel Jiménez, obtuvieron el primer y segundo lugares, respectivamente.

Dentro del género de teatro infantil han publicado libros Manuel Rueda (El Rey Clinejas, 1979); Nereyda del Rosario (El barquito, 2002); y Carmen D. Coronado (Alma de niños, 1996. Incluye poesías y dramas).

Novela infantil

Marcio Veloz Maggiolo, el más prolífico de los escritores dominicanos, ha sabido convertir en valiosa materia primera literaria su saber arqueológico y su pasión inagotable por ahondar, con ese joven espíritu de aventura que lo acompaña siempre, en ese mundo maravilloso de nuestro pasado indígena, en la mitología de una raza cuyos vestigios apenas quedan en la imaginación creadora de los literatos.

Y Veloz Maggiolo ha logrado recrear en De dónde vino la gente : novela para niños (Santo Domingo : Editora Alfa & Omega, 1978. 114 p.), con esa maestría de narrador puesta a toda prueba, ese mundo atravesado por la fantasía mitológica de la raza taína, convirtiéndose, de esta manera, en el primer novelista infantil dominicano.

Diecinueve años después, en 1997, publica otra novela dirigida a los lectores menudos: El Jefe iba descalzo, en la que trata, en lenguaje de fácil lectura, uno de los temas dominantes en toda su literatura: Trujillo. Ningún otro autor dominicano ha publicado novela infantil.

Adivinanza

Sugiere el insigne escritor Manuel Rueda (1920-1994) que “las adivinanzas son un género propio de los juegos infantiles [que] cumplen una función didáctica con la que se trata de entretener y aleccionar la mente de los niños” (18). Y precisamente a Rueda debemos la más importante compilación de adivinanzas extraídas del rico folklore dominicano: Adivinanzas dominicanas (Santo Domingo : UNPHU, 1970. 461 p.), que recoge 1,571 adivinanzas y constituye una obligada fuente de consulta cuando de estudiar este género literario se trata.

Anterior a la de Rueda, la destacada investigadora dominicana Edna Garrido de Boggs (1913-2010) había publicado una obra pionera en el ámbito del folklore infantil dominicano: Folklore infantil de Santo Domingo (1955), que recoge 300 adivinanzas, además de canciones, romances, juegos, versos, parodias, trabalenguas y cuentos de nuestro folklore.

En su gran mayoría las adivinanzas tienen un origen en la tradición folklórica, es decir, son producto de la imaginación popular. Otras, las menos, son escritas por autores identificables inspirados en ese saber del pueblo, en cuyos hábitos y costumbres encuentran la más rica materia prima para la construcción de adivinanzas que ese pueblo hará suyas y que luego difundirá oralmente, transformándolas a través del tiempo.

En Brunilda Contreras tienen los niños y jóvenes dominicanos a una singular adivinadora que ha sido capaz de explorar en esa creatividad ingeniosa, juguetona y repentista que, como influencia directa de la cultura hispánica, caracteriza a nuestro pueblo. “Para adivinar se necesita agudeza mental y capacidad de relacionar las características con el objeto definido” (19), opinan Grimaldi y Luciano López. Contreras posee estas cualidades. Su aporte a este género literario vinculado al folklore es innegable y ahí están sus obras para demostrarlo: Chiví : 100 adivinanzas nuevas (1997) y ¿Y qué nombre le pondremos? Más adivinanzas... (2002).

A continuación, una adivinanza tradicional y una adivinanza de la autoría de Brunilda Contreras:

“Principio y fin nunca he tenido,

aunque principio y fin del alma soy;

en medio del mar está mi sonido,

y en el fin de la tierra estoy” (20).

(La letra “A”)

-

“Yo jamás te miento

y soy muy preciso;

te digo bien claro

si eres feo o bonito” (21).

(El espejo)

LAS PUBLICACIONES DE LIBROS INFANTILES EN EL SIGLO XX

Anterior al siglo XX sólo pudimos registrar, al hacer el levantamiento bibliográfico en el período 1821-2002, la publicación hecha en 1894 por José Gabriel García: El lector dominicano. Curso gradual de lecturas compuesto para uso de las Escuelas Nacionales. Casi medio siglo después, en los años 30 del siglo XX, es que realmente comienzan a ver la luz pública los libros escritos pensando en los niños, razón por la que nuestro análisis biblio-estadístico se circunscribe al llamado Siglo de Oro de las letras dominicanas.

Conforme a los resultados de nuestra investigación bibliográfica, que abarca el período comprendido entre 1901 y 2000, es en la cuarta década del siglo XX (1931-1940) cuando en el país se inicia la publicación de libros infantiles. Los géneros de la literatura infantil en los que más han incursionado los autores dominicanos son: cuento, 48.48%; antología, 16.66%; poesía, 13.64%; y didáctica, 10.61%. Luego les siguen los géneros siguientes: leyenda (4.55%), teatro (3.03%), novela (1.51%), adivinanza (0.76%) y retahíla (0.76%).

Hay que resaltar el hecho curioso de que en la literatura dominicana escrita para adultos el género de la poesía es el de mayor incidencia, mientras que, como hemos podido comprobar mediante el análisis de los datos estadístico-bibliográficos contenidos en nuestra obra, es el cuento el que ha merecido la mayor atención de los autores, lo cual queda justificado en otro hecho indiscutible: los niños gustan más de las historias que de la lectura de poesías. Es el cuento, pues, el género literario mediante el cual se hace mucho más fácil atrapar –y lograr la atención- de los pequeños lectores. “Mami, cuéntame un cuento”, es una frase muy frecuente en los niños a la hora de irse a la cama.

UNA CONCLUSIÓN Y UNA RECOMENDACIÓN

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. La frase, de la autoría del comunicólogo y político alemán Paul Joseph Goebbels, es universalmente conocida y en la República Dominicana se aplica con frecuencia en diversas circunstancias en el ámbito de la cultura. En el caso que nos ocupa –el de la literatura infantil y juvenil producida en nuestro país- aplica cuando se afirma que es escasa la literatura para niños y jóvenes escrita por autores dominicanos. Somos opuestos a esa aseveración injusta y negadora del trabajo que, por décadas, han venido desarrollando nuestros creadores pensando en los niños.

Y es que después de haber realizado, de manera exhaustiva, una investigación bibliográfica sobre las publicaciones de autores criollos dirigidas a los lectores menudos, podemos afirmar que en la literatura dominicana sí existe una cantidad apreciable de obras de ficción infantiles, muchas de ellas de indudable valor literario y que deberían ser establecidas como lecturas obligatorias en los centros de enseñanza públicos y privados de la República Dominicana.

Esa producción bibliográfica infantil espera ser difundida y promovida y son precisamente las escuelas y los hogares dominicanos, con la intervención decidida de maestros y padres, los escenarios ideales para hacerlo.

-

NOTAS:

(1) http: //comunidad-escolar.pntic.mec.es/655/tribuna/html

(2) http: //www.cuatrogatos.org/8garciapadrino.html

(3) http: //www.geocities.com/aplijrevista/ARTICULOS.htm

(4) Bruno Rosario Candelier. La búsqueda de lo absoluto. El aliento interiorista en las letras dominicanas (Moca : Ateneo Insular, 1997), pág. 280.

(5) Eleanor Grimaldi y Margarita Luciano López. Literatura infantil y desarrollo creativo (Santo Domingo : Editora Taller, 1996), pág. 2.

(6) Aurora Tavárez Belliard. El niño dominicano. Libro de lectura: tercer curso. (Santiago de los Caballeros : Imp. La Información, 1941), pág. 3.

(7) Idem, págs. 48-49.

(8) Salomé Ureña de Henríquez. Poesías completas. Prólogo de Diógenes Céspedes (Santo Domingo : Fundación Corripio, 1989), págs. 105-106.

(9) Marcelino Menéndez y Pelayo. Historia de la poesía hispano-americana (Madrid : Real Academia Española, 1911-1919. Tomo I), p. 291.

(10) Virginia Elena Ortea. Risas y lágrimas. Santo Domingo : La Cuna de América, 1901.

(11) Cuadernos Dominicanos de Cultura, VIII (85-86) : 27-44, septiembre-octubre, 1950.

(12) Ramón Emilio Jiménez. El patriotismo y la escuela (Santo Domingo: Tipografía La Estrella, 1917), 109 p. (13) Ramón Emilio Jiménez. La Patria en la canción (Santo Domingo : Banco Central de la Rep. Dom. / Biblioteca Nacional, 2001).

(14) Joaquín Balaguer. Historia de la literatura dominicana. 10 ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 1997), pág. 242.

(15) Ramón Emilio Jiménez. La Patria en la canción (Santo Domingo: Banco Central de la Rep. Dom. / Biblioteca Nacional, 2001), pág. 91.

(16) Juan Bosch. Indios: apuntes históricos y leyendas (Ciudad Trujillo: Editorial La Nación, 1935), 126 p.

(17) José Gabriel García. El lector dominicano. Santo Domingo : Imprenta de García Hermanos, 1894. 102 p. Esta obra recoge lecturas poéticas de los siguientes poetas: Félix María Delmonte, Manuel Rodríguez Objío, José Joaquín Pérez, Salomé Ureña de Henríquez, Javier Angulo Guridi, Juan Isidro Ortea, José Núñez de Cáceres, Manuel de Jesús Peña y Reynoso, Federico Henríquez y Carvajal, Manuel de Jesús Rodríguez, Emilio Prud’Homme, Apolinar Tejera, César Nicolás Penson, Eugenio Perdomo y Nicolás Ureña.

(18) Manuel Rueda. Imágenes del dominicano (Santo Domingo : Banco Central de la Rep. Dom., 1998), pág. 71.

(19) Eleanor Grimaldi y Margarita Luciano López. Op. Cit., pág. 56.

(20) Edna Garrido de Boggs. Folklore infantil de Santo Domingo (Madrid : Ediciones Cultura Hispánica, 1955), p. 547.

(21) Brunilda Contreras. ¿Y qué nombre le pondremos? Más adivinanzas... (Santo Domingo : Ediciones Infantiles Dominicanas, 2002), p. [15].

E-mail: cedibil_milenio@yahoo.com
Publicado en: http://www.atanay.com/detail.aspx?n=10803

domingo, 2 de mayo de 2010

Johanna Goede y Las Maripositas Mirabal


Es obvio que la noticia ya no lo es, pero es que yo la encontré ahora. No sabía que esta escritora se dedicara también a la literatura infantil. Conocí un libro de ella con poemas y recetas de cocina que me gustó mucho (y regalé por cierto allá en España). Trataré de localizar estas obras para conocerlas.


Johanna Goede y Las Maripositas Mirabal
Por: Derissé De León
Puerto Plata.-
 Una mariposa en el pecho de Johanna Goede delata su sentimiento por las Mirabal. Al igual que sus anteriores creaciones literarias, en “Las Maripositas Mirabal” un libro infantil que cuenta la historia de las heroínas de Salcedo, la autora ha puesto todo su esmero en convertir la tragedia de estas tres mujeres en un relicario que inspire en los niños y en las venideras generaciones, el valor de la libertad.
“Con este libro quiero rescatar valores como el de la libertad y de una forma alegre y ágil, con ilustraciones atractivas cuento la tragedia de las Mirabal y pienso que ese ideal de libertad de las Mirabal es la esencia de este libro”, comenta Johanna Goede.
En veintitrés páginas salpicadas de vistosas ilustraciones del artista cubano René León, la autora cuenta la historia de las hermanas Mirabal, y metaforiza sus personajes de manera que la inocencia y la comprensión se apoderen de los pequeños lectores. Así las hermanas son tres maripositas y el tirano es un temible abejón.
La obra de Johanna cobra mayor fuerza al decirnos que este libro ha sido verdaderamente un reto como escritora ya que tras conseguir el cuidado y tratamiento especial que requiere la historia para llevarla a los niños hizo demorar esta producción por más de dos años en los que aletargada, coincidencialmente produce otros libros.
En el acto de puesta en circulación del libro “La Maripositas Mirabal”, la autora se dirigió a los presentes y detalló su motivación a escribir la obra. Además de rendir un homenaje a las mariposas, dedicó este libro a todos los nietos de las cuatro hermanas, a los que hace alusión en la dedicatoria del mismo.
Como respuesta al homenaje rendido a su abuela y tías abuelas, Talía Tavárez Mirabal, nieta de Minerva Mirabal de Tavárez, agradeció a todos el hecho de honrarlas y dedicarles esta impresionante obra.

Sobre la Autora
“Johanna produce sus libros pero soy su comodín porque siempre me consulta lo que hace. Considero que este libro debiéramos regalárselo a todos los niños del país porque esta es la verdadera historia hecha cuento”, enfatiza Lillian Russo, presidenta de la Sociedad Cultural Renovación durante la puesta en circulación del libro el pasado sábado.
Johanna Goede es una de las escritoras puertoplateñas con mayor fuerza creadora. Sus libros evocan la prosa y el verso y dentro de estos se destacan “Romance con la Muerte”, Aún no sé que nombre ponerle”, “El libro de Alamín-Antología del Placer”, “Desencuentro” y “El Rosa de la Rosa”. En su haber como escritora de literatura infantil cuenta con dos libros anteriores a “Las Maripostas Mirabal” que son: “Nube de Caramelo” y “Ya sé quien es Dios”.

El aporte que con este libro ha hecho Johanna Goede es de un valor incalculable ya que son pocos los niños y jóvenes que con detenimiento han estudiado este incidente historia que revolucionaría la sociedad dominicana.

domingo, 18 de abril de 2010

Papel en Blanco informa Pérez-Reverte y Vargas Llosa escriben para niños


JULIANA BOERSNER18 DE ABRIL DE 2010

La primera noticia literaria con la que me encontré esta mañana es la de la aparición del libro infantil Fonchito y la luna escrito por Mario Vargas Llosa.
Este libro se añade al ya publicado por Arturo Pérez-Reverte que ya comentó Sarah en su momento y juntos forman parte de esta nueva iniciativa de Editorial Alfaguara que lanza una nueva colección llamada “Mi primer” y que se inaugura con sendos libros de estos dos reconocidos escritores hispanoamericanos.
Se trata de libros en un formato grande, tipo álbum, con ilustraciones y que no tienen una intención educativa pero si de nutrir la pasión natural de los más pequeños por la ficción y, fundamentalmente, de introducirlos a los nombres de algunos de los principales escritores de nuestro tiempo.
Mi primer Pérez-Reverte lleva por título El pequeño hoplita y corresponde a la línea de la narrativa histórica que caracteriza la producción literaria de este autor. Se trata del relato de la batalla de las Termópilas hecho desde la perpectiva de un niño.
En el caso de Vargas Llosa, Fonchito y la luna es un relato protagonizado por dos niños, Fonchito y Nereida, y comienza asi:
Fonchito se moría de ganas por besar las mejillas de Nereida, la niña más bonita de su clase. Nereida tenía unos ojos grandes y muy vivos, una naricilla respingada, unos cabellos negrísimos y una tez blanca como la nieve (...)
La nota de prensa que leo, dice que estos libros muestran que la literatura para niños es un tema muy serio y estoy de acuerdo con ello. No es un ejercicio que pueda hacer cualquier escritor pero no dudo que estos dos ejemplos nos muestren que los grandes maestros de la palabra si son capaces de hacerlo.
Interesante iniciativa cuyos frutos probablemente veremos con el transcurrir de los años cuando quizás los adolescentes no fruñan el ceño al tener que en la escuela leer libros como Conversación en la catedral del escritor peruano o La reina del sur, del español.

ILUSTRADOR DEL PEQUEÑO HOPLITA

lunes, 12 de abril de 2010

Cuento terapéutico subliminal para dormir a los enanos y a las enanas




Juan Carlos Campos (Koldo)

Érase que se era un simpático ratoncito que cansado y con sueño luego de un día de mucho ajetreo, deambulaba por la casa en que vivía en busca de la cena.
Debajo de la mesa de la cocina encontró un suculento pedazo de queso que se llevó hasta la alfombra, dispuesto a comérselo cómodamente.
Sin embargo, pudo más el sueño y tras algunos bostezos, todavía con el queso entre los dientes, se quedó dormido.
Tan profundamente dormía que ni siquiera lo despertó la llegada de su más enconada enemiga: la gata.
Era una enorme gata de caminar ligero y elegante que en cuanto vio al ratón se relamió de gusto. Para una felina hambrienta no hay mejor bocado que un rollizo ratón.
Pero era tanto el sueño de la gata que optó por acostarse junto al ratón y dormir un rato. Siempre tendría tiempo cuando se despertara, de comerse al roedor. Abrió sus fauces en un bostezo interminable y hecha un ovillo, la gata cerró los ojos y se durmió.
Acertó a pasar por allí un perro de malas pulgas que al descubrir a la indefensa gata, sonrió complacido. Hacía mucho tiempo que no tenía un pleito con una gata.
Pero se estaba cayendo de sueño y era preferible acostarse a dormir sobre el sofá que andar de pendenciero.
Así que se estiró perezosamente y luego de bostezar sin pudor ni recato, como si nadie lo estuviera viendo, se durmió plácidamente.
Al poco tiempo pasó por el lugar una fiera leona de temible aspecto que al descubrir al perro inmediatamente pensó en devorarlo, pero era tanto el sueño, que aprovechando el resto del sofá y tras los clásicos bostezos, se acomodó quedándose dormida.
Llegó entonces un pesado elefante que al ver dormir a la leona se dispuso a propinarle una trompada; pero había sido tan largo el viaje desde la selva que prefirió mejor dormir unas horas. Para no ser menos, también el elefante bostezó repetidamente hasta quedar dormido.
Y dormía el ratón y dormía la gata y dormía el perro y dormía la leona y dormía el elefante, cuando sigilosamente, para no hacer ruido y desperar a los dormidos entró en la casa Tania.
Tania era la más indómita y experta cazadora de la región. Llevaba con ella una enorme escopeta de dos cañones, capaz de tumbar a un elefante. Nunca en su dilatada vida de cazadora había visto tantas piezas juntas, pero se encontraba muy fatigada luego de perseguir al elefante por toda la selva y se decidió a descansar primero un rato y reponer fuerzas. Se echó sobre la única esquina de la alfombra que todavía no había sido ocupada y fue quedándose domida lentamente. Entornó los ojos vencida por el sueño, hasta que sus ronquidos se sumaron a los de los animales.
Tan frecuentes eran los ronquidos y respingos de Tania que el simpático ratoncito se despertó.
Vio a la enorme gata durmiendo a su lado y vio también al perro y a la leona y al elefante y a la cazadora... y sintió miedo.
Mejor sería buscar otro lugar menos concurrido. Rápidamente recogió el queso que le quedaba y se fue a dormir a la alcoba de la casa. Se recostó sobre la cama y una vez acabó su habitual ración de bostezos, volvió a quedarse dormido.
Tan profundamente dormía que ni siquiera lo despertó la llegada de su más enconada enemiga: la gata.
Era una enorme gata de caminar ligero y elegante que en cuanto vio al ratón se relamió de gusto. Para una felina hambrienta no hay mejor bocado que un rollizo ratón. 
Pero era tanto el sueño de la gata que optó por acostarse junto al ratón y dormir un rato. Siempre tendría tiempo cuando se despertara, de comerse al roedor. Abrió sus fauces en un bostezo interminable y hecha un ovillo, la gata cerró los ojos y se durmió.
Acertó a pasar por allí un perro de malas pulgas que al descubrir a la indefensa gata, sonrió complacido. Hacía mucho tiempo que no tenía un pleito con una gata.
Pero se estaba cayendo de sueño y era preferible acostarse a dormir sobre la cama que andar de pendenciero.
Así que se estiró perezosamente y luego de bostezar sin pudor ni recato, como si nadie lo estuviera viendo, se durmió plácidamente.
Al poco tiempo pasó por el lugar una fiera leona de temible aspecto que al descubrir al perro inmediatamente pensó en devorarlo, pero era tanto el sueño, que aprovechando el resto de la cama y tras los clásicos bostezos, se acomodó quedándose dormida.
Llegó entonces un pesado elefante que al ver dormir a la leona se dispuso a propinarle una trompada; pero había sido tan largo el viaje desde la selva que prefirió mejor dormir unas horas. Para no ser menos, también el elefante bostezó repetidamente hasta quedar dormido.
Y dormía el ratón y dormía la gata y dormía el perro y dormía la leona y dormía el elefante, cuando sigilosamente, para no hacer ruido y despertar a los dormidos entró en la habitación Tania.
Tania era la más indómita y experta cazadora de la región. Llevaba con ella una enorme escopeta de dos cañones, capaz de tumbar a un elefante. Nunca en su dilatada vida de cazadora había visto tantas piezas juntas, pero se encontraba muy fatigada luego de perseguir al elefante por toda la selva y se decidió a descansar primero un rato y reponer fuerzas. Se echó sobre la única esquina de la cama que todavía no había sido ocupada y fue quedándose dormida lentamente. Entornó los ojos vencida por el sueño, hasta que sus ronquidos se sumaron a los de los animales.
Tan frecuentes eran los ronquidos y respingos de Tania que el simpático ratoncito se despertó. Vio a la enorme gata durmiendo a su lado y vio también al perro y a la leona y al elefante y a la cazadora... y sintió miedo.
Mejor sería buscar otro lugar menos concurrido. Rápidamente recogió el queso que le quedaba y se fue a dormir a la despensa. Se recostó sobre una lata de galletas y una vez acabó su habitual ración de bostezos, volvió a quedarse dormido.
Tan profundamente dormía que ni siquiera lo despertó la llegada de su más enconada enemiga: la gata.

(En este punto del cuento puede ocurrir que la niña o el niño motivo del relato, ya se hayan dormido, bien sea producto de la interminable sucesión de bostezos o por la tediosidad y el aburrimiento de un cuento en que el único monstruo es el autor. Si así fuera, el cuento ha surtido efecto y usted ha tenido éxito, por lo que sólo le faltaría hacerse un sitio entre el perro y la leona o entre el elefante y la gata y entregarse también usted al sueño. Si por el contrario, todavía el angelito o la angelita no se ha dormido, está usted en su derecho de seguir haciendo bostezar a los animales y cazadoras o cazadores, tanto por la casa como por las inmediaciones, hasta la victoria final. Recomendamos para el éxito de la empresa, que los múltiples bostezos sean convenientemente ejemplarizados. ¡Buena suerte!)

Queremos cuentos nuevos... cuentos premiados 1986 Ediciones CEDEE 1987

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, QUERIDO KOLDO!
Queremos más cuentos tuyos.

sábado, 10 de abril de 2010

Los cuentos forman la mente del niño

Limpieza del cristal que guarda la obra del maestro Gustave Doré sobre Caperucita Roja y el Lobo, símbolo del libro del Dr. Bruno Bettelheim "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", que hizo constar la "función liberadora y formativa" de los cuentos. Asimismo, esta obra cimentó la corriente de simpatía y defensa de los cuentos maravillosos como fuente de placer estético y de sostén moral y emocional para la infancia.


ROSANA TORRES

Felicidad Orquín es de esas personas que han logrado ser incuestionables por todo un sector profesional que la considera un referente indiscutible, incluso internacionalmente. En este caso, en el del mundo de la literatura infantil y juvenil, al que sigue ligada.

Como editora creó y dirigió la colección Labor Bolsillo Juvenil, así como Austral Juvenil y Austral Infantil en la editorial Espasa-Calpe, donde también dirigió la colección de ensayo Espasa-Mañana y fue directora literaria. También destaca como investigadora y crítica de literatura infantil, labor esta última por la que recibió el Primer Premio Nacional de Crítica de Literatura Infantil, en 1980.

Orquín, además, ha estado implicada con los movimientos de renovación pedagógica y feministas de los años setenta. De hecho, otra vertiente de sus actividades es la relacionada con temas de género, escritura femenina, las imágenes sexistas en los libros para niños o el espacio social de las mujeres.

Aunque se muestra prudente, no deja de mostrarse sorprendida de que alguien considere la posibilidad de vetar cuentos de la narrativa tradicional. Piensa que forma parte de ciertos abusos en nombre de lo políticamente correcto. Está de acuerdo en que se busquen otras fórmulas, otros relatos que, en la literatura para los pequeños, otorguen a la mujer y a   la niña otro papel más igualitario, pero sin renunciar nunca a los cuentos que ya existen. Recuerda que eso se inició en años setenta y ochenta del pasado siglo, como la colección A favor de las niñas: "Pero no se puede deconstruir la narrativa tradicional, sino crear otros cuentos feministas, porque, además, no se trata de invertir los roles, sino crear desde una mirada feminista nuevos valores".

Quiere dejar claro que todos los cuentos de la narrativa tradicional, y muchos de los actuales, son sexistas en cuanto proceden de una sociedad patriarcal: "Como en gran medida es actualmente la nuestra. Pero lo que hay que preguntarse es el valor que, no obstante, tienen estos relatos para los niños y niñas".

Según ella, el primero que se lo preguntó de manera casi científica fue Bruno Bettelheim (1903-1990), escritor y psicólogo infantil, en su libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, publicado en 1975: "Toda la concepción de la bondad positiva de estos cuentos parte del análisis que él hizo, donde hacía especial hincapié en la importancia que estos relatos tenían para la formación moral e intelectual de los niños; no hay que perder de vista que eso es lo fundamental".

Orquín, como otros expertos, tiene claro que el cuento de hadas le ofrece al niño de una forma simbólica materiales para entender sus sentimientos: "Hay que pensar que el libro de Bettelheim se escribe después de todas las teorías de Freud, y por entonces ya se sabe cuáles son los sentimientos de los niños y cuáles son sus sufrimientos".

Sostiene Orquín que estos cuentos de hadas, en mayor medida que cualquier cuento contemporáneo, ayudan al niño a un mayor crecimiento psicológico "porque estos cuentos tratan de cosas que el niño siente dentro, aunque no es capaz de ponerle nombre, como es la rivalidad, el narcisismo... Estos cuentos le presentan imágenes con las que se puede identificar y el niño o niña puede ir eligiendo lo más positivo, o lo que está más de acuerdo con su personalidad".

Por otra parte, no pierde de vista que hay que tener en cuenta que estos cuentos proceden de la tradición oral, ya que Vladimir Propp, en su libro Raíces históricas del cuento, estudia estos cuentos maravillosos de hadas, a los que se puede considerar la prehistoria de la humanidad: "Todos ellos son universales, porque se dan con variantes en todos los países, son figuras que hay que considerar arquetipos".

"Por eso en el siglo XVII un hombre culto de la corte, como Perrault, toma estos cuentos de aquellos populares que había oído a su niñera, y hace una colección de clásicos que se mantienen ahora, como La bella durmiente, Caperucita o Piel de asno, que recogen esas experiencias subconscientes de iniciación para niños y niños. No hay más que recordar Caperucita, cuento que termina con una moraleja con la que se advierte a las niñas para que se defiendan frente a los hombres mayores que pueden perseguirlas", concluye Orquín, quien sostiene que los estereotipos que aparecen en las mujeres de estos cuentos no son sexistas, ya que las figuras femeninas, tanto las bondadosas como las malvadas, tienen un papel y, a veces, el más activo.


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El cuento de las hadas y los hados





Lo políticamente correcto choca con la tradición oral: Igualdad y UGT desaconsejan los relatos clásicos por sexistas - 'Blancanieves' o 'Cenicienta' siguen vigentes pese a las alternativas más actuales


AURORA INTXAUSTI

Hadas, princesas, madrastras, vampiros. El mundo de la fantasía nos lleva a historias imposibles y nos lanza a aventuras increíbles. ¿O es el mundo real? Los cuentos nos introducen en el universo de la lectura y al mismo tiempo nos descubren sentimientos como los celos en el caso de Cenicienta, la envidia en Blancanieves o el abandono en Hansel y Gretel.

Hadas, princesas, madrastras, vampiros. El mundo de la fantasía nos lleva a historias imposibles y nos lanza a aventuras increíbles. ¿O es el mundo real? Los cuentos nos introducen en el universo de la lectura y al mismo tiempo nos descubren sentimientos como los celos en el caso de Cenicienta, la envidia en Blancanieves o el abandono en Hansel y Gretel. Durante años, los clásicos de Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm o Charles Perrault han mostrado a los niños un mundo en el que el papel de la mujer y el hombre eran diferentes, porque correspondían a una época muy distinta a la que vivimos hoy.

Los nuevos cuentistas abordan otro tipo de temas relacionados con los valores que deben predominar en nuestra sociedad, como la solidaridad, el medio ambiente, el respeto al otro o la amistad. Pero lo políticamente correcto no derrota por ahora a la tradición y el cuento clásico sigue tan vigente como siempre. Hay quien apuesta por reinventar los cuentos y sobre eso hay diferentes teorías. Y hay otros que creen que resulta absurdo incluso el planteamiento de que pueda cuestionarse un patrimonio cultural de este orden.

El mercado editorial infantil y juvenil en España es uno de los más potentes de Europa, con una facturación anual que supera los 300 millones de euros. Se editan cantidades importantes de autores contemporáneos españoles y extranjeros. Sin embargo, los cuentos clásicos se llevan la mayor parte de la manzana. El Ministerio de Igualdad, el Instituto de la Mujer y el sindicato FETE-UGT apuestan por acercar a los niños cuentos no sexistas, ya que consideran que las historias infantiles suelen estar llenas de estereotipos. "Casi todas las historias colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva en la que el protagonista, generalmente masculino, tiene que realizar diversas actividades para salvarla", apunta Luz Martínez Ten, secretaria de Políticas Sociales de FETE-UGT. Y ahí están cuentos como La Bella Durmiente, Cenicienta o Blancanieves para demostrarlo.

Tan convencidos están de que a través de la educación se pueden lograr objetivos como fomentar la igualdad entre niños y niñas y prevenir la violencia de género que han lanzado la campaña Educando en Igualdad. "Que a las niñas les gusten las muñecas y a los niños los coches, y que las enfermeras sean mujeres y los mecánicos, hombres, es cuestión de educación". Así lo plantea la Federación de Enseñanza de UGT en la citada campaña, que ha editado 42.000 guías en las cuatro lenguas oficiales. Sin embargo, esta tesis no es compartida de forma generalizada. "Cuando se pregunta a los niños y niñas de seis y siete años qué quieren ser de mayores, los niños optan por las carreras tradicionalmente más masculinas, como presidente del Gobierno, político, astronauta, empresario, inventor, presidente de un club de fútbol o futbolista, pero ninguno dice que quiere tener niños o piensa en el amor y en los afectos, mientras que las niñas siguen dirigiéndose a aquellas carreras que son más aceptadas socialmente, y lo primero que expresan es que de mayor quieren casarse, tener muchos niños y tener una casa muy bonita y, después, hablan del trabajo", puntualiza Luz Martínez. Los docentes en los primeros cursos de la enseñanza son mayoritariamente mujeres. Sin embargo, el número de catedráticas que hay en las universidades públicas españolas es el mismo que hace 25 años.

Pilar Pérez, propietaria de la librería madrileña El Dragón Lector, asegura que a la hora de adquirir un libro infantil sigue predominando el cuento clásico frente a otras ofertas. "Hay muchos libros en las estanterías en los que los papeles asignados a la madre son más acordes a nuestra realidad. Les puede narrar una aventura sin dejar de lado la fantasía". Y cita como ejemplo el relato El boogie de los culitos, de Guido van Genechten, en el que el papá elefante es quien cuida de la casa y la madre es la que sale a trabajar.

La experiencia le ha demostrado a esta librera que es en la etapa de entre 10 y 12 años donde las lecturas elegidas por chicos y chicas se diferencian más. "Los chicos tienden a descolgarse de la lectura porque les atrae mucho más el mundo de los videojuegos y las chicas se lanzan a los vampiros y fantasmas. Lo que sí he comprobado es que bajo ese trasfondo fantasmal ellas buscan historias de amor". Pilar Pérez y su marido José Villota llevan seis años organizando actividades en torno a los libros porque creen que su labor es abrir una puerta al mundo de la lectura.

"En los 25 años que llevo impartiendo clases, las mentes y las actitudes de los chicos y las chicas han cambiado de forma importante. Nos preocupamos mucho de buscar material a través del cual los escolares puedan ver las distintas maneras de enfrentarse a nuestra sociedad", apunta Esther Vázquez, profesora de Educación Primaria. Y, en ese sentido, Luz Martínez Ten sostiene que la escuela es el mejor lugar para combatir actitudes sexistas y defender los valores de igualdad. "No podemos prescindir de los cuentos tradicionales porque forman parte de nuestra cultura. No vamos a hacer una pira con ellos y quemarlos. Se deben analizar y poner en evidencia aquello que no es correcto o no está bien. Lo bueno sería romper con la inercia sin eliminar el elemento mágico que debe tener todo cuento. Se puede y se debe jugar con los personajes, reflexionar, experimentar y analizar el papel del hombre y de la mujer en el texto", sentencia Martínez.

El ministerio, el Instituto de la Mujer y UGT han elaborado una guía para el profesorado en la que se destaca que el sistema educativo fue concebido para formar al alumnado en el marco de socialización patriarcal, en el que los hombres debían trabajar en el ámbito público y las mujeres, en el privado. Y que el sistema educativo actual ignora la realidad histórica y social de las mujeres y oculta su contribución a distintos campos del saber y al desarrollo de la humanidad. Además, apunta que en los libros de texto y en otros materiales del aula se utiliza un lenguaje "pretendidamente genérico, que deja invisible a la mitad de la humanidad".

"La educación es el instrumento para conseguir una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres", puntualiza Isabel Martínez, secretaria general de Políticas de Igualdad. "No se puede negar que se ha avanzado mucho en los últimos años, pero queda mucho camino por recorrer". Martínez es partidaria de romper estereotipos incluso en los cuentos y, a la hora de adquirir libros para los más pequeños, busca alternativas diferentes a los clásicos y se lanza a ofertas distintas, como La cenicienta que no quería comer perdices, de Nunila López Salamero con prólogo de Maruja Torres.

En esa línea de buscar algo distinto que ofrecer al lector está el editor de Thule, José Díaz, quien apuesta por la calidad de las ilustraciones y por textos diferentes. "Reinventar los clásicos para ser políticamente correctos es como ponerle puertas al campo. Cada época genera sus propios relatos y corregirlos no tiene ningún sentido". Eso no impide que editen cuentos como La boca del lobo, que es la historia explicada desde el punto de vista del lobo de Caperucita, que reconoce apenado que todo lo ocurrido fue un accidente. Otro de los cuentos editados por Díaz es Recetas de lluvia y azúcar, de las madrileñas Eva Manzano y Mónica Gutiérrez, un recetario de emociones que van de la templanza a la timidez, pasando por la paciencia o la tristeza. O El libro inclinado, de Peter Newell, en el que se narra la historia del carrito de un bebé que se le escapa a su madre y va atropellando a todo el mundo.

A María Castillo, editora de SM, lo que le mueve a la hora de publicar y elegir los temas es "el sentido común". "Y lo mismo me ocurre con este tema de la igualdad. No creo que sea necesario llevar las cosas al extremo. Hay que educar las emociones, los sentimientos, pero nunca imponiendo, porque el efecto que logras probablemente sea el contrario", añade. Castillo, que durante 13 años fue profesora y lleva 25 en el mundo editorial, es reacia a modificar los cuentos clásicos, esos que provienen del mundo oral y que se han transmitido a lo largo de los siglos. "Ahora abordamos temas como la justicia y la transparencia a través de relatos como Jaime de cristal, de Gianni Rodari; la tolerancia en El país del cuadrado, de Tanucci, o el amor en Un regalo del cielo, de Gustavo Martín Garzo".

En la misma línea argumental se manifiesta Marta Bueno, directora de infantil y juvenil de Planeta: "No creo necesario reinventar los cuentos que han formado parte de nuestras vidas". En los 32 años que llevan editando las historias de Teo se han ido modificando los distintos elementos para ir acorde a los tiempos. Lo que parece evidente es que en la literatura infantil y juvenil que se publica en España los personajes femeninos se han priorizado y han cobrado mayor peso en las historias.


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