jueves, 21 de julio de 2022
jueves, 7 de julio de 2022
¿Quiénes han ganado el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil Aurora Tavárez Belliard? Actualización
El premio es otorgado por el Ministerio de Cultura cada año y tiene carácter nacional sin excluir a los autores que residen fuera del país. Actualmente, el premio está dotado de DPO300,000.00 y se intercambia un año con obras publicadas y otro con inéditas. Este es el listado de los galardonados hasta la fecha:
Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard:
Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard:
Jurado:
Jurado: Lucía Amelia Cabral, Rafael Peralta Romero
Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard:
Premio Nacional de Literatura Infantil:
2013/2014
Jurado: Brunilda Contreras, Jenny Montero, Julio Cuevas
Jurado: Avelino Stanley, Dulce Elvira de los Santos, Leibi Ng
Jurado: Bismar Galán, Eleanor Grimaldi y Rosa Francia Esquea
Jurado: Margarita Luciano, Brunilda Contreras, Leibi Ng
Jurado: Lucía Amelia Cabral,
Jurado: Eleanor Grimaldi, Leibi Ng, Mónica Volontieri
Jurado: Eleanor Grimaldi, Leibi Ng, Verouschka Freixas
Jurado: Lucía Amelia Cabral,
Jurado: Eleanor Grimaldi, Dulce Elvira de los Santos y Ramón Gil
miércoles, 6 de julio de 2022
Yuan Fuei Liao gana el Premio Anual de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard 2022
sábado, 25 de junio de 2022
Cuenta cuántas, poema de Luis Carvajal Núñez
CUENTA CUÁNTAS
¿Cuántas patas
tiene
el señor
ciempiés?
¿Cuántas doña
araña?
¿Cuántas tiene
el pez?
¿Cuántas la
babosa?
Cuenta, niña,
ven
y en la
mariposa
cuéntalas
también.
¿Cuántas don
erizo?
¿Y don camarón?
¿Y doña
culebra?
¿Y don
ruiseñor?
¿Cuántas
piernas tiene
tu amigo Ramón
que ha perdido
una
y le hicieron
dos?
Él camina y
vuela
y sonríe al sol
más que con sus
piernas
de buen
corredor
con las alas
limpias
de su corazón.
Luis Carvajal
Núñez.
14 de Agosto
1987
lunes, 20 de junio de 2022
El día en que Guillermo cambió su forma de ser, cuento de Rafael Peralta Romero
La gente quedó maravillada. En el vecindario fue la sorpresa mayor. En la escuela ni se diga. Llegó a hablarse de milagro o de que la Virgen escuchó el pedido de la madre. La abuela tomó el asunto como mal augurio, porque podría significar que el muchacho se iba a morir muy pronto. Todo el que lo conocía tuvo que ver con el caso, el día en que Guillermo cambió su forma de ser.
Ah, Guillermo... Las cosas que se le ocurrían a Guillermo. Nadie disfrutaba como él provocarle una maldad a un hermano, un amigo o un compañero de estudios. Si era en el juego, esconder una pelota para que nadie jugara resultaba cuestión simple para él. Si estaba en el aula, cambiar de lugar los libros y cuadernos de otros alumnos era una de sus diversiones.
Además, gozaba Guillermo cuando a uno de sus compañeros le preguntaban algo que no sabía responder. Era momento en que vociferaba “¡burro!”, para exponer a las risotadas de los demás a la persona en cuestión.
Siempre anduvo en busca del elemento chispeante o llamativo para sobresalir.
Podía ser colocándoles colas de papel a otro muchacho o pegándole en la espalda un rótulo que dijera por ejemplo “soy loco” o “se vende este burro”. También podía ser haciendo ver su conocimiento de alguna materia cuando alguien atravesaba un apuro, precisamente por desconocer eso.
A Pedrito, un vecino suyo de butaca, le pasó quizás lo peor que pudiera pasarle a un alumno debido a la conducta de Guillermo. Estaban en un examen de matemática y habían acordado previamente algo que nunca deben hacer los buenos estudiantes, que era decirse entre sí lo que cada uno no supiera. Pedrito dijo a Guillermo dos temas del examen hasta que éste los copió cuidadosamente en su temario.
Luego cuando Pedrito solicitó a Guillermo que le dijera algo de tipos de triángulos y esas cosas, Guillermo se paró y pidió a la profesora que lo cambiara de lugar.
“¿Qué te pasa?”, preguntó la profesora y Guillermo respondió señalando a Pedrito: “Es que este muchacho me está molestando”.
La profesora inquirió algo más sobre el particular y Guillermo dijo que Pedrito le estaba preguntando asuntos del examen. La profesora procedió a quitarle el papel a Pedrito sin este haber terminado, además de echarle públicamente una reprimenda ante la cual Pedrito sintió que la cara se le caía de vergüenza.
Pero Guillermo iba más allá. Su mente se mantenía activa procurando formas de molestar a alguien. Un blanco seguro de sus ataques era Loyda, una niña que se sentaba delante de Guillermo. El hecho de ser muy blanca fue causa de mortificación debido a que Guillermo nunca le dijo su nombre, sino canquiña, pedazo de palmito, blancuta o cualquier denominación relacionada con la blancura.
El día que en una clase de naturales la profesora explicó las propiedades del agua, Guillermo vivió un gozo inmenso y repitió “Inodora, insípida e incolora… como Loyda”.
El hecho de ser de piel muy clara sirvió a Loyda para sufrir el escarnio de Guillermo. Pero para Benjamín fue lo contrario. Sintió herida su interioridad cuando por causa de su negrura Guillermo le llamaba carboncito y con otros nombres despectivos. Además, solía decirles a ambos muchachos: “Júntense para que hagan un café con leche”. Y reía a chorros.
Preguntar el significado de una palabra recién localizada en el diccionario fue una diversión que Guillermo practicó al pasar el tiempo. Igualmente hacía quedar mal a sus compañeros preguntando la capital de un lejano país de África. Inclusive, su profesora titubeó para responder una vez que al intrépido muchacho se le ocurrió interrogar acerca de la capital de Gran Bretaña. Todos quedaron pensativos.
—Dígale, profe, a este grupo de brutos, para que aprendan como yo— dijo dirigiéndose en tono descortés hacia la maestra.
Ella no respondió y prefirió que lo hiciera Guillermo.
—¡La capital de Gran Bretaña es Londres!, —dijo enfáticamente y todos los niños quedaron boquiabiertos.
Estaban confundidos, pero no decían nada. Sólo una niña delgada y de apariencia frágil se paró para decir que Guillermo estaba equivocado. “Porque aquí nos han enseñado que Londres es la capital de Inglaterra y no de ese país que él dijo”. Guillermo estalló en risa alborotada, a la vez que increpaba a la muchacha con estas palabras:
—¡Pedazo de animal, míralo aquí donde lo dice, tú no sabes que Inglaterra es sólo una parte del Reino Unido...!
Guillermo tenía en sus manos un diccionario y mostró a quienes quisieron verla, la información que había proclamado a voz en cuello. Otros no supieron que decir ni qué hacer, pero a todos penetró un remolino de dolor por la forma en que Guillermo los humillaba.
Quien no había sufrido la escondida de un libro u otro objeto por parte de Guillermo, sintió que un día le faltó la merienda que trajo desde su hogar para comerla en la hora de recreo o se encontró en los cabellos un paquete de cadillos. Todo era obra de Guillermo. Y de verdad que el muchachito se convirtió en un tormento. Las niñas anduvieron espantadas por temor a que Guillermo les amarrase el lazo de la falda al pupitre y a cualquiera pudo ocurrirle que Guillermo le colocara un objeto ajeno en su mochila para aparentar intenciones de robar. Por causa de este comportamiento pasó un gran susto Andrés, ya que el propio Guillermo sugirió a la profe que revisara la mochila de ese niño cuando otro declaró que perdió su libro de Lengua Española. Desde ese día Andrés se convirtió en un solo llanto y se negaba a ir a la escuela.
Las cosas han cambiado. Ya lo dijimos. Guillermo es ahora un alumno formal y correcto.
Antes de la transformación, ocurrió que los alumnos del séptimo A y los del séptimo B fueron llevados a un paseo en el campo. Se establecieron en una antigua casa donde habitaban los abuelos de una de las profesoras. Era una casa de madera grande y ventilada, ubicada cerca de un río y rodeada de frutales. Jugaron, cantaron y comieron en abundancia. Cuando el sol se tornaba rojizo y tenue recogieron sus bártulos para regresar. Las maestras miraron detenidamente y reflejaron en sus rostros lo que buscaban. El microbús estaba encendido y presto para arrancar. Se oyó una voz:
—Falta alguien, profe.
—Yo sé quién, es verdad.
En realidad, faltaba Guillermo. Quien primero lo notó fue Loyda, a la que Guillermo llamaba “inodora, insípida e incolora”. Todos dirigieron sus sentidos a buscar a Guillermo. Caminaron todos los lados del patio y de la casa y muy pronto dieron con él porque gritaba.
Había caído en un hoyo lleno de aguas sucias y hediondas. Todos los niños quedaron extrañados porque cuando llegaron vieron que ese hoyo estaba cubierto de tablas y planchas de zinc. ¿Cómo pudo Guillermo caer en él?
Antes de averiguar lo sacaron y le quitaron sus ropas empapadas de pestilencia. Lo bañaron con jabón y suficiente agua clara hasta dejarlo limpio. Todos lo consolaban para que no siguiera gimiendo. Varios niños se despojaron de piezas de vestir para cubrirlo. El primero en entregar su abrigo fue Benjamín, llamado carboncito por Guillermo.
Cuando Guillermo estuvo limpio y con ropas secas, las maestras y los demás niños siguieron analizando cómo cayó en el hoyo inmundo. Es que el propio Guillermo quitó algunas de las tablas que lo cubrían y puso en su lugar unas hojas de plátano. Preparaba así una broma fenomenal. Luego olvidó lo que había hecho. Pasó corriendo por el lugar y cuando pisó sobre las hojas, éstas abrieron y Guillermo se precipitó al fondo del pozo con aguas fétidas.
Desde entonces Guillermo pasó a ser el niño más comedido y correcto de toda su escuela.
sábado, 18 de junio de 2022
Versos Diversos de Rosa Francia Esquea
Con esta escritora no podemos decir que es su último libro, sino su reciente, porque nos da siempre sorpresa, como ha ocurrido con los concursos que siempre dice que no va a participar y el martes le pregunté si hay un concurso por ahí cerca y solo me dijo: “Actualmente no tengo mi pensamiento en concurso”, lo que significa que está abierta a las posibilidades.
Como el título de su libro el contenido es diverso, tocando temas
costumbristas, y efemérides que motivan a los lectores a deleitarse y más con
esas hermosas y coloridas ilustraciones del artista José Amado Polanco, además
del diseño con las letras de buen tamaño para fácil lectura.
El índice está integrado por El gato dormilón, Tita la perrita,
preguntitas, Agua, A la escuela, Lunita, Amaya Margarita, Año Nuevo, Mis
derechos, A Jesús, El limpiabotas, Un paseo por el año, Con mi chico en
cuarentena y Sebastián Rodrigo.
El poema “Un paseo por el año” está dividido en poesías, una por cada
mes, y destaca las principales efemérides; las correspondientes al mes de junio
hace alusión al Día del Ambiente; a la Gesta del 14 de Junio, cuyos integrantes
fueron bautizados como la Raza Inmortal, el Día contra la Erradicación del
Trabajo Infantil y los maestros.
Junio
En junio hay
efemérides
que debemos recordar
como el Día del
Ambiente
y el de la Raza Inmortal.
En la segunda
mitad
nos detenemos a
pensar
que los niños y
las niñas
jamás deben trabajar.
Y antes del
cierre de clases
decimos a los
profesores
que son dueños
del saber
y de nuestros corazones.
La escritora ya tiene publicado nueve libros de los cuales siete son de temas infantiles.
El libro, que consta de 53 páginas, fue publicado por la Editora
Santillana bajo el sello infantil Loqueleo.
FOLCLOREANDO
Xiomarita Pérez
Santo Domingo, RD
Publicado en Listín Diario
sábado, 21 de mayo de 2022
Nelia Barletta: la literatura al servicio del amor por lo nuestro
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| Nelia Barletta y Elizabeth Puig rodeadas de niños de la Fundación Abriendo Caminos en Cristo Rey. |
Mi hermano King y yo regresábamos de la escuela y nos llamaron la atención las ciguas palmeras en su nido, construido en lo alto de una hermosa palma. Parecía que festejaban algo. Nos miramos cómplices y contagiados, corrimos en círculos alrededor de la palmera. King llamó al nido “Condominio Pajarito”. Entonces no sabíamos que eran aves solidarias, que en aquel enorme nido habitaban otras aves, además de las dueñas o constructoras ciguas palmeras; ni que con el tiempo, serían consideradas el ave nacional de la República Dominicana.
A King y a mí no nos enseñaron en la escuela la cantidad de aves endémicas de esta isla. Su diversidad ni características. Se limitaron a decirnos que pertenecen al reino animal, que vuelan y que tienen plumas. La palabra biodiversidad no existía en nuestro mundo. La palabra endémica, tampoco.
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| Nelia Barleta, autora de Cata y Lina, la nube de aves |
En la pasada Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil -FILIJ 2022- la escritora Nelia Barletta estaba en persona frente a la presentación y venta de sus libros escritos para niños, para los cuales ha creado un sello editorial; Libros Ámbar y sabemos que la venta de los mismos va destinada a la Fundación Abriendo Caminos que está en Cristo Rey, donde hemos acudido a compartir con los niños con la alegría de las ciguas palmeras.
E igual que las ciguas, Nelia ofrenda la venta de sus libros al fondo económico, pienso yo que es simbólico porque lo necesario para sostener la formidable obra de educar, dar apoyo psicosocial tanto a los niños como a sus familias y dar continuidad a ese programa de proyectos no es fácil ni un juego. Un poco de protección en medio de tanta precariedad. Un oasis en el desierto.
Nelia Barletta creó esta obra para los niños dominicanos y del mundo: CATA Y LINA, la nube de aves, en palabras de Elizabeth Puig: «...las protagonistas de este cuento son las ciguas palmeras y el mundo de las aves de nuestra isla. Gracias a la magia que permite el cuento infantil y a la sutilidad de la autora, el relato nos hace pasar sin gravedad ni pesadez de lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande». Estoy totalmente de acuerdo, porque esta obra es una lección que todo niño debe poseer en sí mismo.
¡Espera! ¿Yo hablando de lección? Sí. Casi siempre que hay una polémica surge el maniqueísmo y la gente tiende a ver las cosas en blanco y negro, sin pensar en los colores intermedios y sus matices. Cuando defendemos que la literatura no se hizo para dar lecciones (didactismo), no significa que la literatura no enseñe. Mucho hemos dicho que la literatura debe ser el apoyo de todas las demás ciencias cuando se trata de llevar al espíritu de un ser en formación un mensaje. Pero esa información no se puede dar al azar. Ese mensaje no puede ser explícito ni obvio. Esa es la magia de la literatura. Va educando, formando con una llave o clave que depende de la conexión del lector con el libro. A poseer esa llave aspiramos los escritores o debemos aspirar.
Después de leer la obra, puedo decir que Nelia Barletta no escribe por escribir; que observando su trayectoria y confirmado por ella misma, su afán es transmitir amor por las letras y el idioma (estudió Literatura Latinoamericana en Barnard College, en la Universidad de Columbia), entusiasmo por la lectura y sembrar en sus pequeños lectores el amor propio unido al sentimiento de pertenencia al valorar a la República Dominicana y todo lo que ella ofrece de hermoso, único y endémico.
Señores, eso es una enorme contribución con la identidad nacional. Una semilla de autovaloración de la que carecen los menos favorecidos porque cuando uno sabe quién es y para lo que vale, no hay fuerza ni obstáculo que pueda interponerse, ni hay yola o ilusión de otra vida que no sea aquí y ahora para construir lo que vendrá. Y pésele a quien le pese: ESTE ES EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO.
Yo hago reconocimiento a Nelia Barletta y uno su nombre (salvadas sus originalidades), con el de Lucía Amelia Cabral (pionera), María Teresa Ruíz de Catrain, María Amalia León, Maritza Florentino, Carmen Esteva de Marranzini, Virginia Read Escobal y doña Rosa Bonetti de Santana (que sin ser escritora conocida, sabe lo qué es literatura), porque son mujeres con una formación integral sólida y trascendente, llenas del amor por el país, por su gente y su preservación, tan inmensas que han logrado concretar proyectos literarios y artísticos que involucran a los seres en formación para continuar un legado que a muchos parece serle indiferente, pero que son el germen de la continuidad y la permanencia; del futuro en una sola palabra.
Adquiera CATA Y LINA, la nube de aves, una preciosa historia, necesaria que tiene todo lo que debe tener una obra para niños: divertida y educativa. Contribuya con su amor propio, su sentido patrio y su legado a su tierra natal:
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