viernes, 19 de agosto de 2016

Presentan libro infantil “Mi abuelo tiene 8 años”

Nota de Prensa



“Mi abuelo tiene 8 años”,  primer libro escrito por la publicista Yina Guerrero, fue puesto a circular en un emotivo acto celebrado en la tienda La Sirena Churchill, con la participación de representantes de Editorial Santillana y la Asociación Dominicana de Alzheimer, así como clientes, amigos y colaboradores de  Grupo Ramos, empresa que opera el centro comercial.

La obra es un esfuerzo de la autora por crear conciencia sobre la situación de las miles de personas que viven con la enfermedad del Alzheimer, que es la forma más común de demencia entre las personas mayores.





A través de la mirada de Diego, un niño de nueve años cuyo abuelo ha empezado a olvidar las cosas, la novel escritora construye una historia de amor y comprensión hacia las personas que padecen del trastorno, el cual afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje, reduciendo progresivamente su capacidad de llevar a cabo sus actividades diarias.

Durante la presentación del libro, Yina Guerrero, quien además labora como encargada de Comunicación Gráfica de Grupo Ramos, habló de la importancia de fomentar en los niños la lectura, como una forma de despertar sus emociones y generar empatía hacia los personajes que protagonizan las distintas historias.

Con relación a su obra, dijo haberse inspirado en su abuela materna, quien padeció de Alzheimer, y expresó su deseo de que a través de la lectura del libro cada vez más personas adquieran consciencia sobre esta enfermedad.







Arianne Dávila, encargada de Mercadeo de Grupo Ramos, resaltó el apoyo permanente de la empresa y su marca La Sirena a este tipo de iniciativas, que buscan fomentar la cultura y los valores familiares.  Asimismo, expresó su satisfacción por el hecho de que la autora sea una colaboradora de Grupo Ramos, “lo que demuestra que en la empresa tenemos la dicha de contar con personas de mucho talento y gran sensibilidad social”.

Desde temprana edad, Yina Guerrero mostró su inclinación por contar historias y empezó a enviar sus cuentos a distintas competencias de literatura infantil. A los 13 años recibió una mención de honor en el concurso Terminemos e Ilustremos el Cuento, organizado por la revista juvenil Listín 2000 del periódico Listín Diario.









La primera edición del libro “Mi abuelo tiene 8 años”, publicado bajo el sello Lo que leo, de Editorial Santillana, tiene una tirada de 2,000 ejemplares y está a la venta en las 25 tiendas La Sirena ubicadas en todo el territorio nacional.




lunes, 27 de junio de 2016

La niña de agua por Rafael Peralta Romero


Melancólica, frente al río, la niña llovía lágrimas.
Se apoyaba en una piedra alta y pulida,
como si se recostara en el tronco de un árbol.
tanto lloraba que parecía que con sus lágrimas
quisiera aumentar el caudal del río.
Pasó por allí un agricultor que vio sin detenerse
que una niña lloraba.
Iba el labriego con su mente muy lejana,
pues pensaba que los pájaros podían dañarle la cosecha
y como tan ocupada llevaba su atención, no dispensó a la niña
ni un saludo, ni una palabra.
Pudo decir “niña, ¿qué te pasa, por qué lloras?”,
pero pasó y no dijo nada, como si nadie estuviera allí.
la niña seguía gimiendo.
Cuando ya del labrador no se veía ni la silueta,
asomó al lugar un maestro, con su portafolio 
y su ropa bien planchada.
Llevaba reloj de pulsa y justamente cuando llegó al punto
más cercano a la niña, lo miró. En su rostro se dibujó
una inquietud, se le estaba haciendo tarde.
“Los muchachos se pueden desesperar”, pensó
el profesor y aceleró el paso. En ningún momento
dijo nada a la niña que recostada sobre una piedra
más alta que ella, lloraba sin parar. Ni siquiera dijo
“niña ¿qué te han hecho?”.
“A nadie le importa mi dolor”, pensó la chica y lo creyó
más todavía, cuando pasó por el lugar un predicador.
Llevaba una biblia negra, con los bordes rojizos y su pensamiento
andaba distante, pues dedicaba todo su esfuerzo a memorizar
un grupo de palabras que quería repetir más adelante.
el predicador no se detuvo a observar que una niña lloraba
tanto como para alimentar el río. Y pasó sin decir nada.
en ningún momento dijo “¡Dios, qué le ha ocurrido a esta niña!”.
La niña aumentó entonces la intensidad de su llanto.
El río estaba muy quieto y podían verse claritas las ondas
que se formaban cuando caían las lágrimas. 
Una ranita pálida y delgada sintió que algo extraño ocurría
y dio un salto fuera del agua. Se posó sobre un trozo de palo
varado sobre yerbas acuáticas y de inmediato
quiso consolar a la muchacha.
—Dame razón de tu llanto, dime por qué tantas penas —dijo la rana
mientras miraba fijamente a la niña.
—Es que me han dicho —dijo entre gemidos la niña—
que yo me parezco al agua.
—Y eso ¿qué importa? —inquirió la rana. 
a lo que la niña respondió:
—Olor no tendría si soy como el agua.
También, amiga, me faltará el sabor.
no sé qué será de mi vida
si en mí no hubiera color.
La rana rió de buen modo y tan fuerte fue su cua cua, cua,
que se oyó en los charcos vecinos. La niña entre tanto,
palideció aún más y aunque había disminuido el llanto,
aumentó su desconsuelo. Creyó que la rana se burlaba
de su dolor y eso le dio nueva fuerza para sus gemidos.
La rana sospechó que algo extraño pasaba y detuvo la risa.
Apoyó más sus patitas delanteras sobre el madero, levantó la cabeza
y en tono grave, como si fuera una maestra, quiso decir algo muy serio:
—Así no razones,  —dijo la rana,
pues mejor que el agua nada
piensa que eres pura, mi niña.
importante, necesaria y diáfana.
Como a la niña no le bastaban estas razones
para remediar su desconsuelo, la rana siguió
buscando en su diminuta cabeza otros argumentos
para calmarla. Se empeñó en explicarle
que no se mofaba de ella y que el motivo de su risa
jamás sería la burla. Asumió la rana un tono tan familiar,
tan tierno, que no dejaría duda a su interlocutora de que
le hablaba con el corazón.

© Rafael Peralta Romero

jueves, 16 de junio de 2016

Dulce Elvira De los Santos “Los niños son los lectores más sinceros”


Por
NAZARET ESPINAL
|
14 JUN 2016, 12:00 AM
Su profesión ha quedado envuelta entre las risas y las ocurrencias infantiles. Titiritera, cuentacuentos, escritora y gestora cultura. A todos estos talentos los niños y las niñas le han puesto su color, su ingenio.

Cuando se inició en la narrativa, su primer coqueteo fue con la poesía: “comencé escribiendo poesía para adultos. Poesía que nunca he publicado ni creo que publique nunca”, confiesa con una sonrisa y sus ojos pequeños, parecen encogerse aún más. En lo adelante continuó con los cuentos de manera espontánea, impulsada por su hijo, a quién le debe la publicación de El trencito azul (2008).

Desde la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana promueve una serie de proyectos en favor de la niñez, por supuesto, muchos de ellos ligados a la lectura. El año pasado coordinó el primer Congreso Internacional de Literatura Infantil y durante cuatro años dirigió la Feria Internacional del Libro Infantil. Y desde hace unos 20 años, es parte del Teatro de Títeres Sonrisitas.

Su lección de vida con los niños lo describe de la siguiente manera: “Lo que he aprendido de los niños es algo que se resume en una frase de José Martí: los niños saben más de lo que parece”. De los Santos ha descubierto que a son capaces de recibir cualquier tipo de temas, siempre y cuando al escribirlos, incluyas los elementos que les interesan, incluyendo algunos que antes eran vedados: “Lo importante es que el escritor sepa cómo abordarlo para que el niño/a lo reciba. Por supuesto, para transmitir un tema tabú, tienes también que sentirte liberado de esos temas y creer en lo que estás haciendo. Lo niños y las niñas son los lectores más sinceros. Si no les llega lo que tú escribiste, ahí lo dejarán”.

Foto y video: Bayoan Freites

http://www.diariolibre.com/estilos/entrevistas/dulce-elvira-de-los-santos-AG3967714

El otro bobo escrito por José Enrique García. Ilustración: José Amado Polanco




domingo, 5 de junio de 2016

Mi oruga no quiere comer de Elizabeth Balaguer



Biografía 

Elizabeth Balaguer nació en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana. Sus grandes pasiones, incluyendo la literatura, el diseño gráfico, la escritura y la ilustración. Cuando era una niña le gustaba ver sus cartas de dibujo padre y la encuadernación. Además, escuchar a sus tías abuelas contando sus historias sobre el pasado, historias representadas en detalle las costumbres y tradiciones de su país. Ella publicó su primer libro para niños Trucando, 1998. Estudió Diseño Gráfico y Publicaciones de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y Diseño Gráfico en el Instituto de Tecnología de Moda.


sábado, 4 de junio de 2016

El canto de la lechuza de Kianny N. Antigua ya está circulando


Mi oruga no quiere comer de Elizabeth Balaguer




Hombrecito de Jeannette Miller


https://es.wikipedia.org/wiki/Jeannette_Miller


Al revés Upside Down de Kianny N. Antigua


Mi abuelo tiene 8 años de Yina Guerrero












Yina Guerrero




Hormiga con corbata de Janina Pérez de la Iglesia


Janina Pérez de la Iglesia nació en Guantánamo, Cuba, el 31 de mayo de 1969. Comenzó los estudios universitarios en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba en 1986, de donde se graduó de Medicina. Empezó a escribir sus primeros cuentos infantiles hace poco y, con El disfraz, su primera novela para jóvenes adultos, obtuvo el Accésit del Premio Norma-Fundalectura en el año 2003. Residió en República Dominicana en el año 2000.

Janina Pérez de la Iglesia

"O mi biografía, o los embrollos de mi vida como la edad y esas cosas. No entiendo por qué en los sitios webs o blogs de las personas la biografía siempre sale escrita por otro, cuando en realidad es uno mismo el que aporta los datos, y hasta los adorna un poco y se quita por aquí y se pone por allá. Bien, al grano, les cuento –en primera persona del singular- que nací en Guantánamo, Cuba un 31 de mayo de 1969, y no soy filóloga ni periodista ni graduada en letras de ninguna universidad que se respete, soy médico, pero eso no me acompleja porque Arthur Conan Doyle también lo era cuando creó a Sherlock Holmes. Eso sí, de adolescente formaba parte de un Taller Literario donde escribía unos poemas malísimos, la suerte es que no ha sobrevivido nada de aquello.
En el año 2000, por motivos que no diré pero que pueden imaginar si les parece, salí de mi país rumbo a República Dominicana, donde estuve por 8 años. Allá se me ocurrió un día escribir una historia para adolescentes, y por increíble que parezca esa novela ganó un premio. Desde entonces no he parado de escribir. Ahora vivo más al sur, en un pueblo de Colombia que hasta volcán tiene.
Los invito a seguir navegando por mi sitio web para que se enteren del resto".




A mi hijo Diego de María Teresa Ruiz de Catrain






























María Teresa Ruiz de Catrain:
LO MÁS HERMOSO QUE TENGO ES MI FAMILIA

POR NELLY RAMÍREZ

Es una enamorada de las letras, tanto que  ha escrito tres libros, uno muy de su vida personal “Cartas a mi hijo”, la historia de un niño que llevaba en su vientre al que desde su concepción le empezó a manifestar sus sentimientos a través de la escritura, quedando estos truncos, porque la criatura nació prematura y falleció al mes de nacida, dejándole un gran dolor a la madre.

A más de veinte años de esto, aún los ojos de María Teresa Ruiz de Catrain se llenan de lágrimas al recordar ese amargo momento de su vida, en el que se derribaron todas sus pretensiones de ver crecer a su prole que había concebido con tanto anhelo.

Esas cartas, publicadas en un libro -nos contó nuestra interlocutora- fueron donadas al Patronato del Departamento de Perinatología de la Maternidad La Altagracia, con el propósito de ayudar a niños prematuros que nacen con problemas.

“Cartas a mi hijo fue mi primer libro, pero también he escrito otros muy interesantes como “El sueño de mi corazón”, una historia  muy interesante sobre la vida de monseñor Luis Gómez y Gómez contada por él mismo a un grupo de amigos, entre esos yo, la que más tarde relaté como libro; es una experiencia extraordinaria, ya que el padre fue una persona muy sufrida y torturada en la época de Trujillo. Según nos contó, él fue un hombre que volvió  a vivir después que lo creyeron muerto, por las torturas propiciadas”.

Otro de sus libros es “Boabdil: la nobleza de un sultán”, una leyenda contada de manera sencilla y práctica para  niños y jóvenes, en la que la autora resalta importantes sucesos.

Mientras conversábamos con nuestra entrevistada en el área del jardín de su residencia, pudimos darnos cuenta de la sencillez de esta mujer, quien sin poses, maquillaje ni atuendos rebuscados nos contó parte de su vida como madre, esposa y profesional.

Al referirse a su esposo e hijos, un brillo singular se apodera de su mirada, respira profundo y dice: “ellos son todo para mí, son mi mayor felicidad. Agradezco a Dios por darme una familia maravillosa”.

Su matrimonio de  25 años, con Alfonso Catrain Bonilla, afirma haber sido su mayor felicidad, aunque como todos ha tenido sus altas y bajas.

“Hemos sabido sobrellevar las cosas cuando han salido mal y ha habido diferencias, como es  normal en las parejas, porque decirte que estos 25 años han sido una alfombra de rosas sería una mentira, pero sí puedo decir que he sido y soy una mujer satisfecha y feliz, y si volviera a casarme lo haría con el mismo hombre y sólo con él tendría a mis hijos”.

A manera de crítica constructiva, afirma que el rompimiento prematuro de los matrimonios jóvenes de hoy se debe a que previamente no piensan sobre su vida futura al lado del hombre o la mujer elegida.

“Los jovenes sólo piensan en el amor del momento, una profesión y bienes materiales, y no saben que ese hombre o mujer al que están uniendo su vida será el padre o la madre de sus hijos para siempre”.

 Exhorta a la juventud a que, además de amarse y pensar en la profesión del futuro y cosas materiales, entiendan que ese hombre o mujer que eligieron, quieran o no, serán los padres  de sus hijos para siempre, por lo que deben tomar en cuenta si están dispuestos a permanecer juntos y soportarse aún en los momentos más difíciles.




Los mejores peluqueros, cuento de ciguapa por NELLY GARCÍA DE PIÓN

  Los mejores peluqueros, por Nelly García de Pion Durante los últimos días había llovido sin parar. Nubes grandes y grises bailoteaban en e...