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lunes, 23 de mayo de 2011

MARCIO VELOZ MAGGIOLO Y EL PARADIGMA DE LA LITERATURA PARA NIÑOS EN RD

Veloz Maggiolo no nos entrega una historia del bien contra el mal, esquema más que usado. Teje una filigrana en torno a la posesión del origen de la riqueza (el genio de la lámpara), y por ende de todo cuanto puede soñarse que no es poco.


Surgido de un error, hice un listado con los autores que han ganado el Premio Anual de Literatura Infantil “Aurora Tavárez Belliard” y me encontré con que faltaban dos años que no tenían nombre en mi lista. Fruto de ello, después de rebuscar en Google y pedir ayuda en mi Facebook y blog, encontré una nota de Jimmy Hungría, en  ttp://buenalectura.wordpress.com/ con una secuencia que me permitió conocer que en el año 2002, el ganador fue Tomás Castro Burdiez y en el 2007, don Marcio Veloz Maggiolo con la obra: La verdadera historia de Aladino. Acabo de leerla y apenas puedo contener mi entusiasmo. A mi juicio, es la mejor obra de literatura infantil y juvenil de nuestro país que he leído. Hoy puedo afirmar que ese es el nivel que quiero para toda la literatura dirigida a nuestros niños y jóvenes de ahora en adelante y qué suerte que un maestro como Veloz Maggiolo se decidiera a mostrarnos el camino.



Basándose en el cuento de hadas rescatado para occidente por Antoine Gallard (Siglo XVIII), quien tradujo Las mil y una noches, obra de donde procede Aladino y Alí Babá y los 40 ladrones, el Dr. Veloz Maggiolo ha creado una novela que estoy segura permanecerá a través del tiempo en el gusto de los lectores y que espero leerle a mis nietos, a los hijos de mis sobrinos, a los niños que me queden cerca, una verdadera joya literaria de la cual me siento más que orgullosa simplemente por haber nacido en esta tierra.

¿Cuento o novela?
Claramente una novela, para mí. Cierto que es de corta extensión (109 páginas), y narra el hecho de cómo sortea Aladino su enfrentamiento a un mago negro con la ayuda del genio de la lámpara, mas a través de estos párrafos  recreamos  las acciones de unos personajes con caracteres definidos dentro de una ambientación y época más que bien descritos.

A diferencia del cuento que es el relato de un hecho que tiene indudable importancia (Juan Bosch), en la novela  los personajes van desarrollando unas conductas que puede manejar el autor como los hilos de marionetas, dando coherencia y veracidad a la trama, pero que le presentan una serie de retos a través de la confección de la narración porque no son marionetas y a veces presentan sus malcriadeza.

El escritor argentino Ricardo Piglia (Buenos Aires, 1941, Premio Planeta 1997) afirma que los personajes son los que hacen la diferencia que caracteriza a la novela y yo le creo porque dice que las aventuras y desventuras de los personajes surge de algo así como “mensajes oraculares y palabras un poco herméticas que llegan de los dioses” a través del relato, y justo eso es lo que yo veo en La verdadera historia de Aladino de Marcio Veloz Maggiolo.

El sultanato de Alharma
Los hechos ocurren en el Sultanato de Alharma donde reinaba Amenábar. Sifar salva al padre de Aladino. Alí Babá cria a Sophar, quien de mayor se casa con Asisa Bajar y adopta el oficio de asaltante del desierto. Abderramán el joven, heredero del trono usurpado es el sultán de edad similar a la de Aladino (18-20: los cumplen en el transcurso del relato). Benajamid, el soñador, un ser sin deseos, sin afán de poder. Ibrahim, el brujo o mejor, mago negro. Halima era hija de Amenábar; una vez muerto su padre, la obligan a casar con el primer Abderramán y de esta forma se mezclan las sangres de los legítimos y de los usurpadores. Halima  tiene a la que será esposa de Aladino, princesa indiscutible: Halima, la hermana del Abderramán, el joven. Otros personajes son: Jusef al Zahir, el de las dos mil mujeres que le rompió un brazo al genio. Elijah, el constructor (la “botella” más representativa de la historia = funcionario que parasita el estado sin hacer NADA). Azur ben Azur, el bandido más temible del sultanato. Ben Lazar, jeque encargado por Abderramán II de la embajada que visitó el palacio de Aladino con fines adversos para el poseedor de la lámpara. Y por supuesto: el genio de la lámpara que se ríe de tal manera que se convierte en fenómeno natural.

Un Aladino que le debe algo a Alí Babá
Geográficamente, se nos sitúa en oriente, pero no en China.  Aladino no es un plebeyo, sino que desciende de sultanes y por demás legítimos poseedores del poder usurpado por los advenedizos, sanguinarios y nada elegantes beduinos (se tiene o no se tiene) representados por Abderramán el joven.

Hay un sultanato llamado Alharma donde gobierna el sultán Amenábar, quien termina decapitado por una rebelión de beduinos o nómadas del desierto de donde surge el primer Abderraman. Usurpadores oscuros, embrutecidos, echan mano de la represión y la prohibición para acallar sus crímenes y asentarse, echar raíces y cosechar donde no sembraron.



Esto tiene que ver con un mensaje trascendente
El nuevo poder advenedizo lo primero que pretende es borrar la memoria de los legítimos dueños a fuerza de prohibiciones: “De este modo se buscaba eliminar para siempre la memoria”.

Pero Alá tenía otros planes
Un hijo del sultán, de la estirpe Amenábar, de unos cuatro años, en medio de la confusión es salvado por un comerciante que al paso del tiempo, no le oculta su origen. El salvador del niño Amenábar lo entrega al famoso ladrón por una transacción comercial. Alí Babá no lo esclaviza, conoce su estirpe y lo educa como a un hijo. Un hijo que “aprende” el oficio de hacer fortuna tomando lo ajeno. Un hijo que en alguna versión de esta historia, puede que heredara las cuevas llenas de riquezas del ladrón más grande de todos los tiempos. Un hijo que, una vez muerto Alí Babá, retorna a la tierra que le vio nacer y dirige sus artes exclusivamente a saquear o mermar la fortuna de Abderramán y los suyos.

 De manera que no es un ladrón normal. Es una especie de justiciero que roba las caravanas del sultán que mató a su padre y le quitó su imperio. Y además, tiene una doble vida, pues se casa con una hermosa Asisa, comerciante ella, que no sabe para nada que su marido es ladrón. Yo diría que Asisa Bajar, que tan importante papel realiza en el Aladino clásico, en la historia de Veloz Maggiolo asume ciertos vicios contemporáneos y muy ilustrativos al mostrárnosla como un dechado de vanidad y ambición, pero también como una sobreviviente del engaño, del maltrato y de la tortura.

Originalidad y guiños divertidos
La novela está aderezada con guiños divertidos como un manto tejido con “estrellas de segunda mano”, brisa manchada, “detrás de cada mujer ambiciosa se escondía un hombre con las mismas ambiciones”, un caballo mágico que cuando no era utilizado “se cristalizaba con la espera”, ¡como un biscuit!

Aladino, el viaje iniciático
Los cuentos de hadas o maravillosos están siempre preñados de enseñanzas espirituales. La riqueza de La verdadera lámpara de Aladino me ha deslumbrado. En la tradición, Aladino es una historia que sirve para reforzar la enseñanza de que el proceso de crecimiento, el paso de la adolescencia a la madurez puede ser doloroso y ciertamente nadie puede vivir por el individuo sus experiencias. Tan sólo se le aconseja para que tenga elementos de juicios a la hora de tomar sus decisiones.

La sapiencia de Veloz Maggiolo ha logrado la obra de literatura infantil y juvenil perfecta para nuestro estadio de desarrollo. Una en la que la diversión parece ofrecer y ofrece verdades que se incorporan como penetran por nuestra nariz los exóticos perfumes del oriente, tras el colorido humo de un sueño.

En el viaje de conocer la vida y su decoración, hay seres que te ayudan y otros que hacen todo lo contrario. Aladino y su madre tienen una vida difícil y pasan justo por arte de magia a ser inmensamente ricos y poderosos, pero también envidiados y objetos de la maldad.

Aladino muestra una personalidad equilibrada. Aquí no hay lamentos ni dramatismos innecesarios en oposición a Abderramán quien es lo más parecido a Luis II de Baviera, loco y un poco adorable. Abderramán no quiere saber mucho del gobierno de su sultanato. Se dedica a cazar estrellas, a cambiar las arboledas de colores, a criar mariposas gigantes... Un evasor que no encaja que alguien tenga más poder y riquezas que él.

En cambio, Aladino acepta las cosas como van pasando, pero su inteligencia está por encima de cualquier defecto de la personalidad, por eso se va llorando en el momento en que recibe y obtiene a la mujer que ama, pues otra mujer amada le deja a él para vivir una juventud prestada y disfrutar en lugar de cuidarlo. Sabe que está amenazado. Sabe que su vida es un constante sobresalto y su plan para que su lámpara permanezca como propia da resultados, pero el tiempo pasa y termina un plazo. Él va en busca de lo que le pertenece “dejando en manos de Alá toda decisión”, pero actuando en cada momento no cruzado de brazos.

El enlace histórico con la estirpe de la dinastía Omeya en España es digno de mencionar, ya que este fue el primer Emir independiente de Córdova quien después de pasar enormes vicisitudes, sobrevivió aferrado a la profecía de su tío abuelo Maslama que aseguraba él iba a devolver la fortuna a su familia que es precisamente lo que debe hacer Aladino en esta versión.

La belleza, la belleza
Hay cosas tan valiosas en nuestras vidas que no les damos la debida importancia. Ningún genio puede darnos la paz y el sosiego. Ningún genio puede sacar de la nada nuestra valiosa tradición, sin la cual no tenemos raíces. Y he aquí que se enseña “que hay estrellas que, a pesar de seguir brillando, ya están muertas, porque la luz las nubla de mentiras… Porque toda sombra fue luz alguna vez”, Todo el relato, ya porque el tema se presta, ya porque el autor es un poeta, va emanando aromas de belleza. Ni siquiera en los pasajes de fin de vida se asoman emociones negativas. La mente adquiere esa capacidad de imaginar lo descrito con palabras en un juego de complicidad con el escritor que es un ejemplo, aunque me temo que las obras de arte no se pueden aprehender, sí podemos disfrutarla sensorialmente; está al alcance de todos su disfrute y su enseñanza como modelo de buen hacer literario. Sé que a partir de su lectura, cada vez que alguien frote esa vieja lámpara, le saque brillo, tanto la sonrisa de Aladino como la de Veloz Maggiolo resplandecerán.

Un  Aurora Tavárez Belliard a cabalidad
Sorprende agradablemente encontrar una forma de escribir tan profesional, verdaderamente adecuada para niños de habla hispana de cualquier parte, no sólo los nuestros. Un autor que no se conforma con la atención tibia del lector. Le exige atención y a cambio le da agilidad, color, vida y entretenimiento en un viaje en camello, en dromedario, en trimedario y en alfombra mágica, ¡pero nos lleva!

Otras obras dirigidas a la infancia de Marcio Veloz Maggiolo son:
  • De donde vino la gente. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1978.
  • Florbella. Santo Domingo: Editora Taller, 1986.
  • El jefe iba descalzo, Editora Alfa y Omega 1983