sábado, 4 de junio de 2016

Hacer oír tu voz. Cuentos sobre los derechos de los niños y las niñas de Yuan Fuei Liao, ilustraciones de Yatxel Sánchez


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Yuan Fuei Liao

He encontrado un tesoro


Por Francisco Hernández

En otros tiempos, se imaginaba a los misioneros europeos o americanos yendo a China a evangelizar. Pero Yuan Fuei Liao rompe esos estereotipos. Nacido en China, sus padres se trasladaron a la República Dominicana cuando él tenía 7 años. Yuan dice que tuvo un encuentro personal con Jesucristo a los 15 años, cuando leía la Biblia y participaba en la Pascua Juvenil de Santo Domingo.

“Todo católico tiene que tener un encuentro personal con Jesús, con ojos abiertos y corazón palpitante”, asegura Yuan. Ese encuentro lo llevó a descubrir a un Jesús que no se aleja del mundo. Se sintió irresistiblemente atraído al estilo de vida, la sencillez, la cercanía y la compasión de Jesús.

Después de ser bautizado, entró en contacto con los misioneros claretianos, quienes le motivaron a leer la autobiografía de san Antonio Claret. Leyó materiales misioneros, escuchó la canción Misionero Ideal y reafirmó su espíritu misionero y decidió entregar su vida a la misión como laico. Afirma Yuan que las palabras que más lo motivan son las de Claret: “El amor de Cristo nos urge”. Yuan explica que esa frase es como un motor que le da vida y lo llena de pasión por dar a conocer la Buena Nueva. “Si yo hago algo bueno y me lo reservo para mí,” asegura Yuan, “eso es ser egoísta. Quien encuentra un tesoro y no es egoísta, lo primero que hace es compartirlo con los demás. El tesoro de la Buena Nueva tiene que ser compartido”.

Más tarde Yuan encontró la Comunidad Siervos de Cristo Vivo, una comunidad privada de fieles, que tiene una espiritualidad carismática. Fue fundada en Santo Domingo y se extiende ahora por todo el mundo. Yuan fue miembro delegado para ayudar a las casas de oración en Europa y ha mantenido una actividad evangelizadora incansable. Como predicador laico ha visitado muchos países de Latinoamérica y Europa, trabajando con jóvenes y en la formación de evangelizadores. Vive ahora en Nueva York con su esposa e hijito. Ha enseñado, compuesto canciones, creado una radionovela, publicado artículos, y dos libros, además de varios relatos cortos publicados en internet, todo ello dirigido a la formación de jóvenes.

En todo este trayecto apasionado, Yuan se inspira en la imagen de la llama: “Claret decía que tenemos que ser como una vela que arde, alumbra y se consume hasta que muere, y así yo creo que tenemos que ser para Cristo. Por consiguiente”, continúa Yuan, “el reino de Dios es posible aquí en la tierra, promoviendo un mundo más justo, lejos de las divisiones, y yendo al encuentro de los más pobres. No sólo con palabras, sino con la acción transformadora del Espíritu de Dios, pienso que debemos morir a nosotros mismos para construir un mundo más humano”.

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