sábado, 14 de mayo de 2016

INTRODUCCIÓN A “NELA, LA REVOLTOSA” (INSPIRADO EN EVENTOS REALES) por Geraldine de Santis


Geraldine de Santis, ganadora del premio de literatura infantil Barco de Vapor (República Dominicana)
con su obra: NELA, LA REVOLTOSA basada en las acciones de Ciriaco Ramírez

Para ubicar la narración en que Nela está, necesitamos recordar que: 

El 22 de julio del 1975, tras los primeros años de la fundación de la República Francesa, el gobierno del Directorio firmó un acuerdo amigable con Carlos IV de España en el que la parte Este de la isla de Santo Domingo pasó a ser posesión de Francia. Los pobladores del Santo Domingo español no participaron ni ofrecieron resistencia a dicho tratado.

Sin embargo, cuando en 1801 Toussaint Louverture usó como excusa ese convenio para ocupar el Este y promulgar una constitución, los franceses decidieron reclamar militarmente la parte que legalmente les había sido entregada por España seis años antes.

En el año 1802, con la revolución haitiana en su máximo apogeo, llegaron los expedicionarios enviados por Napoleón Bonaparte para detener el liderazgo de Toussaint, quien había abolido la esclavitud. El General Charles-Emmanuel Leclerc capitaneó la expedición francesa que entró por Samaná.

Los franceses apresaron a Louverture y se instalaron en el Santo Domingo Español con el fin de recuperar su antigua colonia en Haití y aumentar su territorio en América. Pensemos que además del Caribe, Francia ya administraba varias colonias en Norteamérica, y pronto ejecutaría la compra de Luisiana, así como había obtenido de España a Nueva Orléans un siglo y varios decenios antes. Aquí, los franceses gobernaron desde el 1802 hasta el 1809, cuando un brote revolucionario despertó en Azua y finalizó con el desembarco de los militares franceses.

El líder criollo, Ciriaco Ramírez, rechazaba los abusos de L. F. Aussenac, un temible militar francés asignado al sur. Escasamente armado, pero con enormes deseos de libertad, Ramírez se enfrentó junto a sus hombres al ejército más poderoso del mundo en Mal Paso, el 12 de octubre del 1808 y lo vencieron. Su lucha y la de sus compañeros comenzó 36 AÑOS ANTES QUE LA DE JUAN PABLO DUARTE Y LOS TRINITARIOS, aunque pocos dominicanos conocen sobre este prócer que lo dio todo por la que consideraba su tierra. Se desconoce su destino. Sueño con que fuera posible encontrar sus restos y traerlos al Panteón Nacional, donde debería estar, pero su rastro se perdió cuando lo exiliaron y nunca se han encontrado.

Escribí esta novela, ya que un día del año 2011 mientras preparaba unas lecciones, uno de mis estudiantes notó que en el libro de Sociales no había un retrato de Ciriaco Ramírez, el líder de los “revoltosos” -como llamaban despectivamente los franceses a estos luchadores. Así como a los combatientes de la primera intervención en 1916 les llamaban “gavilleros”, a Ciriaco y sus hombres les apodaron “revoltosos”-. Sin embargo, de los franceses (Jean Louis Ferrand), y de los criollos pro-España (Juan Sánchez Ramírez), sí había retratos y muchos.

Nunca encontré el retrato. Tuve que imaginarlo y pintarlo con mis palabras. Como tampoco encontré parques, plazas ni escuelas con el nombre de este libertador, -solo apareció una callecita en Gazcue- a manera de homenaje personal y para rescatarlo del olvido, surgió esta narración. En mi forma de verlo era necesario reivindicarlo y darle un final a esta incógnita.

Ciriaco, que estaba alineado con ideales como los de Simón Bolívar o José de San Martín y las independencias latinoamericanas, pero que accionó antes que estos, fue apresado, llevado a Puerto Rico, que era todavía colonia española, y más adelante a Ceuta, en España, donde falleció sin ver su sueño cumplido y sin ningún tipo de resarcimiento histórico o público. En ese sentido, Ciriaco fue el “Duarte antes de Duarte”, ya que hablaba de la autodeterminación y de impedir que cualquier potencia gobernara los intereses criollos. Digamos que el suyo fue un intento independentista en pañales.


Quise entonces hacer algo al respecto para demostrar que nuestra lucha por la independencia no comenzó con Duarte en el 1844, ni con Núñez de Cáceres en el 1821, sino con Ciriaco Ramírez a finales del 1808.  La idea era desafiar un poco el mito de que nuestra búsqueda de autonomía comenzó en la primera República; retar de alguna manera cómo nos cuentan la historia, quién la cuenta y qué lugar ocupan los niños, las mujeres, los pobladores comunes, la visión caribeña de las ocupaciones francesas expansionistas.

Al buscar más datos sobre sus acciones heroicas encontré que este personaje había sido “borrado” de la lista de nuestros próceres independentistas. Sus opositores, retrógrados y negados a emanciparse, lo trataron como a un traidor y le cerraron todas las vías para salvar su proyecto político. Tuve que indagar mucho para reconstruir sus acciones. Estuve al menos cinco años, guardando recortes, visitando el archivo, analizando documentos, al tiempo que escribía otros textos. Pero nunca dejé de recordar su mensaje. Era como si él me dijera: ¡Gera, no me falles tú también! ¡No me olvides, esto tiene que saberse!

Finalmente, en esta novela una niña narra lo que vivió allá en el Sur desde el lugar de los hechos. Con su visión particular cuenta a su amiga “Trini” (María Trinidad Sánchez cuando ambas eran adolescentes y tenían 14 años), todo lo que sucede a su alrededor. Es un relato de ficción histórica para lectores a partir de 12 años y espero que el mensaje de valentía y sentido comunitario llegue donde tiene que llegar y dé frutos, como lo hizo cuando indagué sobre Ciriaco, el revoltoso.


Más sobre Ciriaco Ramírez:

ÁNGELA PEÑA
http://hoy.com.do/ciriaco-ramirez-combatio-decididamente-a-invasores-franceses/


EMILIO CORDERO MICHEL
http://clio.academiahistoria.org.do/trabajos/clio180/Clio_2010_No_180-05.pdf