martes, 28 de junio de 2011

Salutación a Margarita Luciano


Eleanor Grimaldi Silié: Salutación a Margarita Luciano, el día que le dedicaron una calle en la XIV Feria Internacional del Libro – Santo Domingo 2011

“El alma de un niño nos convoca y ella es un caudal de recursos que Margarita como un hada ama y recrea en sus escritos”

Cuando Teofilo Terrero, coordinador de los homenajes de calles, me convidó a conversar sobre Margarita Luciano, elegí centrar mis palabras en su vocación y algunas facetas de su vida profesional que hemos compartido por casi 30 años, lo cual me ha permitido conocerle.

Penetrar el mundo del niño, instruirle, sumergir el alma en la de ellos, transformar su fantasía es aportar a su libertad, a la sencillez de cómo ellos miran la vida. El alma de un niño nos convoca y ella es un caudal de recursos que Margarita como un hada ama y recrea en sus escritos. La sensibilidad por los infantes ha existido en la humanidad desde los tiempos más antiguos, desde el mundo hebraico, en la cristiandad, durante la edad media con tantos humildes propagadores de cultura que han divertido a los pueblos, a través de gestas, cuentos y fábulas.

Hoy, nuestro país cuenta con hadas y duendes que se dedican a este quehacer y se sienten impulsados a ayudar a los pequeños a encontrar el significado de su propia existencia. Entre esas hadas, Margarita está presente. Ella se integra a ese conjunto en los inicios de los años 80.

¿Y cómo inicia su labor como escritora? Por lo que ella me ha contado, el medio donde ella despierta su infancia fue un caldo de cultivo para la inspiración y prueba de ello son algunas de sus obras que retratan la vida del campo y otras vivencias que ella albergó en la infancia. Su última obra, la novela juvenil “Por los caminos del monte”, es una clara alusión a la vida del campo, a la naturaleza, cargada de emotividad, escrita en un lenguaje sencillo y directo, con una parte que la enriquece, como es el vocabulario de expresiones campesinas y populares, lo cual hace más comprensibles los textos.



Espacio para la literatura infantil en Isla Abierta

En una ocasión, el iluminado escritor ya fallecido don Manuel Rueda, invitó a Margarita a participar como columnista de los sábados en el suplemento “Isla Abierta” del periódico Hoy; allí tanto ella como una servidora además de escribir textos, teníamos que hacer la entrega de los mismos acompañados de un dibujo creado por nosotras. Allí se inició una labor para la prensa, alrededor del tema literario.

Fueron múltiples los artículos y eso nos llevó a una reflexión de hacer un trabajo conjunto para dar a conocer algunos temas propios de la teoría de la literatura infantil. Encontramos una aliada que nos ayudó a organizar el trabajo: Olga Luciano y Rafael Enrique su hijo junto a un amiguito de entonces Orlando Guerrero, quienes ilustraron la obra. Reunimos el dinerito que teníamos y editamos el primer volumen, con la dicha de que el segundo volumen resultó de la acogida que recibió de dos editores españoles y así se realizó la segunda edición que circuló en España y en nuestro país. Hoy el texto ha tenido acogida en las aulas universitarias; Margarita se ha encargado de mantener su vigencia y lleva tres reediciones.



Talleres en el interior y un pañuelo a la cabeza


¿Pero qué la inclinó a este quehacer? No puedo exactamente hablar por ella pero sé por su vocación e intenciones que influyó la necesidad de procurar, crear y difundir literatura de autores dominicanos, la necesidad de contar no solo con creadores sino también con personas que fueran capaces de trabajar una base teórica fundamental para producir temas prácticos y de que los maestros y alumnos de pedagogía contaran con algún material para trabajar en las aulas. En esos afanes tuve la vivencia de ir con Margarita a pueblos del interior, donde nos pagaban una suma ínfima para ofrecer talleres a niños y maestros, y viajando en las llamadas guaguas voladoras que iban y venían a los diferentes pueblos, nos amarrábamos un pañuelo en la cabeza  porque a veces las guaguas no tenían ni cristales. Así caminamos por campos, zonas rurales, urbanas, escuelas y otros lugares, llevando la inquietud de las lecturas infantiles. Esto también es parte de las coincidencias.

Otro factor fundamental es el magisterio. Ha sido una constante en la vida de algunas educadoras dominicanas dedicarse a escribir y que en otro contexto en nuestro país, estuvieron inclinadas por el quehacer de la literatura infantil; mencionamos a Patria Mella, Aurora Tavárez Belliard, Zoraida Heredia Vda. Suncar, Livia Veloz, Aída Rodríguez de Fernández y otras con no menos renombre y prestigio que le dan brillo no solo a la educación sino al quehacer literario.

El caso de Edna Garrido de Boggs, a quien Margarita ha estudiado profundamente, acerca mucho a las tradiciones dominicanas, con un material que resulta familiar, aunque presenta variantes entre ciudades y pueblos.



En las causas de los maestros

Nuestra homenajeada, especialista en Matemáticas y en Lengua Española, labora como una abeja productiva, siempre está inventando algo -como digo-, crea, vive y sublima sus quehaceres, con soluciones positivas. Fundó el Colegio Creciendo, antes Educando. Es una persona muy familiar, de espíritu nacionalista, lo cual transfiere a sus textos; se opone radicalmente al abuso en todo sentido, es laboriosa. Solidaria y justa.

Su espíritu de justicia provocó también que nos identificáramos en las causas justas de los maestros quienes en los años 80 fueron víctimas de unos salarios muy escasos y en medio de esas luchas de la ADP, en ocasiones nos negábamos como técnicos del sistema educativo a ponernos de parte de las autoridades para ir a los medios de comunicación a desmeritar la lucha magisterial. Nos negamos siempre absteniéndonos de acompañar a participar en las vistas televisivas para atacar a nuestra propia clase, generalmente no nos comunicábamos entre sí, pero asumíamos la misma actitud.



La batalla por la literatura infantil

En los años 80 y 90 en plenos afanes por difundir la literatura para niños, nos entrevistaron los comunicadores más notables en todos los medios televisivos: Yaqui Núñez del Risco, Socorro Castellanos, Miledy de Cabral, José Rafael Lantigua, quien tenía un programa en el canal 13, y otras personalidades de la comunicación. Ella realizó colaboraciones en el Observatorio Cultural que él dirigía en aquella época en el periódico Listín Diario.

La batalla por la literatura infantil no ha sido fácil; ha habido escollos y éxitos. Hace 20 años en República Dominicana no se podía hablar de ese tema con la propiedad que hoy lo hacemos y eso en parte se lo debemos a los esfuerzos que hacen algunas entidades publicas y privadas: Ministerios de Educación y de Cultura, Despacho de la Primera Dama, así como editoriales, las ferias internacionales del libro y sobre todo a esos duendes: los escritores de libros para niños y a Margarita Luciano, una luchadora y trabajadora incansable.



Donde mucha gente aún subestima a los escritores para niños

Como nos decía doña Zoraida, es loable dedicar su vida a escribir para niños, donde mucha gente aún subestima a los escritores para niños porque los considera autores de una literatura de menor valor e importancia, aunque sabemos que es todo lo contrario, porque el niño empieza un desarrollo cognoscitivo al calor de las lecturas infantiles. Además escribir para niños implica conocer sus intereses, vocabulario y sobre todo volver a ser niños, que es lo más importante.

Para referirse a este tema, en el prólogo del libro “Literatura infantil y desarrollo creativo” dice doña Zoraida: “Ser planta y conversar con ella, hormiga o abeja y laborar en su medio… Los que escriben para niños tienen que volver a ser niños, para penetrar la urdimbre de sus fantasías, volver a pasear por el infinito, viajar a la luna o convertirla en queso, caminar por las profundidades del mar, volar hasta el sol, subir a una estrella, jugar con gnomos, duendes y gigantes, ser mariposa de muchos colores y volar, volar”.

En realidad, eso es lo que Margarita ha hecho: ser mariposa de muchos colores y poner a volar su imaginación creadora para regalarnos una serie de temas enriquecedores para el público infantil.

Gracias Margarita, porque eres un ser humano ejemplar y por las múltiples obras educativas, inventos creativos, libros de textos, literatura para niños y por contribuir con tu legado a crear una generación de niños lectores. Y sobre todo, por celebrar la vida junto a tu amada familia. Sé que tanto tu esposo como Rafael Enrique, Guillermo y tu nieto, igual Patricia tu nueva hija, tus hermanos y toda tu familia, ríen con gozo y experimentan la alegría compartida en este hermoso día que te regala el Ministerio de Cultura en nombre de todo el pueblo dominicano.

Te queremos.

Eleanor Grimaldi Silié
junio 2011

Las tres palomas y el monstruo de cera


No hace muchos años vivía bien cerca de aquí, en tres cuevas oscuras,
un monstruo de cera que no podía presentarse a la luz.
Por las noches salía con sus perros rabiosos a robarse a los niños.
A algunos los devoraba y a otros los encerraba en negras jaulas hasta verlos morir.
Un día, tres hermanitas, que eran amigas de los niños,
decidieron ir hasta donde los tenían encerrados para devolverles su liberad.
Caminaron por ríos y montañas.
Caminaron por valles y bosques.
Caminaron por lagunas y llanos y tanto caminaron que, al llegar la noche, se quedaron dormidas.

Entonces llegaron los perros rabiosos del monstruo de cera y asesinaron a las tres niñas, lanzándolas por un precipicio. Pero cuando ellas cayeron, de su sangre salieron tres palomas: una blanca, una azul y otra roja.
Las palomas subieron volando lejos, muy lejos; alto, muy alto; libres, muy libres...
hasta llegar al sol, a las estrellas, a la luna.

La paloma roja bajó trayendo al sol.
La paloma azul regresó con la luna.
La paloma blanca trajo a las estrellas.

Entonces, el monstruo de cera y sus perros rabiosos salieron corriendo y se escondieron en la primera cueva.
Pero la paloma azul les lanzó a la luna, destruyendo la cueva y a una tercera parte de los perros rabiosos.
La paloma sopló y los convirtió en piedras.

El monstruo y los demás perros rabiosos corrieron a la segunda cueva, pero la paloma blanca les arrojó una estrella, acabando con otra tercera parte de los perros rabiosos y la segunda cueva.
La paloma sopló y los convirtió en lodo.

El monstruo y los perros rabiosos que quedaban huyeron hasta la última cueva.
La paloma roja levantó sus alas y les lanzó la luz del sol, matando a todos los perros, destruyendo la cueva y derrotando al monstruo de cera.
La paloma sopló y los convirtió en caca.

Entonces, las tres palomas abrieron todas las jaulas y los niños volvieron a ser libres.

© JIMMY SIERRA, La ciudad de los fantasmas de chocolate, 1986

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