sábado, 13 de febrero de 2010

¡Justicia para el más sabio de todos los bichitos!












Toda la plata, pescadito de plata
en tu lomo y en tus libros, va brillando.
Nadie se comió tus letras sino tu sonrisa,
cómete las palabras como las sopas de los niños,
cómete los mundos pescadito…
Si quieres vuela entre poemas y no digas nada.
Nadie se va del poema sin llevarse una miga.
Come pescadito de plata, muchos cantos, cantos, cantos…
Pasa por los caminos, donde echó su baba el genio,
nubladas de ojos sus profecías
No te quiebres pescadito,
si en tus largos viajes, de libro en libro
has triturado el universo, no te pares.
Sube a lo más alto, al canto de los jilgueros
con sus rezos y sus pitidos. Sube sube, pescadito
Sigue, da la luz de tus escamas, escápate lígero
llena de metal tu horizonte de carne,
de luz dorada, en la plateada sombra de tu vida.
No separes tu mundo, no dividas pescadito
llama a todas las puertas de la imagen,
donde habitaremos. No te pares pescadito,
abre los ojos para volar sobre estrellas lejanas,
sobre todas la palabras, sobre lechos de alas,
de plumas, de sedas y de algodones…
Márchate al mar de la raíces para sorprender a los espejos.
Sonríe pescadito de plata, vuela entre los libros,
cómete letra a letra el silencio
y protesta a todo pulmón si no ves los crepúsculos…
Vete veloz pescadito de plata, llévate tu luz que ilumina,
Vete, llévate las palabras en tu cerebro de metal
y funda otras ciudades en los confines del mar.