jueves, 27 de agosto de 2009

UN LIBRO MÍO, PERO CUBANO

Mi amigo ENRIQUE PÉREZ DÍAZ, fecundo, incapaz de estarse quieto, con más de 40 títulos en la saca, me ha editado un libro que apenas veo hoy en Internet: Tragaluz. Yo no sé si contiene los 3 cuentos que iban en el original proyecto, pero de todas formas, agradezco a mi amigo este libro. Gracias, Enrique y un beso domínicochino.

miércoles, 19 de agosto de 2009

CUCA


A: Ángel Haché, entrañablemente
Por: Augusto Feria

El teléfono de disco color marfil, sonó tres veces aquella tarde, Tati levantó el auricular con un "¡aaaló!" sin emoción, para escuchar la conocida voz de Manola, su cuñada que le decía:

- ¡Cuca acaba de fallecer!

Lanzó un quejido rápido, pero contenido, atinando a decir nada más: ¡voy para allá!

Antes de partir acertó a llamar a Martín, su único hijo, a quien le repitió la misma oración, con su mejor pose de La Dolorosa. Tomó su sempiterna cartera repleta de artilugios y caminó Las Mercedes hacia el este hasta la esquina de los bancos, donde doblaría hacia el norte, camino de su casa, frente a frente a la del Patricio, como indicaba Manola.

La casa solariega parecía un perenne recuerdo del Siglo XIX: Muebles vetustos, el reloj de péndulo, la vitrina de libros antiguos, de entre los que llamaban la atención los tres tomos de la primera edición de la Historia de Santo Domingo de Antonio del Monte y Tejada, también sobre la mesa redonda con mantel de fino encaje, Iris, la pata disecada como premio-recuerdo de sus doce años de vida. A su lado el teléfono, más allá el refrigerador con el motor en la cabeza, mejor conocidos en el ámbito familiar como el segundo y primer misterio que para completar la trilogía, el Espíritu Santo vendría a ser la electricidad, los únicos elementos del Siglo XX en el lugar, hasta ese año 1977; luego del patio interior, la habitación matrimonial del segundo piso con su palangana de porcelana, donde se encontraba Papín entre penumbras. Se abrazaron en silencio, quedando allí con el tiempo suspendido, como todo lo que les rodeaba.

Con el ímpetu de sus treinta y dos años, abrió Martín la puerta de la calle, con su propia llave. Manola, con cara de circunstancias se acercó a recibirlo, rompiendo el silencio con su típico ¡hay San José!, esta vez con voz trémula, ronca, profunda, como del más allá, Señalando hacia atrás, le dijo:

- Allá están.

Cuca salía poco, estaba gorda, sumamente gorda por su vida limitada a aquellas viejas cuatro paredes, abandonada, descuidada su apariencia, sus uñas largas, su mirada triste. Había fallecido sin enfermedad alguna, de repente; Papín decía que la mató el corazón.

Martín se acercó a su padre que entre dientes le dijo:

- ¡Ya está preparada! Y haciendo un gesto con la cabeza murmuró. ¡Bajemos!

Y así descendieron hacia el cobertizo a la vera del gallinero, único lugar vivo de la casa.

Su mortaja era de tela amarrada con cuerdas toda de henequén, intentaron tomarla con las manos, pero pesaba mucho, Martín pensó que podían vencer la dificultad, introduciendo dos palos de escobas que allí había entre las sogas, a modo de varales para la litera fúnebre, y poder sacarla hacia el automóvil. A duras penas - era muy pesada - caminaron con su carga de muerte hacia el comedor. Tatí y Manola, en una esquina observaban el sombrío cortejo, apretadas una a la otra. Por desgracia frente a ellas sucedió el accidente, uno de los palos se rompió bajo peso tan descomunal, cayendo el cuerpo sobre los mosaicos con un golpe seco y lúgubre; la escena se paralizó de inmediato… momento expectante que… sólo el sonido y el tufo de ése, su último pedo, la volvió a reanimar como cohete disparado al cielo. Corriendo, los sollozos aumentaron a nivel de histeria, una resuelta Tatí consolaba y soportaba con ternura a Manola, que no podía contenerse a punto de desfallecer. Sus amargos rostros veían todo negro; en ellos se dibujaban sus sentimientos más desesperados. Apresurados, con la premura de desaparecer el tremendo espectáculo frente a las más queridas mujeres de la familia, levantaron en vilo a la difunta con uñas, lágrimas, palos, dientes, cabuya y sudor, para colocarla con rapidez en el Peugeut 204, aparcado en la calle.

Terminado el trabajo, se acicalaron con parsimonia Tatí y Papín; Martín preguntó, mientras aún resoplaba y se secaba el sudor:

- ¿Manola no va? Papín contestó con parquedad:

- No, ella no soporta estas cosas.

Así se inició el cortejo fúnebre, despacio, como lo ameritaba la ocasión; tomaron la Arzobispo Meriño hacia el malecón y luego hacia el oeste para los lados de Metaldon; sería su última morada. La característica del trayecto fue aquel silencio descomunal, a veinte kilómetros por hora; treinta y tres minutos tardó - la edad de Cristo, diría Manola santiguándose - únicamente las respiraciones pausadas de los protagonistas se sentía. Mientras también, lentamente caía la noche.

Al llegar al lugar se escucharon nada más palabras breves, sotto voce. Mereció igual prodigio, sacar el cuerpo del baúl para lanzarlo al mar. Después de aquello Papín permaneció en silencio, oteando el horizonte, el pie derecho sobre una roca, la brisa le arremolinaba el pelo, parecía la viva estampa de Napoleón, su personaje inolvidable, como nos lo presentan en las viñetas, escudriñando el campo de batalla de Waterloo… Sólo se le escuchó decir:

- ¡Carajo! Que poco vale la vida.

Martín recordaba con nostalgia los recuerdos gratos de sus días de niñez, sus retozos con Cuca, cuando la atropelló el automóvil, aquella tarde en que se perdió, la vez que le entablilló la pata…. Pensó que faltaba el epitafio: Aquí yace Cuca Andújar, perra fiel hasta la muerte.


Santo Domingo R. D.
20 de febrero 2008

sábado, 15 de agosto de 2009

TRICHE, EL MANATÍ

En recuerdo de Amaury Villalba

Cada zambullida hacía reventar el agua en torbellinos de

espumas. Triche lloraba. Sus lágrimas se unían a la gran salazón del

mar. Aunque trataba de razonar en medio de su tristeza, las lágrimas

corrían sin control por entre los pliegues de su cara. Hizo ''bembita"

con el labio superior y se vio muy gracioso. Como lo tenía dividido en

dos, podía mover una parte dejando la otra completamente quieta.

Recordó las palabras de su madre:

-"No te alejes de aquí. Las aguas están muy sucias y tengo que

encontrar el camino de las algas y los lirios.”

Allí en la desembocadura del río, las lluvias arrastraban gran

cantidad de lodo y basura: llantas, latas oxidadas, ramas, fundas y

galones plásticos, corrían mar adentro afeando el paisaje y poniendo

en peligro la vida de los habitantes de las aguas.

La mamá de Triche, una señora manatí, grande como un

minibús, (pesaba mil doscientas libras y tenía casi tres metros de

largo), necesitaba ir río arriba para comer su ración de algas y lilas.

Triche, su bebé de un año que ya alcanzaba las 60 libras, todavía se

alimentaba con su leche.

El tiempo pasaba rápidamente, pero la mamá de Triche no

llegaba.

El manatí subió a la superficie para respirar y contempló el

paisaje nuevamente. ¡Nada! Rastros de todo, menos de su madre. Se

sumergió de nuevo y su hocico oscuro y arrugado chocó con la naríz

puntiaguda de un tiburón tan joven como él.

-¿Qué me miras? -preguntó, escondiendo su timidez con un

tono de bravuconería.

-Nada, nada. Nunca había visto un manatí tan cerquita. Una vez,

por la playa, oí a unas niñas cantando: "Ti, ti, manatí..." y cuando le

pregunté a mi papá, me dijo: "¡Manatí! ¡Si te encuentras uno eres

mago, mi hijo!"

-Y ahora te estás creyendo que eres brujo, ¿no?

-No. Papá me dijo que ustedes son tan escasos porque la gente

se los come y también pueden morir heridos por las hélices de los

motores fuera de borda; presos en redes de pescar o víctimas de la

contaminación. Bueno, mi papá me dijo que una vez devoró uno por

Samaná...

-¿Y esas son tus intenciones? -exclamó Triche, alarmado. -Te

advierto que soy cinturón negro! -mintió.

-Descuida- dijo el tiburón. -Soy vegetariano, como tú. Cuando

me obligan, lo más que hago es masticar y masticar la carne para

chuparle el juguito. Después la boto. Antes, mi mamá se ponía

histérica, pero ya se cansó y me deja que coma hierbas, como ella

dice.

El tiburón no había cambiado su tono de voz tranquilo y en

ningún momento dejó de mirar a Triche directamente a los ojos.

-Créeme- continuó. No me hace ninguna gracia pelear para

comer, o peor aún, atacar a un indefenso como tú, que ni uñas tienes

para defenderte, ni unos buenos dientes como estos..

Al decirlo, abrió las mandíbulas tan grandes, que mostró dos

sierras perfectas de marfil afilado.

Los ojitos de Triche se pusieron más chiquitos. Trataba de

encontrar correspondencia entre el discurso del tiburón y sus gestos.

Ya había aprendido que entre lo dicho y lo hecho, hay mucho trecho.

Por eso, le gustó la mirada transparente del escualo y su instinto le

dijo que podía confiar.

-Bueno, te creo. Mi nombre es Trichechus manatus, pero mamá

me dice Triche. ¿Y tú?

-Mi nombre es Litoral. No, no te asombres. Mamá es muy

romántica. Su placer es nadar en las noches de luna llena. Cuando

estaba embarazada, vio a un poeta que recitaba sus versos a orillas

del mar y la palabra que más le gustó fue Litoral.

-A mí también me parece bonita. Suena a poesía y hasta parece

dibujar el mapa de una isla con reflejos de agua.

Al decir esto, Trichechus puso sus cortas aletas en

movimiento, marcando un mapa con trazo imaginario.

-Desde hoy, Triche y Litoral son amigos -sentenció el tiburón

agregando:

-¿Quieres conocer mi escondite secreto?

-No puedo. Mamá me dejó aquí, esperándola. Si me muevo, me castigará.

La cara de Litoral se ensombreció.

-Triche, tengo que decirte algo. Yo no te encontré por

casualidad. Mis papás salieron de nuestra cueva, avisados de que

habían herido una manatí, pero regresaron pronto y mi mamá estaba

llorando. Dijo que la pobre sólo decía: "¡Mi bebé, mi bebé!". Yo salí sin

decir nada, seguro de que te iba a encontrar.

Las lágrimas corrían de nuevo por los pliegues de Triche.

-¡Estoy solito en el mundo! ¡Estoy solito!- gemía con gran

tristeza.

-No llores, Triche. Yo te ayudaré. No te dejaré solo. Te

acompañaré a buscar comida. Juntos nos defenderemos y haremos

frente a todas las dificultades. ¡Vamos, Triche, cuenta conmigo!

Triche lo miró por entre las lágrimas. Había amistad en esta

promesa de Litoral. Se desahogó llorando largo rato, hasta que se

calmó. Tenía que sobrevivir.

Junto a su amigo nadó, buscando el escondite secreto. Atrás

dejaron las aguas sucias y entraron al mar siempre verde y brillante.

Triche era un mamífero y Litoral un pez, pero ambos vivían en

el mar y la amistad no se fija en diferencias de formas, colores ni

lugares. Los rayos del atardecer iluminaron el cuerpo oscuro del

manatí nadando junto al plateado tiburón. Juntos tenían mucho que

aprender.

Copyright Leibi Ng

lunes, 10 de agosto de 2009

RECOMENDABLES PARA NIÑOS Y ADULTOS






LOS ESTUVE COLECCIONANDO, casi los tengo todos... mas ando sobre patines; no me había detenido a leerlos hasta que... !encontré uno tirado en el suelo camino a casa de mi hermana y lo recogí! Entonces fui caminando y leyendo desafiando las reglas de seguridad. Me llevé una agradable sorpresa, pues LUCINDA Y LA MAGIA DEL AMOR, NO ES DEL TODO PARA NIÑOS, aunque contiene información preciosa que no todos los niños sabrán descodificar inmediatamente PERO ES absolutamente imprescindible para CRECER. Igualito que en los cuentos de hadas, hay un mensaje para el alma. Bendita la luz del conocimiento y benditos los tiempos que ponen en manos de los padres y educadores las herramientas que fortalecen los espíritus.


martes, 4 de agosto de 2009

Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana





http://www.tubiblioteca.net/

¡VAYA! quiero publicar la programación, pero por una de esas cosas de la vida da error. Así que saldrá cuando sea posible y los dioses lo permitan.

domingo, 2 de agosto de 2009

MARY COLLINS DE COLADO

"Me inspira mucho la naturaleza. En mi literatura vas a encontrar un canto a la creación."
Mary Collins
Alberto Rosario / Clave Digital


DIÁLOGO
Yanina Estévez / Clave Digital
domingo, 03 de mayo de 2009

Mary Collins: “Creo que la literatura infantil mantiene a la gente joven”.


Incansable promotora del libro y de la lectura, esta dominicana residente en España busca con sus escritos cautivar a los más pequeños.

Trabajar de manera directa con los niños le permitió a Mary Collins de Colado adentrarse en ese mundo tan especial y lleno de fantasías como es el de los pequeños. Allí conoció sus inquietudes y preferencias, hasta apasionarse por contarles historias. De ese entusiasmo contagió a su esposo, quien le ayuda en su labor. En sus narraciones nunca falta algún elemento de la naturaleza y asegura que cuando escribe no puede evitar que surja "la maravillosa belleza del entorno".
¿Resulta más difícil escribir para niños?
Escribir no es fácil. Pero para escribir para un público determinado tienes que conocerlo bien, haber tratado mucho con él y sobre todo amar a ese público, como yo, que tengo un gran amor por la infancia.


¿Cómo ve el desarrollo de la literatura infantil en el país?
La literatura infantil por los años 50 fue que empezó a proliferar; hizo una especie de colecta de todo lo que encajaba en el mundo de la infancia, de diferentes autores de la literatura universal. En República Dominicana estábamos un poquito dormidos. Otros países como Argentina, Colombia, México, España, estaban a la vanguardia de la literatura, pero aquí hubo un despertar; han surgido autores. Todavía somos pocos, pero yo tengo la gran esperanza de que de la juventud va a surgir una pléyade de autores nuevos, porque hay muchas vocaciones.


¿Cree que los dominicanos entienden que el amor por la lectura

se siembra desde el hogar?
En eso estamos trabajando y muchos padres están conscientes de esto. No empieza a una edad determinada, comienza desde siempre, cuando los niños ven libros en su casa, ve al padre que lee, que visita las librerías, las bibliotecas. Todavía aquí no hay mucha cultura de bibliotecas, no hay muchas bibliotecas públicas; todavía hace falta crear esa cultura de visitar las bibliotecas.


¿Además de su labor como maestra y catequista,

¿qué la llevó a la literatura infantil?
Precisamente, por estar trabajando tanto tiempo con niños y niñas yo veía como que les hacía falta, que les entusiasmaba un libro ilustrado. De hecho, a mí de pequeña me encantaban los libros y las ilustraciones y aún cuando no sabía leer, me encantaba crear historias a partir de las imágenes que veía en los libros.


¿Cuáles son las claves para que los niños y jóvenes se interesen por la lectura?
Yo creo que no hay un truco; sencillamente es aproximarlos al libro, ponerlos en contacto con el libro y surge esa curiosidad; es algo tan natural. Lo que pasa es que nuestros niños no han crecido en contacto permanente con la literatura infantil y con los libros porque, de hecho, no existía la literatura infantil. Pero aun cuando no había cosas adecuadas para los niños, ahí estaban los libros, los libros siempre han estado ahí.


¿Qué libros de literatura infantil nos recomendaría?

Hay tantos. Tengo la idea de hacer una exposición de los autores de literatura infantil dominicana en España, donde estoy residiendo la mayor parte del tiempo. Y yo le aconsejo a los profesores que recomienden los libros de literatura infantil dominicana, porque ya hay bastante; pero también la universal, los clásicos de la literatura infantil, todos esos autores que han escrito desde siempre para la infancia.

Para formar lectores, ¿cómo debe ser la escuela?
Entiendo que la escuela está en buena disposición de formar lectores. Actualmente en las aulas se está incentivando, y recomendando la lectura. Hay programas de promoción, están los cuenta cuentos y los promotores de lectura de las mismas editoriales; o sea, que la escuela tiene recursos para promocionar la lectura. El asunto está en el entusiasmo que pueda producirse en los niños, las niñas, y los jóvenes también. Los padres y las madres también pueden colaborar; tienen que conocer la literatura que hay para sus hijos, para que ellos también puedan recomendar. Yo les recomiendo que lean literatura infantil, creo que la literatura infantil mantiene a la gente joven. A nosotros los mayores nos mantiene lúcidos, lozanos, porque es una literatura que está llena de fantasía, de imaginación; creo que los mayores también debemos leer literatura infantil.

¿Todos los libros promueven la lectura? Hay unos que son más pesados que otros…
No creo que todos promuevan la lectura. Los libros de texto no son un material adecuado para promocionar la lectura. Por eso yo quiero que mi literatura sea exclusivamente recreativa. Hay mucha literatura recreativa y esa es la que se debe recomendar, que se debe fomentar. Por eso los padres y maestros, para recomendar a sus alumnos, deben leer y conocer lo que hay.

¿Qué papel desempeña el humor en la literatura infantil?
Muy importante y no solamente en la literatura infantil. El humor en todos los órdenes de la vida es algo muy sano; es muy relajante y necesario tener sentido del humor y transmitirlo a la infancia, pero sobre todo los valores y la fantasía. Pero la literatura infantil es válida para todas esas cosas.

¿Qué le pide a un libro infantil o a un cuento para que sea ideal?
Eso es un poquito más complicado. Creo que para que un libro sea ideal para niños y niñas debe reunir ciertas características; debe ser una historia agradable, que esté bien escrita y que no carezca de las normas dentro de la lengua. Un vocabulario adecuado a la infancia, no grosero. Yo he leído un libro por ahí, de literatura infantil, en el que se hablaba de los burdeles y de cosas de esas. Yo creo que eso no es adecuado. Hay cosas maravillosas dentro de la naturaleza que pueden tratarse en la literatura infantil que no son violencia, sexo, ni todo este tipo de cosas.

¿Cómo nace un libro de Mary Collins?
El libro te lo vas imaginando. También está la motivación que te da la lectura de otro libro o una frase de un niño. De un comentario o una situación entre ellos puede surgir la idea de escribir una historia. Me inspira mucho la naturaleza; vas a encontrar en mi literatura un canto a la creación, porque es maravillosa y además estamos en unos tiempos en que tenemos que fomentar el amor al medio ambiente, a la naturaleza, a la belleza. La isla de Santo Domingo es un paraíso, entonces en mi literatura no lo puedo evitar. Estoy escribiendo y surge la maravillosa belleza del entorno.
http://www.clavedigital.com/App_Pages/portada/Titulares.aspx?Id_Articulo=18014