sábado, 30 de mayo de 2009

La singular sintaxis de Lucía Amelia Cabral



Lección de la Silla de Guano al Presumido Burrito

por Lucía Amelia Cabral
De su libro Hay cuentos que contar, 1977, Ediciones Sargazo

En una ocasión, en el campo de don Pedrito, una silla de guano le dio tremenda lección a un presumido burrito.
Esta es la historia tal como es conocida.
Le decía el burrito un día a la silla de guano:
_¡Ay, amiga silla! Te digo que no sé cómo se haría el bueno de don Pedrito sin nosotros dos. Es más, -continuaba el burro asegurándole a la silla de guano, -si le llegaras a faltar tú, sé que todo le sería muy difícil, demasiado difícil, pero... y si acaso no me tuviera a mí... Piénsalo tú, que yo francamente ni imaginármelo puedo.
-Y con razón -añadía el burro -porque no podemos pretender hacer posible lo imposible.
Y mientras hablaba, tan convencido se mostraba el burro y tanto gozaba de lo que decía que soltaba una patada, y no sólo una patada, sino otra y otra más.
-¡Pebú! ¡Pebú! ¡Burrito! -intentaba callarle la silla de guano. -¡Qué insensata tu intranquilidad! ¿Será acaso que tienes ofuscado el pensamiento? Sí, tiene que ser... porque mira que es flaquita tu preocupación cuando sabes que jamás nuestra ausencia podrá don Pedrito lamentar... A menos, claro está, que -aunque expresando lo contrario- algo estés tramando y no comprenda yo de lo que se trata, pues de irse alguno -bien lo sabes- yo no puedo ser. Pero en cambio tú... si eres ingrato, puedes hacer camino solo. De modo que, Burrito, te pido que no gastemos palabras sin necesidad. ¡Guardémoslas! ¡Valen mucho para desperdiciarlas!
Mas este comentario de la silla de guano no le bastó al burrito de naturaleza carpetosa.
El burrito le tenía, sí, cariño a su compañera, la silla de guano, pero era también de opinión que no por eso debía dejar a un lado sus propios criterios de la vida.
-Oye, amiga del alma, no deseo que mal interpretes mis expresiones. No, -proseguía su impertinencia el burrito sin darse cuenta que tal vez hería el corazón de la afectuosa silla de guano de don Pedrito. -No es que tenga planes, planes de marcharme yo y dejarte, ni a ti ni a don Pedrito. ¡Nunca! Bien tranquila puedes estar. Más bien mi comentario resulta de serias reflexiones. De esos días, sillita, que uno se detiene a ver con calma el mundo. Le da a uno por pensar. Pensar, para al final reconocer verdades y desestimar una que otra cosita que no merece la pena. Y te digo que yo he estado pensando, reflexionando, logrando apreciar en su justo valor muchas cosas...
-¿Tú, Burrito, pensando? ¡Jum! Me sorprendes, de verdad, Burrito. ¿Tú, reflexionando!
-¡Ay,, ¿dónde has olvidado tu educación, Silla de Guano? ¿Qué haces interrumpiéndome? Pues, sí, te decía, que valorando muchas cosas he llegado a la conclusión de que yo, el burro de don Pedrito, sin temor a equivocarme, soy mucho más importante que tú, su silla de guano.
-¡Qué! ¿Qué dices? ¿Acaso habrán mis oídos escuchado bien tu perorata? ¿Me hablas a mí, amigo asno?
-Pero, ¿realmente te extraña mi comentario? -exclamó el burro. -Te repito, te repito... ¡SOY MÁS IMPORTANTE! Yo le llevo a la ciudad a vender los frutos. Soy yo quien le acompaña adonde los vecinos. Yo cargo el agua. Día tras día. Yo hago con él todas sus diligencias y de noche soy yo quien cuida del conuco y de la casa. Que no te quepa la menor duda; eso, Silla de Guano, es ¡IMPORTANCIA!
La silla de guano se quedaba azorada. Aunque no era mal humorada ni resentida, se tapaba los oídos, dispuesta a oír ni una palabra más de lo que el asno le día. Creía la sillita que con su silencio ayudaría al amigo burro a volver a su sano juicio. Pero, no. Dale que dale, él proseguía cantando sus hazañas cotidianas junto a don Pedrito.
-Bueno -decidió intervenir la silla. -¡Basta! Por tu bien te voy a dar una lección: Nunca más, amigo Burro, trates de decir lo que eres o cuánto crees que vales estableciendo -como lo has hecho- una necia comparación. Por esta vez te perdono. No me doy por ofendida pero escucha por esas orejas grandes, grandotas tuyas lo que tengo que aclararte. Pon atención. Ni siquiera quiero verte mover el rabo. Te digo:
¡T O D O S
S O M O S
I M P O R T A N T E S!
Aún los que menos crees. Por ejemplo, tú y yo. No eres menos. No soy más.
Ni más ni menos.
Igual necesitamos cuatro patas para estar de pie. Ambos igual.
Igual nos visten de guano, ambos igual.
Igual se acomodan en nosotros, ambos igual.
Igual de fieles a don Pedrito somos, ambos igual.
¿Comprendes, Burrito? Iguales aunque diferentes.
Y, así como es cierto que tú llevas y traes a don Pedrito, le ayudas, le cuidas y le acompañas; es conmigo que él descansa. Reposa. Recobra sus energías. Meditanto, mira atrás el día que pasó, ve el día de hoy y sueña con el día de mañana que será mejor

jueves, 28 de mayo de 2009

CUIDADO CON LO QUE DIBUJAMOS Y NARRAMOS EN L.I.J.

La mujer en la cocina se repite una y otra vez en los libros de literatura infantil y juvenil a pesar del esfuerzo paulatino de modernos creadores, quienes se esfuerzan por cambiar los modelos tradicionales de comportamientos. A continuación, unos apuntes del sitio http://www.ducotedesfilles.org/ a favor de nuestras chicas, niñas, muchachas.
Las imágenes simbólicas

Las ilustraciones transmiten un mensaje paralelo al del texto sirviéndose de un léxico simbólico del que se podrían encontrar las raíces lejanas en la imaginería popular y que describe una sociedad patriarcal tradicional, sobre todo rural. No sabiendo aún leer, el niño pequeño interroga interminablemente las ilustraciones de los libros y aprende muy pronto a descifrarlas. Observándolas con la misma atención es posible catalogar el aparato simbólico del que se sirven los libros para instruir a los niños acerca de los papeles sexuales en la familia y en la sociedad y acerca de las características psicológicas (que se les presentan como innatas y naturales) de los hombres y de las mujeres, de los niños y de las niñas.

Algunos de los símbolos más frecuentes

El mandil (delantal) es el símbolo principal del papel femenino por excelencia: la limpieza de la casa, el cuidado de los niños. En las escenas de calle, el delantal está sustituido por la cesta o el carro de la compra, la sillita y el cochecito del niño.

Cubos metálicos, escobones anticuados, escobas de esparto, bayetas chorreantes, aparecen a menudo en las imágenes para hablarnos del carácter inmutable de las tareas caseras, de su fatalidad, de su perennidad, para decirnos que la tecnología no es asunto de mujer. La imagen de una mujer a cuatro patas, un mechón sobre los ojos y un cubo metálico a su lado, ocupándose en frotar el suelo con un cepillo, es un tópico de los libros infantiles.
Imagen de la película "Como agua para chocolate".

El sillón es el trono del padre, el símbolo de su autoridad y de su poder.
Las gafas simbolizan la inteligencia, la instrucción. Sirven, cuando una niña las lleva, para advertirnos de que es muy lista; pero sirven también, puesto que está entendido que con ellas la niña queda afeada, para establecer la tradicional incompatibilidad, en la mujer, entre belleza e inteligencia. La antipática “primera de la clase” fanática del trabajo escolar, la directora de escuela agria y detestable, la “solterona” desabrida, llevan gafas. La madre las lleva muy raramente.

Los periódicos son la información, la modernidad, la participación en la vida de la colectividad: el padre y el abuelo los leen, así como los hombres en la calle y en los transportes públicos. Del mismo modo que los cuentos de hadas, los libros, que el pequeño formato y la cubierta rosa permiten a menudo identificar con las novelas sentimentales y fútiles, son símbolo de falta de interés por lo real, de evasión en el imaginario y, al límite, de irresponsabilidad social. Los unos y los otros están reservados a las mujeres y a las niñas.

La cartera, (maletín) que simboliza la profesión intelectual o de ejecutivo, es un atributo exclusiva- mente masculino y sobre todo paterno: en vano se buscará en los libros ilustrados una mujer, y aún menos una madre, que la posea.

A pesar de la pobreza de los modelos femeninos propuestos por los libros infantiles, se reconocen entre ellos los dos polos tradicionales de la imagen de la mujer, la santa y la puta, en una versión adaptada a los más pequeños. Frente a la madre sacrificada, fatigada y virtuosa, otra mujer es a menudo descrita en sus comportamientos o su carácter.

Se trata de la antipática “dama elegante” inútil, explotadora, irresponsable, frívola, vanidosa.
Vestida de forma ridícula, demasiado delgada porque es adicta a regímenes y gimnasia, consumidora neurótica, la “dama elegante” derrocha en vestidos y cosméticos el dinero ganado por su marido, en lugar de ocuparse de su casa. A menudo, un sombrero excéntrico con flores, plumas o pájaros, nos informa de su rareza e incluso de su locura; paquetes y bolsos firmados por “boutiques” de lujo, nos hablan de su frivolidad y de su parasitismo. En la niña, cintas, lazos, chirimbolos en forma de florcita o de mariposa y otras cursiladas son el símbolo de la coquetería necia, de la feminidad atolondrada, de la tontería.

Si la madre-ama de casa es el modelo positivo omnipresente, los libros proponen a la antipatía de los niños algunas mujeres transgresoras. Ante todo la mujer de poder, directora de escuela dictatorial, reina despótica o vecina autoritaria, objeto de odio y de sarcasmo.

La mujer sin casar no puede ser, en los libros para niños, más que la clásica “solterona”, dejada por imposible a causa de un físico o de un carácter que los hombres rehuyen. Huesuda, mal arreglada, con un sombrero ridículo, zapatos demasiado grandes y gafas, la “solterona” es la víctima de ilustradores e ilustradoras, que se lo pasan en grande con ella si apenas el texto lo permite. Un símbolo contundente: la ventana, habla a los niños de la pasividad de la mujer y de la niña en su papel de espectadoras de la actividad y de la creatividad masculinas.

Princesas prisioneras en la torre del castillo, jóvenes que esperan el gran amor, niñas taciturnas, madres pensativas y melancólicas, contemplan la actividad de fuera sin abandonar su espacio propio, el interior de la casa. Mujeres y niñas aprecian y alientan la construcción del mundo por los hombres en las obras, los campos y la calle, ven pasar la vida sin participar en ella... La ventana las retiene y las protege, las informa y las excluye. La ventana nos habla también de romanticismo y de ensueño: la huida de las mujeres y de las niñas en el imaginario es uno de los tópicos de la literatura infantil. El mensaje de la ventana es insistente: la mujer pertenece al interior y a la afectividad, su relación con el mundo real está filtrada por una pantalla que la aísla. La ventana es su mirada, una mirada que, a menudo, está empañada por la lluvia.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Según el color del cristal...

Texto de la ponencia presentada por la autora en la mesa redonda "Los temas recurrentes y las nuevas tendencias en los libros para jóvenes: cómo entra la realidad en los textos. La aparición de problemas sociales, históricos, la muerte, la enfermedad, la sexualidad, la pobreza en la ficción para un receptor juvenil", realizada dentro del marco de las Jornadas para Docentes y Bibliotecarios "Libros infantiles y juveniles. Libros diversos, múltiples lecturas" de la 13ª Feria del Libro Infantil y Juvenil (Buenos Aires, julio de 2002). http://www.literaturas.com/v010/sec0510/suplemento/Articulo9octubre.htm

Literatura infantil y juvenil

"Todo es según el color del cristal a través del cual se mira"
Lidia Blanco
Ilustración: Mónica Roca

En tiempos de mi infancia mi padre solía decirme esta frase: "Todo es según el color del cristal a través del cual se mire". Y con estas simples palabras intentaba explicarme el sentido de la vida, la significación profunda de los gestos humanos, de la crueldad extrema o del altruismo sin renuncias. Muchos años me llevó Comprender este texto hasta descubrir que allí se definía simplemente la ideología que preside los actos humanos en cualquier tiempo o lugar. ¿De qué color será hoy el color de mi cristal? Vaya uno a saber, lo cierto es que veo un mundo en el que la injusticia tiene Corona de Reina, domina y fija las pautas del devenir de los acontecimientos, dirige la mano que coloca una bomba o firma un cheque sin fondos, o extiende el papel que ordena dejar sin trabajo a miles de hombres que dejan de ser humanos y se convierten en hojas que arrastra el viento incierto del hambre y la desocupación. Y esos hombres llegarán a sus hogares y le dirán a sus hijos "No hay pan". Y esos niños se convertirán en parias, en frágiles criaturas del desamparo y la muerte fácil. Se convertirán en jóvenes sin patria, ni sueños, ni libros. El Siglo XXI profundizó el debate sobre la crisis económica, política, ética que afectaba a todas las sociedades humanas. Y ese debate involucró a los obreros, los intelectuales, los artistas, los escritores, los abogados, los docentes, los dirigentes sindicales, la clase política. Involucró a los salvados y a los marginados. Se trata de pensar otra cultura que restablezca el derecho a la vida de todos los seres humanos. Un necesario comienzo es la situación de la infancia y la juventud, el cambio de mirada sobre el lugar que ellos ocupan dentro de las instituciones educativas, en los proyectos de los gobiernos, y en el sistema político y jurídico de las naciones. Lo que hoy es Utopía, puede ser mañana una Verdad. Y esto, en buena medida, depende del valor para hacerse cargo del pasado y fundar otro pensamiento, otra manera de andar con el ropaje de la dignidad puesto sobre las acciones a llevar a cabo para modificar las situaciones de injusticia social y de destrucción del ser humano.

Durante muchas décadas los niños y los jóvenes estuvieron ubicados en un espacio virtual, montado en ocultamientos y silencios. Y esta particular actitud del mundo adulto ha permitido el aislamiento, el desencuentro entre niños y jóvenes de diferentes clases sociales. Las razones de estos ocultamientos merecen ser puestos a la luz de las reflexiones sociológicas, políticas, filosóficas y culturales. ¿Por qué se oculta a la infancia y los adolescentes los temas que discuten los adultos? Hanna Arendt nos aproxima a una posible respuesta cuando define el comportamiento adulto frente a los niños y los jóvenes, como el binomio sometedor-sometido. El terror a la verdad nace del miedo a que con el nacimiento de cada ser humano, un nuevo comienzo se eleve y haga oír su voz en el mundo. Frente a este temor, el adulto protege al niño y al joven encerrándolo en el ámbito familiar. Dice Hanna Arendt: "Como el niño ha de ser protegido frente al mundo, su lugar tradicional está en la familia, cuyos miembros adultos cada día vuelven del mundo exterior o llevan consigo la seguridad de su vida privada al espacio de sus cuatro paredes. La familia vive su vida privada dentro de esas cuatro paredes y en ellas se escuda, pues ellas cierran ese lugar seguro sin el cual ninguna cosa viviente puede salir adelante, y esto es así no sólo para la etapa de la infancia sino para toda la vida humana en general, pues siempre que se vea expuesta al mundo sin la protección de un espacio privado y sin seguridad, su calidad vital se destruye". (1). Este comportamiento establecido en las capas medias, deja necesariamente fuera de esas cuatro paredes todo lo que represente novedad, conflicto, quiebre de lo sustentado hasta un determinado punto de la historia cultural. Por lo tanto la miseria, el dolor de los que no tienen esas cuatro paredes, los desahuciados del reparto de bienes en el mundo, quedan fuera del ámbito familiar pequeño-burgués. El desnudamiento de la sexualidad humana sin prejuicios, el reconocimiento jurídico de la pareja homosexual, colocan a la familia tradicional al borde de su quiebre como alternativa única. Y ante este nuevo modo de ver las identidades sexuales, la actitud de la familia pequeño burguesa es el silenciamiento, el tratamiento distante de todo lo que se refiera al cuerpo sexuado. El rol de las mujeres en la sociedad tradicional, contribuyó eficazmente al encierro del grupo familiar. El rol tradicional de la mujer identifica el binomio mujer-madre con conductas privadas, en el seno del hogar, pero nunca en la polémica del Poder. El Poder, la cosa pública, habitualmente es controlado por hombres, salvo algunas ocasionales excepciones. Ana María Fernández en su obra La mujer de la ilusión (2) señala a partir de sus investigaciones, que la condición femenina, acordada socialmente entre hombres y mujeres, somete a ésta a una sumisión en lo político y lo cultural, en lo ideológico y en el ejercicio de una sexualidad libre y sin prejuicios. Dice esta autora: "La nueva clase burguesa de los comienzos del capitalismo fue el blanco privilegiado de las estrategias biopolíticas del Estado moderno; allí se dirigieron los discursos, las leyes y los especialistas, y allí se construyó una particular forma de ser mujer (esposa y madre) cuya vida transcurría en el "privado sentimentalizado". Esta construcción de lo femenino predomina en las obras de literatura para niños y jóvenes, se excluyen en los textos literarios protagonistas mujeres que desempeñen un rol activo dentro de la sociedad a pesar de que en las últimas décadas aparecen en el ámbito público otros desempeños fuera del hogar, en un sindicato, en un partido político, en organismos de defensa de los Derechos Humanos. El terror de las capas medias a perder el Poder sobre niños y adolescentes, puede expresarse metafóricamente en el episodio de infanticidio por parte de Herodes de los niños de Belén. Herodes deseaba controlar el futuro y temía a que el nacimiento de algo nuevo pusiera en peligro su jerarquía. Quiso afirmar su hipótesis a toda costa y subordinar a las generaciones que se fueran desarrollando, a sus miedos, sus incertidumbres. Esta forma de Poder Omnipotente ha sido examinado por el pedagogo Jorge Larrosa quien considera el nazismo y el stalinismo, como el rostro bifronte más evidente con el que se nos ha mostrado el terror totalitario. En ambos regímenes, el de Hitler y el de Stalin, predominó una obsesión controladora sobre toda la sociedad, pero especialmente sobre niños y jóvenes, que podían representar una amenaza de continuidad del régimen. Es sencillo suponer que, en una sociedad como la nuestra atravesada por totalitarismos, dictaduras, crímenes horrendos como los ocurridos en el período 1976-1983, ese procedimiento de hiper-control se haya agravado. Dice Larrosa: "El sistema contemporáneo, varios decenios después de la derrota del nazismo y el fin del stalinismo, también corteja a la infancia y a la juventud aunque no invoca la transformación total del mundo y necesita hacer tabla rasa del pasado. El nuevo rostro de Herodes tiene una amabilidad democrática y ya no muestra una organización política autoritaria, un uso sistemático del terror o unos aparatos metódicos de propaganda. Pero los niños también son sacrificados a ese ídolo ávido de sangre infantil cuyos nombres son Progreso, Desarrollo, Futuro, Competitividad." (3). El control sobre la infancia y la juventud es pues un imperativo en el campo cultural, está presente en las instituciones educativas, en el seno de las familias tradicionales, y en cualquier lugar en el que esté presente el concepto de niño o joven. El adulto selecciona la información, traza los contenidos que deben ser transmitidos, y desdeña o prohibe todo aquello que pueda alterar el delicado equilibrio del vínculo entre dominadores y dominados. Es por ello que existen serias dificultades para dialogar con niños y jóvenes de temas denominados convencionalmente "tabús", tales como la identidad sexual, social y política de los seres humanos. Hablar de sexo con un joven, es hablar de la propia sexualidad, de las decisiones que se han tomado en la vida privada, de los secretos de familia; hablar de política es hablar del lugar que el adulto ha elegido en el mundo, la ventana desde la cual observa lo que sucede. Pero a los niños y los jóvenes les interesa saber, se interrogan, se asoman, desordenan, buscan sus propias verdades. Se rebelan y hay que sujetarlos, hay que engañarlos, hay que evitar que hablen de "esos temas" a cualquier precio. Y como parte del campo cultural en su conjunto, la literatura para niños y jóvenes ha respondido en gran medida a ese ideal pequeño burgués: familia tradicional, cuatro paredes bien seguras. Fuera de ese ámbito están los pobres, considerados como criminales, mientras los militares aparecen como defensores de las fronteras, la policía se presenta como necesaria para conservar el orden, y a los que molestan este maravilloso paraíso de la clase media, hay que matarlos y con mucho sufrimiento, para que nadie se atreva a imitarlos. La rebelión contra el orden injusto es juzgado como violento. En Europa, ocurrieron otras cosas a partir de la Segunda Guerra Mundial. La célebre década del '70 convocó a numerosos especialistas en torno al eje infancia-adolescencia-educación. Se cuestionó esta tendencia a la mentira, el ocultamiento, y la deformación de los hechos humanos, tanto públicos como privados frente a la infancia. Se considero indispensable un sinceramiento sobre los cambios conceptuales en el ámbito privado y público de la sociedad adulta. Como parte de este proceso cultural, comenzaron a circular textos y autores que no evadían los contextos conflictivos en el tejido de la ficción narrativa. Ciertas obras fijaron pautas renovadoras como Campos verdes, campos grises , Ursula Wölfel, 1970, una antología de cuentos que hablan de la marginación, de la guerra, de la opresión, de hambrientos, de alcohólicos, de marginales. Charcos en el camino de Alan Parker, 1980, transcurre durante la Segunda Guerra Mundial y el ámbito familiar se desordena a partir de lo que ocurre en un escenario puntual, explícito. Los pequeños nazis del 43 de Juan Farías, editada en Madrid en 1987, retoma escenas de la educación de los jóvenes en los años del franquismo, da vida a intensos debates sobre la religión, el sistema político de la Unión Soviética, y pone en blanco las amenazas que padecían los alumnos que intentaban rebelarse. Obras así tuvieron en Europa amplia divulgación y permitieron a la juventud asomarse a la historia, a su identidad ideológica y política, a desarrollar una visión crítica sobre las distintas formas que el fachismo había implantado en sus países. Son libros que sensibilizaron vitalmente la defensa de los Derechos Humanos y el repudio de la guerra. (4). Pero estos temas, así tratados, no llegaron a nuestro país, y probablemente a ningún país de América Latina, porque las dictaduras que entonces se implantaron necesitaban fortalecer más que nunca la vida privada de los hombres y su abstinencia de la cosa pública. Los cambios producidos en la sociedad argentina desde el advenimiento de la democracia repercutieron sin embargo, en las formas tradicionales de concebir la infancia y la relación del mundo adulto con ella. Hoy resulta más sencillo reconocer que no existe la infancia, existen los niños, no existe la adolescencia, existen los adolescentes, todos diferentes, con historias familiares diversas, niños con y sin techo, con atención médica y sin ella. Tampoco existe la familia, existen las familias, no existe la mujer, existen las mujeres. Y esta diversidad cultural va asomando pero con cierta dificultad en los libros de literatura para jóvenes. Pero una cosa es la diversidad cultural, y otra muy distinta la injusticia. La pobreza, como concepto académico se integra a la polémica. No es aceptable ninguna forma de abstracción que oculte la división entre los que tienen y los que no tienen y a medida que se fabrican nuevas construcciones que reflejan el mundo real, la pobreza se fue convirtiendo en un centro de interés casi pasional. Esto no deja de ser curioso, si tenemos en cuenta las estadísticas que fueron anunciando el devenir de la crisis en Argentina, en todos los países latinoamericanos, en todos los países llamados —en cierto contexto ideológico y político— los países del Tercer Mundo. Latinoamérica, por donde la recorramos, muestra la desolación, las hambrunas, y también las diferentes formas de la Resistencia de los pueblos ante el enemigo común, el capitalismo neoliberal. Dotado de poderosas armas ha resultado vencedor casi siempre, pero no se ha podido eliminar el sueño de la Utopía, de la libertad, de la autonomía, de la Justicia. La Resistencia fue y sigue siendo una bandera enarbolada en las conciencias. Estos temas, estas miradas desestructuradoras de lo tradicional, ocuparon un lugar en la literatura latinoamericana del Siglo XX. Las guerras entre países, o dentro de un mismo país, nutrieron los textos y cargaron de energía la escritura de hombres de la talla de Eduardo Galeano en Memorias del fuego ; de García Márquez, en Cien años de soledad ; de Carlos Fuentes en La muerte de Artemio Cruz ; de Alejo Carpentier, en El siglo de las luces . La violencia en manos del pueblo, de los más humillados y golpeados, no fue considerada violencia sino justicia. Ese era el color del cristal con el que estos autores miraron el mundo y lo exploraron con su escritura. Pero a los niños y a los jóvenes se los inició en otra literatura, más edulcorada, más elemental, sin guerras, sin pobrezas desalentadoras, una literatura que pudiera tener un lugar en las instituciones educativas y no produjera debates ideológicos de esos que el profesor no sabe cómo llevar adelante. El Poder instalado requería una educación basada en la defensa de instituciones que garantizaran su permanencia, de modo que la nueva novela juvenil que posibilitaba justamente el debate sobre lo que ocurría en la sociedad mundial y particularmente en Latinoamérica, fue suavizada. La historia, única capaz de esclarecer las crisis en la familia, en la escuela, en el trabajo, se dejó de lado. Los acontecimientos narrados ocurrían dentro de las famosas cuatro paredes que menciona Hanna Arendt. Los tiempos han cambiado en Argentina. Las cacerolas trajeron en su interior un bullir que no se apagó con asesinatos en las marchas de protesta. La sensación de que todo debe ser revisado, que la Resistencia tiene que empuñar algo más que una cacerola, cobra espacio en la mente de los argentinos. La raza humana tiene su costado rebelde, en especial los escritores, en especial los artistas, ellos nunca se amansan, por más que los acorralen. Algunos intelectuales se muestran insatisfechos con la producción literaria existente y van arrimando leña al fuego. A la hora de escribir para niños, para los jóvenes, los escritores se preocupan, se interrogan. ¿Y para quién escribo? ¿Estarán en mi historia todos o sólo una parte? Estas páginas que se publican, ¿tienen integrada la historia de mi país? ¿De América Latina? En el campo de la literatura para niños y jóvenes se desplaza el dragón de la responsabilidad ética que parece marcar nuevos cánones, nuevos estilos, nuevos lenguajes. La pasión de decir algo sobre la pobreza, sobre la guerra, sobre los crímenes del Poder, puede ser vista como un despertar de la conciencia, pero las pasiones, todos lo sabemos, cuando nacen quiere entronizarse con mandatos terribles. Conviene entonces recordar que la literatura es en principio una modesta forma de ficción. No podrán nunca todas las ficciones unidas cambiar el mundo. Cambiar el mundo es una tarea política, tiene otras herramientas. Apenas podemos aspirar a fundar otro pensamiento, a cambiar el color del cristal con el que se puede mirar la realidad. De modo que debemos hablar de libros de literatura sin traiciones al espacio que ella debe abrir como cuchillo que atraviese el muro y muestre señales, alguna señal del valor humano, de la invitación sutil o violenta al desorden, al principio elemental de la convivencia posible. Una literatura que libere y no someta al lector, no lo sujete al poste de las jerarquías sociales pero que tampoco le mienta entrelíneas y le venda como mercancía revoluciones esotéricas o místicas. No se trata de tomar un lápiz y hacer un listado de las cosas espantosas y después ver si con todas ellas se puede armar un libro más o menos comercializable. El autor si no tiene con su historia un compromiso previo, no podrá nunca desempolvar los muertos y darles vida en el relato, primero deben estar vivos en su memoria, en su pasión. Si además de compromiso con los demás hombres tiene calidad como escritor, saldrá un texto que valga la pena. Es un tiempo para tener los ojos bien abiertos. Y para que cada cual revise el color de sus cristales.

Notas

(1) Arendt, Hanna. Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios sobre la reflexión política . Barcelona, Península, 1996; pag.198.

(2) Fernández, Ana María. La mujer de la ilusión . Buenos Aires, Paidós, 1993.

(3) Larrosa, Jorge. Pedagogía profana. Estudios sobre lenguaje, subjetividad, formación. Buenos Aires, Ediciones Novedades Educativas, 2000; pag.173.

(4) Nota de Imaginaria : Los datos bibliográficos de los libros juveniles citados por Lidia Blanco son:

• Campos verdes, campos grises. Ursula Wölfel. Ilustraciones de Luis de Horna. Traducción de Jacqueline Ruzafa. Salamanca, Lóguez Ediciones, 1986. La Joven Colección.

• Charcos en el camino. Alan Parker. Ilustraciones de Antonio Tello. Traducción de Pedro B. Gómez. Madrid, Ediciones SM, 1980. Colección El Barco de Vapor, Serie Roja.

• Los pequeños nazis del 43. Juan Farias. Ilustraciones de Horacio Elena. Salamanca, Lóguez Ediciones, 1987. La Joven Colección.

LIDIA BLANCO ( gelmanear@yahoo.com.ar ) es Profesora de Lengua y Literatura (Universidad Nacional de Buenos Aires) en enseñanza media, normal y especial, y Especialista en Literatura Infantil y Juvenil. Fue Profesora del Seminario de Literatura Infantil en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, desde 1988 hasta 1996. Es coautora y compiladora de los libros Los nuevos caminos de la expresión (Ediciones Colihue, 1990), Literatura infantil. Ensayos críticos (Ediciones Colihue, 1992), Cuentos Primer nivel (Ediciones Colihue, 1978) y El puente sobre el río (Ediciones Colihue, 1980. Colección El Pajarito Remendado). Participó como expositora en el Congreso Internacional de Literatura Infantil y Juvenil (Sevilla, España, 1994); Congreso de Didáctica de la Lengua y la Literatura (La Plata, Argentina, 1995); 5° Congreso Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (Córdoba, Argentina, 1997) y 6° Congreso de Literatura Infantil (Villa Carlos Paz, Argentina, 1999). En 1998 recibió el Premio Pregonero, otorgado por la Fundación El Libro, por su trayectoria como Especialista en Literatura Infantil y Juvenil.

lunes, 18 de mayo de 2009

DISERTACIÓN DEL DR. JULIO CUEVAS

Agradecemos al Dr. Cuevas, la gentileza de su aporte UNA DÉCADA DE NARRATIVA en la Literatura Infantil y Juvenil Dominicana.

Dr. Julio Cuevas, Profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

XII Feria Nacional e Internacional de Libro 2009
Coloquio Sobre la Narrativa en la República Dominicana-23-4-09.-


UNA DÉCADA DE NARRATIVA EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL DOMINICANA (1981-1990)
-Estudio Preliminar-

Por Dr. Julio Cuevas
Prof. de la Universidad Autónoma de Santo Domingo-UASD-
-Una Aclaración Metodológica-

Este estudio abarca nada más las publicaciones que, en forma de libros, se han publicado para niñ@s y jóvenes en el país, entre el 1981 y el 1990, salvo el período 1991-2000, donde se verifica un notable incremento en la publicación de cuentos para niñ@s y jóvenes.

-Introducción-

En la literatura dominicana se desconoce algún período en la historia republicana, en que nuestros escritor@s y gobernantes hayan tenido mayor interés, en la publicación de libros para niñ@s y jóvenes, que en la década comprendida entre el 1981 y el 1990.

Ese notable apoyo a la Literatura Infantil y Juvenil en el país, aparece fundamentado en el hecho de que el 1979 fue declarado como “Año Internacional de la Niñez”, por lo que el Estado, y en particular, el gobernante de entonces (Don Antonio Guzmán Fernández), incluyó en su agenda partidas presupuestales para la publicación de obras y la organización de concursos literari@s para niños y jóvenes dentro de sus políticas públicas.

Algunas instituciones gubernamentales y privadas, como el CONANI (1979), comenzaron a coordinar seminarios sobre la importancia de la literatura infantil y juvenil en el desarrollo y sobre el fomento del libro y la lectura en nuestro país, de ahí el Primer Seminario Nacional sobre Libros para Niños en la República Dominicana, realizado del 26 al 31 octubre de 1981, iniciándose, además, la inauguración de espacios y salas para niñ@s, específicamente en el Distrito Nacional.

Hay un hecho que quiero destacar y es que en el 1981, surge por primera vez en la Educación Superior Dominicana la Literatura Infantil como asignatura especializada, administrada por la escuela de Letras de la Facultad de Humanidades, para el 6to. Semestre de la licenciatura en Educación Preescolar y Primaria de la Escuela de Pedagogía de la UASD, siendo su primer profesor el Dr. Julio Cuevas.
-Desarrollo-
1981-1982: Textos Publicados y Algunas Notas Críticas:

En el año 1981 fue publicada una colección de narraciones de niñ@s, bajo el título de “Así Escriben los Niños”: Cuentos (1981), con el auspicio del Colegio Babeque, ubicado en el Distrito Nacional. Un año antes, esa misma entidad educativa, la cual está ubicada en el distrito Nacional, publicó una obra similar, es decir, con cuentos escritos por niñ@s que estudian en ese plantel escolar, destacándose allí un discurso con temas citadinos y el uso de una lengua directa y con ciertas rupturas inesperadas en su entramado narrativo, lo que nos dice que se trata de niñ@s que dan sus primeros atisbos en el amplio universo de la creatividad y la imaginación, lo cual es una acción pertinente. Se trata de cuentos de niños para niñ@s. En el 1981 fue publicado, además, el libro “Mochila para Pioneros” (1981), del desaparecido autor dominicano Narciso González (Narcisazo). Esta obra es una antología en la que su autor reúne un conjunto de textos de diferentes facturas, donde aparecen algunos cuentos. La mayoría de trabajos recogidos aquí, corresponden a la literatura para jóvenes, prevaleciendo un enfoque marcadamente didáctico e ideológico en la mayoría de los textos que aparecen aquí, incluyendo poemas, adivinanzas, teatro y refranes.

En el 1981, la entonces Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, publicó “Tres Cuentos de Pedro Henríquez Ureña”, los cuales fueron escogidos de su obra “Cuentos de la nana Lupe”, la cual fue publicada por la Universidad Autónoma de México, en el 1966. Ya en un estudio anterior he fijado mi visión crítica en relación a los “Cuentos de la nana Lupe”, y, en esta ocasión, teniendo en cuenta la delimitación histórico-temporal (1981-1990) de mi estudio, no tengo aquí ningún enfoque crítico sobre esta obra .

En el 1982, la autora Elbita Hernández Montalvo, publicó su libro titulado “Cuentos Dominicanos: La ninfa del lago Enriquillo/Las Dos Esperanzas”, una obra en la que la leyenda se nos presenta desde un vínculo de intimidad con lo ambiental, con la naturaleza y la visión onírica apegada al futuro o al porvenir.

En el 1982, apareció, además, la obra titulada “Mariposas de Colores”, escrita por niñ@s de la entonces Biblioteca Piloto Infantil. Se trata también de un conjunto de cuentos donde l@s niñ@s evocan su amor a la naturaleza y a las mariposas, desde una expresión espontánea, natural, por no decir, desde su inocencia de la vida.

“Versos y Fábulas” (1982) es el título de una antología de poesías y fábulas publicada por la pedagoga u gestora cultural Fiume Gómez, en la que recoge unos 67 trabajos de los cuales hay 11 fábulas que, por la estructuración discursiva y por el entramado de sus moralejas, son adecuadas para la juventud, prevaleciendo en cada una de ellas la enseñanza y el interés impregnar valores morales y espirituales, por encima de desarrollar la creatividad y la imaginación en sus lectores.

Otra de las obras narrativas publicadas en el 1982 fue la titulada “Mariposas de Colores” (1982), de Annelie Vega, entre otr@s. Se trata de una obra de niñ@s para niñ@s editada con el auspicio de la entonces Biblioteca Piloto Infantil. Desde la portada de ese libro se advierte la creatividad, la representación argumental que fluye a partir del discurso que encierra su ilustración, donde se observa a una mariposa en vuelo que escapa de la voracidad de un lobo.

En su discurso narrativo, en ese cuento infantil lo imaginativo, lo anecdótico y lo subjetivo, son ejes centrales o núcleos de una estructura narrativa amena y provocadora de gozo o deleite. La narración está sujeta al uso de la prosopopeya, como recurso poético utilizado con cierta frecuencia en esa obra. Quiero resaltar que l@s autores, al momento de ser publicado este libro, a penas tenían 8 años de edad. Aquí el mensaje icónico o gráfico se sobrepone a la discursividad textual. Es adecuada para niñ@s de 4 a 6 años de edad, aproximadamente.
Pasamos ahora a referirnos a la obra titulada “La Vieja Belén” (1982), de Leo Flores, donde la leyenda, como parte de nuestra literatura infantil, entra a formar parte de la creatividad de este autor, para consignarnos la visión mística que hemos asumido de la navidad y el nacimiento del niño Jesús, con la salvedad de que los personajes que interactúan aquí corresponden a nuestro contexto vivencial o cotidiano, descartando así la presencia de un atípico Santa Claus y su trineo.
La presencia de un narrador en tercera persona observadora, permite que la obra adquiera más vitalidad en todo el desenvolvimiento de los hechos y en la presentación secuencial de su trama interna. La Vieja Belén actúa como personaje protagónico o personaje central, representando los principios bíblicos de la religión cristiana (católica), procurando siempre resaltar principios identitarios de nuestro pueblo. La vieja Belén aparece aquí vestida de listado, como la dominicana humilde de otros tiempos, donde se disponía a cumplir alguna promesa en términos divinos, con su pañuelo en la cabeza, con si típico cachimbo y montada en un burro con árganas llenas de frutas, juguetes y demás regalos que puedan representar el bienestar de l@s niñ@s, sustituyendo así, de manera radical, a los Reyes Magos y sus exóticos camellos.

Esta es una obra narrativa adecuada para ser representada en la escuela y fuera de la escuela, por la fuerza de su dramatismo y su descriptividad escénica.

Pasamos ahora a ver la obra titulada “Roberta la Elefanta Roja y Coqueta” (1982), Lorelay Carrón, la cual está sostenida a partir de una forzada manifestación argumental y anecdótica, en torno a una problemática vinculada con el proceso de transculturación y la enajenación cultural.

Se trata de una narración en versos, plagada de cacofonías y apoyada en el uso reiterado del hipérbaton. Su narración está planteada en estrofas de cuatro versos o en cuartetos, donde hay un dominio del discurso rimado desde lo consonántico, llegando a provocar una desintegración en su unidad rítmica, lo cual induce al niño lector a sumergirse en un tedioso proceso de descodificación del discurso narrativo manejado por la autora en este libro.

Considero que la autora, en vez de utilizar la elefanta, como personaje, bien pudo recurrir a nuestra fauna y seleccionar una chiva, una vaca o cualquier otro animal con el cual l@s niñ@s dominican@s estén familiarizad@s y desde el cual se puedan poner en contacto con su propio contexto social. Aquí también prevalece lo pedagógico y lo instruccional en toda la estructuración narrativa de este cuento en versos.

En ese mismo año (1982), como parte de las políticas culturales en favor del fomento de los libro para niñ@s, el Consejo Nacional para la Niñez (CONANI), organizó un concurso de cuentos infantiles, a través de su programa “Ayúdame a Aprender”. En ese concurso salieron tres obras ganadoras, esas obras fueron: “La Pequeña Cabonao y su Amiguito Matino o el Collar de Conchas”, escrita por Nora del Campo de Wittkop, ganadora del primer lugar; las otras obras fueron la titulada “Soy el Punto”, escrita por José Eliseo Noble Espejo, quien ganó el segundo lugar, y, la obra titulada “La Araña y el Mosquito”, de Miguel Phipps Cueto, quien ganó el tercer lugar en el referido concurso.

En relación a la obra “La Pequeña Cabonao y su Amiguito Matino”, de Nora del Campo de Wittkop, podemos decir que esta obra nos remite al universo mitológico de nuestra extinguida sociedad indígena. Esta obra tiene como fuente referencial la “Relación Acerca de las Antigüedades de los Indios”, Fray Ramón Pané.

Desde el inicio, en la obra de Nora de Wittkop, se registra la delimitación del cuento infantil tradicional, por lo que se caracteriza por el uso del plano temporal en pasado, apoyado en la demarcación de lo remoto, en lo ahistórico y en la indeterminación geográfica. La hiperbolización, junto al frecuente uso de adjetivos, se nos presenta como elementos predominantes en todo el contexto narrativo de esa obra.

Los hechos son presentados por un narrador en tercera persona omnisciente. La explicación y la descriptividad, caracterizan el discurso planteado en “La Pequeña Cabonao y su Amiguito Matino o el Collar de Conchas”.Hay un reducido uso de metáforas y demás figuras poéticas, por lo que la prosopopeya y la comparación son dos recursos literarios que sirven de fundamento a la narración en esta obra.

Por otro lado, se recurre al uso indiscriminado de los diminutivos, debilitando así el manejo de la lengua en el corpus narrativo de este cuento. Podemos advertir que en esa obra hay una virtual ruptura temática que nos coloca frente a dos cuentos en un mismo texto, evidenciándose así una desorganización expositiva en su desarrollo temático.

Desde el punto de vista de la expresividad de la lengua icónica, la ilustración es limitativa, reduce la potencialidad semántica del mensaje textual. Por el uso de la lengua, como por el tratamiento dado a los temas tratados, esta obra es recomendada para niñ@s de 8 a 10 años de edad, aproximadamente.

En la obra titulada “Soy el Punto” (1982), de José Eliseo Noble Espejo, predomina un criterio didáctico-pedagógico, donde enseñar, informar algo e instruir, son los fundamentos esenciales, quedando en un segundo plano el deleite, el gozo, el entretenimiento y el sentido estético-literario que debe prevalecer en una obra literaria, siempre y cuando entendamos la literatura como arte.

En “Soy el Punto” hay tres aspectos esenciales, esos aspectos son: el referente a la geometría, a la gramática normativa y lo relativo a lo ético. En cuanto a lo geométrico, se hace hincapié en la presentación de algunos conceptos básicos, como son las circunferencias (Pág. 8), el diámetro (Pág. 9), lo tangencial (Pág. 10) y lo perpendicular (Pág. 11).

En lo referente a la gramática normativa, el punto es tratado aquí como signo ortográfico, en relación con la coma (,) (Pág. 12). En relación a los dos puntos (:) y los puntos suspensivos (…) (Págs. 13-14). En relación a ético se relaciona el punto desde una acepción dentro de las relaciones interpersonales, como remitentes a aspectos específicos de mandatos y como expresión estricta de órdenes. El didactismo domina todo el contexto situacional de esta obra. Es una obra recomendada para niñ@s de 8 a 10, aproximadamente.

Otro texto que debemos resaltar aquí es el titulado “La Araña y el Mosquito Sabio” (1982), de Miguel Phipps Cueto. En esta obra la rigidez expositiva en la presentación de los hechos y la linealidad discursiva de la narración en esta obra, nos remite a un ensamblaje narrativo propio del cuento infantil tradicional, aunque hay aquí el planteamiento de una ubicación geográfica o de un espacio, donde los sujetos protagónicos, representados por insectos (una Araña y un Mosquito) desarrollan su actuación en el Ingenio Consuelo, de San Pedro de Macorís, en la parte Este del país.

A pesar de esta referencia Geográfica, en la obra se pudo asumir como base expositiva la presentación de las costumbres, las vivencias, las creencias, las cañas, la gente y la historia de San Pedro de Macorís e incorporarlas en este cuento, como parte de su narratividad.

Hay en este cuento una aproximación a la fábula, no sólo por la presencia funcional de los insectos como sujetos actores, sino por su moraleja y por la argumentación planteada, lo cual, también le otorga un sostenido ambiente pedagógico-instruccional, por encima de lo estético. Entre los valores éticos y espirituales que sobresalen en esta obra, podemos citar aquel referente a “respetar para que te respeten”, lo cual muy bien nos encaja como entes sociales, como si tratase de un manual de educación cívica. Esta obra es recomendada para niñ@s de 6 a 8 años de edad, aproximadamente.

Aquí sobresale la antinomia de “lo bueno” y “lo malo”, prevalece como fundamento valorativo dentro del discurso.

1983-1984: Textos Publicados y Algunas Notas Críticas:

En el 1983 fue publicado el libro titulado “Pequeño…en la montaña hay un niño que te espera”, escrito por Fior D´aliza Bort de González. En esta obra la base temática está fundamentada en la búsqueda solidaria del Ser, en el criterio del buen convivir, aunque hay que reconocer que en su planteamiento narrativo predomina el esquema del cuento tradicional y su linealidad expositiva. Se trata de una obra marcada también por el afán de enseñar formas de vida, maneras de interrelacionarse, la solidaridad y el respeto al otro. La otredad entre a formar parte del engranaje temático de este cuento.

También el 1983 nos encontramos con la publicación de un libro titulado “El Árbol de los Pájaros”, de la escritora y crítica de artes Doña Marianne de Tolentino. En esta obra, la autora resalta la flora, la ecología y la fauna del pueblo dominicano, aunque carece de cierto rigor en lo referente al uso de la lengua poética y se pone de manifiesto
La relación que debe existir entre los sujetos y los animales. Es una obra apropiada para niñ@s de 8 a 10 años, aproximadamente. Algo que debemos destacar en esta obra es que está ilustrada por el pintor dominicano Cándido Bidò, lo que nos induce a motivar a los demás pintores a disponerse a ilustrar textos de literatura infantil y juvenil en nuestro país.

También en el 1983 aparece publicado el libro de cuentos titulado “Cuando la Luna Llega”, de Aidita Selman. Los cuentos para niñ@s consignados en esta obra se caracterizan por el uso frecuente de la adjetivación, de ahí que en la narración, el manejo de los epítetos se nos presenta como un recurso lingüístico repetitivo.

Los personajes están encarnados en la naturaleza, de ahí que lo natural o mejor dicho, la naturaleza sea la ejecutora y la dominante en una circunstancialidad que nos queda determinada por lo vegeta, dentro de la trama narrativa.

De repente, en la narración se rompe con lo mágico-maravilloso y se pone al lector frente un trazo de su realidad y es entonces cuando la autora entra a enfocar aspectos que hoy destrozan nuestro vivir, como son la malicia, la maldad, y la perversión, colocando a la narración una valoración del Ser y su moralidad.

Estos cuentos son adecuados para niñ@s de 8 a 10 años, aproximadamente. La naturaleza es un personaje actuante en esta obra.

En ese mismo año (1984) fue publicado el libro “Sorprendido el Plátano”, de Lucía Amelia Cabral. El cuento está estructurado desde la óptica de la literatura infantil tradicional. Su narración es en base a breves textos, desde los cuales la autora presenta los hechos con agilidad narrativa. El uso de la onomatopeya y de la prosopopeya fortalece su discurso narrativo.

Hay aquí una recurrente presencia de los diminutivos, lo cual induce a la autora a efectuar una infantilización de la lengua. Se advierte en la narración una ausencia de ritmicidad, sin embargo, el cuento, al ser leído, llega al oído de manera agradable, por el manejo que hace la autora en el uso de la ironía y de la sátira.

1985-1986: Textos Publicados y Algunas Notas Críticas:

En el 1985 aparece publicada la obra titulada “Preparó su Cuerpo y Regresó de la Luna” del actor y dramaturgo Haffe Serulle. Aunque se trata de un libro de textos poéticos, debo resaltar aquí la forma en que el autor nos presenta sus producciones desde una narrativa poetizada. Hay un matiz patético, una disposición histriónica al contar los hechos, lo cual se corresponde con su vivencia de dramaturgo y actor.

“Colección de Cuentos Infantiles y Juveniles” (1985), de Eleanor Grimaldi. Esta es también otra obra narrativa que, aunque su autora plantea que es también para jóvenes, considero que por su estructura, es totalmente para niñ@s.

Esta obra consta de cuatro cuentos y todos corresponden a niñ@s lector@s. Hay aquí recurrentes motivaciones donde aparece la proyección de los elementos de la naturaleza, esta vez representados por los conceptos cometa/ estrella/monstruo/tierra/sol/entre otros.

La naturaleza se constituye en base central del discurso narrativo y en el planteamiento temático de Eleanor Grimaldi, desde el cual se trata de familiarizar a l@s niñ@s con el mundo exterior, con el entorno ambiental que circunda la existencia de l@s niñ@s, como entes pensantes.

Encontramos aquí una narrativa para niñ@s entroncada en la búsqueda del crecimiento y/o desarrollo del potencial imaginativo de l@s niñ@s.

En el 1985, aparece el libro “Papeles de Sara y otros Relatos”, del escritor Manuel Rueda, quien ya había publicado anteriormente su obra de teatro para jóvenes “El Rey Clinejas” (Teatro, 1979).
En “Papeles de Sara y Otros Relatos”, Manuel Rueda nos vuelve a deleitar, esta vez, con una narrativa para jóvenes, donde la vida y la sublimidad de lo onírico nos contagian.
Se trata de un texto rítmico fundamentado en el realce de valores humanos y la proyección de los sentimientos del ser, desde un discurso narrativo caracterizado por la cadencia en el uso de la lengua.

En el 1986, aparece el libro titulado “Mis Primeros Cuentos”, de la entonces niña Mía Jazmín Vidal. Esta obra consta de 29 cuentos, los cuales, en su mayoría, están caracterizados por el uso frecuente de la adjetivación y la prosopopeya, siendo recurrente, también, el uso de imágenes de movimiento.

En “Mis Primeros Cuentos”, la autora parte de sus vivencias y cotidianidades. Aquí la violencia no es proyectada como faceta modélica dentro del desarrollo de l@s personalidad de l niñ@s, al contrario, se centraliza en el realce de los valores espirituales y humanísticos. Otro aspecto significativo de este libro es el no caer en infantilización de la lengua.

En “Mis Primeros Cuentos”, Mía Jazmín Vidal, plantea una diversidad temática que tiene como punto de coincidencia el enfoque en torno a lo humano. La naturaleza, y en particular, los animales, la lluvia y las flores, son los ejes temáticos alrededor de los cuales gira la organización narrativa que sirve de soporte a estos cuentos infantiles.

Otra de las obras publicadas en el 1986, fue “Las Aventuras de Realitón y Kungominé”, del musicólogo y compositor dominicano Tony C. Sánchez. Con esta obra, la literatura infantil dominicana, adquiere solidez, por su fuerza estético-literaria, aislando a l@s niñ@s dominican@s de la violencia.

En realidad, se trata de una comedia musical, pero, dada su estructura narrativa apegada a la fábula, hemos preferido tratarla en este estudio. El tema tratado se circunscribe en el planteamiento de las tragedias de Kungominé(El Gato Chino) en el Palacio Real de los ratoncitos. La imaginación y lo onírico dominan la cobertura anecdótica existente en el discurso narrativo de esta obra. Se trata de una obra adecuada para niñ@s desde los dos (2) hasta los 0cho (8) años, aproximadamente.

Otra de las obras publicadas en el 1986, fue “La Ciudad de los Fantasmas de Chocolate”, del escritor, y abogado, catedrático y cineasta, Jimmy Sierra. En esta obra se recoge la cotidianidad insular, es proyectada desde una perspectiva universal. En esta obra para niñ@s, la simbología de lo fantasmagórico se torna en código de la ironía y del humor. La potencialidad discursiva que había plasmado Jimmy Sierra en “La Historia del Hombre que Amó Todas las Cosas”(cuento recogido por Narciso González en “Mochila para Pioneros, 1981), brota ahora con un delineamiento narrativo más determinado en el manejo de la lengua figurada.

Aquí, la realidad tangible es interrelacionada con la ficción, y a su vez, la ficción surge de la misma. ¿Acasos no es Paco Escribano parte de nuestro ambiente, junto a Dorotea y Chochueca? Estos personajes son sacados de su laberinto de lo inverosímil para ser incorporados como sujetos protagónicos, en escenas propias del discurrir de un tiempo histórico intrínsecamente nuestro.

Clinche y Barajita; Rodríguez y el Maco Pen Pen; Capitán y el Doctor Anamú; Pelao y Felipa y Macario; Aria, Chamba y Pichón de Burro, quedan recogidos desde la perspectiva de realzar aquellos elementos axiológicos se dispersan en los linderos de nuestro folklore y emiten vivencias que, aún alborotan, los barrios y el jugueteo de nuestr@s niñ@s. Estos personajes, junto a las Hermanas Mirabal, se constituyen en signos de una antítesis perceptual frente al desarrollo de una literatura infantil cuestionadota.

La historia dominicana es tomada como base para la producción literaria para niñ@s. La época del trujillato conforma el ambiente de cada uno de estos cuentos. Se trata de las vivencias de los años cincuenta de nuestro acontecer republicano. Una transfiguración de las representaciones del mal, sobresale en la narración, para dejar como esencia de proyección literaria la verdad y el bien. Aquí la violencia queda como un fenómeno opuesto al convivir social, sin que el autor descuide en tratamiento estético en el discurso narrativo que predomina en esta obra. Este libro es adecuado para niñ@s de 8 a 10 años, aproximadamente.

En el 1986, el Colegio “Babeque”, volvió a publicar otra colección de cuentos escritos por algun@s de sus alumn@s, con el mismo título de las publicaciones anteriores: “Así Escriben los Niños Dominicanos”, destacándose allí una narrativa directa, repetitiva, en cuanto a los temas tratados y caracterizada por tratamiento de lo familiar, a partir de un discurso lineal. Lo importante aquí es su motivación ante el desarrollo de la creatividad en l@s niñ@s.

En el 1986, aparece también la obra titulada “Los Bosques de Holguín,” escrita por el gestor cultural y odontólogo Oscar Holguín-Veras. En esta obra nos encontramos con una narrativa, donde la añoranza del pasado y los recuerdos de la familia conforman la trama de los hechos. La naturaleza es asumida como fundamento, para un discurso explicativo desprovisto de construcciones metafóricas que imposibiliten su asimilación, por parte de l@s niñ@s lector@s. Es una obra adecuada para niñ@s de 8 a 10 años, aproximadamente.

“Tras las Joyas de la Condesa y Otros Cuentos” (1986) es otra de las obras que forman parte de la narrativa publicada en ese período entre 1981-1990. En este cuento nos encontramos con la narrativa tradicional de reyes y condesas, donde se anda en búsqueda de tesoreros perdidos. Lo ideal y lo onírico entran a dominar el discurso. Una narrativa caracterizada por la presentación de hechos en tiempo pasado y asumida por una trama donde no es nada difícil adivinar el final desde el inicio de la narración. Es una obra adecuada para niñ@s de 4 a 6 años, aproximadamente.

También en el 1986, fue publicado el libro titulado “La Gatita Mima y sus Amiguitas Las Violetas”, de Mary Collins de Colado. En este texto, volvemos, de nuevo al discurso dominado por los animales y la naturaleza, enraizado en vínculo entre el reino animal y lo natural. Las violetas asumen categoría de personajes junto a la Gatita Mima, para, sin ser una narración pedagogizante, envolvernos en una enseñanza: amar a los animales y al mundo de la naturaleza, como única alternativa de ser más humanos.

Una narración llena de ternura y de sueños infantiles recorre la trama que Mary Collins de Colado nos presenta aquí, dejándonos la alternativa de vivir si defendemos nuestro ambiente. Se trata de una narración apropiada para niñ@s de 4 a 6 años, aproximadamente.

1987-1988: Textos Publicados y Algunas Notas Críticas:

De manera increíble, en el año 1987 no hemos encontrado una cantidad significativa de publicación de narrativa para niñ@s y jóvenes hecha en el país. De todas maneras, podemos hacer mención de una obra titulada “Que Canten los Ruiseñores (¿Por qué, Mamá? Cuento, 1987)”, de la periodista Noris Decena. Se trata de una narración caracterizada por un enfoque tradicional, donde se procura el vínculo entre l@s niñ@s y la naturaleza, el realce al amor materno, el respeto al medio ambiente y a la vida. Aquí los hechos van entramados con el discurrir de l@s niñ@s dentro del entorno de sus vivencias. Es una obra, recomendada para niños de 4 a 6 años, aproximadamente.

En el 1988, con el auspicio del Centro Dominicano de Estudios de la Educación, fue publicada la antología de cuentos titulada “Queremos Cuentos Nuevos”. Aquí, como es natural hay, se proyecta la búsqueda de una novedad, la cual consiste en el planteamiento de los hechos sin que prevalezca el machismo, sino la igualdad de género desde la narrativa para niñ@s y jóvenes.

Aunque parezca una imposición temática, los cuentos recogidos en esta antología están marcados con el mismo enfoque: La igualdad entre hombres y mujeres, entre niños y niñas y entre jóvenes de ambos sexos, como si se quisiera romper con un paradigma que está incrustado, no sólo en la literatura, sino en la sociedad dominicana. Eso es digno de tener en cuenta, porque procura la puesta en vigencia nuevas temáticas que, por años, han sido silenciadas en nuestros medios literarios.

Aquí nos encontramos con diferentes estilos en el tratamiento del discurso narrativo, siendo una constante dar más prioridad al manejo de lo temático-argumental que al manejo de la lengua y sus múltiples facetas expresivas, lo cual reduce, en gran parte, el valor estético de esta antología.

En ese mismo año (1988), la maestra Margarita Luciano, publicó su obra para niñ@s titulada “El Día en que llevaron la Electricidad al Paraje La Ciénaga”. En este cuento, el asombro, la algarabía y el júbilo de l@s niñ@s, es presentado desde una narrativa sencilla, pero impactante, donde lo importa es el convivir, el compartir, la celebración, la espera y el recibir aquella sorpresa que marca su destino con la modernidad. La electricidad, no sólo permite aclarar sus noches y sus días, sino que llena de gozo y de juegos a aquel Paraje y a sus niñ@s.

“La Ciénaga” es asumida en este cuento como un espacio geográfico de grandes dimensiones, sin olvidar su pobreza material y sin omitir el valor espiritual de sus pobladores. Se trata de una obra para niñ@s de 6 a 8 años, aproximadamente.

1989-1990: Textos Publicados y Algunas Notas Críticas:

En el 1989, fue publicada la antología titulada “Clarines de las Aulas: Obras Premiadas”, la cual fue coordinada por profesor@s del Colegio “Víctor Manuel”, en la ciudad capital. En esta obra hay una serie de trabajos hechos por alumnos del referido recinto educativo, y, tal como sucedió con el Colegio “Babeque”, el objetivo es poner a los estudiantes en contacto con la literatura, con creatividad. Se trata aquí de presentarnos una muestra de la imaginación infantil, fruto de la motivación de profesor@s y de los padres de l@s niñ@s autor@s de estos trabajos.

En la mayoría de estos textos es notable un vacío en el manejo del discurso, pero se siente la búsqueda de la creatividad y el deseo de contar hechos, por parte de estos niños. ¿Qué cuentan? Cuentan su entorno, su vida familiar, sus sueños, sus añoranzas y sus quimeras. Cuentan lo que escuchan y lo que se inventan. Aquí lo importante es que cuenten, aunque descuiden el cómo contar. Tenemos aquí una de las tantas formas de promover la creación literaria en la escuela y en el hogar, lo cual debe extenderse por todo el país, por una sociedad crítica, participativa, creadora, reflexiva y teorética.

En el 1989, también apareció publicada la obra “La Poesía va a la Escuela: Versos, Prosa y Cuentos para Niños”, de Nuris Viola Terrero. En esta obra nos encontramos con discurso narrativo pedagogizante, instruccional y moralista. Aunque aquí se presentan algunas poesías, es importante destacar que los cuentos consignados en esta obra parecen formar parte de algún bloque temático de un programa o de una asignatura, lo cual restringe cualquier fundamento estético-literario en su estructuración.

En el 1990, último año de nuestro estudio, nos encontramos la obra titulada “Mi Compañero Ideal”, de Noris Decena. Se trata aquí de una narración para niñ@s de 6 a 8 años, aproximadamente, donde el vínculo o la relación entre los sujetos, se asume como parte del esquema narrativo en esta obra. Los valores espirituales, la confraternidad y hermandad, son asumidos como recursos para crecimiento de los sujetos.

En esta obra, más que deleitar y poner a gozar a l@s niñ@s, lo que importa es instruirlos, dejarles una enseñanza, lo cual limita los alcances creativos que en ella
pudiesen existir.

En ese mismo año (1990), Manuel García Arévalo, publicó su obra “La Primera Comunión de Laura”. Un texto donde la familiaridad es levantada como parte de un convivir en armonía. Lo místico y el valor espiritual recorren los entramados de esta narrativa.

Laura simboliza la pureza, la bondad y el sueño de alcanzar la felicidad. Es un discurso sustentado en la esperanza, en la fe y en la entrega de la familia en el hogar. El sentido de la abnegación y el valor ético, son llevados a un escenario de hechos, desde una narrativa argumental, donde las imágenes literarias son escasas, sin que esto obligue a un debilitamiento en el manejo del discurso que recorre los hechos en esta obra. Es una obra adecuada para niñ@s de 8 a 10 años, aproximadamente.

“Grum Grum El Centolla o la Historia de la Paloma de Cueva”, es el título de la obra que Oscar Olguín-Veras Tabar publicó en el 1990, desde la cual nos relata la desgracia del Centolla, su tristeza, al verse solo, sin que nadie le ofreciera su calor y se dispusiera a jugar con él a las escondidas. La solidaridad humana, el respeto a la naturaleza y a la vegetación.

Peces y crustáceos actúan de manera protagónica en esta narración, donde el uso de la comparación es frecuente en este discurso. Se trata de un extenso cuento subdividido por varios subtítulos que están entrelazados por la hilvanación de los hechos.

De acuerdo a su estructuración temática y al manejo de la lengua por parte de su autor, es una obra adecuada para niñ@s y jóvenes adolescentes de 10 a 12 años, aproximadamente. Debo resaltar que es una de las pocas obras para niñ@s y jóvenes, donde se incluye una “introducción para los adultos”, donde se plantea como la teorización del autor en relación a la literatura infantil. La obra está ilustrada por el difunto artista y gestor medio-ambientalista Amaury Villalba. Cada página lleva una ilustración, lo cual le otorga colorido y hace llamar la atención al lector.

Al final, hay un glosario de términos o conceptos que permiten al lector introducirse con más facilidad en el texto y descodificar sus sentidos. Hay que señalar que en esta obra, el discurso narrativo resulta cansón por la extensión de sus narraciones y de sus diálogos. La imaginación y la creatividad son aspectos sobresalientes en este largo cuento, donde el universo marino y la naturaleza en su conjunto, se entremezclan, para dejarnos una historia onírica y de acogedor entretenimiento.



CONCLUSIÓN:


- Podemos afirmar que en esa década, comprendida entre 1981 y 1991, es que han sido publicados más libros de narrativa (cuentos) infantiles y juveniles, en la República Dominicana, salvo el período comprendido entre el 1991 y el 2001, que fue el momento de más esplendor en relación a la publicación de libros para niñ@s y jóvenes en nuestro país.

- La mayoría de l@s autor@s, por no decir tod@s, mantienen una narración lineal (tradicional) en el abordaje de sus cuentos.

- Hay un sentido pedagógico e instruccional predominando en sus enfoques temáticos.

- El fundamento estético-literario en la narrativa para niñ@s y jóvenes aparecida en esa década (1981-1990), es dominado por el afán de enseñar y fijar pautas de “buenos modales”, como si se tratase de educación cívica y no de artes, creatividad y transfiguración de la lengua.

- El abordaje temático supera el manejo de los recursos formales, por lo que las imágenes literarias son muy escasas en la mayoría de los discursos narrativos que recorren cada uno de estos cuentos.

- L@s autor@s aquí estudiad@s, en su mayoría, ven la literatura infantil y juvenil como un espacio para enseñar y no para deleitar y motivar el desarrollo de la creatividad y la imaginación, por lo que su narrativa, en la mayoría de los casos, es aburrida y monótona.

- Se hace necesario que nuestr@s escritor@s para niñ@s y jóvenes adquieran conciencia de que la literatura, para niñ@s o para jóvenes, no importa su público –meta, es arte, y que su finalidad fundamental es entretener, deleitar, poner a gozar, desde una discursividad estética, a partir de la lengua, porque, queramos o no, siempre va a subyacer un mensaje en el texto. Lo que no podemos dejar es que el mensaje suplante el fundamento estético de nuestras creaciones literarias.

BIBLIOGRAFÍA BASE:

GRIMAIDI, Eleanor y LUCIANO LÓLPEZ, Margarita…………Literatura Infantil y Desarrollo Creativo. Editora Taller, 1996.
Santo Domingo, República Dominicana.

COLLADO, Miguel…………….Una Bibliografía Preliminar de la Literatura Infantil Dominicana (1821-1990). Editora Buho, 1997.
Santo Domingo, República Dominicana.-

COLLADO, Miguel................Historia Bibliográfica de la Literatura Infantil Dominicana. Banco de Reservas de la República Dominicana. Editora Buho, 2003.
Santo Domingo, República Dominicana.

Periódicos:

Ver Suplemento Cultural TRAPICHE, Periódico El Sol (ya inexistente), del 1981 al 1992. Coordinador Julio Cuevas. Santo Domingo, República Dominicana.

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Julio Cuevas
PARA COMUNICARTE CONMIGO:
cuevajulio@gmail.com

viernes, 8 de mayo de 2009

“Si no permite el vuelo de la Imaginación, no sirve”

"La doctora Cedeño de Fernández dijo que la biblioteca surgió por la necesidad de crear un espacio propicio que permita a los que la dirijan integrar la lectura como principal elemento de aprendizaje, conjuntamente con las tecnologías modernas para generar en los niños y jóvenes un pensamiento crítico". El Nuevo Diario. 8/5/9

Literatura Infantil y Juvenil,
“Si no permite el vuelo de la Imaginación, no sirve”
Gian Calvi

http://www.imprentamanual.com/index.php?option=content&task=view&id=54&Itemid=44
Anoche asistí, invitada por Aidita Selman, a la inauguración de la Biblioteca Infantil y Juvenil de la República Dominicana, que nace de la remodelación de la antigua biblioteca que dirigía Juan Freddy Armando, en la calle Dr. Delgado. Me complace saber que ya podemos contar con una moderna casa de libros que incorpora las nuevas tecnologías y que, a juzgar por las palabras de la primera dama, tiene vocación de ocio y entretención, para aprender sin el pesado lastre de los métodos tradicionales.
Como ejercicio, vierto un escrito mío del 1998?... Me invitó entonces Lorelay Carrón a una ponencia dictada por Gian Calvi, a los cursantes de un post-grado en Literatura Infantil de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. El Consultor de las Naciones Unidas, era un invitado de la Secretaría de Educación y me dejó impactada por su rotunda afirmación de que si la literatura infantil no echaba a volar a la imaginación, sencillamente no servía. Coincidí entonces y coincido ahora, así que al ciberespacio va lo que entonces escribí. Siento que me reafirma en conceptos que sostienen la vigente búsqueda de la actualización, evitando toda rigidez y adocenamiento del pensamiento.

Cuando se habla de literatura infantil y juvenil, no todos entendemos lo mismo. Mi punto de partida es Juan Cervera. En su libro: Teoría de la Literatura Infantil, el doctor Juan Cervera, plantea la dificultad existente para englobar en un concepto la L.I.J. Escribe que en ella “se integran todas las manifestaciones y actividades que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesen al niño”.
Y además pone: “L.I. es toda producción que tiene como vehículo la palabra con un toque artístico o creativo y como destinatario al niño”. Parece obvio afirmar que no toda producción destinada a los niños es literatura infantil, lo que deja fuera los libros de textos escolares, los paquitos (tebeos), revistas, etc.
Remata Juan Cervera con esta aseveración: “La literatura infantil es básicamente una respuesta a las necesidades íntimas del niño”.
Estas precisiones hacen justicia, no sólo a textos, pues engloban al teatro y todo tipo de obra artística donde se emplee la palabra y coloquen al niño como recepto más que como destinatario.
Está claro que la literatura infantil y juvenil no es un subproducto de la Pedagogía ni de la Didáctica.
En todo caso, lo que me queda clarito es que sin un manejo literario o artístico del lenguaje, no hay literatura infantil.
Creadores profesionales
Regreso a Gian Calvi, Consultor de Naciones Unidas, ilustrador, diseñador gráfico y especialista en creatividad en literatura infantil. Señaló la necesidad de “profesionalizar” a los escritores dedicados a la literatura infantil y juvenil.
Calvi aclaraba que no hay que considerar escritor de L. I. y J. a quien tentado ocasionalmente, produce un cuento, retahíla, poesía, adivinanza, etc., dirigido a los niños. En todo caso, el creador de L. I. y J. es un buscador, cuya formación y quehacer artístico han convertido a la literatura infantil y juvenil en un proyecto de vida.
Hacer L. I. y J. es una gran responsabilidad. Se trata de ayudar a niñas y niños a "encontrar respuestas a sus necesidades".
Nuestros destinatarios no son "adultos chiquitos". Tampoco son "inteligencias reducidas". Son seres en formación y justamente por ello, deben recibir una vida llena de significados, cargada de valores humanos.
Lamentablemente, los adultos nos empeñamos en no ver a la infancia con naturalidad.
En lugar de comprender que es una etapa transitoria importantísima para la formación futura, nos preocupamos por el hombre o la mujer que habrá en ese cuerpo menudo en un futuro. Cuando pensamos en sus libros y entretenciones, caemos casi din darnos cuenta, en la búsqueda de lo útil, práctico, formativo, educativo... olvidamos lo divertido, emocionante, estimulante y placentero que puede llegar a ser la lectura para ellos.
El gran dilema de la literatura infantil y juvenil contrapone goce, placer o entretenimiento contra educación y formación.
Entonces, la panacea se ha convertido en lograr la alquimia perfecta entre dos verbos: educar y divertir.
Continuando con el Dr. Cervera, éste dedica todo un capítulo al tema "¿Literatura o Pedagogía?". En él explica que aunque la escuela es el centro donde se promueven los libros infantiles, termina usándolos como instrumentos para lograr los fines de la educación, sacrificando el goce estético de la obra de arte.
"Si a partir de un determinado cuento, pretendemos enseñar unas cuantas nociones de lengua, seguidas de otras tantas de cálculo, más otras del área social, para completar el muestrario con otras de moral o religión, lo que estamos haciendo es desprestigiar el propio cuento que indudablemente no contiene nada de eso más que de forma secundaria". (Cervera. J. : La literatura infantil en la educación básica. p. 38).

¿Puede la Literatura Infantil
hacer mejores seres humanos?

Recordemos que la L.I. y J. está dirigida a seres en formación. A través de este disfrute o goce estético se influye sobre los sentimientos y el desarrollo moral de la humanidad.
Niños y niñas están obligados a vivir en completa dependencia de los adultos. Sus distintas etapas de crecimiento conllevan crisis, dificultades y también alegrías, las cuales van proporcionando la necesaria madures.
En todo el proceso se expresan emociones, se toma conciencia de los derechos y deberes, se aprende la autoestima y se reafirma la personalidad.
La L.I. y J. se encarga de transmitir la condición humana, proporciona héroes o villanos en los cuales proyectas emociones; sostiene ideales, esperanzas, sueños... en fin, inocula en cada historia la fuerza emocional que queda grabada en las mentes infantiles con singularidad, permaneciendo como "material de archivo" en la memoria e influyendo en la formación de las criaturas.
El papel de la literatura infantil y juvenil es tan importante que si todos los padres, creadores, pedagogos y autoridades educativas (esas que trazan pautas) nos uniéramos, lograríamos en un futuro próximo, dominicanas y dominicanos más sensibles, participativos, creativos y asertivos.
Muchos subvaloran y menosprecian la Literatura infantil igual que le faltan el respeto a los niños y a las niñas. Desconocerle su derecho a disponer de obras artísticas constantes durante toda su infancia, les mutilan y condenan.
Frente a los altos índices de analfabetismo, los adultos que entran en la categoría, precisan complementar su aprendizaje con libros hechos a propósito para el buen entedimiento de los conceptos, creados con todas las características de la buena literatura infantil, de manera que ahí encontramos una nueva utilidad.
Hay un sinnúmero de padres que no pueden llevar a sus hijos al maternal y empujados por las carencias económicas pueden argumentar que éstos todavía están pequeños y lo que es peor, no los estimulan dentro de la casa, dejándolos que absorban como esponjas e indiscriminadamente, lo que ven en la televisión, en la calle y las conversaciones, gastos y actitudes de los adultos que les rodean.
Reiteramos que se equivocan quienes afirman que los niños "no entienden", "no saben todavía", o "sólo son niños".
Para mí, hermana mayor de cuatro hermanos y madre de dos hijas, tía de catorce... la formación de un niño lector comienza desde el vientre de su madre. Corresponde al padre, a la madre, a quien los ame... cantarle, contarle, narrarle... Algunos menos exagerados que yo, indican los dos años para ponerle libros en las manos. Yo me arriesgo a hacerlo antes; también rompiéndolos se aprende a amar a un libro, si no estamos para impedirlo.

Los niños hacen lo que ven
Esa tremenda capacidad de aprender a través del ejemplo es una fuerza positiva y negativa a la vez. Tienen mucha razón algunos padres al sentirse avergonzados si los hijos se comportan mal, tomándolo como un indicativo de cómo andan las cosas en la familia. Matrimonios rotos, neurosis, desamor, angustias... y encima: no cultivamos el hábito de la lectura. Es decir, no dejamos abierta ni la puerta de la autoayuda.
Si un niño crece en un ambiente donde hay amor a la lectura, ¡será lector!
Willi Färhrmann, autor alemán con más de 30 libros publicados, entre ellos: Sucedió en la casa vecina y El largo camino de Lukas B., galardonado en 1978 con el "Premio de la Academia para Literatura Infantil y Juvenil", nos aconseja lo siguiente:
"-Yo les digo a los padres que no se olviden del arte de la narración, la madre de todas las alegrías. Pero nadie puede obligar a una persona al amor, a la pasión por los libros; uno sólo puede tentar hacia la lectura. Y, dirigiéndome a los jóvenes, les doy un motivo racional para que consideren lo valioso que es este hábito: nuestra sociedad se va a dividir en una parte que lee y en otra que no lo hace. Y esta última se verá en desventaja frente a aquella. A mi juicio, sólo a través de la literatura se puede comprender y aceptar a las personas otras culturas. Lo más probable es que uno no inicie una guerra contra aquel que ama y entiende".

¿Cómo se vuela a través de un texto literario?
Ian Calvi nos recuera que poseemos la capacidad de reproducir con la imaginación hechos y sujetos, recreándolos en cuadros mentales usando la fantasía.
La fantasía es la azotea del edificio de nuestra imaginación. Allí inventamos y reproducimos la materia preciosa que son las imágenes, nuestros pensamientos transformados.
Decir liteatura infantil es hacer buen empleo de la imagiación responsable.
Michael Ende, tambión alemán, merecedor del "Premio Janusz Korczak", el "Lorenzo Il Magnifico" y el "Premio al Mejor Libro Juvenil Alemán", escribió La Historia Interminable, basándose en que los niños y jovencitos, nuestra sociedad, han perdido la capacidad de imaginar, de soñar... Los adultos irremediablemente olvidamos cultivar una parte del espíritu si no soñamos.
En esta novela juvenil, llevada al cine con mucho éxito, FANTASíA es un mundo hermoso surgido del ánimo de cada lector pero está desapariendo, junto a la Emperatriz Infantil, devorados por la NADA.
Para nuestra realidad, la NADA es el vacío. La ausencia de vivencias e iniciativas. El desgano y la indolencia. la nada es que nuestros niños no saben leer y los que leen no tienen incentivos para hacerlo. La nada es la necesidad de crear los libros a nivel de obras literaria que los jóvenes dominicanos se merecen. La nada es la incapacidad de mostrarnos y aceptarnos con nuestros autónticos valores nacionales o insistir en hacer didáctica, instruir y llevar moraleja sacrificando el goce estético.
Tenemos fe en que muchos niños y adolescentes, desde la íntima relación que se produce cuando leen, están a punto de entrar dentro del libro con la más grandiosa explosión de futuro que nace de la Literatura Infantil y Juvenil.

Leibi Ng
Ex-Directora de la Revista Tobogán
Fundadora del Grupo de Literatura Infantil y Juvenil Pedro Henríquez Ureña.
Fundadora del Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes.