HUELLAS DE LA CIGUAPA (Nota de archivo)

LETRA MENUDA domingo, 5 de septiembre de 1999 / Última Hora

Huellas de la ciguapa / Lic. José Rafael Lantigua

La literatura infantil dominicana, por ser de hechura reciente, tiene aún un largo trecho por recorrer. Empero, resulta estimulante, y de alguna manera es un indicio bastante revelador de la impronta vigorosa de nuestra actividad literaria, el que se vaya acrecentando la nómina de escritores para niños y niñas, cada vez más productiva y creadora. La loable decisión de crear un premio de literatura infantil dentro del programa de los galardones literarios que entrega anualmente la Secretaría de Educación y Cultura, habrá de contribuir a esta forja, aunque todavía deban nuestros escritores para infantes madurar aspectos fundamentales de su escritura y dar mayor solidez argumental y de técnica expositiva al trabajo que realizan.
Los textos, mientras tanto, dedicados a los niños -estamos a espera de que se desarrolle la literatura juvenil que es un género descuidado entre nosotros-, aparecen cada vez con mayor frecuencia y escritores tenemos que tienen ya su nombre asegurado entre los primeros oficiantes de este género que tiene de frente esperando a un público cautivo, de insospechado crecimiento.
Hace poco, la colección Banreservas publicó un muestrario de esa literatura infantil tan activa, ofreciendo una especie de antología con cuentos relacionados con el tema de la ciguapa. Lo presentaron dos escritores veteranos de sus trabajos narrativos, Marcio Veloz-Maggiolo y Manuel Mora Serrano. Un total de 10 escritoras -y un solo escritor-, se encuentran en este volumen de preciosa confección para desarrollar relatos con este tema cautivador y siempre lleno de misterio, porque como parte del imaginario popular motiva la fantasía y el asombro. El conjunto de los relatos es regocijante, sobre todo para los que estamos siguiendo paso a paso el desarrollo de la cuentística infantil dominicana y la comparamos a fines de examen evolutivo con otras cuentísticas del género de distintas partes del mundo, en especial de latinoamérica.
La selección es la siguiente: Nelly García de Pión (Lo mejores peluqueros), Eleañor Grimaldi Silié (El sueño de Penélope), Aidita Selman (La ciguapita), Margarita Luciano López (Por qué las ciguapas salen de noche), Rafael Peralta Romero, único hombre en el grupo (Alguien desordenó esta cocina), Carol Rosalía Cárdenes Rubiera (Hierbita, hierbita, evita que me den una pelita), Aída Bonnelly de Díaz (Sí-guapa!), Marianne de Tolentino (La ciguapa del pintor), Brunilda Contreras (Lilli, la ciguapita ternura), Lucía Amelia Cabral (La sirena del monte) y, Leibi Ng (La leyenda del sol y la noche).
Es relevante el hecho de que la literatura infantil ha sido asumida por un grupo donde se encuentran escritores y escritoras que yan han surcado otros géneros, y por tanto ya con nombre en el ambiente literario, algunas incluso, como los casos de Aída Bonnelly y Marianne de Tolentino, con una importante presencia en otros aspectos del haber literario desde hace muchos años. Sólo dos o tres han comenzado a descollar justamente por sus trabajos infantiles. Esto quiere decir que la literatura infantil se augura potente y rica y que, por tanto, tiene un futuro que se ganará con constancia, calidad y mejoramiento progresivo.
Quizá deban salvarse algunas tramas excesivamente simples -salvo si se especifica para qué edad se escribe, si para un niño de 5 años o para uno de 10-, o en su otro extremo, las elaboraciones poéticas que rebasan la sencillez del argumento infantil para terminar siendo relatos de niños con manufactura adulta, lo cual no es aconsejable. Delimitar bien que sencillez no es simpleza, y que el lenguaje y la trama deben ir parejos, en unión biunívoca, en un relato infantil. En consecuencia, no deben saltarse con tanta rapidez, que es defecto usual en nuestra literatura infantil, las situaciones narradas y las descripciones ambientales, físicas o psicológicas. Cuando se salven en algunos de los narradores estos aspectos se estarán escalando nuevos peldaños en ese horizonte promisorio que es la literatura infantil dominicana a la que BIBLIOTECA ha dado especial atención desde siempre y para la cual creó esta sección "Letra Menuda".
En una edición de ensueño, con ilustraciones excelentes de Manuel Emilio González, este volumen patrocinado por el Banco de Reservas es singularmente bello y literariamente hermoso. Es de esperar que las familias lo reconozcan y adquieran, porque todo niño o niña dominicano debiera conocerlo y disfrutarlo.
HUELLAS DE LA LEYENDA, Círculo Dominicano de Escritores para Niños y Jóvenes; Colección Banreservas, Serie Literatura, Volumen 7; Amigo del Hogar; 1999;183 pp.
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